El pilar derecho de La Rochelle y de la selección de Francia, Uini Atonio, “no podrá continuar su carrera como jugador”, tras haber sido hospitalizado el martes por “un accidente cardíaco”, según ha anunciado este miércoles su club, el Stade Rochelais.
El jugador de 35 años y 68 internacionalidades, ha sido una pieza clave para el seleccionador Fabien Galthié. “Fue ingresado ayer en el Centro Hospitalario de La Rochelle tras una sospecha de problema cardíaco. Los exámenes médicos confirmaron un accidente cardíaco. Su estado es hoy estable y permanece, bajo vigilancia, en Cuidados Intensivos”, escribe el club en un comunicado difundido el miércoles.
“Al término de su hospitalización, Uini deberá observar un largo período de convalecencia”, añade el club con el que el pilar derecho fue doble campeón de Europa.
Nacido en Timaru, en Nueva Zelanda, Atonio, un primera línea de 1,96 y 145 kilos, había anunciado su retirada internacional para después del Mundial 2023, pero cambió de opinión tras el campeonato.
Lesionado en los isquiotibiales en junio, ayudó al cuerpo técnico de La Rochelle como entrenador de la melé antes de regresar a los terrenos de juego a comienzos de diciembre.
Con la selección francesa participó de forma destacada en el Grand Slam en el Seis Naciones de 2022 y en la victoria en el mismo torneo en 2025. Uini Atonio había sido convocado de nuevo en la primera lista del XV de Francia para el Torneo de las Seis Naciones 2026.
Se diría que estaba el Atlético volviendo a su campo cuando Robert Lewandowski decidió agarrar para su equipo un partido que se escapaba a jirones. El polaco bajo un balón en el área, se revolvió y metió el esférico por bajo a un lado de Oblak. Nunca antes la hinchada rojiblanca se había visto en el famoso meme del 1-O, de la euforia a la decepción en 120 segundos. "Es gol fue muy importante porque nos trajo de vuelta", explicó Hansi Flick en ruedas de prensa. "Hizo que nuestra ventaja no durara nada para hacernos más fuertes defensivamente", respondió por su parte Diego Simeone.
Y lo cierto es que el Atlético no volvió del trauma. Había conseguido el equipo superar el estrés postraumático tras la eliminación europea con la polémica de los 11 metros con dos tantos ante el ya colíder de laliga, pero Lewandowski les sumió en una oscuridad de la que ya no consiguieron salir. "El primer gol de ellos tan rápido tras el segundo nuestro te aplaca y te deja en schock", apuntó Giuliano en el postpartido.
Era solo el primer gol y el Barça necesitaba dos más para remontar el partido, pero Pablo Barrios supo lo que significó eso para ellos. "Nos ha matado", reveló el canterano sobre lo que afectó al esfuerzo que llevaba el equipo en dos partidos eternos. Aunque luego el centrocampista también habló de los goles que les hicieron perder el partido. "Siempre solemos ser nosotros los que marquemos en el descuento, pero hoy nos ha tocado sufrirlo y es una pena", añadió.
Sabe Barrios de lo que habla y lo sabe el Barcelona, que perdió su duelo en Montjuic con un gol en el añadido de Sorloth. Son 13 tantos los que han conseguido marcar los rojiblancos después de los 90 minutos y este domingo no sólo encajaron uno sino que fueron dos. Lamine, con fortuna, culminó la remontada y Ferran la remató.
El Atlético no pudo contar con Julián Álvarez para un arreón final. El argentino, el mejor del encuentro, fue sustituido por el Cholo en el minuto 59 de partido después de abrir el marcador antes del descanso. Sorprendió el cambio del ariete por delante de un Griezmann, que parecía más cansado sobre el césped, pero Simeone lo explicó en rueda de prensa. "Julian venia de descomposición de dos días atrás, fiebre, y había pasado la mañana con problemas estomacales. No lo iba a poner, pero está entregado al esfuerzo. Entendía que lo había dado todo", dijo el entrenador argentino.
Encaraban los rojiblancos este duelo sin haber perdido ninguno de los partidos esta temporada contra el Barcelona de Hansi Flick. Victoria en Montjuic en liga y empate soberbio en Copa. "El Atlético es un equipo que te hace pagar los errores", explicó el alemán, pero en esta ocasión fue al contrario. Son 17 tantos en tres partidos entre ambos, vuelven los atractivos Atlético - Barcelona como aquellos de finales de los años 90.
Golpe a la liga
El error está ahora en la distancia que ha conseguido el Barcelona respecto al Atlético y el golpe moral y matemático que dan los culés a la competición. "Es un largo camino pero son tres 3 puntos muy grandes y estamos muy contentos", lanzó el técnico germano que iguala con el Real Madrid en la cabeza de Laliga, pero con un partido menos. Los rojiblancos se quedan a tres de los colíderes.
Ahora viene el parón y el espacio para reflexionar y, sobre todo, recuperar piernas. Son 10 las jornadas restantes de liga y tiempo para todo en una competición doméstica que ha tenido ya tres líderes. "Al Barcelona le falta su partido, tienen una ventaja importante y nosotros intentaremos cambiar esa línea partido a partido", apuntó Simeone.
La historia de J.J. Spaun parecía condenada a ser una más de las tantas que suceden en el mundo del deporte. Un jugador modesto que se atreve a desafiar a los más grandes en los mejores escenarios y que termina ahogado en su intento. Así transcurría este domingo el desenlace del US Open, donde Spaun arrancó con cinco bogeys en sus seis primeros hoyos. Fin. Cuarenta golpes en los primeros nueve hoyos y todo parecía tener un final cruel, como en el pasado The Players Championship, donde cayó en el desempate del lunes frente a Rory McIlroy.
Sin embargo, las bocinas salvadoras sonaron y el juego en Oakmont se interrumpió durante 96 minutos. Una tormenta descargó con fuerza, Spaun se cambió de ropa, se relajó y volvió al campo como si fuera un jugador diferente. Dos horas y media más tarde, dejaría para siempre su estatus secundario.
El nuevo ganador del US Open nació de la unión de un padre mexicano (habla perfectamente castellano) y una madre filipina tan obsesionada con el golf que el primer swing de J.J. fue cuando aún estaba en su interior: Dollie Spaun continuó jugando en el campo de pares 3 de South Pasadena (California) hasta el octavo mes de gestación.
Aptitudes desde la infancia
Cuando era un niño, enseguida mostró buenas habilidades como golfista y con el manejo del skate, aunque nunca destacó de forma extraordinaria. "Solo traté de seguir esforzándome, lo que hice durante toda mi vida", comentaba emocionado en la jornada final del US Open como metáfora de su propia vida. "Mi planteamiento fue que, por mal que fueran las cosas, tenía que comprometerme con cada golpe. Seguí luchando. Afortunadamente, lo hice en los nueve segundos, las cosas se alinearon... y aquí estamos con el trofeo".
Así analizó su victoria un jugador que comenzó en el Circuito Canadiense, donde en sus primeros años apenas acumuló 800 dólares en ganancias, interesante contraste con el cheque de 4,3 millones que se embolsó el domingo. Después de las penurias iniciales en 2015, logró proclamarse jugador del año en el Circuito Canadiense y ascender al Korn Ferry Tour, segunda división del PGA Tour.
"No fui preparado para ser profesional. Todo sucedió paso a paso. Junior golf, golf universitario, me hice profesional... y ahora estoy aquí con el trofeo del US Open", insistía Spaun. Nunca fue favorito, no se formó en academias de élite ni jugó con los mejores juniors de Estados Unidos; disputó torneos normales de club, de los que se organizan cada domingo, y todo lo que logró fue paso a paso. Sin embargo a base de cavar, ascendió al PGA Tour y logró ganar en Texas en 2022, su única victoria hasta la de este domingo.
Una madrugada caótica
En la fecha definitiva todo empezó mal, salió nervioso y agotado en el tee del hoyo uno, a mitad de la noche su hija enfermó y tuvo que recorrerse de madrugada el centro de Pittsburgh en busca de una farmacia de guardia. "Vomitó toda la madrugada. Fue un inicio de día caótico. No la culpo por mi mal comienzo, pero encajaba con todo lo que estaba ocurriendo", describió en la rueda de prensa.
Por si fuera poco, en el hoyo 2, el destino retorció un poco más las ilusiones del norteamericano. Pegó un gran segundo golpe, pero su bola impactó en el mástil de la bandera y salió despedida fuera de green. De una oportunidad clara de birdie a un nuevo bogey. "Todos hicieron '¡oooh!' en vez de aplaudir y supe que había pasado algo raro. Fue una situación de dos golpes", relató sin amargura. Reaccionó con un simple gesto de resignación. Nada de rabietas. "Es el US Open. No puedes permitir que la frustración te domine tan temprano".
El 'putt' de Spaun en el hoyo 18 que le dio el triunfo en Oakmont.EFE
Afortunadamente, el parón fue un regalo del cielo: "Me vino bien. Reinicié todo" y, en los segundos nueve hoyos, pasó al ataque. Se acordó de un consejo que Tiger Woods dio a Max Homa. "No hay que hacer nada loco en un US Open, solo mantenerse ahí. Y hoy lo recordé: estaba cuatro golpes atrás antes del parón y en cuatro hoyos ya estaba empatado en la cima".
Y en el 18, la apoteosis, un putt de casi 20 metros para convertirse en ganador de major y ser el único superviviente a Oakmont bajo el par. Hace un año, Spaun estaba al borde de perder la tarjeta. Es campeón del US Open. ¿La clave? "Aceptar que, si esto se acababa, iba a caer luchando. Así me lo dice mi coach: 'si vas a fallar, hazlo intentando el golpe que quieres. Ve hasta el final'".
Spaun también convive con una diabetes que le hace estar permanentemente controlado. "Fue como un cuento. Todo se dio como si estuviera escrito. En medio de la niebla, con mi familia ahí... simplemente mágico", la voz se le entrecortaba. No solo es una victoria, es el respeto de todo el mundo. J.J. Spaun jamás volverá a ser ese jugador invisible. En Oakmont, además del trofeo y el cheque, ganó el crédito suficiente para demostrar que hay otras formas para llegar a la cima tan respetables como el talento.
Mientras el balón ha echado a rodar en el césped del St.Jakob-Park de Basilea, donde se celebra este domingo la final de la Eurocopa femenina entre Inglaterra y España, en el palco de autoridades se libra un auténtico duelo real que tiene como protagonistas por parte española a la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, y su hermana, la Infanta Sofía, y del lado británico al príncipe Guillermo, el primogénito del rey Carlos III. La sintonía entre nuestra familia real y los Windsor, más allá de sus lazos de parentesco, es excelente, y seguro que la cordialidad va a dominar sobre la tensión durante el encuentro, por más que cada parte anime y cruce los dedos para que ganen las suyas, como es lógico.
A su llegada al palco de Suiza, en declaraciones a RTVE, las hijas de los Reyes de España compartieron su ilusión y orgullo por el equipo de fútbol femenino, en un gesto que refuerza el vínculo de la Corona y las nuevas generaciones del deporte. "Muy contentas de estar aquí. Es una suerte ver a nuestra selección de fútbol. El equipo está concentrado, con energía y confianza. Y ojalá volvamos a ganar y coronar esa triple victoria después del Mundial y la Liga de Naciones", ha dicho la Princesa Leonor. Por su parte, su hermana, más desenvuelta que otras veces, ha afirmado ante los micrófonos de la televisión pública: "Ojalá repetir lo que viví hace casi dos años con mi madre en la final del Mundial. Eso sería increíble.Es una generación impresionante de futbolistas"
Nada más conocerse que las dos selecciones iban a disputar la gran final, el Palacio de Buckingham se apresuró a confirmar que el príncipe de Gales sería quien representara a la Corona británica en esta final en Suiza. Gran apasionado del fútbol, es todo un forofo del Aston Villa. El futuro rey es presidente de la asociación de Fútbol de Inglaterra, cargo honorífico que ejerce con auténtica devoción, por lo que normalmente es él quien se desplaza a animar a su selección a encuentros del máximo nivel en el extranjero. Pero, en este caso, al hijo de Carlos III y la difunta Diana de Gales no le quedaba otra que enmendar el monumental error que cometió en agosto de 2023, cuando le cayeron críticas para aburrir por no asistir a la final de las selecciones de fútbol femenino entre España e Inglaterra del Mundial femenino en Australia/Nueva Zelanda.
El príncipe Guillermo y su hija, junto a la Princesa y la Infanta, en su encuentro antes del partido.Efe
Entonces, Guillermo grabó un vídeo junto a su única hija, la pequeña princesa Charlotte, que sostenía un balón de fútbol entre sus manos y miraba a cámara muy sonriente. Su padre se dirigió a cámara para decir a las jugadoras de la selección inglesa. "Quiero enviaros mucha suerte para mañana. Lamentamos no poder estar allí en persona, pero estamos muy orgullosos de todo lo que habéis logrado y a los millones de personas que habéis inspirado aquí y alrededor del mundo". Un día después el príncipe tuvo que pedir disculpas por no haber viajado a apoyarlas, escudándose en problemas de agenda. A nadie se le escapó que en pleno mes de agosto resultaba un auténtico engorro realizar un viaje hasta las antípodas para ver un partido de fútbol. Pero, ya se sabe, los cargos con sus cargas... Y, además, el asunto se le puso muy feo al hijo del monarca porque en el debate público se calificó su ausencia de postura de sexista, ya que nadie dudaba de que si hubiera sido una final masculina, el esposo de Kate Middleton sí habría hecho lo imposible por asistir al encuentro. Por cierto, nadie contaba con que fuera la princesa de Gales quien asistiera a Suiza, tanto porque prácticamente nunca se la ha visto ir de forofa a partido de fútbol alguno, como porque su agenda sigue bastante reducida mientras se recupera de los estragos por el tratamiento de cáncer.
En fin. Mucho más lista estuvo entonces la Reina Letizia, quien sí se desplazó hasta Sídney para animar a la selección española, en aquella ocasión junto a su hija la Infanta Sofía. Aquel fue un día extraordinario para el deporte español, y se vio a la Consorte disfrutar como nunca con el triunfo de La Roja, pero la cosa acabó empañada por el beso sin consentimiento de Rubiales a Jenni Hermoso ante los ojos de millones de telespectadores en todo el mundo.
Leonor y Sofía animan a las jugadoras españolas.Efe
La Infanta Sofía es una gran apasionada del fútbol. Lo practicó durante un tiempo en España antes de irse a estudiar Bachillerato a Gales. Además de a la mencionada final, vibró acompañando a su padre, el Rey Felipe, el año pasado a la final en Berlín en la que la selección española de fútbol masculino escribió su nombre con letras de oro en la historia del deporte rey al alzarse con su cuarta Eurocopa.
No es la primera vez que Leonor y Sofía comparten palco para animar a la Selección. En julio de 2022, las hijas de los Reyes viajaron al Reino Unido, en la que fue la primera cita oficial de ambas en solitario en el extranjero, para asistir al partido que disputaron las selecciones femeninas de España y Dinamarca dentro de la fase clasificatoria de los partidos de la Eurocopa.
A Doña Letizia se la ha visto de forma intermitente asistir a las finales de la Copa de la Reina. Y, volviendo a aquella histórica finalísima de 2023, todo fueron elogios cuando se chupó un porrón de horas para viajar hasta la ciudad australiana con motivo de la final. Claro que antes le habían caído también a ella algunas críticas por no asistir a ningún partido previo del campeonato, cuando difícilmente sucedería que nadie de la Casa Real animara un partido de la Selección masculina de un Mundial en alguna de las fases previas. Lo mismo hubiera ocurrido esta vez si La Roja femenina no hubiera alcanzado esta final. Mucho se han vuelto a arriesgar en Zarzuela. La ausencia de la Familia Real en el Europeo les habría valido un buen palito. El sexismo en la percepción y consideración que se da a las distintas modalidades del mismo deporte tiene estas cosas.