El futbolista fue sancionado por decir que su expulsión contra el Cádiz en Liga fue premeditada por parte del árbitro Antonio Mateu Lahoz.
Canales en un partido con el Betis.AFP
El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 de Madrid ha estimado el recurso del jugador Sergio Canales contra la sanción de cuatro partidos que recibió la temporada pasada, cuando jugaba en el Betis, por decir que su expulsión contra el Cádiz en Liga fue premeditada por parte del árbitro Antonio Mateu Lahoz.
Los órganos disciplinarios de la Federación Española de Fútbol (RFEF) sancionaron a Canales con 4 encuentros y multa de 601 euros en marzo de este año tras afirmar, al término del partido con el Valladolid, el 18 de febrero, que el exárbitro Antonio Mateu Lahoz le había expulsado de forma premeditada en el choque contra el Cádiz jugado en octubre.
La sentencia a la que tuvo acceso EFE, entiende que han quedado vulnerados los principios de tipicidad, culpabilidad y presunción de inocencia de Sergio Canales, motivados por un error de expresión e interpretación en las declaraciones del jugador.
Tras este fallo, Canales podrá competir con su actual club, Rayados de Monterrey de México, en el próximo campeonato Clausura 2024 sin ningún tipo de sanción.
El jugador acudió a la justicia ordinaria después de que sus recursos no fueran estimados y obtuvo la suspensión cautelar de su castigo cuando ya había cumplido uno de los partidos de sanción.
Canales mantuvo que su comportamiento “siempre con los árbitros dentro y fuera del campo ha sido ejemplar, mostrándoles respeto máximo durante toda mi carrera profesional”.
“Así ha sido desde que debuté en 2008 y así sigue siendo ahora en la liga mexicana. Por eso, me siento feliz de que se haya hecho justicia. Mi conciencia siempre ha estado muy tranquila porque sé que no he cometido ningún error en el trato al colectivo arbitral. De haberlo hecho, habría pedido perdón de inmediato”, dijo
En declaraciones remitidas a EFE, Canales dio las gracias al Real Betis Balompié, a su agencia Best Of You y a Laffer Abogados “que han luchado” por él “hasta las últimas consecuencias”.
El Comité de Competición sancionó a Canales el pasado 29 de marzo, por unas declaraciones que hizo al término del partido de la jornada 22, contra el Valladolid, el 18 de febrero, cuando dijo que el colegiado valenciano tenía “premeditada” su expulsión en el encuentro del 19 de octubre contra el Cádiz.
El entonces capitán bético recurrió luego al Comité de Apelación y basó su recurso en que no pronunció la palabra “premeditada”, sino que dijo un término “ininteligible” y que “lo que pretendía decir era que había sido sancionado de manera precipitada (las dos tarjetas fueron muy rápidas y no me dio tiempo a hablar con él), considerando que afirmar que el árbitro se precipitó, entraría dentro de los límites de la libertad de expresión”, algo que acreditó con vídeos de declaraciones hechas en días posteriores.
Apelación rechazó estos argumentos, por la difusión de las declaraciones de Canales en un medio de comunicación, porque la denuncia remitida por el director de seguridad de la RFEF que originó el expediente transcribe el término “premeditada” y son la base para considerarlas como infracción grave según el artículo 106.
Posteriormente el jugador acudió al TAD y pidió la suspensión cautelar de la sanción que le fue denegada, por lo que trasladó al caso a la justicia ordinaria que ha resuelto a su favor.
Aday Mara abre el marcador con un mate, luego baila ante su defensor para lucirse con un gancho y, más tarde, anota un triple en transición, su tercero de la temporada. Tiene 20 años. Mide 2,21 metros. Es una de las sensaciones del baloncesto universitario en Estados Unidos.
Este domingo, su equipo, los Michigan Wolverines, lograron su pase a la Final Four de la NCAA tras imponerse a los Tennessee Volunteers por 95-62, y el pívot se convirtió en el primer español en llegar a la fase final de la competición. No es un logro menor. El ecosistema universitario estadounidense mueve audiencias de cientos de millones de espectadores, genera ingresos de cientos de millones de dólares y es el mejor escaparate para llegar a la NBA. En los mocks del draft, es decir, en las páginas que prevén qué jugadores escogerá cada franquicia, ya aparece en primera ronda, incluso entre los 15 primeros puestos. Después de la Final Four, su posición solo puede mejorar.
De Zaragoza y formado en el Casademont Zaragoza, equipo con el que debutó en la ACB deslumbrando por una capacidad de pase y una visión de juego inusuales, en 2023 se marchó a UCLA, donde vivió una dura experiencia. Un entrenador que no le valoraba. Poco tiempo en pista. Mucha exigencia mental. «El golpe me lo llevé los primeros meses de competición. En ningún momento pensé en dejarlo, pero cuando me di cuenta de cuál era la realidad, me puse a ganarme los minutos y a trabajar duro», contaba a Gigantes.
El cambio a Michigan
Por eso pidió el traslado a Michigan, donde ha cambiado todo. Bajo la dirección de Dusty May ha encontrado un sistema que le encaja —mucho bloqueo indirecto, juego desde el poste y espacio para sus movimientos— y un vestuario que funciona. Esta temporada ha sido el primer jugador de Michigan en alcanzar los 100 tapones en un año, además de ser nombrado Jugador Defensivo del Año de la conferencia Big Ten.
MICHAEL REAVESGetty Images via AFP
En el encuentro ante Tennessee completó una actuación que explica por qué los Wolverines han llegado hasta aquí. Firmó 11 puntos, cuatro rebotes, dos tapones y un robo en 18 minutos de partido. Lastrado por las faltas, sus números pudieron ser mayores, pero su impacto fue clave. Junto a él jugadores como alero Yaxel Lendeborg, nacido en Puerto Rico, que también apunta a la NBA. «Es una pasada porque siempre ves a estos equipos llegando tan alto, y ser parte de ello y de la historia que estamos haciendo en Michigan es una experiencia increíble», dijo Mara en la previa.
En las semifinales de la NCAA, que se disputarán el próximo sábado en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, Michigan se medirá a los Arizona Wildcats. Es el rival más complicado que los Wolverines pueden encontrar en un torneo en el que, de momento, han arrasado. En sus cuatro partidos del March Madness han anotado 90 puntos o más, siendo el primer equipo que lo logra desde los Huskies de Connecticut en 1995.
El objetivo para Mara ya está declarado: ganar el torneo. Luego, el futuro ya dirá. «No voy a estar pensando en la NBA cuando tengo la oportunidad de estar disfrutando de un equipo con posibilidades de ganar el campeonato», aseguró el español.
A Luis de la Fuente se le puede decir misa. Que si los jugadores están en mitad de lo mollar de la temporada, que si es conveniente probar cosas nuevas, que si tal, que si cual o que si Pascual. Luis de la Fuente escucha, asiente y luego hace lo que le da la gana, que es, siempre, poner a los buenos a jugar, a los que él considera buenos, a los titulares, en el primer partido de las concentraciones. Y veremos lo que ocurre en Cornellá contra Egipto el martes, pero es posible que haga pocos cambios respecto a los que puso ayer, un equipo, el que salió de inicio, que podría ser el mismo (habrá que ver la evolución de los lesionados) que inicie el Mundial el próximo día 15 de junio en Atlanta contra Cabo Verde. España está camino de su objetivo y sonríe [Narración y estadísticas].
Antes, por la mañana, había descartado el seleccionador a Joan García, el portero del Barça, que está aquí en parte por merecimientos, pero en parte también para calmar un debate que no existe en la cabeza del cuerpo técnico. Unai Simón es el portero titular de España, del mismo modo que el resto de los que iniciaron contra Serbia. Quitando a Fermín (en el lugar de Fabián o Merino) y Baena (en el lugar de Nico), el resto son los buenos, los titulares. Así que eso de las pruebas para el martes. O no.
Fue un monólogo de España, para qué cambiar una inercia que mantiene a este equipo invicto en partido oficial desde hace tres años y dos si contamos los amistosos. Baena ya avisó nada más comenzar, pero apenas tardó el equipo un cuarto de hora en ponerse por delante. El primer gol, de hecho, fue similar al segundo. Fueron, ambos, un resumen del juego de la selección, basado en la hipnosis. Consiste el plan en descolocar al rival sin que se entere. Para ello, todo el mundo comienza a revolotear por ahí, y siempre, o casi siempre, hay un momento en que alguien, algún jugador español, se queda solo.
Ese alguien, en los dos primeros goles de ayer, fue Oyarzabal. En el primero después de una jugada estupenda entre Lamine, Fermín, Baena, que dejó pasar el balón entre sus piernas, y el delantero de la Real. El segundo le halló más solito que la una en la frontal del área. Se quedó quieto, miró al portero y la puso en la escuadra así, sin carrerilla, sin avisar.
MODUS OPERANDI
El modus operandi del equipo de Luis de la Fuente es muy difícil de sostener para el rival, que en algún momento de la hora y media que duran los partidos se despista, se descose, se equivoca en un seguimiento, en un cambio, en un desmarque. Y, encima, los equipos inferiores, como lo fue ayer Serbia, corren tanto que luego les cuesta devolver golpes. Unai Simón estuvo, pero podría no haber estado y nadie le hubiera echado de menos. Podría haber sido algún gol más, pero en fin, un 2-0 daba al descanso una placidez bien ganada.
Luego, ya sí, empezó el carrusel. Pedri y Fermín fuera y Fornals y Olmo dentro. Y luego fueron pasando el resto. Víctor Muñoz, que debutaba, Ferran Torres, que anda algo apagado, etc... Entre los dos fabricaron el tercero, dos balas a la carrera contra una Serbia ya cansada de perseguir trileros. Olmo puso a correr a su compañero en el Barça, que hizo lo mismo que Guti en Riazor con Benzemá, dejó un taconazo maravilloso que el chaval de Osasuna completó con un remate de mucho nivel, con el exterior al palo largo. Un registro más, el de salir a toda pastilla, que gasta esta selección tan completa.
Más allá del gol, la noche devino en una cosa bastante aburrida, con la particularidad de que el público, silencioso, permitía oír los gritos de los jugadores como si fuese un entrenamiento. No pasó gran cosa, y dio la sesión para fijarse en los detalles. Por ejemplo en Rodri, recuperado para el mediocentro, donde habrá debate, cómo no, con Zubimendi, a la espera de ver si los dos son una opción para el seleccionador. Por ejemplo también, hubo tiempo para reparar en Laporte, el dueño de esa defensa que espera compañero definitivo para él, siendo los dos laterales ya claros salvo recuperación milagrosa de Carvajal en el Real Madrid.
Entre esas disquisiciones se fue la noche, la penúltima antes de la lista del Mundial, que ya está en la mente de todos y que vendrá marcado, su éxito o no, por este juego de hipnosis, de trileros, que gasta la selección española.
La biografía de Judit Polgar pedía a gritos una película. La única ajedrecista que ha estado en el top 10 absoluto no es solo una deportista excepcional. Al igual que sus dos hermanas mayores, Judit es el fruto de un experimento. Polgar 3.0 es una creación artesanal de Laszlo y Klara, dos profesores húngaros que pretendían demostrar que los genios no nacen, sino que se hacen. La lotería genética estuvo de su parte, pero el resultado fue un éxito indiscutible. Tres de tres.
La propia Judit Polgar (Budapest, 1976) declaró en una entrevista que su vida le parecía mucho más interesante que la de Beth Harmon. La heroína de ficción pelirroja, como ella, se hizo inmensamente popular durante la pandemia, cuando ‘Gambito de dama’ alivió el confinamiento de millones de personas. Netflix ha vuelto a repetir la jugada con ‘La reina del ajedrez’, película dedicada a la vida de la ajedrecista.
En solo unos días desde su estreno, el pasado día 6, ‘La reina del ajedrez’ se ha colocado en el top 10 de títulos más vistos en todo el mundo. El documental de Rory Kennedy gustará a los aficionados y a quienes no distingan una torre de un alfil. Tiene ritmo, imágenes documentales de excepcional interés y el testimonio de todos los miembros de la familia Polgar, además del de Garry Kasparov y tres expertos bien seleccionados: la gran maestra femenina Anna Rudolph, también húngara, el GM Maurice Ashley y Dirk Jan ten Geuzendam, editor de la revista ‘New in Chess’.
La propia directora y guionista mostró su asombro ante el hecho de que no existiera ya una película sobre su biografiada. «Me quedé atónita con su carrera... Me sorprendió no conocer su nombre. Luego investigué su trasfondo y me enganché». Eso mismo le ocurrirá al espectador, porque el relato no aburre nunca, ni siquiera cuando explica los entresijos de alguna partida, aunque el material utilizado en las imágenes que no son de archivo -los relojes, sobre todo- no está a la altura. La mayor ventaja de la cinta es su personaje central: Judit no solo es real, sino que tiene dos hermanas, Susan y Sofia, que podrían ser objeto de otras dos películas. Por desgracia, Tevis no dejó escrita ninguna continuación de su ‘Gambito de dama’ y los intentos de contarnos nuevos episodios de la vida de Beth Harmon no han prosperado.
Errores y omisiones
Hechas las presentaciones y alabanzas oportunas, también se pueden señalar pequeños defectos en ‘La reina del ajedrez’, más allá del material descartado por causas naturales en la sala de montaje.
Para empezar, el guion está desequilibrado, por el peso de Garry Kasparov. Judit Polgar fue número uno del ajedrez femenino durante 26 años, desde los 12 hasta que se retiró, más tiempo que ninguna otra deportista. También superó el récord de Bobby Fischer como gran maestro absoluto más precoz de la historia, antes del impulso de la IA, y derrotó a todos los grandes campeones de su época. La película, sin embargo, despacha casi todos sus logros con algún rótulo informativo, mientras las imágenes se centran en su rivalidad con Garry Kasparov. Solo vemos las partidas que jugó (y en general perdió) contra el Ogro de Bakú.
El ardid narrativo es lícito. Kasparov ejerce de villano de la historia, le añade emoción. El exruso es mostrado como un genio prepotente y machista, que adquiere un protagonismo exagerado. Para empezar, él es quien nos explica en qué consiste el ajedrez. Es un ‘mansplaining’ de manual. Luego, tiene tiempo incluso de contarnos cómo aprendió a jugar. En los títulos de crédito se repite el festival. Para que comprendamos la gesta de una niña en un mundo masculino, vemos a Fischer, a varios hombres más jugando y a Garry, por supuesto, que parece el personaje central. La cámara se recrea en los ejercicios físicos del macho alfa y le cuesta apartar la mirada de su torso peludo.
Esta fascinación contrasta con la fugacidad de los planos dedicados a otros campeones, como Karpov, Anand y Topalov, con los que también jugó Polgar a menudo, y con mejores resultados. Esas batallas se omiten, como si carecieran de importancia.
Machismo recalcitrante
En la película, vemos a Fischer decir barbaridades sobre las mujeres («Son jugadoras espantosas. Supongo que no son tan inteligentes»), Viktor Korchnoi califica a Judit como «una jugadora de café» y el propio Kasparov dice que «no son capaces de sostener una lucha prolongada». Es cierto que luego rectifica, hasta cierto punto, y con el tiempo acepta a Judit como «uno de los nuestros».
Tan grave o más que las palabras pueden ser los gestos. En el Magistral de Madrid de 1994, donde Judit venció de forma inapelable, se dice que cuatro grandes maestros se negaron a darle la mano tras perder contra ella, pero se omiten los nombres con sobreprotectora piedad.
Educación en casa
La vida familiar de los Polgar está presente a lo largo del metraje, pero también se olvidan detalles cruciales. Los padres no fueron visionarios irresponsables, aunque el papel de Laszlo está descrito con una ambigüedad calculada. Nos ocultan que ambos eran profesores y decidieron no escolarizar a sus hijas con cierto conocimiento de causa. También se esconde que las tres eran políglotas y que en su modesto apartamento no solo entraban entrenadores a todas horas. Era frecuente que aquel piso de Budapest acogiera a ajedrecistas de cualquier país. Además de generosidad y de una forma de compensar la prohibición de viajar con la que fueron castigadas por el régimen comunista de Hungría, ese contacto humano las ayudaba a mejorar su ajedrez y a practicar idiomas.
Entre los invitados, sobresale el gran campeón Bobby Fischer, quien pasó una buena temporada refugiado en su casa, cuando era perseguido por el gobierno de Estados Unidos. Son hechos más que relevantes, que tampoco aparecen citados en ‘La reina del ajedrez’.
La FIDE, en el limbo
Una de las omisiones más graves atañe a la FIDE. La película cuenta las amenazas del Gobierno húngaro a las Polgar, ametralladoras incluidas, pero no la complicidad de la Federación Internacional, que no dio amparo a aquellas niñas prodigio. Las chicas lograron cambiar la historia por su cuenta, sin ayuda institucional, al lograr el oro olímpico en Salónica cuando solo tenían 12, 15 y 19 años. De la Federación Internacional, de hecho, apenas vemos de refilón a su presidente, Florencio Campomanes (sin citarlo), en la inauguración de la Olimpiada.
Queda raro, porque la FIDE fue un enemigo recurrente de la familia, sobre todo cuando impidió que Susan Polgar participara en el ciclo por el Campeonato del Mundo masculino, pese a que fue la primera mujer en clasificarse. Esta injusticia histórica obligó a cambiar el reglamento, pero no fue la única. Todas las ajedrecistas del mundo, salvo Susan, fueron beneficiadas con una subida de puntos en la clasificación internacional; la húngara dominaba con demasiada holgura gracias a su gran «ventaja», jugar en competiciones masculinas.
No todos los olvidos van contra las hermanas. Para no empañar la épica de la victoria de Judit contra Kasparov (Moscú, 2002), no se explica que se produjo en una partida rápida y no en una de duración clásica. Fue un hito en la carrera de la jugadora que no era necesario exagerar.
Trampa en Linares
Se cuenta mejor, para desgracia de Kasparov, el episodio en el que el ruso cambió una jugada de caballo, en Linares, después de soltar su pieza durante una fracción de segundo. El campeón queda retratado, sobre todo porque tres décadas después sigue sin pedir perdón ni admitir los hechos del todo. «No creo que hiciera nada malo», dice aún, con lo socorrido que habría sido parafrasear la maradoniana «mano de Dios».
Frente a todos estos comportamientos perfectamente tachables, Judit Polgar se gana al público y hace perdonar todos estos olvidos con su arma infalible: una sonrisa sana y maravillosa, exenta de rencor. Es difícil oírla hablar mal incluso de las personas que peor la trataron. Siempre se tomó los obstáculos con deportividad, sabedora de que superarlos la haría aún más fuerte. Solo así se explica una carrera irrepetible.