El español Edgar Canet, de 19 años, ilusiona en su debut en el Dakar

El español Edgar Canet, de 19 años, ilusiona en su debut en el Dakar

Actualizado Viernes, 3 enero 2025 - 13:59

El español Edgar Canet, con tan solo 19 años, se convirtió en la sensación del prólogo de motos de la 47 edición del Rally Dakar al vencer en rally 2, y terminar tercero en la general absoluta de rallyGP que lideró el australiano Daniel Sanders, del equipo Red Bull KTM Factory Racing, en su debut en el raid más importante del mundo.

Sanders ganó el prólogo con un tiempo de 16:51 en los 29 kilómetros de trazado con salida y llegada en Bisha, con una ventaja de 12 segundos sobre el botsuano Ross Branch (Hero) y Edgar Canet, que hizo historia al ser el más el piloto más joven en montar una KTM oficial.

Justo por detrás de ellos finalizó el estadounidense Ricky Brabec (Honda), defensor del título, a 18 segundos del primero, mientras que en quinto lugar acabó el también español Tosha Schareina (Honda), a 25 segundos de Sanders.

Daniel Sanders ganó su segundo prólogo del Dakar, tras ganar la etapa de 19 kilómetros en la edición de 2022, y no se imponía en la prueba de Arabia Saudí desde la 3 etapa de la edición de hace dos años.

Pero el verdadero protagonista de la jornada en motos fue Edgar Canet, que se adaptó de forma perfecta al trazado y al que le vino muy bien su experiencia en motocross, para volar en el prólogo del Dakar 2025 con un tiempo de 17:03, a sólo 12 segundos de Sanders, además ganar con autoridad en su división de rally 2.

Edgar Canet registró el mejor tiempo en su división con 35 segundos de ventaja frente al sudafricano Michael Docherty, y 1 minuto 14 segundos frente a Tobias Ebster, ambos también con KTM. Fue una primera toma de contacto que sirvió a los pilotos para conocer cómo saldrían en la primera etapa, que será también en Bisha, con un trazado de 413 kilómetros.

Coches: Lategan sorprende a los favoritos

El sudafricano Henk Lategan fue el piloto más fuerte de coches, a los mandos de un Toyota Hilux T1U, con un tiempo de 15 minutos y 28 segundos, mientras que el español Carlos Sainz, defensor del título, fue vigesimoquinto con Ford, a 1:14 del ganador.

El tiempo no cuenta para la general, pero fue clave debido a que el orden de este viernes determina las posiciones de salida para la primera etapa.

Henk Lategan logró una ventaja de sólo un segundo con el sueco Mattias Ekström, con Ford Raptor, que fue el mejor clasificado del equipo que lidera Carlos Sainz. El podio lo completó el catarí Nasser Al Attiyah, cinco veces ganador del Dakar con Dacia, que se quedó a 20 segundos del ganador.

Nani Roma, con Ford, fue el primer español clasificado, al terminar octavo a 35 segundos de Lategan y unas buenas sensaciones con el vehículo, con la debutante Cristina Gutiérrez (Dacia) en la máxima categoría de coches, en la decimosexta posición a 52 segundos del ganador.

Carlos Sainz, defensor del título, terminó en el puesto 25 a 1:14 del triunfador del podio, en una jornada en la que no quiso arriesgar el cuatro veces ganador del Dakar.

La etapa de este sábado será la primera jornada larga del Dakar 2025 y transcurrirá como la de este viernes, alrededor de Bisha, esta vez con 500 kilómetros de recorrido de los cuales 413 son cronometrados, más otros 83 kilómetros de enlace que servirán como preparación a la esperada jornada de 48 horas entre el domingo y el lunes.

Comienza el Dakar más duro: casi 8.000 kilómetros y con la navegación como prioridad

Comienza el Dakar más duro: casi 8.000 kilómetros y con la navegación como prioridad

Actualizado Jueves, 2 enero 2025 - 18:45

La edición de 2025 del Dakar va a ser un reto a la altura de la leyenda del raid más duro del mundo. David Castera, director de la carrera, lo ha diseñado para que la resistencia sea el factor clave a la hora de definir el vencedor. Por eso, la prueba ha ganado kilómetros con respecto al año pasado y la navegación tendrá también un papel absolutamente determinante. Serán un total de 7.759 para coches y 7.706 para motos, en muchos casos con recorridos diferentes. De esta manera, se priorizará realmente la capacidad de navegación de los participantes, sobre todo en el caso de los coches, dado que no podrán aprovechar las rodadas de las motos como guía.

Para saber más

Ser rápido será importante, desde luego, pero también lo serán tanto la precisión como el aguante de los pilotos a la hora de afrontar etapas que, en la gran mayoría de los casos, van a superar los 400 kilómetros. De las 12 etapas del rally, si no tenemos en cuenta el prólogo que se disputa hoy para definir el orden de salida, únicamente las cuatro últimas contarán con una distancia inferior a ese número. Tras una primera etapa de 412 kilómetros que se recorrerá mañana, los participantes se enfrentarán a una nueva etapa maratón, como la que se introdujo el año pasado, pero que se disputará en Bisha en lugar de en el empty quarter. Así, tendrán que hacer la máxima distancia posible hasta las 17.00 horas del 5 de enero, cuando deberán dirigirse a uno de los seis vivacs habilitados para descanso, pero sin ningún tipo de asistencia, y completar los kilómetros que les resten (hasta 958 para motos y 971 para coches) a partir del amanecer del día siguiente.

El 11 de enero, mientras, llegará la etapa más larga a jornada única: 606 kilómetros de especial con un recorrido en el que los pilotos se encontrarán tanto con piedras como con dunas, de camino hacia un empty quarter que, en esta ocasión, será absolutamente determinante para decidir el vencedor de la prueba. Eso es algo de lo que David Castera está absolutamente convencido. «Preferí hacer allí el final del rally, porque es más fácil de organizar logísticamente. Empecé el recorrido con la idea de acabar ahí y, desde ese punto, dibujé el Dakar al revés», desveló el director de la carrera el día de la presentación oficial del recorrido.

La ceremonia final, de hecho, tendrá lugar en Shubaytah, en el corazón del vivac y lejos de todo atisbo de civilización. En el fondo, una manera más de reiterar la dureza y la épica que siempre han envuelto a una prueba con estatus de auténtica leyenda entre los grandes amantes del motor.

En cuanto a los principales favoritos para proclamarse vencedores en la categoría de coches, la lista la encabeza de nuevo un Carlos Sainz más que dispuesto a volver a hacer historia, en este caso al volante de un Ford, para lograr su quinto triunfo en la prueba. Le siguen muy de cerca otro gran clásico de los rallies, el francés Sébastien Loeb, y, también, el piloto qatarí Nasser Al-Attiyah, cinco veces campeón del Dakar, quienes tratarán de derrotar a Sainz y hacerse con la victoria al volante de un Dacia.

En motos, mientras, los pronósticos sitúan al estadounidense Ricky Brabec, vigente campeón de la prueba, al botsuano Ross Branch, subcampeón el año pasado, y al argentino Kevin Benavides como las apuestas más claras para lograr el triunfo final del Dakar.

Carlos Sainz, el nuevo 'Monsieur Dakar' y su plan físico para reinar más allá de los 60 años: "Prefiero sufrir en casa que en el desierto"

Carlos Sainz, el nuevo ‘Monsieur Dakar’ y su plan físico para reinar más allá de los 60 años: “Prefiero sufrir en casa que en el desierto”

Recuerda Carlos Sainz que en uno de sus primeros Dakar vivió una escena cómica. Al acabar una etapa, un grupo de periodistas extranjeros se le abalanzó para preguntarle por los motivos que le habían llevado a discutir con su copiloto, Lucas Cruz, y a dejarle tirado en mitad del desierto. El piloto español alucinó: "¡¿Cómo?!¡¿Yo?!". La jornada había transcurrido con total normalidad, no había existido ni media palabra de reproche dentro de su coche y, es más, Cruz estaba a su lado, también atónito, con su misma cara de incredulidad. Todo había sido un malentendido.

Un competidor de nombre parecido, el portugués Carlos Sousa, sí se peleó con su copiloto Andy Schulz en mitad de una tormenta de arena y en el vivac del rally, entre la habitual falta de información, todo se confundió. La historia no es más que una anécdota, pero esconde una realidad. Con sus dos títulos del Mundial de rallies, Sainz llegó al Dakar en 2006 con un nombre por confirmar en el mundillo del off-road; hoy, casi 20 años después, nadie le confundiría. De hecho, esta edición más que nunca, el español es el rey del raid más duro del mundo.

Por primera vez desde 1994, el francés Stephane Peterhansel, 'Monsieur Dakar', 14 veces ganador -seis en motos y ocho en coches-, no estará en la salida y su ascendente en la prueba lo recogen Sainz y Nasser Al-Attiyah, dos veteranísimos campeones que estrenan marca. El qatarí correrá con Dacia y el español, con Ford. El año pasado ya se convirtió en el primer piloto en levantar el trofeo en forma de touareg con cuatro marcas distintas -Volkswagen (2010), Peugeot (2018), Mini (2020) y Audi (2024)-; si también lo consigue con Ford su récord será insuperable.

Una larga historia con Ford

"El primer año en el Dakar lo importante es que el coche sea fiable. Lógicamente queremos que sea competitivo, intentar pelear por la victoria, pero lo más importante es que aguante", analiza Sainz, con una historia especial con la empresa estadounidense. Hace 40 años, en 1984, antes incluso de decantarse por los rallies, Sainz ya corrió el campeonato de España de turismos con un Ford Escort del que guarda un gran recuerdo. Luego ganaría con la marca dos Campeonatos de España de rallies e incluso debutaría con la misma en el Mundial. "Este año se daban todas las circunstancias para empezar este reto tan bonito", proclama Sainz, como siempre motivadísimo.

"Estoy lo suficientemente loco como para querer seguir corriendo. Mi pasión por las carreras sigue intacta. Quien me conozca detectará enseguida cuando pierda las ganas, pero por ahora sigo teniendo muchas. La motivación es fundamental y al crono le da igual si tienes 20 años, 50 o 60. Yo soy el primero que me exijo mucho y el día que no vaya rápido no iré al Dakar", avanza el cinco veces ganador, que a los 62 años asegura sentirse "como a los cuarenta".

De la mano del preparador físico Iván Rodríguez y con la ayuda de otros profesionales, como la nutricionista Gemma Bes, Sainz mantiene una rutina muy exigente, que pasa por largas salidas en bicicleta y continuas sesiones de fuerza, además de ejercicios específicos para el Dakar. En su casa tiene una sauna y allí suele instalar una bicicleta estática donde simula el esfuerzo propio del raid y el calor del desierto de Arabia Saudí. Hay días que se superan los 50 grados dentro del coche; un infierno. "Obviamente, con la edad, he tenido que adaptar mis entrenamientos, pero trabajo con un equipo que me conoce muy bien. La verdad es que trabajo más la forma física que cuando era joven. Prefiero sufrir en casa antes que sufrir en el Dakar", apunta Sainz ante una edición incierta.

El nuevo desafío del Dakar

En su intención de rebajar la velocidad e incrementar la aventura, el Dakar sigue incorporando obstáculos para los participantes, desafíos, trampas. Con salida este viernes en Bisha, al sur de Arabia Saudí, y llegada el próximo 17 de enero en Shubaytah, los inscritos recorrerán más de 7.000 kilómetros repartidos en 12 etapas y vivirán la exigencia desde el principio. Después de la segunda jornada no tendrán asistencia ni podrán dormir en un vivac y así tendrán que encarar el siguiente tramo. La organización les dará seis litros de agua, un saco de dormir, una esterilla y comida para la cena y con eso deberán apañárselas.

La idea es recuperar el espíritu del Dakar africano, aunque con veteranos como Sainz será difícil ver sorpresas. En ediciones anteriores se han planteado retos parecidos y los pilotos más experimentados casi siempre han sabido resolverlos. "Con este nuevo proyecto estoy contento. He disfrutado, hemos hecho algunos tests. Será importante resolver bien esa etapa de 48 horas, estoy motivado", finaliza Sainz, el nuevo 'Monsieur Dakar'.

Isidre Esteve encara su vigésimo Dakar: "Ahora soy mejor persona"

Isidre Esteve encara su vigésimo Dakar: “Ahora soy mejor persona”

Actualizado Sábado, 28 diciembre 2024 - 20:12

Isidre Esteve (Oliana, Lleida, 1972) se dispone a encarar una edición del Dakar que tendrá un significado tremendamente especial a nivel personal. El raid, que arrancará el próximo 3 de enero con una etapa prólogo en la localidad de Bisha, en Arabia Saudí, será el vigésimo de su carrera. Toda una efeméride para el ilerdense, un ejemplo de superación y a quien un grave accidente, ocurrido mientras disputaba la Baja Almanzora en 2007, le condenó a verse alejado de las motos, su primera gran pasión, pero no del mundo del motor. Menos de un par de años después, en 2009, volvió a la que casi podemos definir como la madre de todos los raids al volante de un coche, en una experiencia que, entonces, no tuvo continuidad. En 2017, no obstante, volvió aún con más fuerza y, desde entonces, suma ocho participaciones consecutivas. Con esta, igualará las diez que firmó a lomos de una moto y en las que llegó a protagonizar actuaciones muy destacadas que, no obstante, nunca tuvieron premio.

«Desde que fui por primera vez, en 1998, soy mejor persona», asegura. «Muchas veces no valoramos la suerte que tenemos por muchas cosas que hemos normalizado en nuestro día a día. Solo cuando ves otras realidades, de manera directa, estando tú solo allí, es cuando vuelves a casa un poco desencajado», reitera un Isidre Esteve que empezó a soñar con enfrentarse a la dureza del desierto mucho tiempo antes de ese estreno. «Yo miraba el Dakar por la tele, cuando Ari Vatanen, aquí, en la Zona Franca de Barcelona, volcó su Peugeot 405», rememora recordando la edición de 1988. «Luego, veías que habían salido 300 pilotos a competir en una etapa y que, al final, solo llegaban 10. Lo único que pensaba era 'ostras, tú, yo quiero estar allí'», reitera. Su sueño, 10 años después, se convertiría en toda una realidad que le permitió vivir la intensidad de la prueba cuando aún conservaba su recorrido más o menos clásico, en África.

Las diferencias con el pasado

«En ese Dakar, todo el mundo estaba en la pista. Era un reto para los pilotos, para la asistencia, para la logística... Te llevaba a sitios a los que no puedes ir un domingo cualquiera. A nivel logístico y de seguridad, era imposible, no se podía acceder allí de otro modo, y te daba la oportunidad de descubrir cosas únicas, que no sabías si se repetirían. Por encima de todo, era una aventura, y me siento muy contento por haberla vivido», destaca. Desde luego, ha visto todo tipo de escenarios a lo largo de estos años. «En Dubai, por ejemplo, todo eran dunas, no es el que más me ha gustado. Túnez me gustaba mucho, Marruecos, también. Y en Sudamérica, había una parte, la afición, que era maravillosa. Siempre había una gran cantidad de gente en la pista. África fue muy bonito, pero ahora, estamos en Arabia Saudí, con un recorrido que, a nivel deportivo, es increíble. Lo que es genial es haber podido disfrutar de esa época», destaca.

Es ambicioso. Incluso, bromeó durante la presentación oficial de su equipo para el Dakar al dejar caer que, a sus 52 años, aún tiene margen para ganar el Dakar, teniendo en cuenta que Carlos Sainz lo logró con esa edad. «Cuando digo eso, no es para compararme con él. En mi vida podría hacerlo, ni es mi intención. La importancia es cómo se encuentre uno, estar bien físicamente, con ganas y motivado. Quiero hacer lo que llegué a hacer con las motos, quiero mejorar y pienso que se están dando los pasos para hacer eso posible», destaca un Isidre Esteve para quien el deporte es una forma de vida. «Me ha enseñado muchísimo. Lo mejor fue estar arriba de todo con las motos, incluso liderando el Dakar y con posibilidades de ganar la prueba. Nunca lo conseguí, pero eso son circunstancias de la vida. Lo importante es haber sido competitivo para tener la posibilidad de lograrlo», recalca.

"Voy a vivir la misma prueba que el resto"

Su especialidad, el motor, además, es todo un ejemplo de inclusión. «Sobre todo, en esta disciplina, que es la que conozco mejor. Cada día competimos con la misma dificultad que el resto, sin bonificaciones y, al final del día, estamos en la misma clasificación. La única diferencia es que me dejan estar más cerca de los diferentes servicios y que, en la etapa de 48 horas, David Castera me dejará tener el camión en un lugar determinado, para que pueda dormir mejor. Solo si llego a ese sitio. Si me paro en otro, no tendré nada. Son pequeños detalles que se agradecen, pero, a nivel deportivo, voy a vivir la misma prueba que vivirán Carlos Sainz, Nani Roma, Sébastien Loeb o Nasser Al-Attiyah. Exactamente la misma», sentencia.

La lucha de Marc Roma por volver a andar con un exoesqueleto: “Me anima poder ver el mundo de pie”

Actualizado Viernes, 27 diciembre 2024 - 22:46

"Las motos me siguen gustando, no lo puedo negar. Me subí a mi primera moto cuando tenía tres años, toda la vida he estado en este mundillo y lo sigo disfrutando cuando voy a ver correr a mis amigos. La verdad es que me viene el recuerdo del accidente cuando voy a un circuito, supongo que es inevitable, pero no me ha hecho odiar las motos".

Marc Roma tiene 16 años y está aprendiendo a andar de nuevo. Muchos días, incluso el día de Navidad, cuando invita a EL MUNDO a una sesión, entra en la Fundación Step by Step de L'Hospitalet de Llobregat, se viste con un exoesqueleto y junto a su fisioterapeuta, Joan Romero, se pone manos a la obra. Ahora un paso, ahora otro; primero lento, luego más rápido. Puede hacer giros e incluso, según explica, ya ha probado un prototipo que supera escaleras y rampas. El futuro es esperanzador, realmente esperanzador, pero de momento el esfuerzo es máximo. Colocarse el esqueleto cuesta -tiene velcros y cierres de rueda-, ponerse de pie cuesta, mover una pierna cuesta, mover la otra cuesta...

David RamírezAraba

Romero debe ponerse detrás para sostenerle y para ajustar la máquina a su ritmo a través de la computadora que lleva en la espalda, que no es más que un móvil con una aplicación específica. El aparato en algún momento se atasca y hay que llamar a la asistencia de la empresa española ABLE Human Notion, una start-up nacida de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Con el tiempo, Roma podrá ser independiente, caminar solo, pero tanto él como el exoesqueleto todavía están aprendiendo.

"Llevo unas 10 o 12 sesiones. Cuando tuve el accidente estuve tres meses ingresado en el Instituto Guttmann y en uno de los últimos días ya lo probé. Luego he estado viniendo aquí. Me anima mucho volver a ver el mundo de pie, volver a hacer los movimientos de caminar, aunque todavía me queda. Además es muy importante, para los músculos, para los huesos. De momento este exoesqueleto es médico y cuesta unos 80.000 euros, pero están desarrollando uno para uso doméstico que costará unos 30.000 euros. Confío en que en unos años podré tener uno en casa".

El día del accidente

El 11 de mayo, Marc Roma, hijo de Nani Roma y Rosa Romero, corredores del Dakar de toda la vida, sufrió una caída cuando competía en el Europeo de motocross en el Circuito Municipal Jorge Prado de Lugo. Como cualquier piloto ya había lamentado incidentes, pero ninguno tan grave: pese a la asistencia de su mecánico y de su madre, se quedó tumbado en la tierra, no se podía mover. Había sufrido una lesión en las vértebras T3-T4, una paraplejía que hoy le impide moverse de cintura para abajo. Hoy derrocha energía, pero reconoce que no siempre fue así.

¿Cómo fueron esos primeros días?
Lo pasé un poco mal, me costaba estar contento, encontrar la motivación. Supongo que es lo normal ante algo así. No podía evitar pensar qué hubiese pasado si hubiera reaccionado de otra manera, si no hubiese corrido esa prueba, incluso si no me gustasen las motos. Pero al final te das cuenta de que es lo que hay, que no se puede cambiar la realidad. Tiraré adelante y pelearé todo lo que pueda.

La adaptación a la nueva vida

La familia Roma Romero vive en una casa de payés en medio del campo en Santa Maria de Merlès, un pueblo de apenas 175 habitantes entre Berga y Vic, en la Cataluña central. No es el mejor entorno para moverse con una silla de ruedas, pero Marc Roma lo ha conseguido. Gracias al ascensor construido en la masía y a algunas pequeñas adaptaciones en el interior de la vivienda, el joven puede hacer vida normal, incluso tiene un pequeño gimnasio para trabajar a fondo en su rehabilitación.

David RamírezAraba

Estudiante de primero de Bachillerato en el Instituto Castell Del Quer de Prats de Lluçanés, incluso ha encontrado un hobby: una handbike, una bicicleta adaptada que se mueve con las manos. Ya no puede subirse a una moto, pero sigue adorando la velocidad. De hecho, asegura que, a partir del 3 de enero, no se perderá ni una etapa del Dakar que correrá su padre, Nani, campeón en motos (2004) y coches (2014) que hace un par de años superó un cáncer de vejiga.

"El accidente no me ha cambiado mucho la vida, la verdad. No sabía qué estudiar y sigo sin saberlo, la verdad. En casa me siento totalmente independiente, mis padres se pueden ir fuera unos días y no pasa nada. Y con mis amigos hago la misma vida que antes. No hablamos de lo que ha pasado. Y si voy a casa de alguno y hay 20 escaleras pues me cogen entre todos y para arriba. Me ha pasado lo que me ha pasado, pero no me siento triste porque no estoy solo. Tengo mucho apoyo de mi familia y de mis amigos".