Hubo un momento curioso en la celebración del primer Roland Garros de Carlos Alcaraz. Cuando Alexander Zverev lanzó la última bola a la red y su victoria ya era un hecho, el español se rebozó sobre la tierra batida, saludó al alemán, agradeció sus ánimos al público de la Philippe Chatrier y rompió a correr para festejar con su gente. Todos estaban eufóricos, emocionados, entregados. Pero durante unos segundos sólo esperaron.
Tan feliz como estaba,
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Queda lejos el récord de puntos ATP que marcó Novak Djokovic en 2016 (16.785), pero Jannik Sinner ya puede presumir de una marca histórica. Este lunes, tras su victoria en el Masters 1000 de Shanghai, se despertará con 11.920 puntos en su ranking, una cifra que sólo habían superado cuatro hombres, el propio Djokovic, Roger Federer (16.010 en 2006), Rafa Nadal (15.390 en 2009) y Andy Murray (12.685 en 2016).
Después de un periodo movido desde 2019, con 15 cambios en lo más alto de la lista -Nadal, Djokovic, Medvedev, Alcaraz...-, el italiano ha establecido un dominio que durará. Es líder desde el 10 de junio de este año, matemáticamente acabará así la temporada y si no se lesiona llegará en esa posición al próximo verano. Pese a haber triunfado en Roland Garros y Wimbledon, Carlos Alcaraz, segundo en el ranking, tiene 4.800 puntos menos, una cifra enorme. ¿Por qué?
Sinner y su éxito en los Masters 1000
En primer lugar, por la regularidad del italiano en los Masters 1000. Como Alcaraz, Sinner ha ganado dos 'grandes' esta temporada, Open de Australia y US Open, pero durante el resto de la temporada ha sido más constante en los torneos que están justo por debajo en el orden de importancia. En marzo ya se llevó el Masters 1000 de Miami, el pasado agosto repitió título en el Masters 1000 de Cincinnati y ahora ha triunfado en China: en total, 3.000 puntos en su haber.
Mientras Alcaraz renunció hasta a tres de esos torneos por lesión o cansancio -Montecarlo, Roma y Canadá- y cayó a las primeras de cambio en otro, Cincinnati, el italiano sólo se perdió Roma y en el resto llegó siempre como mínimo a cuartos de final. Construido su margen de puntos en varios momentos del curso, no sólo en un periodo específico, durante una racha prodigiosa, será difícil bajarle del número uno porque además tiene otro sustento: los ATP 500. Pese a su reducida importancia para el conteo, los dos títulos menores y la final que arrastra Sinner en esa categoría -campeón en Halle y Rotterdam y finalista en Shanghai- le hacen todavía más dominador.
La ausencia de motivación de Alcaraz
Pero hay otro motivo por el que Alcaraz está lejos del italiano en la lista: su propia motivación. Aunque alguna vez ha nombrado el número uno del ranking ATP como su objetivo, el español todavía no ha encontrado el fuego en esa lucha. Como reconoce su equipo, se crece en los Grand Slam, allí donde encuentra grandes batallas, pero resbala en el resto de plazas. Pese a su victoria en el Masters 1000 de Indian Wells en marzo, este año en ningún otro torneo de segunda categoría ha llegado siquiera a semifinales ni ha vivido éxitos en competiciones aún más pequeñas. Hasta levantar el título hace unas semanas en el ATP 500 de Pekín, este año sumaba las semifinales en el ATP 250 de Buenos Aires y la primera ronda en el ATP 500 de Queen's, ya está.
Su falta de foco en el ranking se demuestra en su entrega a los individuales y el dobles de los Juegos Olímpicos de París -Sinner ni estuvo- así como su presencia en la fase de grupo de la Copa Davis, donde no había ningún otro jugador del Top 15. Para asaltar el reinado de Sinner, que se prevé largo, Alcaraz primero debe querer hacerlo y luego ponerse a ello.
Aparece Carlos Alcaraz en un entrenamiento en el Inalpi Arena de Turín, el enorme pabellón que acoge las ATP Finals, y realiza el calentamiento bajo las órdenes de su fisioterapeuta, Juanjo Moreno. Nada raro, todo normal en el último torneo de la temporada, excepto unas cintas negras debajo de sus rodillas. Con ellas puestas realiza apenas un par de ejercicios de movilidad, Moreno se las quita y ya entonces el tenista agarra la raqueta para empezar a golpear bolas. ¿Qué son esas cintas? ¿Arrastra Alcaraz alguna lesión? Más bien todo lo contrario. Esas cintas se llaman bandas de oclusión o bandas BFR -las siglas de blood flow restriction-, se utilizan para restringir el flujo sanguíneo en las extremidades del cuerpo y sirven tanto para fortalecer la musculatura como prepararla para los partidos.
Alcaraz empezó a utilizarlas en 2023 en su brazo derecho; luego se las colocó varias veces en ambos brazos -en el último US Open aún lo hacía antes de los calentamientos- y, en las últimas semanas, las está usando en las piernas, tanto en sus sesiones de gimnasio de Murcia como en sus sesiones preparatorias en París. Varios miembros de su equipo, especialmente Moreno, son seguidores de las últimas tendencias en fisiología, y las bandas BFR son una de ellas.
«Las bandas de restricción sanguínea surgieron hace décadas en el ámbito de la rehabilitación de lesiones porque se comprobó que con ellas se puede provocar el mismo estímulo a un músculo utilizando menos carga. Una persona que sólo puede levantar 20 kilos en sentadilla por culpa de alguna dolencia puede simular un esfuerzo de 100 kilos con bandas BFR en las piernas. Al cortar el flujo de sangre al músculo se provoca igualmente la hipoxia muscular aunque el peso sea menor. Sin ir muy lejos, Carolina Marín las utilizó durante la recuperación de su última lesión grave de rodilla. De la rehabilitación se pasó a los gimnasios, porque la restricción sanguínea facilita la hipertrofia, y en los últimos tiempos ha llegado a los deportes de equipo y especialmente a los deportes de resistencia. Ya hay muchos ciclistas completamente sanos que utilizan este tipo de bandas en las piernas para forzar un esfuerzo extra, incluso en sus concentraciones en altura», cuenta Pedro L. Valenzuela, investigador del Hospital 12 de Octubre de Madrid y editor de la revista científica Fissac.
Según un metanálisis de 53 estudios clínicos sobre BFR realizado en 2022 por investigadores de universidades como la St. George de Londres o la McMaster de Hamilton, los beneficios del BFR son «medio-altos» entre los adultos en baja forma, pero no son tan espectaculares entre deportistas. Por eso Alcaraz, aunque utiliza esta técnica para tonificarse cuando entrena en casa, la usa más habitualmente en los torneos con otro objetivo.
Un pack por unos 150 euros
«Si las utiliza antes de sus entrenamientos en un Grand Slam o estas ATP Finals lo hace por otro motivo: es un preacondicionamiento isquémico. Se utilizan las mismas bandas, pero en este caso la presión es mayor. En lugar de restringir la sangre, se corta totalmente la circulación durante un máximo de cinco minutos para que el músculo genere sustancias vasodilatadoras como el óxido nítrico y que, al quitarse las bandas, se produzca una hiperemia, es decir, que llegue más sangre. Así se mejora el oxígeno en sangre, la movilidad e incluso hay una sensación analgésica», concluye Valenzuela, que indica que las bandas BFR son cada vez más populares, aunque hay contraindicaciones.
Bandas compresoras Carlos Alcaraz
Cualquier deportista con problemas de vasculatura debería evitar utilizarlas porque existe riesgo de trombosis y, además, acostumbrarse a su uso no es sencillo. «A algunas personas no les funciona porque provocan una sensación desagradable. Es lo que llamamos efecto nocebo. Es como si te estuvieran tomando la presión arterial durante cinco minutos: se te empiezan a dormir los pies, sientes un cosquilleo... Hay quien no quiere utilizarlas», cuenta el investigador.
Hace un par de temporadas, Alcaraz lucía unas cintas de la marca Akrafit, y este curso utiliza otras de Viok Sport. Aunque esta última es una empresa de Murcia, concretamente de Yecla, no hay en su uso un fin económico; es más, normalmente intenta que no se vean demasiado para evitar posibles conflictos con sus patrocinadores. Un pack como el que él utiliza cuesta unos 150 euros en tiendas como Decathlon o Carrefour, aunque hay modelos más avanzados que pueden superar los 1.000 euros. Esos artilugios permiten regular la presión a través de una aplicación móvil y no obligan a hacerlo de manera manual.
Jannik Sinner, número uno del ranking mundial. La presentación suena en todas las pistas del mundo desde el pasado 10 de junio y así seguirá siendo hasta otoño. Su éxito en la final de Wimbledon no le sirvió sólo para celebrar su cuarto Grand Slam después de ganar dos veces el Open de Australia y una vez el US Open o para romper su mala racha en sus enfrentamientos ante Carlos Alcaraz, también le sirvió para afianzar su dominio del tenis unos meses más. Pese a su parón por sanción debido al positivo en un control antidopaje, Sinner cuenta todavía con 12.030 por los 8.600 del español; entre los dos hay 3.430, una enorme distancia.
A unos días de cumplir los 24 años, sus números no hablan de precocidad, pero sí de una prodigiosa regularidad. Pocos tenistas cogieron el número uno de la lista ATP por primera vez con tanta fuerza como él: acumula 58 como líder y sólo están por delante Roger Federer (237 semanas en su primer 'stint'), Jimmy Connors (160 semanas) y Lleyton Hewitt (75 semanas).
Líder todo el año
«No me quiero parar aquí. Quiero seguir escribiendo mi historia e intentar ser mejor jugador cada día. El ranking es un buen reflejo del trabajo que se hace durante el año. Estoy consiguiendo una gran consistencia», se congratulaba Sinner que en su ascenso al rey del tenis sólo ha tenido las máculas del positivo por dopaje y de la derrota en la final del último Roland Garros -el único grande que le falta-.
Aquella remontada de Alcaraz creó dudas a su alrededor, pero los números subrayan su preeminencia. Su alta puntuación se debe a su buen hacer durante toda la temporada. Ahora mismo cuenta con los 2.000 del pasado Open de Australia, en enero; los 1.500 puntos de las últimas ATP Finals, en noviembre; y en medio, entre junio y octubre, los 2.000 puntos de este Wimbledon, los 1.000 puntos de la final de Roland Garros, 1.000 puntos más de Cincinnati o de Shangai... «Es increíble verme a mí mismo en esta situación. Realmente disfruto siendo número 1, pero las cosas pueden cambiar mucho en poco tiempo», aseguraba agorero y... ¿Realmente pueden cambiar las cosas?
Más allá de su consistencia, Sinner tiene varios factores a su favor para que no cambien. La primera es la ausencia de rivales. Está él, está Alcaraz y detrás un abismo muy profundo. El ranking ATP lo insinúa -Alexander Zverev es tercero con 6.310 puntos-, pero las finales lo confirman. Que los dos primeros del mundo se hayan discutido por cuatro títulos en menos de un año -Pekín, Roma, Roland Garros y Wimbledon- demuestra que la alternativa es escasa. Pero a favor del italiano también juega el bajón que sufre Alcaraz en cada final de temporada.
La asignatura pendiente de Alcaraz
Como para todo español, para el número dos el tenis es para el verano, 19 de sus 21 títulos en ATP han llegado en julio o antes y en los meses posteriores se cimenta el éxito de Sinner. Es cierto que el cemento, especialmente bajo techo, es la superficie preferida del italiano, pero es aún más importante la fatiga mental de su máximo rival. No hay que olvidar que el año pasado, después de encadenar Roland Garros y Wimbledon y caer en los Juegos Olímpicos, rompió una raqueta en su debut para olvidar el Masters 1000 de Cincinnati y perdió en segunda ronda en el US Open.
«Mi objetivo para el año que viene es llegar más fresco a esta parte del año. Debo encontrar disfrute en cada lugar, cada torneo, cada partido. Para mí no es fácil viajar mucho en esta parte del año. Echo de menos mi casa. El año que viene intentaré ser mejor en eso», prometió entonces Alcaraz , aunque en realidad ya sabía cómo hacerlo: «Soy un jugador que necesita parones más largos para afrontar los torneos importantes».
Ahora, de vuelta a Murcia, se tomará unos días y estará unas pocas semanas sin competir, pero en su calendario no se advierten más huecos que en temporadas pasadas. Es muy probable que acabe renunciando al Masters 1000 de Toronto que empieza el 26 de julio y luego debería jugar en Cincinnati ya en agosto para preparar el US Open. Después encarará con ese trajín la gira asiática y la conclusión del curso con las ATP Finals. Ahí Alcaraz se podría plantear el asalto a los cielos, pero se topará con la prodigiosa regularidad de Sinner.