El golf español se quedó sin Grand Slam y Rahm sin tercer major. El PGA Championship pasó de 54 hoyos del grande más apretado de la era moderna, a 10 hoyos de una superioridad aplastante con un culpable de arruinar el espectáculo que la PGA de America llevaba cultivando desde el principio de semana. Un nuevo ganador de major, el inglés Aaron Rai. El número 44 del mundo jugó los últimos diez hoyos con un parcial de -6, para poner un -9 inalcanzable para ninguno de los mejores jugadores del mundo. Rahm, al que, por poner un pero, le faltó una puntito más de brillantez, tuvo que conformarse con la segunda plaza compartida con un -6 final cimentado en una ronda de 68 golpes. Su mejor final en majors desde que está en el LIV Golf, el noveno top-5 que logra en su carrera en torneos del Grand Slam.
De nada sirvió el comienzo furioso del León de Barrika, birdie desde dos metros y medio en el hoyo 1, y desde casi cuatro metros en el hoyo 2, quizás espoleado por las mejores rondas de la mañana, donde Kurt Kitayama igualó con 63 golpes el número más bajo jamás firmado en un major, o Justin Thomas y sus 65 impactos que dejaron un -5 que le daba la condición de líder en casa-club.
El líder Alex Smalley se tambaleaba, pero resistió gracias a un gigantesco putt de par desde nueve metros en el tercer hoyo del día. Rahm perdió el coliderato con el primer tropiezo también en el hoyo 3, un bogey tras enviar su segundo golpe al búnker.
A Smalley le tocó sufrir con el doble bogey en el hoyo 6, momento que aprovechó su compañero Matt Smith para hacer el birdie y deshacer la igualdad de cinco jugadores en -5, y alcanzar el liderato en solitario. La igualdad seguía marcando el domingo. Rahm acumuló su segundo error, con un bogey en el hoyo 7, tras una mala salida por la derecha. Por detrás, ni Scottie Scheffler ni Rory McIlroy lograron recortar diferencias; ambos terminaron el día con 69 golpes, lejos de la cabeza.
El birdie en el par cinco, hoyo 9, devolvió a Rahm a una múltiple segunda posición en -5 junto a Justin Thomas, Cam Smith, Aaron Rai y Nick Taylor.
Al paso de Rai por el hoyo 9 comenzó la exhibición, un eagle desde 13 metros en el par cinco, casi seguido de un birdie en el hoyo 11 para el jugador inglés, que terminó relevando a Jim Barnes como último compatriota en imponerse en el PGA Championship allá por 1919. En el 13 consiguió uno de los birdies clave, con una delicada salida de búnker. En ese mismo par cuatro corto, Rahm dejó escapar el birdie, con lo que el inglés tomó una ventaja de dos golpes y, por primera vez, puso a este PGA Championship en -7.
Tampoco aprovechó el de Barrika una buena opción en el 15. El torneo se decantaba con un enorme hierro del líder en el par cinco del hoyo 16, dejándose una clarísima opción de eagle. No embocaba, pero el birdie le aupaba hasta -8. Pero lo mejor estaría por llegar: Rai apenas pudo reaccionar cuando vio desaparecer su bola en el hoyo del 17, embocando un putt de 21 metros. Ponía el marcador en el -9 definitivo. Por primera vez, Aronimink se rindió a la evidencia de su nuevo ganador y rugió con fuerza enviando una señal inequívoca a Rahm y al resto: el PGA ya había terminado.
Rai, de padres y mujer indios, rozó el birdie en el 18 para para una celebración muy contenida del triunfo más determinante de su carrera. En la historia moderna de los majors, nunca dos europeos habían copado los dos primeros grandes del año. Una victoria diferente para un jugador peculiar, conocido por jugar con dos guantes, por usar tees de plástico de colores y llevar fundas para cada uno de sus hierros.
“Mi familia era muy modesta y mi padre hizo muchos esfuerzos para darme todo lo mejor, también el mejor material de golf, por eso siempre he sentido que tengo que cuidarlo”, dijo en una entrevista hace algunos años el nuevo ganador de major, que suma ocho victorias profesionales tanto en Europa, (en todas las divisiones), como en Estados Unidos.







