México - Sudáfrica: horario y dónde ver hoy el partido inaugural del Mundial 2026 de fútbol

México – Sudáfrica: horario y dónde ver hoy el partido inaugural del Mundial 2026 de fútbol

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Hoy, 11 de junio, se da el pistoletazo de salida al Mundial de Fútbol de 2026, que se juega en Estados Unidos, México y Canadá. Tras una ceremonia inaugural en la que actuarán varios artistas, entre ellos Shakira, que presentará el himno del campeonato del mundo de Fútbol, Dai Dai, comenzará el primer partido del Mundial, en el que se enfrentan México y Sudáfrica.

México, país anfitrión, llega con la ventaja de jugar en casa, aunque bajo la presión de haber sido eliminado en la fase de grupos en el Mundial de Qatar, en una de sus peores actuaciones en el campeonato del mundo de fútbol. Sudáfrica, por su parte, vuelve al Mundial de Fútbol tras 16 años de ausencia

Horario y dónde ver hoy el México-Sudáfrica

El partido inaugural del Mundial, en el que se enfrentan México y Sudáfrica, se juega en el Estadio Azteca de México hoy, jueves 11 de junio, a las 21:00 horas (horario peninsular español). En España, se podrá ver en directo por TV en TVE y online en RTVE.

La televisión pública española emitirá todos los partidos que juega España en el Mundial -que por ahora son tres en la fase de grupos los confirmados, el resto dependerá del recorrido de la Selección- y una amplia selección de partidos de otros países que consideran de interés (puedes consultar el listado completo de los partidos que se pueden ver en abierto desde Españaaquí).

Más allá de eso, los auténticos fanáticos del fútbol que no se quieran perder ni uno de los 104 partidos que se disputarán en el Mundial de Fútbol de 2026, podrán verlos por televisión en la plataforma de pago de DAZN, que ha comprado los derechos del mundial. Después de México, se medirá a Corea del Sur y República Checa en la fase de grupos.

Calendario del Mundial 2026

Jueves 11 de junio

  • 21:00 horas: México - Sudáfrica

Viernes 12 de junio

  • 4:00 horas: Corea del Sur - República Checa
  • 21:00 horas: Canadá - Bosnia Herzegovina

Sábado 13 de junio

  • 3:00 horas: Estados Unidos - Paraguay
  • 21:00 horas: Qatar-Suiza

Domingo 14 de junio

  • 0:00 horas: Brasil - Marruecos
  • 3:00 horas: Haití - Escocia
  • 6:00 horas: Australia - Turquía
  • 19:00 horas: Alemania - Curaçao
  • 22:00 horas: Países Bajos - Japón

Para consultar todos los partidos de la fase de grupos, puedes acceder al calendario completo del Mundial 2026 de EL MUNDO.

La FIFA obliga a Haití a cambiar su camiseta del Mundial por mostrar una escena bélica

La FIFA obliga a Haití a cambiar su camiseta del Mundial por mostrar una escena bélica

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Haití ha modificado sus camisetas para la Copa del Mundo, que originalmente mostraban una escena bélica de la batalla por la independencia del país, después de que la FIFA considerara que el diseño infringía sus normas sobre expresiones de carácter político, según informó el miércoles el fabricante Saeta.

Saeta, empresa con sede en Colombia, señaló que había colaborado con la Federación Haitiana de Fútbol en la creación del diseño, que, según explicó, "celebraba el orgullo, la resiliencia y el espíritu" del pueblo haitiano y no pretendía constituir una declaración política.

"Durante el proceso de revisión, la FIFA determinó que ciertos elementos visuales podían interpretarse de manera diferente en virtud de sus reglamentos sobre equipamiento y, finalmente, solicitó modificaciones en el diseño", indicó Saeta en un comunicado.

"Aunque esta interpretación difería de nuestra intención, Saeta respetó el proceso e implementó los requisitos finales comunicados por la FIFA".

Haití iniciará su participación en la Copa del Mundo el sábado en Boston, enfrentándose a Escocia en la primera jornada del Grupo C.

Un Mundial sin interés: "Los precios exorbitantes de las entradas no ayudan"

Un Mundial sin interés: “Los precios exorbitantes de las entradas no ayudan”

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Poco o nada se nota que Estados Unidos esté a punto de acoger un Mundial de fútbol. Hay mucho más interés por la final de la NBA entre los Knicks y Spurs que por saber si Messi será capaz de repetir corona o EEUU pasa de los cuartos de final. Incluso en Los Angeles, donde viven más de cinco millones de latinos, el ambiente previo es más bien insulso. «No se percibe que estemos en vísperas de un Mundial, y los precios exorbitantes de las entradas no ayudan», dice Adrián Olmedo, diseñador gráfico que lleva más de 30 años instalado en la principal urbe californiana.

Para saber más

«Son inalcanzables para el aficionado promedio. Y ni hablemos de llevar a la familia». No deja de ser una ironía para un aficionado que estuvo en Alemania en 2006 y en Qatar en 2022. «Recuerdo, con ocho años, cuando mi padre me llevó por primera vez a ver a México en el 86. Mi padre no tenía entrada para mí pero igual me dejaron pasar porque era muy pequeño. En aquellos tiempos estaba más humanizado el torneo. Era una celebración, no un negocio en toda la extensión de la palabra», rememora. Es un sentir del que se hizo eco Alejandro González Iñárritu hace unos días, acusando a la FIFA de ser una organización mafiosa con un único interés: el dinero. «No siento ningún ambiente mundialero. El costo de los boletos me parece una grosería. Ahorita el más barato es de 10.000 a 20.000 pesos (entre 500 y 1.000 euros, aproximadamente). Es una barbaridad. Me parece que le han quitado al mundo un gusto popular», dijo el director mexicano, ganador de cuatro Oscar.

Razón no le falta. El de EEUU, México y Canadá será el Mundial más caro de la historia, con entradas para la fase de grupos que no bajan de los 140 dólares. A eso hay que sumarle el precio de los vuelos, disparados como la gasolina tras la decisión de Trump de atacar Irán, y el ya elevado coste de vida en ciudades como Nueva York o Los Angeles. Un billete de tren hasta el Metlife Stadium de Nueva Jersey, donde se jugará la final, ronda los 100 dólares, y el parking en Los Angeles podría alcanzar los 250 dólares.

Vista general del SoFi Stadium en Inglewood, California.

Vista general del SoFi Stadium en Inglewood, California.Jae C. HongAP Photo/Jae C. Hong

No es de extrañar que Liliana Zambrano cancelara sus planes de viaje para apoyar a Ecuador contra Costa de Marfil en Filadelfia. «Es ridículo. Me sale más barato irme de vacaciones a cualquier parte del mundo que ir a ver un partido del Mundial», dice esta gerente de ventas residente en Glendale, California. «Y no sólo son los precios, es la imposibilidad de conseguir las entradas, pese a que me inscribí temprano. Cuando quise comprar, ya no había, pese a lo elevado de los precios. Te matan el espíritu mundialista», explica.

Un amigo ecuatoriano de Zambrano que sí se ha animado a viajar con su familia pagará 8.000 dólares por cuatro entradas para ver el Ecuador-Curazao, en Kansas. Una pequeña fortuna. Stephen Amendt jugaba de pequeño al fútbol en su Chicago natal pero ahora el balompié viaja en el furgón de cola en la lista de sus deportes predilectos. «Soy un tipo de hockey», admite con orgullo, lo que podría explicar su escaso interés por el fútbol. «Personalmente, me parece un deporte aburrido. Ves a jugadores tirándose al suelo pidiendo penalti cuando apenas les han rozado. En el hockey, al menos te golpean de verdad, y si es una entrada sucia se arma». Amendt cree que el Mundial «es un intento fallido de popularizar el fútbol en Estados Unidos. El problema es que la selección estadounidense no tiene estrellas que enganchen a la gente, y así es difícil que la gente se emocione con el torneo».

El mismo Sergiño Dest, lateral derecho de Estados Unidos y ex jugador del Barcelona, se mostró sorprendido por el apoyo recibido en el amistoso contra Senegal del pasado domingo. «Hemos jugado en estadios donde no teníamos afición, pero contar con un estadio lleno de seguidores de Estados Unidos es algo especial, y es justo lo que necesitamos», declaró desde la concentración de la selección estadounidense en Fayetteville, Georgia.

Las únicas señales de que el Mundial va a comenzar se encuentra en supermercados y vallas publicitarias, cortesía de las marcas patrocinadoras. Cerca del estadio del LAFC, el club angelino de la MLS, de vez en cuando aparece una imagen de Lamine Yamal en un luminoso gigante como promoción de lo que está por llegar.

La otra señal es la huelga de trabajadores del sector de la alimentación y la bebida en el estadio SoFi de Los Angeles. Piden un aumento de sueldo a pocos días de comenzar el Mundial. No es precisamente el ambiente que esperaba encontrarse la FIFA.

Los dueños de los palcos del estadio Azteca amenazan con boicotear el Mundial: "La FIFA vino a pisar nuestras leyes"

Los dueños de los palcos del estadio Azteca amenazan con boicotear el Mundial: “La FIFA vino a pisar nuestras leyes”

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Con el inicio del Mundial a la vuelta de la esquina, el Estadio Azteca (rebautizado como Estadio Ciudad de México) se encuentra en el ojo del huracán. A pesar de que está programado para albergar el partido inaugural de la Selección Mexicana, los dueños de los palcos amenazan con un boicot que podría poner en riesgo la celebración de los encuentros en este recinto: la FIFA quiere el control total del estadio, pero los dueños de los palcos no quieren liberar sus asientos.

La disputa por los 15.000 lugares de palcos y plateas tiene su origen en la exigencia de este organismo del control del total de las localidades de los estadios mundialistas, algo que hace desde 1998.

El problema con el Estadio Azteca, es que para culminar su construcción en 1966, la empresa vendió estos palcos y plateas con derechos para presenciar, sin restricciones, todos los eventos por 99 años. Gracias a ese contrato estos propietarios han podido presenciar, además de numerosos conciertos y eventos de otros deportes, los partidos del Mundial de 1970 y 1986 en los que México fue anfitrión.

Ante las múltiples trabas que los dueños de palcos y plateas han tenido para avanzar en sus derechos para este Mundial, Roberto Ruano, representante de la Asociación Mexicana de titulares de palcos y plateas, dijo que considerarán hacer uso del apoyo que les ofreció la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros grupos sociales, que ha desquiciado con sus protestas la capital mexicana en las recientes semanas.

Podrán ingresar, pero con restricciones

Tras una serie de negociaciones entre la FIFA y la asociación de palquistas encabezada por Ruano, un tribunal colegiado resolvió que, aunque los propietarios podrán usar sus espacios, tendrán estrictamente prohibido ingresar alimentos o bebidas; en su lugar, estarán obligados a consumir los menús ofertados por el organismo internacional.

La tensión escaló cuando Ruano y un grupo de dueños acudieron al inmueble para notificar formalmente su inconformidad. Los abogados del estadio les impidieron el paso de forma tajante, advirtiéndoles que no los dejarían entrar porque "aquí las leyes de la FIFA son las que mandan". Ante este cierre de puertas, Ruano expresó la indignación colectiva y aseguró que la percepción generalizada en el país es que la FIFA "vino a pisar las leyes de México".

El torneo del caos: guerra, redadas migratorias y lío geopolítico

El torneo del caos: guerra, redadas migratorias y lío geopolítico

Los Mundiales de fútbol nunca han sido ajenos a las grandes polémicas. En 1978 se disputó en Argentina durante la dictadura. En 1986, México, todavía con el recuerdo de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas durante los JJOO de 1968, organizó el torneo después de que Colombia renunciara y tras un devastador terremoto que dejó miles de muertos. El de Italia llegó cuando estaba a punto de reventar el escándalo de Tangentopoli, el mayor entramado de corrupción de la democracia, y con la siempre amenazante presencia de la Mafia. El Mundial de Rusia arrancó precedido de una tormenta de críticas y denuncias por la peor crisis de derechos humanos en el país desde la era soviética, según Human Rights Watch, y una enorme presión sobre periodistas, activistas y opositores. Mucho antes de que el balón empezara a rodar en Qatar, The Guardian estimó que al menos 6.500 trabajadores extranjeros, provenientes principalmente de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, habían muerto durante las obras para terminar a tiempo las infraestructuras del torneo. Por no hablar de la discriminación contra mujeres o el colectivo LGBTQ, las censuras y el evidente esfuerzo de blanquear a un régimen autoritario a cambio de millones.

Para saber más

El Mundial de Estados Unidos llega también cargado de muchas sombras, polémicas, denuncias y miedos. El Mundial del caos, geopolítico especialmente, pero no sólo. Presentado por los organizadores como un instrumento de unión global, pero que corre el riesgo de acabar como el escaparate indeseado de las fracturas del sistema internacional y de los límites del deporte como instrumento de poder blando. Torneos anteriores, incluso en lugares problemáticos, aprovecharon un contexto de globalización relativamente estable y cierto optimismo. Entonces parecía que el mundo avanzaba siempre hacia una mayor integración: más comercio, más movilidad, más intercambios culturales. El Mundial, como los Juegos Olímpicos, encajaba perfectamente en esa visión de la globalización. Ese mundo es el mundo de ayer.

Este torneo coincide con una fase de puro desorden global, con creciente rivalidad y desconfianza entre potencias grandes y medianas, polarización política, dudas sobre la democracia y el cuestionamiento del orden internacional liberal por el país que más hizo por darle la forma actual tras la Segunda Guerra Mundial. Con tres países anfitriones con tres realidades distintas y unas relaciones más que delicadas, dependientes del humor cambiante de la Casa Blanca.

La cita está marcada por conflictos armados, fricciones diplomáticas y un escenario internacional completamente inestable que condiciona el torneo mucho más allá de lo estrictamente deportivo. Pero también y sobre todo por los caprichos de Donald Trump, la drástica política migratoria de la Administración, el temor de aficionados extranjeros a tapones en los controles fronterizos, la restricción de visados y las posibles actuaciones del temido ICE en las proximidades de los estadios.

La tercera Guerra del Golfo, en pausa pero no terminada, es el caso más extremo, dado que la participación de la selección iraní será logísticamente un gran problema. Pero el caos que ha disparado el precio de la gasolina y los viajes no se detiene en Teherán. El conflicto involucra directamente al menos a cuatro participantes: EEUU, Irán, Arabia Saudí y Qatar, después de que ya varias selecciones quedaran fuera por cuestiones extradeportivas. Rusia por la guerra en Ucrania, Pakistán y el Congo por sanciones administrativas, y Eritrea, que se retiró en la clasificación por miedo a que sus jugadores pidieran asilo en partidos fuera de casa.

Trump

En los últimos 18 meses, Trump ha bombardeado siete países, ha lanzado el mayor despliegue militar en Oriente Próximo desde la invasión de Irak y la mayor operación naval en el Caribe desde la toma de Granada. Ha matado a decenas de personas, muchas sin identificar o simples pescadores, en ataques a lanchas en el Caribe acusándolos de tráfico de droga. Aprovechando el dispositivo, capturó a Nicolás Maduro en Caracas y forzó un cambio en el régimen.

Ahora amenaza a Cuba, asfixiada sin acceso a combustible; ha puesto en la diana a dirigentes como Gustavo Petro en Colombia o Lula en Brasil, apoyando a su oposición y aprobando sanciones. Rescató a su aliado Javier Milei diciendo que habría dinero para Argentina, pero sólo si ganaban las elecciones sus amigos. Y tiene a la CIA operando en México contra los cárteles. Además, sigue atacando a Europa y la OTAN o esgrime la posibilidad de una anexión de Canadá. Sin olvidar una posible toma por la fuerza del Canal de Panamá o de Groenlandia. «Es de Dinamarca... por ahora», ha dicho el secretario de Estado, Marco Rubio.

La hostilidad de Washington hacia sus aliados y vecinos es el hecho diferencial de este mandato y el paraguas para entender una cita con muchas dudas y menos entusiasmo que las anteriores. Los turistas son bienvenidos, pero también examinados con lupa. Cuatro países cuyos equipos se han clasificado para el Mundial están sujetos a las prohibiciones de viaje de Trump: Haití e Irán de forma total, y Costa de Marfil y Senegal de forma parcial. Los aficionados de estos países no podrán asistir a los partidos en EEUU a menos que sean residentes o tengan doble nacionalidad con otros países que no figuren en la lista negra.

ICE

Las principales centrales sindicales, que representan a miles de trabajadores de hostelería y servicios del estadio donde se disputarán los partidos de Los Ángeles, han lanzado la campaña No ICE in the Cup amenazado con ir a la huelga si no reciben garantías de que no habrá operaciones migratorias durante el torneo. En Dallas, el grupo de derechos civiles El Movimiento DFW ha repartido miles de kits de defensa con información sobre cómo obtener asesoramiento legal gratuito en caso de que se produzcan redadas. Más de 120 organizaciones de la sociedad civil han lanzado al mismo tiempo una advertencia coordinada a los cinco millones de potenciales turistas y aficionados avisando de las «graves violaciones de derechos» y la más que posible «negación arbitraria de entrada y el riesgo de arresto, detención y/o deportación».

El Gobierno quiere un evento exitoso, y ha bajado sensiblemente la retórica y los dispositivos en los últimos meses, pero desde enero de 2025 ha normalizado las detenciones arbitrarias y las presiones sobre viajeros. Empezando por la aplicación más severa de la norma que permite a cualquier funcionario exigir a los visitantes que les den acceso completo a sus teléfonos móviles. Los extranjeros puedes negarse a la petición, pero entonces son deportados tras pasar horas encerrados.

Pero hay mucho más al margen de lo geopolítico y lo migratorio. Por ejemplo, las dudas sobre la asistencia en los estadios, por los precios elevados de las entradas. Las quejas por lo que se denuncia como una maniobra de la organización para inflar su coste se han multiplicado al ver cómo miles de opciones van apareciendo poco a poco a un precio muy inferior. Lo mismo ocurre con los hoteles, después de que la FIFA bloqueara cientos de miles de habitaciones y sólo ahora las esté liberando.

Ataques extremistas

El Gobierno estadounidense ha destinado casi 900 millones de dólares para los nueve estados anfitriones para que refuercen la ciberseguridad, los dispositivos de emergencias, la seguridad y la protección contra drones en las 11 ciudades sede. Informes de inteligencia de funcionarios estadounidenses y de la FIFA, obtenidos por Reuters en marzo, advertían que «el potencial de ataques extremistas contra los juegos, los eventos para aficionados o la infraestructura de transporte, así como de disturbios civiles, había aumentado por las tensiones de la política migratoria de Trump y la guerra en Irán». Sin mencionar siquiera a los cárteles en México.

La popularidad del fútbol ha aumentado en Estados Unidos desde 1994, pero sigue a años luz del resto de grandes deportes en dinero, público y cobertura. El Mundial es un evento importante, pero secundario, al que se le está prestando una atención discreta más allá del universo latino.

Una encuesta reciente de Pew Research señaló que el 66% de los estadounidenses afirmaba que probablemente no seguiría el Mundial, mientras que el 28% decía que era probable que lo hiciera. Datos de YouGov dicen algo parecido: el 54% de los norteamericanos no está en absoluto interesado en el Mundial y un 59% decía que no tenía previsto ver ningún partido.

Los dos precedentes más cercanos son la Copa América, disputada aquí hace dos veranos, y el Mundial de Clubes de 2025. El último funcionó bien, pero a nadie se le han olvidado los gravísimos incidentes de la final entre Argentina y Colombia en el Hard Rock Stadium de Miami en julio de 2024, cuando miles de aficionados intentaron entrar al estadio sin entrada o con tickets falsos, retrasando el inicio del partido más de una hora. Tras los incidentes, que sí llenaron los telediarios, hubo investigaciones internas y revisiones de los protocolos de seguridad, pero no han desaparecido las dudas sobre la capacidad de organizar el Mundial.

La última vez que Trump le dedicó tiempo de verdad fue el pasado 5 de diciembre. Se ha visto numerosas veces con Gianni Infantino, ha respondido recientemente preguntas sobre el precio de las entradas, pero casi de pasada. En diciembre, sin embargo, se volcó. Ese día, la FIFA organizó el sorteo para establecer los grupos, y lo hizo en el Kennedy Center de Washington. O mejor dicho, en el Trump-Kennedy Center, convertido en el último año en uno más de los intentos del presidente estadounidense de colonizar las instituciones. Ese día, el fútbol no fue el protagonista. Trump, como siempre, acaparó la atención y su amigo Infantino parecía encantado con ello. El presidente eclipsó a los líderes de Canadá y México, Mark Carney y Claudia Sheinbaum, respectivamente. Ahora, todos los ojos vuelven a estar pendientes de la Casa Blanca. El Mundial del caos. El Mundial de Trump.

Vetada la entrada del mejor árbitro de África: la presión migratoria de la administración Trump marca el inicio del Mundial

Vetada la entrada del mejor árbitro de África: la presión migratoria de la administración Trump marca el inicio del Mundial

Omar Abdulkadir Artan tiene 34 años, es somalí y en 2025 fue votado el mejor árbitro de África. Hace unos meses, la FIFA le confirmó que el sueño de toda su vida, acudir a un Mundial, se iba a hacer realidad. Consiguió toda la documentación, todos los permisos, y se subió a un avión con destino a Miami y tiempo más que suficiente para aclimatarse. Nada más tocar tierra, el sueño se volvió pesadilla.

Artan es uno de los 52 árbitros seleccionados, siete de ellos africanos. Se lleva formando la última década, viajando a lugares como Qatar o Emiratos Árabes por el bajo nivel del fútbol, y las difíciles condiciones, en su país de origen. Pero en cuanto llegó al mostrador de aduanas de Miami el sábado por la tarde empezaron los problemas. El colegiado ha explicado a The New York Times que tenía toda la documentación en regla, el visado correcto, documentación de la FIFA. No sirvió de nada.

Según indicó, la entrevista con las autoridades migratorias duró toda la noche, con muchas preguntas sobre política en Somalia y grupos terroristas, y sólo terminó tras 11 horas. En ese momento, sin darle explicaciones de por qué no le autorizaban la entrada, lo llevaron a una celda de detención donde permaneció varias horas más antes de ser embarcado en un vuelo de regreso. "Estoy muy, muy decepcionado. Simplemente soy un árbitro que intentaba cumplir su sueño, el mayor sueño de mi vida: ir al Mundial", ha dicho. No está claro si viajará a Canadá o México para algunos de los encuentros fuera de EEUU.

Los problemas de Irán

Su principal problema es su pasaporte. Somalia es de lejos la nación más criticada, insultada y denostada por Donald Trump. Durante la campaña electoral de 2024 se ensañó con los haitianos, viralizando un absurdo fake sobre cómo se estaban comiendo a los gatos en pueblos de Ohio. Pero su furia está desatada contra Somalia, en gran medida por su odio a la congresista demócrata Ilhan Omar, de origen somalí, y por la gran presencia de la comunidad en el Estado de Minnesota, que no escoge a un Republicano desde hace más de 20 años. Trump ha dicho que es un "país de mierda", "sucio, asqueroso, lleno de crimen y un desastre", cuya población "no aporta nada", son "basura" y sólo saben "piratear barcos". Por eso no sólo ha cancelado los programas de protección para refugiados, sino aplicado una prohibición de entrada muy estricta para los nacionales, alegando problemas de verificación documental, falta de control estatal sobre parte del territorio y "riesgos de seguridad nacional".

Lo mismo también aplica para la selección con más problemas y en el ojo del huracán. Irán está en guerra, más o menos abierta, con EEUU desde febrero. La presencia de la selección iraní ha estado en el aire desde entonces por razones obvias, e incluso en la Casa Blanca especularon con la posibilidad de dar su plaza a Italia. Finalmente, participan, pero han tenido que llevar su cuartel general a Tijuana, en México, Y aunque tienen sus partidos en EEUU, viajará apenas durante unas pocas horas, sin poder hacer noche.

EFE

Los medios de comunicación estatales han denunciado que en torno a 15 funcionarios y miembros de la delegación, considerados "fundamentales", no han recibido visado y no podrán pisar EEUU. Este martes la Federación de Irán ha explicado que las coacciones han ido a más después de que Washington, con un papel sin aclarar de la FIFA, ha revocado la asignación correspondiente de entradas para sus aficionados para los partidos de la fase de grupos, que juega en Los Ángeles y Seattle. "Estamos indignados por este comportamiento", ha criticado el seleccionador, Amir Ghalenoei.

En un comunicado, la federación iraní dice que a pesar de haber iniciado la venta de entradas ya no podía distribuirlas. "Privar a los aficionados iraníes del acceso a sus entradas, asignadas de forma legal y oficial, es una acción contraria al espíritu que rige las competiciones internacionales y al principio de igualdad entre los países participantes. Esta situación plantea serias dudas sobre la injerencia de consideraciones políticas y ajenas al deporte en la organización del mayor evento futbolístico del mundo", han lamentado.

Bienvenidas poco amistosas

En las últimas horas, las imágenes del trato recibido por las selecciones de Senegal o de Uzbekistán, entrenada por Fabio Cannavaro, se han viralizado. Instrucciones bruscas, detectores de metales y cacheos a pie de pista o al entrar al estadio, inspección una a una de sus mochilas y maletas, perros policiales olisqueando todas las pertenencias. Con la duda expresada en voz alta de si algo así sería concebible con otros combinados.

Hay más. El primer caso de un jugador afectado fue el de la estrella suiza Breel Embolo, que no pudo viajar con el resto del equipo después de que le congelaran la aprobación de su autorización ESTA, obligatoria para cualquier turista europeo. La causa fue una sentencia sobre un altercado en el que se vio involucrado en Basilea en 2018. Días después, sin embargo, pudo incorporarse a la concentración.

El siguiente caso fue el del delantero iraquí Aymen Hussein, una de las pocas figuras del equipo y el hombre que marcó el gol decisivo que consiguió la clasificación, quefue retenido e interrogado durante siete horas en el aeropuerto O'Hare de Chicago tras llegar con el resto de su selección el sábado. Hussain, indignado tras haber tenido que entregar su teléfono para que todo su contenido fuera descargado, logró superar el control, pero el fotógrafo del combinado no, tras 10 horas de preguntas en una sala cerrada, fue expulsado.

La FIFA introduce cambios en la ceremonia de himnos para el Mundial 2026

La FIFA introduce cambios en la ceremonia de himnos para el Mundial 2026

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El espectáculo arrancará antes de que el árbitro señale el inicio del partido. La FIFA ha anunciado que el formato utilizado hasta ahora en la ceremonia de los himnos cambiará dentro de seis días, es decir, en el primer encuentro del Mundial 2026. Se trata de una nueva puesta en escena para uno de los momentos más icónicos de la Copa del Mundo.

El primer cambio recae sobre la disposición de los jugadores, que se situarán sobre el césped durante el acto. Ya no estarán únicamente los once titulares, sino que deberá presentarse toda la plantilla, es decir, titulares y suplentes.

"La unión de los futbolistas y los árbitros en el círculo central durante los himnos generará un momento de fraternidad, orgullo y emoción para las selecciones y los asistentes al partido. Los jugadores y los aficionados son los protagonistas del Mundial, y esta nueva ceremonia lo refleja claramente", aseguró Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en su cuenta de Instagram.

El lugar donde se colocará todo el equipo tampoco será el mismo al que estamos acostumbrados. Ya no se verá a los futbolistas alineados, sino dispuestos alrededor del círculo central del campo, dejando en medio los elementos institucionales del partido. Además, se desplegarán sobre el césped banderas gigantes de las selecciones que se enfrenten.

El espectáculo no termina ahí. A medida que avance el torneo, se irán incorporando nuevos elementos, como humo de colores o efectos de pirotecnia. "A medida que la Copa Mundial de la FIFA crece, seguimos innovando en la forma de vivir el fútbol. Las ceremonias previas a los partidos no serán la excepción", añadía el presidente del máximo organismo.

Luis de la Fuente: "Sabemos qué portero va a jugar en el mundial"

Luis de la Fuente: “Sabemos qué portero va a jugar en el mundial”

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Luis de la Fuente ha comparecido esta mañana antes del amistoso de este jueves contra Irak, el primero de los dos que jugará la selección antes de debutar en el Mundial. El de Haro espera que este partido "sirva" para preparar el debut ante Cabo Verde el día 15. En un segundo lugar deja el tema de darle minutos a los jugadores. "Seguro que no van a jugar todos. Pero aprovecho para darles las gracias por todo el trabajo que han hecho y cómo se han integrado en el grupo", comentaba en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

Respecto a las nuevas incorporaciones, este miércoles ya se ha entrenado con el grupo Mikel Merino, aunque no se espera que tenga protagonismo contra Irak. Lamine Yamal, Nico Williams y Víctor Muñoz son las grandes dudas. Todos continúan su proceso de recuperación. De ellos, los dos primeros se encuentran en una fase más avanzada, llevando a cabo ejercicios con balón.

De la Fuente explicó sobre el caso de Lamine Yamal que los plazos dicen "que podrá estar para el día 15 y está yendo todo muy bien", por lo que "si sigue todo como hasta ahora podría llegar para el debut, pero eso no garantiza que tenga que jugar".

El seleccionador también ha hablado de los jugadores que disputaron la final de la Liga de Campeones. David Raya, Martín Zubimendi y Fabián Ruiz, aún no se han incorporado a la dinámica del grupo. Luis de la Fuente ha querido mostrar su orgullo y apoyo a los tres jugadores del Arsenal: "Me gustaría haber perdido durante los 15 años que fui profesional, 15 'Champions'. Estar en una final de la 'Champions' y llegar hasta los penaltis... tienen que estar orgullosos de ser campeones de Liga, finalistas de 'Champions'... Van a venir muy contentos", señaló.

El portero para el mundial

Sin olvidar el tema de los porteros. Mucha polémica ha rodeado al seleccionador sobre quien será el portero titular: Joan García, David Raya o Unai Simón. Luis ha dejado claro que ya está todo decidido. "Sabemos qué portero va a jugar en el Mundial. Pero primero déjame que se lo diga a él. La alineación siempre se la digo a los jugadores", completó.

Tampoco se ha escapado de las preguntas sobre el cartel de favorito que España lleva colgado, aunque ha querido quitarle peso como suele hacer el riojano. "Ser favorita no tiene más importancia que un reconocimiento de lo que hemos hecho hasta ahora", declaró.

Quizás ese favoritismo venga dado de las muchas comparaciones que se están haciendo de la actual selección con la campeona del mundo en 2010. Luis de la Fuente estableció similitudes en "la convivencia y el compromiso" de unos jugadores que tienen por delante la asignatura pendiente de ganar un Mundial". "Vicente del Bosque me cuenta muchas cosas de lo que vivió en 2010 y me recuerdan a la actual", añadió el seleccionador.

Argentina y Francia, las favoritas para el Mundial: las casas de apuestas prevén ingresos de más de 50.000 millones de dólares

Argentina y Francia, las favoritas para el Mundial: las casas de apuestas prevén ingresos de más de 50.000 millones de dólares

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Los ingresos por apuestas durante el próximo Mundial de fútbol superarán probablemente los 50.000 millones de dólares, asegura el experto en apuestas Darren Small, un maná para las compañías del sector.

Los ingresos serán significativamente más altos que en la edición de 2022, en buena parte porque la gran fiesta futbolística cuatrienal se ha ampliado a 48 selecciones frente a las 32 de Catar. "Simplemente con el tamaño y el alcance de este torneo se garantiza que sea el mayor evento de apuestas de la historia", asegura David Stevens, jefe de Relaciones Públicas de la casa de apuestas inglesa Coral.

Otro factor, según Small, vicepresidente de Sportradar, una de las principales empresas tecnológicas del deporte a nivel mundial, es que los apostantes también se interesan por apuestas a jugadores, cuando antes se limitaban a apostar por la victoria o derrota de un equipo. "Esperamos mucho interés en las apuestas especiales sobre jugadores y en lo que llamamos 'bet builders' u opciones de apuestas personalizadas", añadió Small.

"Vamos a ver mucho más interés en ese tipo de apuestas. Por ejemplo, jugadores que marcan con la zurda, con la diestra, número de pases, tackles, cualquier cosa que sea estadística", asegura. "Luego, a partir de ahí, los clientes construyen narrativas, como historias del tipo: creo que este partido lo ganará el equipo X, ambos equipos marcarán, el jugador X anotará de cabeza y habrá 15 saques de esquina", apunta el experto.

Para Stevens, este tipo de apuestas a la carta es "una de las áreas de más rápido crecimiento" del sector, que sacia el apetito de una "nueva base de clientes más joven" que busca "oportunidades de apuesta más dinámicas".

Argentina y Francia, las favoritas

En cuanto a los favoritos al título, Small asegura que los dos equipos favoritos en las apuestas en todo el mundo son Argentina y Francia, aunque también hay una gran cantidad que ha puesto dinero a que Inglaterra ponga fin a 60 años de espera para levantar su segunda copa mundial.

"De hecho, (para los apostantes británicos) son el tercer favorito, solo por detrás de Francia y España, y si Thomas Tuchel (el seleccionador de Inglaterra) pone fin a 60 años de sufrimiento, los corredores de apuestas nos enfrentaremos a un pago significativo", dijo. "No obstante, la naturaleza cada vez más global de nuestro negocio significa que una victoria de Inglaterra no sería tan costosa como lo habría sido hace, por ejemplo, una década", matizó.

En lo que respecta a las estrellas individuales, hay un gran interés sobre las expectativas de quién terminará como máximo goleador, con la estrella francesa Kylian Mbappé y el atacante noruego Erling Haaland atrayendo mucho dinero en los pronósticos.

Los pronósticos extraños

Pero Small parece más intrigado por otro nombre que, por ahora, figura sorprendentemente en el Top 10 de posibles máximos anotadores de la Copa del Mundo, que inicia el 11 de junio, según las apuestas registradas.

Es el caso del delantero neozelandés Ben Waine, sobre quien se ha ido apostando de manera "extraña" y "peculiar" por encima de la estrella de su selección, Chris Wood, del Nottingham Forest inglés.

Tanto Small como Stevens coinciden en que la distribución geográfica de los partidos, entre Estados Unidos, Canadá y México, plantea problemas. "El único desafío que tenemos es, obviamente, la cuestión de los horarios desde el punto de vista del público europeo", señaló Small.

"Los partidos de la Costa Oeste ejercerán algo de presión en ese sentido, van a ser más difíciles de seguir desde Europa. Pero también tenemos una región sudamericana muy activa, con Brasil y otros países", destacó.

Small indica igualmente que entre los apostantes ha habido por ahora poco interés en un título mundial para el coanfitrión Estados Unidos, pero es previsible que si el país tiene que levantar el trofeo el presidente Donald Trump estará en el escenario junto a los jugadores.

"Si Estados Unidos desafía las probabilidades de 40-1 y levanta ese trofeo, ¡esperen cotas bajísimas sobre si el presidente va a estar en medio de las celebraciones!", sonrió.

El FBI en un hotel de Suiza, 220.000 millones de dólares, 7.000 muertos: el sinuoso camino de Qatar para ser sede de un Mundial

El FBI en un hotel de Suiza, 220.000 millones de dólares, 7.000 muertos: el sinuoso camino de Qatar para ser sede de un Mundial

El 2 de diciembre de 2010 la FIFA concedió de forma excepcional dos Mundiales en una misma sesión: el de 2018 a Rusia y el de 2022 a Qatar. Ángel Villar, presidente de Federación Española, acudió convencido de que el de 2018 sería para la candidatura España-Portugal, pues había pactado con Qatar un apoyo mutuo: Asia nos votaría para 2018 y él inclinaría el voto hispanoamericano y parte del europeo a favor de Qatar 2022. Pero le engañaron con Rusia, que se llevó el 2018... para irritación de Estados Unidos, que a su vez aspiraba al de 2022.

Ese fue el detonante de la arremetida contra las corrupciones de la FIFA, con irrupción del FBI el 27 de mayo de 2015 en el Hotel Baur du Lac de Zúrich durante el 65º congreso, en el que Blatter contaba con ser reelegido. Chuck Blazer, estadounidense, secretario de la CONCACAF con despacho en la Torre Trump, fue el delator que tiró de la manta desde su condición de golfo «arrepentido». Aquella redada se llevó a 14 altos cargos y significó el fin de Blatter. A Estados Unidos se le compensaría después con este Mundial que va a comenzar ahora.

Pero el de 2022 fue para Qatar, un país sin tradición futbolística pero muy rico, en gran desarrollo y dispuesto a invertir lo preciso. Un cambio de paradigma justificado con la necesidad de fortalecer la presencia del fútbol en una región emergente.

Tres millones de habitantes

El Mundial iba a un país con poco más de tres millones de habitantes separados en cinco estratos impermeables. Los nativos, sólo un 10 % y distinguibles por la rigurosa uniformidad de su vestimenta, tienen la vida (sanidad, educación, universidad extranjera si la quieren, vivienda, sustento) garantizada por el Estado en óptimas condiciones y copaban las presidencias de las empresas.

En una segunda y privilegiada capa estaban los directores generales de éstas, occidentales y preferentemente ingleses. Luego venía una tercera clase, bastante acomodada, de profesionales liberales: ingenieros, médicos, periodistas, directores de hotel..., en general del mundo musulmán, egipcios, sirios o libaneses. La cuarta capa, taxistas, camareros, recepcionistas, fontaneros, 'kellys', trabajadores de aduana o seguridad, auxiliares de vuelo..., eran en general pakistaníes, malayos o filipinos...

Por último, existía una gleba de trabajadores de la construcción, en su mayoría nepalíes, parias del sistema, explotados por una ley malsana, la 'kefala', que les obligaba a entregar el pasaporte a la empresa contratante para que no pudieran anticipar su regreso.

Condiciones infrahumanas

Sin familias, vivían en albergues carentes de aire acondicionado y eran traslados en autobuses que tampoco lo tenían. La construcción era incesante, con tres turnos diarios de ocho horas incluyendo los horarios de más calor del día, con frecuencia pasados los 40º, lo que costaba la vida a muchos. Eso provocó severos y justos reproches desde nuestro mundo, si bien dirigidos al país y no a las constructoras occidentales que se lucraban con ello. En el momento de máxima actividad llegó a haber un millón de ellos. Por presión occidental, Qatar alivió los términos de la 'kafala' e introdujo el aire acondicionado en sus barracones y en los autobuses. Se estima que unos 7.000 perdieron la vida en aquel empeño.

El calor. De repente caímos en que ese Mundial no podría hacerse en su periodo clásico, verano en el hemisferio norte, invierno en el hemisferio sur. Jugar al fútbol en el verano qatarí era inimaginable, así que se cabalgó entre noviembre y diciembre, cuando la temperatura media oscila entre los 18º y 26º, que en julio son 31º y 42º. Un estropicio para las ligas europeas, que aportaron el 73 % de los jugadores. Estoy convencido de que nadie lo pensó a priori, y en Qatar hasta ofendió el cambio.

Fui entrevistado en la tele estatal y el presentador me porfiaba sobre el asunto con dos argumentos: que se iban a refrigerar los estadios y que en 2010 se jugó en Sudáfrica con temperaturas bajo cero. Le dolía que consideráramos inhabitable el calor de su tierra y no el frío austral de Sudáfrica.

Y, sí, estaban refrigerando los estadios. Acudí a una final de la Copa del Emir entre el Al Sadd de Xavi Hernández y el Al Rayyan de Sergio García. Por la mañana me advirtió Xavi: «Pasarás frío». Me llevé una chaquetilla de verano y en efecto pasé frío. Hileras compactas de troneras en los distintos niveles del estadio emitían aire tan frío, que, con 40º grados fuera, aquello parecía El Molinón a finales de octubre.

Homosexualidad invisible

La invisibilidad forzosa de la homosexualidad fue otro motivo de fuertes críticas. Y la prohibición del alcohol, por decirlo todo. Sólo puede tomarse en los hoteles de lujo, donde en el ático o en la planta baja hay un bar o restaurante a cuya entrada se exige el pasaporte, pues los qatarís tienen vedado el acceso. Pero jamás se puede beber en público. Fútbol y cerveza hacen un feliz matrimonio y Budweiser es patrocinadora de la FIFA desde 1986, pero se tuvo que conformar. Tuvimos, gran novedad, unas fan zone escrupulosamente abstemias. Y la verdad es que eso reduciría drásticamente los incidentes.

La inversión fue brutal: 220.000 millones de dólares en 12 años, quince veces más de lo que empleó Rusia para 2018. Se reformó el mejor estadio y se construyeron siete. Hubo cuatro en Doha y uno en Al Wakrah, Rayan, Lusail y Jor. Las tres primeras son ciudades satélite de la capital, y la cuarta dista sólo 50 kilómetros.

Las selecciones estuvieron alojadas en un radio de 10 kilómetros, nadie tuvo que tomar un avión, se durmió en la misma cama, sin tocar la maleta. Para jugadores, técnicos, directivos, periodistas y aficionados fue una comodidad extrema. Como los JJ .OO., que discurren en una sola ciudad, este fue un Mundial sin distancias y se pudieron presenciar tres partidos en directo en un mismo día, desplazándose en un metro novísimo, pulcro y cómodo.

Presencia de argentinos

Hubo algo muy artificial: los aficionados-decorado, trabajadores de la cuarta capa con entrada gratis, a los que se adjudicaba la camiseta de una selección para dar mejor aspecto a las gradas. Hubo, sí, aficionados de fuera, la mayoría del entorno (saudíes, emiratíes, egipcios, sirios...), pero también de países de tradición, sobre todo argentinos. Aunque Aerolíneas Argentinas sólo transportó 2.600 desde Buenos Aires, el número de hinchas de aquel país duplicó esa cantidad, en su mayoría llegados de Europa, muchos de España, donde ya les vimos llenar el Bernabéu en la Libertadores de 2018.

Fue llamativa también la presencia de mexicanos, muy adinerados y con enormes índices de gasto. Para los visitantes sin poderío económico se ofrecieron caracolas o roulottes en la periferia, bien acondicionadas y comunicadas. Algunos, deseosos de llevar siempre a Argentina consigo donde fueren, desmontaron las rejillas del aire acondicionado para hacer parrilladas.

Alemania intentó, y se le impidió, portar distintivos arcoíris en apoyo a la comunidad LGTBI, lo que provocó fuertes protestas en especial dirigidas al presidente de la FIFA, Infantino, cuyo discurso inaugural fue de un cinismo sin límites. Al menos, el fútbol pudo presumir de la presencia de tres árbitras, que coincidieron además en el Alemania-Costa Rica, con la francesa Stephani Frappart como principal y la brasileña Neuza Back y la mexicana Kaern Díaz como auxiliares. Impactó en un país donde la mujer aún tiene que ocultar su rostro cuando sale a la calle.

La selección qatarí, preparada con esmero durante años y sobre la que Xavi Hernández tenía una excelente opinión, naufragó, agarrotada por los nervios. Perdió 0-2 con Ecuador, 1-3 con Senegal y 0-2 ante Países Bajos. Lo peor fue la sensación de no ser nada, de no tener nivel para participar. Siempre conviene al ambiente que la selección local prospere y es tradición que los árbitros cooperen en ello, pero aquí no fue grave. Sólo el 10 % de la población es qatarí de origen, de manera que la decepción no empañó la atmósfera.

Los errores de Luis Enrique

A Luis Enrique se le salió la cadena y dio lo peor de sí, muy crecido como estaba después de buenas campañas con la selección. Semifinalista de la Eurocopa 2020 y finalista de la Nations League 2021, se clasificó para Qatar con estupendas notas en un grupo con Suecia, Grecia, Georgia y Kosovo. Llegó encantado de haberse conocido, en un ataque de entrenador colocó a Rodri de central y decidió lucirse abriendo un twitch para intercambiar chascarrillos con la chavalería. Estuvo fuera de control. Los resultados, de más a menos, no acompañaron su descaro: goleamos a Costa Rica (7-0), empatamos con Alemania (1-1) y perdimos con Japón (1-2). En octavos nos echó Marruecos en penaltis tras empatar a cero. Ahí terminó el Luis Enrique seleccionador.

Todo giró en torno a la figura de Messi, que llegó con la obligación de ganar el Mundial para borrar la mancha de haberse estrellado en los cuatro anteriores. Jamás un jugador compareció tan presionado. Argentina comenzó con una inesperada derrota ante Arabia, él tomó la palabra nada más acabar el partido, prometió enmienda y título y el equipo fue a más de su mano y de la del técnico Scaloni, Lionel también de nombre propio, muy conocido entre nosotros porque fue jugador del Depor, del Racing y del Mallorca, donde fijó su residencia.

La inmensa mayoría de los internacionalizables argentinos juega en Europa, lo que explica que se pueda llevar esta selección desde este lado del charco. A la derrota frente a Arabia le sucedieron victorias por 2-0 sobre México y Polonia. En octavos batió a Austria (2-1), en cuartos a Holanda (2-2 y 4-3 en los penaltis) y en semifinales a Croacia (3-0). La final, ante la Francia de Mbappé, fue hermosísima, con resultado, tras prórroga, de 3-3 y victoria en los penaltis por 4-2. Un hermoso epílogo para un Mundial extraño y novedoso, un tanto irreal pero cómodo, en el que el fútbol superó barreras de tradición y ética con su fuerza desatada de huracán que no respeta nada.

La proyección del país

Qatar gastó un dineral, pero dio un salto gigante en autopistas, avenidas, metro y hoteles, mejorando su atractivo turístico hasta competir con Dubai. Ganó reputación en el concierto de países, pero sobre todo en el mundillo del fútbol, en el que un qatarí, Al-Khelaffi preside la EFC, antes ECA. En 2022 Qatar organizó la Copa de Asia, que ganó su selección, que jugó más relajada. Un éxito acompañado de beneficios económicos superiores a los del Mundial, pues la FIFA se lleva mayor tajada en los ingresos.

Qatar atrae ahora más y más jugadores y entrenadores de fuera, con influencias enriquecedoras. El seleccionador es Julen Lopetegui, y allí entrenan Pablo Amo (ex mano derecha de Luis de la Fuente), Tintín Márquez, Vicente Moreno, Santi Denia, Félix Sánchez y David Prats.

Sosegada aquella locura constructiva, el número de parias de la construcción, un millón en el apogeo, se ha reducido muchísimo. Los más regresaron a sus casas dejando atrás inmensos sufrimientos y 7.000 víctimas, pero los 300 dólares al mes que cobraban por su trabajo semiesclavo les convirtieron en clase acomodada en su regreso a Nepal, porque el mundo está así de desequilibrado.