-¡Es que uno solamente…! Venga va. Es un tío muy cercano, que te da mucha confianza y que tiene las ideas muy claras. ¿Te vale?
-Me vale.
La conversación con Mikel Oyarzabal se produce en el Media Day de la selección española, que tuvo lugar en Las Rozas el 3 de junio. El jugador de la Real Sociedad es uno de los muchos que conoce a Luis de la Fuente (Haro, La Rioja, 62 años
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Aquel día, 28 de junio de 2021, en el Parken de Copenhague, sobre la tribuna de prensa caía la cerveza que los hinchas daneses y croatas lanzaban a modo de celebración. Aquel día, 28 de junio de 2021, España iba ganando 2-3 a Croacia. Ya casi en el descuento, en el inicio de una jugada, Fabián no sigue la marca, Croacia empata y manda el partido a la prórroga, resuelta felizmente con goles de Morata y Oyarzabal. Aquel día, 28 de junio de 2021, Luis Enrique, entonces seleccionador, pensó que Fabián no había hecho lo que le había pedido y le puso la cruz a quien el sábado, en Berlín, se convirtió en la estrella inesperada. Fabián Ruiz Peña (Los Palacios, Sevilla, 28 años) nunca volvió a la selección con el asturiano y, sin embargo, para Luis de la Fuente es intocable. «Si no se llamara Fabián, hablaríais mucho de él», dijo el técnico tras el partido contra Croacia.
Para saber más
Luego llegó él y, con la humildad que tiene, cogió los auriculares de la traducción simultánea y le preguntó al jefe de prensa: «¿Tengo que ponerme esto?». No le gustan mucho las entrevistas, no se siente demasiado seguro, al punto de que el pasado miércoles, cuando le tocaba atender a algunos medios internacionales en Donaueschingen, hizo volar desde España, ida y vuelta en el día, a una persona de su confianza para que estuviese con él mientras atendía a los periodistas. Mucho más seguro dentro del campo, tampoco es un tipo que se complique la vida explicando las cosas. ¿Cómo ha sido tu golazo ante Croacia?, le cuestionaron. «Me la ha puesto Pedri, iba a tirar, pero se me ha cruzado Luka, he recortado y luego he intentado finalizar de la manera que he podido, porque el míster nos pide que finalicemos jugada». Y punto.
No le hizo mucha gracia a Fabián que el pasado verano el PSG, el equipo que pagó por él al Nápoles 23 millones, fichase a Luis Enrique. Se vio ante el técnico que había dejado de contar con él sin darle una explicación. Empezó la temporada jugando poco, pero con el tiempo le dio la vuelta a la situación. En el mes de diciembre, se metió en el despacho de Luis Enrique y el chico entendió que debía cambiar algunas cosas. «Si haces lo que yo te pido, jugarás más», le dijo el asturiano. Desde ese momento fue siempre titular en los partidos importantes, entre ellos todas las eliminatorias de Champions. Para entonces ya había recuperado su sitio con España, pues De la Fuente siempre ha contado con él.
Los jugadores, ayer llegando a Stutgart para ir hacia Donauescingen.P. G. / RFEF
«Los que convivimos con él sabemos de la humildad y el potencial, futbolístico y humano, que tiene Fabián», le ensalzó. Definido como «muy familiar» por quienes le concocen, Fabián es el triunfo del talento al que se le aplica la constancia. Nacido en Los Palacios (Sevilla), el mismo pueblo que Jesús Navas o Gavi, de pequeño era muy bueno, y el Betis se adelantó al Sevilla ofreciéndole a Chari, su madre, el motor de la vida de Fabián, un trabajo en la lavandería de la Ciudad Deportiva. Allí estuvo y allí se hizo mayor, dejando de ser delantero para pasar a ser centrocampista cuando pegó un estirón descomunal con 13 años.
En esa época llamó la atención de alguien. Davide Ancelotti, el hijo de Carlo, su segundo, lo conocía, y estaba «enamorado» de él, según contó en la prensa italiana. Así que en el verano de 2018, cuando el actual técnico del Madrid fichó por el Nápoles, pidió el fichaje de Fabián. El Nápoles pagó 30 millones por él, la venta más cara de los verdiblancos en toda su historia. Tras cuatro años cambió Nápoles por París, y allí vive a las afueras de la ciudad junto a su novia y a su perrita, Bella. En su casa hay un gimnasio con una máquina de crioterapia para favorecer la recuperación.
Tiene también contratado a un cocinero que le prepara especialmente las cenas para no separarse ni un milímetro del camino de la profesionalidad, y en ese camino también está la contratación de fisios particulares. Su madre, Chari, va a visitarle frecuentemente, igual que sus colegas de Los Palacios. Su hermana pequeña, también futbolista, vivía con él hasta no hace mucho, pues estaba estudiando en la capital francesa. Tiene también un hermano mayor. El sábado, en Berlín, estaban su madre y su novia, y con ellas disfrutó de un refresco después en el hotel de concentración.
No se le da bien el mes de marzo a España. Perdió hace dos años ante Escocia metiéndose en un buen lío. Perdió el año pasado ante Colombia en un amistoso intrascendente, y estuvo a punto de perder este jueves de nuevo ante Países Bajos, aunque un fallo de Verbruggen le permitó salvar los muebles en el descuento. Decidirá Mestalla el domingo en la vuelta de estos cuartos de final de la Liga de Naciones, con la campeona de Europa obligada a ganar después de una noche gris donde las piernas pesaron más de la cuenta, donde el balón no transitó como suele y donde, en fin, España fue mucho menos España. [Narración y estadísticas (2-2)]
La selección ya se fue al descanso con mala cara. Después de muchos meses sin verse, en mitad de una temporada asfixiante, Luis de la Fuente apenas había tenido tiempo de juntarles para descansar, relajarles y recordarles mínimamente los automatismos que les han llevado hasta aquí, ganando Liga de Naciones y Eurocopa por el camino. España se fue con mala cara al descanso porque hacía mucho tiempo que un equipo no le metía en su campo para no dejarle salir. Y eso fue lo que consiguió Países Bajos en la primera parte.
Y eso que la noche no pudo empezar mejor. Con la alineación que todo el mundo esperaba, porque el seleccionador no es amigo de experimentos, el partido se rompió enseguida gracias a un jugador mayúsculo, seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy. En el minuto ocho, lo primero que pasó es que Hato se hizo un lío morrocotudo y Lamine Yamal porfió hasta quitarle la pelota. Se la dio a Pedri, ese jugador mayúsculo, ese que es seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy, e hizo algo que muy pocos hacen. Casi en el área pequeña, recibió de espaldas. Paró el balón, se giró, levantó la cabeza (todo esto, conviene insistir, con un central encima y cerca del área pequeña) y se la dio a Nico, que finalizó con un giro sobre sí mismo.
Sin balón se apaga la luz
Muy pronto, pues, España estaba por delante y todo parecía ir cuesta abajo, en la línea que acompaña a este equipo desde hace tiempo. De hecho, un rato después Morata tuvo el segundo tras una jugada colectiva impecable. Pero ahí se apagó la luz. Epaña perdió el balón y se fue metiendo atrás. Le costaba incluso atravesar el centro del campo, y eso permitía a los holandeses merodear por el área hasta que encontraron el hueco tras una jugada de Frimpong que terminó Gakpo en el otro costado.
El empate no era, sin embargo, la peor noticia. La peor noticia es que no había noticias de jugadores como Zubimendi, Fabián o Pedri. Tampoco de Nico ni de Lamine. Morata bastante tenía con ayudar a achicar agua allá donde hiciera falta, lo mismo daba en una banda que por el centro que defendiendo un córner.
Al ritmo de De Jong, que ha recuperado el nivel con el que un día deslumbró, el equipo de Koeman se sintió cómodo ante la campeona, a la que arrinconó en su propio campo y a la que hizo correr detrás de la pelota durante demasiado tiempo. Porque a España, a esta España, no le incomoda meterse atrás. Pero un rato. No durante casi media hora. La lesión de Cubarsí, que dio paso a otro jovencísimo que llega, Huijsen, cerró un primer asalto en el que Reijnders pudo haber puesto las cosas peor si su remate desde la frontal hubiese encontrado la red en lugar del larguero.
Van Hecke salta con Ayoze.NICOLAS TUCATAFP
Falló antes del descanso, pero no después. No tardó ni un minuto en marcar el segundo gracias, de nuevo, al velocísimo Frimpong, cuyo pase atrás lo estampó el jugador del Milan en la red. Por debajo en el marcador, la selección reaccionó y al menos tuvo la pelota. No hizo gran cosa con ella, pero jugó en campo contrario. A falda de media hora, De la Fuente renovó al equipo metiendo a Oyarzabal por Lamine, a Olmo por Pedri y a Ayoze por Morata.
No cambió el panorama. Olmo sí fue capaz de hilar un poco más el ataque español, que terminó el partido en busca del empate, más cuando Países Bajos se quedó con uno menos por una entrada a destiempo de Hato sobre Le Normand. Pudo en un último suspiro igualar gracias a un error grosero de Verbruggen a disparo de Nico. Mikel Merino, que pasaba por allí y que le está cogiendo el gusto en el Arsenal a esto de jugar como delantero, salvó los dos años sin perder un partido oficial y puso a Mestalla bajo el foco.