La selección aplaza su viaje a Elche por culpa de la dana Alice

La selección aplaza su viaje a Elche por culpa de la dana Alice

La selección española viajará a Elche para disputar su partido contra Georgia el sábado, el mismo día del choque, debido a la alerta roja por lluvias extremas que Protección Civil, en previsión de la dana Alice, ha decretado en la provincia de Alicante para los próximos días.

La UEFA ha autorizado este cambio, permitiendo al equipo ofrecer la rueda de prensa previa en Madrid este viernes. La normativa indica que esa comparecencia debe ser en el escenario del partido, en este caso el Martínez Valero, pero ante la alerta, la Federación pidió a UEFA que hiciera una excepción. A última hora de este jueves llegó.

Por la mañana, un mensaje a los móviles advertía a la población de la zona de que evitase en la medida de lo posible los desplazamientos, algo en lo que ha insistido el Ayuntamiento de Elche.

Así las cosas, la selección viajará el mismo día del tercer partido de clasificación para el Mundial 2026. El equipo de De la Fuente es líder con seis puntos tras los dos primeros partidos.

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Actualizado Jueves, 9 octubre 2025 - 10:09

Marcos Llorente es un futbolista peculiar tanto dentro del campo, por su capacidad para adaptarse a distintas posiciones, como fuera de él. Su visión sobre la vida y sus curiosas rutinas han llamado la atención y han sido, en ocasiones, objeto de crítica.

El jugador del Atlético de Madrid se encuentra estos días concentrado con España para disputar los partidos clasificatorios para el Mundial de 2026 ante Georgia y Bulgaria. Desde Las Rozas, ha explicado esas rutinas que tanto han dado que hablar.

"Todo lo que hago lo hago por mi salud", asegura en una charla compartida en las redes sociales de la selección española. "Me levanto a las 8 y me voy a la calle, espero a que amanezca y estoy un rato allí. Luego me subo a la habitación y me preparo mi café. Termino con 2 o 3 cucharadas de mantequilla, lo remuevo y ese es el café de mi día a día", comienza contando.

La luz, un aspecto clave de la rutina de Marcos Llorente

El rojiblanco ha desvelado que nunca enciende la luz en su casa y, cuando cae el sol, utiliza una roja e infrarroja. "Durante el día no enciendo la luz, o porque estoy en el jardín o, si entro en la cocina o voy al salón para cualquier cosa, a través de las ventanas entra la luz y no tengo la necesidad de poner ninguna luz. Cuando se va el sol, esta es la luz que tengo por toda la casa", detalla.

Al centrocampista se le ha podido ver en muchas ocasiones con unas gafas con lentes amarillas o rojas dependiendo del lugar en el que se encuentra. "Las gafas amarillas son para cuando estás durante el día en interiores. Es decir, fuera nunca hay que llevar gafas de ningún tipo. Los rayos del sol te tienen que dar en los ojos y en la piel, sin nada que lo interfiera", expone.

"Las gafas de cristales rojos lo que hacen es filtrar toda esa luz azul en las lámparas, televisiones o teléfonos móviles que hacen que solo pase el rojo. Cuando voy a hoteles o viajes, si se ha ido el sol, me pongo las gafas rojas", continúa.

El madrileño dice que todo esto lo hace no solo para mantenerse en forma, sino también para sentirse mejor. "Creo que ya la gente se plantea mucho las cosas y se preocupa mucho más por su salud. Es cierto que lo que hago no es lo normal y entonces es curioso. Todas estas cosas que hago son por la salud, no es por el fútbol, pero al final, una cosa va ligada a la otra. Si solo lo hiciera por el fútbol dejaría de hacerlo y, cuando deje el fútbol, voy a continuar con esto", concluye.

Huijsen sufre una lesión muscular, abandona la concentración de España y le sustituye Laporte

Huijsen sufre una lesión muscular, abandona la concentración de España y le sustituye Laporte

Problemas para la selección española y especialmente para el Real Madrid. Dean Huijsen, central titular del cuadro de Luis de la Fuente e indiscutible para Xabi Alonso en el conjunto blanco, ha abandonado la concentración del combinado nacional por una lesión muscular. En su lugar, el seleccionador ha llamado a Aymeric Laporte, fichado este verano por el Athletic Club.

"El defensa llegó con síntomas de fatiga muscular a la concentración el lunes por la noche. En la jornada del martes no se ejercitó y se le comunicó a su club que la evolución no era positiva por lo que en la mañana de hoy miércoles se le ha sometido a una prueba médica confirmando una lesión muscular de la que ya ha sido informado el Real Madrid, por lo que se procede a sus desconvocatoria deseándole una pronta recuperación", ha informado la Federación Española a través de un comunicado.

Huijsen dejará Las Rozas y se perderá los duelos ante Georgia y Bulgaria, en los que España podría dar un paso de gigante para consolidar su presencia en el próximo Mundial. El futbolista regresará a Valdebebas y comenzará un proceso de recuperación para ver si puede estar disponible para el duelo de Champions contra la Juventus, que se disputará el próximo miércoles día 22.

El Madrid ha anunciado que estará de baja "entre 12 y 15 días" por una "lesión muscular en el sóleo de su pierna izquierda", por lo que no llegaría al encuentro contra el Getafe, el primero tras el parón, y sería duda ante la Juve. El objetivo de Alonso es que el defensa esté disponible para el clásico ante el Barcelona, que se celebrará en el Santiago Bernabéu el 26 de octubre, en 18 días.

Los curiosos (e incómodos) inicios de la selección en los Mundiales: el recuerdo del Titanic, 15 días en barco y un patriotismo barato

Los curiosos (e incómodos) inicios de la selección en los Mundiales: el recuerdo del Titanic, 15 días en barco y un patriotismo barato

España ha acudido a 16 de los 22 Mundiales disputados, y ya casi podemos dar por seguro que se clasificará para el siguiente. De los que faltó, uno fue el primero de todos y lo hizo por voluntad propia. Una lástima, porque teníamos un gran equipo.

Ya conté la semana pasada en este espacio que Jules Rimet, con justicia deportiva y buena visión de futuro, decidió que el primer Mundial se jugara en Uruguay, doble campeona olímpica en París'24 y Amsterdam'28. Aquello se votó en el XVII Congreso de la FIFA, celebrado en 1929 en el imponente Salón del Consejo de Ciento de Barcelona. Junto a Uruguay llegaron como aspirantes Hungría, España e Italia, tras ceder Holanda y Suecia sus pretensiones previas en favor de la tercera. Curiosamente fue el conmovedor discurso del representante argentino lo que provocó un voto final unánime a favor de Uruguay. Pero pasado el calor de aquel emotivo alegato, los europeos empezaron a repasar inconvenientes. El principal, claro, la distancia.

Para saber más

Para España Uruguay era, sí, un país hermano, pero un hermano lejano y desconocido. Jugar allí suponía cruzar el océano, y aún rebullía en las cabezas la tragedia del Titanic (1912). Uruguay era visto como un país en el que una clase criolla minoritaria trataba con dificultad de instalar el modo de vida europeo en un mundo de epidemias, indios, bandidos, descendientes de esclavos y aventureros. Como hemisferio sur que era, se jugaría en invierno, con un tránsito desde el verano español (en realidad sería gradual, pues la travesía tomaba 15 días) que podría producir efectos desconocidos en los jugadores. El Mundial exigiría dos meses: medio para ir, uno para disputarlo y medio para volver. Para los pocos amateurs que aún quedaban, suponía solicitar un permiso extra en sus trabajos, o perderse unos exámenes. En el caso de los profesionales, y esto fue decisivo, sus clubes solían aprovechar el verano para jugar amistosos y recaudar ingresos extra con que pagarles.

Uruguay, feliz con sus dos títulos olímpicos y teniendo el campeonato como elemento central de las celebraciones por el centenario de su fundación, en 1830, hizo una oferta muy generosa: pasaje en barco gratis en primera clase para 20 miembros por delegación (entonces no hacía falta más) y alojamiento y comida en Montevideo durante todos los días que durase la competición y ocho más. También una dieta de dos pesos por persona durante la travesía y cuatro durante los días en tierra. El propio hijo del presidente, Juan Campisteguy, encabezaba el operativo.

España dijo no, por todos esos argumentos más uno de tono patriotero: a los añorantes del Imperio les parecía inapropiado sumarse a los festejos por la independencia de un territorio que había sido nuestro. Tampoco faltaron razonamientos temerosos: podíamos exponer nuestro futbol al ridículo. Uruguay y Argentina habían sido las finalistas de Amsterdam'28. El fútbol del Río de la Plata era temible y así se había comprobado en la gira de una selección vasca en 1922, con un fracaso que aún escocía.

Pero España era una selección muy buena, la mejor que habíamos tenido hasta la del periodo 2008-2012. Precisamente acababa de soltar un trueno en todo el mundo futbolístico, el 15 de mayo de 1929, al vencer en el viejo Metropolitano a la selección profesional de Inglaterra, que nunca antes había perdido en el continente. Los ingleses inventaron el fútbol, llevaban 40 años practicándolo cuando empezó a calar fuera y sacaban esa ventaja a todos. Los pross, como se les conocía, sólo tenían rival en su propia isla, Escocia. Por el continente se asomaban poco, displicentemente, goleaban y se volvían.

Aquí vinieron para cerrar una gira en la que apabullaron a Francia (1-4) y a Bélgica (1-5). España les enfrentó un equipo con varios nombres que han atravesado el tiempo: Zamora, Quesada, Quincoces; Prats, Marculeta, Peña; Lazcano, Goiburu, Gaspar Rubio, Padrón y Yurrita. Puedo recitarlos de memoria por tantas veces como se los escuché a mi padre, que presenció aquello con 16 años y lo tenía como la fecha más feliz de su adolescencia. España ganó 4-3 y los ingleses arguyeron luego en la prensa que les perjudicó el calor (se jugó a las 17.00 horas), la dureza del campo, la ausencia de Dixie Dean, al que no dejó viajar su club, el Everton, y los consejos que Míster Pentland, acreditado entrenador inglés que trabajaba en España, le había dado a José María Mateos, nuestro seleccionador. Así colocaban parte de nuestra victoria bajo patente inglesa. España dio una campanada similar a la que en 1953 daría Hungría con su 3-6 en Wembley, en el Partido del Siglo.

La selección inglesa, aquel 15 de mayo de 1929.

La selección inglesa, aquel 15 de mayo de 1929.ARCHIVO MARCA

Otro ejemplo de nuestra valía: un mes antes, los mismos que luego ganarían a Inglaterra, salvo Bienzobas en lugar de Padrón, batieron por 8-1 a Francia, que sí acudiría al Mundial, donde hizo un papel aceptable: ganó 4-1 a México y perdió por 1-0 ante Argentina y ante Chile. Sirva como referente para lo que pudiera haber hecho España en aquel campeonato.

Aquel partido de Zaragoza produjo una anécdota simpática. Poco antes España había ganado 5-0 a Portugal en Sevilla, los cinco antes del descanso, y el público se enfadó por la pasividad del equipo en el segundo tiempo. Entonces José María Mateos planteó un desafío al grupo: 100 pesetas por cabeza por la victoria y 50 más por cada gol de diferencia. A todos les pareció de perlas y salieron a golear con ahínco. Ya estaban 8-0 cerca del final del partido cuando Mateos se situó tras la portería de Zamora, que se puso a charlar con él, y entre bromas y veras le dijo: «Si me da cincuenta duros [250 pesetas] me dejo meter un gol. Salen ustedes ganando, porque así se ahorran sesenta duros [300 pesetas]». Estaban en esas cuando llegó un contraataque y mientras Zamora recuperaba la posición le cayó el 8-1. Luego hubo bronca en el vestuario, con todos reclamándole las 50 pesetas perdidas por cabeza.

En fin, que, anécdota aparte, España tenía equipo para haber pisado en Uruguay, pero nos quedamos. Al siguiente, Italia'34, sí nos apuntamos. Al ser el segundo y además en Europa, se inscribieron más de los 16 fijados para la competición, que se habría de desarrollar en octavos, cuartos, semifinal y final. Quisieron acudir justamente el doble, 32, así que hubo que hacer una eliminatoria previa. Se escogió, con buen sentido en aquellos tiempos de viajes todavía penosos, un criterio geográfico. Así que nos tocó enfrentarnos con Portugal.

Aquel doble choque fue la consagración de un grandioso delantero, el guipuzcoano Isidro Lángara, de carrera desdichadamente leve en España. El partido de ida fue en el viejo Chamartín, cuyo solar ocupaba parte de lo que hoy es el Bernabéu. Estuvo precedido por una concentración en El Escorial, algo inédito, prueba de la importancia que se dio al asunto. Hubo lleno de gala (24.000 espectadores), recaudación récord (150.000 pesetas) y presencia del mismísimo presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Se disputó el 11 de marzo, con llovizna, y el césped resbaladizo perjudicó a los portugueses, que aún jugaban mayoritariamente sobre tierra en su país. Aquello acabó en un espectacular 9-0, con cinco tantos de Lángara. La vuelta fue una semana más tarde, en el seco y pelado Lumiar de Lisboa.

Isidro Lángara, durante un calentamiento.

Isidro Lángara, durante un calentamiento.ARCHIVO MARCA

No contaban los goles, cada victoria valía dos puntos, de modo que en caso de ganar Portugal habría desempate. Empezaron adelantándose los lusitanos en el minuto 8, pero Lángara replicó en el 13 y en el 25, dando una nueva victoria a España. Una vez en el Mundial, marcó el primer día dos a Brasil, eliminándola, y en cuartos cayó lesionado en el durísimo partido contra el anfitrión. Fue el gran archigoleador de nuestro fútbol. Por desgracia, sólo jugó en la selección de 1932 a 1936, dejando un imponente saldo de 17 goles en 12 partidos.

Nació en Pasajes, Guipúzcoa, aunque se crio en Andoain y jugó en el Tolosa, donde le descubrió el Oviedo, que le incorporó en Segunda en la 1930-1931. Al tercer año subió a Primera, con 59 goles suyos en 54 partidos. En sus tres temporadas en Primera hasta la guerra marcó 82 en 63 partidos. Obviamente, fue máximo goleador del campeonato las tres. La guerra le encontró de vacaciones en Andoain y tuvo un apretón tremendo. La Revolución de Asturias de 1934 le había pillado en la mili, como soldado tuvo que acudir a los disturbios y hasta se publicaron fotos suyas, de uniforme y con su casco, disparando a los mineros con el máuser tras un parapeto. Al producirse el golpe de Estado fue detenido e internado en el Bizcargui-Mendi, un barco prisión del que le rescató Eduardo Iturralde, abuelo del conocido ex árbitro. Le tuvo refugiado en el hostal-restaurante de una prima hasta que pudo enrolarse en la selección vasca que emprendió una gira por Europa y América a fin de recaudar fondos para la República.

En América, el grupo, cuyos resultados fueron espectaculares, se dispersó entre varios equipos. Él fue al San Lorenzo, donde tuvo un debut estrepitoso con cuatro goles al River Plate nada más bajarse del barco. Alfredo di Stéfano me contó que estuvo en aquel debut de la mano de su padre y que era capaz de identificarse entre la masa del graderío en una de las fotos lejanas que muestran al jugador celebrando uno de sus tantos. Jugó allí cuatro temporadas derrochando goles hasta que tras una gira del equipo por México le fichó el España para el estreno de la liga profesional mexicana.

En 1946 le pudo la nostalgia y atendió una llamada del Oviedo, que le ofreció 100.000 pesetas de ficha más 1.250 de sueldo, un gran contrato. Viajó en barco hasta Bilbao, y de allí en tren hacia Oviedo, pero se concentró tal multitud en la estación que le apearon en Colloto, a 10 kilómetros. Su regreso fue un trueno en la ciudad, que se colmó de hablillas sobre él y su novia abandonada, sobre si le había o no guardado ausencia. En su reaparición el Oviedo ganó 6-1 al Racing y él marcó cuatro, negando las primeras impresiones de los que le habían visto fondón, con grandes entradas y aire de señor mayor. En la primera Liga marcó 18 goles en 20 partidos e incluso fue convocado a la selección, aunque de suplente de Zarra. En la segunda, 35 años, se quedó en nueve partidos y cinco goles. Regresó a México y allí se quedó, con frecuentes viajes España, siempre con el mismo recorrido: Madrid-Oviedo-Andoain y vuelta. Cuando le atrapó el Alzheimer, en 1990, se asentó en casa de una sobrina, en Andoain. Murió en 1992.

Jesús Fortea, promesa del Real Madrid y de España: "Antes de jugar veo vídeos de Cristiano para motivarme"

Jesús Fortea, promesa del Real Madrid y de España: “Antes de jugar veo vídeos de Cristiano para motivarme”

Jesús Fortea (Albal, 2007) solo tiene 18 años, pero ya asume galones de titular en la selección española sub'20 que pelea estos días por el Mundial de la categoría, que se está disputando en Chile. El canterano del Real Madrid, moldeado por Álvaro Arbeloa en el juvenil madridista y en el Castilla, charla con EL MUNDO antes de los octavos de final ante Ucrania y reconoce su devoción por Cristiano Ronaldo.

Después de la derrota contra Marruecos y del empate ante México, ganar a Brasil y pasar a octavos habrá sido como quitarse un peso de encima.
Sí. Hemos sufrido un poco, pero al final lo conseguimos y estamos más tranquilos. Después de perder contra Marruecos pensamos mucho en lo que teníamos que cambiar. Creo que eso ha sido clave, cambiar y jugar mejor. Hemos ido creciendo y se ha notado.
¿Han tenido miedo?
Creo que nunca hemos tenido miedo. Teníamos claro que estábamos en un Mundial y que las cosas son como son. Nos conocemos casi todos de otras concentraciones y hay muy buen grupo. Nos llevamos todos muy bien y eso se nota. Hemos estado muy unidos.
¿Quién hace de líder del equipo?
Iker Bravo es un referente aquí. Un buen líder, la verdad. Yo ya había estado con él antes en otras concentraciones y siempre intenta ayudarnos en todo. Está muy pendiente, la verdad.
Usted tiene 18 años, pero ya acumula varios torneos con las inferiores y estuvo en el Mundial de clubes con el Madrid. ¿Cómo de importante es este Mundial?
No me lo esperaba mucho, honestamente. Pero luego cuando me enteré pues muy ilusionado. Es un Mundial sub'20, una categoría que es dos años más que mi edad, y estoy muy contento y con ilusión.
¿Se notan esos dos años?
Sí, pero ya llevo jugando con mayores mucho tiempo, desde cadetes. Me acuerdo que cuando llegué al Madrid sí lo notaba un poco más, pero desde ahí en el club sí que nos metían caña en el tema del gimnasio, y ahí he mejorado mucho, a nivel de fuerza y piernas. Llegué siendo delgado, que sigo siéndolo, pero lo he notado mucho. También porque me gusta el gimnasio y esforzarme para estar al nivel físico. Sé que es importante y que tengo que estar bien preparado físicamente para aguantar.
Con Arbeloa coincidió en el juvenil y ahora en el Castilla. ¿Cuánto le ha ayudado?
Mucho. Me ha ayudado en todos los aspectos a nivel futbolístico. Siempre está muy encima y noto que tiene confianza en mí. Creo que es el que más me ha influido.
Arbeloa tiene buena conexión con Xabi, ¿eso es bueno para usted?
Seguro, pero bueno, el Castilla primero, luego ya veremos.
Le han puesto en muchos titulares como la gran promesa de la cantera en el lateral. ¿Cómo lo lleva?
Obviamente gusta, pero tengo claro dónde estoy. El Castilla, el Mundial... Paso a paso y sin centrarme en el futuro. Sé lo que hay y tengo los pies en el suelo.
¿Su familia qué le dice?
Mis padres me dicen que por mucho que diga la gente, yo tenga la cabeza en el sitio. Somos de Valencia y cuando fiché por el Atlético vine solo y estuve en la residencia, pero luego al estar en el Madrid se mudaron. Están muy encima, mi padre en la parte del fútbol y mi madre con los estudios.
¿Le cuesta?
No mucho, pero bueno, estoy en segundo de Bachillerato y no tengo mucho tiempo porque viajamos mucho. No voy, lo hacemos en la residencia, cuatro horas al día, dos clases y repasos.
Dani Carvajal es una leyenda del Madrid y de la selección. ¿Qué consejos le ha dado?
No hemos podido hablar mucho, pero cuando subo con ellos a entrenar sí que te ayuda e intenta que estés bien. No sólo él, todos los jugadores. Hay buen trato de todos.
¿Quién ha sido su ídolo?
Cristiano. Siempre.
¿Y de laterales?
Carvajal y Achraf Hakimi. Son en los que me fijo siempre junto a Cristiano. Siempre he sido lateral o como mucho extremo, pero aún así siempre me ha gustado Cristiano. Veía muchos vídeos de él y de hecho aún me los pongo antes de los partidos para motivarme. Me gustaba su manera de jugar y sobre todo su mentalidad. Y algún peinado, que seguro que de pequeño me he hecho alguno (risas).
Borja Iglesias, 'El Panda' comprometido, máximo goleador español, que vuelve a una selección a la que cerró la puerta tras el beso de Rubiales

Borja Iglesias, ‘El Panda’ comprometido, máximo goleador español, que vuelve a una selección a la que cerró la puerta tras el beso de Rubiales

"Vestir la camiseta de la selección española es de lo más grande que me ha pasado en mi carrera. No sé si en algún momento volveré a ser una opción, pero he tomado la decisión de no volver a la Selección hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes". Han pasado dos años de estas palabras referidas al beso a Jenni Hermoso, pero este lunes Borja Iglesias (Santiago de Compostela, 1993) volverá a pisar la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Lo hace por méritos deportivos, es el delantero español más en racha, y porque las cosas han cambiado en la RFEF con Luis Rubiales fuera del organismo e inhabilitado.

Pueden parecer extemporáneas ese tipo de declaraciones, pero no en Borja Iglesias. El futbolista gallego ha abanderado siempre todo tipo de causas sociales especialmente la lucha contra la homofobia y el racismo, así como el propio feminismo. Muy comentadas han sido sus fotos con las uñas pintadas de negro, por el Black Lives Matter, o la imagen junto a su compañero Aitor Ruibal con un bolso en la boda de un miembro del cuerpo técnico del Betis. "Hay cosas que a mí de verdad me influyen como ser humano y, para mí, eso es más importante que mi profesión", apuntó en una entrevista.

Pero al nueve del Celta no le convoca Luis De La Fuente por ser un futbolista comprometido con causas sociales, sino porque su rendimiento en el campo es, quizás, el más alto de todos los delanteros españoles. Ninguno de los otros seis convocados por el seleccionador firma los números que tiene Borja Iglesias. El gallego ha marcado seis goles en los últimos siete partidos, podrían haber sido siete si enchufa el cabezazo que dispuso ayer ante el Atlético en el tercer minuto de partido. Lo ha hecho, además, con 100 minutos menos de juego que Ferran Torres, el que más se le acerca a su rendimiento goleador.

El Panda está feliz y eso se le nota en el campo. Los futbolistas, especialmente los delanteros, son de rachas y, también, de estabilidad deportiva y emocional. Iglesias la ha encontrado en su 'vuelta a casa'. Tras no terminar de encontrarse en su última temporada en el Betis y su posterior cesión al Bayer Leverkusen, su préstamo al Celta, en el que se presentó en Balaídos conduciendo precisamente un Seat Panda, ha terminado por destapar aquel delantero que prometió mucho en su tercera temporada en el Betis con 19 tantos. Hoy ya pertenece a la disciplina celeste.

Pero, al Panda no se le conoce así por el coche, sino por una canción de un rapero estadounidense. La afición por poner Panda de Desiigner en el vestuario del Celta B y convertir al filial Celeste en el Panda Team terminó por etiquetarle con ese apodo que él alimentó posteriormente tatuándose un oso Panda en un tobillo y realizando la celebración imitando a este animal tras marcar un tanto.

Precisamente, de ese filial aterrizó en el Zaragoza, donde la rompió en Segunda con 23 tantos en 43 duelos, lo que le valió su fichaje por el Espanyol y su despegue definitivo en Primera. En el club periquito hizo 23 tantos en 46 duelos y consiguió clasificarlo para Europa. En ese escaparate llegó al Betis, en el que tardó en responder, estuvo casi 12 meses sin marcar, del 12 de enero al 6 de diciembre del 2020.

Goles frente al odio

Y de nuevo, el odio. Ese que salpicó a su propia familia y le hizo pensar si ser futbolista "merecía la pena". Pero el deportista recapacitó ayudado también por un gabinete de psicología deportiva y volvió a recuperar los goles. "El fútbol es mi forma de vida. Hay cosas que te saturan mucho, pero el día a día como futbolista profesional es un sueño", comentó en otra entrevista.

La sonrisa ha vuelto a Borja Iglesias, como la que lució ayer a la salida de Balaídos tras ser convocado por la selección. "No creo que esté, pero apoyaré desde aquí siempre. No hay problema", había expresado días antes de esta positiva sorpresa. Pero está. Vuelve tras un par de años y apenas 51 minutos como internacional en tres partidos, el último, la derrota ante Escocia en marzo de 2023. "Llevan esperando esta mierda mucho tiempo, verdad", canta Desiigner en la canción que tanto le gusta a Iglesias. Casi dos años.

La intrahistoria de la polémica con Lamine Yamal: una inyección, un baile de fechas, una llamada y una 'molestia' inesperada

La intrahistoria de la polémica con Lamine Yamal: una inyección, un baile de fechas, una llamada y una ‘molestia’ inesperada

Primero, lo que se sabe. Lamine Yamal, el segundo mejor jugador del mundo según el Balón de Oro, estuvo con la selección española entre el 1 y el 7 de septiembre. En esa semana, el jueves 4 jugó contra Bulgaria (73 minutos) y el domingo 7 contra Turquía (79). Regresó a Barcelona el lunes 8. El sábado 13, el técnico del Barça, Hansi Flick, sale muy enfadado a rueda de prensa y acusa a Luis de la Fuente de no cuidar a los jugadores, pues dice que Lamine se fue con molestias y que le hicieron jugar igual. Se anuncia la baja del chico por molestias en el pubis. Reaparece el día 28 contra la Real Sociedad y es titular el miércoles contra el PSG. Ayer, De la Fuente le convoca. Tres horas después, el Barça dice que ha recaído de su lesión y que es baja para dos o tres semanas. Ahora, lo que no se sabe. O lo que se sabe a medias.

En septiembre, después del primer partido contra Bulgaria, Lamine le dice a los doctores de la selección que le duele un poco la espalda. Como no parece nada serio, le pinchan en el culo un analgésico para el partido contra Turquía, donde el 19, por cierto, ofrece un recital de velocidad, regates y conducciones. Sin decirle nada más a nadie, regresa a Barcelona el lunes 8. El equipo azulgrana tiene entrenamientos miércoles, jueves, viernes y sábado de esa semana. Lamine se ejercita con normalidad o, al menos, no hay ninguna comunicación, ni oficial ni oficiosa, en todos esos días sobre que Lamine sufra problemas físicos. Ni en el pubis ni en ningún sitio.

Es más, el viernes 12, por la tarde, Adidas presenta las primeras botas personalizadas del chico, y en la nota de prensa se lee que las estrenará «en el partido contra el Valencia del próximo domingo», es decir, el día 14. Antes, el sábado 13, es la explosión de quejas de Flick. El baile de fechas extraña en la Federación. Si volvió el lunes 8 a Barcelona y, teóricamente, pudo entrenar tres días antes de conocerse la lesión... Si además Adidas, 12 horas antes de la rueda de prensa de Flick, mantiene la presentación de sus botas... Una lesión, además, que es en el pubis, y no en la espalda, que era de lo que se tenía noticia en la selección. «Las fechas no cuadran», deslizan en Las Rozas.

Lamine, en Montjuïc.

Lamine, en Montjuïc.Alejandro GarciaEFE

Total, que el chico está tres semanas sin jugar y reaparece el pasado domingo contra la Real, jugando el segundo tiempo. El miércoles, contra el PSG, completa todo el partido. Así que el jueves, los doctores de la selección, Claudio Vázquez y Óscar Celada, hacen la ronda telefónica con sus colegas de los equipos para preguntar verbalmente por todos los que están en la pre-lista. En la ronda de antes de ayer, por ejemplo, en la conversación con el médico del PSG les cuenta que Fabián Ruiz no está para jugar por sus problemas musculares en la pierna izquierda. Con esa información, De la Fuente no le llama. El médico del Barça, Lucas Gómez, transmite a los médicos de España que Lamine está fatigado, pero en ningún caso lesionado, y que si todo iba normal, podría estar en Sevilla mañana. Con esa información, De la Fuente sí le llama.

Y ayer, en cuatro horas, se arma la marimorena. De la Fuente respondiendo a Flick, no queriendo explicar en público los detalles de la concentración de septiembre, y el Barça, cuatro horas después, dejando al personal boquiabierto anunciando que Lamine había recaído de su lesión, que no jugaría en Sevilla y que no podría ir con España. ¿Tiempo de baja? Impreciso. «Entre dos y tres semanas». Dos semanas es justo lo que falta para que se reanude la Liga.

En Las Rozas, donde estaba todo el staff del equipo nacional, los ojos se abrieron como platos. «Ahora tendrán que hablar los doctores», explicaban fuentes cercanas al equipo, aludiendo a que, según los protocolos habituales, no basta con un comunicado para dar por lesionado a un futbolista. La Federación podría optar por hacer venir a Lamine el lunes, pero no parece que vaya a hacerlo. Sería aumentar un lío ya de por sí bastante gordo que podría tener próximos capítulos. Y el Mundial está, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Bueno, casi.

Monumental lío con Lamine: De la Fuente le convoca y tres horas después el Barça comunica que el jugador está lesionado para dos semanas

Monumental lío con Lamine: De la Fuente le convoca y tres horas después el Barça comunica que el jugador está lesionado para dos semanas

Este viernes el nombre del día es Lamine Yamal.

Primero, un breve recordatorio: el jugador del Barça, en los partidos de septiembre con la selección, terminó lesionado en el pubis. En la Federación dicen que ellos de ese pubis no saben nada, y que lo único que hicieron fue infiltrarle de cara al segundo partido para evitar unas molestias que tenía en la espalda. Total, que luego Hansi Flick criticó a De la Fuente ("no cuida a los jugadores", dijo) y este viernes, De la Fuente había vuelto a convocar a Lamine, ya recuperado, para los partidos de la próxima semana. Pero, de repente, el Barça ha comunicado que el chico ha recaído de su lesión y que estará dos semanas de baja (entre dos y tres). Justo el tiempo que dura el parón de selecciones.

Según el comunicado del club azulgrana, Lamine volvió a resentirse de sus molestias en el pubis después del partido contra el PSG, que se disputó el pasado miércoles. Entre el miércoles y las cuatro y media de la tarde de este viernes nada se sabía de esas molestias. Pero el día ya venía marcado por Lamine.

Sobre él había girado casi toda la rueda de prensa, donde hubo momentos de alta tensión. Fueron media docena las preguntas que tenían como protagonista al futbolista del Barça. En su momento, Flick dijo que el técnico español no cuidaba a los jugadores. "Me sorprendieron esas declaraciones porque él ha sido seleccionador, pensé que tendría más empatía, pero ya está. No hay caso", quiso zanjar De la Fuente, que no lo consiguió.

"Siempre cuento la verdad"

Sigue habiendo cruce de acusaciones entre las partes. El Barça dice que Lamine viajó en septiembre con molestias y que le hicieron jugar infiltrado los dos partidos. La Federación no da detalles en público, pero niega que no cuidase al jugador. "Aquí siempre riesgo cero", insiste el técnico. "Yo siempre cuento la verdad", cerró el técnico, que tuvo un rifirrafe con un periodista por este asunto.

Antes de todo el lío, cuatro rostros conocidísimos (Carolina Marín, Pablo Alborán, Ibai Llanos y Ricky Rubio) han sido los encargados este viernes de dar a conocer la lista de convocados de la selección española para sus próximos partidos. ¿El motivo? Son cuatro personas que han hablado abiertamente acerca de la salud mental, y como el próximo día 10 se celebra el día internacional de eso, de la salud mental, la Federación ha querido que fueran ellos los que ofreciesen una lista con dos novedades y una ausencia llamativa: Marcos Llorente y Pablo Barrios traen a España el bueno momento del Atlético de Madrid y Álvaro Morata, del que no consta lesión, no aparece.

Por matizar: España juega el sábado 11 en Elche contra Georgia y el martes 14 contra Bulgaria en Valladolid. Si gana, tendrá casi en la mano el billete para el Mundial del próximo verano. Lo más llamativo, sin duda, es la ausencia del capitán. Morata, que venía jugando más o menos con regularidad en el Como (en el último duelo, eso sí, apenas estuvo un minuto en el campo), no está en la citación.

Tampoco Laporte

Por lo demás De la Fuente, que es quien decide la citación, no ha improvisado mucho. Ante la ausencia de Dani Carvajal vuelve Llorente y ante las bajas en el centro del campo (Fermín, Gavi, Fabián Ruiz) entra Barrios. También estaba Lamine Yamal, que se lesionó en septiembre y hubo bastante lío con el Barça por ello. Y es correcto el pasado en el tiempo verbal porque pocas horas después se supo que el extremo estará otras dos semanas de baja por haber recaído de su lesión de pubis, la que teóricamente se produjo con España.

Tampoco está Aymeric Laporte pese a que ya ha comenzado a jugar en el Athletic. Era una de las dudas del seleccionador, que confía mucho en el central. Y ya se sabía la ausencia de Nico Williams, el otro que se lesionó en la ventana de septiembre y que, él no, todavía no ha pisado de nuevo la hierba.

LISTA DE CONVOCADOS

Porteros. Unai Simón, David Raya y Álex Remiro.

Defensas: Cucurella, Porro, Huijsen, Vivian, Cubarsí, Grimaldo, Marcos Llorente y Le Normand.

Centrocampistas: Pedri, Rodri, MIkel Merino, Dani Olmo, Alex Baena, Pablo Barrios, Aleix García y Zubimendi.

Delanteros. Ferran Torres, De Frutos, Jesús Rodríguez, Samu, Yeremi Pino, Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal.

Madrid convirtió el Parque de Berlín en su Basilea improvisada: una marea roja latió al ritmo de la final, contuvo la respiración y se rompió con los penaltis

Madrid convirtió el Parque de Berlín en su Basilea improvisada: una marea roja latió al ritmo de la final, contuvo la respiración y se rompió con los penaltis

Actualizado Domingo, 27 julio 2025 - 21:21

A las seis menos cuarto ya no cabía un alfiler en torno a la pantalla gigante. El Parque de Berlín era una grada improvisada, una fiesta sin techo, un pulmón colectivo en rojo y amarillo que latía al ritmo de una ilusión que llevaba años fraguándose. Daba igual el calor pegajoso de los 35 grados, las chanclas, las sillas de playa o el sudor en la frente.

Hoy —y solo hoy— todo eso era secundario. Porque España jugaba la final de la Eurocopa femenina contra Inglaterra. Porque era el día en que los sueños de muchas niñas, que un día chutaron balones en campos de tierra, podían coronarse con el único gran título internacional que faltaba en la vitrina de la selección.

"¡Vamos, España!, ¡A por ellas!", estallaron al unísono las centenares de personas congregadas en el parque. Y con el himno, también las miradas al cielo. Un himno que sonó a decibelios ensordecedores, inundando el aire, retumbando en los árboles, llenando de orgullo el pecho de todos.

No era Basilea, pero poco le faltaba. En Chamartín se vivía con la misma tensión. Las calles aledañas comenzaron a cortarse antes de las cinco de la tarde. Desde la boca del Metro de Concha Espina, emergía una riada de camisetas rojas: el 6 de Aitana, el 11 de Alexia, el 7 de Olga. Era una marea humana con destino claro: el corazón de Madrid palpitaba fútbol femenino.

Fanny y Lola estaban sentadas en una toalla de playa con Unai, su hijo de tres años. "Hemos visto toda la Eurocopa. Como no podemos ir a Suiza, ¿qué mejor que vivirlo desde casa?', decía Fanny. "Las inglesas son muy buenas, pero estamos convencidas de que vamos a ver triunfar a las chicas", añadía Lola.

La primera parte fue un nudo en el estómago. Inglaterra salió con todo, obligando a Cata Coll a emplearse a fondo bajo palos. Pero España aguantó el chaparrón y no dejó de mirar hacia delante. Yen el minuto 25, llegó el estallido.

Mariona Caldentey conectó un potente remate de cabeza tras un centro medido desde la derecha, haciendo vibrar el Parque de Europa con un grito seco, eléctrico, que pareció agitar hasta las hojas de los árboles.

En primera fila, a pie de pantalla, también se dejaban llevar por la emoción la alcaldesa en funciones de Madrid, Inma Sanz, y la concejala de Deportes, Sonia Cea Quintana. Aplaudían, saltaban y cantaban como dos aficionadas más.

No hubo que lamentar ningún incidente grave, más allá de algún tirón ocasional que hizo que más de uno se quejara con el aliento contenido al ver la imagen congelada o al escuchar el micrófono del presentador fallar entre chasquidos.

El descanso se hizo eterno, y el gol de la británica Alessia Russo en el 57 dejó un regusto amargo. Hasta los que estaban tumbados en la arena, lejos ya del bullicio, se levantaron con un respingo y se acercaron a la pantalla como si pudieran cambiar el rumbo con la mirada.

La prórroga trajo un nuevo brío para España, un cambio de ritmo que despertó los pulmones del parque. "¡A por ellas!", "¡No os metáis atrás!", "¡Que esta final es nuestra!", se escuchaba entre sudor, nervios y esperanza. Pero los zarpazos de Inglaterra helaban la fiesta: los aficionados se apretaban contra las vallas, inclinados hacia la pantalla como si pudieran entrar en ella para despejar el peligro.

Por suerte, para cualquiera a quien la emoción pudiera jugarle una mala pasada, los operativos policiales y los equipos de emergencias del Samur estuvieron durante todo el partido rodeando a la multitud.

Y el partido se fue hasta los temidos penaltis, esa ruleta cruel que hace contener el aliento y romper corazones. Inglaterra marcó el primero y el golpe fue seco. Pero cuando repitieron y fallaron, volvió la esperanza. Las palmas marcaban el ritmo mientras Patri Guijarro tomaba carrera para clavar el primero de España. Después, todo fue un vaivén: España falló, Inglaterra también. Los errores se encadenaban y la tensión era una losa. Cada lanzamiento era un mundo, una bocanada de nervios y silencio.

Hasta que, al final, Inglaterra se coronó campeona. Y el trago fue amargo.

Entonces solo hubo dos reacciones: quienes se marcharon en silencio, cabizbajos, y quienes se quedaron inmóviles, incrédulos, como si aún esperaran un giro imposible. Pero incluso en la derrota, hubo algo que celebrar.

"No han ganado, pero siguen siendo nuestras campeonas", comentaba una aficionada, aún con los ojos húmedos.

Mariona, la líder más silenciosa de España: “Desde que fui a Inglaterra, tengo el piano abandonado”

Actualizado Miércoles, 2 julio 2025 - 21:47

Mariona Caldentey (Felanitx, 1996) nunca sabes por dónde puede salir, ni en el campo ni durante una conversación. En un segundo plano en todas las polémicas, tampoco se muerde la lengua al hablar de los problemas de su tierra y de su generación. Los del fútbol, a los 29 años, se nota que los tiene bajo control. Por eso ha sido la sensación en su primer año en la Premier con el Arsenal (con el que ha ganado la Champions a sus ex compañeras del Barça) y figurará en la lista de firmes candidatas al Balón de Oro. Ella, que nunca pierde la sonrisa, sabe que eso pasará por lo que haga España en esta Eurocopa. Un torneo donde ayer empezó a rodar el balón y hoy lo hace para el grupo de Montse Tomé, que se mide a Portugal en la primera jornada del grupo. Siempre el partido más difícil.

¿No hay concentración sin accidentes?
Es verdad que la concentración ha comenzado un poco accidentada. Cosas como la de Aitana [ingresada por un episodio de meningitis] asustan, y más cuando no tienes conocimientos de si puede ser grave, pero estamos ya contentísimas de que esté aquí, porque es muy importante para nosotras. La Eurocopa es un objetivo grande y nos centramos ya en el torneo.
Ha habido muchos cambios desde la Euro 2022, ¿está todo más cerca de lo que reivindicaban?
Ahora mismo la posición en la que estamos es privilegiada. Tenemos todo lo que necesitamos para poder centrarnos en jugar y rendir. Y luego, además, toda la gente que nos sigue, que nos apoya... eso también ha cambiado muchísimo, por suerte. Están ilusionados con nosotras.
¿Cómo ha cambiado la relación con Montse Tomé desde aquella concentración de Oliva a hoy? De usted habla maravillas y la ha metido en el grupo de las capitanas...
La concentración de Oliva fue dura e intensa, pero nos hemos adaptado y hemos seguido creciendo juntas, haciéndonos como equipo y creo que, como he dicho, estamos en un momento muy bueno. Nos sentimos escuchadas y eso te hace estar cómoda.
Ha publicado un libro, no sé si como terapia o como desahogo...
Ha sido un repaso de todo. Se habla de muchas cosas de mi vida, no sólo de todo lo que pasa en la selección.
Hace un año salió del oasis del Barça camino del Arsenal y ha vuelto a ganar la Champions...
Como futbolista me ha hecho crecer muchísimo porque llevaba en el Barça 10 años, jugando el mismo fútbol con las mismas jugadoras. Estaba súper cómoda y era, entre comillas, fácil. Ha sido un reto adaptarme a la Premier, un juego más de arriba y abajo, la parte defensiva y física... Puedo decir que ha sido una experiencia muy positiva tras este primer año.
Mejor jugadora, 18 goles, nueve asistencias... ¡Menuda adaptación ha tenido!
La verdad es que el primer gol en liga tardó un poco en llegar, pero lo he disfrutado muchísimo. Tenemos la espinita de la Liga, que iremos a por ella el año que viene.
¿Inevitable pensar en Mariona para el Balón de Oro?
Siempre decimos, porque es verdad, que lo importante son los títulos colectivos, pero ojalá a nivel individual estemos bien para ganar. Y, si ganamos esta Eurocopa, ayudará a que el Balón de Oro se quede en España también.
Sería la tercera española en ganar y la tercera criada en el Barça, ¿es casualidad o responde a un modo de trabajar?
En España siempre ha habido muchísimo talento y, en el momento en el que ese talento se ha podido potenciar, pues están llegando todos los resultados. Aita y Ale son las dos máximas exponentes, pero hay otras muy buenas jugadoras como Patri Guijarro, Ona Batlle o Vicky Losada, que está ya asomando la cabeza. No es casualidad. Es que el talento que hay en España no lo hay en ningún otro sitio. Y era cuestión de tiempo que ese talento pudiera florecer.
¿Superado vivir sin sol, sin jamón y conducir por la izquierda? Además del inglés, claro, que no siempre es una cuestión sencilla...
El sol sale [se ríe], pero hay meses, sobre todo enero, que a las cuatro es de noche. Y eso se hace duro. Como la comida, que es diferente. Lo de conducir por la izquierda ya lo tengo dominado después de reventar las ruedas y chocarme contra varios bordillos. Ahora me pasa que cuando vuelvo a España tengo que pensar por dónde voy. Con el idioma, yo pensaba que tenía buena base, pero es verdad que cuando habla mucha gente a la vez y habla muy rápido, cuesta. En algún momento me dije «igual no sabes tanto inglés». He mejorado mucho, aunque no sé si después del verano hablando mallorquín, me acordaré.
¿Y el piano?
Desde que fui a Inglaterra, abandonado. No tengo teclado allí y ha sido un año de adaptación a muchas cosas. En cuanto esté más instalada y más tranquila, volveré a poner un teclado en casa, porque es algo que me gusta mucho.

RFEF

Con 29 años tiene casa en propiedad en Mallorca. Será una privilegiada entre su pandilla con el problema de vivienda que hay en la isla. Bueno, y en todos lados, pero en la isla especialmente...
Cuando me compré la casa en Mallorca tenía 26 o 27 años, y lo hice sola. La verdad es que es una suerte. Somos unas privilegiadas. Tengo amigas que se han hipotecado y han podido comprar o han heredado de sus abuelos, pero no es fácil.
¿A Fenalitx ha llegado el turismo masivo?
El turismo ahora mismo está descontrolado y así lo sentimos en Mallorca. He estado dos semanas y me impactó, y eso que mi pueblo no es de los más turísticos y todavía era junio... El turismo preocupa mucho en las islas y, de alguna manera, hay que controlarlo y regularlo porque, si no, para la gente local no es vida.
¿Hay equipo femenino en Felanitx jugando en el Mariona Caldentey?
Aún no, pero en la isla está el Collerense, pionero, y ahora el Atlético Baleares. Cada vez hay más gente queriendo jugar en las islas y hay más referentes, como Patri Guijarro y Cata Coll. Ojalá esto sirva para seguir incrementando la afición al fútbol en un futuro.
Usted creció jugando con chicos, no había más opción. ¿Es mejor o peor? ¿Está a favor o en contra de los equipos mixtos en las categorías del fútbol base?
A mí me encantó jugar con chicos y, hasta que se da el cambio físico, en el fútbol base me gusta que haya equipos mixtos. Fui durante muchos años la única chica y lo que quieres es pasártelo bien, aunque también te hace espabilar y buscarte las castañas.