La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha anunciado la composición del nuevo equipo de trabajo del Comité Técnico de Árbitros (CTA), liderado por Francisco Soto, con la presencia de David Fernández Borbalán como responsable técnico, Eduardo Prieto Iglesias, al frente del VAR, y Chema Alonso como asesor de innovación tecnológica e IA.
Fernández Borbalán llega al cargo tras dejar el arbitraje en 2018, después de 14 temporadas en Primera y ocho como internacional. En los últimos años había ejercido en el Comité de Árbitros de Bulgaria, así como instructor e informador de UEFA y FIFA. Prieto Iglesias, retirado desde 2022, trabajó como colegiado específico de videoarbitraje durante dos campañas, tras cuatro en el campo.
Alonso, por su parte, supone la incoporación más llamativa de Soto, que pretende llevar las nuevas tecnologías en la gestión del arbitraje. Fundador y CEO de la empresa de ciberseguridad ElevanPaths, en 2016 fichó por Telefónica como responsable de Innovación y Datos, y ha permanecido en la cúpula de la compañía durante la etapa de José María Álvarez-Pallete, hasta los relevos en la dirección producidos tras la llegada a la presidencia de Marc Murtra.
“Buscamos la coherencia y que haya más comprensión, con unidad de criterios. Les deseo a todos los miembros del equipo arbitral que se sientan con confianza, desde la RFEF les apoyaremos y respaldaremos”, comentó Rafael Louzán, presidente de la RFEF en la Comisión de Reforma del Sistema Arbitral.
Hace dos años, cuando Gianluca Prestianni llegó a Lisboa para presentarse como nuevo jugador del Benfica, no estaba cambiando de club, estaba luchando por su vida. El argentino, uno de los jugadores más prometedores de su país, figura del reciente subcampeón mundial Sub 20, había decidido dejar Argentina ante las amenazas y golpes de la barra brava de Vélez Sársfield, el club de su corazón. Amenazas de muerte, para que se entienda bien.
"Tengo mucho miedo", dijo Prestianni, y en julio de 2023, con solo 17 años, pidió dejar Vélez. Tenía razones para hacerlo. Angustiado por las amenazas de la barra brava en medio de una serie de muy malos resultados de Vélez, acudió a un programa de televisión para hacer público lo que le estaba pasando.
"Nos cruzaron cinco o seis autos y nos golpearon. Cuando bajé la ventanilla me insultaron y me pegaron", dijo tras haber pasado toda la noche previa llorando y casi sin dormir. En esos mismos días,. la barra brava de Vélez había irrumpido en la Villa Olímpica, las instalaciones de entrenamiento del club, para insultar y golpear a varios jugadores, entre ellos Prestianni. En esas horas, él y otros jóvenes jugadores como Francisco Ortega y Juan Ignacio Méndez tomaron una decisión: no aguantaban más, querían irse, y no sólo de Vélez, querían dejar Argentina.
"Me siento apretado. Soy hincha de Vélez y quería quedarme, pero lo que pasó ayer fue muy feo y tanto yo como mi familia tenemos mucho miedo. Esta vez fue una advertencia, nos amenazaron y golpearon, pero la próxima no sabemos qué va a pasar", relató Prestianni a TyC Sports con la voz quebrada.
Pero como Argentina nunca deja de sorprender, dos cosas sucedieron tras el programa: no hubo mayores acciones ante la denuncia, ni de la justicia ni de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y los barras bravas, envalentonados al saberse impunes, redoblaron la apuesta y amenazaron de muerte al futbolista y su familia. Prestianni se refugió en su casa y por un tiempo no volvió a salir, mientras su padre presentaba una denuncia en la comisaría.
Los hechos demostraron que fue mucho más sencillo lograr el pase de Prestianni a Benfica que investigar y condenar a aquellos que lo amenazaron.
De eso huyó el jugador del que todo el mundo del fútbol habla tras la denuncia de insultos racistas por su parte contra el brasileño Vinicius jr. en el Benfica - Real Madrid por la Champions League.
En 2025, Ajax, Génova y River Plate se interesaron por Prestianni, que brilló en el Mundial Sub 20 como jugador ofensivo y desequilibrante en una selección que perdió la final con Marruecos. Lionel Scaloni ya lo hizo debutar en la selección mayor, en un amistoso ante Angola en noviembre del año pasado.
El escándalo desatado durante el 1-0 del Real Madrid en Lisboa repercutió con fuerza en Argentina, un país que está lanzado al sueño del cuarto título mundial este año en la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá. Los medios locales destacaron el incidente, sin atreverse a establecer qué dijo Prestianni mientras se cubría la boca con la camiseta, pero el verdadero debate se coció en las redes sociales a partir de la intervención de Kylian Mbappé. Las duras palabras del francés, que pidió expulsar de la Champions a Prestianni, reavivaron la rivalidad de los más recalcitrantes hinchas argentinos contra los franceses, desatada a partir de la final de Qatar 2022.
Insultar diciendo "mono" a un brasileño no es algo que se desconozca en Argentina. Recientemente, una abogada fue detenida en Brasil por insultar con esa palabra a un brasileño. Y a partir de este martes, con lo sucedido en Lisboa, una horda de trolls, varios de ellos abiertamente identificados con el presidente Javier Milei, lanzaron todo tipo de insultos y broma hirientes en torno a la palabra "mono" con Vinicius, Brasil y los jugadores franceses como destinatarios.
Claudia Fernández (Madrid, 2006) cumplirá 19 años a finales de mes y ya es la número 3 del ranking mundial de pádel. Una estrella que lleva poco más de una temporada en la elite y que ya aspira a ganarlo absolutamente todo. Estos días está disputando en su ciudad la Hexagon Cup, el torneo por equipos con propietarios famosos que se celebra en el Madrid Arena, y atiende a EL MUNDO justo antes de jugar, todavía analizando lo que le ha cambiado la vida.
«Me ha cambiado muchísimo y en muy poco tiempo. Ha sido increíble. He vivido experiencias que jamás imaginaría», reflexiona, con un discurso más avanzado de lo que pone en su DNI y admitiendo que a nivel mental el circuito del pádel, con tantos torneos por todo el mundo, se le hizo un poco duro. «Es complicado. El año pasado tuve que llevarme a mi madre a los viajes porque pasábamos mucho tiempo solos y mentalmente se hace muy duro. Creo que eso me hizo rendir mejor, me ayudó a estar más tranquila sabiendo que tenía al lado a alguien de confianza», desarrolla.
Para saber más
La temporada pasada jugaba con la veterana Gemma Triay, con la que venció en varios torneos, y este año Fernández hará pareja con Bea González, otra de las estrellas de este deporte. Un cambio de pareja que es normal en el pádel, donde se cambia de compañero cada dos por tres. «En un año pueden cambiar hasta cuatro veces y es bastante normal. Se hace con respeto, pero es nuestro trabajo, no vas a hacer amigos. Si te llevas bien, mejor, pero vienes a trabajar y de aquí sale tu dinero», asegura.
Diferencias entre hombres y mujeres
En el mundo del pádel, como en la mayoría de deportes, las mujeres siguen reclamando una igualdad en los premios y en los patrocinios que todavía no llega del todo. En el caso del pádel, Premier ha decidido dar el mismo bote en los torneos masculinos y femeninos, pero la gran diferencia sigue estando en las marcas, que ven mayor oportunidad de visibilidad en los hombres, algo «normal» para Fernández. «Al final los chicos tienen un juego más espectacular. Es una lástima, porque nos esforzamos igual y gastamos lo mismo, pero ellos tienen un juego y nosotros otro y a la gente parece que le gusta más el nivel de los chicos. Creo que nosotras somos más técnicas, que nuestros partidos son más bonitos, por decirlo así, y el suyo más espectacular. Es muy diferente».
Más allá del gusto de los espectadores, la clave está en las marcas que patrocinan a los deportistas: «Creo que sólo hay dos torneos en los que ellos cobran más que nosotras y estamos contentas. La gran diferencia son los patrocinadores, es una diferencia brutal. A lo mejor un chico que solo juega previa o dieciseisavos puede cobrar más que yo», reconoce Fernández, que la temporada pasada ganó seis títulos, entre ellos el Major de México, junto a Gemma Triay.
Las diferencias económicas se notan todavía más en los viajes. La evolución del pádel y la expansión del circuito, con torneos en Europa, Asia y América, ha obligado a muchos deportistas que no están en el Top 10 a apretarse el cinturón. Fernández, desde el número 3 del ranking, vive ahora más desahogada con ese tema gracias a sus acuerdos con Alpine y Bullpadel, pero lo ha sufrido.
«Los torneos cubren casi todo. El hotel, el transporte del aeropuerto al hotel, la comida... Pero no cubren el avión o tren hasta el torneo, sea donde sea», razona, y reconoce que «es un sacrificio». «Yo llevo jugando desde los ocho años y hasta los 16 me han tenido que pagar todo mis padres. Si no estás muy arriba, diría que poder dedicarte al pádel es difícil. No sé si cunde tanto ser profesional. Los premios han subido, sí, pero antes se viajaba mucho por España, era más barato que viajar a Sudamérica. Yo me puedo dedicar sólo a esto, pero hay gente que no puede».
Volvió. Con la frente marchita y errante en las sombras como cantaba Gardel. A la casa que le abrió los brazos hace tres años y medio y que este domingo le voló los oídos y le mancilló su placa entre las leyendas rojiblancas. Lo hizo tras torturar a su exequipo o equipo, uno nunca sabe cuando habla de futbolistas cedidos, y elevarse sobre el césped con los brazos en cruz. La grada no olvidaba. [Narración y estadísticas (0-3)]
Pero en los primeros 10 minutos no pudieron ni silbar a Joao Félix porque el portugués no tocó, literalmente, el balón. Luego, eso sí, se desquitaría el portugués, con bailecito incluido. Es increíble que, de sus seis goles en liga, un tercio hayan sido al Atlético de Madrid. Definió el portugués el juego del Barcelona, a picotazos. Pero con eso le valió en el Metropolitano. La primera derrota en Liga del curso. La anterior, por cierto, también se la infligió el Barça el 8 de enero del año pasado.
La presión alta del Atlético había comenzado asfixiante. Los rojiblancos encaraban a pecho descubierto a su némesis, un equipo al que no han podido ganar desde que le entrena Xavi. Esa intensidad y la mal entendida calma de Ter Stegen les propició la primera ocasión del encuentro. Un robo de De Paul, una cesión a Barrios y un disparo, el del canterano, que se fue lamiendo la escuadra izquierda del neerlandés.
Presión y robo
Y entre canteranos estuvieron los primeros quince minutos del partido. Riquelme, sorprendente acompañante de Morata en el ataque rojiblanco, era un puñal por la izquierda y Barrios ejerció bien de Koke, no es un papel fácil de desempeñar y más ante un equipo como el Barça, siempre gustoso por ganar el mediocampo.
Pero este Barcelona no se parece al que lideró su entrenador. Es más directo y tiene más problemas para dormir el juego con balón, especialmente cuando el equipo local te aprieta en cada pase. Fruto de esa presión hubo otro robo que si Molina hubiera afinado el pie en una contra podría haber dejado solo a Lino ante Ter Stegen. La alcanzó el brasileño y logró centrar a Morata, pero éste no disponía de demasiado ángulo.
Sólo Raphinha amenazaba la zaga rojiblanca con incursiones en solitario por banda derecha, pero con apenas dos córners como resultado positivo para su equipo, aunque un cabezazo suyo pudo generar más peligro si hubiera ido mejor dirigido. Sin tensión el conjunto azulgrana en uno de los duelos más importantes de la competición doméstica. En el que tenían que evitar la escapada del Madrid, en el que tenían que adelantar al Girona y en el que tenían que eliminarse a un rival para el final de temporada.
Riquelme, en un lance del juego.JuanJo MartínEFE
Pero como esto es fútbol, el deporte más impredecible que existe, sólo necesitó el Barça una genialidad de Gündogan para adelantarse en el marcador. Uno dos del alemán ante Llorente y pase en profundidad a Lewandowski, que se gira bien y cede a Joao Félix para cumplir la ley del ex aunque, como decimos, sea un ex algo raro. Giró bien el tobillo el portugués para ponerla en la base del poste lejos de Oblak.
Vaciló con unos pasitos el luso frente al fondo sur del Metropolitano hasta que sus compañeros, con buen criterio, le montaron una piña para ocultar lo que pretendiera hacer el jugador. Como dijo Morata en la previa, "la gente tiene sentimientos", y le convenía al 14 del Barça y a su compañeros no enardecer más a un público que le dedicaba una sonora pitada cada vez que tocaba el balón.
Locura de De Paul
Poco más pasaría en la primera parte, pero en apenas un minuto de la segunda un cruce de cables de De Paul casi termina con el argentino expulsado y con el segundo gol del Barça en el marcador. Cedió el cinco rojiblanco un pase al rival que terminó en los pies de Raphinha en el borde del área, picó el brasileño para Lewandowski y el polaco la ajustó al segundo palo de Oblak, imposible para el esloveno. 60 segundos para tirar el gran esfuerzo de una primera parte, que tampoco terminó como el Cholo había planeado.
Pudo recortar Llorente cinco minutos después tras un rechace a la salida de un córner, pero la volea del madrileño, que atravesó un bosque de piernas, fue repelida por Ter Stegen en una de las paradas del año. La más clara del equipo rojiblanco en la primera hora de juego. Un espejismo, estaba más cerca el tercero de los culés y pudo hacerlo el delantero polaco tras ganar un duelo a Savic.
La celebración del Barça tras el 0-3 de Fermín.AFP
Terminó llegando casi sin esfuerzo y también por obra y gracia del polaco. En una transición mal defendida por la zaga rojiblanca, un centro lateral de Lewandowski encontró a Fermín solo en el centro del área, que remató de cabeza sin oposición.
Malo que, en un partido donde tu rival apenas te había dominado, en tres picotazos te haya rematado el partido y te haya complicado la Champions. La derrota sacaba al Atlético de los cuatro primeros puestos de LaLiga, los que dan acceso a la Champions. El principal objetivo del club colchonero como se han cansado de repetir todos los estamentos del club desde el principio de temporada. Ganar la Champions es un sueño, alcanzarla una necesidad.
Peleó el Atlético con más corazón que cabeza el gol del honor. La tuvo, muy clara Saúl, pero volvía a no ser el día del ilicitano. Tampoco el de los honores sino para no sufrir mayor castigo. Roja a Molina aparte. Suficiente que un jugador de tu propiedad, que reniega de ti, haya vuelto a marcarte. El fútbol es cruel a veces y no entiende de merecimientos. Sigue la pesadilla blaugrana y el hombre del saco, de nuevo, fue el portugués Joao Félix.