Ya propietario de la Fórmula 1, el grupo estadounidense Liberty Media anunció este lunes la compra de la empresa que posee los derechos del Mundial de MotoGP, Dorna Sports, con sede en Madrid.
Liberty Media comprará, en efectivo y en acciones, el 86% de Dorna Sports, mientras que los dirigentes de la empresa conservarán el control de las partes restantes, por un montante que establece el precio de la empresa en 4.200 millones de euros (4.528 millones de dólares), incluyendo la deuda.
“Estamos muy contentos de ampliar nuestra cartera en el sector del deporte y del entretenimiento con la adquisición del campeonato de MotoGP”, señala el director general de Liberty Media, Greg Maffei, citado en un comunicado.
“Es una empresa en desarrollo y queremos hacerla crecer por los aficionados a la MotoGP, los equipos, sus patrocinadores comerciales y nuestros accionistas”, añadió.
Dorna Sports, cuyo director general Carmelo Ezpeleta seguirá máximo responsable del campeonato de MotoGP según informó Liberty Media, estaba controlada por el fondo Bridgepoint y el fondo de inversiones del régimen de pensiones de Canadá.
“Es la etapa ideal en la evolución de la MotoGP y estamos entusiasmados por este nuevo hito para Dorna, el paddock de la MotoGP y para los fans de los deportes del motor”, señaló Ezpeleta en el mismo comunicado.
La operación, que Liberty Media espera cerrar antes del final de 2024, debe ser validada por las autoridades de regulación de varias jurisdicciones, recuerda el grupo estadounidense.
"¿Te puedo dar un besito?". Esas fueron las palabras que, según David Morillo Buendía, un especialista en la lectura de labios propuesto como testigo por la defensa de Luis Rubiales, le dijo el ex presidente a Jenni Hermoso antes de besarla en la ceremonia de entrega de medallas tras la consecución del Mundial.
Aseguró esta persona que "no tenía dudas" de lo que le dijo el ex dirigente, ya que había visionado ese fragmento de un vídeo de Tiktok, que apenas tiene dos segundos de duración, "varias veces", y que lo tenía "claro". El experto explicó que el vídeo de RTVE, otra de las pruebas que se exhibieron en el juicio, no tenía calidad suficiente para realizar su valoración frente al de la red social.
A preguntas de la acusación particular de la propia futbolista, el hombre mantuvo que el ex presidente dijo "besito", no "piquito", como el propio Rubiales había mantenido en instrucción. Y que se distinguía perfectamente esa palabra de otras como "poquito" o la citada, "piquito". La acusación se cuestionó de dónde procedió la petición de ese informe de lectura de labios. Morillo reveló que lo encargó Enric Ripoll, el abogado de Rubiales en el caso de la inhabilitación de la FIFA, y también reiteró que él no conoce personalmente al ex mandatario pese a que ambos son de Granada.
David Morillo, una persona sordomuda de nacimiento, es miembro de la Agrupación de Personas Sordas de Granada y provincia (Asogra) y, según aseveró en el juicio, había realizado previamente este tipo de informes. El experto, que admitió que no existe una titulación específica como perito en lectura de labios, se presentó por videoconferencia acompañado por una intérprete de lengua de signos, que fue la persona encargada de comunicar a la sala sus afirmaciones.
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El otro especialista que prestó declaración, también a propuesta de Rubiales, fue el informático forense Abel Baños. La misión de este especialista fue asegurar que los vídeos analizados no habían sido manipulados, cosa que hizo con unas explicaciones "muy didácticas", según expresó con ironía la fiscal del caso, Marta Durántez.
Esos vídeos y algunos audios se exhibieron en la parte documental de la vista antes de que Rubiales se sentara a declarar. La sala pudo ver el momento del beso captado por las cámaras de RTVE, la celebración posterior en el vestuario en un directo de redes sociales de Jenni Hermoso, el testimonio del hermano de la futbolista en una televisión y varios fragmentos de audio de la entrevista en la Cope así como mensajes de Whatsapp mandados por ella a su entorno.
Pese a que en la charla que mantuvo con la cadena radiofónica Hermoso hablaba del beso como "una anécdota" y Rubiales lo calificaba de "tontería" en otra posterior, en un audio en el viaje de celebración, se queja de las presiones a las que estaba siendo sometida en la isla balear y finalizaba: "Que paren de tocar a mi gente o verán".
Serán tonterías, pero... Estos días en Donaueschingen, donde de repente hace un calor de mil demonios y donde de repente se pone a llover como si se fuera a acabar el mundo, estos días, pues, en Donaueschingen se buscan, aunque con la boca pequeña, los parecidos que hay entre esta Eurocopa y la de 2008. Y se baja al detalle. Por ejemplo. El portero de aquella selección inolvidable era Iker Casillas, al que le metieron 32 goles en 36 partidos (0,89) en el curso 2007/2008 para ganar el Trofeo Zamora. España no había acudido a ninguna fase final más con un portero en posesión de ese título hasta hoy. Unai Simón es el Zamora de la Liga con 33 goles en 36 partidos (0,91). Números casi idénticos. Otro detalle: la marca que viste a la selección desde hace ni se sabe, Adidas, ideó para 2008 una segunda equipación dorada que dejó atónito al personal, reacción muy similar, casi idéntica, a quienes pusieron la televisión el pasado lunes para ver el traje amarillo que España luce en 2024. ¿Casualidades? Quién sabe...
Más allá de las anécdotas, sí existen situaciones equiparables entre aquella Eurocopa de Austria y Suiza y esta de Alemania. Son 16 años de diferencia, pero los problemas en la cúpula (Villar entonces y Rocha ahora), la falta de sostén popular al seleccionador (Luis entonces y De la Fuente ahora), o la poca conexión, en el inicio del torneo, de los jugadores con el gran público recuerdan a 2008. Fernando Torres y David Villa, dos de las estrellas de aquel campeonato que terminó con 44 años de penurias, recuerdan para EL MUNDO esta parte, la deportiva, que fue la que ellos vivieron en primera persona. Pero antes, los despachos.
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En 2008, Ángel María Villar, que ya llevaba 20 años presidiendo la Federación, mantuvo un litigio con el Gobierno de Zapatero a cuenta de poder celebrar o no las elecciones antes de los Juegos Olímpicos. En 2024, Pedro Rocha impulsa una pugna soterrada, vehiculada entre acuerdos que no se cumplen y movimientos extraños, con el Gobierno de Sánchez a cuenta de poder presentarse o no a las elecciones. En ambos casos, la Federación amenaza al Ejecutivo con llamar a papá UEFA y FIFA y que ellos castiguen a España sin jugar Eurocopas y Mundiales y, por si fuera poco, dejarle sin el Mundial 2030.
En 2008, Luis Aragonés llegó al torneo con medio país (futbolístico) en contra y con el otro medio ajeno directamente a lo que se avecinaba. En 2024, Luis de la Fuente tenía al país entero en esta segunda situación, como si la cosa no fuera con la mayor parte de la afición. En 2008, los jugadores que luego mudaron en estrellas eternas eran proyectos o realidades en sus primeras fases. Por ejemplo, si las Champions sirven para cuantificar el nivel, a la Euro de 2008 España acudió con cinco jugadores que habían ganado seis títulos: Iker (2) y luego Xavi, Puyol, Iniesta y Xabi Alonso. En este torneo de 2024, hay menos jugadores campeones (Carvajal, Nacho, Joselu y Rodrigo), aunque claro, sólo los madridistas suman 13 títulos. Pero, en resumen, Villa no era lo que luego fue, Xavi e Iniesta no dominaban el mundo como luego lo hicieron, y hoy se intuye ese mismo germen, con otro tipo de fútbol, en jugadores como Nico, Lamine, Pedri, Gavi (que no está aquí pero volverá), Fabián, algo más maduro a sus 28 años, igual que podía ser en 2008 Xavi...
La alineación titular de España en el partido ante Italia, en esta Eurocopa.EFE
«Son equipos diferentes, cada uno con sus peculiaridades, pero sí que se pueden comparar en el hambre de los dos grupos. Nosotros teníamos ganas de demostrar que éramos un buen equipo, y creo que ellos también», explica David Villa, el máximo goleador de la historia de la selección, a este periódico. El suyo es un buen ejemplo. Cuando llegó al torneo de Austria y Suiza, sumaba 14 goles en 31 partidos, lejos de los 59 tantos que hoy le mantienen en el altar goleador de España. «Yo sí que veo algunos parecidos. Nosotros llegamos a aquel torneo y la gente no creía. No teníamos crédito, ni el entrenador ni los jugadores, un poco lo que ocurre hoy. Después, según fuimos avanzando, es verdad que el país se ilusionó, como está ocurriendo», cuenta Fernando Torres, que aquel año, 2007/2008, había firmado con 24 goles su mejor temporada goleadora en su primer año en el Liverpool de Benítez.
Hay hasta dos figuras equiparables. En 2008, a Marchena le llamaban el padre por su ascendencia sobre el grupo, del mismo modo que hoy todos miran a Navas como una referencia casi espiritual. Y dos arranques similares. España goleó (4-1) a Rusia en su estreno en aquella Eurocopa e hizo lo mismo con Croacia en esta. Sufrió, pero ofreciendo una muy buena imagen, para ganar a Suecia e Italia en los segundos partidos y pudo hacer descansar a los titulares en el intrascendente tercer choque, ante Grecia en 2008 y ante Albania el otro día. «Las buenas dinámicas se parecen siempre. Esta selección está en una de esas dinámicas, como lo estábamos nosotros en su momento, y eso es muy importante en un torneo corto como una Eurocopa. Yo soy optimista», prosigue El Guaje.
Intercede de nuevo El Niño Torres, hoy un tipo de 40 años que será entrenador del filial del Atlético tras conducirse con éxito en el Juvenil A. «Los jugadores que llegamos a aquella Eurocopa, igual que los que están ahora, estábamos en proceso de crecimiento, y el hecho de ir ganando nos lo permitió, así que a ellos estas victorias también les va a dar ese punto de equilibrio que te acerca a ganar». Coinciden también Villa y Torres, Torres y Villa, en que el ambiente es fundamental. "Nosotros teníamos un grupo humano muy fuerte, todos íbamos en la misma dirección y detrás del míster. Parece que ahora es igual, y eso es bueno», cierra Villa.