Hubo un momento curioso en la celebración del primer Roland Garros de Carlos Alcaraz. Cuando Alexander Zverev lanzó la última bola a la red y su victoria ya era un hecho, el español se rebozó sobre la tierra batida, saludó al alemán, agradeció sus ánimos al público de la Philippe Chatrier y rompió a correr para festejar con su gente. Todos estaban eufóricos, emocionados, entregados. Pero durante unos segundos sólo esperaron.
Tan feliz como estaba,
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Aparece Carlos Alcaraz en un entrenamiento en el Inalpi Arena de Turín, el enorme pabellón que acoge las ATP Finals, y realiza el calentamiento bajo las órdenes de su fisioterapeuta, Juanjo Moreno. Nada raro, todo normal en el último torneo de la temporada, excepto unas cintas negras debajo de sus rodillas. Con ellas puestas realiza apenas un par de ejercicios de movilidad, Moreno se las quita y ya entonces el tenista agarra la raqueta para empezar a golpear bolas. ¿Qué son esas cintas? ¿Arrastra Alcaraz alguna lesión? Más bien todo lo contrario. Esas cintas se llaman bandas de oclusión o bandas BFR -las siglas de blood flow restriction-, se utilizan para restringir el flujo sanguíneo en las extremidades del cuerpo y sirven tanto para fortalecer la musculatura como prepararla para los partidos.
Alcaraz empezó a utilizarlas en 2023 en su brazo derecho; luego se las colocó varias veces en ambos brazos -en el último US Open aún lo hacía antes de los calentamientos- y, en las últimas semanas, las está usando en las piernas, tanto en sus sesiones de gimnasio de Murcia como en sus sesiones preparatorias en París. Varios miembros de su equipo, especialmente Moreno, son seguidores de las últimas tendencias en fisiología, y las bandas BFR son una de ellas.
«Las bandas de restricción sanguínea surgieron hace décadas en el ámbito de la rehabilitación de lesiones porque se comprobó que con ellas se puede provocar el mismo estímulo a un músculo utilizando menos carga. Una persona que sólo puede levantar 20 kilos en sentadilla por culpa de alguna dolencia puede simular un esfuerzo de 100 kilos con bandas BFR en las piernas. Al cortar el flujo de sangre al músculo se provoca igualmente la hipoxia muscular aunque el peso sea menor. Sin ir muy lejos, Carolina Marín las utilizó durante la recuperación de su última lesión grave de rodilla. De la rehabilitación se pasó a los gimnasios, porque la restricción sanguínea facilita la hipertrofia, y en los últimos tiempos ha llegado a los deportes de equipo y especialmente a los deportes de resistencia. Ya hay muchos ciclistas completamente sanos que utilizan este tipo de bandas en las piernas para forzar un esfuerzo extra, incluso en sus concentraciones en altura», cuenta Pedro L. Valenzuela, investigador del Hospital 12 de Octubre de Madrid y editor de la revista científica Fissac.
Según un metanálisis de 53 estudios clínicos sobre BFR realizado en 2022 por investigadores de universidades como la St. George de Londres o la McMaster de Hamilton, los beneficios del BFR son «medio-altos» entre los adultos en baja forma, pero no son tan espectaculares entre deportistas. Por eso Alcaraz, aunque utiliza esta técnica para tonificarse cuando entrena en casa, la usa más habitualmente en los torneos con otro objetivo.
Un pack por unos 150 euros
«Si las utiliza antes de sus entrenamientos en un Grand Slam o estas ATP Finals lo hace por otro motivo: es un preacondicionamiento isquémico. Se utilizan las mismas bandas, pero en este caso la presión es mayor. En lugar de restringir la sangre, se corta totalmente la circulación durante un máximo de cinco minutos para que el músculo genere sustancias vasodilatadoras como el óxido nítrico y que, al quitarse las bandas, se produzca una hiperemia, es decir, que llegue más sangre. Así se mejora el oxígeno en sangre, la movilidad e incluso hay una sensación analgésica», concluye Valenzuela, que indica que las bandas BFR son cada vez más populares, aunque hay contraindicaciones.
Bandas compresoras Carlos Alcaraz
Cualquier deportista con problemas de vasculatura debería evitar utilizarlas porque existe riesgo de trombosis y, además, acostumbrarse a su uso no es sencillo. «A algunas personas no les funciona porque provocan una sensación desagradable. Es lo que llamamos efecto nocebo. Es como si te estuvieran tomando la presión arterial durante cinco minutos: se te empiezan a dormir los pies, sientes un cosquilleo... Hay quien no quiere utilizarlas», cuenta el investigador.
Hace un par de temporadas, Alcaraz lucía unas cintas de la marca Akrafit, y este curso utiliza otras de Viok Sport. Aunque esta última es una empresa de Murcia, concretamente de Yecla, no hay en su uso un fin económico; es más, normalmente intenta que no se vean demasiado para evitar posibles conflictos con sus patrocinadores. Un pack como el que él utiliza cuesta unos 150 euros en tiendas como Decathlon o Carrefour, aunque hay modelos más avanzados que pueden superar los 1.000 euros. Esos artilugios permiten regular la presión a través de una aplicación móvil y no obligan a hacerlo de manera manual.
Un raro partido de dobles; a un lado de la pista estaban Alejandro Davidovich y Arthur Fils y al otro, Christopher Eubanks y Milos Raonic. Podría ser la primera ronda de un torneo ATP 250 cualquiera, pero fue el cierre de la última Laver Cup con todo lo que ello suponía: escasa audiencia, escasa repercusión, escaso público en el Rogers Arena de Vancouver pese a la presencia de Raonic. El torneo de exhibición que enfrenta a Europa y el resto del mundo agonizaba el año pasado y, por eso, esta temporada la inversión es mayor, mucho mayor.
Con el enorme Uber Arena de Berlín como sede, la organización a cargo de Team 8, empresa de Roger Federer, ha conseguido juntar un cartel de los que sólo se ven en Grand Slam y Masters 1000. Pese a la ausencia de Jannik Sinner y Novak Djokovic, entre hoy y el domingo se enfrentarán en encuentros de individuales y de dobles tenistas como Carlos Alcaraz, Alexander Zverev, Daniil Medvedev, Taylor Fritz o Frances Tiafoe para tratar de reanimar la Ryder Cup del tenis y mantener su atractivo.
«A todos los tenistas les gustan las competiciones por equipo y queremos crecer, que la Laver Cup tenga un nuevo horizonte. Al principio, cuando empezamos, había mucha incertidumbre: ¿Iba a gustar? ¿Iban a venir los jugadores? ¿Iban a venir el público? Pero ahora creo que hay una hermandad que rinde tributo a la generación anterior y forma un concepto que funciona», comentaba Federer en la previa señalando una evidencia: la Laver Cup sobrevive gracias a él.
La imagen es él, los patrocinadores son los suyos -Rolex, Mercedes, incluso el Gobierno suizo- y la historia de la competición es la suya propia. En la primera edición, en 2017, la Laver Cup se dio a conocer gracias a la pareja de dobles que formaban Federer y Rafa Nadal y, con los mismos protagonistas, vivió su momento álgido con aquellas lágrimas compartidas en 2022 por la retirada del suizo. Entre ambas, buenos momentos, como aquellas charlas de Nadal y Federer al alocado Fabio Fognini o aquellas señas incomprensibles de Nadal a Stefanos Tsitsipas cuando jugaban juntos un dobles, y otros momentos no tan buenos. En 2021, ya sin Nadal y Federer en pista, sufrió su primer bajón y el año pasado, su mayor chasco.
La competición de otros torneos
Como siempre, es cosa de dinero. Pese a las apreturas del calendario ATP, los tenistas se entregan a exhibiciones, pero la competencia es dura para los organizadores. Las ofertas de los países árabes, especialmente de Arabia Saudí, son elevadísimas, como muestra el próximo Six Kings Slam y en Estados Unidos cada vez se montan más saraos, como el reciente Alcaraz-Nadal en Las Vegas. La Laver Cup tiene a Federer como gancho, pero igualmente necesita mucho capital para aguantar. Oficialmente reparte 250.000 dólares a los jugadores del equipo ganador y 125.000 dólares a los del equipo perdedor, aunque todos los tenistas negocian aparte un fijo según su caché.
El año que viene la competición se irá a San Francisco y, la siguiente, volverá a Europa, con Barcelona como opción. Para entonces ya se verá si la Laver Cup sobrevive. De momento, este viernes Alcaraz (alrededor de las 21.00 horas, Eurosport) volverá al dobles para enfrentarse junto a Alexander Zverev a la pareja yankee formada por Fritz y Ben Shelton.