Llegados a este punto, en las puertas de, ni más ni menos, unas semifinales de Eurocopa, a España le sale todo, incluso la puntualidad. A las 19.45 de este lunes apareció Luis de la Fuente en la sala de prensa del Allianz Arena, un estadio brutal, probablemente el que más de esta Eurocopa. El seleccionador está tranquilo, igual que Rodrigo, que habló tras él. España lo tiene claro. Han llegado aquí, pero no basta.
“Pase lo que pase mañana, estaré feliz, porque he visto un crecimiento exponencial del equipo. Estamos bien aquí, en semifinales, pero tenemos un problema: queremos más. Y no nos vamos a conformar. Queremos jugar la final”, pronunció, en un discurso ambicioso, lejos del conformismo. Lejísimos, de hecho. “Todos tratamos de plantear partidos para ganar. El espectáculo tiene que ver más con una idea, con un modelo, y el nuestro se acerca al espectáculo si lo hacemos bien. Somos un equipo muy vistoso, pero aquí se trata de ganar“.
De la Fuente definió a Mbappé como “un genio”, “alguien que no necesita aparecer en el partido para solventarlo en dos acciones”, alguien que “con un 50% de su nivel puede dar el 100% de cualquier otro”, pero insistió en los suyos. Es más, ¿quién es mejor, Mbappé o Nico Williams?. “Para mí, mis jugadores son siempre los mejores. Me quedo con Nico”.
El “injusto tratamiento” a Morata
Dijo Deschamps que, si alguien se aburría viendo a Francia, que lo tenía muy fácil: podía cambiar de canal, y le fueron con el cuento a De la Fuente. “Cada uno se aburre o se divierte con lo que quiere y yo con el fútbol siempre me divierto”, zanjó, antes de hablar alto y claro sobre Morata. “Es totalmente injusto el tratamiento que se le dispensa a una estrella, un referente como Álvaro. Es un referente para nosotros”.
Por su parte, Rodri dijo que no se fía un pelo del estado físico de Mbappé y mostró la misma ambición que su entrenador. “La generación dorada de España lo es hoy, pero en su día, cuando empezaron, tuvieron que hacer su camino, y en eso estamos nosotros también. Ellos abrieron el camino para ser campeones”. “No vamos con miedo, vamos con la seguridad de lo que estamos haciendo, de que podemos ganar a cualquiera”, finalizó el mediocentro del City.
El 26 de octubre del año pasado, el Barcelona tomaba el Bernabéu sin miramientos (0-4). Era el primero de los cuatro clásicos que iba a perder el Real Madrid ante el equipo de Hansi Flick durante el curso. Pero Carlo Ancelotti, que conoce muy bien a Florentino Pérez, supo que sería imposible levantar ese 0-4. A medio camino entre el conocimiento y la intuición, el italiano dio por finiquitada su estancia en el club a partir de junio y volvió a abrirle la puerta a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), que durante la temporada pasada ya había intentado ficharle (su último contacto había sido un año antes, en diciembre de 2023). Ese es el punto de partida de un fichaje que se ha ido cocinando durante estos meses hasta que, en las horas previas al partido de vuelta de aquel 0-4, resuelto el pasado domingo con otra victoria azulgrana (4-3), Ancelotti devolvió a Brasil el contrato firmado para el próximo año.
Para saber más
En todo este tiempo, tanto Florentino como José Ángel Sánchez han contado con información directa del italiano, que a su vez sabía de los contactos que el club había iniciado con Xabi Alonso ya a finales del año pasado. La relación entre ambas partes, en ese sentido, ha sido razonablemente honesta. El presidente de la CBF, Ednaldo Rodrigues, encomendó la operación a un empresario brasileño, Diego Fernandes, que siempre ha ido de la mano con un agente español, Álvaro Costa, un tipo con buenos contactos en Brasil. Ellos, junto a dos personas muy cercanas al técnico, son quienes han llevado el peso de las negociaciones. Las imágenes de Diego Fernandes en el partido contra el Arsenal e incluso en la final de la Copa del Rey (donde una agencia ofrecía a los fotógrafos 300 euros por una imagen suya en la grada) iban dando fe de que las conversaciones avanzaban.
Fueron varias reuniones repartidas en almuerzos y cenas. Casi todas en Madrid. En una de ellas, Carlo Ancelotti, revisando las condiciones, arqueó, todavía más, la ceja. "¿Por qué un coche blindado?", preguntó. Sus interlocutores le explicaron como algo habitual en Río de Janeiro que las personalidades viajen siempre en un coche con esas características (la inseguridad es uno de los principales problemas de la ciudad, que siempre aparece en los listados de las más peligrosas del mundo). Porque Ancelotti va a vivir en Río de Janeiro, en la exclusiva zona de Leblon, a poca distancia de la sede de la CBF en Barra de Tijuca, al contrario de lo que haría su hijo Davide, que si no coge un equipo de las múltiples propuestas que tiene (Rangers, Leipzig, Como, etc...) seguiría con su padre, pero, él sí seguro, viviría en Madrid y viajaría para los partidos.
Todas las reuniones se celebraron en Madrid. Todas menos una. La que tuvo lugar en Londres el lunes 28 de abril y de la que salió el rumor, expandido por algunos medios, de que las negociaciones estaban rotas cuando no era verdad. De hecho, el grueso de los documentos (donde quedaba formalizado un sueldo, según Globo Esporte, de casi 10 millones de euros por este año que terminará en el Mundial, donde se especifica que Carlo dispondrá de un avión privado cada vez que quiera viajar, etc...) comenzó a redactarse tras aquella reunión. Ancelotti, que en estos meses se ha puesto en contacto, entre otros, con Casemiro y Neymar para tantearles y ver cómo sería más sencillo su aterrizaje, firma, según algunas fuentes, el sábado antes de viajar a Barcelona (otras fuentes hablan del viernes).
Ancelotti, tras la rueda de prensa del martes.EFE
Durante la semana pasada, todas las partes, Real Madrid incluido, acuerdan hacer público el adiós, y el fichaje, tras el Clásico, pasara lo que pasara en ese partido. Esto en parte responde a la prisa de Ednaldo Rodrigues, que ve cómo un caso de fraude de 2023 vuelve a amenazar su cargo y quiere dejar anunciado a Ancelotti por si acaso. Sin embargo, el club blanco cambia de opinión en algún momento entre el miércoles de la semana pasada y el lunes de esta semana. Mejor escrito, Florentino Pérez cambia de opinión y decide no hacer el comunicado que ya estaba preparado para despedir al entrenador más laureado de la historia del Real Madrid.
El club deja caer que se trata de un cariño especial hacia el técnico, pues entiende el presidente que hacer el comunicado justo después de la derrota en Barcelona sería algo parecido a señalare, como si hubiera un malestar con él, y nada, insisten desde el club, más lejos de la realidad. El caso es que Ancelotti tuvo que salir ayer a la rueda de prensa en una situación inverosímil, habiendo sido anunciado como seleccionador de Brasil pero sin haber sido 'despedido' por el Real Madrid. Y en su lenguaje no verbal se intuía que eso no le había gustado. También en algunas de sus respuestas, más cortantes de lo habitual, como mordiéndose la lengua para hacer que el idilio que ha mantenido con el club desde su llegada, especialmente en esta segunda etapa, no se vea ensuciado por un desacuerdo de última hora en la comunicación.
Camina España tranquila por el sendero que conduce al Mundial, sumando victorias, unas con ínfulas como el 0-6 contra Turquía en septiembre, y otras funcionariales como la de ayer contra Georgia. Inmensamente superior a sus rivales, el resultado depende casi única y exclusivamente de su porcentaje de acierto. Si el acierto es elevado, golea. Si no, simplemente, gana. Que no es poco, y más consignando que le faltan sus dos hombres más desequilibrantes, esos extremos que son el sello de un equipo completísimo, pero que tiene en Lamine y en Nico dos elementos realmente diferenciales. Ellos son capaces de desmontar defensas por sí mismos, pero incluso en el peor de los casos, facilitan la vida de sus compañeros generándoles espacios por la atracción que ejercen sobre los rivales. Sin ellos la cosa cuesta un poco más. [2-0. Narración y estadísticas]
Un poco más, pero en noches como la de Elche no mucho más. El equipo que ha creado Luis de la Fuente, y suyo es todo el mérito, aquí no hay éxitos compartidos, es hoy el número 1 del ranking FIFA, y será por algo. Porque lleva 28 partidos oficiales sin perder, más de dos años (vale que perdió una tanda de penaltis por el camino, pero eso no cuenta), porque es el equipo que mejor juega, de lejos, y porque maneja tantos registros que hoy es muy difícil intuir por dónde se le puede meter mano. Habrá maneras, sólo faltaba, y rivales que lo logren, pero no parece tarea sencilla.
De un equipo teóricamente titular, sin ir más lejos el que jugó la final de la Eurocopa, ayer faltaban el lateral derecho, uno de los centrales, dos de los tres fijos en el centro del campo y dos de los tres de arriba. Es decir, faltaban Carvajal, Laporte, Rodri, Fabián, Nico y Lamine Yamal. Faltaban también otros que también se pueden considerar titulares (Huijsen, Dani Olmo). Faltaba, pues, un montón de gente, y así y todo la alineación de Luis de la Fuente no sonaba extraña. Pedro Porro es el lateral derecho si no está Carvajal, y salvo en septiembre Carvajal lleva un año sin estar. Cubarsí ya no le soprende a nadie, como tampoco Zubimendi, hoy mediocentro incontestable, qué decir de Merino, un futbolista al que sólo una versión inmejorable de Fabián puede descolgar... Hasta Ferran Torres suena razonablemente normal.
Porque esta selección, estando claros los titulares, tiene muchos y buenos jugadores por detrás, así que los que estaban se dispusieron a hacer otro de esos ejercicios de posesión más bien aburridos. Este equipo es más vertical que sus predecesores, cierto, pero por muy vertical que uno quiera ser, si se enfrenta a un equipo como Georgia, metidos todos el trasero contra su portero, es difícil. Y más sin Nico ni, sobre todo, Lamine. El desborde de esos dos facilita mucho la vida a los demás, y cuando no están, se nota. Aún así, y con más dificultades que cuando están, fue encontrando España los caminos, especialmente por la banda de Pedro Porro, que fue más un interior que un lateral, y eso que tenía que vérselas, teóricamente, con el mejor futbolista georgiano, Kvaratskhelia, que después de un mes sin jugar salió al campo.
Mamardashvili no puede evitar el gol de Oyarzabal.JOSE JORDANAFP
Él y Mikautadze, el delantero del Villarreal, son los dos argumentos que tenía Georgia para discutir mínimamente el partido, pero no hubo opción. España, como no podía ser de otro modo, se apoderó de la pelota y no se la dejó al rival. Hugo algún susto antes del gol, que llegó mediada la primera parte en un fenomenal pase de Pedri que Le Normand bajó para que Yeremi Pino la empujase. Como siempre, lo más difícil era hacer el primero, pero la noche ya estaba cuesta abajo. Pudo estarlo todavía más si Ferran Torres no le hubiese entregado en las manos el balón a Mamardashvili cuando tiró el penalti del que había sido objeto.
En una decisión extraña, no lo lanzó Oyarzabal, que había mantenido la pelota en el regazo mientras se revisaba la jugada, y sí el futbolista del Barça, que lo tiró rematadamente mal. No parecía la cosa muy trascendente pues España estaba jugando bien. Acompasada al son de Zubimendi y Pedri, el equipo movía la pelota con bastante sentido, procuraba, en la medida de lo posible, utilizar ese juego vertical y, sobre todo, no pasaba apuro alguno. Unai Simón bien podría haberse tomado una Coca-cola sentado junto al palo, que nadie le hubiera echado de menos.
En los tres primeros minutos de la segunda parte, Oyarzabal y Ferran tuvieron dos mano a mano con el portero. Fue el anuncio de que España había decidido subir un nivel y hacer las cosas un pelín más rápido. Justo después, llegaron dos postes, uno de Porro (que hubiera sido un golazo) y otro de Oyarzabal, que sería quien haría el segundo, ya a los 20 minutos de juego, de falta. Y de una falta como Dios manda. En la frontal del área, un zapatazo al lado del portero, sin miramientos, y para dentro.
El resto de la noche quedó a título de inventario, una victoria de la que nadie se acordará cuando el próximo verano la selección esté en México, en Estados Unidos o en Canadá, que eso está por ver. Porque España va a ir al Mundial. Con más o menos brillo, pero va a ir al Mundial.
No lo parece, pero están en marcha las elecciones en la Federación Española de Fútbol. Ocurre que los actores implicados en el proceso están, todos, sumidos en una calma tensa a la espera de acontecimientos. Sobre todo de uno, y es conocer si el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo le concede a Pedro Rocha la suspensión cautelar de la sanción que en junio le impuso el TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) y, por tanto, se puede presentar a las elecciones. Si eso ocurriera, Rocha, con total seguridad, sería proclamado presidente el próximo 16 de diciembre. Si no, se abriría un tiempo de reuniones para buscar, entre las Federaciones territoriales, otro candidato de consenso que perpetúe su poder (el de las territoriales). Pero, en este galimatías, conviene ir por orden.
En junio, el TAD inhabilitó a Rocha para ejercer cargos en Federaciones deportivas durante dos años. El extremeño presentó un primer recurso solicitando la suspensión cautelar de esa sanción, que fue rechazado el 3 de septiembre. Ahora, ante el mismo Juzgado, realiza esta segunda petición para que la inhabilitación quede en stand by a la espera de la resolución del fondo del recurso. Es una cuestión de días, sostienen fuentes judiciales, y más le vale a Rocha que así sea, pues su candidatura debería presentarla el 2 de diciembre como muy tarde. Si el Juzgado le concede esa cautelar y puede presentarse, lo hará y será el vencedor de las elecciones. Todas las fuentes consultadas coinciden: "Es el hombre de consenso de las territoriales y arrasaría". Más allá de que se encuentre investigado en otro proceso judicial, el de la 'Operación Brody', la realidad sería esa. Pero, ¿y si no puede presentarse?
Si eso ocurre, los presidentes de las Federaciones territoriales, que mantienen movimientos muy discretos, buscarían un Plan B para que sea uno de ellos quien dirigiese la Federación durante los próximos cuatro años. Las territoriales más cercanas a Rocha (La Rioja, Galicia, Navarra, Cataluña y Murcia) tratarían de encontrar un nombre, y dos suenan por encima del resto. José Miguel Monje, el presidente de la federación murciana, y Rafael Louzán, el de la gallega. El problema de Louzán es que está condenado por la Audiencia Provincial de Pontevedra por un caso de corrupción y está esperando la resolución de su recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia.
Pedro Rocha, cuando acudió a declarar por la 'Operación Brody'.EFE
Otro nombre que suena en los pasillos de Las Rozas -aunque las reuniones entre estos 'barones' se producen casi siempre fuera de la Ciudad del Fútbol- es el de Pablo Lozano, que tiene una cosa a favor y otra en contra. A favor, que está bien visto en el Gobierno por su pasado socialista y, como susurran en Las Rozas, "todo el mundo sabe que no hay injerencias del Gobierno, pero...". En contra, que no es un nombre que respalden la mayoría de sus compañeros. Una tercera vía que podría servir para mantener el poder dentro de la Federación es que todas la territoriales apoyasen al actual secretario general, Álvaro de Miguel, que es quien lleva ahora el día a día de la institución. Un día a día que no está siendo fácil porque, con todos los antecedentes de decisiones, recursos y castigos que hay desde que la FIFA echó a Rubiales, nadie se atreve a tomar decisiones de calado. Sin ir más lejos, LaLiga sigue esperando respuesta a su petición de llevar el partido Atlético-Barcelona a Miami en diciembre. Para que De Miguel fuera el candidato, primero deberían convencerle, pues no parece muy por la labor.
Lo que sí parece obvio es que el futuro presidente de la Federación va a ser quien decidan los presidentes de las territoriales, que estos mismos días mantienen un contacto constante para consensuar quiénes serán los asambleístas elegidos el 25 de noviembre. Esos asambleístas, alrededor de 130, controlados en su mayoría por los poderes territoriales, elegirán al presidente el 16 de diciembre. De ahí que proyectos ya anunciados como el de Juanma Morales, director general del Grupo IFA hasta el 31 de diciembre y presidente de Eurocommerce, tengan pocas opciones.
Ni siquiera cuando, como este, parecen meditados y con algunas ideas difícilmente debatibles. Morales presentará oficialmente su candidatura el próximo día 7, pero ya dijo estar rodeado de gente del fútbol como David Silva y Virginia Torrecilla. Los precedentes de otros 'outsiders', sin embargo, no invitan a pensar que su suerte sea muy distinta a la de Iker Casillas en 2020 o la de Carlos Herrera el año pasado, cuando no fueron capaces, pese a ser campeón del mundo uno y uno de los periodistas más poderosos otro, de conseguir siquiera los avales necesarios para ser candidato.