Luis De la Fuente y Dani Carvajal vieron cómo el discurso sobre el racismo en España se colaba en la previa del duelo de España ante Serbia por la petición de Vinicius para que a España le privaran del Mundial 2030 si volvían a sufrir episodios racistas. “España no es racista, es un ejemplo de convivencia, respeto e integración. Un espejo donde mirarse. Que siempre hay unos pocos indeseables, puede ser. Pero España no es racista”, aseguró el seleccionador. Apostilló el capitán del Real Madrid: “Sé lo que sufre Vini y le apoyamos, pero más allá de ese pequeño grupo de personas, no considero que España no merezca celerar el Mundial. Presumo de que España no es un país racista”.
Ahora bien, en lo que sí aceptó la petición de su compañero es en la idea de abandonar el campo si el brasileño vuelve a ser insultado. “Desde la Liga hay un protocolo y, aunque no sé lo que hay que hacer, no me parece una medida descabellada dejar el campo hasta que se identifique y se expulse a esas personas del campo”.
La mente de ambos está en la selección y el duelo ante Serbia, pero por un resquicio se coló el Balón de Oro, al que Carvajal está nominado y contaría con el voto de De la Fuente, si pudiera. “Dos de los tres votos ya podéis imaginar para quién irían: Rodri y Carvajal lo merecen”, admitió De la Fuente, que también podría recibir el premio al mejor entrenador.
Carvajal sabe que lo tendrá complicado. “Siento defensa es muy complicado, pero estar nominado ya me hace sentir orgulloso. España está volviendo al lugar que merece, con nuestros campeonados, la medalla olímpica, la selección femenina y las inferiores. Creo que Europa nos mirará con envidia”, aseguró.
Serbia lo hará. Lo advirtió su seleccionador, Dragan Stojkovic. “No estamos capacitados para competir con España”. Por si acaso, De la Fuente es prudente: “Enfrentarse a España es otra motivación pero la nuestra es ganar. Tenemos un inagotable deseo de mejora.
No hay selección femenina que juegue mejor al fútbol que España. Es algo que nadie discute y que ha llevado al equipo español a encaramarse al número 1 del ranking de la FIFA en 2025 por primera vez en la historia. Sus pasos, firmes, avasallantes ante la mayoría de los rivales que se cruza, desvelan un crecimiento que no parece tener límite y que, por primera vez, en este año que acaba ha estado firmemente acompañado por la RFEF.
Si en la lista de prioridades no había estado el fútbol femenino, tras la marejada desatada por el triunfo en el Mundial en 2023 y el caso Rubiales, el nuevo presidente, Rafael Louzán, puso el foco en arropar el talento de las jugadoras con un cambio radical en el organigrama federativo, tanto en su junta directiva como en esa rama, que dejó en manos de Reyes Bellver. Esa apuesta hizo a España brillar en la Eurocopa de Suiza, donde solo una tanda de penaltis la separó de la gloria. Pero de aquel sinsabor en Basilea pasaron a explotar de emoción proclamándose campeonas de la Nations League, por segunda vez, en el Metropolitano. Entre ambas citas se produjo un cambio de ciclo con la salida de Montse Tomé y la llegada de Sonia Bermúdez al banquillo que no afectó a lo esencial: el gen ganador.
La Eurocopa fue el primer gran torneo que unió a la selección. El grupo de jugadoras fue una piña —aunque sin Jenni Hermoso- manejadas con mano izquierda por Montse Tomé desde el banquillo e impulsadas por las mejores condiciones de trabajo posibles, las que se habían pasado años reclamando. No siempre fue fácil, porque hubo imprevistos como la meningitis de Aitana Bonmatí o las anginas de Cata Coll, que privaron a España de dos puntales de su once titular. Aun así, arrollaron a todas las rivales que encontraron a su paso, con Alexia como líder y domando todas las estadísticas de la competición: goles, posesión, pases acertados y hasta selección entre las menos goleadas. El campeonato llevaba camino de ser perfecto. Superaron el muro de los cuartos de final y en semifinales vencieron a su particular ogro, Alemania, en una prórroga y con un soberbio gol de Aitana, ya recuperada, y se plantaron en la final ante Inglaterra. Llegaron no confiadas, pero sí convencidas de que podían ser campeonas. En el estadio St. Jakob-Park de Basilea apareció el único lunar. Las inglesas forzaron la prórroga y estiraron el duelo hasta una tanda de penaltis donde España erró más de lo que se esperaba y el título fue para Inglaterra. Se les escapó entre los dedos, y eso dejó una huella.
Montse Tomé, en un partido de la Eurocopa de Suiza.EFE
La primera decisión de la RFEF fue no renovar el contrato de Montse Tomé. Fue una propuesta de Reyes Bellver a Louzán que el presidente asumió. Su visión es que tocaba un cambio de ciclo que rompiera, de manera definitiva, con todo lo anterior, por muy exitoso que fuera. La asturiana, que estuvo en el cuerpo técnico de Jorge Vilda en el Mundial, se fue con una Nations League, la primera clasificación para unos Juegos Olímpicos y el subcampeonato de Europa, algo impensable apenas tres años antes.
Su relevo fue Sonia Bermúdez, desde 2022 seleccionadora Sub-20. Sus primeras decisiones ya hicieron ver que nacía una nueva etapa. Jenni Hermoso volvió a ser convocada, como Mapi León, dando por zanjada una brecha abierta antes del Mundial. Su primer reto, y no fácil, era revalidar la Nations League. Tomé había dejado a España clasificada, pero quedaban por delante, y a doble partido, las semifinales ante Suecia y la final frente a Alemania. No era un debut plácido para la nueva seleccionadora que, además, por el camino perdió por lesión a Patri Guijarro, pieza vital en el centro del campo.
Las suecas recibieron un vapuleo en Málaga (4-0) y también cayeron derrotadas en Gotemburgo (0-1) con Alexia como estrella. En la final, Alemania demostró, por primera vez en mucho tiempo, que España era vulnerable, pero solo arañó un empate a cero en Kaiserslautern. La vuelta en el Metropolitano fue una fiesta, con Clàudia Pina como estrella, que acabó con la selección campeona.
Será en este 2026 cuando Bermúdez afronte su gran reto: llevar a España al Mundial de Brasil de 2027. En marzo arrancan los seis partidos de clasificación ante Inglaterra, Islandia y Ucrania. Solo la primera de grupo tiene billete directo y, todo hace indicar, que será un mano a mano con las inglesas, una vez más. Además, la seleccionadora tendrá que afrontar no solo la baja de Patri Guijarro, que no estará aún de vuelta, sino también la de Aitana Bonmatí, que se rompió el peroné justo antes del partido de vuelta ante Alemania. Será la hora de evaluar la gestión que la nueva entrenadora hace de un equipo de lujo.
Unai Emery no es un mago, pero no es descabellado pensar que tiene poderes. Al menos cuando disputa la Europa League. Final que juega, título que gana. Tras Sevilla y Villarreal, ahora ha llevado al Aston Villa a la gloria. Una sequía de cuatro décadas se rompió bajo el cielo de Estambul, triturando al Friburgo hasta desdibujarlo para ser campeón. No es magia, es disección de rivales hasta la obsesión, concentración, esfuerzo, mentalidad ganadora. Es el reto permanente para él mismo y sus jugadores, que comprueban que sus herramientas les hacen mejores. Todo eso es Emery, Mr. Europa League.
En esta final, durante muchos minutos pareció que no pasaba nada. El Friburgo necesitaba sacudirse los nervios de novato y el susto que le provocó que, en el minuto 2, Atubolu tuviera que volar para despejar un peligroso disparo de Morgan Rogers. El Aston Villa no tenía prisa. Mandaba y consiguió instalarse en el borde del área de los alemanes, donde Watkins se batía en duelo con Lienhart, pero aparecían poco sus mejores escuderos: Emi Buendía y el capitán John McGinn. Se acercaban los villanos y Rogers fue el siguiente que probó con un tiro lejano que no pudo ajustar entre los tres palos.
Necesitaba el Friburgo subirse al partido y lo hizo a balón parado, un arma que manejan los dos equipos y que tardó en aparecer para acabar siendo decisiva. En el minuto 17, Grifo puso una falta al corazón del área y el rechazo de Lindelöf lo cazó Höfler, en su despedida del fútbol profesional, con un disparo que rozó el palo del Dibu Martínez. No habían amenazado ni el veterano Grifo ni Beste. Pocas ocasiones y poco riesgo en la primera media hora, aunque todo empezó a cambiar.
El equipo de Julian Schuster se soltó y Matanovic, correoso, le robó el balón a Tielemans para asistir a Manzambi, que se precipitó con un tiro lejano que atajó el meta argentino con comodidad. La réplica la dio Oli Watkins, que se empachó de recortes y no vio cómo McGinn aparecía solo por el costado izquierdo del área. Solo era cuestión de elegir bien, porque al Aston Villa le costaba muy poco armar peligro. Antes de que se desataran sus minutos más voraces, Manzambi rompió a Cash por la orilla izquierda y puso un centro perfecto que no encontró rematador.
Cuando el descanso asomaba, los villanos inclinaron la final. Digne, sujetado en defensa durante demasiados minutos, provocó el primer córner en el minuto 40. Oro puro para Unai Emery, que tiene una pizarra mágica. La varita, en realidad, la maneja su ayudante, Austin McAfee, que le ha dado hasta 25 goles en una temporada. En Estambul, encarriló el primer trofeo europeo en 44 años. Digne se apoyó en corto en Morgan Rogers y, cuando todos esperaban un centro al área, la puso en el pico contrario, donde apareció Tielemans para marcar con un golpeo seco en diagonal. Ahí comenzó un agobio que llevó al Friburgo a pedir la hora. Se temía lo que pasó. En el añadido, Buendía amplió el marcador con un zurdazo de rosca imparable.
Volvió a demostrar Emery que maneja como nadie el arte de maniatar a los rivales, porque los alemanes no lograron recomponerse en el inicio de la segunda parte. Ni cuando Watkins estuvo a punto de cazar el tercero, que no tardó en caer.
Ocurrió cuando Buendía quiso. Apareció por la banda, quebró dos veces a Kübler y asistió a Rogers que apareció en el primer palo para empujar la pelota donde el cancerbero alemán ya no llegaba. No había dudas de que la Europa League iba a viajar a Birmingham. No solo por el abultado resultado, sino por las pobres sensaciones del Friburgo, que suspiró aliviado cuando ni Waltkins ni Buendía ni McGinn fallaron el cuarto. Era suficiente para enloquecer hasta al Príncipe Guillermo, un villano más en el palco.
Fútbol femenino
Nations League
INMA LIDÓN
@inma_lidon
Actualizado Jueves,
26
octubre
2023
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