Peleas y aficionados colándose: el caos se apodera del Final Four minutos antes de la primera semifinal

Actualizado Viernes, 24 mayo 2024 - 22:58

Dos clásicos, dos herederos de la grandeza de Zeljko Obradovic, regresaban a una Final Four. Una semifinal con aroma de tiempo recobrado, con tanto sello también de sus entrenadores, pues las verdaderas estrellas de Panathinaikos y Fenerbahçe, como lo fue en su día el genio de Cacak, son ahora Ataman y Jasikevicius. Se fundió a verde la tarde en Berlín, un histórico de vuelta a la lucha por el cetro, por aquello que fue suyo hace no tanto. En una semifinal marcada por el caos, los atenienses, reyes de la defensa, del rebote con el poderoso Lessort y de la genialidad con Nunn y Grant, se impusieron de principio a fin.

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La Final Four amaneció con una tensión que hacía años que no se vivía, con tres de las aficiones más calientes de Europa presentes en Berlín. Caos en los alrededores del Uber Arena, conatos de pelea, aficionados que se colaban y detenciones. La primera semifinal se tuvo que retrasar media hora, con los jugadores del Panathinaikos y Fenerbahçe sin saber muy bien qué hacer ese extraño rato, unos prolegómenos que lo enfriaron todo. Y que a los turcos no les sentaron nada bien, para desesperación de Jasikevicius. Cinco años de espera para esto.

Un 12-0 de salida, más de cinco minutos para la primera canasta del Fenerbahçe, al que la entrada de Sanli dio algo de oxígeno. Aunque el verdadero tipo al que agarrarse era otro ex del Barça, Nigel Hayes-Davis, que se marchó al descanso con 12 puntos y su equipo más cerca que nunca (38-36). Fue una remontada paulatina pero que no se iba a consumar, con los fuegos artificiales de Ataman apagándose poco a poco (16 puntos en el segundo acto).

Sloukas, defendido por Dorsey, en el Uber Arena de Berlín.

Sloukas, defendido por Dorsey, en el Uber Arena de Berlín.Andreas GoraAP

Pero el lastre era pesado y el PAO, con su rotación escasa -Juancho apareció en el segundo cuarto con un triple, pero tras un par de fallos y una bronca de Ataman no volvió más-, respondía a los acercamientos turcos, cada vez más peligrosos (51-50). Fue en ese impás cuando los griegos apretaron el acelerador para encaminarse a aquel lugar que ocuparon tanto tiempo, cuando eran los reyes (seis Euroligas de 1996 a 2011). Precisamente aquel título del Sant Jordi fue su última final.

Un parcial de 9-0, con el poderío de Lessort apareciendo en Berlín y Giannis Antetokounmpo observando a su hermano Kostas en primera fila -también Bill Murray estaba entre los vips-, hundió definitivamente a los de Jasikevicius. Cuando Kendrick Nunn asestó un dos más uno y puso la máxima por entonces (65-52), el Fenerbahçe estaba ahogado en su propia frustración ya y restaban cinco minutos. Saras, el único de los cuatro técnicos presentes en la Final Four que sabe lo que es ganarla como jugador, seguirá siendo el único de los cuatro que la sigue sin haber ganado como entrenador y eso que ha estado presente en cuatro de las últimas cinco.

Tavares y Poirier, la coexistencia ejemplar de dos gigantes únicos: "Se adoran"

Tavares y Poirier, la coexistencia ejemplar de dos gigantes únicos: “Se adoran”

Dos gigantes para derrotarlos a todos. Pero, ¿cómo lograr que los egos no confluyan? Que los dos pívots más dominantes de Europa convivan en armonía cuando casi siempre el éxito de uno supone el ostracismo del otro. Edy Tavares (2,20 metros) y Vincent Poirier (2,13) asombran y no sólo por su talla. Chocan una y otra vez en cada entrenamiento y nunca estalla el incendio. Han interiorizado que ahí, en ese día a día de competencia, está la mejora de ambos. El jugador más determinante de la pasada Copa del Rey y el MVP de la última Final Four tienen este viernes en Berlín el enésimo desafío, porque si hay un rival cuya pintura pueda asemejarse a la del Real Madrid, ese es el Olympiacos.

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Moustapha Fall (2,18), Nikola Milutinov (2,13), Moses Wright (2,07), Filip Petrusev (2,11), Luke Sikma (2,04)... Y tantos guerreros a las órdenes de Bartzokas con ganas de revancha. "Dicen que somos la mejor pareja de pívots de Europa, pero eso hay que demostrarlo en cada partido". Tavares y Poirier son la envidia del continente. Juntos en el Madrid desde que el francés llegara en 2021, renegados ambos de esa NBA que ya no quiere a los gigantes que no amenazan desde el perímetro. Y que en estas tres temporadas apenas han sido utilizados a la vez ni por Pablo Laso ni por Chus Mateo. Si uno brilla, el otro observa sentado. Y si se carga de faltas o no tiene su día, se relame dispuesto a entrar en juego. Lo que podría ser un problema, es realmente una bendición.

La clave de la coexistencia reside en la personalidad de ambos. "Se quieren", explican desde un vestuario que cuida a sus guardianes, los que con su intimidación esconden los errores defensivos del resto (casi cuatro tapones por noche entre ambos, los dos líderes en Euroliga) y a los que los bases conectan en las alturas para finalizar los pick and rolls. "Tienen una relación extraordinaria entre ellos, veo cómo se ayudan en cada entrenamiento. Cada uno tiene su espacio y han sabido aprovecharlo. Me alegro por los dos, que son extraordinarias personas", concede Chus Mateo, el tipo que tiene la responsabilidad de encontrar el momento de cada uno. Tavares siempre es titular. Poirier actúa como revulsivo desde la segunda unidad.

Hasta el presente curso parecía evidente quien estaba por delante. Pero el rendimiento del africano, que es ya el segundo extranjero con más partidos en el Real Madrid (persigue a Jaycee Carroll), ha experimentado un pequeño bajón que ahora, llegado el momento clave, repunta. Un verano ajetreado con Cabo Verde en el Mundial, una neumonía, un esguince de tobillo... "Al ser tan grande, me supone un gran trabajo recuperar la forma. Me cuesta muchísimo arrancar", se excusa quien ya se observa de nuevo en plenitud y quien comprobó que, sin él a tope, el Madrid no se resintió.

Los números bajaron para uno y subieron para otro. En Euroliga, Tavares descendió en puntos, rebotes, tapones y minutos. Y Poirier, al contrario (de 6,1 a 8,9 puntos, con casi cuatro minutos más en cancha). El francés, que se perdió la pasada Final Four por lesión, fue fundamental en la reconquista de la Copa y, como admite su entrenador, "viene de un año excepcional".

Podía Poirier sentirse con ganas de más y poner malas caras cuando no aparece. O Tavares reivindicar su galones. Y, sin embargo... "Todos sabemos lo que ha hecho Edy por este equipo, todo lo que nos ha dado. Ahora ha estado lesionado y yo estoy aquí para suplirle", dijo en el Carpena Poirier. "Cuando él juega bien, yo soy el tío más feliz del mundo. Tengo que entender que si un día un partido no es para mí, no es para mí. Es para él. Y si es para mí, él está animándome. Es el mejor compañero de pareja de cinco que he tenido, porque no tenemos egos. Nunca hay malas caras", pronuncia un Tavares al que Vincent "adora".

Poirier, después de un entrenamiento.

Poirier, después de un entrenamiento.Javier LizonEFE

"Aprendemos el uno del otro. Jugar cada día con Edy te pone en dificultad, tienes que buscar soluciones. Nos ayuda mucho entrenar contra el otro. Y se ve en los partidos, que estamos preparados, listos y ayudamos al equipo", admite el ex del Baskonia, cuyo futuro (no ha renovado y tiene importantes ofertas de equipos Euroliga), sin embargo, no parece demasiado cerca de seguir a la estela de Tavares. El próximo año, en vez de compañeros, podrían ser otra vez rivales: de 2017 a 2019 se vieron las caras en ACB y Euroliga, uno ya de blanco y el otro de azulgrana.

"Ojalá no se vaya. Compaginamos muy bien. Es un tío increíble, un tío muy cercano. Siempre está dispuesto a ayudar en lo que sea. Nos ayudamos mucho, tanto dentro como fuera de la cancha. Ojalá que se quede con nosotros y podamos llegar los dos otra vez a final de temporada con mucha energía y con muchas ganas de dar lo mejor al equipo", pide un Tavares cuyo contrato también finaliza en unas semanas, aunque todo parece indicar que llegará un entendimiento con el club blanco. Esa es, al menos, su intención: "Siempre lo he dicho, llevo un año negociando mi contrato, y pienso luchar por quedarme aquí".

Hezonja y su futuro en el Real Madrid: "El señor Florentino me amenaza con que tengo que quedarme aquí. Ojalá"

Hezonja y su futuro en el Real Madrid: “El señor Florentino me amenaza con que tengo que quedarme aquí. Ojalá”

A tres días de la Final Four de la Euroliga, la tercera consecutiva que disputará el Real Madrid (semifinales contra el Olympiacos el viernes a las 21.00 h.), en busca de revalidar el título, algo que no logra desde 1968, el media day del club antes de partir a Berlín dejó un novedoso episodio en lo que al futuro de Mario Hezonja se refiere. El 'culebrón' de rumores tuvo un enorme giro en las propias palabras del croata que, lejos de verse con otra camiseta a partir de junio, habló sobre las intenciones comunes para su continuidad.

"No tengo ni p* idea. El señor Florentino me amenaza cada vez que me ve en el comedor con que tengo que quedarme aquí. Ojalá. Estoy hablando con Juan Carlos (Sánchez), con Alberto (Herreros). Tenemos todos el mismo pensamiento", aseguró el alero, que también aclaró que la decisión se tomará, en cualquier caso, en las próximas semanas: "No es el momento para molestar al equipo con cosas que son individuales. Llegará el momento perfecto. Porque ganar la Liga también es importante, que el año pasado la regalamos. Hay que competir y ojalá luego lleguen las buenas noticias".

Panathinaikos y Barça

En las últimas semanas se especuló sobre la posible salida de Hezonja del Madrid tras dos temporadas. El Panathinaikos y una supuesta oferta mareante parecía ser el destino. Pero incluso su retorno al Barça, en el que debutó en Europa, se habló como posibilidad.

Mario siguió hablando del porvenir. "Hace meses dije que este equipo tiene el potencial de ser el mejor de la historia de la Euroliga. Lo pienso de verdad. Mucho va a depender de la gente de arriba [renovaciones]. Muchas cosas se van a decidir en el verano". "Estamos luchando los dos lados. Hacemos lo máximo para que este equipo tenga continuidad, éxitos y trofeos. Ojalá llegue este momento después", agregó.

"Gracias al staff y mis compañeros, especialmente a la viaja guardia, me han calmado mucho, en temas de liderazgo y madurez. Estoy lejos de mi mejor versión de baloncesto, eso llegará en el futuro. Creo que esto sólo podía llegar en el Real Madrid, no en otros equipos", concluyó Hezonja, que, sin Deck por lesión, volverá a moverse entre las posiciones de tres y cuatro en el momento clave del curso para el equipo de Chus Mateo.

Olympiacos aparta al Barça de la Final Four de Berlín

Olympiacos aparta al Barça de la Final Four de Berlín

Actualizado Miércoles, 8 mayo 2024 - 23:30

Nunca había logrado un equipo visitante imponerse en un quinto partido de la Euroliga y, en apenas unas horas, esa estadística se rompió doblemente. Venció el Fenerbahçe en la pista del Mónaco y se impuso también el Olympiacos al Barça en el Palau, en un partido en el que los azulgrana sólo fueron por detrás en los cinco últimos minutos. [Narración y estadísticas (59-63)]

De nada sirvieron las destacadas actuaciones de Laprovittola y Ricky Rubio, casi siempre providencial en las recuperaciones. La tardía pero oportuna explosión anotadora de McKissic, unida a las buenas actuaciones de Papanikolau y Milutinov, acabó por condenarlos a una derrota.

Todo lo que había en juego quedó más que patente en un primer cuarto con un tanteo impropio. El Barça se las arregló para llevarse el primer asalto por 12-9. Brilló, sobre todo, un Laprovittola que recuperó sus mejores sensaciones y fue vital también la irrupción de Ricky Rubio, con una lectura de juego que le permitió desesperar al conjunto griego con sus robos de balón.

El arranque del equipo de Grimau en el segundo periodo pareció empujar a los azulgrana a romper por primera vez claramente el duelo con un parcial de 6-0 que les permitió ponerse nueve arriba (18-9). Olympiacos, lejos de desesperarse, encontró la manera de apretar de nuevo las cosas, con un ataque eminentemente coral. El triunfo parcial, en este caso, caería del lado de los de Bartzokas (15-16).

Parcial de 2-15

Olympiacos, no obstante, haciendo gala de una mentalidad de hierro, confirmó su aparente recuperación forzando el empate al límite del final del tercer cuarto, tras responder con contundencia a un intento de escapada que tuvo a Vesely, Laprovittola y Abrines como protagonistas. Canaan, sobre todo, y Petrusev fueron los grandes argumentos para no sólo evitar que los azulgrana volvieran a sentirse cómodos sobre la pista, sino que propiciaron además que todo quedara pendiente de un último cuarto no apto para corazones débiles.

Un periodo en el que a los azulgrana les temblaron las rodillas en el peor momento. Con un parcial de 2-15, en el que brilló un al final inspiradísimo McKissic, los griegos lograron un 49-57 que acabó por convertirse en una losa demasiado pesada para los de Grimau, por mucho que, en un conato de arreón final parecieran capaces de volver a meterse en el partido, y que acabó por cristalizar en una derrota final por 59-63.

El Barça, abocado al quinto partido tras sufrir en El Pireo su peor derrota del siglo

El Barça, abocado al quinto partido tras sufrir en El Pireo su peor derrota del siglo

Actualizado Jueves, 2 mayo 2024 - 22:23

Un parcial de 17-0 en el segundo cuarto se llevó por delante al Barcelona en el Palacio de la Paz y la Amistad, donde cosechó su peor derrota a domicilio en este siglo en la Euroliga. El equipo de Roger Grimau, muy inferior en el rebote (47-31) y negado desde el perímetro (22% en triples), se jugará el miércoles su billete para la Final Four en el quinto partido ante Olympiacos. [Narración y estadísticas (92-58)]

"Se podía dar la derrota, pero la forma en la que se ha dado, no. No es agradable, no ha sido un buen día y como entrenador asumo la responsabilidad", aseguró Grimau en la sala de prensa. "No hemos sido capaces de igualar su físico. Nos han sacado de la pista a nivel ofensivo y defensivo", añadió, antes de reiterar que la manera de perder no había "sido buena", aunque el equipo deba ahora "levantar la cabeza y seguir adelante".

Shaq McKissic, autor de 21 puntos y seis rebotes, lideró la ofensiva del campeón griego, abriendo el mencionado parcial. Del 21-23 con el que se había cerrado el primer cuarto, el equipo de Georgios Bartzokas pasó a dominar con absoluta impunidad en ambos lados de la pintura. El acumulado de 35-9 despejaba ya cualquier duda acerca de cómo se cerraría la noche.

Poderío de Fall y Milutinov

Jabari Parker, decisivo en el tercer partido con sus tiros libres en el último segundo, fue el único jugador del Barça en cifras dobles (10 puntos). Ricky Rubio sólo pudo marcar el ritmo durante los primeros minutos, mientras Willy Hernangómez vivió intimidado por el poderío de Moustapha Fall (12 puntos, cinco rebotes) y Nikola Milutinov (ocho puntos, 11 rebotes).

Según desveló Grimau, Nico Laprovittola, quien sólo pudo lanzar cuatro veces en 16 minutos, viene arrastrando un "proceso vírico" que le obligó a un "gran esfuerzo" para saltar a la pista.

En su regreso tras perderse los tres primeros partidos de la serie por enfermedad, el capitán Kostas Papanikolaou anotó tres triples en el tercer cuarto para frenar definitivamente cualquier intento de remontada azulgrana.

El Real Madrid se planta por la vía rápida en la Final Four tras resolver un partidazo en el Buesa

El Real Madrid se planta por la vía rápida en la Final Four tras resolver un partidazo en el Buesa

Mientras otros batallan en eliminatorias repletas de igualdad, polémicas e incertidumbres, el Real Madrid ya aguarda camino de Berlín, en su 10º Final Four de los últimos 13 años, la tercera de carrerilla. Allí defenderá su corona tras un tremendo camino en Europa, coronado en el Buesa Arena, donde cerró por la vía rápida la serie ante un bravo Baskonia. Murieron los de Dusko Ivanovic con las botas puestas, desplegando osadía, talento y la energía que les quedaba hasta que chocaron con la mejor versión de Tavares, con el temple de Campazzo, los puntos de Yabusele y la magia de Sergio Rodríguez. [98-102: Narración y estadísticas]

Fue una pelea mayúscula en Vitoria, una noche de guardias bajas y baloncesto eléctrico, de 200 puntos y 29 triples. Mandó el Baskonia casi siempre y resistió el Madrid sus embestidas, hasta el zarpazo final, encendido por el Chacho y culminado por Campazzo. Aunque nada sería lo mismo sin esas dos defensas finales de Tavares, sus cuatro tapones, sus 13 rebotes... Tan pleno que ni un minuto dejó a su compinche Poirier en la segunda mitad, pese a los buenos apuntes previos.

La primera parte fue ya un estupendo augurio, un festival ofensivo, un correcalles sin dueño, un intercambio de golpes que convenía más al Baskonia. Al descanso, los de Ivanovic, desbocados, habían anotado 56 puntos y el Madrid les seguía la estela como podía. Con la lengua fuera, incómodo cuando su defensa no funciona y su rebote no domina, aturdido ante tanta carrera, ante tanto lanzamiento frenético.

Sergio Rodríguez, defendido por Chiozza.

Sergio Rodríguez, defendido por Chiozza.L. RicoEFE

El Baskonia estaba dispuesto a morir matando, consciente de lo que supone un 2-0. Porque alargar la faena, dar una alegría al Buesa y mostrar algo de ese 'carácter', no sólo le vendría bien en el ahora. Su lucha por entrar en el playoff ACB y salvar la temporada está más que viva. Y necesita elementos que le reafirmen. Partió más agresivo en defensa, más concentrado en el rebote y con su acierto habitual.

Fue en el segundo acto (tras un parón demasiado largo por un problema en el marcador) cuando, por primera vez en la serie, se vio poderoso, 10 arriba con Marinkovic y Markus Howard como ejecutores y Miller-McIntyre como dueño del tempo, ocho asistencias en la primera mitad. Hizo 34 puntos en ese tramo, en el que tuvieron que salir Poirier y Deck (su defensa sobre Howard...) y, sobre todo, Sergio Rodríguez, al rescate. El Chacho no se achica cuando el juego pierde el control. Dos triples, cuatro asistencias... Gracias a él se mantuvo el Madrid con vida pese a su desastre defensivo.

A la vuelta no mejoraron demasiado las cosas para el Madrid, porque Marinkovic no bajaba su ritmo anotador, triples como flechas a la paciencia blanca. Otra vez haciendo la goma, aunque sin dejarse llevar del todo, parciales de ida y vuelta y Tavares intimidando en la pintura. En realidad, era un partidazo, una estupenda noche de excesos en el Buesa.

Un triple de Deck, la primera canasta del último round, puso al fin por delante al Madrid (73-75), una larga persecución sin perder los papeles. Pero faltaba por aparecer (del todo), Markus Howard: volvió a encender el Buesa con siete puntos consecutivos. Iba a ser el último alarde local, exhaustos ya los de Ivanovic, sin poder responder al arreón final blanco, una estocada mortal en las manos mágicas del Chacho y sus pases.

Fue un parcial de 0-13, con dos triples de Llull, pero, principalmente, con la sabiduría de Sergio Rodríguez. Como la temporada pasada, de nuevo a punto en el momento clave. Howard se empeñó en lo que parecía ya imposible, aunque iba a empujar hasta la orilla. Apareció entonces Campazzo con la puntilla, como un poco antes lo había hecho Yabusele. Y Howard, como Miller-McIntyre, se estrelló con la enormidad de Tavares. El Madrid de Chus Mateo está en Berlín y, a la vez, recuperó el liderato de la ACB tras la derrota del Unicaja en Tenerife.

El Barça se levanta de la mano de Parker y empata la serie contra Olympiacos

El Barça se levanta de la mano de Parker y empata la serie contra Olympiacos

Actualizado Viernes, 26 abril 2024 - 23:01

Jabari Parker, autor de 24 puntos, lideró este viernes al Barça, que derrotó al Olympiacos e igualó la serie de los cuartos de final de la Euroliga antes de que la eliminatoria se traslade la próxima semana a Grecia para la disputa de los dos próximos partidos.

Sólido en defensa y agresivo en el rebote, el cuadro azulgrana mandó en el marcador desde el primer cuarto (27-14), resistió el intento de remontada visitante (54-55, min.28) y amarró el triunfo en el último cuarto gracias su solidez, y al acierto de Parker y Alex Abrines.

Ricky Rubio de inicio

Grimau alineó de inicio a Rubio en el lugar de Satoransky y el Barça fluyó bajo la dirección del base catalán, que alimentó las canastas de Laprovittola, Vesely y Parker en un tramo inicial de mucho acierto al que respondió Peters, autor de los ocho primeros puntos del Olympiacos (9-10, min.5).

A diferencia del primer partido de la serie, que se saldó con victoria griega (75-77), el cuadro catalán saltó a la pista con la atención defensiva y el despliegue físico necesarios para anular el juego de pases del conjunto ateniense, fallón en el triple, lo que permitió correr al Barça y mandar en el marcador en el cuarto inicial (27-14).

Parker, máximo anotador del primer asalto con 11 puntos, y Hernangómez encontraron una mina en el rebote ofensivo, pero el conjunto heleno ajustó las tuercas en defensa en el segundo cuarto y recortó distancias gracias a la potencia de McKissic, autor de 10 puntos en el periodo, y los contraataques (34-30, min.15).

La salida de Kalinic cortó la fuga y el impulso ofensivo de Vesely permitió al Barça proteger la ventaja al descanso (43-37), pero el Olympiacos mantuvo el listón físico tras la reanudación, sorprendió con una defensa zonal y volteó el marcador gracias a la inspiración de Williams-Goss, que anotó ocho puntos consecutivos (54-55, min.28).

El momento de Parker

Paró el partido Grimau, el cuadro catalán mejoró la defensa y volcó el ataque en Hernangómez para entrar por delante al último cuarto (60-57), en el que los azulgranas empezaron negados en el tiro, pero mantuvieron la calma antes de abrir brecha con dos triples de Parker y Abrines, y una canasta de Jokubaitis (68-61, min.34).

Dos triples más de Parker y Abrines, seguidos por un mate de Satoransky al contraataque, sentenciaron el encuentro (76-64, min.38), que el Barça ganó finalmente por ocho puntos (77-69) antes de que la serie se desplace la semana que viene a Grecia para la disputa de los próximos dos partidos.

Los cortocircuitos de Hezonja que empañan el buen pie del Madrid: expulsado con el partido sentenciado

Los cortocircuitos de Hezonja que empañan el buen pie del Madrid: expulsado con el partido sentenciado

Detrás del Real Madrid brillante, de la fiesta que montó Campazzo para dejar a su equipo a un pasito de la Final Four, de la competitividad recuperada, de los 101 puntos, de las 24 asistencias y del 2-0 al Baskonia, hubo una extraña acción que dejó al público de WiZink boquiabierto y enrarecido. Mario Hezonja, ángel y demonio, fue expulsado por una doble técnica cuando estaba ya todo resuelto.

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Corría el minuto 37, 20 arriba el Madrid, todo visto para sentencia, alegría colectiva y puñados de buenas noticias para un equipo que se dispone a atravesar la hora de la verdad del curso. Una penetración de Hezonja por línea de fondo, una falta que quizá se debió pitar (o no) por un choque con Dani Díez, un mal golpe contra los fotógrafos y las protecciones y unas protestas desde el suelo que acaban en técnica. Y, camino del tiempo muerto, la segunda. Y el huracán. El croata, desquiciado instantáneamente con el veterano árbitro Sasa Pukl, sigue con el enfado y acaba expulsado.

El cabreo continuó en el banquillo, durante el tiempo muerto. Botellas contra el suelo, patadas y la cólera cuando le indican que tiene que abandonar la cancha. Bracea, desafía desde la distancia a Pukl y varios miembros del staff se tiene que llevar a Hezonja al vestuario. Sin él, vuelve la calma.

No es el primer cortocircuito de un jugador tan genial como visceral. Ya en la primera parte se las tuvo con Chus Mateo y con Musa. En el partido del martes, también mostró sus malas pulgas por los ajustes defensivos con Markus Howard. En la Copa se las tuvo con Llull... Y así, cientos de ocasiones.

El contexto de la combustión de Hezonja se explica también en su floja segunda parte, tras un primer cuarto de siete puntos (un precioso triple desde el logo incluido) y de ocho lanzamientos. En la jugada previa al volcán, había fallado un lanzamiento precipitado desde seis metros. Y justo después Rogkavopoulos le enchufó un triple en la cara.

La polémica rodea de nuevo a Hezonja, que llegaba al segundo envite de cuartos lastrado por un golpe que recibió el martes. Su futuro sigue en el aire, pues no ha aceptado las propuestas de renovación del Madrid y aumenta el ruido de su posible marcha al Panathinaikos griego.

En sala de prensa nadie entró a valorar el penúltimo enfado de Hezonja. Chus Mateo hizo un balance positivo de un triunfo que les deja a las puertas de Berlín. Su equipo es el único de los cabezas de serie de la Euroliga que ha logrado mantener el factor cancha. "Ofensivamente hemos estado bien, pero defensivamente hacemos un esfuerzo para cubrir las fortalezas de un gran equipo como el Baskonia. Juega muy bien al contrataque, tira muy bien y rebotea muy bien. En la primera parte han hecho 10 de 20 (en triples). No por mala defensa nuestra. Hemos mantenido ese ritmo y si lo hacemos así y no dudamos, aunque cometamos fallos, podemos estar en disposición de ganar el partido. Hemos tenido fe hasta el final y hemos conseguido abrir brecha", reflexionó.

La fiesta de Campazzo deja al Real Madrid a un paso de la Final Four

La fiesta de Campazzo deja al Real Madrid a un paso de la Final Four

El Real Madrid acaricia la Final Four, la novena en 12 años, la costumbre de quien regresó para quedarse al lugar que le correspondía en el Olimpo de Europa. Berlín está ya a un solo escalón, tan diferente esta vez de los apuros del camino hacia Kaunas hace un año, aunque luego aquello acabara en una Euroliga inolvidable. El Baskonia no le aguanta el pulso y con otro ejercicio de consistencia y acierto los de Chus Mateo ya mandan 2-0. [101-90: Narración y estadísticas]

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Han resultado 80 minutos de baloncesto cinco estrellas del Madrid, despejando cualquier atisbo de duda. Como si necesitara ya el rock and roll competitivo de unos cuartos de final. Ahora es el Campazzo inabordable (24 puntos, siete asistencias...), la pareja Tavares-Poirier demostrando que no hay torres iguales, el poderío de Hezonja (pese a su pueril expulsión) y la guinda que supone la sabiduría competitiva de Llull, Rudy y el Chacho, los que verdaderamente marcaron la diferencia hace un año. Todo ese cóctel bien agitado resulta un torrente de baloncesto. Y el Baskonia, sin chispa, sin Moneke y con no demasiados argumentos en defensa, es incapaz de contenerlo.

Hablaba Mateo de la "ambición que lleva a mover más rápido las piernas", eso que ha echado de menos en sus pupilos en este extraño periodo de entreguerras. Sólo hay que ver ahora a Campazzo de nuevo dominando la cancha como si fuera el joystick de una videoconsola, frenando, acelerando, divirtiendo y divirtiéndose. Fue el Facu del arranca del curso, el que volvió de Belgrado con más hambre todavía. En esa primera parte en la que los de Dusko Ivanovic se empeñaban en agarrarse a la noche a base de triples (10 al descanso), el Madrid contestaba por todos los flancos.

El primer meneo lo propiciaron desde el banquillo Llull y Poirier. El balear, homenajeado y liberado por su récord histórico de triples, enchufó tres para empezar y encontró en el francés al dominador de la pintura perfecto. Uno encadenaba triples y el otro tapones y ahí se unió el Chacho para poner el más 10 (37-27) en un abrir y cerrar de ojos. Aún así se reenganchó el Baskonia, con el perímetro como aliado, un poquito de Howard y el Marinkovic de las noches buenas.

Chacho y Rudy defiende a Chiozza, en el WiZink.

Chacho y Rudy defiende a Chiozza, en el WiZink.Kiko HuescaEFE

La dinámica fue similar a la vuelta de vestuarios, con la aparición rotunda de Yabusele: un Madrid dominador y un Baskonia que no se arredraba, que se agarraba como podía, consciente que un 2-0 es mortal (sólo el propio Madrid, el año pasado ante el Partizán, fue capaz de levantar una losa así). Pero no había forma, porque empujaban y empujaban los blancos y el dique azulgrana se resquebrajaba. Otro triple de Campazzo, otro mate a la contra de Yabu, dos más de un Tavares cada vez más cerca de su nivel óptimo estiraron la máxima (74-60) al final del tercer acto.

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Y el 12-0 del arranque del cuarto final (85-63) fue ya la estocada, quien sabe si incluso de la serie. Porque no hay resquicio en este Madrid, tan pleno (otra vez por encima de los 100) que vuelve a asustar. Todo tan plácido y sentenciado que llamó poderosamente la atención la expulsión de Hezonja. Esa cabecita le volvió a jugar una mala pasada, cabreadísimo con el árbitro Pukl hasta el punto de que tuvieron que sacarle de la pista.

El Barça se topa con un Olympiacos pétreo y arranca con mal pie el 'playoff'

El Barça se topa con un Olympiacos pétreo y arranca con mal pie el ‘playoff’

Actualizado Jueves, 25 abril 2024 - 00:01

La dureza física y el eterno espíritu competitivo de Olympiacos decidieron el primer partido del playoff en el Palau, donde el equipo de Giorgios Bartzokas terminó desquiciando a un Barcelona lejos de su mejor nivel. En un duelo presidido por las pérdidas y las faltas personales, los azulgrana dejaron escapar el factor campo. [Narración y estadísticas (75-77]

La baja del capitán Kostas Papanikolaou no pesó en el vigente subcampeón del torneo, capaz de superar la pésima actuación de Thomas Walkup, recuperado de su lesión de espalda, pero nulo tanto en la dirección como en el lanzamiento. Además, los griegos sufrieron el grave susto de Filip Petrusev, víctima de una torcedura en la rodilla en el tramo final.

Pese al incondicional apoyo del Palau, tan volcado en su equipo como iracundo ante las provocaciones de Isaiah Canaan, el Barça nunca pudo imponer su juego creativo. Ni siquiera con Jabari Parker, autor de 13 puntos y siete rebotes, aunque sin capacidad para liderar el ataque en situaciones de extrema necesidad.

McKissic y Williams-Goss

La movilidad interior de Petrusev, autor de 12 puntos al descanso, otorgó las primeras ventajas de consideración para los visitantes (35-44 al descanso). Las alarmas pasaron a nivel crítico gracias a la inspiración desde el perímetro de Shaquielle McKissic y las penetraciones de Nigel Williams-Goss.

A falta de inspiración, el Barça apretó en defensa, se encomendó a Nico Laprovittola, pero dos aciertos consecutivos de McKissic, el segundo tras un robo ante Ricky Rubio devolvieron la decena al cuadro heleno a falta de cinco minutos para el final (59-69). A partir de ahí, las alternativas se sucedieron con una regularidad exasperante.

Los libres de Larentzakis

A los triples de Rubio y Laprovittola, replicaron otro lanzamiento de Canaan desde el 6,75 y un 2+1 de Nikola Milutinovic en el último segundo de la posesión. Y a la precipitación de Parker se sucedió la rigurosa falta en ataque de Milutinov. Ni siquiera otro clamoroso error de Walkup, con una pérdida ante Ricky castigada con falta antideportiva, insufló ánimos suficientes al Barça.

Canaan arrastraba molestias en una pierna y su equipo defendía una pequeña ventaja (72-75). Esa posesión se había dibujado para Willy Hernangómez, pero el internacional español no pudo jugar el dos para dos previsto con Laprovittola. El último ataque, el de la lesión de Petrusev, fue resuelto con dos tiros libres de Giannoulis Larentzakis a falta de 35 segundos. Ni siquiera el asombroso mate de Parker, con el reloj casi a cero, bastó para derruir al pétreo Olympiacos.