El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el 'Clásico' de la ACB

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el ‘Clásico’ de la ACB

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Un segundo cuarto absolutamente letal del Real Madrid dejó el 'Clásico' de la ACB en el Palau Blaugrana visto para una sentencia que acabaría reflejando un incontestable triunfo por 76-95 al término del duelo. La efectividad en el tiro de los blancos, que firmaron un ataque con múltiples protagonistas en el que brillaron especialmente Campazzo, Procida y Hezonja, dejó desmoronó a un Barça que no supo engancharse al duelo en ningún momento y que pecó tanto de un exceso de precipitación como de falta de precisión en sus labores ofensivas. Solo Vesely, Parra y Clyburn parecieron capaces de hacer frente al torbellino propuesto por un rival que, por momentos, estuvo a punto de llevarse un triunfo de récord para vengarse aún más de la afrenta encajada en casa en enero frente a su enemigo más íntimo, capaz entonces de batirlo a domicilio por un muchísimo más peleado 100-105.

Por mucho que el Real Madrid lograra abrir una leve brecha en el arranque del duelo, con un juego eminentemente coral en el que ya destacaría inicialmente la aportación ofensiva de Hezonja, el Barça logró hacerse con una primera victoria parcial por 18-15. Un resultado forjado gracias, sobre todo, a la efectividad de Jan Vesely y que, quizás, les permitió a los aficionados que llenaban las gradas pensar seriamente en hacerse con un triunfo al término del encuentro. Pero, si por un momento los locales pudieron llegar a prometérselas felices, el segundo cuarto fue todo un golpe de realidad. Los de Scariolo, hechos todo un vendaval, aprovecharon una tremenda efectividad en los triples para castigar a los locales marchándose con una máxima diferencia de 21 puntos en el marcador (30-51) cuando el partido se acercaba ya al descanso y dejando a los barcelonistas sin capacidad de respuesta.

La puntería de Lyles, Campazzo y la de un recuperado Hezonja desde más allá de la línea de 6,75, así como unos muy buenos minutos de Procida sobre la pista, castigaron a un Barça al que le faltó acierto y convicción al buscar el tiro y que, pese a todo, logró maquillar un poco las cosas justo antes de marcharse a la caseta gracias a un triple de Parra (33-51). De nada le sirvió al Barça mejorar un poco sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Los azulgrana siguieron fallando opciones aparentemente claras para maquillar un poco las cosas mientras al Real Madrid los puntos prácticamente se le caían de los bolsillos, incluso con todo aparentemente en contra, para lograr una máxima diferencia de 24 puntos y marcharse al último y diferente periodo 18 arriba en el luminoso (53-71).

Visto lo visto, y prácticamente dando por imposible una remontada que habría sido como mínimo una absoluta sorpresa, a Xavi Pascual no le quedó otra que empezar a guardarse bazas con vistas a una semana con doble cita en la Euroliga, pero sin renunciar por ello a evitar que el eterno rival fuera capaz de hacer más sangre en casa. El Real Madrid, levantando quizás por momentos un poco el pie del acelerador, tampoco quiso renunciar a llevarse un triunfo que le permitiera romper un récord de máxima diferencia a domicilio en un clásico de la ACB (23 puntos) que se remontaba a hace 53 años. Sin olvidar, claro, que la máxima absoluta fue un 63-102 cosechado a finales de 2016 precisamente en la Euroliga. El duelo, decidido ya a la práctica desde el segundo cuarto, terminaría finalmente registrando un triunfo visitante por 76-95. Algo menos abultado, pero no por ello menos doloroso.

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Con 19 segundos por jugar y empate a 80, Scariolo podría haber elegido que el último balón estuviera en las manos de cualquiera de los que tantas veces se vieron en estas situaciones. Campazzo, la apuesta segura de Llull... Lo dejó, sin embargo, en las de Andrés Feliz. Y la respuesta del dominicano fue sobresaliente. Un canastón sobre la bocina para alivio blanco en Gran Canaria. Un duelo que no supo cerrar y casi le cuesta un disgusto. [80-82: Narración y estadísticas]

Utilizó su cuerpo, su habilidad forjada en las canchas de Guachupita, el barrio dominicano del que escapó. Un tipo cada vez más importante en este Madrid en busca de sí mismo. Una canasta callejera. Un precioso colofón a un choque intenso en el que el Dreamland Gran Canaria -todavía no pudo contar con su refuerzo de lujo, el ex del Barça Chimezie Metu, de más a menos y de menos a más, casi se da una alegría ante el líder.

Del sopapo de la Copa el Real Madrid ha escapado de la única forma posible: con tres victorias. Sin alharacas, sin dramatismos y también sin conclusiones precipitadas. La reacción deberá seguir siendo refrendada. En Gran Canaria, a domicilio donde más le está costando (especialmente en Europa) y con bajas, lo de Scariolo sudaron más de la cuenta. Un mal arranque, después un rodillo y el enredo final.

Y eso que... La puesta en escena del Real Madrid fue tan impropia como contundente iba a ser después la reacción. Perezoso, fuera de onda, desbordado por un solo jugador. Mike Tobey, quien precisamente no atraviesa esta temporada por sus mejores días, torturó el amanecer blanco. Sacando de cacho a Tavares, aprovechando los bloqueos, anotando con una soltura sonrojante. En un momento, el estadounidense (con pasaporte esloveno), anotó 14 puntos y los de Jaka Lakovic, que tampoco andan en su curso más pleno (ni billete para la Copa lograron), se vieron 13 arriba (25-12).

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

El Madrid no sabía leer lo que estaba pasando en el Gran Canaria Arena. Las rotaciones apartaron a tres jugadores clave (ni Hezonja, ni Deck ni Garuba), tipos que se manejan entre el tres y el cuatro, pero que, sobre todo, se caracterizan por la energía que ofrecen al colectivo. Sin ellos, el resto no pareció agarrar la oportunidad. De nuevo frío Trey Lyles. Tampoco Alex Len iba a brillar demasiado. A los blancos les iba a tocar remar.

Lo que ocurre es que son tantas las virtudes que maneja Scariolo, que apenas tardó un bostezo en dominar el escenario. Paso adelante defensivo y algo de lógica en sus ataques. La sabiduría de Llull. El ímpetu de Okeke. La electricidad de Campazzo. Como sin darse cuenta, un parcial de vuelta de 7-29 para ver (muy por arriba).

Un dominio para ya no dejarlo escapar, entre las carencias locales y la seriedad blanca. Otro tripe de Campazzo puso una distancia enorme (42-58), ya en el tercer cuarto. Pero la noche no estaba rota en las islas. Al Madrid le quedaba otra desconexión. Coincidió la entrada a pista de Carlos Alocén, de vuelta de su segunda grave lesión de rodilla, y el bajón con la segunda unidad blanca (la entrada de Procida por un conmocionado Kramer y de Izan Almansa con la cuarta de Len), para que Wong lo aprovechara y dejara a los amarillos con vida en la entrada del acto final.

Más cerca todavía cuando Tobey volvió a penalizar desde el perímetro (68-69), cuando el Granca se lo empezó a creer de verdad. El parcial había sido de 26-11 y a Scariolo no le quedó más remedio que recurrir a sus seguros de vida. Volvieron Tavares, Campazzo y Feliz para apagar el incendio. Pero el duelo estaba ya en el abismo. Feliz, al que antes habían señalado una dudosa falta sobre Albicy, sofocó la caldera amarilla. Una acción de pizarra, un canastón sobre la defensa de Wong.

Son ya 19 triunfos ligueros por apenas dos derrotas para el Madrid. Cada vez más encarrilado ese primer puesto que ansían y que les garantizaría factor cancha a favor en todos los partidos de playoff. En Gran Canaria, ante un Dreamland peleón, había sido Campazzo el nombre propio (18 puntos). Un partido mayúsculo del base argentino. Una guinda tremenda de Feliz.

Un imparable Hezonja resucita al Real Madrid en el Carpena a cuatro días de la Copa

Un imparable Hezonja resucita al Real Madrid en el Carpena a cuatro días de la Copa

La palabra consistencia es la más anhelada por los entrenadores. Equipos pétreos, inextricables y capaces de mantener el pulso ante cualquier circunstancia y rival. Todavía lejos, mucho, de todo eso está este Real Madrid de Scariolo. Que volvió a experimentar una noche de toboganes, esta vez con final feliz. A cuatro días de la Copa, se llevó un alegrón en el Carpena, sexta victoria seguida en la ACB (donde manda con puño de hierro), una remontada ante el mismo rival contra el que disputará los cuartos el jueves en el Roig Arena. [92-96: Narración y estadísticas]

La "bronca" del descanso, resumía después un Hezonja que resultó inabordable. Y determinante con siete puntos en el último minuto. Un Madrid (sin Campazzo ni Deck) que se olvidó del desastre inicial, que recuperó la cordura y la energía y que se fue camino de Valencia con una mochila de optimismo a la que unir su triunfo en Belgrado.

Porque todo se puso del revés. Cuando Justin Cobbs, el último refuerzo de Unicaja en esta temporada tan movida para los malagueños en cuanto a los cambios en su plantilla, clavó el triple sobre la bocina del primer cuarto, a tabla, completaba un amanecer explosivo en el Carpena. Los de Ibon Navarro, desnivelados por los problemas físicos (sin Tillie, ni Tyson Pérez, ni Alberto Díaz y, desde hace mucho, sin Kravish), habían torturado al Madrid desde el perímetro. Un recurso de los que no tienen antídoto.

Feliz, ante Rubit.

Feliz, ante Rubit.Jorge ZapataEFE

Porque, nada más comenzar el segundo, Cobbs volvió a la faena. Era, entonces, el octavo triple de 12 intentos. Un parcial de 17-2 (para el 28-20), que había arruinado cualquier plan de Scariolo. El buen arranque de Okeke, el dominio en la pintura... Como un boomerang en contra, porque el perímetro fue el resorte que activó a los locales, dominio total de las sensaciones en un momento. Y un ciclón después, con más y más triples que desquiciaban al rival. Garuba perdía los papeles y la distancia se disparó (51-33).

El hundimiento fue total y la reacción tras el paso por vestuarios obligada. Este Madrid, tornasolado una vez más, volvió a sus básicos, a encontrar a Tavares en la zona, a abastecer a un Hezonja que regresó enchufado. 11 puntos en un momento y una remontada paulatina. Se llegó a arrimar a seis (74-68, tras un robo y dos más uno de un Garuba dispuesto a arreglar su fallo en la primera mitad), mientras el Unicaja no rehuía de los lanzamientos rápidos, de su ADN de baloncesto frenético. Contestaba con triples como latigazos, Webb, Duarte y un asombroso Cobbs... La batalla era ya un tiroteo.

Pero la presión del Madrid empezaba a ser insoportable. Y más cuando los triples abandonaban a Unicaja. Tres fallos seguidos de Perry y los blancos arriba (86-89 después de un parcial de 2-16) tras acciones individuales de Feliz y Lyles. Quedaban tres minutos y era como si todo lo que había luchado antes no le sirviera para nada a los de Ibon Navarro.

Tambaleándose en la lona, sin apenas fuelle ya, un triple de Sulejmanovic (partidazo) reactivó a los verdes. Dos minutos y vuelta a empezar. Erró Llull, Unicaja falló los tiros libres y, sobre todo, apareció Hezonja. Dos canastas casi seguidas encarando a Balcerowski y dos tiros libres para cerrar la noche.

Scariolo tiene un tesoro: Procida se reivindica ante el Zaragoza

Scariolo tiene un tesoro: Procida se reivindica ante el Zaragoza

De Gabriele Procida apenas se conocían destellos, pinceladas de un chico que parecía llamado a mucho más. Y no sólo en el Real Madrid que le fichó este verano. Mucho antes, cuando se forjaba en la cantera de Cantú y Bolonia, parecía un proyecto destinado a la NBA. Por el italiano, al que tampoco se vio demasiado en el pasado Eurobasket, anda preguntando media ACB, rogando una cesión. Con tardes como la de este domingo en el Palacio ante el Casademont Zaragoza, parece obvio que su momento de blanco está por llegar. [99-78: Narración y estadísticas]

Con su rostro tímido y su físico privilegiado, no tardó en desplegar su abanico de talentos. Hasta poner en pie al Palacio, el animado de una tarde que no se complicó, de esas de entreguerras que tantas veces cuestan resolver. En sus dos entradas en pista, Procida fue el rey: triples, mates, defensa (a Santi Yusta) y canastas acrobáticas. 18 puntos en 23 minutos. Y una victoria para seguir en todo lo alto de la Liga Endesa.

El Casademont Zaragoza no está teniendo una temporada sencilla con un debutante en ACB, Jesús Ramírez, en el banquillo. Forjado en Alemania, navega con una plantilla extraña, con lesiones y demasiados cambios. Esta misma semana anunciaron la salida de dos de sus pívots (el turco Kabaca y el dominicano Joel Soriano), el paso por el quirófano de su base referente (Trae Bell-Haynes). También está lesionado Dubjlevic y otro de sus refuerzos, Stevenson, se marchó hace tiempo.

Mientras intenta escapar de los puestos de peligro, con todo eso lidia Ramírez (además de con la competición europea, en su caso la FIBA Europe Cup). Esta misma semana ha recibido dos nuevas piezas, el ex NBA Josh Richardson (casi 600 partidos entre Dallas, Miami, San Antonio...) y otro base, Isaiah Washington, que no fue de la partida aún en el Palacio.

Miguel González

Con tales remiendos, la visita a Madrid le liberaba de presión. Y en esos escenarios, los equipos se vuelven más peligrosos. Así fue de inicio, ante un Madrid con la vista puesta en su semana europea montado en el avión (el martes Atenas, el jueves Dubai...), con la baja de Maledon y Tavares y Lyles de descanso. Miguel González entendió que era buen momento para reivindicarse.

El alero asestó dos triples de inicio, mostrando a las claras las intenciones mañas. Resultó una primera mitad igualada, pues la energía del Madrid no era suficiente. Prueba de ello era el dominio visitante de la pintura, con el gigante Koumadje y el atildado Robinson. El Madrid se mantuvo con un segundo cuarto de mucho acierto, de cinco triples y de la irrupción de un tipo que pide más. Gabriele Procida también comprendió que esa debía ser su tarde.

El paso por vestuarios le trajo más clarividencia a un Madrid en el que apareció Hezonja. Len, en la tarde de los pasos adelante, también dominaba a base de tapones y mates. Pero faltaba consistencia y el Zaragoza seguía en partido después de dos contras finalizadas por el canterano Traoré que enfadaron a Scariolo. Tuvo que salir Llull a poner orden -y la máxima (65-53)- con dos triples.

Y después llegó el remate de Procida, protagonista absoluto. Y con merecimiento. Golpeó de nuevo la tarde con contras fugaces, una preciosa canasta a aro pasado y otro triple. Intentó un mate brutal sobre Traoré. Y, sobre todo, elevó la distancia con un Zaragoza que hacía tiempo al que la energía le había abandonado. Scariolo tiene un tesoro.

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

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El ex jugador estadounidense Brad Branson, ganador de una Copa Korac con el Real Madrid y la primera gran estrella del Valencia Basket, ha fallecido a los 67 años de edad, según confirmaron este miércoles fuentes del club 'taronja'.

Nacido en Harvey (Illinois), medía 208 centímetros, concluyó su formación en la Southern Methodist University. e inició su carrera en Europa en Italia, país en el que jugó en el Rimini y sobre todo en el Brescia entre 1980 y 1986, verano en el que fichó por el Real Madrid.

Tras dos temporadas en el Real Madrid, club con el que conquistó la Korac de 1988, recaló en el entonces llamado Pamesa Valencia en el verano de 1988. El club valenciano acababa de ascender a la acb y su incorporación fue un 'golpe de efecto'.

Estuvo seis campañas en un club del que fue la gran referencia en la pista durante esos años pero también una de las figuras más reconocidas fuera del parqué. La temporada 1993-94 fue la última de su carrera y la acabó con el Valencia.

Entre los dos equipos acumuló 280 encuentros y 9.106 minutos de juego en la acb. Entre sus actuaciones más destacadas está un partido del Real Madrid contra el Estudiantes en el que acumuló 44 puntos de valoración por, entre otras cosas, capturar 18 rebotes y anotar 37 puntos, ya con la camiseta del conjunto valenciano, contra el Fórum Valladolid.

Elegido por los Pistons en la segunda ronda del draft de la NBA en 1980, jugó dos campañas en la competición estadounidense, primero con los Cavaliers y después con los Pacers y brilló en la CBA, la entonces segunda liga del país norteamericano.

Hezonja fulmina al Breogán

Hezonja fulmina al Breogán

No hay un jugador igual. Mario Hezonja no admite comparaciones en Europa, un alero con mil posibilidades, talento y físico, conocimiento del juego y liderazgo sólo a prueba de su mentalidad. En Lugo, uno de esos sábados en que las cosas suelen complicarse, el croata se adueñó del escenario para la enésima victoria del Real Madrid, la que le mantiene con sus estupendas sensaciones. [85-103: Narración y clasificaciones]

No fue una noche tan plácida ante el Breogán. Pero esta vez el Madrid, que desde que perdió el pasado 4 de enero el clásico en el Palacio parece otro, se apoyó en el perímetro (15 triples, 52% de acierto), en el dominio de la pintura de Len y Garuba, en la aportación de menos habituales como Okeke y Feliz y en el partido total, sin hacer ruido, de Trey Lyles (cinco puntos sin fallo, seis rebotes, cinco asistencias). Aunque, por encima de todos, Hezonja (28 puntos, seis rebotes).

En Lugo, dos días después de la batalla contra el Mónaco, en esta sucesión de partidos inasumibles que afrontan cada semana los equipos Euroliga, el Real Madrid se plantó con rotaciones. Con la baja por lesión muscular de Theo Maledon y sin Tavares, Deck ni Abalde. Y el Breogán de Luis Casimiro no es cualquiera. Un equipo de los que se agarra a la Liga, competidor y fiero, sin atisbos de coqueteos con el descenso desde que el veterano entrenador manchego acudiera al rescate hace ya un año.

Con el ucraniano Len en el banquillo y el joven ruso Egor Amosov como gran novedad en la convocatoria (debutó, con 18 años recién cumplidos, a falta de un minuto), el Madrid amaneció golpeando. Ritmo de crucero que destroza a cualquier rival dormido. Un 0-10 de salida ante el que pronto reaccionó el equipo gallego. Hasta el punto de ponerse por delante al comienzo del segundo cuarto (21-19), impulsando por el físico del danés Diba.

Alex Len, ante el Breogán.

Alex Len, ante el Breogán.ACB Photo

No iba a permitir desconexiones el Breogán, consciente del esfuerzo que supone para el Madrid estos tipos de partidos ligueros a domicilio, mezcla de pereza y cansancio. Garuba, tan de dulce últimamente, apareció en el duelo con nueve puntos en un suspiro y Andrés Feliz inyectó una marcha más para devolver la ventaja a los blancos. Pero la siguiente siesta fue un sopapo en toda regla. El eléctrico Dewayne Russell elevó a su equipo hasta la primera ventaja alarmante (43-35). Sólo la irrupción poderosa de Len en la pintura y ocho puntos seguidos del pívot llevaron al descanso la igualdad.

El Madrid regresó con la concentración y el ímpetu recobrado. Hezonja en plan líder (12 puntos más en un suspiro) y el triple como aliado, hasta seis en el tercer acto, dos de ellos de Okeke. Pero el Breogán no se daba por vencido, con el croata Mavra a los mandos de la rebelión ahora. Tuvo que ser otro tirón más, al comienzo del round final, el que acabara rindiéndoles. El triple, esta vez, era el gran puñal blanco.

En el siguiente apretón, el Breogán se fue a la lona. Dos triples más de Hezonja y se acabó el duelo, la 15ª victoria blanca en Liga.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

La magia de Laprovittola rompe la racha del Real Madrid en los clásicos

Las rachas las despedazan los que son diferentes, los que guardan la magia en movimientos sutiles, indetectables, allá donde no alcanzan ni la lógica de los físicos superiores. Nicolás Laprovittola, atormentado en sus últimos meses de carrera por las lesiones, tan lejos de lo que fue, decidió el clásico en el Palacio para el renacido Barça de Xavi Pascual. 17 puntos en una segunda mitad descomunal para acabar con la inercia de nueve victorias seguidas del Madrid, que no cedía ante los azulgrana desde abril de 2024. Para enterrar las 37 consecutivas de las que presumían los blancos en el Palacio en Liga Endesa. [100-105: Narración y clasificaciones]

Laprovittola, otro ex, fue el nombre propio. El héroe que reivindica la pujanza recobrada del Barça y el que pone de manifiesto las dudas de un Madrid impropio. Porque nada tiene que ver con la excelencia encajar 105 puntos, la ineficacia defensiva por norma, la desidia, los rivales poniéndose las botas una y otra vez. Scariolo tiene un problema.

Fue un clásico igualado, largo y divertido. Donde ninguno de los púgiles perdió la cara hasta el final. Encajaban y contragolpeaban, a la espera de los que alzaran la voz para decidir. Y en ese alambre, con un Barça duro y capaz de dominar el rebote, de que Tavares no les hundiera como tantas veces, apareció Laprovittola. Hasta el punto de que ni Punter le hizo falta a Pascual en la hora de la verdad. Allí donde el Madrid no encontró a nadie. Especialmente desaparecidos los nuevos, como si no entendieran de que van estos duelos. Nada de Lyles, poco de Maledon. Kramer y Len ni jugaron y Procida, Okeke y Almansa fueron los descartes.

Todos los titubeos defensivos de este Real Madrid al que cualquiera, por norma, le hace 90 puntos, quedaron puestos de manifiesto bien temprano, extraño clásico mañanero en el Palacio. Este Barça renacido de Xavi Pascual, a pesar de no contar ni con Will Clyburn y Vesely ni tampoco con Darío Brizuela (y con Shengelia, recién recuperado, a medio gas aún), le había asestado 28 puntos en el primer round. Con puntería sí (seis de ocho en triples, tres de ellos de un Kevin Punter al que ni el titular Llull ni Abalde pudieron frenar), pero también con demasiada facilidad. Hasta Fall anotó en la pintura con canastas demasiado sencillas.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.

Tavares machaca ante la defensa de Willy Hernangómez, en el Palacio.Daniel GonzalezEFE

Resultó un inicio de intercambio y muchos puntos, como si las energías sólo se reservaran para el ataque. El pulso local del Madrid, auspiciado por Hezonja de primeras, lo contrarrestó el Barça con esa dosis de rigor y concentración que ha supuesto la llegada al banquillo de Pascual. Una tónica que se mantuvo en el segundo acto, con esa sensación de que a este Madrid le hieren con demasiada facilidad. Tras una técnica a Maledon por protestar y otra sencilla canasta de Satoransky, los azulgrana se vieron cómodos 10 arriba (36-46). Sólo un pequeño arreón final, con triple de Llull en su partido 1.201 con el Madrid, otorgó algo de tregua a los blancos antes del descanso.

De vuelta, otro triple del infinito Llull, y la cosa ya se igualó (47-48). Es tan evidente que le queda margen en el lado defensivo como que este Madrid le sobra el talento ofensivo como a un río desbordado. Una plantilla amplia, versátil, física y con una mezcla de noveles y veteranos. Pero desde el despido de Joan Peñarroya, este Barça devino en una roca a la que apenas el Mónaco ha conseguido quebrar del todo en casi 20 partidos. Aguanta los impactos como buen fajador y Punter es un puñal indefendible. Y sí Satoransky acierta con los triples, cualquier conato de incendio se sofoca. El tercer acto avanzó en un bonito intercambio en el que Hezonja pretendía ser el rey y en el que la falta de concentración de Fall desató las iras de Pascual. Pero los fallos en los libres del Madrid y la enésima prueba de carácter visitante, con dos triples y un momento absolutamente mágico de Laprovittola (15 puntos casi de carrerilla), le mantuvo pleno en el duelo antes de la recta de meta.

La igualdad era terrible y las sensaciones iban de acá para allá. Pero Lapro, el elemento inesperado, continuaba imparable. El cuarto triple sin fallo de Satoransky (asistencia del argentino), desató la alarma roja en el Palacio: la máxima (89-98, a falta de tres minutos y medio).

Que resultó fatal, con acciones precipitadas y un celebrado palmeo de Willy Hernangómez para sentenciar.

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

La revolución Xavi Pascual desafía la insólita racha del Real Madrid en los clásicos

Desde que el pasado 7 de noviembre el Barça perdiera en el Palau el primer clásico de la temporada (92-101), correspondiente a la Euroliga, con el consiguiente despido de Joan Peñarroya a los dos días, llegó la revolución. No hubo ningún fichaje (no está la economía azulgrana para dispendios) y sí un cambio en el banquillo. Un retorno tan esperado, el de Xavi Pascual. 14 triunfos y tres derrotas desde entonces -contando las tres con el interino Óscar Orellana- pero, sobre todo, un giro en la forma de aplicarse. Energía, nueva mentalidad, jugadores que ni contaban y que parecen otros... Y defensa. A contracorriente de la tendencia actual de baloncesto frenético, para cada ataque rival anotar a este nuevo Barça es una tortura.

Para saber más

Eso, la defensa, marcará este domingo (12:30 h., DAZN) el segundo clásico del curso, esta vez de Liga Endesa (en apenas 12 días llegará el siguiente, también en el Palacio, aunque europeo). Porque, mientras los azulgrana respiran a través de ese pilar y observan su presente con un optimismo como no se recordaba, el Real Madrid avanza entre victorias (muchas en ACB) y más derrotas de las que les gustaría a Sergio Scariolo en Euroliga. Pero, sobre todo, con unas dudas en su juego que se centran precisamente en eso, la defensa.

El claro ejemplo fue el último, este viernes ante el Dubai. Al descanso, los blancos habían encajado 58 puntos («lamentable» segundo cuarto, en palabras del ex seleccionador. De nuevo el runrun en las tribunas del Palacio (no es la primera vez). Tan llamativa fue la desidia y las facilidades al rival como estruendosa después la reacción: el Madrid se impuso con un parcial en la segunda mita de 63-35. En Europa, donde marchan 10º, los rivales les anotan casi 87 puntos por noche. Alberto Abalde, uno de los mejores en el triunfo ante el Dubai, habló de esa falta de «consistencia». «Tenemos momentos muy buenos, en los que somos el equipo que queremos ser en defensa, y luego otros no tan buenos. Debemos ser capaces durante los 40 minutos de dar un nivel alto de concentración y estar un paso más hacia delante, que cada canasta le cueste al rival. Hay que dar un pasito para ser más consistentes los 40 minutos», admitió.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.

Laprovittola y Lyles, durante el clásico de noviembre en el Palau.EFE

Otra cosa es la ofensiva y el talento de una plantilla amplia y versátil: quizá nunca tuvo tanto para presumir. Con puntos tan fáciles y fuera de sistema como los que pueden conseguir Theo Maledon o Trey Lyles, dos de los nuevos. Y otra cosa es la ACB, donde los blancos marchan poderosos y líderes, con sólo la derrota en Vitoria de la segunda jornada. 11 de carrerilla, por siete del Barça, que ya es cuarto. Y en las que apenas le han anotado 71,8 puntos por partido desde la salida de Peñarroya (en Euroliga, los 124 puntos encajados en la victoria tras tres prórrogas ante el Baskonia 'ensucia' los números de Pascual). «Excepto el partido contra el Mónaco [contundente derrota en el Palau el pasado 30 de diciembre], hemos competido en todos. Está claro que los encuentros llegan muy rápido y a veces hay que mantener la calma, sabiendo que puede tocar un mal día. Pero, en general, creo que estamos mostrando buenas líneas, y eso da confianza», concedía en la previa Tomas Satoransky, uno de los que se ha disparado en rendimiento con la llegada del entrenador que alzó la última Euroliga de la entidad, en 2010.

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Esas inercias estarán hoy a prueba en el Palacio, a mes y medio de la Copa. También una racha para el sonrojo. El Barça acumula nueve derrotas consecutivas en los clásicos: no le gana al Madrid desde hace más de año y medio (7 de abril de 2024). «Ellos han cambiado cosas, están en un buen momento. Nos van a exigir el máximo. Hemos hecho algún pequeño ajuste en el entrenamiento para dos o tres cosas», confesaba ayer Abalde, con la misión de bailar siempre con la 'más fea', en este caso, de detener a Kevin Punter (Will Clyburn sigue de baja en los visitantes, que han recuperado a Shengelia). El Madrid, por cierto, suma 37 victorias seguidas en el Palacio en ACB.

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: "Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar"

Sito Alonso y los secretos del UCAM Murcia, el equipo revelación: “Hacemos pequeñas locuras, tenemos que arriesgar”

Entre las cualidades del ser humano está la del saber olvidar, la de bloquear los malos momentos para poder continuar. No es el caso de Sito Alonso (Madrid, 1975). En 2018 fue despedido del Barça tras seis meses en el cargo. "No lo pasé muy bien allí", recuerda ahora con ese traspié como lección. Lo hace desde Murcia, donde encontró un destino tan improbable como exitoso. El UCAM, subcampeón en 2023, en el mejor arranque de su historia, desafiando hasta el liderato de la Liga Endesa (si este martes derrota al Real Madrid, 21.00 h., DAZN) y asombrando con su baloncesto frenético y pasional. Desde "una humildad grande y una ambición tremenda", el equipo revelación.

Cinco victorias seguidas, 10 en 12 jornadas; si gana al Real Madrid el UCAM será líder de la ACB, a estas alturas.
No pensamos mucho en ser líderes, pero puede ocurrir. En nuestra historia, no estamos acostumbrados a estar entre los primeros. Ni a ser favoritos contra ningún rival. Estamos contentos, porque hemos intentado en estos últimos años tener un nivel competitivo muy alto y la verdad es que lo estamos consiguiendo. A veces ganamos más, a veces ganamos menos, pero se cuenta con nosotros como equipo. Y eso es muy importante.
El mejor arranque de la historia del UCAM después de que en pretemporada os quedarais sin billete para la Champions League y sin uno de vuestros mejores jugadores, Kaiser Gates, por una grave lesión.
El palo más grande fue tener que jugar esa fase previa habiendo quedado novenos el año anterior: no se había dado esta situación. La decisión que Gran Canaria y Joventut toman de jugar la Champions nos afectó de una manera directa. Chalon en ese momento estaba un escalón por encima y no pudimos batirle. La lesión de Kaiser ocurre el primer día que estamos en Bulgaria, el primer entrenamiento allí. Nos sobreponemos. Pero ese viaje y uno anterior en Francia, esos 10 días juntos hicieron que el equipo mejorará de una manera sustancial, no sólo en el juego, sino en el conocimiento de cada uno y en la amistad que hay entre ellos. Todo eso hace que el inicio sea así de bueno, pero no por los resultados, sino por el cómo. Obviamente, ganar es lo más importante, pero hacerlo de una manera brillante, jugando como equipo, defendiendo, comprometidos en cada acción, eso creo que es la diferencia.
¿Cuál es el secreto? ¿Cómo se consigue que cada jugador le compre esa idea de esfuerzo innegociable?
Hace dos años, cuando quedamos subcampeones de Liga, también pasó. Somos un club que no entramos dentro de muchas quinielas a nivel presupuestario, pero sí que tenemos algo que nos hace especiales, lo que llamamos una humildad controlada: una humildad grande con una ambición tremenda. A los jugadores les explicamos que aquí igual van a ganar menos dinero, pero que la exigencia va a ser brutal. Saben a lo que vienen. Hace dos años, casi ninguno de los jugadores que estaba había conseguido algo importante. Este año pasa lo mismo. Vino un jugador que ha estado 20 meses fuera de la competición (Cacok, por lesión). Otro que ha quedado último en la liga italiana, aunque ha sido uno de los máximos anotadores (Forrest). Otro que habían cortado del Maccabi, que había tenido que buscarse un sitio en Grecia para poder seguir jugando (DeJulius). Jugadores que tienen cosas que demostrar. Y que se juntan con la filosofía del club que lideran los tres capitanes, Dylan Ennis, Saint Ross y Radebaugh.
Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.

Sito Alonso, junto a Ennis y Raieste.ACB Photo

En ese ejemplo también encaja Sander Raieste, uno de los jugadores revelación de la temporada.
Cumple todo esto también. Él quería demostrar que fuera del Baskonia podía jugar a un alto nivel, con una responsabilidad más alta. Tenía ese reto, él mismo. Tuvo varias ofertas. Yo le explico exactamente lo que iba a pasar, que es la frase que te he dicho antes de la exigencia iba a ser máxima, igual que la confianza. Si él daba todo en cuanto a esfuerzo, sacrificio, entrega, defensa, rebotes, todo lo que él puede dominar.... Estamos encantados con él, encantados, nos ayuda muchísimo a ser más competitivos.
"Cuidado con nosotros" es una frase que usa recurrentemente.
Lo siento así. Me gusta ser incómodo en ataque y en defensa para el rival, aunque sé que eso es dificilísimo y que depende 100% del compromiso que tengan los jugadores, porque al final los protagonistas son ellos. Si quieres conseguir cosas más ambiciosas, tienes que arriesgar. Y arriesgamos, a nivel de fichajes. Cuando Cacok vino era enano, no podía jugar, llevaba 20 meses lesionado... hay que arriesgar. O tener dos bases americanos en el mismo equipo, en un proyecto nuevo. Son pequeñas locuras. A veces nos pueden salir mal y otras nos salen bien, pero que las aceptamos todos.
¿En Murcia está demostrando todo lo que no pudo como entrenador en el Barça?
En el Barça no lo pasé muy bien, porque no fui capaz de hacer entender al grupo el compromiso que yo necesito para hacer un baloncesto de muchísimo esfuerzo. Como no fui capaz, pues la cosa se acabó. Y fue una experiencia más que me ha servido muchísimo para mejorar. Estoy súper agradecido al Barcelona por esa oportunidad, nada más. Hay etapas, momentos y lo importante es poder sacar rédito de todo. De Guipúzcoa, de Bilbao, de Baskonia, que hicimos un año fantástico... Y del Joventut, que ya ni me acordaba, que era muy joven. Fui entrenador Euroliga y después del subcampeonato aquí tuve ofertas para volver. Y no sucedió porque el proyecto que yo veo en Murcia me ofrece todas las cosas que en este momento necesito: un proyecto donde verdaderamente se crea en la persona.
La otra persona clave y menos conocida del proyecto es Alejandro Gómez, director deportivo. ¿Cómo es trabajar con él?
Cuando me fichó la gente decía que nos íbamos a matar, por nuestro carácter. Grandes adivinos, porque ahora no solo es mi jefe, es uno de mis mejores amigos. Cuando tú entiendes que una persona es amiga tuya, es porque has visto en él algo diferente al resto. Alejandro tiene algo que no tiene mucha gente en este negocio: fidelidad, lealtad. Nunca te va a fallar. Te va a decir las cosas a la cara, es muy exigente, pero es una persona que es capaz de asumir el error de los demás e intentar mejorarlo. Está totalmente loco porque tiene una ambición desmesurada. Y una manera de controlar las finanzas, controlar el mercado... No siente la presión para tomar decisiones y en este deporte hay muy pocas personas así.
Sito Alonso.

Sito Alonso.ACB Photo

Fue un entrenador precoz. ¿Cómo recuerda su infancia y la influencia de su padre, Alfonso Alonso, también técnico?
Mi padre utilizó el baloncesto como herramienta para las cosas que pretendía crear en mí, la disciplina, la ambición. Por eso él me metió tan pronto a tener responsabilidades, para que aprendiera que la vida no es un juego, que tiene unas reglas y hay que cumplirlas. La primera es la educación y después el respeto, la puntualidad, el trabajo, la dedicación... Yo eso verdaderamente lo viví en casa de una manera muy estricta, fuera de lo normal y estoy eternamente agradecido. Él me ha dicho siempre las cosas muy claras, hay unas reglas en casa, hay que cumplirlas. Y si quieres conseguir algo, hay que trabajar. Y ahora sigue exigiéndome lo mismo desde la distancia, aunque sabe que ya tengo 50 años, que no es lo mismo, pero él nunca me dice una cosa que quiera oír. Me dice la que él necesita decirme, si me gusta bien y si no... Por ejemplo, cuando yo estaba en el Barcelona me dijo: "No vas a durar mucho, porque no veo que esté reflejado lo que tú quieres en el equipo". Es un tío que no se anda con tonterías.
Siempre ha tenido fama de polémico, de un poco gruñón. ¿Cómo siente que se percibe a Sito Alonso desde fuera?
No es que no me importe, siempre te importa, pero no pierdo mucho el tiempo porque creo que no es necesario para la formación de un entrenador. Entiendo que los otros clubes, sus aficionados, no me deben tener mucho cariño, porque defiendo lo mío y creo que si estuviera con ellos, pues me querrían más. No es que sea un hombre muy polémico, simplemente no soy muy bienqueda, no es una de mis virtudes. No digo lo que la gente quiere oír, digo lo que pienso.
De no ser entrenador, le hubiera gustado ser psicólogo.
Sí. Obviamente, estoy muy lejos de todo lo que saben ellos y de todo lo que tienen que estudiar para conocer verdaderamente el funcionamiento de la cabeza de un individuo. Pero una de las cosas que he aprendido es que es importante saber con quién estás trabajando y cuanto más capaz eres de identificarlo, más le llegas. No puedes tratar a todo el mundo igual, todo el mundo no es del mismo país, ni tiene la misma educación, ni las mismas experiencias baloncestísticas. Lo primero de todo es el conocimiento personal y baloncestístico de cada uno de tus jugadores. Y luego, que ellos te vean con la misma motivación y ganas de trabajar que les pides. Si eso no es así, hay un problema.
¿Cómo es Sito fuera de los banquillos?
La gente que me conoce fuera se sorprende mucho. Porque entiendo que traslado una imagen arisca o demasiado seria. Pero a mí lo que me gusta de la vida es ser feliz, y para ser feliz hay que divertirse, hay que bromear. Y elegir, es fundamental. Lo que quieres hacer en cada momento, siempre que se pueda, claro.
¿Cómo le gustaría que se recordara a este UCAM?
Un poco como se tituló hace dos años con el subcampeonato, esos pequeños locos de Murcia, que lucharon contra todos y consiguieron hacerse respetar con mucho sacrificio. Me gustaría que se recordara que se hicieron cosas que a la gente de la región y de la ciudad le hicieron sentirse orgullosa. Somos bastante buenos ante la adversidad, eso creo que es en lo que más destacamos.
Llega pronto una Copa en la que podríais acudir cabezas de serie, estáis en la lucha por la FIBA Europe Cup... ¿Qué le pide a la temporada?
Nuestro club ha ido tres veces a la Copa, una como organizador. Las otras dos, en los últimos cuatro años. Buscamos que no sea una cosa esporádica. En cuanto a Europa, somos peculiares. Nos hemos tomado la Europe Cup como una competición en la que vamos a dar nuestro máximo nivel, pero sin condicionar ni un segundo la Liga Endesa. Descansan dos o tres jugadores. Si seguimos avanzando y la competición nos da una posibilidad de luchar por algo bonito, pues lo haremos, veremos las decisiones que tomamos, pero no correremos ningún riesgo con ningún jugador.