Una de las muchas peculiaridades que está dejando este Mundial es la renovada ceremonia de los himnos, convertida en un espectáculo muy propio de los Estados Unidos. Banderas gigantes, jugadores en el círculo central del campo y elementos añadidos que conforman una puesta en escena faraónica.
Detrás de toda esta exhibición, se esconde un detalle que para muchos ha pasado desapercibido. Las banderas de las selecciones que se enfrentan en cada encuentro se extienden sobre el terreno de juego, apoyadas en el césped. Todas menos dos.
Ha sucedido en dos partidos: Arabia Saudí contra Uruguay y Noruega frente a Irak. En ambos encuentros, la ceremonia de los himnos se desarrolló con las banderas de las selecciones enfrentadas sin tocar el terreno de juego; es decir, sostenidas por los voluntarios que las portaban. No es casualidad que esto ocurra cuando juegan selecciones de países árabes. Este gesto tiene un trasfondo religioso y cultural con origen en el Corán, que recoge las normas civiles de ambos países.
La bandera saudí incluye la palabra Shahada, el primer pilar del islam y la declaración fundamental de fe. Debido a que contiene este texto, considerado sagrado por los musulmanes, debe seguir unas normas estrictas sobre cómo debe exhibirse. Por ello recibe este trato especial y no se coloca sobre el suelo.
Lo mismo ocurre con la bandera de Irak. En este caso, la franja blanca central incorpora el Takbir, nombre que recibe la expresión Allahu Akbar, cuya traducción al español es “Alá es grande”. Por la misma razón que en el caso saudí, tampoco puede tocar el césped.
Para mantener la igualdad protocolaria entre las selecciones que se enfrentan a estos países, la FIFA ha decidido que también se sostendrán en alto las banderas de sus rivales. Ahora le toca a España. La selección se enfrentará a Arabia Saudí el domingo 21, cuando podrán verse las banderas de ambos países sostenidas por los voluntarios, sin tocar el terreno de juego.





