Jorge Martín está más cerca que nunca de su gran objetivo. El de San Sebastián de los Reyes lo tiene todo a favor para proclamarse campeón del mundo de MotoGP este fin de semana en un circuito de Montmeló que se ha convertido en relevo circunstancial del tradicional colofón de la temporada, Cheste, por los estragos causados por la DANA en Valencia hace un par de semanas. El madrileño, que se despide en este Gran Premio del Pramac y Ducati para enrolarse en las filas del equipo oficial de Aprilia, tendrá su primera gran oportunidad en la sprint race. Su ventaja de 24 puntos sobre el bicampeón Pecco Bagnaia, quien, seguro, peleará hasta el fin para apurar sus opciones, es sin duda su gran baza.
Martín solo necesita sumar dos puntos más que el italiano en la sprint race para asegurarse el campeonato y convertir así la cita del domingo en una gran fiesta para sus incondicionales. Dado el reparto de puntos de estas carreras cortas, con 12 para el vencedor y nueve para el segundo, hacerse con el primer puesto sería su mejor opción. No obstante, tanto él como Bagnaia suman siete victorias en este tipo de prueba, si bien el de San Sebastián de los Reyes ha logrado subirse más veces al podio que su gran rival en este tipo de pruebas a lo largo de la presente campaña. En caso de que el madrileño no lograra subir al primer escalón, ser segundo y que Bagnaia acabara tercero también le bastaría. A partir de allí, las opciones se vuelven más complicadas.
Así, en caso de quedar del tercer clasificado para abajo, Martín debería sacarle al menos dos puestos al italiano o que Bagnaia se quedara finalmente sin sumar ningún punto para asegurarse el campeonato. Si el madrileño llegara a la última carrera manteniendo la ventaja de 24 puntos, necesitaría también sumar al menos dos puntos en el Gran Premio del domingo. Sumar solo uno no sería suficiente, dado que, si el bicampeón lograra hacerse con el triunfo y ambos quedaran empatados a puntos, el título iría a parar a manos de Bagnaia, gracias a que, a lo largo de este 2024, ha sido capaz de sumar más victorias en Grandes Premios que el de San Sebastián de los Reyes.
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Martes,
13
junio
2023
-
10:43Ver 21 comentariosEl francés destapa la caja de los truenos al informar...
Vishy Anand cumple hoy 55 años. El ex campeón, todavía en activo, es la gran inspiración del ajedrez indio, que ha estado a punto de celebrar otra jornada histórica en la penúltima partida del Mundial de Ajedrez. Gukesh Dommaraju venía de perder el día anterior, pero su entrada en la sala de juego -"como un ciclón", según los testigos directos- hacía presagiar una lucha a muerte. Así fue.
Con un margen para la reacción cada vez más pequeño, el campeón del mundo, Ding Liren, se agarró al estrechísimo camino hacia la salvación que supo encontrar en sus eternos apuros de tiempo. El gran maestro chino demostró una vez más lo engañosa que es su fragilidad exterior. Acabó "muy cansado", pero mañana tendrá una oportunidad de oro, con blancas, para mantener la corona en su poder. "No creo que veamos unas tablas rápidas", anunció un tipo que no se caracteriza por decir ni una palabra de más.
En todo caso, la partida número 14 será la primera sin vuelta atrás. El marcador refleja un empate a 6,5 y para ganar el título solo hay que llegar a 7,5 puntos. Quien venza se proclamará campeón. En caso de tablas, se disputarían cuatro partidas rápidas de desempate al día siguiente, con 15 minutos para cada jugador más un pequeño incremento por jugada. El ritmo estipulado por el nuevo reglamento es casi el doble de rápido que en campeonatos anteriores. Huelga decir que tanto en la partida de mañana como en los probables desempates, la fortaleza mental será el factor determinante.
Optimismo a prueba de balas
En ese sentido, cada uno en su estilo, ambos han demostrado que merecen el título de campeón. Ding Liren porque, a pesar de todos sus problemas, nunca tira la toalla. Sus recursos defensivos son extraordinarios, aunque este miércoles no atinó con los mejores planes de la defensa francesa, que por fin se atrevió a afrontar Gukesh. El indio, de sólo 18 años, ya es un ajedrecista de récord por estar en la final, donde exhibe cada día una valentía como no se ha visto en las últimas décadas.
El aspirante es un gran maestro con un optimismo a prueba de balas y lo demuestra de varias maneras distintas. En primer lugar, ataca siempre que puede, porque siempre piensa que su posición lo permite. Cuando la situación es igualada, tampoco se conforma con las tablas. Piensa que no está en peligro y que puede seguir intentádolo, pese a los inevitables riesgos. Por último, después de estrellarse contra el muro de Ding, no se viene abajo. Sabe mejor que nadie que se la ha escapado una oportunidad de oro, pero hoy ha vuelto a declararse satisfecho por su juego. Lejos de lamentar no haber resuelto antes el campeonato, celebra tanta emoción: "Es apropiado que el Mundial llegue a la última partida, porque ambos hemos demostrado mucho espíritu de lucha y jugado un ajedrez muy entretenido".
Lo cierto es que las máquinas pensaron que ganaría, pero el indio eligió mal entre dos opciones que parecían equivalentes. La respuesta de Ding, que encontró un recurso defensivo increíble pese a la enorme presión del reloj, probó que Gukesh se había equivocado al elegir ese camino. Cualquier otro habría perdido igual, pero contra el chino solo se puede triunfar sin cometer ni un error.
Ding, durante la decimotercera partida en Singapur.FIDE
¿Qué ocurrirá en la última partida? Gukesh podría arriesgar, pese a llevar las negras, si considera que es cierto que no sería el favorito a un ritmo más rápido. Es improbable que Ding se la juegue, pese a jugar con blancas. Magnus Carlsen sentó un precedente cuando en situación similar jugó a hacer tablas contra Fabiano Caruana, sabedor de su superioridad aún mayor cuando hay menos tiempo en el tablero. Pero como se comenta más arriba, Ding no espera unas tablas rápidas. Quizá su mejor opción sea plantear una lucha compleja y confiar en que su menos experimentado rival colapse antes que él.
Pase lo que pase, la recuperación del campeón es una gran noticia. Se había dicho que si perdía la corona abandonaría el ajedrez, pese a que sólo tiene 32 años, una edad ideal para estar en la cúspide de su carrera. Ayer aseguró que seguirá jugando, aunque quizás participe en menos torneos. Y como Carlsen, elegiría más competiciones de partidas rápidas y relámpago y menos duelos a cinco horas. Como sabe bien Carlsen, en esos niveles el ajedrez clásico es una trituradora.
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ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Actualizado Martes,
9
enero
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-
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