La cruda vuelta a la realidad NBA de los españoles tras el Eurobasket

La cruda vuelta a la realidad NBA de los españoles tras el Eurobasket

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El MVP Willy Hernángomez firma una buena pretemporada, pero tendrá difícil arañar minutos: en su misma situación están su hermano Juancho o Usman Garuba.

Willy Hernángomez, en pretemporada.Wilfredo LeeAP

En un partido de esta pretemporada, el pabellón de los New Orleans Pelicans rompió en cánticos de “¡MVP! ¡MVP!” para Willy Hernangómez. Al pívot madrileño le está costando ganarse un sitio estable en la rotación del equipo, pero siempre trabaja y responde, una actitud que la afición agradece y el entrenador subraya. Para él, como para su hermano Juancho y Usman Garuba, el Eurobasket sirvió de impulso antes de una temporada vital. Después del oro impensado de Berlín, toca retomar su realidad cotidiana en la NBA.

A pesar de la ovación, guiño para un jugador querido, el papel de los internacionales con sus selecciones pesa muy poco al ganarse un puesto en la NBA. Es una vida paralela de la que allí solo importa que el jugador vuelva sano y, si acaso, tenga continuidad si es de los menos habituales. A pesar del gran Eurobasket, la realidad de Willy Hernangómez en Nueva Orleans cambiará poco.

Willy se ha labrado en la NBA una reputación de jugador productivo, un valor seguro que suma en pocos minutos (9.1 puntos y 6.8 rebotes el curso pasado). Pero esa garantía no basta para subir en la rotación de los Pelicans. El lituano Jonas Valanciunas es el pívot titular fijo, y el madrileño peleará de nuevo con Jaxson Hayes por ser su primer relevo. Más verde, más inestable, pero más móvil y con más potencial. El estadounidense parte con ventaja, pero el MVP del Eurobasket se ganará sus opciones.

“[Willy Hernangómez] estuvo fantástico toda la temporada pasada. Cada año demuestra ser profesional. Se gana la oportunidad de jugar y eso es lo que está haciendo ahora”, declaró su entrenador, Willie Green, en pretemporada.

Un sitio para Garuba

Hace unas semanas resonaron unas palabras del entrenador de los Houston Rockets en las que venía a decir que sabían que Usman Garuba era bueno, pero no tanto. Puede que la intención de Stephen Silas solo fuera resaltar su gran Eurobasket y animarlo a seguir trabajando en los aspectos que mencionaba (las continuaciones tras bloqueo, el pase), pero las declaraciones reforzaron la idea de nuevo comienzo para Garuba.

En su primer año en la NBA, el de Azuqueca solo disputó 24 partidos de 82 posibles. Las lesiones (una operación en la muñeca izquierda, un esguince en el tobillo derecho, un problema muscular en el muslo, un positivo por COVID muy inoportuno) le privaron de tener continuidad. Y en julio otro esguince, esta vez del tobillo derecho, hacía temer por el verano. Le costó la Summer League, pero llegó (por los pelos) al Eurobasket. Y en la selección encontró el hilo que había perdido hace un año.

Garuba encaja en el molde de interior móvil y atlético en defensa que tanto gusta en la NBA, y aunque las dificultades para anotar juegan en su contra, todo apunta a que, si está sano, tendrá minutos para reivindicarse. El pívot titular es de Alperen Sengün, pero en un equipo entregado al movimiento joven debería partir con ventaja sobre veteranos venidos a menos como Derrick Favors, Willie Cauley-Stein o el inmenso Marjanovic.

Año clave para Juancho

Minnesota. Memphis. Boston. San Antonio. Utah. Y ahora Toronto. Solo repasar la lista de equipos por los que ha pasado Juancho Hernangómez en los últimos 15 meses ya fatiga. En los Grizzlies no llegó a jugar. En los Spurs apenas duró un sorbo. En los Celtics le quitaron las ganas. En los Jazz pareció sacar la cabeza. Y en ninguno logró asentarse. Así llegó este verano a los Raptors, con un contrato de un año y por el mínimo salarial. Su futuro en la NBA dependerá de esta temporada.

El panorama es complicado. Las posiciones que puede ocupar son precisamente las que están mejor servidas en la plantilla. Tiene por delante a la estrella, Pascal Siakam. Al Novato del Año, Scottie Barnes. A una navaja suiza, OG Anunoby… Y a otro puñado de aleros con más experiencia y su mismo perfil. Si se busca una esperanza, también la hay: fue de menos a mucho más en el Eurobasket; Nick Nurse emplea también quintetos sin pívot; y llega con la recomendación de Scariolo, exasistente del equipo.

Un hogar para Ricky Rubio

Pocos jugadores habrá con menos fortuna que Ricky Rubio. En el último partido de 2021, en uno de sus mejores momentos de juego en la NBA, el catalán se rompió el ligamento anterior cruzado de la rodilla izquierda. Otra vez. La recuperación va por buen camino pero se hace eterna: las previsiones más optimistas hablan de diciembre.

Los Cavaliers lo traspasaron a Indiana pero solo de forma nominal: ya estaba lesionado y querían aprovechar su contrato para conseguir algo en el mercado. El impacto en las dos direcciones (de Ricky en el equipo, y del equipo en Ricky) había sido tan positivo dentro y fuera de la pista que las dos partes tenían claro que este verano firmaría de nuevo con Cleveland. Tiene contrato por tres temporadas y, en cuanto se recupere, volverá a ser suplente y mentor de Darius Garland.

Además, son uno de los equipos más ilusionantes del Este gracias al fichaje de una estrella con la que Ricky también hizo muy buenas migas en Utah, Donovan Mitchell.

La recta final de Ibaka

Nada ha sido igual para Serge Ibaka desde la lesión de espalda que sufrió a principios de 2021. Su etapa en los Clippers fue testimonial y en sus primeros meses en Milwaukee no logró hacerse un hueco en la rotación y desapareció en los playoffs. Ha dejado buenos detalles en pretemporada y los Bucks valoran su presencia en el vestuario (este verano recibió una llamada de Antetokounmpo para renovar), pero deberá ganarse los minutos.

kpd