11 miembros del cuerpo técnico de la absoluta e inferiores dejan al seleccionador y ponen su cargo a disposición de la Federación
La selección femenina de fútbol se va descomponiendo poco a poco. O reconstruyendo, más bien. Ahora mismo, el combinado nacional no tiene futbolistas ni cuerpo técnico. Sólo ha quedado Jorge Vilda, última pieza del hundimiento. Ayer renunciaron 81 futbolistas, entre las mundialistas, las rebeldes y varias históricas, esta mañana la FIFA ha suspendido a Luis Rubiales y por la tarde han renunciado 11 miembros del staff técnico, entre asistentes de la absoluta y las inferiores, todos al mando de Vilda, que es director deportivo.
Estos técnicos han puesto su puesto a disposición de la RFEF, han denunciado la “conducta mostrada” por el presidente y han acusado a los dirigentes de obligar a varias mujeres del staff a situarse en primera fila durante el discurso de Rubiales.
El presidente, critican, “ofreció un relato que no refleja en modo alguno lo sentido por la futbolista“, y, añaden, sin concretar quién, que les impusieron “asistir obligatoriamente a la citada asamblea“. Además, denuncian que “a varias de las integrantes femeninas del staff se les obligó a colocarse en primera fila, exponiendo su imagen e intentando dar a entender a la sociedad y a las jugadoras que compartían las tesis del presidente de la RFEF”.
Firman el escrito Montse Tomé Vázquez (Asistente técnico de la Absoluta), Javier Lerga Garayoa (Asistente Técnico de la Absoluta), Eugenio Gonzalo Martin (Asistente Técnico de la Absoluta y seleccionador sub’17 y sub’16 femeninas), Blanca Romero Moraleda (Preparadora Física de la absoluta), Carlos Sánchez Garcia (Entrenador de porteras), Rubén Jiménez Gómez (Técnico Analista), Sonia Bermúdez Tribano (seleccionadora de la sub’19 y sub’20 femeninas), Javier Velázquez Diaz (Preparador físico de las inferiores femeninas de Fútbol), Javier Egido Saz (Tecnico Analista de las Inferiores), Ander Ruiz Mitxelena (Entrenador de porteras de las Inferiores) y Elena Fernández Castaño (Entrenadora de porteras de las Inferiores).
La cara de Leo Messi vestido con el rosa del Inter aparece imponente en la fachada del número 148 de la calle 28 de Miami, en el distrito cultural y moderno de Wynmood, lleno de murales realizados por algunos de los mejores artistas callejeros del mundo que no podían no inmortalizar en una de sus paredes al nuevo icono de la ciudad. Los colores reflejan el 'Universo Messi' construido al sur de Florida desde el verano de 2023, con un contrato no tan monstruosamente neto como los 200 millones de Cristiano en Arabia pero con las aristas suficientes como para impulsar su fortuna, el nivel del Inter Miami, que hoy debuta en el Mundial de clubes, y la Major League Soccer, en la búsqueda constante de Estados Unidos por entrar en el juego futbolístico mundial.
«La llegada de Leo ha sido un antes y un después para el Inter Miami y para el fútbol en Estados Unidos», explican en el conjunto de Florida, donde todo ha cambiado desde el fichaje de Messi. Fundado en 2018, la franquicia ha pasado de ser colista de la liga a campeón de dos títulos, y lo más importante: ha sufrido una evolución colosal a nivel económico y de aficionados.
La presencia de David Beckham como uno de los propietarios del club, fruto de su contrato con Los Ángeles Galaxy en 2007 que le permitía un descuento a la hora de acceder a la propiedad de una nueva franquicia, otorgó desde un primer momento al Inter un valor extra en el mercado. La unión de una estrella de tal nivel con la ciudad de Miami colocó al equipo en los 600 millones de valor, pero muy lejos de los Miami Dolphins y los Miami Heat, ejes deportivos de la ciudad, y de los principales clubes de la MLS.
La firma de Messi cambió eso. En apenas dos años, Inter Miami ha pasado de valer 600 millones, según Forbes, a alcanzar los 1.200 millones. En el fútbol de EEUU, sólo la franquicia de Los Ángeles FC vale más. Los Dolphins y los Heat siguen dominando la ciudad, pero el balón se abre paso gracias a Messi, que llena estadios por toda Norteamérica.
«Cada doce segundos se vende una camiseta de Messi en el mundo», cuenta a este periódico una de las responsables de la tienda del Inter Miami. «Antes de Messi aquí no venía casi nadie a ver los partidos. Regalaban entradas y ahora valen más de 300 dólares», cuenta Pablo Marino, periodista de Telemundo. «Es similar al fenómeno que sucedió con Beckham, pero Messi es más que Beckham y el impacto es mucho mayor», añade. «Todo se multiplicó por cinco», insiste Óscar Posedente, periodista argentino.
Nuevo estadio, nuevo contrato...
El Chase Stadium, con capacidad para 21.000 espectadores, se llena cada fin de semana a pesar de estar en Fort Lauderdale, condado al norte de Miami, y en 2026 el club quiere inaugurar Freedom Park, su nuevo estadio para 25.000 personas y situado pegado al centro de Miami. Y ahí, inaugurándolo, quieren a Messi. El argentino termina contrato afinales de 2025 pero las partes trabajan en ampliarlo, también para impulsar el Mundial 2026. Todo les encaja gracias al acuerdo a cuatro bandas entre Messi, el club, Apple y Adidas.
Messi se lleva una porción de los ingresos generados por los nuevos suscriptores al servicio de streaming de la MLS, cuyos derechos de televisión son propiedad de Apple tras un acuerdo de 10 años y 2.500 millones. Y Apple es uno de los patrocinadores de la camiseta del Inter Miami, creada por Adidas, firma que viste a Messi desde hace más de una década y es la marca oficial de la MLS. Además, uno de los últimos sponsors del Inter es la bebida Más+ by Messi. Lo dicho, todo encaja más allá del sueldo por jugador al fútbol.
Inter, por su parte, no deja de crecer. Ha pasado de un millón de seguidores en redes sociales a 18, se estrena en el Mundial a pesar de no haber ganado el título y ha conseguido a futbolistas como Suárez, Busquets o Alba que sin Messi quizás no estarían aquí. Messi no tendrá la opción de crear su propia franquicia, como Beckham, pero cuando se retire podrá acceder a una participación en la dirección del club.
ABRAHAM P. ROMERO
@AbrahamRomero_
Madrid
Actualizado Martes,
6
junio
2023
-
13:02Ver 18 comentariosEl frances se despidió con un acto en Valdebebas acompañado...
Seis victorias seguidas después de la derrota del Metropolitano hablan a la perfección de cómo el molde de Alonso comieza a cuajar en el césped del Bernabéu. Ante el Valencia y otra vez con Mbappé como estrella anotando un doblete, acompañado de los golazos de Bellingham y Carreras, el conjunto blanco sumó el décimo triunfo en Liga en 11 encuentros, el 13º si contamos los tres de Champions. Unos datos que asustan camino de Anfield y que zanjan el ruido de la polémica con Vinicius. [Narración y estadísticas (4-0)]
Xabi Alonso anunció el viernes que no habría «ninguna represalia» hacia el brasileño por su reacción al cambio del clásico y lo cumplió. El delantero fue titular, recibió el cariño de la grada, como su entrenador, fue parte del triunfo de su equipo ante el Valencia y terminó sustituido en el minuto 79 justo a la vez que Mbappé. Decisión inteligente de Alonso y choque de manos entre ambos en el área técnica. «Asunto zanjado», como advirtió en la previa, y a mirar hacia otro lado hasta que el foco mediático apriete de nuevo.
Sobre el césped, el Madrid de Xabi clavó una tabla más en la vía que quiere construir para que su tren llegue a estaciones más lejanas que el curso pasado. Fue intenso en la presión, vertical hacia la portería rival y fino en la definición. Todo, claro, ante un Valencia inerte, hundido anímica y futbolísticamente, incapaz de respirar con balón y distraído en las acciones defensivas. Un cúmulo de situaciones que dejaron el corto 3-0 del descanso. Pudo ser peor.
A la espalda de los mediocentros
Con Güler y Bellingham sueltos por delante de Tchouaméni, Mbappé moviéndose con libertad y Mastantuono y Vinicius muy abiertos en las bandas, el Madrid se impuso con lógica en los espacios, aprovechó la debilidad valenciana en la espalda de los mediocentros y llegó con facilidad al área de Agirrezabala.
En los primeros 15 minutos, Mbappé, Bellingham y Vinicius probaron al portero y el Valencia apenas pasó del medio del campo, aguantando el empate hasta que una mano de Tárrega en un córner, revisada por Busquets Ferrer en la pantalla del VAR, permitió a Mbappé abrir el marcador desde el punto de penalti. El galo, que había fallado ante el Barça, repitió el lado del clásico pero definió abajo, superando la estirada del guardameta.
El tanto hundió todavía más el duelo hacia las redes de los de Corberán y el Madrid disfrutó. Movió rápido la pelota, se asoció, intercambió posiciones y estuvo muy intenso en la defensa tras pérdida. En el 30, uno de esos movimientos lo aprovechó Güler para situarse sin marca en la frontal del área. Lo vio Bellingham al hueco, el turco tuvo pausa, vio a Mbappé en el área y le puso un balón medido para que el francés rematara cómodo el 2-0.
Bellingham, ante Santamaría, el sábado en el Bernabéu.EFE
Al Valencia le temblaban las piernas fruto de una delicada situación en la tabla, con nueve puntos en diez encuentros. Los pases no eran finos y llegaban tarde a muchos duelos. Como Thierry, que hizo penalti sobre Carreras en el 41. Un penalti de falta de concentración y de olvido del contexto. A pesar del error del lateral, Vinicius, obsequiado por Mbappé con el lanzamiento, envió el balón al cuerpo de Agirrezabala.
Se mantuvo el 2-0, pero sólo por un minuto, porque Bellingham se sumó a la fiesta con un disparo potente desde la frontal que sorprendió al portero y se coló por el lateral interno de la red. El inglés, en el tercer encuentro consecutivo marcando, mostró de nuevo que parece haber recuperado la chispa.
El gol, más allá del tópico, fue psicológico para todos. Alonso retiró del campo a Tchouaméni, con amarilla, y a Güler, con molestias en un tobillo, y dio entrada a Ceballos y Camavinga. El cambio llamaba a un fútbol de más control y así fue. Los blancos durmieron el duelo y las sustituciones del Valencia tampoco abrieron demasiado el partido. Al revés. El cuadro de Corberán firmó los tres de desventaja y quiso resguardarse para intentar algún contragolpe imposible que, claro, no sucedió.
Primer gol de un español
El partido se aceleró cuando quiso Vinicius, que protagonizó los mejores momentos de la segunda parte hasta que Xabi decidió enviarle al banquillo en el 79. Antes, había corrido por banda para asistir a Mbappé y a Bellingham, pero se encontraron con el portero.
A partir de los cambios de los dos delanteros, el Madrid y la noche vivieron en los pies de Rodrygo y Endrick, haciendo el joven brasileño su debut esta temporada entre rumores de una posible cesión en enero. Provocó una amarilla, fue intenso en los duelos y vio desde el área el golazo de Carreras por la escuadra desde el pico izquierdo del rectángulo. El primer gol de un español en el Madrid este año, que consolidó las sensaciones de un partido roto.
El Madrid aterrizará en Anfield con seis triunfos seguidos y con la moral en el cielo, consciente de que llega a una plaza que el curso pasado cimentó su techo definitivo en Europa. Eran otros tiempos. Otro entrenador y otro Madrid.