El COI prohíbe al abanderado ucraniano competir con un casco con fotos de deportistas muertos en la guerra

El COI prohíbe al abanderado ucraniano competir con un casco con fotos de deportistas muertos en la guerra

Actualizado

El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, no podrá usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra de Ucrania, ha informado el Comité Olímpico Internacional (COI).

El COI ha alegado para la prohibición a la regla 50.2 de la Carta Olímpica que establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".

Heraskevych, de 26 años y que había utilizado el casco en la sesión de entrenamiento de este lunes, rendía homenaje a varios deportistas fallecidos durante el conflicto, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros.

Tras la decisión, el deportista ha mostrado su rechazo en sus redes sociales: "Tengo la sensación de que el COI está traicionando a esos atletas que formaron parte del movimiento olímpico al no ser homenajeados".

"En los Juegos hemos visto un gran número de banderas rusas y para el COI esto no supone ninguna violación, sin embargo, si se encontró una violación en el casco que rinde homenaje a los miembros de la familia deportiva ucraniana que han sido asesinados, la verdad está de nuestro lado, espero una decisión justa del COI" señaló Heraskevych.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado su apoyo al atleta a través de la red social "X": "Esta verdad no puede ser incómoda, inapropiada ni calificarse de manifestación política en un evento deportivo. Es un recordatorio para todo el mundo de lo que es la Rusia moderna".

Por su parte, Mark Adams, portavoz del COI, se ha mostrado comprensivo con "el deseo de los atletas de recordar a su amigos" pero también ha señalado que "el casco contraviene las directrices". Adams dijo que el COI haría una excepción a las pautas y permitiría a Heraskevych usar un brazalete negro en la competencia

Queralt Castellet: "Es increíble que sea medallista olímpica en una especialidad para la que mi país no tiene instalaciones"

Queralt Castellet: “Es increíble que sea medallista olímpica en una especialidad para la que mi país no tiene instalaciones”

Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.

Para saber más

Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.

Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?

Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.

P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.

R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.

Castellet, en acción.

Castellet, en acción.Red Bull

P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?

R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.

P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.

R. Exacto, es que eso no ha cambiado.

P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.

R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.

P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.

R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.

Queralt Castellet.

Queralt Castellet.Red Bull

P. La caída en Copper Mountain.

R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.

P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?

R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.

P. En su deporte no se puede ser prudente.

R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos

P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?

R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.

P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?

R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.

P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?

R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: "Le dije a Juanpe: '¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'"

Yago Rojo, el maratoniano que se recupera a rueda de un líder del Giro: “Le dije a Juanpe: ‘¿Pero vas a aguantar a este ritmo 20 minutos?'”

Yago Rojo, probablemente el más pujante de los maratonianos españoles, 41º en los Juegos de París, oteaba el horizonte del reciente Maratón de Valencia y se relamía. Un estado de forma como no recordaba. "A mí no me gusta decir 'estaba para esto', porque siempre defiendo que la marca que haces es la que vales (2:07:47 es la suya). Pero estaba para reventar el crono. Los entrenamientos que estábamos haciendo, sobre todo las sensaciones... Recuerdo una tirada con Carlos Mayo, acabando el último 10.000 en 29:30 y le decía a Luismi (Martín Berlanas, su entrenador), 'si quieres sigo'", cuenta a EL MUNDO desde la más pura "frustración", desde "noches sin dormir". Porque, a las puertas del "gran día", le acudió el dolor y "no sé si este estado de forma va a volver alguna vez en mi vida".

Yago, el chico de Aluche que soñaba con ser Fernando Alonso, pura alegría y desparpajo, vivió días "horrorosos". Descubrieron una pubalgia, con afectación en la zona del sacro ilíaca. Tocaba parar, redefinir objetivos, una pesadilla para quien acostumbra a acumular 200 kilómetros a la semana. Aunque la oportunidad de Valencia y su recorrido siempre propicio para batir una marca que le resituaría entre las mejores nacionales de siempre, el madrileño pronto encontró la motivación de vuelta, siempre pensando en Los Ángeles como objetivo de fondo. Sólo había que regresar a la infancia.

"Yo de niño quería ser ciclista", comenta quien encontró en la bici a su mejor aliado para la recuperación. Diversión, exigencia y buena compañía. Nada menos que a rueda de Juanpe López, toda una maglia rosa del Giro.

Pero no sólo es la experiencia. El entrenamiento cruzado también es científicamente provechoso para los atletas de elite. "Es una barbaridad. Además, en mi caso, no sé por qué, me sube el pulso muchísimo en la bicicleta. Es bastante curioso, hasta me compré otro pulsómetro porque pensé que el que tenía estaba mal", explica Yago, que en esfuerzos sostenidos de unos 12 minutos, supera las 180 pulsaciones. Algo que, corriendo, en su caso sería ir a 2:50 el kilómetro, aproximadamente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.

Juanpe López y Yago Rojo, en una imagen reciente.EL MUNDO

Rojo encontró en el nuevo refuerzo del Movistar un estupendo compañero. Se conocieron el año pasado y, aprovechando la estancia del sevillano en la capital con su pareja, la marchadora Lidia Sánchez-Puebla, acordaron unos entrenamientos en los que también se unen otros como el también ciclista Gonzalo Serrano o el duatleta Javi Martín. Tiradas de hasta cinco horas en las que el maratoniano comparte en paralelo los calentamientos y a rueda las series de los ciclistas. "Yo le dije que no quería interrumpirle sus entrenamientos. En las series largas, me cuesta seguirle. Pero lo disfruto una barbaridad, me lo estoy pasando como un enano, ir ahí detrás viendo su culo con el loguito de Movistar, su Canyon", bromea Yago, alucinado del reconocimiento que reciben por las carretas de Madrid y con la potencia de los profesionales en las subidas. "El otro día fuimos para el Alto del León y luego subimos Navacerrada. Cuando Juanpe y Gonzalo empezaron, dije: "¿Pero va a aguantar así 20 minutos?". Arrancó como si me pasase una moto. Cuando la carretera se pone para arriba no hay un punto de comparación. Ellos están tres ligas por encima".

Rojo se lleva la experiencia ("es una excelente persona y te va enseñando cosas técnicas") y sus músculos, protegidos del impacto hasta que pueda volver a correr (cree que será en unos días) la inyección fisiológica que acelerará su puesta a punto. "Ponerme en forma me va a costar bastante menos. El cansancio después de una salida es diferente al de correr, más orgánico, menos muscular. Un reventón sobrehumano, pero sin la sensación de no poder moverte que provoca la carrera", explica.

Si todo va bien y con la precaución debida, las miradas de Yago están en el Europeo de Birmingham del próximo verano, aunque para ello deberá acreditar la mínima en alguna maratón previa, posiblemente en Hamburgo o Praga. Y, llegado el momento, recordará esas salidas invernales en bicicleta, a 50 kilómetros por hora por Chinchón a rueda de Juanpe López.

Ander Martín o por qué España es el epicentro mundial de un nuevo deporte olímpico: "Las regatas son puro frenesí"

Ander Martín o por qué España es el epicentro mundial de un nuevo deporte olímpico: “Las regatas son puro frenesí”

En la playa de Torrevieja unos cuantos hombres y mujeres arrancan a correr en la arena, se lanzan sobre unas embarcaciones rarísimas, como coches de Fórmula 1 sin ruedas, y se ponen a remar a toda velocidad. Sus siluetas y el sonido de sus jaleos se alejan mar adentro, pero de repente dan la vuelta, regresan a toda velocidad, se bajan en la orilla y esprintan para ser los primeros en apretar un pulsador rojo que está en el suelo.

La gente alucina. "Cada vez hacen cosas más raras", suelta alguno. Otros buscan las cámaras de televisión; parece la prueba de un concurso.

Pero en realidad son la élite mundial del remo de mar, un deporte con muy poca historia y mucho, muchísimo futuro: por lo pronto debutará en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El epicentro mundial

Un día aparece por la población alicantina el estadounidense Christopher Bak, campeón del mundo, otro día quizá el británico James Cox, campeón de Europa, pero seguro que cada día está su anfitrión, Ander Martín, subcampeón del mundo y de Europa. Es el culpable de que España sea el epicentro de la disciplina. Su Beach Sprint Academy de Torrevieja es el único centro especializado en todo el globo.

"Es una especie de Centro de Alto Rendimiento para equipos de todo el mundo. Ha venido Gran Bretaña, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón, República Checa... Han pasado por aquí todos mis rivales y yo, encantado", cuenta Martín, que sabe que sus vecinos alucinan con sus entrenamientos.

"Se acercan y me preguntan: '¿Oye qué hacéis?' Al final siempre se reúnen 20 o 30 personas. Algunos lo confunden con piragüismo, incluso paddle surf. Pero después es superfácil de entender. Corremos, subimos al barco, damos una vuelta, bajamos y tocamos el botón. Son dos minutos de carrera, las regatas son un frenesí", añade el remero de 25 años.

De la pesca al podio

Esto del Beach Sprint es muy reciente. ¿Cómo ha creado ya una academia?
Hacía remo tradicional, estaba en el equipo nacional, pero me aparté en 2023 cuando vi que esto iba a ser olímpico. Es verdad que el formato sprint actual es muy nuevo, pero el remo de mar tiene mucha tradición en competiciones por equipos o cuartetos y, de hecho, así es como empecé. Soy de una pedanía de Torrevieja, toda mi familia se había dedicado a la pesca y desde pequeño me encantaba el mar. Siempre le pedía a mi madre que me apuntase a algún deporte de mar, pero no teníamos dinero para hacer vela, por ejemplo. Un compañero suyo hacía remo en el mar, me invitó a probar y aquí estoy. Cuando entró en la cita olímpica aposté toda mi carrera. Y después, con la academia, todos mis ahorros.

De momento, parece una apuesta exitosa. Este enero se realizará el primer campus de formación de esta modalidad y la idea es arrancar cursillos para no practicantes. Si el Comité Olímpico Internacional se enamora de la disciplina en el debut de 2028 y la incorpora al calendario fijo, España tendrá la mejor cantera del mundo.

Si no, como mínimo, podría tener una medalla porque Martín es aspirante a todo. "Para mí es inevitable plantearme ahora todo pensando en Los Ángeles. Tengo una hoja de ruta marcada para llegar en mi mejor momento. La competición será en Long Beach y ya he quemado Google Maps mirando arriba y abajo la playa en la que se harán las regatas", cuenta quien ya tiene incluso un movimiento característico.

La firma personal

Como las carreras son tan cortas —solo hay 250 metros de la playa a la boya donde hay que dar la vuelta—, se deciden en apenas dos minutos y hay mucha igualdad. Algunas veces uno de los remeros se cae al bajar de la embarcación o se trastabilla en plena playa y acaba perdiendo en los últimos pasos, justo antes de darle al botón rojo que marca al ganador.

Por eso Martín siempre acaba igual: cuando está a un metro del pulsador, se lanza como quien va a parar un penalty y aterriza sobre el mismo. Gane o pierda acaba rebozado de arena.

"Tengo que reconocer que empezó como una broma. En el primer Mundial que disputé iba ganando cómodamente, salté porque me daba tiempo, hizo gracia y ya me he quedado con eso", apunta el remero, ahora en plena pretemporada. En las últimas semanas ha competido en algunas regatas privadas, como el tradicional Challenge Príncipe Alberto de Mónaco, donde se repartían 10.000 euros, pero ya le toca centrarse en la campaña olímpica.

Con los rivales en casa, en su academia de Torrevieja, preparará la cita de 2028 para intentar ser el primer campeón olímpico de la historia del remo de mar.

David Cantero, la esperanza del triatlón español: "No seré el nuevo Gómez-Noya, no seré Mola, seré yo"

David Cantero, la esperanza del triatlón español: “No seré el nuevo Gómez-Noya, no seré Mola, seré yo”

«Soy un remontador», bromea en conversación telefónica con EL MUNDO -camino de Sudamérica, donde cierra el año con tres Copas del Mundo-, aún paladeando un éxito que se antoja el principio de tantas cosas. El pasado 19 de octubre, cuando David Cantero salió de las turbulentas aguas abiertas de Wollongong (Australia), se encontraba a 33 segundos de la cabeza de carrera, una desventaja que rozó el minuto tras darlo todo en el sector de ciclismo. En ese preciso instante, comenzó a escribir su propia epopeya, una carrera a pie para el recuerdo, una de las páginas más ilusionantes de la historia del triatlón español. Un valenciano de Aldaia, de 22 años, volando hacia un segundo puesto en toda una final de la Series Mundiales, hazaña que retrotrae a la edad de oro.

Porque habían pasado seis años de algo parecido, el último podio nacional en una cita como ésta (Mario Mola y Fernando Alarza en 2019, en Laussane). Los tipos que, junto a Javier Gómez-Noya, fueron los 'keniatas' del triatlón mundial; de 2008 a 2018, ocho títulos mundiales entre el gallego (cinco) y el balear (tres). Los que ahora tutelan a la perla. «De niño los veía. Y, claro, lo normalizas, que los españoles ganaran los mundiales como churros. Pero con el tiempo te das cuenta de que eso es algo que sólo va a pasar una vez. Nos malacostumbraron. Ahora parece que hacer un décimo en una Series Mundiales... ni fu ni fa. Y realmente es súper difícil. Lo de Javi, Mario y Fernando fue una barbaridad», explica Cantero, que acabó quinto en el Mundial sin salirse del Top 10 en una sola carrera y quien, a diferencia de sus ídolos, tiene una peculiaridad: él es «triatleta puro».

Porque aquel niño «no quería ser futbolista». «De hecho, se me daba horrible. Empecé con el triatlón a los nueve años y a los 12 ya estaba en un club en Cheste». Formación integral, nada de acudir desde alguna de las tres especialidades. Y fue campeón de España cadete. Aunque, si por algo destacaba Cantero era por sus cualidades en la carrera a pie. De hecho... «Sí, se me pasó por la cabeza cambiar al atletismo. De júnior lo compaginé. Fui subcampeón de Europa sub 20 en 5.000 metros, fui al Europeo de cross con la selección...», cuenta quien este mismo año, en Bilbao, se proclamó subcampeón de España de 10K (por detrás de Jesús Ramos y por delante de especialistas como Carlos Martín y Javi Guerra), con récord nacional sub 23 incluido (28 minutos y 24 segundos).

Cantero, en Australia.

Cantero, en Australia.World Triathlon

«Si crees que es una barbaridad, el mejor del mundo me mete dos minutos en esa distancia. Por mucho que entrenara, mi cuerpo no daría para eso. En atletismo jamás haría un top cinco en un campeonato del mundo como he hecho este año en triatlón. O ganar una medalla en unos Juegos...», razona el valenciano, que lo sabe de primera mano: su pareja, Lucía Rodríguez, es atleta profesional, olímpica en Tokio.

David creció con la «vida de monje» del triatlón y también lidiando bien temprano con las expectativas. Por eso, ahora, cuando se le señala como la gran esperanza, lo asume y lo proyecta con una madurez impropia de su DNI. «Me ha escrito gente cercana del mundo del triatlón, diciendo que les removía sentimientos, que les volvía a ilusionar ver a alguien pelear por las Series Mundiales. Pero yo no seré Javi, no seré Mario, no seré Fernando... seré yo. Y lo que haga... No sé dónde llegaré. Mi objetivo es ganar un Mundial. Intento hacer mi camino. Pero no me presiono con ser ellos», dice quien, obviamente, no deja de mirar a Los Ángeles 2028, allá en el horizonte, «un sueño».

Antes, siempre a las órdenes de Roberto Cejuela en Alicante, su tercer año de Series Mundiales, el próximo, cuya final en 2026 será en Pontevedra. Y mientras, la mejora continua. En el agua, consciente David que nunca será «un súper nadador». En la bicicleta, donde este curso ha visto una evolución brutal -«en cada carrera lo notaba, sabía más, la dinámica...»-. Y en la carrera a pie, donde el único objetivo es mantener y potenciar un don, el que la hace ser uno de los triatletas más espectaculares del mundo merced a sus remontadas: en Australia engulló a cada uno de sus rivales y sólo se le resistió el local Matthew Hauser, campeón del mundo.

Cantero, en el podio.

Cantero, en el podio.World Triathlon

Y para todo eso, hasta aparcó los estudios. «Desde niño, mi vida ha sido siempre así. No conozco otra cosa. Salir nunca me ha gustado. Pero no siento que sea algo excepcional, es mi rutina. Y me gusta. Hay momentos complicados, mucho tiempo lejos de la familia, verano, navidades, entrenar de lunes a domingo... Pero si quieres hacer algo excepcional, es lo que tiene. No tengo la sensación de haberme perdido algo. Todo lo contrario, tengo la sensación de que el triatlón me ha aportado algo más de lo que podría haber sido una vida normal», expone, aunque, eso sí, hay caprichos: «comer bien, salir a un restaurante, un buen arroz».

Egoitz Bijueska, fenómeno mundial del skate a los 14 años: "Mis amigos del colegio no saben muy bien qué hago"

Egoitz Bijueska, fenómeno mundial del skate a los 14 años: “Mis amigos del colegio no saben muy bien qué hago”

"¿Te digo la verdad? Nosotros no queríamos que hiciera skate. En la familia nadie había patinado, yo no sé ni cómo se hace. En su colegio había una extraescolar de skate y quiso apuntarse. Durante un par de años hizo natación y skate y nosotros intentamos convencerle para que se dedicara a la natación. Pero no hubo manera", relata Ibon Bijueska, padre de Egoitz Bijueska, el adolescente que está revolucionando el skate.

Con tan sólo 14 años hace unos días ganó en la prueba de la Copa del Mundo de Roma con una puntuación, 94.50 puntos, que le habría valido el oro en los Juegos Olímpicos de París 2024. Su receta: trucos complicadísimos y una soltura que no habría tenido en la piscina. "En natación me aburría un poco. Estaba bien, pero no era lo mismo. En el skate es imposible aburrirte. Aprendes un truco y ya quieres probar el siguiente. Siempre hay algo más difícil que hacer, algo diferente", comenta el joven después de un recibimiento con honores en la sede de Bilbao del Basque Team, que le patrocina.

¿Qué dicen los amigos de la escuela?
No mucho. No saben muy bien qué hago, creo que no son conscientes. Quedamos siempre los viernes y los sábados para no perder el contacto y les explico que he ido al Mundial o a la Copa del Mundo, pero piensan que compito en infantiles. Para mí ya está bien, si no estaría todos los días hablando del skate.

La ESO, a distancia

Bijueska queda con sus amigos un par de días porque desde hace meses estudia la ESO online. En el anterior ciclo olímpico todavía era un niño, no se podía plantear la profesionalización, pero en el Mundial del año pasado, cuando sólo tenía 13, acabó quinto y su familia tenía que tomar una decisión. Los viajes se multiplican, también los patrocinadores y las posibilidades de futuro.

"Era muy difícil salir del colegio, hacer los deberes, entrenar, cenar... El 99% de sus rivales son profesionales, pero Egoitz es un niño que tiene que seguir estudiando. En su colegio nos dieron la opción de hacerlo online y es maravilloso. En los exámenes presenciales de diciembre y mayo ha sacado muy buenas notas", celebra su padre, Ibon, que también explica que su madre, Ana, se ha pedido una excedencia para acompañar al portento por el mundo. A su corta edad, ya ha competido en Dubai, Shanghai o Budapest. Sexto en el ranking mundial, es el único menor de edad en el Top 20, aunque más abajo se encuentran otros competidores con 15, 16 o 17 años. "Eso ayuda mucho, ver que no hay niños como tú", admite Egoitz.

¿Por qué empiezan a competir tan pronto con los mayores?
Porque en el skate no hay categorías. No puedes ir al Mundial sub-algo, siempre vas a la categoría absoluta. Al principio cuesta un poco, pero así te acostumbras rápido. Fui a mi primer Mundial con 12 años y quedé el 23 porque pasé muchos nervios. Me acuerdo que mientras desayunaba estaba temblando. Ahora ya voy más tranquilo.

Tan tranquilo que asombra con sus saltos. En la Copa del Mundo de Roma, Bijueska completó un 900, un giro de dos vueltas y media en el aire mientras se patina una rampa, el truco que Tony Hawk inventó en 1999 para cambiar la historia de su deporte. Desde entonces sólo 11 patinadores lo han repetido, entre ellos el español. "Es muy complicado, sobre todo por la parte psicológica. Si te caes te puedes hacer mucho daño así que sólo intentarlo ya da mucho miedo", reconoce el talento que, pese a ello, quiere probar un 1080, el más difícil todavía. El único que lo ha conseguido en una rampa normal ha sido el brasileño Gui Khury, otro adolescente precoz, de 16 años, pero Bijueska ya sabe lo que es superarle. En la Copa del Mundo de Roma, Khury acabó tercero por detrás del español y del japonés Yuro Nagahara.

"A partir de ahora todas las competiciones serán importantes porque serán clasificatorias para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que son mi objetivo. Quiero ganar el oro allí. Y luego me imagino yendo a la universidad, estudiar algo relacionado con el deporte, no creo que viva del skate toda la vida", apunta Bijueska en el orden contrario a lo normal, algo a lo que está acostumbrado, siempre del revés haciendo piruetas.

Paloma del Río: "Mujer y lesbiana en periodismo deportivo... Tengo un impermeable para los ataques"

Paloma del Río: “Mujer y lesbiana en periodismo deportivo… Tengo un impermeable para los ataques”

El mes pasado, Paloma del Río (Madrid, 1960) recogió cuatro premios. En junio sólo recibirá tres, quizás por la llegada de las vacaciones o tal vez porque se empiezan a acabar los que no tiene. Es su día a día desde que se jubiló, en 2023, como una de las periodistas más prestigiosas de España pese a no haberse dedicado nunca a un deporte de masas. Estrella a base de narrar gimnasia artística, rítmica y patinaje, no entraña ningún riesgo decir que ni ha habido ni habrá un caso igual.

"Es muy agradable que te llamen de los sitios más variopintos para darte un premio, no te voy a mentir. Me lo he pasado muy bien con mi carrera, la gente se lo ha pasado también bien conmigo y ahora estoy recogiendo la recompensa", explica.

¿Sentiste este reconocimiento cuando estabas en activo?
Sí, hubo un antes y un después de los Juegos de Atlanta del 96. Llevaba desde el 86 en TVE y en el 87 empecé a hacer las transmisiones. Heredé de Olga Viza la gimnasia artística y de María Escario, la gimnasia rítmica. Siempre he sido la heredera en TVE: luego heredé también el patinaje artístico, la hípica y una parte del voleibol. Enseguida me di cuenta de que, si hablábamos muy técnico, a la gente no le llegaba. Se lo dije muchas veces a Juan de Dios Román con el balonmano: "Me encantan tus explicaciones, pero no las pillo". Hay que bajar los deportes a tierra para la gente que está en su casa o en el bar, aún más con los deportes tan técnicos que he tenido yo. O los explicas con un lenguaje que la gente entienda o no vamos a ganar clientela.
¿Eso es lo que produjo el cambio en Atlanta?
Empecé a hablar como se lo contaría a la persona que tengo al lado. Eso me lo dijo una vez Lorenzo Milá: "Me da la sensación de que estamos en el salón de casa y me lo estás contando a mí". Esa era la idea, con la espontaneidad de que se note si me enfado, si me alegro, si me emociono o si lloro. No reprimo mis emociones cuando retransmito para que la gente pueda tener las mismas o más y se lo pase bien.

Para saber más

En los deportes que no tienen muchísimos aficionados pero sí muy fieles, eso a veces molesta.
Me pasó en la gimnasia artística y la rítmica. Los puristas me criticaban que no dijera el nombre de los elementos, aunque sí lo decía de vez en cuando. Rafael Recio me dijo una vez: "Paloma, me estás hablando de un markelov y yo no sé lo que es eso, puede ser un dulce búlgaro". Tenía razón. Son términos para el 0,01% de personas que se saben el código de la gimnasia, pero los 48 millones de personas restantes no me entenderían. Así que los puristas se enfadaban y me criticaban por no saberlo. Pues sí lo sé, pero no te estoy hablando a ti, sino a la mayoría.
¿Hasta Paloma del Río tiene haters?
Sí, sí, alguno hay que se ha alegrado de que me haya jubilado. Espero que no muchos.
Esa es una ventaja de dedicarse a deportes minoritarios.
Pero a cambio dificulta mucho lograr que se te reconozca. Para el gran público, la gimnasia y el patinaje son deportes que aparecen cada cuatro años y luego nos meten a los comentaristas en el congelador hasta los siguientes Juegos, como si no hubiera competiciones todos los años. Pero en Teledeporte no cabe todo, las teles privadas no los cubren y prensa y radio tampoco salvo que salga una Almudena Cid o un Javier Fernández. Pero mira lo que ha pasado este año, TVE no ha comprado los derechos del Europeo de gimnasia artística ni el de rítmica por un problema presupuestario, hemos ganado tres medallas y no se ha visto.
¿Te preocupa que, ya sin tu fuerza dentro, TVE olvide tus deportes?.
En realidad fue una de las cosas por las que me jubilé anticipadamente porque, en 2021, terminó el contrato para emitir patinaje artístico y no lo renovaron. Me quedé con menos contenido, vi cómo estaban evolucionando las cosas y preferí no vivir el declive. La Ley de financiación de 2010 fue un desastre para TVE porque eliminó la publicidad y el recorte presupuestario ha sido brutal desde entonces. Me jubilé en septiembre de 2023 y en esos 13 años sólo hice nueve transmisiones fuera del locutorio, ni una por año. Evidentemente todo se vuelca en el fútbol, ellos viajan y fenomenal, pero ahí hay una serie de periodistas que fuimos encerrados en un locutorio y eso termina por minarte.
Y decidiste irte.
Sí, sin rencor. Ya había hecho nueve Juegos de verano, siete de invierno, Mundiales de gimnasia, de rítmica, de patinaje, he sido desde becaria hasta directiva... El recorrido es brutal. Estoy satisfechísima de mi trayectoria profesional. ¿Qué incentivo era esperar a que llegase el campeonato de Europa de gimnasia para sonorizarlo? Nada, que venga el relevo. Yo ya tengo los años cotizados, el físico me aguanta bien y ahora puedo tener una vida tranquila y feliz. Lo que pasa es que es una deriva preocupante porque TVE ha sido absolutamente vital para la supervivencia de muchos deportes en España, deportes que luego dan medallas. Sin visibilidad en la tele no hay inversión de patrocinadores y eso repercute en los medios y en los resultados.
Eres periodista por inercia. De hecho, tu primer trabajo fue de auxiliar de clínica.
Así es. Terminé BUP y no tenía ganas de estudiar, no me veía con fuerzas. Entonces hice un curso de auxiliar de clínica, unos cursos de inglés y cuando terminé entré en la Ruber, primero en prácticas y luego en el turno de noche de la UVI, de 22:00 a 8:00, días alternos. Ahí, con más fuerzas y con la calma que me daba la tranquilidad económica decidí retomar mis estudios. Hice COU en una academia y tras la Selectividad no sabía exactamente qué quería hacer: Periodismo, Psicología o Ciencias Políticas. Decidí ya en el rectorado para pedir plaza, pero siempre me ha gustado. Me mata la curiosidad. Con ocho o nueve años siempre dormía con una radio debajo de la almohada pendiente de lo que pasaba. No sabía que quería ser periodista, pero estaba ahí dentro.
Eso en cuanto al periodismo, ¿y al deporte cómo llegaste?
Eso me gustó siempre. Íbamos juntos a clase en la universidad Vicente Vallés, Fran Llorente, Fran Sevilla, Miguel Ángel Nieto y Teresa Viejo y en primero ya sabíamos todos lo que queríamos hacer. Fran y Vicente, información; Teresa, cultura; Nieto y Sevilla, internacional y yo quería estar en deportes. Cuando llegué a TVE, el tutor de los becarios nos preguntó qué queríamos hacer y yo le dije que deportes. Se sorprendió muchísimo. Hay que ponerse en 1986, cuando las mujeres era rarísimo que quisiéramos hacer esto. Estaba Julián García Candau de director de Deportes y Fernando Ors, de subdirector y les pedí el turno de tarde porque me permitía compatibilizarlo con la noche en la clínica y dormir por las mañanas. Aceptaron y aquí estamos.
En los años previos, habían entrado en TVE Mercedes Milá, Olga Viza y María Escario. Sois las periodistas que rompéis ese techo de cristal del deporte en la tele.
Sí. Es curioso porque somos amigas, lo hemos hablado muchas veces y tenemos ideas distintas de lo que pasó. Mari Carmen Izquierdo fue la pionera y María Antonia Martínez hacía baloncesto. Luego, en Barcelona entraron Olga y Mercedes y en Madrid, Elena Sánchez, María y yo, que llegué la última de esa generación. Yo siempre tuve la sensación de que teníamos algunos jefes, por ejemplo Fernando Ors o Rafael Marichalar, que no estaban acostumbrados a que hubiera allí mujeres y no les gustaba, pero María, por ejemplo, dice que ella no lo vivió así. Yo sí sentí que nos miraban como diciendo: "¿Qué hacen estas aquí? Esto es de hombres, como el Soberano".
¿Cómo lo llevabas?
Me daba igual, no me iban a espantar. El periodismo deportivo en aquella época era hecho y consumido por hombres y era raro que una mujer vocacionalmente quisiera estar allí, pero yo quería. Siempre pensé que por qué no iba a poder estar yo allí. Luego, los prejuicios se difuminaron en el momento en el vieron que teníamos un conocimiento, nos encargaban cosas y las hacíamos perfectamente. Vas funcionando, vas resolviendo y se acabó esa sensación, pero costó mucho trabajo porque estábamos entrando en un terreno en el que a ellos no les gustaba que entráramos, el periodismo deportivo era su terrenito y su parcelita. Pero entramos, peleamos, funcionamos y, gracias a aquello, ahora está completamente normalizado.
Nada normalizaba algo en los 80 como verlo en la tele.
Exacto. La televisión era la que te daba la visibilidad, porque en radio y en prensa escrita había mujeres haciendo deportes y prácticamente pasaban inadvertidas. Sin embargo, el hecho de que apareciéramos todas nosotras en pantalla supuso un impulso. De hecho, a partir de ahí muchas mujeres entraron en las universidades queriendo ser periodistas deportivas. Nos vieron como un espejo. Ese grupo de mujeres que estuvimos en los años 80, antes de que llegaran las privadas y las autonómicas, nos convertimos en referentes y es un orgullo enorme.
Olga Viza considera que aquel periodismo no era tan machista como se cree, que incluso observa una involución.
Había de todo, como lo sigue habiendo. Yo tuve claro desde el primer día que cualquier embestida de tipo machista la iba a parar. Por ejemplo, cuando no llevaba mucho, uno de mis jefes pasó por mi lado y me tocó el pecho con total naturalidad. Eso pasaba en esa época, pero desde luego yo no tenía ninguna intención de que volviera a repetirse, me enfrenté a él, le dije que estaba fuera de lugar completamente, que las mujeres no tenemos que estar soportando esas cosas y le dejé claro que no me iba a arrugar. Le dije allí en medio que yo iba a ser periodista deportivo igual que ellos, que era vocacional y que no me iban a asustar. A partir de ahí me dejaron en paz. No entendía esa reticencia que no existía en Nacional o en Sociedad. En realidad yo sabía más de deportes que muchos de ellos, lo que pasa es que en España el conocimiento deportivo es el que es.
Se habla de periodismo deportivo y es periodismo futbolístico en la mayoría de casos.
Claro. Todavía hoy, cuando voy a universidades, veo que todos se enfocan en un conocimiento amplísimo del fútbol, pero les preguntas quién es el presidente de la Federación de Atletismo, quién preside el COE o cuántos españoles hay en el COI y no saben de qué les hablas. Nos bombardean con el fútbol, pero si quieres saber de deportes tienes que saber de otras muchas más especialidades, hay 66 federaciones en España. Luego exigimos resultados, pero yo estaba en posiciones de comentarista de Juegos Olímpicos, venían periodistas de otros medios españoles a cubrir una medalla y te pedían que les explicaras las reglas. Les echas un cable, claro, pero es un problema de falta de cultura deportiva.
Un especialista en un deporte del que no se habla frecuentemente es caro. TVE ha sido su refugio.
Sí, y cada vez menos. Los recortes desde la ley de financiación de 2010 han sido salvajes y TVE ha sobrevivido peleando mucho, pero las grandes películas, los grandes deportes y las grandes series, como ‘El Ministerio del Tiempo’ o ‘Águila Roja’, han desaparecido. Antes en la sobremesa poníamos una película de Hollywood y ahora cualquiera sueca o alemana. En deportes teníamos los cuatro grandes de tenis, las tres grandes de ciclismo, la Premier League, el Seis Naciones, las motos… Hemos tenido que dejar de lado tanta cantidad de derechos que cada vez se necesitan menos especialistas.
Paloma del Río, en su casa de Madrid.

Paloma del Río, en su casa de Madrid.Ángel Navarrete

Te lo sabes bien, se nota que fuiste directora de Programación deportiva muchos años. ¿Disfrutaste de la faceta de ejecutiva?
Hay de todo. Se disfruta a la hora de intentar conseguir los mejores deportes y hacerlos populares a través de Televisión Española, pero cuando estás negociando y desde la dirección económica te dicen que no hay dinero o cuando tienes que decirle a compañeros que no se va a comprar su deporte o que no podemos viajar y va a retransmitir desde un locutorio, no es agradable. Espero que durante los años que estuve como directiva entendieran que la Paloma del Río redactora les entendía, pero no podía hacer otra cosa sin dinero. Está bien hacerlo una temporada porque te das cuenta de cómo se ve la vida desde dentro del despacho y de lo ingrato que es a veces, pero como periodista he sido mucho más feliz.
Hemos hablado del machismo, pero has roto otra barrera en el periodismo deportivo: la homosexualidad.
Sí. Fíjate que a nivel interno todo el mundo sabía que yo soy lesbiana. Siempre lo traté con naturalidad e igual que mis compañeros hablaban de su vida, de su fin de semana o de su pareja, yo hablaba de la mía. Pero eso era a la cara, luego estaba el cinismo y la hipocresía de muchos de mis compañeros cuando yo no estaba delante. Como en la vida todo te vuelve, me llegaban las obscenidades y las tonterías que decían de mí los mismos que me preguntaban luego qué tal mi vida.
¿Qué decían?
Burradas y vulgaridades. Buen rollete a la cara y a ponerme a parir al doblar la esquina. Durante años, cuando íbamos a Palma para cubrir la Copa del Rey de vela, el comité organizador nos cogía un hotel muy cerca para todo el operativo y, como eran habitaciones dobles, todos íbamos con alguien: tu novio, tu novia, tus hijos, tu hermano… Y a todo el mundo le parecía bien. Un año llevé a mi pareja, sólo uno, y me denunciaron al sindicato. Hasta ese año no le había molestado que lo hicieran los demás pero, claro, era una mujer. Esa era la realidad tras las buenas caras.
¿Cómo lo llevabas?
Me daba igual. A final, mujer y lesbiana en el periodismo deportivo… Tengo una especie de impermeable y me resbalan los ataques. Cuando estás 38 años con un micrófono y hablando para mucha gente ya sabes que lo que hagas y lo que digas no le va a caer bien a todo el mundo. Entonces tienes que hacer un proceso de filtrar todo y elegir las opiniones que importan, en lo profesional y en lo personal.
¿Cómo puede ser que no haya ningún gay reconocido en el fútbol masculino de élite?
Poco antes de jubilarme hice una serie que se llama "Ya no quiero esconderme". Son tres capítulos sobre el deporte y el colectivo LGTBI, uno dedicado al fútbol, otro al olimpismo y otro al deporte minoritario. Para los dos últimos teníamos tantos deportistas, hombres y mujeres, que tuvimos que descartar protagonistas, pero para el de fútbol sólo encontrábamos mujeres. Es increíble y estadísticamente no es posible. Los únicos chicos futbolistas que han salido lo han hecho cuando se han retirado o cuando no estaban en equipos de primera línea y cuando otros, como Borja Iglesias, muestran apoyo al colectivo, los machacan. Así que imagina si uno dice que es homosexual… Volveríamos a los tiempos de 70.000 gritando "Guti, maricón" o "Míchel, maricón". Y emocionalmente es muy difícil enfrentarte a eso y, probablemente, no te compense.
En el periodismo deportivo masculino, la ausencia es igual de llamativa.
Es otro reducto en el que algo tan normalizado en otros sectores de la sociedad como es la homosexualidad parece que sea mentar la bicha. Ese miedo es una cuestión de actitud personal y de ganas de tener una vida tranquila, pero es que yo la tengo absolutamente tranquila, sin ningún problema, y tener que ocultar quién eres realmente es un problema. Jugar un doble papel debe de ser cansadísimo. De hecho, he leído estudios que demuestran que en las empresas que muestran una sensibilidad especial hacia el colectivo LGTBI se trabaja mejor y se rinde más porque nadie tiene que estar pendiente de a ver qué digo, a ver si se me escapa, a ver qué van a decir. Crear un espacio seguro es bueno para todos.
El deporte femenino lo es mucho más.
Claro, porque en el mundo del deporte hay pocas referencias, pero quienes dieron la clave y derribaron barreras volvieron a ser las mujeres. Claramente, Billie Jean King y Martina Navratilova fueron las primeras en tener el valor de liderar este movimiento.
Ahora que llevas dos años jubilada, ¿cómo ves el periodismo deportivo desde la distancia?
Sigo viendo una alarmante ausencia de información polideportiva. Entiendo el negocio empresarial que supone hablar de fútbol, porque todo es fútbol, los patrocinadores se unen a los programas que tienen fútbol y las audiencias son mejores en todo aquello que lleva fútbol, pero hay programas que empiezan a las 14:00 y acaban a las 2:00 y no encuentran cinco minutos para la información polideportiva, ya ni te digo la femenina. Y a veces veo las transmisiones y…. Ahora consumo mucho deporte como espectadora y no sé por qué los comentaristas gritan tanto. ¿No saben que acompañan a una imagen?
Se narra en la tele como si fuera la radio.
Ese griterío tiene sentido cuando tienes que llamar la atención porque no tienes la imagen, pero en la televisión no hace falta. Si yo tuviera que estar haciendo las transmisiones a ese volumen, me dejaba la garganta en un pispás. Y, por último, veo con dolor que RTVE no puede competir por los derechos de los grandes eventos, excepto los Juegos Olímpicos porque van asociados a una partida extraordinaria del Presupuesto General del Estado.
¿Cómo puede ser que llevemos casi 50 años de democracia y no se haya logrado una RTVE libre de injerencia política?
Y mira que lo hemos intentado, pero nada. Cuando cambia el Gobierno, todos ahí dentro sabemos que va a haber cambios en las cúpulas directivas, pero los redactores, los curritos, los que estamos ahí dando la información, somos siempre los mismos. Para el periodista es un tanto desesperante porque lees y escuchas que ahora la televisión es muy liberal o muy conservadora y al 99% somos los mismos y hacemos lo mismo. Si te gustaba hace cuatro años mi trabajo, ¿por qué no te va a gustar ahora? TVE se ha convertido en el pim pam pum para que todo el mundo le atice, los de un lado y los de otro.
Pero hay líneas editoriales y apuestas por programas que sí tienen un sesgo ideológico.
Sí, pero las estrategias que tiene la televisión pública las tiene también la privada. "Pero es que lo pagan ellos", me dirán. Vale, es un argumento de peso que con su dinero hacen lo que quieren, pero deja por lo menos que la televisión pública lo intente, que intente hacer programas atractivos, subir la audiencia y llegar a públicos que otras cadenas no atienden porque no les son rentables. Tiene todo el derecho del mundo a competir para tener su audiencia y su nicho, aunque a veces no acierte. Es muy difícil aislarse de la política porque lo impregna todo. Se supone que la radiotelevisión pública tiene que estar en esa franja de objetividad y neutralidad, pero en este momento es dificilísimo porque no hay manera de poner de acuerdo a unos y otros sobre qué es lo objetivo.
¿Echas de menos el trabajo?
No, no, no. El año pasado vi los Juegos Olímpicos de París y fue la primera vez que disfruté de unos Juegos como espectadora desde Los Angeles 84. Pude decidir qué veía, qué no y cuándo me iba a la playa. Una gozada. Si hago balance profesional, pienso: ¿qué más podía hacer? Nada, estoy encantada de la vida, escribiendo un libro y dando conferencias, sobre mujer y deporte, el colectivo LGTBI y la igualdad. Voy a intentar ayudar en todo lo que pueda. Disfruto de mi vida actual con la sensación de que he hecho un trabajo bueno, intenso y lo he pasado bien.
En tu última retransmisión, te ovacionó el pabellón entero. No se me ocurre despedida mejor.
No la hay. Fue alucinante. Todo ese Mundial de rítmica, en Valencia, fue increíble porque cada día, cuando llegaba al puesto de comentarista con Almudena [Cid], tenía regalitos de aficionados: chucherías, cartas, detalles... Almudena lo llevaba fatal, porque hemos estado toda la vida juntas, primero comentando yo sus éxitos y luego como compañeras, pero fue el final perfecto.
Ya estamos. ¿Te ha quedado algo por decir?
Sí. Por favor, aunque este mundo no nos dé un respiro, no olvidemos a las mujeres afganas.

El pebetero olímpico vuelve a iluminar desde el aire las noches de París

Actualizado Domingo, 22 junio 2025 - 17:23

El pebetero flotante que fue uno de los mayores éxitos de los Juegos Olímpicos de París ha vuelto a remontar el vuelo en el Jardín de las Tullerías. El espectacular globo aerostático, con sus 40 luces LEDS y el agua nebulizada que simboliza la llama olímpica, se alzó este fin de semana a 60 metros de altura ante el delirio de miles de parisinos y turistas que su sumaron a la ceremonia, como colofón del Día Nacional de la Música.

El regreso de la "llama flotante" forma parte de la campaña 'Jouez le prolongations' que aspira a "prolongar" este verano el espíritu de la París olímpica. "Es una forma de perpetuar algo en la vida de la nación", advirtió el presidente Emmanuel Macron, que certificó la vuelta del pebetero ante el clamor popular y por petición expresa de la alcaldesa Anne Hidalgo.

El pebetero y la noria de la Plaza de la Concordia

El pebetero y la noria de la Plaza de la ConcordiaCarlos FresnedaEL MUNDO

El 'revival' cuenta con el visto bueno del Comité Olímpico Internacional (COI), que ha permitido que llama vuelva a iluminar los cielos de París hasta que Los Angeles tome el relevo en el 2028. Su ascenso a la caída de la noche será un rito diario hasta el 14 septiembre, cuando se celebrará por primera vez el Día Nacional del Deporte (y así en los tres veranos sucesivos).

El creador del pebetero de 30 metros de altura y 7 de diámetro, Mathieu Lehanneur, se ha mostrado encantado con la decisión de perpetuar en el tiempo su original diseño, concebido en homenaje a Joseph-Michel y Jacques-Étienne Montgolfier, los hermanos franceses a los que se atribuye la primera demostración pública de la capacidad de un globo aerostático para transportar humanos (realizada en París en 1783).

Los paralelismos con la torre Eiffel, que fue concebida como una estructura provisional para la Exposición Universal de 1889 y se acabó convirtiendo en el icono por excelencia de París, no han cesado desde que la llama flotante se elevó por primera vez en la inauguración de los Juegos del 2024.

El pebetero, el sábado por la noche en el Jardín de las Tullerías

El pebetero, el sábado por la noche en el Jardín de las TulleríasGeoffroy Van Der HasseltAfp

Curiosamente, el Hangar Y diseñado por Gustave Eiffel en Meudon, en las afueras de París, y concebido como un "garaje" para zeppelines, se baraja como el futuro "nido" del globo de 1,3 toneladas. Aunque la factura eléctrica diaria es de apenas 184 euros cada noche, el coste real de su "ascenso" diario se estima en decenas de miles de euros, sobre todo por los requisitos de seguridad.

El retorno oficial del pebetero olímpico se produjo el sábado poco antes de las 22:30 de la noche, antes más de 30.000 espectadores congregados en los jardines del Carrusel y como colofón al concierto de Christine and The Queens, retransmitido en directo por la televisión pública.

El calor sofocante no impidió que miles de parisinos como Laurent Durand se lanzaran a la rue de Rivoli con su familia al completo y su hijo en hombros para contemplar la renovada ascensión de la llama olímpica: "Aquellos días no volverán. Pero ver el globo servirá para recordar aquellos momentos de increíble hermandad entre todas la naciones, ahora que volvemos a tener el mundo en llamas".

Beatriz Gómez, experta en Ciberdelincuencia condecorada por el Servicio Secreto de EEUU y campeona de España de tiro con arco: "Me ayuda en los momentos de tensión"

Beatriz Gómez, experta en Ciberdelincuencia condecorada por el Servicio Secreto de EEUU y campeona de España de tiro con arco: “Me ayuda en los momentos de tensión”

"La investigación se inició porque en Estados Unidos detectaron que una organización criminal se dedicaba a cometer fraudes entre su país y comercios de España, Grecia, Alemania o Austria a través de un cierto tipo de tarjetas bancarias. Realizaban compras por montantes muy altos en establecimientos cómplices en Europa y, cuando el pago ya había sido preaprobado, retiraban los fondos en Estados Unidos. Por un lado compraban, por el otro sacaban el dinero de esa compra y dejaban un vacío. A principios de 2021 se hicieron 88 registros simultáneos en todo el mundo, se detuvieron a 110 personas... la estafa había llegado a más de 20 millones de euros", recuerda Beatriz Gómez, inspectora jefa en la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional, que por aquel trabajo se convirtió en la primera agente española condecorada por el Servicio Secreto de los Estados Unidos (USSS).

En su casa ahora brilla un diploma con la estrella del USSS, y vaya si brilla, aunque de niña Gómez soñó con otro tipo de diploma. O mejor aún, con una medalla. Antes de ser agente de policía, lo suyo era el tiro con arco y ahora, a los 39 años, vuelve a serlo.

"Estuve en el equipo nacional que se preparaba para ir a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y nos quedamos muy cerca: éramos novenas y se clasificaban ocho", cuenta Gómez, con una historia llena de casualidades. De casualidad, por ejemplo, pasaba por las pistas de atletismo de su ciudad, Guadalajara, cuando un tirador practicaba y se ofreció a enseñarle cómo hacerlo. De casualidad, se presentó a un Campeonato de España absoluto a los 16 años para acabar ganando y recibiendo una beca para entrenar en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Y de casualidad, después de ser siete veces campeona nacional, acabó en la lucha contra la ciberdelincuencia. Pero antes tuvo que sufrir el varapalo olímpico.

"Estuve cinco años volcada en conseguir el billete para aquellos Juegos de Londres y cuando no lo logré me planteé otras cosas. No podía dejar pasar otro ciclo olímpico, me tenía que poner a estudiar, así que empecé Periodismo. Me gustaba leer y escribir y me pareció buena idea", relata.

¿Y cómo acaba una licenciada en periodismo persiguiendo delitos informáticos?
Nunca había tenido vocación por el periodismo, mi vocación era ser policía y al acabar la carrera decidí opositar. Yo veía un coche de policía y notaba mariposillas en el estómago. Mi abuelo había pertenecido al Cuerpo, también mi tío. Empecé en policía judicial y cuando me destinaron a Torrejón de Ardoz, me ofrecieron entrar en el Grupo de Delitos Tecnológicos. Así empecé mi carrera.

El phishing, el rival a batir

Y así abandonó el tiro con arco. Hasta ahora. Después de muchos años de profesión y, de muchas otras cosas, entre ellas la maternidad, Gómez volvió a tirar a finales de 2024 y no lo hizo sólo por placer. Quiere competir, quiere ganar e incluso si puede volver al equipo nacional. Patrocinada por el Grupo Armora, especializado en ciberseguridad, el pasado fin de semana ganó en el Campeonato de España de Campo disputado en Segovia. "Siempre he sido muy exigente conmigo misma y me gusta ganar. Ahora no tengo el ritmo de entrenamiento de hace 20 años, pero sigo con el gusanillo de la competición y he conseguido acabar segunda en dos Grandes Premios. Los Juegos Olímpicos ya quedan lejos, pero la experiencia no me la quita nadie", asegura.

"Creo que el deporte me ha dado unos valores, una manera de enfocar las cosas, una serenidad, una concentración, un equilibrio. Todo eso me ha ayudado en mi profesión, especialmente en los momentos de tensión", analiza quien, además de perseguir delitos, suele ofrecer charlas en institutos, centros sociales o residencias de la tercera edad para concienciar sobre la seguridad en internet.

"Hay estafas por cuantías muy altas, como los llamados fraudes al CEO, pero lo que más daño está haciendo son los phishing en todas sus vertientes. Las llamadas telefónicas fraudulentas, los mensajes al móvil con enlaces, los correos electrónicos engañosos... Se hacen pasar por tu banco o se hacen pasar por un hijo en apuros. Ese tipo de estafas dirigidas al ciudadano son las más habituales", cuenta Gómez, implacable ante un ordenador o con un arco entre manos.

Juan Matute, el jinete que volvió a la vida tras un derrame cerebral por el que le dieron hasta la extremaunción: "Los caballos me miraban raro. Asustados"

Juan Matute, el jinete que volvió a la vida tras un derrame cerebral por el que le dieron hasta la extremaunción: “Los caballos me miraban raro. Asustados”

«¡Yaaa, Lexus, amigo mío!». Juan Matute (Madrid, 1997)chasquea la lengua, palmea con tanta firmeza como cariño el cuello de su caballo, al que monta en una danza hipnótica bajo el sol primaveral. «Tiene nueve años, es el Lamine Yamal de esto», presume el jinete español, hace un momento a lomos del tordo Navaltocón, otro ejemplar de una belleza sublime. Fue una mañana como esta, en el cuadrilongo cubierto del Centro Ecuestre Sun Point, cuando hace poco más de cinco años Juan volvió a nacer. «El regalo», le gusta llamarlo al jinete.

«El 5 de mayo de 2020 estuve al borde de la muerte. Desde entonces tengo dos cumpleaños. Esa fue mi segunda oportunidad de la vida».

Aquella era la primera vez que, en pleno confinamiento por la pandemia, Juan pudo acudir a entrenar con sus caballos a la finca de Arroyomolinos. Los Juegos de Tokio habían sido pospuestos por el coronavirus, pero seguía latiendo el anhelo de imitar al padre, una leyenda Juan Matute senior de la doma clásica española, olímpico en Barcelona, Atlanta y Sidney (en Pekín, con Juan ya nacido, acudió como suplente). Bajo su mirada ejecutaba el movimiento estrella, el passage piaffe, encima de Guateque IV. «Estábamos ya terminando. Le di un respiro al caballo y estábamos descansando, cuando me empecé a marear, a perder el campo de visión. Una sensación de náuseas. Gracias a Dios mi padre estaba a pie de pista y me dijo que me bajara del caballo. El accidente hubiera sido fatal. Según me senté en el suelo, el dolor de cabeza fue brutal. Grité: '¡Mi cabezaaaa!'. No recuerdo absolutamente nada más». Había sufrido un gravísimo derrame cerebral.

Matute, con otro de sus caballos, en Arroyomolinos.

Matute, con otro de sus caballos, en Arroyomolinos.Angel Navarrete

Lo que siguió, en palabras de Juan, al que se lo contaron mil veces porque lo olvidaba, que todo lo repasa con una sonrisa y todo lo apoya en una fe que el proceso despertó -«antes del accidente era más bien tibio, de ir a misa de vez en cuando. Después, llegó mi conversión al camino de la verdad. Obró el milagro el Jefe»-, fue de «película de terror».

Ambulancias, policía, un helicóptero que lo trasladó al Hospital La Paz. «Todo por un chavalín sano de 22 años que hacía su deporte». Que venía sufriendo desde días atrás intensos y extraños dolores de cabeza, «punzantes en el ojo izquierdo». Asomaba una malformación de nacimiento, arteriovenosa congénita. Le operaron de urgencia pero no funcionó y quedó en estado crítico. «A mis padres les llegaron a preguntar si yo era donante de órganos. Ellos pensaban que me habían dado por muerto. Pidieron a un sacerdote que me diera el último sacramento, la extremaunción», pronuncia con frialdad, antes de relatar, ahora sí con emoción, el siguiente milagro, «la llamada de Estela, una conocida del mundo de la hípica». Que les habló del doctor Claudio Rodríguez y su equipo, de la Fundación Jiménez Diaz, de su experiencia en operaciones intravenosas. «Había visto las imágenes y creía que podría conseguirlo. Mis padres se agarraron a ese clavo ardiendo. Me pudieron trasladar dos días después, cuando bajó la presión intracraneal. El 9 de mayo fue la segunda operación». Cuatro horas en el quirófano a vida o muerte. 25 días en coma.

La mañana que volvió a la hípica, meses después, sus caballos se asustaron. Pesaba 55 kilos y sufría hemiparesia. «Fue emocionantísimo. Los caballos me miraban raro. Olía a medicina. Emitía un aroma extraño para ellos, que son tan sensibles. Y andaba como un robot, no me reconocían». No tardó en volver a subirse, en volver a caerse también. «Mi lado derecho estaba paralizado. Si en nuestra disciplina ya es complicado, ahora me faltaban recursos. Habilidad. Mi padre me gritaba: '¡Juan, levántate, inténtalo de nuevo!'».

Juan Matute, con Lexus, en Arroyomolinos.

Juan Matute, con Lexus, en Arroyomolinos.Angel Navarrete

No iba a ser la última caída para un chico de 22 años, 10 de ellos viviendo en Florida, que había visto cómo todo se truncaba sin previo aviso. El niño que desde los seis practicaba la hípica -«empecé en la categoría de ponis, en la disciplina contraria, los saltos de obstáculos»-. Que fue campeón de Europa juvenil en 2015. Y que descubrió «el trallazo» de que lo cotidiano se convirtiera en pesadilla, de sufrir hasta «en la tontería más absurda». «No podía peinarme por mí mismo, no podía sonarme los mocos. Tenía que ir en silla de ruedas, me tenían que dar de comer, me duchaban...». Llegaron las nubes negras, la depresión. «Cada mañana me despertaba queriendo tirar la toalla. Estaba rendido, deprimido. 'Que me deje todo el mundo en paz, que ya he sufrido suficiente. Adiós'. Mi madre me decía: 'Hazlo por todas esas personas que no lo han podido superar como tú'». Trabajó con psicólogos, se refugió en la familia y en la iglesia, hasta apreciar lo que él llama «la belleza de la superación diaria».

Juan cuenta todo esto, tan reciente, con una naturalidad que contagia. Sonríe a la vida y persigue con ahínco su sueño olímpico, cada día más de ocho horas con sus caballos. Con sus cuidados, con su entrenamiento. «Todo en la doma es arte, tacto ecuestre. Es un talento, poder compenetrarte con otro ser, con otro animal. Que no es depredador, es más bien presa, un animal de huida. Por lo que tiene que confiar en el jinete. Y eso lleva a la compenetración. Al resultado», cuenta de sus compinches equinos, como «amigos íntimos» con los que quiere triunfar. Y eso que... «Al 100% nunca se recupera uno. Es mucha herida la que me causó el derrame. Hay una facetita que me obliga a superarme cada día, desde la humildad», desvela, sin querer dar más detalles.

Un año después del accidente, aún en plena recuperación, ya se quedó a las puertas de los Juegos de Tokio. Como tres años después a las de París. Y ahí sigue el escudo que llevó su padre, que pretende bordarlo en su propio frac olímpico, porque «a la tercera va la vencida». Los resultados ilusionan. Matute ganó a finales de 2024 en Frankfurt con Lexus, un Gran Premio Internacional Cinco Estrellas, "mi mayor hazaña hasta el momento". También de su récord (69,8% y victoria) con Navaltocón después en el Jarama. Y del Campeonato de España, hace unos días, donde estuvo al borde de otro triunfo. Fue plata en el segundo día de la competición en la prueba de la Intermedia 1 con Formentor (otro de los caballos de su equipo de competición). Con Lexus fue sexto en la final de la prueba grande. «Con margen de mejora y mostrando grandes cualidades y potencial. Recibí comentarios muy optimistas por parte del jurado», relata. Lo siguiente, este mismo año, será el Campeonato de Europa. Y en 2026, el Mundial.