Quién les iba a decir a Ayoub Ghadfa (plata) y Emmanuel Reyes Pla (bronce) que sus éxitos serían los más rentables del deporte español. Que sus derechazos al mentón de sus rivales serían también amortizaciones de la inversión de su federación, la de boxeo, que es una de las que tiene un presupuesto más bajo, algo menos de dos millones y medio de euros, según los datos más actualizados del CSD, pertenecientes al cierre del año 2022. Si comparamos
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Aquel portero de rodilleras y coderas cosidas por su madre de tanto tirarse a parar disparos de jugadores imaginarios por las calles de Cheste sueña hoy con volver a Wembley. Ya pisó el mítico escenario en 2022 defendiendo los colores del Huddersfield, pero la moneda salió cruz y los Terriers no pudieron ascender a la Premier ante el Nottingham Forest.
Aún así, aquel partido se imprimió en la memoria de Carlos Corberán (Cheste, 1983) como el del ascenso de los juveniles del Cheste a Segunda Regional. "Hay momentos que se te quedan en la retina y no tienen que ver con la envergadura del partido que uno juega", explica.
Pero, Corberán no pisó el césped de Wembley o de La Viña ataviado con manoplas y vestido de corto. Lo hizo con traje y desde el banquillo. "Una de las mejores decisiones que tomé fue colgar los guantes justo al acabar mi licenciatura", explica el hoy técnico del West Bromwich Albion, que el domingo jugará las semifinales de ascenso a la Premier League ante el Southampton. Tiene 41 años y comenzó en los banquillos con 23.
Huddersfield y Leeds
Ya son siete en tierras inglesas, con el paréntesis de su breve paso por el Olympiacos griego. Un lugar, Inglaterra, donde se "respira fútbol" y en el que, a nivel profesional, ya ha entrenado más tiempo que en su propio país. En Reino Unido, Corberán ha pasado por el Huddersfield y el Leeds, donde conoció a uno de sus entrenadores más admirados: Marcelo 'El Loco' Bielsa. "Nos desarrollamos producto de las interacciones que vamos teniendo con personas que te van marcando", apunta Corberán y añade que él se enriquece con cada profesional de su entorno y trata de crecer un poco cada día.
Otro de sus modelos es Pep Guardiola, a quien se enfrentó en LaLiga como segundo de Juan Carlos Garrido en el Villarreal durante la temporada 2010/11. "Yo sufrí el fútbol de Guardiola y digo sufrí porque aquel Barça era aplastante y te sometía hasta no poder más". Así, en busca de las ideas del de Santpedor, se fue hasta Arabia Saudí al equipo técnico de Raúl Caneda, que había trabajado con Lillo, segundo de Pep. "Siempre me he movido en búsqueda del conocimiento", apunta.
Era 2012 y la vida allí era muy diferente a la Arabia actual. "Era un país más cerrado", admite el protagonista, pero donde se vivía el fútbol de manera muy pasional, con estadios de 50.000 personas llenos y un arraigo deportivo muy grande. Como no tenía familia, su rutina era sólo fútbol y más fútbol y estuvo en los dos clubes más importantes como son el Al-Ittihad, hoy equipo de Karim Benzema y el Al Nasser donde juega actualmente Cristiano Ronaldo.
Carlos Corberán en un entrenamiento con el West Bromwich Albion.
Sin embargo, el trato con estrellas le vino en el Villarreal de la mano de Garrido, en su primera experiencia en el fútbol profesional. Apenas tenía 26 años y planificaba los entrenamientos de campeones del mundo como Marcos Senna o Joan Capdevila y a mitos del fútbol como Robert Pires o Ariel 'El Caño' Ibagaza. "Cada entrenamiento yo sólo podía aprender de lo bien que se jugaba al fútbol", cuenta Corberán.
Del Villarreal aprendió una cosa que siempre ha buscado en todos los equipos por los que ha pasado, que hubiera proyecto de juego en el club. Se entrenaba como se quería jugar y se buscaban futbolistas para ello, algo innovador en aquella época y que hoy es común en muchos clubes de fútbol.
De hecho, su primer proyecto como primer entrenador le llega en Chipre donde, en apenas una temporada, se sienta en el banquillo del Doxa Katokopias y del Ermis Aradippou. "En la vida uno va tomando decisiones según los sentimientos que va teniendo y siempre me he preocupado de poder garantizar mi libertad en esos momentos de riesgo", explica el técnico.
Éxito profesional y personal
Pero, en aras a esa filosofía de proyectos largos, Carlos dejó Chipre, con opciones para continuar allí o en otros equipos europeos, y dio un paso diferente en su carrera para aterrizar en el citado Leeds, donde entrenaría al sub 23 y le llegaría el éxito deportivo y personal. En la ciudad del Yorkshire conoció a su mujer, profesora de inglés, y tuvo a su primer hijo de los dos que tiene hoy.
Padre de dos vástagos de tres meses y dos años, aunque ha cambiado pocos pañales, Carlos admite que le gusta estar al 100% en el lugar en el que está, sea con su familia o en su despacho preparando un partido. "Cuando llego a casa sí me gusta saber que ya no es hora de trabajar porque ya he estirado el chicle, que hemos hecho todas las horas que teníamos que hacer", confiesa.
Le quedan horas que invertir en, mínimo, dos partidos. Ante un rival que le ganó ambos encuentros ligueros y que cuenta con mucho más presupuesto. Así, Carlos recurre a los tópicos: "Siendo conscientes de la dificultad, de la envergadura del rival, de la plantilla, del presupuesto, de todo... el fútbol es fútbol y trataremos de controlar todo aquello que podamos controlar para ir a Wembley". Palabra de entrenador.
Quiere Manuel Pellegrini (Santiago de Chile, 1953) reivindicar una carrera que le sitúa como uno de los técnicos que más partidos ha dirigido en el fútbol profesional y, también, más éxito ha cosechado. Lo hace a EL MUNDO a las puertas no de otro posible título, sino de hacer historia con el Real Betis. Desde el nacimiento del club, hace 118 años, no la logrado ningún título europeo. Así que saca pecho el chileno de una profesión de la que sigue enamorado.
¿Qué le diría al Manuel Pellegrini que empezó en Chile?
Estoy muy orgulloso. Quizás me precipité en haber sido el técnico, pero pagué mi error descendiendo con el club, aunque inicié mi carrera convencido de que serían la preparación y la exigencia lo que me permitiría llegar más arriba.
¿Cómo resume estos 40 años?
Una gran satisfacción y una gran alegría. He logrado dirigir en seis países distintos, aunque en la primera etapa de mi carrera personalmente no estaba conforme con lo que había realizado. Tuve que tomar la decisión de seguir en la ingeniería, en mi pequeña empresa constructora, o me dedicaba 100% al fútbol. Hoy en día no me arrepiento de haber decidido por el fútbol porque creo que en la medida que uno hace lo que le gusta, la capacidad de triunfar es muchísimo más grande si se tiene una preparación importante.
¿Es usted el técnico que quiere ser?
Sí, absolutamente. El que quise ser, el que quiero ser y el que pretendo seguir siendo algunos años. Hay muchas maneras de tomar la carrera, con más o menos éxito, con un estilo u otro pero, no lo digo por vanagloriarme, no es casualidad que haya tenido la mejor campaña en la historia de los equipos en los que he estado.
Del Málaga todo el mundo se acuerda del 'robo' ante el Dortmund.
Lamentablemente, para la gente que no valora el VAR, yo lo hago y mucho, es la ayuda para que los árbitros se equivoquen menos.
¿Y lo de China?
Fue una decisión deportiva, económica y personal. Me buscaron durante mucho tiempo para hacer un proyecto completo, hacer un club de la nada, que además venía de tercera división, y conseguimos quedar cuartos. Tenía oportunidades en clubes importantes en Europa, pero tomé la decisión, también desde un punto de vista cultural, de conocer Asia.
¿Cómo lo llevó su familia?
Parto solo siempre, mi señora va y viene, ella también es ingeniera, tiene un puesto importante. Para mí todo lo que es cultura, lo que es aprendizaje, no solamente la parte futbolística, también es importante.
Momento de la entrevista al entrenador del BetisAraba
De los más de 1.500 partidos, ¿hay alguno que recuerde en concreto?
Muchísimos, pero la verdad que sería injusto hablar de uno. Igual que sería injusto hablar de un equipo. Me quedo con el enfoque que le di a mi carrera, cómo la afronto, la relación con la gente, con la prensa, y la exigencia personal cada vez más alta que creo independiente de la edad.
El de hoy no lo va a olvidar...
Absolutamente. Se va a hacer inolvidable, aunque muchos recuerdos que uno tiene de la vida han sido inolvidables en su momento. Es la primera vez que el Betis juega una final internacional y nos sentimos doblemente comprometidos tanto con el club como con la hinchada, por el cariño que me reflejan todo el tiempo.
Una Copa del Rey es un título, pero la Conference es hacer historia.
Por eso yo digo que es muy importante que sea la primera Copa Internacional, que el club haya podido llegar a esa final sin dejar la liga de lado, clasificamos cuatro o cinco fechas antes para el Europa League.
¿Cómo se le gana a un aprendiz?
No, de aprendiz no tiene nada. Maresca es un técnico formado. Nos ha demostrado lo que ha hecho en el Chelsea, y en el Leicester. Tuve la fortuna de conocerlo como jugador. Después fue ayudante mío. Tengo una amistad personal, pero conociéndolo a él, ha aprendido de muchas personas y está permanentemente mejorando y aprendiendo.
¿Han hablado antes de la final?
Le mandé al principio de la Conference League. Nos vemos en la final. Una coincidencia (ríe).
Pellegrini charla con el periodista.Araba
¿Qué hace antes de un duelo clave?
Trato de tener la cabeza fría, de enfrentar las finales convencido del camino que nos ha llevado a ellas. Hay que confiar más que nunca en lo que uno hace, transmitirle a los jugadores esa confianza, exigirles manejar ese exceso de pasión, de motivación, no cometer errores tontos, expulsiones o penales que deciden el duelo.
¿Ejerce de psicólogo?
Cada jugador tiene una personalidad distinta y hay que saber ser exigente con ellos pero saber llegarles. A lo mejor uno con uno tiene que pegarle un par de gritos y el otro tiene que hacerle más cariño.
Isco
Con Isco ha dado en la tecla
Dimos en la tecla cuando lo llevamos a Málaga con 19 años. Él no había jugado nunca en Primera y sabíamos la calidad que tenía. Son muy pocos los jugadores que juegan ocho años en Real Madrid y ganan cinco Champions. En los dos últimos, por exceso de confianza o falta de ambición, se fue quedando, pero terminó por hacer esa autocrítica que me bastó conversar con él cinco minutos para encontrar una persona madura, inteligente, que quiso volver a partir de cero. El 95% de futbolistas no habrían tenido esa capacidad de autocrítica tan fuerte y lo demuestra día a día en cada entrenamiento y en cada partido.
Pellegrini dirige un entrenamiento del BetisRaul CaroEFE
¿Cuánta energía le queda?
Sigo disfrutado, pero bajo una exigencia también personal muy alta, futbolística y extra futbolística, aunque para muchos con 71 años ya bastaría. Lo que es la cultura, el aprendizaje de idioma o cosas relacionadas con la preparación, el jugador tiene que sentir que hay un técnico enfrente de él más preparado.
¿Usted sigue enamorado del fútbol?
Absolutamente. Me quedan muchísimos años y ojalá muchos de ellos aquí en el Betis. Tengo también ese desafío de la selección chilena. Así que mientras tenga esa obligación mental y personal de exigirme un poco más, seguiremos esta carrera.
Hace 24 años, un piloto excepcional como Kenny Roberts le dijo a su hijo: "Vence este año porque el que viene lo tendrás mucho más difícil". Kenny Roberts Jr. acababa de ganar el campeonato de 500cc de motociclismo en el año 2000. Como había predicho su padre, la temporada siguiente un tal Valentino Rossi ganaba su primer título de 500cc con más de 100 puntos de ventaja al segundo; Roberts Jr. fue undécimo.
Aquel título fue el último campeonato que lograría un piloto de un equipo satélite, concretamente el Nastro Azzurro. Obviamente, no era un cualquiera, el que es considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos logró una hazaña que nunca se ha repetido desde la transformación de 500cc a MotoGP.
Desde entonces, ha habido intentos de asalto a la cumbre de la categoría reina pero, por unas razones o por otras, nadie ha conseguido hollar ese pico en lo que llevamos de siglo. "Los oficiales tienen material, presupuesto, gente y fichan a los mejores pilotos. Los satélite empiezan el trabajo con pilotos jóvenes, necesitan más tiempo para desarrollarse", cuenta Gino Borsoi, jefe del equipo Prima Pramac.
Quizás este sea el año. Tres de los siete primeros pilotos de la parrilla pertenecen a escuadras no oficiales y son, además, españoles. Hablamos del subcampeón el año pasado y ahora segundo en el Mundial, Jorge Martín, que sigue en el Prima Pramac con una Ducati actual. "Estamos ahí", explica Borsoi y desarrolla: "Intentaremos eliminar aquellos errores del año pasado para hacerlo mejor. Si esto sirve para ganar el mundial, ojalá. Sería muy bonito para que la gente cambie la mentalidad de ir siempre al equipo oficial".
Para saber más
En cuarta posición se sitúa Marc Márquez que pilota para Gresini, que cuenta con el modelo del año pasado de la marca italiana. Y en séptimo lugar está Pedro Acosta que pertenece al equipo GasGas, aunque su montura, una KTM, también es de esta temporada. "Las distancias se han reducido y está más igualado. Marc, Pecco y Jorge. El primero demuestra que se puede luchar aunque cueste un poco más", explica el ex piloto Sete Gibernau.
Fue él, precisamente, el que inició esta rebelión en MotoGP a principios de siglo. El catalán lo tuvo muy cerca con dos subcampeonatos en 2003 y 2004 en las filas del equipo Gresini, filial de Honda. "No me interesaría haber ganado un Mundial sin Valentino, estoy orgulloso de haber luchado contra los mejores", cuenta Sete y agradece el crecimiento personal y deportivo de esos "tres o cuatro años maravillosos".
El nieto de Paco Bultó le complicó la vida al italiano hasta el punto que el propio Gibernau admitió en 2003: "Estábamos empatados a victorias y parte del Repsol Honda no estaba demasiado contento, porque no le gustaba que un equipo satélite, con un piloto satélite, tuviera las mismas victorias que el de fábrica".
Luego llegaría el incidente de Jerez y esa rivalidad entre ambos cruzó todas las líneas. "Yo, que estuve en un equipo satélite luchando hasta el final solo puedo sentir orgullo. Es muy difícil ganar el Mundial y hacerlo con equipo y moto satélites lo es aún más", asegura el propio Gibernau.
Sete Gibernau recrimina algo a Rossi.EM
El gap entre equipos satélite y oficiales de MotoGP se ha ido cerrando en los últimos tiempos. Aunque este es más o menos estrecho según el estadio de los tres que hay en los que se encuentre el competidor: el de equipo oficial, el de equipo satélite con moto oficial y el de escuadra satélite con montura satélite. "No hay que olvidar piloto y estructura, se deben tener todos los ingredientes", confiesa Borsoi.
En 2020, una temporada atípica por la pandemia, ya avisó Franco Morbidelli con un subcampeonato ante la Suzuki oficial de Joan Mir. El italiano se quedó a 13 puntos del español. Dos años después, otro italiano, Enea Bastianini, sería el que llegaría al tercer escalón del podio por detrás de los pilotos oficiales de Ducati y Yamaha, Pecco Bagnaia y Fabio Quartararo, respectivamente.
La hazaña de Pramac
El penúltimo paso se dio el año pasado y lo hizo Jorge Martín y su equipo el Prima Pramac, a lomos de una Ducati Desmodedici del mismo año que las de fábrica. Si el piloto madrileño estuvo a apenas 13 puntos antes de la última carrera para hacerse con el campeonato, gracias a su aportación y a la de su compañero, Johan Zarco, consiguieron que su equipo se alzase con el mundial de constructores, un hito en MotoGP. "El año pasado no perdimos el de pilotos porque faltara algo, sino porque el mundial es difícil. Quizás echamos en falta un poco de experiencia", cuenta el jefe de Pramac.
No obstante, como destaca Sete, Márquez ha puesto en mayor valor su hazaña y la posibilidad de dar ese paso final tras admitir que necesita estar en un equipo oficial para ganar el Mundial. "No voy a pasar de un equipo satélite a otro equipo satélite", admitió el de Cervera. Un rechazo que dolió y dejó con mal sabor de boca al Pramac aunque eso no quita para que entendieran la postura del piloto. "Lo más seguro aún en contra de nuestro trabajo es ir al oficial", explica Borsoi por la historia de los datos anteriores, pero avisa, "Pramac es una de las mejores estructuras en el paddock".