El Real Madrid, que había ejercido la opción de compra por 1,5 millones de euros al Espanyol, confirmó la salida de Joselu Mato rumbo al Al-Gharafa, con quien ha firmado un contrato hasta 2027. El delantero, de 34 años, ultimó los detalles del acuerdo con el club qatarí durante la concentración de España en la Eurocopa.
El club blanco agradeció la “profesionalidad y madridismo” de Joselu y destacó su doblete al Bayern en la vuelta de semifinales de la Champions. Según el comunicado oficial, el ex futbolista del Alavés fue “un jugador muy importante para llegar a la final de Wembley y poder ganar la Decimoquinta Copa de Europa”.
Joselu, autor de 18 goles en 49 partidos durante la pasada campaña, abandona la plantilla de Carlo Ancelotti. Pese a conocer el interés del técnico italiano, partidario de su continuidad, el gallego ha aceptado la suculenta oferta del club de Doha.
Los fichajes de Kylian Mbappé y Endrick como refuerzos para el ataque blanco también han pesado en la decisión del internacional español, que el pasado curso alzó la Champions, LaLiga y la Supercopa de España con el Madrid.
Anda la cosa algo fría por Sevilla. Los cálculos más optimistas de la Federación sitúan en 35.000 los hinchas que irán hoy a La Cartuja. Eso es exactamente la midad de la gente que cabe en el hoy estadio del Betis. Está el tiempo algo revuelto y, aunque hoy no se anuncia lluvia, la que ha caído en los últimos días no ayuda. Tampoco colabora el hecho de que no haya nada en juego, porque sólo perder por siete goles de diferencia deja a España sin Mundial, y los turcos, que tienen varios apercibidos, van a guardarlos a casi todos para que no sean sancionados en la repesca que jugarán en marzo.
Con este panorama, la atención se centra en varios puntos y en un hombre. Primero, los puntos. El primero es igualar la racha de una selección invicta a nivel mundial (Italia con 31 partidos). Otro punto es comprobar hasta qué punto se atreve Luis de la Fuente a darle carrete a los que juegan menos (un anticipo: no serán muchos). Y el último punto, si acaso, es disfrutar del fútbol que hace este equipo. Y ahora, el personaje: Aymeric Laporte.
El central hoy en el Athletic no venía a la selección desde hace exactamente un año. El 18 de noviembre del año pasado fue suplente en el trámite con el que España se clasificó para los cuartos de final de la Liga de Naciones. Desde entonces, no había vuelto, entre otras cosas porque no jugaba un partido oficial desde el 30 de abril. Fue el último con el Al-Nassr de Arabia Saudí, del que finalmente pudo escapar, no sin problemas, en septiembre de este año, con la intervención de FIFA para subsanar una negligencia con el papeleo del Al-Nassr.
"Es un lujo"
El club saudí le sacó al Athletic alrededor de 10 millones por el traspaso de un futbolista al que le quedaba un año de contrato (en 2023 firmó tres cursos a razón de unos 20 millones netos por año). A sus 31 años, y viendo que la oportunidad de jugar su último Mundial se le podía escapar, hizo todo lo posible por volver a Bilbao, consciente también de la confianza que le tiene Luis de la Fuente, que ayer hablaba así de él. «Es uno de los centrales que mejor desarrolla la idea que tenemos. Lo hace perfectamente. Es un lujo. Ya dije tras la Euro que es el mejor central. Nos ofrece jerarquía. Es muy completo. Técnicamente es excepcional y cambia de orientación, filtra pases...», le elogió el técnico.
Porque, pese a que al seleccionador le gustan Pau Cubarsí y Dean Huijsen, sabe que un Mundial hay que jugarlo con, al menos, un par de colmillos. Robin Le Normand y Laporte los tienen. Aymeric es uno de los líderes, acaso el mayor líder, de un vestuario al que llegó de la mano de Luis Enrique en 2021. Suma 42 partidos y ha marcado dos goles en estos cuatro años largos. Supo, con la personalidad que tiene, superar las suspicacias que, por su origen francés, levantó al principio, y de algún modo allanó el camino para que el caso de Le Normand, muy parecido, fuese asumido con mucha más naturalidad.
De regreso al Athletic, «mi casa», como ha dicho varias veces, el futuro allí y en esta selección que aspira a todo es esplendoroso para él. Después de asegurarse (todavía más) el futuro en su aventura saudí, hoy prioriza el primer plano futbolístico.
Rodrigo Hernández, Rodri, está de vuelta en Manchester (con algún mínimo permiso por Navidad). El mejor jugador del mundo, al menos según la UEFA y France Football (Madrid, 28 años), el Balón de Oro de este 2024 que se marcha, es lo que dice Tina Turner: "You're simply the best". Y eso que está cerrando un año agridulce entrando en la que todos los expertos señalan como la parte más difícil de la recuperación de un ligamento cruzado roto. Aunque con cuidado, ya camina bien, y los ejercicios van aumentando en intensidad, incluso ya trabaja en la piscina. Pero el objetivo está todavía lejos. Lejísimos, de hecho. Y, sin embargo, el trabajo ha de ser diario, intenso, con avances apenas imperceptibles. La mente, cuentan quienes han pasado por ahí, es casi tan importante en esta fase como la rodilla.
«Por eso no habrá problema», dicen en el entorno de Rodri. «Por eso» es por cómo va a gestionar emocionalmente una de las lesiones más graves que ha de afrontar un futbolista alguien que atravesaba, sin duda, el mejor momento de su vida deportiva. Fue el 22 de septiembre, a los 16 minutos del City-Arsenal, cuando al intentar rematar un córner, en una levísima pugna con Thomas Partey, su rodilla derecha se quebró.
Curiosamente, cinco días antes, él, un tipo que habla muy claro, había puesto voz a los futbolistas hablando sobre lo inviable del calendario. Le preguntaron por la posibilidad de que se pusiese en marcha una huelga. Y respondió: «Sí, creo que estamos más cerca de ello. Si le preguntas a cualquier jugador, te dirá que es una opinión general entre los futbolistas, no es sólo una opinión mía». La mala suerte quiso que tanto él como Dani Carvajal, otro de los que más contundente fue al rechazar el número de partidos al que están siendo sometidos, se vayan a pasar el año en la enfermería.
Ambos charlaron durante un buen rato con Luis de la Fuente el pasado día 28 de noviembre, cuando la Federación organizó un pase privado del documental sobre la Eurocopa ganada el pasado verano. Son dos de los líderes del vestuario de esa España que levantó su cuarta Eurocopa en Berlín el 14 de julio. Y de hecho, el de Carvajal fue uno de los primeros mensajes que recibió el centrocampista cuando ganó el Balón de Oro, el 28 de octubre en París, pese a que horas antes Vinicius y el Real Madrid habían teatralizado la (pen)última patochada a cuenta de los premios.
Rodri, con el premio en París.EFE
Porque, pese al mal sabor de boca con el que va a concluir el año, para Rodri el 2024 será inolvidable. Fue el líder de la selección campeona de Europa, y eso que tuvo que ver la segunda parte de la final con una bolsa de hielo en la parte posterior del muslo porque se había roto en la última jugada del primer tiempo contra Inglaterra. Fue también el año en que el mundo del fútbol se rindió a un jugador clásico, un chico que juega con los pantalones por dentro, que no tiene tatuajes y que no dice «en plan», ni «obvio» ni ninguna de esas palabras tan comunes entre los más jóvenes del vestuario. Alguien que sí lee prensa y que, cuando está de vacaciones con Laura, su pareja desde hace muchísimos años.
Al jugador que descartó el Atlético porque era muy bajito, y que explotó en el Villarreal de la mano de Marcelino, le llegó otra Liga con el City, pero sobre todo los trofeos a mejor jugador de la Eurocopa y el Balón de Oro, al que acudió con muletas pues habían pasado pocas semanas desde la operación, semanas que pasó en Madrid, en un centro de fisioterapia de su confianza en el Barrio de Salamanca. «Esto es un reconocimiento al fútbol español, pues hubo muchos jugadores antes que yo que lo merecieron», dijo después de recibir el trofeo en París.
Estudios
Ha sido, pues, el año de la consagración para este madrileño, graduado en ADE (Administración y Dirección de Empresas), un título que cuyo TFG (Trabajo de Fin de Grado) defendió online desde Las Rozas entre el primer y el segundo partido de la Eurocopa de 2021. A la sombra de Sergio Busquets en la selección durante muchos años, el paso adelante del equipo tiene mucho que ver con él.
Este cierre amargo de 2024, entre dolores e inflamaciones, tendrá su continuidad en 2025. Quienes le conocen vaticinan que no le veremos en lo que queda de temporada jugar un partido. No quiere correr ni el más mínimo riesgo quien sabe que, camino de los 29 años, una recaída sería algo casi definitivo. La falta de objetivos del City, que arrastra una racha sin Rodri que asusta (de los 19 partidos que ha jugado desde el 22 de septiembre apenas ha ganado siete), cuando llegue el mes de mayo ayudarán a no precipitarse en un jugador que tampoco va a morir por ganar la Liga de Naciones con España. No por nada, sino porque una recuperación mejor, más lenta, más segura, enfoca directamente el Mundial de 2026. Y claro, no hay debate.