La resaca de la semana europea, doble, clave y a domicilio esta vez para el Real Madrid, siempre trae marejada en la competición doméstica. La Liga Endesa tiene sus propios laberintos, equipos que se juegan la vida y que dedican toda una semana a la batalla. Merito tiene el equipo de Sergio Scariolo en mantener semejante ritmo demoledor, incontestable en la ACB, ganando con más o menos agobios cada fin de semana. Burgos no fue menos para los blancos. [78-94: Narración y estadísticas]
Plaza brava el Coliseum, afición que aprieta y rival con colmillo y con urgencias. Y sin Tavares, Deck ni Andrés Feliz -pero con “buena moral” tras la victoria en Estambul-, el Madrid amaneció parapetado en los puntos fáciles de Hezonja, como si el triple final al Fenerbahçe le hubiera liberado. El croata (20 puntos en 20 minutos) y después Gabriele Procida iban a ser los nombres propios de una victoria sin sudores.
Las ventajas iniciales fueron cómodas (9-18 con dos triples también de Okeke), aunque pronto, en el juego de defensas zonales, devinieron en una tarde algo más áspera para el Madrid. Fueron los mejores momentos del San Pablo Burgos.
Porque los de Porfi Fisac (quien, mediada la temporada sustituyó al brasileño Bruno Savignani, entrenador del retorno a la ACB), intentan escapar de la feroz pelea por el puesto de descenso que queda por resolver -el Covirán Granada hace tiempo que parece condenado-, y cada oportunidad de sumar es oro. Volvieron al duelo con un parcial de 13-2 y eso que su referente, ese argentino Corbalán de apellido ilustre (pero sin ningún parentesco con el mítico base blanco), no apareció.
Con la igualdad recobrada, a la vuelta de vestuarios se repitió el guion del amanecer. Hezonja anotando y Okeke metiendo triples. El duelo entre Happ y Len en la pintura era como un combate de pesos pesados. A los castellanos les costaba seguir el ritmo, pese al ímpetu de Meindl y los errores de Garuba. Y cuando Procida emergió para seguir reivindicándose -no desaprovecha un minuto el italiano-, pareció demasiado: fueron tres triples consecutivos del ex del Alba de Berlín y una distancia que se disparó (62-82).
No le dio para competir al Recoletas Salud San Pablo Burgos, lastrado por sus pobres porcentajes desde el perímetro y el tiro libre. Y el Real Madrid, en el que todos anotaron y que no pierde desde Navidad en ACB, sumó su 12º triunfo de carrerilla para seguir firme y destacado en cabeza.






