Luis Rubiales se sentará en el banquillo por el beso a Jenni Hermoso durante la celebración del Mundial de Australia. Así lo ha confirmado la Audiencia Nacional al rechazar los recursos presentados por el ex presidente de la Federación, el antiguo seleccionador Jorge Vilda, el ex director deportivo de la selección, Albert Luque y el que fuera el responsable de marketing Rubén Rivera.
La sala tercera de lo Penal considera que los hechos que se describen en el auto recurrido por los implicados encajan en la descripción típica de un delito contra la libertad sexual y coacciones.
Además, señala que “las consecuencias jurídicas del beso y del constreñimiento no pueden ser objeto de valoración en este momento”. Los testigos, añade, relatan unos hechos que son susceptibles de encuadrarse en esos delitos y que, por tanto, el desafío probatorio corresponderá a la fase del plenario y no a la instrucción.
En el escrito de acusación, la Fiscalía pide para Luis Rubiales una pena de dos años y medio de prisión por los delitos de agresión sexual y coacciones y para el resto de los implicados un año y medio por esta segunda causa.
El auto del juez Francisco de Jorge, emitido el pasado mes de enero, ya propuso juzgar al ex dirigente de la RFEF al considerar “no consentido” el beso a la jugadora y actuar de una forma “unilateral y sorpresiva”. El magistrado también aseguraba en su resolución que “las presiones sometidas a la jugadora crearon (en la jugadora) una situación de ansiedad e intenso estrés“.
El Real Madrid ha oficializado este martes, a través de un comunicado, la salida del defensa Nacho Fernández, capitán del primer equipo que levantó la Decimoquinta hace unos días en el estadio de Wembley y que llegó al club con diez años.
El defensa entró en el Real Madrid como alevín en 2001, con 10 años, a formar parte de la cantera y fue quemando etapas hasta debutar en el primer equipo de la mano del portugués Jose Mourinho en abril de 2011, como titular en una goleada en Mestalla ante el Valencia en la penúltima jornada de Liga (3-6).
Desde entonces ha jugado durante 12 temporadas en la primera plantilla y ha tenido una trayectoria que ha culminado este 2024 levantando tres títulos como capitán -Supercopa de España, Liga y Liga de Campeones-, logrando así ser, junto al croata Luka Modric, el jugador con más trofeos en la historia del Real Madrid -26-: 6 Ligas de Campeones, 5 Mundiales de Clubes, 4 Supercopas de Europa, 4 Ligas, 2 Copas del Rey y 5 Supercopas de España en 364 partidos.
Además, con la selección española se proclamó campeón de Europa sub-21 y campeón de la Liga de Naciones y, actualmente, está disputando la Eurocopa de Alemania 2024.
"Todos los aficionados del Real Madrid sienten el máximo orgullo por uno de los canteranos más legendarios de nuestra historia", publicó el Real Madrid en su página web, junto a unas palabras de agradecimiento de Florentino Pérez, presidente del club.
"Desde que llegó a nuestra cantera siendo un niño, Nacho ha sido siempre un ejemplo de superación para todos y se lleva el cariño, el reconocimiento y la admiración de todo el madridismo. El Real Madrid es y será siempre su casa", aseguró.
Nacho y Modric en la Cibeles con la Decimoquinta.THOMAS COEXAFP
Además, el conjunto blanco le "desea mucha suerte a él y a toda su familia en esta nueva etapa de su vida" en la que apunta a jugar en Arabia Saudí, en el Al-Qadisiyah FC, recién ascendido de la liga árabe, avalado por su técnico, el español José Miguel González 'Míchel'.
Un Nacho Fernández que anunció su adiós del Real Madrid a cinco días de vencer su actual contrato, que no renovó a pesar de ser titular en el conjunto blanco en una temporada en el que las lesiones de rodilla de Éder Militao y David Alaba le hicieron jugar 45 encuentros y siendo titular por primera vez en una final de la Liga de Campeones, conquistando la decimoquinta.
Un adiós al Real Madrid que llega en mitad de la disputa de la Eurocopa, por lo que su acto de despedida del conjunto blanco tendrá que esperar a la conclusión de la misma.
"Necesito vivir una última experiencia"
Nacho ha querido abrir su corazón a los madridistas con una carta en la que les explica que necesita "vivir una última y diferente experiencia junto" a su "familia", una decisión que tomó tras "meses de reflexión, de indecisión y de dudas".
"Han sido meses de reflexión, de indecisión y de dudas, pero hoy vengo a contaros que necesito vivir una última y diferente experiencia junto a mi familia, y este es el momento perfecto. Gracias, Real Madrid, por entenderme", expresó Nacho en una carta publicada en sus redes sociales.
"Queridos madridistas. Quiero dedicaros unas palabras que son pocas para expresar todo lo que siento en este momento. Me despido del club de mi vida, el Real Madrid. Llegué con 10 años, me formé como persona y como jugador, aprendí a ganar y a perder, a luchar y a sufrir, a disfrutar, y a vivir siempre con ilusión y determinación. Aprendí todo lo que hoy soy. Llevo casi 25 años viniendo a entrenar todos los días al mismo sitio, que se dice pronto, aprendiendo los valores del madridismo, entregando mi vida y luchando por este escudo: me lo habéis dado todo", arranca el texto de despedida de Nacho.
"Es muy difícil para mí, pero ahora es momento de irme con la confianza y la tranquilidad de saber que siempre he dado lo mejor de mí para representar este escudo, dentro y fuera del campo. Cuando era niño, soñé muchas veces con jugar en nuestro estadio, el Santiago Bernabéu, y hoy tengo el honor de acabar mi etapa siendo el capitán que logró levantar nuestra 15ª Champions. No existen palabras para expresar mis sentimientos. Siempre quise que mi final como jugador del Real Madrid fuera bonito y en lo más alto, y puedo deciros que tener uno mejor que este es imposible", prosigue.
A continuación, dio las gracias a Florentino Pérez, sus compañeros y Carlo Ancelotti: "Presidente: gracias por tu ayuda y tu fiel confianza cada momento en mi"; "equipo: sois mis hermanos. Los mejores jugadores, compañeros y AMIGOS que podría tener un capitán. Solo pensar en vosotros me produce felicidad"; "míster: me hiciste mejor por tu exigencia para tener que superarme en cada momento. Gracias por cuidarme y entenderme".
Un texto en el que se dirigió también a la que ha sido su afición y a los empleados del club: "Madridistas: vuestra exigencia nos hace grandes como jugadores. Gracias por todo. Jugar por vosotros y sentir vuestro calor me hizo ser más fuerte. No os olvidéis... ¡¡Hasta el final!!!".
"Quiero mandar un mensaje de agradecimiento a los cientos de personas que han trabajado conmigo a lo largo de todos estos años y que me han hecho ser mejor jugador y persona. Entrenadores, fisios, staff, médicos, comunicación y marketing, utilleros, trabajadores del club... GRACIAS con mayúsculas", añadió.
"Gracias también a mis padres, a mi mujer y a mis hijos, a mi familia y amigos, que me han dado la mano en este camino sin soltarme. A veces no ha sido fácil, pero su esfuerzo y acompañamiento me han permitido cumplir un sueño y llegar hasta lo más alto", prosiguió.
Un Nacho Fernández que concluyó el texto asegurando que se trata de un "hasta pronto". "Me despido de vosotros tras 24 años de entrega absoluta, pasión e ilusión. Me gustaría que me recordaseis como un canterano que dio TODO por su club. Gracias de corazón. A partir de hoy gritaré cada título y cada gol de esta increíble familia. ¡Real Madrid de mi corazón! Esto es un hasta pronto, Madridistas", finalizó.
Al atardecer, en la montaña de Montjuïc, con una ausencia clavada en las entradas del vestuario, Raphinha y Lamine Yamal se conjuraron para matar la pena y hacer brillar a un Barça que destrozó a dentelladas a un Benfica que, si esperaba a un rival afligido por el dolor, se equivocó. Fue atrevido, vertiginoso y voraz para meterse los cuatros de final en el bolsillo en un pestañeo. Es casi imposible parar al equipo de Flick cuando Pedri manda, genera e inventa, con Balde desencadenado en la banda, Lamine juguetón hasta con un agujero en la bota y Raphinha afilando el instinto caníbal. Eso le debió decir el técnico alemán al entrenador portugués, que tiene jugadores capaces de deslumbrar. [Narración y estadísticas: 3-1]
Apenas le costó diez minutos que todos aparecieran. Por la orilla derecha, Dahl sufría para perseguir a la joven estrella que no se cansaba de retarle con un descaro adolescente. Le enseñaba la pelota, se la escondía con un recorte mientras enfilaba el área y tumbaba a Florentino para armar un centro chut entre dos centrales que acabó rebañando Raphinha en el segundo palo. El primer gol ya daba la medida de lo que sería el partido.
Se enrabietó el Benfica y pensó que podía hacer enloquecer el encuentro a base de correr hacia el área de Szczesny. De la primera contra, un minuto después de que el Barça se adelantara, nació el empate con un cómodo testarazo a bocajarro de Otamendi en un saque de esquina. Al argentino le había dejado solo en un desajuste de las marcas. Ya no se equivocaron más los azulgranas.
Seguía encantado Lamine buscándole las cosquillas a la defensa portuguesa y probando a ver cómo podía sorprender a Trubin... hasta que lo logró. Pueden prever los rivales cuáles van a ser sus movimientos, pero no pueden pararle. Enfila el área, se cuela, se perfila y, esta vez, acarició la pelota para enviarla al palo largo donde el guardameta ucraniano no alcanzaba. Y lo hizo con la bota rota, para convertirse en el jugador más joven en marcar y dar una asistencia en Champions.
El dominio del Barça era incuestionable y el Benfica no encontraba la manera ni siquiera de sostenerse con vida en una eliminatoria que debía remontar. Cuando lo intentaba, el oficio culé en el fuera de fuego les penalizaba, especialmente a Pavlidis, el único jugador con capacidad de inquietar. Apareció entonces Dani Olmo para sumarse al recital con sombreros en la medular y una asistencia al punto de penalti a Lewandowski que el polaco, grisáceo quizá por sus molestias físicas, estrelló en el cuerpo del cancerbero del Benfica. El resultado era corto y, aunque el partido parecía controlado, el Barça merecía más. Y buscó más.
Lo hizo Balde con una contra eterna desde campo propio, viendo a Raphinha y Lamine cabalgar por los costados pero aguantando para, con un pase preciso, regalar el tercer tanto al brasileño. Con 11 goles, se convierte en el Pichichi de la competición. El Barça disfrutaba tanto que hasta se olvidó de mirar al cielo de los médicos con cada gol, quizá porque la plena felicidad es el mejor homenaje.
No cambió nada tras el descanso y el Benfica volvió a estar a merced de los culés. Incapaz de robar la pelota y conducirla, el único que se revolvía era Pavlidis, pero caía en la trama de la línea defensiva o se topaba con Szczesny, que apenas tuvo que aparecer en todo el partido.
Si Bruno Lage buscó activar al Benfica desde el banquillo, Flick empezó a mirar la hoja de excel para proteger a Lewandowski de sus molestias, a Dani Olmo y hasta a Iñigo Martínez de una amarilla de quedarse castigado en cuartos. El colmillo de Ferran y el instinto de Gavi debían ser suficientes para aguantar la cómoda victoria con largas posesiones que arrancaron los olés de la grada y también para agrandarla. Pero se guardaron los goles.
Hubo tiempo para taconazos de Raphinha con De Jong y hasta para que entre Koundé y Sczcesny se liaran ante un cabezazo de Amdouni que atajó el polaco. Nada iba a amargar la felicidad. Ahora, las vallas en el camino las pondrán el Lille o el Borussia Dortmund.