El Valencia da tímidos pasos adelante que, si bien no le liberan del sufrimiento, se lo alivian. En Vallecas fue capaz de remontar y arañar un punto, lo que indica una ligera mejoría al menos en la confianza de un equipo que sigue anclado en la parte baja de la tabla. Porque ni en Mestalla es infalible y como visitante ha sumado tres puntos con tres empates.
No pareció salir atenazado al campo de Vallecas el equipo de Corberán. Sus números demuestran que carga con una cruz cada vez que juega como visitante, pero buscó resarcirse. Durante la primera media hora de partido dio la sensación de poder conseguirlo. Contenía al Rayo y, además, Luis Rioja armó un disparo amenazante en el minuto 11, pero fue un espejismo porque, desde ese susto, su rival empezó a crecer hasta cercarlos. Copete tuvo que sacar en la misma línea de gol un remate de Jorge de Frutos que salvó Agirrezabala, cazó Fran Pérez pero tocó en Tárrega vencido en el suelo y se envenenó.
El Rayo había entrado en calor y no dejó de buscar ventaja hasta que logró marcar en el minuto 37. Probó Gumbau con un disparo, pero su protagonismo llegaría en un saque de esquina que, sacado en corto, acabó telegrafiando a Mendy para que ganara el salto a Pepelu en el primer palo y, con un testarazo inapelable, marcara su primer gol como profesional y del Rayo en la fría noche de Vallecas.
Desde ese momento, el Valencia ya no encontró la manera de hacer daño, aunque Diego López erró el empate en el añadido de la primer parte. Se comió Batalla un centro de Rioja que encontró al asturiano solo en el segundo palo y, a puerta vacía, golpeó al cuerpo de Álvaro García, para desesperación de Corberán en el banquillo.
El partido no se dibujó diferente en el inicio de la segunda parte. Mandaba el Rayo, trataba de protegerse el Valencia, pero el peligro era de los locales. De hecho, Álvaro García, en una contra tras un robo, disparó ajustado al palo de Agirrezabala. No tardó Corberán en echar mano de Danjuma para activar un poco más a su equipo, que no perdía la cara, pero necesitaba más.
Los valencianistas dieron un paso adelante y tuvieron premio cuando Diego López golpeó un balón suelto en el área tras un saque de esquina que tocó Mendy para despistar a Batalla y poner el empate en el marcador.
La última media hora del partido fue una batalla en la que los dos equipos intentaron dañarse. Cualquier error podían pagarlo caro. Diego López volvió a dos ocasiones trastabilladas para hacer el segundo, pero el Rayo, ya sin Mendy, lesionado, también buscó transiciones rápidas que sorprendieran. Prueba que de ni Corberán ni Íñigo Pérez estaban satisfechos es que buscaron artillería pasado el 90, aunque de nada sirvió.
España sólo ha jugado unas semifinales de la Eurocopa. Fue en 1997, en Suecia, con equipaciones prestadas por la selección masculina para futbolistas amateur que pidieron vacaciones en sus trabajos para poder jugarla y el único apoyo visible de Televisión Española. El fútbol femenino en España era residual para aficionados y marcas, incluso para la RFEF era una obligación a la que apenas prestaba atención. De aquello han pasado 28 años y, ahora que España buscará el viernes pisar de nuevo unas semifinales europeas, la selección empieza a ser un filón.
Han crecido los patrocinios, las marcas quieren asociarse a figuras como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, estrellas mundiales con sus tres Balones de Oro, pero también a las emergentes Salma Paralluelo o Vicky López, dos ganchos que conectan con el público millennial. Y el rendimiento deportivo empieza a dejar ingresos en las arcas de la Federación. La fase de grupos de esta Euro y la clasificación a cuartos ha reportado 2,6 millones de euros: 1,8 por la participación, 300.000 euros por cada victoria y 550.000 por el pase. Si la selección se proclama campeona, sumará un total de 5,1 millones, un 156% más que lo que cobró Inglaterra en 2022, pero algo menos de los nueve millones que supuso el Mundial. Eso sí, las jugadoras se repartirán dos millones en primas, casi diez veces más que en 2023 (248.000 euros).
Las cifras aún quedan lejos de los 41,8 millones que se embolsó España por levantar el trofeo de campeona de Europa en Alemania, pero la apuesta de la Federación se aproxima mucho en el presupuesto de 2025: para la selección masculina hay 15,7 millones, y 13,1 para la femenina.
Mayores audiencias
La inercia ganadora de la selección también tiene otra vía de impacto en las cuentas: es atractiva para el público. En directo, llenan estadios en la Eurocopa y superan con creces la media de los 20.000 espectadores en la última fase de clasificación para la fase final de la Nations League. En televisión, de donde nace el 29% de los ingresos de la RFEF, la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda fijó una marca de 5,6 millones de espectadores de media y un 65,7% de cuota de pantalla. La final de la Liga de Naciones 2024 ante Francia la vieron 1,9 millones y en la fase previa de esta Eurocopa, retransmitida por La 1 de TVE, la cifra ha rondado los dos millones.
El debut ante Portugal lo siguieron de media 1,7 millones de telespectadores, con un 17,5% de cuota. Ante Bélgica, a las seis de la tarde, fue el programa más visto de La 1 ese día, con 1,4 millones de espectadores de media. El partido ante Italia volvió a ser lo más seguido, con un 20,7% de cuota y 1,8 millones de espectadores. Casi uno de cada cuatro que se sentaron frente al televisor esa noche quiso ver en acción a las chicas de Montse Tomé.
Esa visibilidad también ha atraído a las marcas, especialmente en el último año. El Mundial tendría que haber supuesto un espaldarazo comercial, pero lo eclipsó el vendaval que desató la agresión de Luis Rubiales a Jenni Hermoso. «Las marcas huían del ruido y no se asociaban a una Federación que había perdido credibilidad. Ahora empiezan a tener más confianza», cuentan fuentes federativas.
Aitana Bonmatí, con el balón, durante el partido ante Italia.AFP
El primer paso adelante lo ha dado Iberdrola, que ha doblado su aportación como socio patrocinador del equipo femenino. La RFEF está intentando tejer sinergias en la estrategia de marketing que una a las dos selecciones absolutas, pero la compañía energética quiere seguir ligando su imagen únicamente a la selección femenina e incrementar una apuesta que, aunque comenzó con los chicos en 2009, justo antes del Mundial de Sudáfrica, se volcó desde 2016 en el deporte femenino, incluso dando nombre a la Primera División femenina que, entonces, organizaba la Federación al no ser reconocida como profesional.
Otras marcas como Adidas, que es el espónsor técnico, Ebro, Halcón Viajes, La Roche-Posay, Cervezas Victoria o El Pulpo, sí han entrado en un patrocinio global de ambos combinados nacionales, incluso de las categorías inferiores. Esto supuso en 2024 unos ingresos de casi 40 millones de euros para la Federación, que se pretenden hacer crecer. Desde la llegada de Rafael Louzán a la presidencia se ha puesto fin a un periodo de cierta inestabilidad. Aquella hipoteca reputacional está empezando a levantarse, ayudada también por los éxitos deportivos.
Un lugar de celebración y un gran evento
La pasada semana, y cuando la selección ya había alcanzado los cuartos tras las goleadas a Portugal y Bélgica, todas las bocas de metro de la estación de Plaza de España en Madrid amanecieron rebautizadas con los nombres de las capitanas: Alexia, Irene Paredes, Olga Carmona, Aitana y Mariona. Se trata de un acuerdo alcanzado con la Comunidad de Madrid para incentivar el seguimiento del campeonato ahora que encara su fase decisiva.
Es esa plaza madrileña la que a la Federación, como uno de los retos que se marca Louzán, le gustaría convertir en el lugar emblemático de celebración de los éxitos de España. Mientras el Mundial femenino se celebró en la explanada de Puente del Rey, en Madrid Río, como el masculino de 2010, los festejos que dirigió Morata hace un año se vivieron en Cibeles, frente al Palacio de Comunicaciones.
No es el único reto que se marca la nueva presidencia. En el horizonte, además del Mundial 2030, se mantiene la puja por un gran evento de fútbol femenino. El próximo Mundial se celebrará en Brasil, en 2027, mientras para la Eurocopa 2029, cuyas candidaturas deben presentarse antes del 28 de agosto, pujan Alemania, Italia, Polonia, Portugal y Dinamarca y Suecia. España tendrá que prepararse para pelear por posteriores competiciones.
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Valencia
Actualizado Lunes,
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