Hace 10 años, en Totana, Antonio López castigó al actual número dos del mundo con su derrota más clara. “Me salió el partido perfecto, él tenía dos años menos que yo y todavía esa diferencia de edad se notaba. Después ya era imposible ganarle, ha nacido para el tenis”, apunta
Si del fútbol americano les apasiona todo menos su agresividad, su testosterona y esa ingente cantidad de placajes que machacan a los jugadores, ya han encontrado su deporte: el fútbol flag. Para detener a alguien aquí no se dan golpes: basta con tirar de una de las dos cintas que el rival lleva colgadas de la cadera. La violencia sobra, también los golpes en el pecho.
Esta modalidad -que nació en el ejército de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial como práctica inofensiva para mantener en forma a las tropas- ha crecido tanto que será olímpica en los Juegos de Los Ángeles 2028. En categoría masculina será difícil que España logre clasificarse, pero en la femenina es posible, más que posible. La selección se ha subido al podio en los tres últimos Europeos y, en el pasado Mundial, incluso bailó a la todopoderosa Estados Unidos.
«Cuando acabó el partido, una persona del cuerpo técnico americano nos dijo: ‘Sois las que más cerca habéis estado de nosotras’. Muchas de sus jugadoras salieron llorando», cuenta a EL MUNDO Olga Sotillo, referente española tanto en fútbol americano como en fútbol flag. «En el fútbol flag jugamos cinco contra cinco y parece que haya mucho espacio, pero luego va todo tan rápido que apenas te da tiempo a pensar», analiza Sotillo, que ha visto cómo el anuncio olímpico le cambiaba la vida: «Antes éramos un deporte minoritario, sin recursos para nada. Ahora ya podemos entrar en el Centro de Alto Rendimiento, pedir becas ADO, tenemos la ayuda del Comité Olímpico... El deporte se puede profesionalizar. Ya no hablas de un hobby, sino de una carrera».
¿Y cómo empezó en el fútbol americano?
Probé muchos deportes: fútbol, voleibol, triatlón, gimnasia artística... pero mi madre trabajaba muchas horas y le costaba llevarme a los clubes. Dejé de jugar, pero a los 14 años, cuando ya podía coger un autobús sola, vi un vídeo de un jugador de la NFL haciendo un catch [Odell Beckham Jr] y quise probar el fútbol americano con Las Rozas Black Demons. Empecé de cadete en un equipo mixto.
FEFA
Cuando arrancó en su club solo había dos chicas, ella y Cristina Gómez —también actual miembro de la selección española—, y tuvieron que integrarse en un conjunto masculino. Pero no hubo problema alguno. «Tuvimos suerte de caer en un club que siempre nos ha apoyado y, además, aquel equipo era magnífico. Los compañeros eran súper inclusivos, nunca escuchamos un comentario en contra; ahí éramos todos una piña. Con ellos estuvimos también en categoría júnior y, en sénior, ya pudimos formar un equipo femenino de fútbol americano. Luego llegó el flag, que vamos combinando. Cuesta encontrar mujeres para el fútbol americano por miedo al contacto, y por eso va tan bien que ahora el fútbol flag esté creciendo», analiza Sotillo, que se congratula de la estructura que se va creando alrededor de esta disciplina, aunque reconoce que todavía queda mucho por recorrer.
Una concentración en una granja escuela
Es difícil igualarse con selecciones como Estados Unidos, que se concentran habitualmente y entrenan en las macroinstalaciones de alguna franquicia de la NFL, pero no tanto con Reino Unido o Austria, que se preparan sin problemas en centros de tecnificación. España, de momento, está a años luz: su última concentración tuvo lugar en la Granja Escuela del Ayer, en Villanueva de Perales.
«Nos trataron muy bien y había un campo de juego muy cerca, pero dormíamos en literas, al lado de los animales. No sé por qué no podíamos hacerlo en el CAR. Con lo que tenemos, hacemos muy buen trabajo», comenta la jugadora, que pese a las carencias en los entrenamientos se colgó con sus compañeras el bronce en el Europeo celebrado en septiembre. En París derrotaron a Francia por un solo punto para hacerse con la medalla.
La próxima competición importante será el año que viene, el Mundial de Alemania, aunque todos los esfuerzos se centrarán en el Europeo de 2027, donde se repartirán las plazas olímpicas. Sotillo volverá entonces a liderar a la selección, aunque quizá se pierda la concentración previa —sea donde sea— porque acaba de aceptar una oferta para estudiar y jugar en la Universidad de Ottawa, en Canadá. «Estoy acabando Enfermería aquí, pero surgió la oportunidad de irme allí y empezaré Ciencias de la Actividad Física. Siempre he sido muy americana, llevaba tiempo enviando vídeos a universidades y lo aprovecharé al máximo», finaliza la jugadora española.
JAVIER SÁNCHEZ
@javisanchez
Actualizado Miércoles,
10
enero
2024
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El futuro debe ser su consuelo. Carlos Alcaraz tiene ahora nuevas razones para desvivirse, una derrota que recordar en sus entrenamientos, alimento para los días que vendrán. En su mejor temporada lo ha ganado casi todo y en ese casi crecen las leyendas. La final perdida en Wimbledon fue una rareza, pero la final de las ATP Finals demostró este domingo que Jannik Sinner es superior en ciertas condiciones. Cuando un techo cubre sus cabezas, cuando ni el sol ni el viento molestan, el italiano es imbatible, como confirmó su victoria por 7-6(4) y 7-5 en dos horas y 15 minutos.
Sin duda, una decepción para el español, que además acabó tocado. Al mismo tiempo un protector de estómago para el empacho de éxitos de este 2025. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?
En su duelo, el sexto del año, hubo tensión, mandíbulas apretadas, hubo dudas, como siempre. Los encuentros entre Alcaraz y Sinner generan ‘highlights’ para la historia, puntos tan inverosímiles que parecen generados por IA, pero también guardan muchísimos nervios. Acostumbrados a ser muy superiores a sus rivales, frente a frente se agarrotan. Son demasiados días pensando el uno en el otro, analizando, preparándose. Este domingo si una genialidad les otorgaba un punto los dos resoplaban antes de celebrar. Sin ahondar mucho más, Sinner acabó con cinco dobles faltas.
Los saques vertiginosos y los errores no forzados en ambos lados hicieron avanzar el marcador hasta que se llegó al tie-break del primer set. Antes, con el 5-4, atendieron al español por primera vez por unas molestias en los isquiotibiales de la pierna derecha. Antes, con 6-5, él mismo contó con una bola de break y de set que se perdió con un revés desafinado. Los dos sucesos seguramente estaban en la mente de Alcaraz en plena muerte súbita cuando intentó dos precipitadas subidas a la red que le sentenciaron. Nuevamente estaba obligado a remontar, como aquella mágica tarde en Roland Garros. Pero esta vez en territorio hostil.
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Al acabar ese primer set, el Inalpi Arena de Turín se venía abajo. La afición italiana alucinaba con un Sinner inventor, capaz de sobrepasar a su rival con dos globos y sorprenderle con unas dejadas. El esquema de juego del italiano no fue radicalmente distinto al habitual -golpes veloces y planos en todos los intercambios-, pero en determinados momentos se vistió de Alcaraz para asombrar. En el segundo set incluso celebró uno de sus puntos señalándose la oreja como habitúa su rival generacional. Un gesto raro en él, propio de la importancia del momento.
La desesperación de Alcaraz
En ese periodo Sinner empezó cediendo un break por primera vez en estas ATP Finals -llevaba ganados 45 juegos al servicio consecutivos-, pero poco después le dio la vuelta y desesperó a Alcaraz. "Desahógate, desahógate", decía el entrenador Samuel López a su pupilo cuando, con 4-4 en el marcador, soltaba sus primeras quejas. Luego vendrían más. En el desenlace del encuentro, el número uno se fue desesperanzando hasta encadenar una serie de malas decisiones que fueron su sentencia. Cada vez que visitaba la red se iba trasquilado hasta que al final cayó derrotado. Al acabar pasó unos minutos sentado en su banquillo mirando a la nada, digiriendo lo que acababa de ocurrir.
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"Estoy muy contento, muy contento con mi actuación en el torneo. He jugado con alguien que no ha perdido un partido bajo techo en dos años. Jannik es un gran jugador y hace un gran trabajo con su equipo. Después de cada derrota vuelve más fuerte. Espero que descanse para el año que viene y esté preparado porque yo voy a estar preparado", advirtió Alcaraz en la ceremonia de entrega de premios a un adversario que hará que en 2026 sea todavía mejor. Ahora toca la Copa Davis, una competición que le obligará a rehacerse rápido, y luego empezará unas vacaciones que apenas durarán un par de semanas.
A mediados de diciembre, el número uno de la ATP volverá a los entrenamientos en Murcia con las subidas a la red falladas este domingo en la cabeza. E incluso antes del Open de Australia, el 10 de enero, se reencontrará con su querido enemigo en una exhibición en Seúl. "Has tenido una temporada increíble, dejas muchos recuerdos. Si no soy yo el número uno quiero que lo seas porque realmente te lo mereces", consoló Sinner, cuya afición italiana ovacionó a Alcaraz y le devolvió la sonrisa. La rivalidad entre ambos seguirá haciendo crecer el tenis mientras uno y el otro continúan creciendo por el camino. El futuro debe ser su consuelo. Si hubiera ganado a Sinner en su superficie y en su casa, ¿Qué le quedaría para el año que viene?