El Valencia araña un empate al Betis que Antony afila para la final de la Conference en Polonia

El Valencia araña un empate al Betis que Antony afila para la final de la Conference en Polonia

Betis y Valencia dibujaron un partido tedioso, sin el vértigo que los dos equipos imprimieron en la segunda vuelta de una Liga que ya han finiquitado. A ambos le sobraba en el calendario un calendario con más estímulos fuera de los que se vieron en el campo. Sostuvieron la atención los chispazos de Isco y la varita mágica Antony, que logró otro golazo para rendir al Villamarín a sus pies, la parada imprescindible y salvadora de Mamardashvili y el empate de un silbado Rafa Mir. [Narración y estadísticas: 1-1]

Los valencianistas, salvados y lejos de Europa, fueron a Sevilla a intentar acabar décimos y así llevarse al bolsillo algún millón extra por televisión la próxima temporada. Los béticos tenían un ojo puesto en la final de la Conference ante el Chelsea, pero Pellegrini, no. En su once no se reflejaba que en apenas cinco días el club tiene una cita con su primera final europea de la historia. Se justificó el chileno en la necesidad de darle una despedida digna al Villamarín antes del exilio de dos años al que obliga la reforma del estadio.

La primera media hora de juego fue de tímidas escaramuzas. Probó el Valencia con un tímido disparo de Barrenechea y un centro de Diego López que no cazó Sadiq. El resto fue una encerrona del Betis, que arrimó al Valencia al área de Mamardashvili sin que eso supusiera un asedio asfixiante. Tanto buscó su ocasión que acabó encontrándola con una virguería de Antony. Chucho Hernández anduvo vivo para anticiparse a Barrenechea y robarle una pelota que entregó a Isco para que se la ofreciera al brasileño, que soltó un zurdazo a a la escuadra imparable para el guardameta georgiano. Antonio de Triana volvió a ser protagonista con gorra campera incluida en un estadio donde ha desparramado su felicidad.

Se adelantó el Betis y pudo endulzar el partido Isco con otra asistencia de Cucho, pero esta vez apareció el portero valencianista, que vivió su último partido siendo, como siempre, protagonista. El resultado corto lo pudo igualar Diego López al filo del descanso, pero su mano a mano con Adrián lo salvó Bartra.

En la segunda parte, Pellegrini ya sí midió el reparto de esfuerzos y Corberán buscó no acabar con otra derrota, que hubiera sido la tercera consecutiva. Cuando el Betis se estiró, apareció el portero valencianista para hacer un paradón a remate de Abde y ver cómo Ricardo Rodríguez estrellaba un testarazo a saque de córner en el larguero. Y ahí se quedó el Betis porque ya tenía la mente en Breslavia. Salió del campo Isco, Bartra y el Valencia apretó espoleado por la salida al campo de Luis Rioja. Intentó asistir a Hugo Duro, aunque se anticipó Adrián, pero su movilidad permitió que Almeida se escapara en banda para filtrar un pase a Rafa Mir que cerró su etapa como valencianista con el tanto el empate en el minuto 75.

El partido ya no dio mas que para que los verdiblancos recibieran la energía de 50.000 aficionados de cara a la final y gritara hasta quedarse sin aliento 'Antonio, quédate'.

El Valencia exige a Netflix una rectificación por el contenido del documental de Vinicius

Actualizado Lunes, 19 mayo 2025 - 17:11

El Valencia ha exigido a Netflix una rectificación en el documental que emite la plataforma sobre Vinicius por contener un relato que "no se corresponde con la realidad" de lo ocurrido en el Valencia-Real Madrid del 21 de mayo de 2023.

Aquel día tres aficionados hicieron gestos despectivos y lanzaron insultos racistas a Vinicius durante el partido. El jugador brasileño los señaló, fueron identificados, expulsados por el club de manera inmediata y detenidos. Un año después fueron juzgados y condenados a ocho meses de prisión y la prohibición de entrar a un campo de fútbol durante dos años. No será Mestalla, porque el Valencia los expulsó de por vida.

Aquel incidente dio la vuelta al mundo no sólo por los insultos al jugador, sino por la interpretación que se hizo del comportamiento de toda la grada. Vinicius, que amagó con abandonar el partido por los insultos recibidos, no lo acabó porque fue expulsado por agredir a Hugo Duro y se marchó del campo haciendo gestos despectivos a una afición que se estaba jugando la permanencia en Primera. Eso provocó que hubiera un cántico masivo de "¡Tonto, tonto!". Sin embargo, fue Carlo Ancelotti el primero en difundir que toda la grada le había cantado "¡Mono, mono!". El propio jugador subió a sus redes sociales un vídeo subtitulando así el cántico, que nunca existió, como reconoció y rectificó días después el entrenador italiano.

El impacto de aquellas imágenes y de otros incidentes que había vivido Vinicius esa temporada llevó a Netflix a interesarse por aceptar la producción de un documental sobre su vida, en el que aparecen este partido, considerado un antes y un después en la lucha contra el racismo del jugador. Sin embargo, vuelven a aparecer las imágenes de los cánticos de la grada tal cual las subió el jugador a sus redes.

Eso ha provocado que el Valencia haya remitido el documental a sus servicios jurídicos y haya anunciado que "ante la injusticia y falsedades cometidas con la afición del Valencia CF," han solicitado a la productora del documental "una rectificación inmediata" de la explicación de lo ocurrido en Mestalla, "que no se corresponde con la realidad".

"La verdad y el respeto a nuestra afición deben prevalecer. El Valencia CF se reserva las acciones judiciales que en derecho le asistan", insisten.

El club ya tomó la decisión la pasada temporada de no aprobar la entrada de las cámaras de Netflix en Mestalla la pasada temporada cuando lo solicitaron para rodar partes del documental.

Un gol de Berenguer deja a Mestalla sin fiesta de despedida

Actualizado Domingo, 18 mayo 2025 - 21:13

Al Valencia la temporada le pesa ya demasiado, tanto que Mestalla no fue una fiesta ante el Athletic, y no solo por la derrota que le endosó Berenguer con un gol por la escuadra imposible para Mamardashvili. Liberado de la tensión, el desgaste dejó al equipo de Corberán sin ideas y sin reservas para intentar el milagro de verse en la pelea de Europa. Cerrará el año ante el Betis para agarrarse a la mitad de la tabla, una posición para la que fue concebido. El resto fue una pesadilla y un sueño. [Narración y estadísticas: 0-1]

No es fácil jugar un sinfín de partidos a la vez y los valencianistas no supieron hacerlo. Necesitaban una carambola para seguir a la cola de Europa y empezó por mostrarse incapaz de cumplir con la premisa inicial: vencer al Athletic.

Ninguno anduvo relajado, pero tampoco la bajo tensión de deparara un duelo vibrante que activara a la grada. Los leones ya tienen la Champions en el bolsillo y ni siquiera miraban de reojo lo que hacía el Villarreal en Montjuïc. Lo único que les queda en juego es la honra agarrar la cuarta plaza que han tenido casi todo el año . Eso sí, Valverde no alineó a Iñaki Williams de inicio pero sí recuperó el colmillo de Sancet para que arrancara inquietando a Mamardashivili, coreado y emocionado en su último partido como valencianista antes de marcharse a Liverpool.

La respuesta fue un tiro cruzado de Rioja que salvó Unai Simón y, de ese saque de esquina en jugada ensayada, casi saca oro Tárrega. El Valencia intentaba manejar el juego, con tantas imprecisiones que permitía al Athletic dejar que se asentara con comodidad. No había quien quebrara la igualdad porque los duelos estaban equilibrado. Gayà frenaba a Berenguer y le obligaba a vigilancias y Barrenechea, vigilado desde la grada por Unai Emery, recuperaba con un ojo en Sancet y otro en la pelea con Beñat Prados.

A partir de los 20 minutos, los leones empezaron a enseñar las garras. Lo hizo Guruceta con un taconazo a un centro de Lekue que a punto estuvo de sorprender al meta georgiano. Lo mismo le ocurrió a Unai Simón, esforzado en frenar a un Diego López endiablado a la contra. Dos ocasiones creó el Athletic antes del descanso, un remate alto de Sancet, muy forzado, un falta desde la frontal que estrelló en la barrera. Sin embargo, la parada de la tarde fue la de Unai en una mano al testarazo a bocajarro de Diakhaby a remate de córner.

El descanso no cambió el partido. Las escaramuzas seguían apareciendo... y los errores. Si entre Rioja y Sadiq forzaron a Yuri a evitar que el nigeriano fusilara a Simón, Mamardashvili salvó un derechazo de Guruceta, cómodo, desde la frontal.

Berenguer celebra el gol marcado a Mamardashvili.

Berenguer celebra el gol marcado a Mamardashvili.EFE

No había chispa en el duelo y los técnicos miraron a los banquillos. Aunque Sadiq andaba muy impreciso, Corberán prefirió sacar del campo a Diego López buscando el control de Iván Jaime. Valverde buscó su revolución con Unai Gómez e Iñaki Williams. Parecía que nada iba a cambiar cuando apareció Berenguer, cambiado de banda y, desde la izquierda fue perfilándose hasta llegar a la frontal para soltar un derechazo a la escuadra imposible de Mamardashvili. El Athletic ya había encontrado premio para enfado de Mestalla. Por momentos se olvidó el estadio de lo mucho que se había sufrido y reclamó algo más a sus jugadores. Y es que Unai Gómez obligó de nuevo al portero valencianista en un remate a centro de Iñaki.

El final del partido lo que desató fue la nostalgia. El golpe de realidad de que el Valencia perderá a su mejor portero en los últimos años, un guardameta que ha sumado muchos puntos, y también a uno de sus capitanes. Jaume Domenech acaba su etapa en el Valencia con el recuerdo de su figura subido al larguero de la portería del Villamarín tras ganar la Copa del Rey en 2019. La plantilla le manteó y Mestalla le ovacionó.

Joan Jordán, de polémico penalti, ata al Alavés a Primera ante un Valencia que no alcanza Europa

Actualizado Miércoles, 14 mayo 2025 - 21:17

Cerró los ojos, respiró hondo y miró a Mamardashvili. No pasó por la mente de Joan Jordán ni por un instante aquel lanzamiento a lo panenka que le adivinó Batalla hace unas semanas para enfado de Coudet. Quería chutar el penalti que les había servido el bandeja la polémica decisión de Gil Manzano. Era su forma de resarcirse un momento histórico. Sumar una victoria cuando el Leganés caía goleado en Villarreal significaba atar al Alavés a Primera. Eso era lo único que importaba. [Narración y estadísticas: 1-0].

Fue capaz del conjunto vitoriano incomodar a un rival desdibujado, que se apagó y en nada recordó al equipo capaz de encadenar diez jornadas sin perder. El Valencia tuvo que agarrarse a Mamardashvili para sobreponerse a las dentelladas que daba un Alavés con hambre de permanencia. Si bien las dos primeras, y tímidas, ocasiones del partido las generó Luis Rioja y no llegaron a rematarlas ni Hugo Duro ni Diego López, a los 15 minutos, y en solo cinco, se vio el georgiano obligado a levantar un muro en su portería.

Atajó un testarazo a bocajarro de Guridi tras un saque de córner que Facundo, desde la frontal, colgó para el remate del guipuzcoano. Después fue Tenaglia quien lo forzó a parar en dos tiempos su disparo cruzado y también tuvo que volar para evitar que el zurdazo de libre indirecto de Aleñá se le colara hasta el fondo de la red. Solo vestirá dos jornadas más la camiseta del Valencia, pero este portero será recordado siempre en Mestalla por emerger de un ofrecimiento por correo electrónico para sostener al equipo justo cuando más lo necesitaba.

El empuje del Alavés no cesó, ni siquiera mientras la grada celebraba los tres goles del Villarreal al Leganés en la Cerámica. Era un alivio, pero no suficiente. Tenían que insistir en complicar al Valencia el control del juego, porque cuando Enzo Barrenechea se adueñaba, el Valencia fluía. Lo hizo con el argentino llegando al área, apoyándose en Diego López para que le filtraba un pase al corazón del área sin precisión para que pudiera armar el remate ante Sivera.

Pepelu, en disputa con Kike García.

Pepelu, en disputa con Kike García.EFE

Tras el descanso tampoco afloró en el Valencia el colmillo necesario para buscar plaza europea. Es más, fue quedando a merced del Alavés. Buscó Coudet mantener esa presión con Joan Jordán y replicó Corberán con Sadiq. No sirvió de nada. Tárrega tuvo que aparecer dos veces para bloquear a Kike García y evitar un cabezazo de Mouriño. Era el minuto 70 y los babazorros apretaban a Mamardashvili, que volvió a ser protagonista.

Primero despejando un tiro lejano de Antonio Blanco y después arrollando a Mouriño en un mala salida, un lance del juego en el que Gil Manzano vio penalti. Le llamó el VAR, lo vio pero no rectificó. Desde los 11 metros, Joan Jordán sostuvo al Alavés a Primera División. Coudet protegió el tesoro y el banquillo del Valencia, que reclamó otro penalti por agarrón y derribo de Gayà en el último segundo, intentó sin éxito reactivar a un equipo que sumó su cuarta derrota de la era Corberán cuando nadie lo esperaba.

Un gol de García Pascual atenúa la grave crisis del Sevilla y le deja cerca de la permanencia

Un gol de García Pascual atenúa la grave crisis del Sevilla y le deja cerca de la permanencia

Actualizado Martes, 13 mayo 2025 - 23:35

En el descanso se habían revitalizado en la grada los gritos contra el presidente y el director deportivo. Al regreso de Vigo, donde el Sevilla perdió 3-2 ante el Celta, los jugadores durmieron en la ciudad deportiva debido a la amenaza de los ultras. La atmósfera en el Sánchez Pizjuán era de extraordinaria tensión después de que la amenaza de perder la categoría se hubiese hecho real. La llegada de Joaquín Caparrós no había frenado la caída: dos puntos de 12 posibles antes de la visita de la Unión Deportiva Las Palmas en la noche de este martes.

Los nervios dominaron a ambos conjuntos en la primera parte. Los canarios llegaban a Sevilla en una situación dramática, obligados a todo para no quedar casi sentenciados. Tras la derrota, si el Alavés vence al Valencia este miércoles, serán equipo de segunda división. El tanto salvador de los locales lo marcó de cabeza García Pascual en el minuto 58, tras un golpe franco lanzado por Suso que prolongó Agoumé de cabeza para que el goleador se elevase por encima de la defensa y enviase el balón a la red.

En el minuto 77 el árbitro anuló un gol a McBurnie por falta previa de Cardona sobre el guardameta Nyland, una decisión muy protestada por los jugadores de Las Palmas y su técnico, Diego Martínez.

Desenlace angustioso

El tramo final del encuentro se vivió con angustia entre los aficionados, que olvidaron por unos instantes la reprobación a la directiva por un fervoroso apoyo a su equipo. Los visitantes atacaban de manera desesperada. El Sevilla esperaba terminar de resolver el partido al contragolpe. Caparrós transitaba por la banda, con la lógica inquietud.

Fueron 12 minutos de prolongación. Sandro tuvo oportunidad de lograr la igualada con un lanzamiento de falta. Supo sufrir el Sevilla, que si el Villarreal gana al Leganés se asegurará continuar en primera después de una temporada muy convulsa que acabará dejando cicatrices. Tras la celebración, resurgieron los gritos de "¡Junior vete ya!", pidiendo la renuncia del presidente.

Los números del Valencia que colocan a Corberán a la altura de Benítez, Marcelino o Cúper

Actualizado Martes, 13 mayo 2025 - 22:37

«No me siento un héroe, no lo soy». Carlos Corberán sigue siendo el mismo «extraterrestre», como le define su entorno, que llegó a Paterna el 27 de diciembre con el Valencia penúltimo con 12 puntos. No se alteró entonces por coger al borde del abismo a un equipo histórico, el de su abuelo, en el que jugó de portero siendo niño, ni lo hace ahora que le ha catapultado a la pelea por Europa. Han sido 18 partidos en los que ha sumado 33 puntos en nueve victorias, seis empates y solo tres derrotas. El Valencia ha encadenado diez jornadas sin perder, la cuarta mejor racha de las cincos grandes ligas que iguala el Nápoles, que pelea por el título en la Serie A, y superan el Estrasburgo (12), que busca plaza Champions, el Barça (17) y encabeza la Roma de Claudio Ranieri, que perdió con Atalanta tras una racha de 19 partidos (14 victorias y cinco empates) que le sacó del pozo de la clasificación en una vida casi paralela con este Valencia.

La racha de ex técnico valencianista ha acabado, la de Corberán está pendiente de que el equipo logre ampliarla ante el Alavés, Athletic y Betis. La pelea empezará en Mendizorroza ante un rival que se juega la permanencia, pero al entrenador los retos no le alteran. Sigue su camino sin pronunciar la palabra Europa, aunque con ella en mente. «Este equipo no negocia competir. En este partido no se pueden ganar cuatro puntos. Se pueden ganar tres como máximo y mi ambición es que el equipo los sume», aseguraba.

No depende el Valencia de sí mismo para alcanzar un objetivo en el que le llevan ventaja el Celta y el Rayo, pero quiere estar al acecho de un error -hay un enfrentamiento entre ellos en la penúltima jornada- y porque tiene al alcance acabar con estadísticas de campeón.

Si los valencianistas suman los 9 puntos en disputa, alcanzarán los 42 desde que Corberán se sienta en el banquillo. Como uno de ellos lo sumó antes de que acabara la primera vuelta, se quedaría solo un punto por debajo de los números que hizo el equipo con Rafa Benítez en la segunda vuelta de la temporada 2001/02, la primera del entrenador madrileño en la que conquistó el título de Liga tras 31 años de sequía. Desde entonces, nadie ha logrado ese rendimiento. Con Nuno se sumaron 39 en la 14/15 y con Marcelino 38 en la 18/19. En ambos casos, el Valencia se clasificó entre los cuatro primeros y jugó Champions. Con 36 acabó Héctor Cúper la temporada 99/2000, que llevaría de nuevo al club a la máxima competición y a su segunda final consecutiva.

Jugadores clave

La proeza de Corberán es volver a colocar al Valencia en ese rendimiento, que lastra una primera vuelta horrorosa que dejó solo 13 puntos. ¿Cómo lo ha logrado? A través de la mejora del juego colectivo y, en especial, del rendimiento de algunos jugadores.

La incorporación de Sadiq y Enzo Barrenechea en el mercado de enero, cedidos por la Real Sociedad y el Aston Villa, ha sido determinante. Los cinco goles del nigeriano se convirtieron en puntos que encarrilaron la salvación y permitieron al equipo sobrevivir a la ausencia de Hugo Duro, renacido tras superar una lesión en enero. El equilibrio del argentino en el centro del campo permitió al equipo interpretar la propuesta que el entrenador quería para su bloque: no huir de control del balón pero tampoco renunciar al arma de las transiciones rápidas.

Y ahí ha sido esencial el despertar de Javi Guerra, que no estará por sanción ante el Alavés, y el olfato de Diego López. El centrocampista ha pasado de no encontrar su hueco en el once a ser catalizador del juego y pieza imprescindible en la identidad que busca Corberán. Ha emergido un futbolista incluso más completo que el que se vio en su aparición en Primera hace dos temporadas.

En el caso del asturiano, sus registros goleadores se han recuperado. Hasta estas últimas diez jornadas había marcado tres, a los que ha sumado cinco más. De hecho, es el tercer jugador de la Liga con más goles generados por detrás de Álex Baena y Lamine Yamal.

Ante este giro completo que ha experimentado el Valencia en apenas cinco meses, Corberán se esfuerza en que se le dé valor, que el valencianismo disfrute haber llegado a los últimos tres partidos sin sufrir, que es el mayor premio, lo que no significa relajación. Todos quieren más.

El Valencia libera sus sueños endosando una goleada al Getafe

Actualizado Sábado, 10 mayo 2025 - 15:59

No había caras tensas ni miedo en Mestalla. El Valencia se transformó hace unas jornadas en un equipo fiable que acabó con el sufrimiento de su parroquia, que ahora sí libera su sueño de verse de nuevo en Europa. El duelo ante el Getafe fue desde el inicio un premio, una fiesta, una goleada en medio de un baño de sol en un estadio donde muchas veces reinó la oscuridad. [Narración y estadísticas: 3-0].

El gol de penalti de Pepelu liberó un deseo contenido que nadie se atrevía a verbalizar. Primero, permanencia, después... lo que venga. Y eso es hacer cábalas para comprobar lo cerca o lejos que están la Conference y la Europa League. Las desató un pase de Javi Guerra a la orilla derecha por donde corría Luis Rioja para centrar al área pequeña para Hugo Duro, al que trabó Alderete sin miramientos. Despojados de la ansiedad de vivir en el alambre, Pepelu, que sumaba su segunda titularidad consecutiva, miró a Soria, aguantó y puso el balón ajustado al poste. En cinco minutos, el partido parecía bajo control. En los siguientes 40, resuelto.

Intentó el Getafe sacudirse el aturdimiento con una falta de Alderete desde la frontal que hizo volar a Mamardashvili para desviar a córner y salvar a bocajarro el remarte posterior. El duelo se tensó con faltas que encendían las protestas de Mestalla y costaba que apareciera la fluidez en el juego, que reclamaba una y otra vez Corberán desde la banda. Había que igualar la agresividad de los azules, pero en el librillo del técnico valenciano está escrito que eso se hace con dominio.

En esa tarea aparecía una y otra vez Javi Guerra. Su pelea por Milla hasta la línea de fondo acabó provocando un mal despeje del madrileño convertido en una asistencia a Diego López que en el área es infalible. Armó un zurdazo que tocó la mano de Soria sin poder evitar que se colara en su portería. En 18 minutos, el Valencia se había inclinado el partido con una confianza imposible de imaginar aquella noche del 13 de diciembre en Valladolid cuando, con 12 puntos, se hundió en el fondo de la clasificación.

Nadie se olvida de aquello y se traduce en gritos de 'Peter, vete ya', con el mismo dolor de siempre pero menos ansiedad, porque el equipo se ha agarrado a Primera y ambición. Quizá no le alcance, porque el lastre de la primera vuelta fue excesivo, pero la persigue incluso superando fallos como el de Almeida en su mano a mano con David Soria. Lo había lanzado Diego López solo ante el portero y el portugués erró en el disparo.

No pasaron ni dos minutos para que el Valencia lo enmendara y acabara la primera parte con la goleada amarrada. Se escapó Hugo Duro en una contra en ventaja contra Domingos Duarte que le hizo penalti jugándose la expulsión. Se la perdonó Cordero Vega y el VAR, pero el pichichi del Valencia batió a Soria para desatar minutos locos del Valencia en los que manejó a un Getafe absolutamente desfigurado, al que solo intentó rescatar un testarazo de Peter Federico que salvó un inspiradísimo Mamardashvili.

No es de extrañar que el valencianismo mirara la clasificación en el descanso y reinterpretara la letra de Karol G que sonaba en el campo: ¿Qué hubiera sido si antes hubieran conocido a Corberán? Desde que arrancó 2025 bajo sus órdenes son 33 puntos, nueve victorias, seis empates y solo tres derrotas en 18 partidos.

Esa fiabilidad es la que explicó que el Getafe apenas pudiera reaccionar en la segunda parte pese a los cambios de Bordalás. Se protegió de expulsiones sacando del campo a Alderete y reforzó la banda izquierda con Coba. Retrucó el banquillo valencianista con un cambio de sistema y tres centrales para lanzarse por los carriles. Sin embargo, el partido se ensució con faltas y parones como el que provocó la conmoción y el cambio de André Almeida.

Al Valencia le costaba acercarse al área y al Getafe las piernas le daban para apretar con más tesón que acierto. Los entrenadores ya miraban a la jornada intersemanal y en el césped aparecían las amonestaciones y apenas ocasiones. Por eso la grada, protestona ante el goteo de decisiones de Cordero Vega en las faltas, prefirió festejar. No vivía en un cómodo 3-0 desde septiembre de 2023 y se entretuvo coreando a Corberán por primera vez en la temporada y reclamando a Enzo Barrenechea, cedido por el Aston Villa, que se quede en Mestalla.

Ésa es la tarea que ahora se inicia en un club que siempre acude a los mercados con telarañas en los bolsillos, aunque este entrenador y estos jugadores que han activado un sueño merezcan mucho más.

El Valencia alza la mirada a Europa tras hundir a Las Palmas

El Valencia alza la mirada a Europa tras hundir a Las Palmas

Meses de sufrimiento, de apretar los dientes ante la adversidad y buscar el amparo de Mestalla para alimentar la esperanza. Nadie veía al Valencia en Segunda División pero algo le mantenía anclado al primer círculo de descenso a los infiernos. En el estadio de Gran Canaria, donde hacía 20 años que no lograba una victoria y ante una UD Las Palmas angustiada, el Valencia salió con una victoria que le permite afirmar que seguirá en Primera. Seguro que Carlos Corberán, el técnico hacedor de una milagrosa segunda vuelta, no da por consumada la salvación, pero nueve o diez puntos de ventaja cuando quedan 12 en juego se antojan imperdibles para un equipo que solo ha hincado la rodilla ante Barça, Real Madrid y Atlético. [Narración y estadísticas: 2-3]

Para reforzar el mensaje prudente que el entrenador inculca al vestuario, el Valencia vio cómo se le complicaba un partido que tenía bajo control de la manera más inesperada en el añadido de la primera parte. Dejó que se escapara Viti por el carril derecho para, sin que lo pudieran frenar entre Pepelu, Mosquera y Gayà, forzar un córner que puso Sandro al corazón del área con la mala fortuna para Diego López que, intentando obstaculizar el testarazo de Bajcetic, la pelota le golpeó en el brazo. No dudó De Burgos Bengoetxea en pitar penalti, corroboró su decisión Iglesias Villanueva en el VAR y Sandro engañó a Mamardashvili. Los de Corberán se habían complicado un partido plácido en el 45+1.

Las Palmas se había tenido que conformar con sobrevivir durante todo el primer tiempo. Se encontró un rival incisivo, que presionaba y llegaba con facilidad al área aunque ahí le faltara acierto. Rafa Mir fue el mejor ejemplo. Volvió a la titularidad junto a Hugo Duro y demostró que tiene olfato pero no puntería. De volea cazó un saque de falta de Pepelu y a punto estuvo de aprovecharse de un pinball entre defensas canarios que generó un centro de Foulquier al área.

También probó Diego López con un disparo lejano antes de que a los 22 minutos llegara el tanto valencianista en una jugada casi perfecta. Se escapó, una vez más, Gayà por la orilla para poner un balón a la cabeza de Mir, que no remató pero peinó para que cayera muerto a los pies de Rioja, que esperaba en la derecha pegado a la línea de fondo. Lo devolvió al corazón del área donde apareció Hugo Duro para batir la portería de Horkas.

El gol le dio más control al Valencia. La tranquilidad y la confianza se imponían a al necesidad de sumar de Las Palmas si quiere seguir vivo en la pelea por la permanencia. Eso sí, controló la ansiedad esperando que llegara su momento. Le costó hacer lo mismo a Rafa Mir. El murciano tenía tantas ganas de marcar en una temporada complicada que hasta se anticipó a Diego López para rematar otro centro de Rioja cuando el asturiano armaba la pierna.

Cuando todo parecía bajo control, apareció un riguroso penalti que metió a Las Palmas, sin la magia de Fabio Silva, en el duelo. Sin embargo, tras el descanso, el guion volvió a ser el mismo, con Mir forzando a Horkas con un disparo cruzado.

El Valencia tenía el control del juego y, justo cuando Diego Martínez quiso buscar el partido con sus cambios, llegó el segundo gol de Hugo Duro. Golpeo larguísimo de Diakhaby a la carrera de Diego López y el asturiano, pícaro, tuvo tiempo de ver que llegaba el madrileño antes de ponerle la pelota al punto de penalti desde la línea de fondo. El 9 del Valencia ya se había adelantado a Álex Suárez para sumar su décimo gol de la temporada.

El partido se trabó porque, ahora sí, los nervios aparecieron en los insulares y con ellos los errores. Como el resultado era corto, Corberán miró al banquillo y dio otra vuelta de tuerca para cambiarlo. Si había optado por dos delanteros de inicio, cambió el dibujo manteniendo la amenaza con Sadiq y el control con Almeida. Lo que imaginó no tardó en reflejarse en el marcador. El nigeriano bajó al círculo central para, entre camisetas amarillas, aguantar a trompicones una pelota que cedió a Almeida para recolocarse en el área pero el portugués vio la entrada de Diego López por la orilla izquierda. El asturiano sacó un centro que escupió Horkas al muslo de Suárez que lo convirtió en el tercer gol valencianista.

Lo que parecía una victoria clara, de nuevo se complicó en el 83 cuando un centro de Campaña lo remató con un testarazo a placer McBurnie para mantener con un halo de vida a Las Palmas en los minutos finales. Buscó piernas el Valencia para protegerse porque se volcaron los canarios. Dominaban a un rival atrincherado y apareció por primera vez en todo el partido el genio de Moleiro asociado con Campaña, Mika Mármol o Januzaj. Aunque Mata tuvo el empate en sus botas, los canarios se salvaron del cuarto por la pifia de Sadiq en el último suspiro cuando solo tenía que empujar la asistencia de Foulquier. Seguirán sufriendo para buscar un objetivo que el Valencia ya tiene en el bolsillo.

Un empate aleja del sufrimiento al Valencia y el Espanyol, pero no les permite soñar

Actualizado Martes, 22 abril 2025 - 21:28

Sin ansiedad que atenazara las piernas y sin miedo a arriesgar por si el error tenían un coste excesivo, Valencia y Espanyol se retaron con dos goles incontestables de Puado y Javi Guerra que les dejan un pasito más cerca de la permanencia matemática y uno más lejos de soñar con la pelea europea. [Narración y estadísticas (1-1)]

Ambos equipos fueron buscando poco a poco por dónde dañarse, ahora que ya son dos sólidos, que se han sacudido la losa que les lastró en la primera vuelta e incluso podrían en sus manos ilusionarse con un futuro europeo. Lo buscó con más ahínco el Valencia, que acabó empujando a los pericos a sobrevivir en su área agarrados a la estrella que siempre brilla de Joan García.

En casi nada se parecen los dos equipos que se buscaron en Mestalla a aquellos que sufrieron en Cornellá. Era como si no tuvieran pasado. Los pericos porque Manolo González dio con la tecla cuando todo pendía de un hilo; los valencianistas gracias a que Corberán ha obrado el milagro de una resurrección. Este era el partido que permitía respirar de una vez por todas y fue el Espanyol, aquel equipo endeble lejos de su estadio, quien se llevó un pellizco de un Mestalla que parecía inexpugnable.

Sin prisa, sin riesgos

Al inicio, el Valencia se enredaba camino del área blanquiazul, tanto que el mejor portero de LaLiga se permitió cocinar jugadas de ataque. En un saque buscó a Puado a la carrera a la espalda de Gayà para que el capitán descargara en Expósito, que armó un disparo desde la frontal que se estrelló en el palo. Ese atrevimiento a punto estuvo de costarle caro al guardameta, que se dolió de muslo derecho y el runrún de la lesión corrió por la grada hasta quedar en una falsa alarma.

Para despertar al valencianismo apareció Rioja, encadenando recortes a Romero para apoyarse en Javi Guerra y que sacara un centro que Hugo Duro cabeceó alto. Se durmió el partido, sumido en una pelea por el control que no llegó a las áreas. Buscaban los pericos sorprender a la espalda de una defensa atentísima con Tárrega expeditivo. Solo un cabezazo sin fe de Puado a las manos de Mamardashvili inquietó. Nadie arriesgaba porque no había prisa.

Por si acaso, el capitán del Espanyol desequilibró el duelo antes del descanso. Reclamó el Valencia la falta que Pulido Santana señaló de Almeida a Romero cerca del pico del área, pero Expósito acabó con el debate cuando su disparo lo tocó con la punta de la bota Puado para colárselo al portero georgiano por el primer palo. Ni rozó la maraña de piernas antes de acabar en el fondo de la portería.

Más energía con Mir

Obligado, el equipo de Corberán fue empujando a su rival, que se aculó cómodamente para defender una ventaja que les daba la continuidad en Primera, algo que no le pudo arrebatar un remate de cabeza de Javi Guerra desde el punto de penalti. Era la primera vez que probaba a Joan García. La segunda fue gol.

Al regreso del vestuario, el banquillo local energizó el partido. Rafa Mir se convirtió en la compañía de Hugo Duro, incomodando mucho al Espanyol. A la carrera salió el murciano retando a toda la defensa y, cuando se quedó sin opciones, se apoyó en Rioja para que filtrara una asistencia a Javi Guerra, que llegaba al área como un torrente y cruzó a la red.

El empate hizo instalarse al Valencia en campo contrario, trenzando y buscando la victoria mientras Manolo González no encontraba cómo sacar a sus hombres del asedio. Al salvador lo tenía bajo los palos. En el minuto 79, voló Joan García de palo a palo para evitar que se colara por la escuadra un centro de Diego López peinado por Gayà donde cualquier portero no habría alcanzado. Ese muro ya no lo pudieron tumbar.

El Valencia agarra la salvación y hace tambalearse al Sevilla

Actualizado Viernes, 11 abril 2025 - 23:16

Casi nadie veía al Valencia en Segunda División, pero Mestalla sí sentía que estaba en peligro y le protegía aun a costa de sufrir y apretar los puños cada partido sin rechistar. Por eso vencer al Sevilla no era solo batir un muro de 2.729 días sin tumbarlos en casa, era respirar, agarrar una salvación que ya se ve a nueve puntos y que permite disfrutar. El Valencia prolonga la sonrisa que le ha provocado la llegada de Corberán y hace tambalearse a los hispalenses, que podrían prescindir de García Pimienta buscado un arreón final que no les complique el año. [Narración y estadísticas: 1-0]

Fue en el añadido de la primera parte cuando, pese a un inoportuno resbalón y desde el suelo, Javi Guerra rebañó el balón para ponerlo ajustado al palo largo de un Nyland que ni imaginaba ese recurso. No rebuscó el VAR una posible falta al inicio de la jugada y se ponía en ventaja el Valencia justo antes de irse al vestuario. Corberán tenía trabajo porque si el equipo había llegado vivo era gracias al perdón del rival.

El Valencia no fue reconocible en la primera media hora porque García Pimienta, necesitado, buscó al forma de hacerle daño enviado a sus hombres a presionar la salida de pelota valencianista. Espesos para encontrar una solución a esa telaraña que empezaban a tejer Isaac Romero, Peque y Lukebakio, fueron perdiendo balones demasiado cerca del área. Probó primero Sambi con un disparo que atajó Mamardashvili y después Sow, que estrelló su latigazo en la espalda de Mosquera.

Empezaba a sentir el Valencia que el duelo se le atragantaba, que el Sevilla dominaba. Lo entendió Foulquier, que trató de estirarse en la orilla derecha por donde Kike Salas martirizó a Rioja, que se encontró un muro cada vez que intentaba irse. Justo cuando pareció que se aclimataban, el Sevilla armó una contra que obligó a Gayà a lanzarse a los pies de Peque para evitar su remate en el punto de penalti. Sánchez Martínez pitó el penalti, pero el VAR revisó que el capitán despejó el balón. Ni ese susto a los 16 minutos espabiló lo suficiente a los jugadores, pero sí a Mestalla que empezó a exigir más, aunque lo que encontró fue otra ocasión de Lukebakio.

Era muy fácil para el Sevilla plantarse en el área. Solo tenía que esperar las pérdidas del Valencia cuando a sus centrales se les apagaba la luz buscando cómo arrancar la jugada. Es el empeño de Corberán, que no ordenó buscar con balones en largo a Sadiq ni para aliviar el sufrimiento. Era García Pimienta quien veía a su equipo ordenado pero con falta de fortuna. La encontró con un gol de córner de Sambi que anuló el colegiado porque la pelota salió el campo. Sobrevivían los valencianistas esperando encontrar su mejor versión.

Aún tuvieron otro susto cuando Lukebakio lanzado a la contra le ganó la carrera a Tárrega y encaró a un dubitativo Mamardashvili que llegó a tiempo de rectificar. Demasiado estaban concediendo los locales, pero el duelo se iba abriendo poquito a poco. Un centro de Diego López lo remató al larguero Badé y el rechazo lo estrelló Gayà en el cuerpo de Nyland.

Aún tuvo el Sevilla la ocasión de ponerse por delante en otra cabalgada de Isaac Romero y Lukebakio que el delantero pifió en el golpeo cuando se quedaba solo ante el guardameta georgiano. Entonces, con el tiempo cumplido, apareció Javi Guerra.

En la segunda mitad, poco cambió. Otra vez el brillante centrocampista de Gilet emergió para enviar un derechazo al larguero en una jugada que comenzó Rioja para un centro a Sadiq que prefirió regalársela de cara a Guerra. Quedaba mucho trabajo por hacer porque en el toma y taca entró el Sevilla. Era pasmosa la facilidad con la que podía armar disparos en la frontal, aunque otra vez a Sambi le amargara Mamardahsvili.

Miró Corberán al banquillo y buscó artillería. La tenía con Hugo Duro y con Rafa Mir, tanto que el madrileño estrelló en el palo el primer balón que tocó, aunque en fuera de juego. Después le privó del gol de Nyland con una gran parada a un testarazo picado. El rechazo lo volvió a salvar el noruego desde el suelo y Diego López no pudo colocarla.

El Valencia crecía, pero el marcador era corto y el Sevilla estaba en partido. García Pimienta, con el futuro en el alambre, echó mano de la energía de Juanlu, Saúl o Ejuke y tuvo Kike Salas la ocasión en un latigazo que tocó en Tárrega y casi sorprende al guardameta valencianista. El duelo era de ida y vuelta, pero ahora los valencianistas no tiemblan, no son vulnerables y tiene como baluarte una grada entregada que festejó como nunca haber dejado de sufrir.