La leyenda de Llull, el jugador con más partidos del Real Madrid: ‘mandarinas’, exhibiciones ante la NBA y el cénit de Kaunas

La leyenda de Llull, el jugador con más partidos del Real Madrid: 'mandarinas', exhibiciones ante la NBA y el cénit de Kaunas

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El balear disputó ante el Bayern su encuentro 1.047 de blanco, superando a Felipe Reyes. Llegó en 2007 “cabreado y sin jugar” en el Manresa y pronto se convirtió en imprescindible

Llull, anoche, en el partido contra el Bayern.ANNA SZILAGYIEFE

Desde este martes, Sergio Llull es leyenda del Real Madrid. Una leyenda probablemente inalcanzable. Ni en fútbol ni en baloncesto, nadie jamás vistió más veces la camiseta blanca, 1.047 partidos ya y sumando, pues con 36 años no se intuye su ocaso. Ocurrió ante el Bayern, precisamente ante Pablo Laso (el entrenador récord, 855 en el banquillo blanco). “Ni en mis mejores sueños imaginaba llegar a esa cifra”, reconoció el domingo en Vitoria tras igualar a Felipe Reyes.

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Es la historia improbable de un chico sin mucho ‘hype’ que llegó desde la LEB (Manresa) a un Madrid muy lejano al actual. “Entonces no podía intuir semejante leyenda. Mentiría, podría ponerme medallas. Parecía muy capaz técnicamente, pero…”, admitía tiempo atrás a este periódicoJoan Plaza, el técnico con el que debutó en 2007. “Es el alma de este equipo. Nos ha dado tantas alegrías…”, se rinde ahora Chus Mateo sobre su capitán, todo récords: 18 temporadas (como Rullán) y 26 títulos.

Y más momentos imborrables también que ningún otro. El último, el más increíble Llull, el lanzamiento de Kaunas para la Undécima Euroliga el pasado mes de mayo.

1.- Héroe de Kaunas

“La canasta de mi vida”. Restaban 12 segundos en el Zalgirio Arena y el Madrid hacía un par de minutos caía por seis contra el Olympiacos. Otra remontada imposible culminada con la canasta ‘jordanesca’ de Llull sobre el gigante Fall a falta de 3,2 segundos para poner por delante al Madrid y otorgarle un título asombroso. Fue su segundo lanzamiento de toda la final y su única canasta. Igual dio, otorgó la Undécima.

2.- ‘Clutch’ en Málaga

El precedente estaba en 2014, en el Martín Carpena, otro lanzamiento in extremis para dar un título. Entonces, la final de Copa. Tampoco entonces fue MVP ni firmó un caudaloso partido contra el Barça (nueve puntos). Pero la última, después de que Sergio Rodríguez recorriera la cancha y encontrara a su compinche en la esquina, era para Llull, con esa querencia siempre por la bola caliente, que él suele explicar por sus “ansias de ganar”.

3.- El bautismo en el Sant Jordi

Toda historia tiene un principio y el lasismo se inauguró en febrero de 2012, aquella Copa del Sant Jordi que el Real Madrid levantaba 19 años después (desde 1993 con Sabonis, Biriukov…). El menorquín, ya insolente, se adueñó del escenario (23 puntos y cinco asistencias) junto a Carroll, arruinó al favorito Barça y logró su primer MVP.

4.- Show frente a la NBA

Aquel joven melenudo al que precedía el mito de sus 71 puntos en un partido cadete con La Salle Mahón, al que Joan Plaza encontró “cabreado y sin jugar” en el Ricoh Manresa -“le vimos en el Esparraguera, un pequeño equipo donde enviaban a las rémoras”- ganó una ACB con el Madrid nada más aterrizar. Pero fue pocos meses después donde dejó un sello indeleble ante la NBA a la que iba a rechazar en 2015 (ese “no” también le hizo único). En la visita de los Raptors, todo desparpajo, resultó clave con 17 puntos. Por primera vez el Palacio gritó aquello de “Llull, Llull, Llull”. Unos años después los Thunder también le sufrieron, como los Mavericks de Doncic recientemente.

5.- La canasta de la década en la Fonteta

Llull es tan único que inventó un tiro, el imposible, el que siempre quiere, la ‘mandarina’. El cénit de esos lanzamientos casi siempre bien elevados ocurrió en La Fonteta en 2016. Fue en uno de sus 589 partidos en ACB con el Madrid, y ya Llull había logrado empatar a falta de 3,9 segundos. Pero Diot respondió para dar, lo que parecía, una victoria segura al Valencia. Hasta que el balear, desde 21 metros, rozando el cielo, firmó una canasta asombrosa (la canasta de la década, según la propia Liga Endesa). Tiempo atrás ya había silenciado a los taronjas en la semifinal de la ACB de 2015 con un triple sobre Nedovic y la bocina. Recuperaría el factor cancha para alzar el título y firmar la temporada perfecta.

6.- El germen de las ‘mandarinas’

¿Cuándo fue la primera ‘mandarina’? Hay que remontarse a la época Messina. Era febrero de 2010, antes de que el italiano diera la ‘espantada’ y el Madrid necesitaba ganar por ocho puntos al Montepaschi de Siena para levantarle el ‘basket-average’. En el tercer cuarto los blancos caían por 11. Pero a falta de cinco segundos, iban cinco arriba en el marcador y el balón fue para Llull, ya sin miedo a la responsabilidad: había anotado 17 puntos en los últimos 11 minutos. “Ahora todo el mundo habla de sus tiros locos en los momentos calientes. Pero ya recuerdo ese partido. Esta capacidad, ese coraje, esto es Sergio, talento, energía y sobre todo personalidad”, recordaba Lele Molin, segundo de Messina, en EL MUNDO.

7.- Récord ante el Panathinaikos

La máxima anotación de Llull con el Real Madrid llegó en noviembre de 2016, uno de los periodos más increíblemente productivos del de Mahón. Al Panathinaikos le hizo 30 puntos (meses después, al Betis le anotó 29 en ACB, con siete triples), apenas unos días antes de firmar su tope en valoración (37 ante su ex Manresa). Esa temporada fue nombrado MVP de una Euroliga (promedió 16,4 puntos, 5,9 asistencias y 16,8 de valoración), que los blancos no pudieron reeditar en la Final Four de Estambul.

8.- El retorno tras la lesión

Pero al mejor Llull le aguardaba la pesadilla, cuando en el verano de 2017, un 9 de agosto, se rompió los ligamentos de su rodilla derecha en un partido contra Bélgica en Tenerife de preparación para el Eurobasket. Tardó ocho meses en regresar, el 25 de abril de 2018, durante un partido crucial de Euroliga contra el Panathinaikos (tercero de la serie de cuartos) en el que el WiZink le recibió como se reciben a los héroes.

kpd