El Masters se viste de fiesta y Rory, de funeral, dilapida su ventaja

El Masters se viste de fiesta y Rory, de funeral, dilapida su ventaja

Actualizado

El Masters se vistió de domingo en una jornada épica de sábado que hizo saltar por los aires el torneo. Rory McIlroy dilapidó sus seis golpes de ventaja, la más amplia jamás lograda en el torneo tras los primeros 36 hoyos, con los que venía dispuesto a emular las más aplastantes exhibiciones del añorado Tiger Woods. Era la sexta jornada consecutiva de Masters en la que Rory partía liderando la clasificación. Pero Augusta National nos recordó por qué estamos ante el mejor torneo del mundo. Una jornada que habría sacado al mismísimo Bobby Jones de su tumba para aplaudir y abrazarse con el también desaparecido Alister MacKenzie, diseñador de esta obra de arte: la tensión de Rory, la resurrección de Scottie Scheffler, el empuje de Cameron Young, la fantasía de Shane Lowry y, sobre todo, el drama, representado en el Amen Corner, ese bucle de tres hoyos (11, 12, 13) que cada fin de semana de Masters sigue alimentando una leyenda.

El sol abrasaba el mes de abril desde prácticamente el mediodía, un caldo de cultivo ideal para que el recorrido georgiano ofrezca tanto juego en esta 90.ª edición del torneo de maestros. Sin españoles en liza, Sergio García y Jon Rahm terminaron sus rondas cuando ni siquiera el partido estelar había pinchado la bola en el tee del hoyo 1. Los dos llegan al domingo empatados en el puesto 48: Rahm, tras una ronda de +1. “Estoy bastante frustrado en general, no sé si es el swing…, es el proceso…, lo voy a tener que pensar después de comer porque la verdad es que no estoy perdido, pero sí frustrado“, analizaba con preocupación. Algo peor fueron las cosas para Sergio García, que terminó por segundo día consecutivo con doble bogey en el hoyo 17 y compartiendo decepción y resultado con Jon Rahm. Mañana cerrarán el torneo jugando juntos.

Mientras tanto, Rory siguió jugando con fuego en una estrategia un tanto kamikaze, la de reventar a ‘driveazo ‘limpio muchos de los hoyos del temido Augusta. No le fue mal hasta hoy, aunque sigue siendo el penúltimo en las estadísticas de precisión desde el tee de salida. El problema es que a veces sale cara, como el descomunal drive del hoyo tres, un par cuatro donde Rory puso la bola en green para lograr el primer birdie del día, y otras cruz, como el bogey inicial en el hoyo uno o el final del 17. Sin embargo, los problemas del irlandés se intensificaron en el citado Amen Corner. Hizo birdie en el 10, tuvo suerte en la salida del 11 con un rebote que dejó su bola en calle, pero tiró la bola al agua de segundo golpe para firmar un doble bogey. No llegó solo: otro error en el mítico 12 acumulaba un nuevo tropiezo en forma de bogey. Una racha de +3 en dos hoyos que hizo temblar los marcadores.

Para entonces, Scottie Scheffler hizo la ronda del día: 65 golpes que redujeron la desventaja inicial con el líder de 12 golpes a cuatro. Cam Young, ganador del The Players, tiene el derecho adquirido a ser favorito tras alcanzar el puesto número tres del ranking mundial, siguió la estela de Scheffler para entregar otro 65 con ocho birdies y el único bogey en el par cinco 15, tras tirar su segundo golpe al obstáculo. Young concluyó la jornada dejando el 11 bajo el par en la casa club, llegando incluso a arrebatar el liderato a McIlroy. Pero en este sábado de montañas rusas, Rory volvió a bombardear con su drive los hoyos 14 y 15 para sacar dos nuevos birdies que le devolvieron al liderato. Shane Lowry, que finalizó con -9, hizo hoyo en uno en el 6, el segundo en unos días tras el logrado en el Houston Open, y el segundo en Augusta tras el logrado en el hoyo 16 en 2016. La colección de milagros ya estaba repleta con otros memorables golpes en el 17 del TPC de Sawgrass o el 7 de Pebble Beach.

Rory tropezó de nuevo con un bogey tras enviar su drive a los árboles en el 17 y, con un par en el 18, concluyó compartiendo la cima con Cameron Young en -11.

También tendrán opciones Justin Rose (-8), Sam Burns (-10) o Jason Day (-8), y hasta Patrick Reed, que terminó con -6. El Masters se abrió de par en par tras una jornada memorable, anticipo de lo que nos espera en uno de los domingos más especiales que cada año el golf puede ofrecernos.

kpd