El italiano estableció este sábado una nueva marca al recorrer 56,792 kilómetros en la pista del Velódromo de Granges, en Suiza
Ganna, tras batir el récord de la hora.VALENTIN FLAURAUDAFP
El ciclista italiano Filippo Ganna (INEOS Grenadiers) estableció este sábado un nuevo récord de la hora con una marca de 56,792 kilómetros en el velódromo de la ciudad suiza de Grenchen.
Ganna, de 26 años, superó en 1,294 kilómetros el anterior récord en posesión del británico Dan Bigham, que recorrió 55,548 el pasado 19 de agosto en este mismo escenario.
Guion repetido de una historia inalterable. Tadej Pogacar hace spoiler y todos se divierten. Esa capacidad para cautivar siempre, aun conociendo el desenlace, no tiene precio. Bendito genio. Sus ataques ya forman parte de la antología del ciclismo. Da igual que se escape a falta de 100, 50 o 20 kilómetros. Se marcha y no hay nada que hacer, sus rivales se rinden y sólo pelean por las migajas.
El ciclista esloveno ha firmado la mejor temporada de un ciclista en la historia, según el calibre de los triunfos. Ha igualado el récord de 25 que atesoraba el sprinter italiano Alessandro Petacchi en 2005, pero sus victorias tienen más peso: Mundial, Giro de Italia (más seis etapas), Tour de Francia (más seis etapas), Lieja-Bastoña-Lieja, Strade Bianche, Volta a Catalunya (más cuatro etapas), Gran Premio de Montreal, Giro de Emilia y Giro de Lombardía. Se ha impuesto en nueve de las 11 carreras en las que ha participado. Sus peores resultados: tercer puesto en la Milán-San Remo y séptimo en el G. P. de Quebec. A sus 26 años ya suma 88 triunfos. Es el más brillante del siglo XXI, el heredero más cualificado de Eddy Merckx. Incluso se ha abierto un debate sobre si podría será el mejor de siempre.
Su superioridad abruma y corredores en activo, retirados y técnicos intentan encontrar el secreto. Uno que conoce bien a Pogacar es Mikel Landa, que le vio debutar en 2019 y que, en ese mismo año, coincidió con él en la Vuelta al País Vasco y en la Lieja-Bastoña-Lieja. En este 2024 pletórico, ha sido testigo directo de sus exhibiciones en el Mundial de ruta de Zúrich, en el Tour de Francia y en la Volta a Catalunya. «Pogacar es el mejor corredor que he visto en mi vida. Muchos ya le comparan con Eddy Merckx y dicen que está por encima de Bernard Hinault. Yo a ellos no les vi, pero lo que he podido comprobar, y por los resultados conseguidos, no hay nadie como el esloveno. Logra resultados de otra época, ganando en clásicas y en grandes vueltas desde principio a final de temporada. No sé cómo lo hace, si es por genética o porque entrena mejor que nadie. Es increíble», afirma.
El esloveno posee un físico portentoso. El jefe de rendimiento del UAE, Iñigo San Millán, destaca su asombrosa facilidad para recuperarse de esfuerzos extremos y apela a una fisiología privilegiada. Pogacar, en descanso, tiene 37 pulsaciones por minuto (similar a Miguel Indurain) y cuando está muy cansado, también en reposo, alcanza las 50. A máximo rendimiento, se le han llegado a medir 213 pulsaciones. Eso explica cómo exhibe esas arrancadas en subida tan explosivas y la capacidad de mantener un ritmo elevado durante un tiempo muy superior al resto. Cuando se fuga, sus rivales no le aguantan ni 100 metros.
SATURADO DE VENCER
Landa, que en este curso ha ejercido de lugarteniente de Remco Evenepoel en el Soudal, dice que pugnar con el jefe de filas del UAE es prácticamente inútil. «Tiene un talento innato y una ambición que le permite ser siempre competitivo. Todos le califican como un tipo extrovertido y señalan que siempre está alegre. ¡Cómo no va estar contento con todo lo que gana! Algunos dicen que este ritmo no lo podrá mantener durante mucho tiempo, que se retirará más pronto de lo habitual porque estará saturado. Si él estará saturado de ganar, el resto está saturado de sufrir. Nadie puede saber hasta dónde podrá llegar».
El vasco cree que Pogacar es insuperable en duelos individuales, que sólo se le podría combatir con un ataque grupal, algo que ahora se antoja inviable: «Se le podría ganar actuando todos contra él, pero esa alianza es imposible, porque cada uno defendemos nuestros intereses».
De izquierda a derecha, Ben O'Connor, Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, el podio del último Mundial en Zúrich.MICHAEL BUHOLZEREFE
Pogacar es el fenómeno del siglo XXI y expertos de primer nivel ya le sientan en la misma mesa que Merckx e Hinault. El debate es inevitable, y en este apartado, pocas opiniones más valiosas que la del ex seleccionador Javier Mínguez, que ha visto competir a Merckx, Hinault y Pogacar. «Las comparaciones son difíciles porque las épocas son distintas. Pero lo cierto es que Pogacar es el Merckx del momento. Es un muy completo, ganador en grandes vueltas, en clásicas, al sprint, en contrarreloj, en montaña. Nadie se puede medir con él», recalca el ex director técnico.
«Pogacar es el número uno indiscutible y este año ha ganado con demasiada ventaja. Es buenísimo y ha barrido a sus rivales. La clave ha residido en que Jonas Vingegaard no ha podido competir con él en plenitud de condiciones, y eso le ha beneficiado. El danés ya le ganó en dos Tour de Francia y la duda que queda es si podría volver a derrotarle. Vingegaard es el rival, ya veremos qué pasa el próximo año. Otros, como Remco Evenepoel, son buenos, pero les falta la regularidad necesaria para ganar un Tour», incide Mínguez.
Para el ex director, la superioridad del esloveno no genera rutina: «Pogacar es alegre, valiente. Duele que sus rivales no tengan la misma potencia, pero eso no es problema de él. En el Mundial se dieron todas las condiciones para ganarlo porque, tras escaparse, sus adversarios no se pusieron de acuerdo en la caza, cada uno jugó sus propias cartas. ¿Hasta cuánto seguirá en la cima? Todo depende de su cabeza, de si tiene ganas de entrenarse, de seguir ganando. Algunos se alegrarán de que pronto se canse. Para el público es un espectáculo, por eso no podemos aburrirnos de verle ganar».
El actual seleccionador español, Pascual Momparler, apunta un detalle novedoso sobre la histórica campaña del campeón del mundo: «Pogacar ha arrasado porque ha sabido asesorarse y ha ordenado su calendario. Antes corría un poco a lo loco, intentando ganar todo. Este año lo ha hecho con más inteligencia, dejando apartadas algunas pruebas, como los Juegos Olímpicos. Ha entendido que no podía ir a ganar en París y luego hacer lo mismo en Zúrich».
Sobre el debate del mejor de la historia, el técnico lo tiene claro: «Siempre se alega que los tiempos son incomparables, pero a mí me gustaría que Pogacar fuera mejor que Merckx, porque al belga sólo le he visto en vídeos. Me gustaría llegar a los 80 años y decir que pude ver en directo a Pogacar, el mejor de la historia».
COMO UN PENALTI SIN PORTERO
El actual seleccionador español también que espera que Pogacar prolongue su trayectoria durante mucho tiempo, pero que para ello se necesita una gran fortaleza mental: «Para seguir arriba se precisan motivaciones extras. Este año persiguió el Mundial y en su fuero interno lucha por superar a Merckx. Algunos lamentan que no tenga rivales más fuertes, pero seguro saldrán. Recuerdo que no hace mucho tiempo se decía que Egan Bernal iba a dominar una época. Aparecerá, sin duda, gente nueva».
Momparler también señala que una de las claves del éxito de Pogacar radica en su pareja, Urska Zigart, que le ayuda en la preparación nutricional. «La novia de Pogacar también es ciclista, pero de nivel inferior. Tadej comprueba los grandes esfuerzos que hace ella para estar en el peso y en las condiciones adecuadas. Sus sacrificios le motivan», señala. Efectivamente, Pogacar repite luego la dieta que permite la mejor recuperación de su pareja.
Pogacartras ganar el Giro dell'Emilia.Dario BelingheriMUNDO
Pogacar está en un escalón superior y el danés Michael Rassmussen, como otros muchos ex corredores, se rinde a la evidencia y apela al humor para explicar la desproporción con el resto: «El Giro de Lombardía con Tadej Pogacar fue un poco como ver un penalti sin portero, como esperar a ver a qué escuadra lanza Messi».
«En un deporte como el ciclismo, en el que sólo se ven mejoras marginales, Pogacar ha dado tal salto que es casi intocable, ha llegado un punto en el que su liderazgo es inexpugnable», ha declarado el ex ciclista (sancionado por dopaje en 2007) al diario danés Ekstra Bladet. Sin embargo, confía en que su compatriota Vingegaard se atreva a asaltar el trono del esloveno. Un reto mayúsculo.
De repente, Tim Wellens, en cabeza de la marcha cicloturista que fue la tercera etapa del Tour, miró a la derecha, charló con sus rivales del Soudal Quick Step y se marchó en solitario. El escudero de Pogacar pidió permiso y lo obtuvo del perezoso pelotón, amontonó casi dos minutos de ventaja y logró el punto para la Montaña del Mont Cassel, la única tachuela. El martes saldrá con el maillot de puntos rojos y ahorrará a su líder todo el protocolo del podio. [Narración y clasificaciones]
No fue lo único extraño que ocurrió camino de Dunkerque, una jornada teóricamente reservada en rojo para la tensión, para el viento de la costa, para las escapadas y el trabajo vibrante de los equipos de los sprinters. Nada de eso, lo más destacado del día, más allá de la victoria final de Tim Merlier (su segunda en el Tour, tras la de 2021 en Pontivy) de photo finish sobre Jonathan Milan, fue la tremenda caída de Jasper Philipsen, un tipo que sabe lo que es ganar hasta 10 veces en el Tour, por la que tuvo que abandonar.
Por tierras de la París-Roubaix, del ciclismo más salvaje, por lugares mágicos de leyendas de adoquines y barro como Orchies o Mons en Pevele, el pelotón decidió tomarse un mañana tranquila, aunque sólo fuera la tercera etapa del Tour. Tal calma que por momentos bordeó lo sonrojante, con intentos de escapada que eran casi una broma, como el que protagonizaron entre risas dos de los guardaespaldas de Pogacar, Tim Wellens y Politt. La primera hora se cabalgó a un ritmo que cualquier amateur hubiera resistido (36,2) y eso que la tormenta con la que partieron desde Valenciennes pronto quedó en el olvido.
Tim Wellens, en la ascensión en solitario a Mont Cassel.MARCO BERTORELLOAFP
Y así todavía más, un paseo hacia Dunkerque, el sopor como norma. Tanta falta de tensión que en el único aliciente, el sprint intermedio de Isbergues, todo saltó por los aires de mala manera con una caída espeluznante que se llevó por delante al sprinter más en forma del Tour. En una peligrosísima maniobra, el francés Bryan Coquard chocó con Laurent Rex y el peor parado fue Jasper Philipsen, que avanzaba tras ellos con el maillot verde. El ganador en Lille, el primer líder de este Tour, chocó violentamente con su hombro derecho en el asfalto e inmediatamente abandonó la carrera.
Fue una chispa de nervios que dio paso a otro rato de absoluto paseo. El viento de cara terminó por detener a los valientes. Y, claro, todo se desató de forma violenta a falta de 10 kilómetros. Un acelerón por el triunfo y otros dos accidentes. En el primero se vieron involucrados tanto Remco Evenepoel como Geraint Thomas, aparentemente sin consecuencias serias. A falta de 200 metros, otra tremenda caída, con Cees Bol, Renard y Penhoet implicados.
El campeón de Europa Merlier, que completó su último kilómetro a 57,9 km/h, con un pico a 66,4 km/h para ganar la etapa, levantó el puño ante la potencia de Milan. Van der Poel conserva el amarillo y el martes, camino de Rouen, la tierra de Jacques Anquetil, lo defenderá.
Evidentemente, el jurado decidió que el premio de la combatividad de la etapa quedaba desierto.