La ciudad china de Guangzhou y el 11 de mayo de 2025 pasarán a los anales del atletismo español. En el Campeonato del Mundo de Relevos, clasificatorio para el Mundial completo de Tokio de septiembre, el equipo femenino de 4×400 conquistó el título y el de 4×100 se hizo con la plata.
Paula Sevilla, Eva Santidrián, Daniela Fra y Blanca Hervás lo bordaron en el relevo largo. El último tramo fue apoteósico. Hervás, majestuosa, sin descomponerse en ningún momento, elegante, erguida, con las rodillas altas, superó en la recta a la última estadounidense para vencer con récord de España (3:24.13). Tercera fue Sudáfrica.
En los 4×100, Esperança Cladera, Jaël Bestué, Paula Sevilla (ella otra vez) y Maribel Pérez sólo se inclinaron por poco ante Gran Bretaña, a pesar de que el último cambio de testigo entre Paula y Maribel fue defectuoso. Espléndido, en cambio, el tercero entre Jaël y Paula. Sus 42.28 se quedaron muy cerca de los 42.18, récord de España, de la primera jornada.
Blanca Hervás, heroína definitiva de los 4×400, había corrido horas antes la repesca de los 4×400 mixtos, en unión de, por orden de aparición, David Zurita, Carmen Avilés y Samuel García. Y remató la victoria en 3:12.55, récord de España. Realizó 48.85 en su posta. Soberbia. El equipo viajará a Tokio.
Es verdad que la competición no reunía a los grandes nombres de los 100 y los 400, excepto, en los 4×100, los de las jamaicanas Shelly-Ann Fraser- Pryce y Shericka Jackson, muy veterana la primera (38 años) y fuera de forma (30 años) la segunda. Pero había muchas marcas mejores que las de las españolas y muchos nombres más notorios. Las nuestras se superaron a sí mismas y, de paso, a sus rivales.
En otoño Ana Peleteiro lo cambió todo, pero quiso cambiarlo todo, todo, todo, todo. Después de los Juegos Olímpicos de París 2024, dejó atrás a su entrenador en la última década, Iván Pedroso, y su casa de Guadalajara, para irse a su Galicia a prepararse con los consejos de su marido, Benjamin Compaoré. La mudanza, con razones profesionales y personales, ya era atrevida, pero la saltadora quiso llevarla más allá. A la misma pista, al mismo foso. De la mano de Compaoré, Peleteiro intentó modificar su pierna de batida, de la derecha, que había utilizado toda la vida, a la izquierda, para colmar así un viejo anhelo. Pese a que Pedroso lo desaconsejaba, Peleteiro siempre había pensado que con la otra pierna podría saltar más fácil y saltar más lejos y las primeras semanas le dieron la razón.
La que fuera bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 realmente volaba con su nueva técnica y soñaba con un futuro de marcas imposibles, quién sabe si más allá de los 15 metros. Pero empezaron los dolores en la pierna izquierda, la rodilla se quejó, y el doctor Pedro Guillén, especialista entre especialistas, mandó parar. Si quería seguir sana, tenía que volver a su batida de siempre.
Hace menos de un mes, aún curándose de esas molestias, Peleteiro regresaba a su técnica antigua en el Campeonato de España y triunfaba y se ganaba un lugar de privilegio en el Europeo indoor, donde este viernes (desde las 18.50 horas, Teledeporte) buscará el oro, pero al mismo tiempo se guardaba un secreto. Tiene que batir con la derecha como antes, pero ya no salta como antes. Si su estilo se basaba en unos brincos exagerados, arriba, muy arriba, ahora se impulsa sin coger altura. La revolución de Peleteiro se mantiene: consistir en volar bajo.
Peter DejongAP
"Estoy intentando saltar de forma más horizontal y mejorando de una vez por toda la técnica, que al fin y al cabo era algo que se me atravesaba desde hace años. La parte técnica es muy importante para ganar sobre todo en salud y longevidad. Benjamin es un crack planificando y confío mucho en su criterio. Las cosas están fluyendo muy bien y me encanta como entrenador", aseguraba este jueves, en la primera jornada del campeonato en Apeldoorn, Países Bajos, donde sólo hubo una final.
España, cuarta en el 4x400 mixto
En el nuevo relevo 4x400 mixto, España acabó cuarta por detrás de los Países Bajos de Femke Bol, de Bélgica y de Reino Unido. Fue un día con decepciones, como la eliminación de Mohamed Attaoui e Ignacio Fontes en los 1.500 metros y también con alegrías como la clasificación para la final de Esther Guerrero en los 1.500, de Jaime Guerra y Lester Lescay en la longitud y, claro, de Peleteiro en el triple salto.
Su clasificación fue breve. En el primer intento no consiguió el pase directo porque se dejó demasiada distancia en la tabla -36 centímetros-, pero en el segundo lo logró sin apuros. Campeona ya en el Europeo indoor de 2019 y subcampeona en 2021 -en la última edición estuvo ausente por maternidad-, pocas rivales parecen capaces de rebasarla. Con Patricia Mamona y Maryna Bekh-Romanchuk fuera de las pistas, su éxito depende de ella misma. Deberá observar a la turca Tugba Danismaz, campeona hace dos años, y a la finlandesa Senni Salminen, y esquivar sorpresas.
En todo caso, con su espíritu competitivo, parece más que preparada. "Estoy en un remanso de paz absoluto. Creo que la cabeza es un 80% y estar bien mentalmente me ha ayudado a estar bien físicamente. Me siento en el mejor momento de forma de toda mi carrera. Entreno todos los días al máximo y creo que aún no he tocado ni mucho menos mi techo", proclamaba Peleteiro en plena revolución.