El Real Madrid despluma al Efes de Laso y acecha la segunda plaza

El Real Madrid despluma al Efes de Laso y acecha la segunda plaza

De entre todos los partidos que le restaban al Real Madrid en la recta de meta de la fase regular, la visita del Anadolu Efes, pese al componente emocional que supone el regreso de Pablo Laso y Vincent Poirier -merecidamente ovacionados en el presentación ambos-, se asumía como la victoria más 'segura'. No sólo por jugar en el casi inexpugnable Palacio, también porque los turcos, pese al cambio en el banquillo, deambulan sin objetivo ya en la Euroliga. No suele haber peor augurio. [82-71: Narración y estadísticas]

Lo solucionó el Madrid, victorias sin muchos apuros. Faena de aliño con un sólido Deck, el Tavares de siempre y los triples del necesitado Lyles. Aunque nadie se acordará del comienzo.

Porque el amanecer blanco en el partido fue aterrador. Posiblemente los peores cinco minutos iniciales de la temporada. Con una confianza y un relajamiento impropio, el Madrid era una máquina de fallar canastas. Y el Efes, claro, lo aprovechó. Un 0-12 de salida. Los de Scariolo cerraron el primer acto con cuatro canastas de 20 intentos y ni siquiera gastaron sus faltas. Malas caras de Campazzo y Hezonja al ser cambiados... La cosa ya sólo podía ir a mejor.

Tan rápido como se había enredado el Madrid lo arregló. Tan estrepitoso fue su arranque como contundente su reacción. Todo lo que falló antes lo metía ahora. Empezando por Trey Lyles, tres triples de carrerilla, más dos de Llull... Un equipo disparado, impulsado por la energía de Garuba, capaz de salvar dos bolas en la misma jugada. El Efes reculó y sólo pudo sacar el paraguas. El parcial en el segundo cuarto llegó a ser de 31-9 hasta que Weiler-Babb lo cerró con un triple sobre la bocina.

Como si todo estuviera ya visto para sentencia, el tercer acto fue un toma y daca sin mucho sentido. Y peligroso también, pues el Madrid no terminaba de enterrar al rival. Efectivamente, al poco del comienzo del definitivo, el Efes se había arrimado tanto (65-63, con los puntos de Jordan Loyd) -tras un buen susto por un golpe en el ojo que se llevó Saben Lee, involuntariamente de Deck-, que el Madrid tuvo que volver a reaccionar.

No le costó demasiado, otro apretón de defensa y concentración. Un triple de Deck, una penetración de Maledon, un tapón de Garuba... Y el Efes cayó a la lona.

Con 22 victorias, la mayoría en el feudo del Palacio, al Madrid le resta ahora un desenlace duro. Tres partidos seguidos a domicilio (Baskonia, Olympiacos y Fenerbahçe), los dos últimos en la misma semana y el cierre en casa contra el Estrella Roja. Un buen test para los cuartos de final y para corroborar si finalmente acude a ellos como cabeza de serie, incluso como segundo en esa batalla que libra principalmente contra Olympiacos y Valencia. Es posible que le hagan falta un par de victorias al menos.

El Real Madrid se gusta ante el Hapoel en una noche a la que sólo le faltó el público

El Real Madrid se gusta ante el Hapoel en una noche a la que sólo le faltó el público

Alargando las estupendas sensaciones del aplastante triunfo liguero en el Palau del domingo, el Real Madrid trituró a un rival directo en su lucha por terminar entre los cuatro primeros de la temporada regular de la Euroliga. Lo consiguió con suficiencia, con un entonadísimo Hezonja, con Campazzo a los mandos y con un ejercicio de defensa brillante. Un paso enorme en este tramo final de curso en Europa. [92-83: Narración y estadísticas]

Y, comprobando semejante buena sintonía, se entienden menos algunos resbalones pretéritos. Especialmente los más recientes. Los que le condenaron en la final de Copa (y casi en la semifinal), constándole el primer título serio del año. Y los que le hicieron perder el pasado jueves en Kaunas, incluso con el flagrante error arbitral en el desenlace.

Desde el Roig Arena, definitivamente el Madrid es otro. Y en casa, pese a que el Palacio volviera a lucir con la desolación que suponen las gradas vacías (motivos de seguridad al recibir a otro equipo israelí), es posiblemente el equipo más sólido de Europa. Ni Micic ni Elijah Bryant pudieron desentrañar su defensa. Desde el arreón inicial propiciado por los 10 puntos casi seguidos de Campazzo al golpe de la segunda unidad, un parcial de 9-0 que dejó al descanso una estupenda renta para los de Scariolo (45-35).

En el tercer cuarto el Madrid encadenó acciones que hubieran levantado a la grada. Tapón de Tavares, triple de Hezoja, robo de Campazzo, triple de Abalde... Y una distancia que se disparó hasta los 18 puntos (63-45), ante la desesperación de Itoudis, cuyas protestas torturaban en el silencio del Palacio. Nadie bajó el pistón, dominio del rebote, un ejercicio coral redondo: al comienzo del acto final, otro ratito de festival, con Maledon omnipresente (84-62).

Visto lo visto, camino de la mayor paliza que recibía su equipo en lo que va de temporada (su primera en Euroliga), Itoudis decidió poner a sus suplentes y pensar en el jueves (Vitoria). Y bien que maquillaron, aunque el basket-average sea blanco, pues ganaron también en la ida.

El Real Madrid cae con polémica en un ajustadísimo duelo en Kaunas

El Real Madrid cae con polémica en un ajustadísimo duelo en Kaunas

Cuando Sylvain Francisco, un pequeño demonio francés que en Manresa vio como su carrera se disparaba, se metió en la defensa del Real Madrid para jugarse la última posesión con el marcador tan igualado como lo había estado toda la noche en Kaunas, ni él mismo esperaba que esa caída hacia adelante con Tavares enfrente iba a ser premiada con falta. Scariolo estalló -"No me preguntéis por la última jugada, porque estoy sin palabras. Absolutamente sin palabras", dijo después en sala de prensa-, Llull protestó, pero le dio igual a los blancos, desplumados en el Zalgirio Arena, pues Hezonja, errático todo el duelo pese a sus 18 puntos, falló después el triple final. [87-85: Narración y estadísticas]

Una derrota polémica y dolorosa, pero otra derrota fuera de casa al fin y al cabo. La 11ª en 16 partidos para un Real Madrid que no arregla su asignatura pendiente en Europa y le puede terminar costando caro. Cayó por causas ajenas y propias también: falló sus últimos seis triples y tres canastas y apenas metió dos tiros libres en los últimos cuatro minutos. Desperdició, en fin, una estupenda oportunidad de ir encarrilando acabar entre los cuatro primeros y gozar de factor cancha en cuartos de final.

La Euroliga toma temperatura, se acerca la hora de la verdad, y como un puñado de sprinters en la recta de meta, se rifan los codos y la tensión. Kaunas, plaza feroz, resultó una batalla enorme para el Real Madrid. Un duelo de esos que hablan del carácter, que van más allá de lo técnico o lo táctico, y en el que los blancos, que acumulaban cuatro victorias seguidas en Europa y unas recobradas sensaciones tras el bajón de la Copa, volvieron a las andadas, achicados en los últimos minutos.

Ya fue una primera mitad de puro dinamismo. De dureza pero también de acierto. Un golpe a golpe que mostraba el carácter del Real Madrid en el siempre caldeado ambiente del Zalgirio Arena, pero también su floja defensa, incapaz de frenar la electricidad de Sylvain Francisco. En esa igualdad, con altísimos porcentajes desde el perímetro, en los blancos fueron apareciendo nombres propios. De inicio, Okeke, autor de los ochos primeros puntos. Después, Hezonja. Y para poner la firma final, con dos triples tan imprevisibles como él mismo -uno sobre la bocina y el otro a tabla-, el infinito Llull. Y, siempre, Tavares (10 puntos y cuatro rebotes en la primera mitad).

A la vuelta siguió la intensidad. Todo impresionantemente ajustado. Pequeños tirones de unos respondidos inmediatamente por el otro. Como si jugaran enganchados con una goma. En el minuto 34 se habían producido ya 15 cambios de liderato en el marcador (iba a ver un par más, mortales para el Madrid). El Zalgiris era pura imprevisibilidad y el rebote ofensivo su aliado. Cuando la cosa bajaba pulsaciones, era el momento del Madrid, de Deck y de Maledon.

Emergió Hezonja, su primer triple a falta de cuatro minutos. Tuvo a continuación el Madrid un puñado de posesiones para casi sentenciar, pero le falló la puntería. Y se fue viniendo abajo. Un par de mates del impresionante Moses Wright, ese pívot que anhela el Barça, dos tiros libres de Maledon... En la penúltima posesión, no acertó Campazzo y Francisco se la jugó con 20 segundos. Le salió cara gracias a los árbitros y al Madrid cara de circunstancias.

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

El Madrid se desmelena y castiga duramente al Valencia con su propia medicina

Quizá fue la noche más plena que ha vivido el Palacio en la era Scariolo. Una catarsis necesaria tras todas las ampollas que levantó la Copa perdida. Una victoria contundente, redonda, espectacular. Un Madrid desmelenado. Lo sufrió el Valencia Basket, quebrado con sus propias armas. Velocidad, triples, rebotes ofensivos... todo mecido por la inmensidad de Tavares. [96-79: Narración y estadísticas]

Un Madrid-Valencia ya tiene aroma de rivalidad, cuentas pendientes y desafíos futuros. Partido grande. Escocía la reciente semifinal de Copa en el Roig Arena en los taronjas. Y, a la vez, era un aviso para los blancos, que se vieron descarrilados entonces hasta el milagro de Hezonja. Con este equipo de Pedro Martínez, cualquier atisbo de siesta significa recibir un aluvión. Juegan cada posesión como si alguien les contará hacia atrás.

Pero fue como si jugara ante un espejo. Que le quitaba el rebote, que le hería desde el perímetro. Que le sacó con agresividad y ritmo de la cancha para hasta levantarle el basket-average. Ahora, a la estela del Fenerbahçe e igualados con el Olympiacos, pugnan ambos por la segunda plaza.

La primera tarea era la de frenar de inicio todas esas señas de identidad, ahí donde acostumbra el Valencia a dispararse ya. Hace unos días el Madrid recibió 36 en el primer acto. Ahora sólo fueron 19, una labor defensiva a la altura del frenesí rival. Pero ni siquiera eso es suficiente. El triple es el as bajo la manga de los taronja. Lanzan y lanzan y acuden al rebote ofensivo como posesos. Deck y Feliz fueron los estiletes de la segunda unidad blanca y Lyles intentaba despejar las dudas por las que atraviesa.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.

Costello y Deck pugnan por un rebote, en el Palacio.EFE

Pero era un toma y daca, un parcial aquí y una respuesta allá. Un Montero contra Hezonja. Antes del descanso, en esa preciosa intensidad, con Llull al frente de la diversión, fue el Madrid el que logró la primera ventaja significativa (51-43).

Le estaba dando de su propia medicina al Valencia. Triples y rebotes ofensivos. Y, a la vuelta, tenía preparada su propia emboscada. Otro zarpazo. Un 16-5 con triples, carreras y más intensidad. El Valencia, siempre cómodo al galope, no aguantaba el ritmo (67-58). Aunque logró recuperarse con un cúmulo de acciones en el final del tercer cuarto. Una precipitada decisión de Maledon, una falta inexistente al triple de Reuvers, una técnica a Scariolo...

Ese cabreo, fue acicate. Otro meneo a la noche al comienzo del acto final, triples de Deck y Lyles. Más carreras. Una ventaja creciente y unos árbitros que fallaban en casi todas las decisiones complicadas. El Madrid coral y acertado (16 triples), el del dominante Tavares, el de los 16 puntos de Hezonja y los ocho rebotes de Feliz, el de las nueve asistencias de Campazzo... borró de la noche al gran Valencia.

Contra la pitada a Scariolo, otra victoria del Real Madrid

Contra la pitada a Scariolo, otra victoria del Real Madrid

La derrota en la final de la Copa del Rey dejó cicatrices en el Real Madrid. Que necesitarán tiempo y alegrías para sanarse. De momento, mientras la normalidad llegue, silbar a Sergio Scariolo cuando su nombre suena por megafonía en la presentación se ha convertido en costumbre (más o menos multitudinaria) en el Palacio. Ocurrió la semana pasada contra el Bayern y este jueves ante la Virtus de Bolonia. Dos pitadas, dos victorias. Y los blancos cada vez más asentados en los primeros puestos de la Euroliga, los que aseguran el factor cancha en los cruces de cuartos de final. [92-84: Narración y estadísticas]

Contra el ambiente enrarecido, contra sus propias ganas de seguir avanzando pese a todo y, especialmente, contra Carsen Edwards. Contra todo eso tuvo que imponerse el Real Madrid en un partido áspero, que no se resolvió hasta los últimos minutos. Mantuvo la calma y encontró el acierto. Y la victoria, con un parcial final de 15-4.

Las dudas blancas, además de por las derrotas a domicilio, acuden desde la propia rotación de Scariolo, tan estática a veces, tan marcada por los excel. Pero en el Palacio es otra cosa, es el refugio donde el Madrid luce poderoso, casi inexpugnable. El mejor de Europa en casa (sólo el Panathinaikos le derrotó, en 15 partidos contando el de anoche). Así que ni los pitos iban a desestabilizar.

Ni los puntos de Edwards, que es una bomba. Al descanso, el pequeño y fortísimo combo texano, acumulaba 22 (de los 40 de su equipo). Imparable. Una pesadilla para Abalde en el amanecer (el gallego no volvió a pista), un auxilio cuando la Virtus se encontraba después contra las cuerdas, con el arreón que para el Madrid supuso la entrada de la segunda unidad. Un parcial de 11-0 (31-23) que cortó el ex de los Celtics. Después otro meneo al partido de Llull y otra vez Edwards. Un triple desde el medio del campo de Campazzo -jugada de pizarra-, sobre la bocina, llevó al descanso a los blancos con una pequeña renta merecida (46-40).

La tónica se mantuvo después, con el Madrid intentando escaparse, con Tavares dominando (cinco tapones) y Hezonja anotando de forma intermitente (llegó a mandar por 11, 51-40). Pero la Virtus, ahora más apagado Edwards, se agarraba a la noche. Como se intenta agarrar el equipo de Dusko Ivanovic (su hijo Stefan es ayudante de Scariolo) a la competición, cada vez más lejos los puestos de play in. Volvió una y otra vez, con carácter. Al Madrid le faltaba contundencia y le sobraban lagunas de concentración. Trey Lyles tuvo una noche para olvidar. No acabó el tercer cuarto por debajo en el marcador porque Deck volvió a meter un triple in extremis (64-61).

Pero el partido ya había entrado en una espiral peligrosa. Era una pasarela de individualidades, un toma y daca. Y a Carsen Edwards se había unido Vildoza para desatar las alarmas en el Palacio. Para entrar parejos a la recta de meta, donde, alivio, el Madrid encontró los triples. Hezonja, Campazzo... y un par de buenas defensas, especialmente de Andrés Feliz, el único que logró apagar el fuego de un Edwards, que se detuvo en 32 (sólo 10 en la segunda mitad).

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

La Euroliga ha devenido en una odisea geopolítica. Zarandeada desde hace tiempo tanto por la invasión de Ucrania (los equipos rusos, incluso el CSKA de Moscú, que es uno de los propietarios de la competición, fueron excluidos en 2022) como por el conflicto en Oriente Próximo, la guerra en Irán ha vuelto a desafiar el normal desarrollo de la máxima competición de clubes europeos. Ahora mismo, con dos equipos de Israel y uno de Dubai, todo son incertidumbres.

A falta de más reuniones, la primera medida, tomada este lunes, fue la de suspender oficialmente dos encuentros de esta jornada, la 30, a causa de «la situación actual en la región y la consiguiente imposibilidad de viajar tras el cierre temporal del espacio aéreo». Tanto el derbi israelí entre Maccabi y Hapoel de Tel Aviv (la propia liga hebrea se ha detenido) como el duelo entre el Partizán y el Dubai se iban a disputar este jueves. La Euroliga evaluará con los equipos afectados las mejores opciones para reprogramar los partidos, «siguiendo de cerca los últimos acontecimientos y manteniendo una comunicación constante con las autoridades locales e internacionales, así como con todas las organizaciones pertinentes, para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados». También fue suspendido el Hapoel-París que se debía disputar este martes en La Mano de Elías (un duelo que ya no pudo acontecer en diciembre).

El conflicto en Gaza ya supuso todo un desafío logístico. Hasta diciembre, los equipos de Israel no pudieron disputar sus encuentros en Tel Aviv. El Maccabi pasó su destierro en Belgrado. Y el Hapoel, debutante en la Euroliga, en el Arena Botevgrad de Bulgaria. La paradoja es que, cuando volvieron a su país (no sin polémica), ambos pudieron jugar sus encuentros en sus pabellones, con público en las tribunas. Sin embargo, muchos de los que jugaron a domicilio (entre ellos Barcelona y Madrid), lo hicieron con las gradas vacías por medidas de seguridad. Toda una ventaja deportiva de la que muchos se quejaron.

«Los equipos rusos no han disputado la Euroliga los últimos cuatro años y ahora, con la situación de los clubes de Israel, ¿cómo van a afectar las relaciones a partidos entre los turcos y ellos? El resto de la temporada está en riesgo», ha protestado el presidente del Partizán, Ostoja Mijailovic, quien además ha tenido que afrontar el problema de que varios de sus jugadores se han quedado atrapados en Dubai, donde estaban de vacaciones (Dylan Osetkowski, Duane Washington y Shake Milton). «Hablamos con ellos constantemente y están a salvo. Le agradecemos al club de allí la disposición para que puedan entrenar. No puedo valorar cuándo van a volver, porque no sería profesional, pero hemos recibido la promesa de que fletarán un chárter con los chicos del Dubai Basketball que irá a Omán. Pero no se sabe cuándo», aclaró.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.EFE

No son los únicos en problemas allí. Sarunas Jasikevicius y otros dos miembros del Fenerbahçe (el jugador Armando Bacot y el fisioterapeuta español Jaime Capella Bouza) también se quedaron varados en la capital del emirato. En Abu Dhabi, el mismo sábado en que EEUU bombardeó Irán, quedó suspendido el torneo Next Generation (de jugadores sub-18) de la propia Euroliga. Y, desde ese día, todos los equipos y sus cuerpos técnicos se encuentran a la espera de que se reabra el espacio aéreo, retenidos en sus hoteles. Entre ellos, los jóvenes del Real Madrid y el Valencia. «Súper orgulloso de todos estos chicos y no hablo deportivamente (que también), en situaciones especiales aparecen las personas especiales y ellos lo son», escribió el entrenador blanco, Javi Juárez, en sus redes sociales.

Aunque la Euroliga es la máxima competición continental, esta temporada vio cómo sus propias fronteras se ampliaban con la inclusión del Dubai Basketball, un equipo que nació en 2023 y que firmó un contrato a cambio de una alta cantidad de dinero (nunca se especificó) hasta 2030. Para hacerle hueco, la competición se amplió de 18 a 20 equipos. El Dubai, que juega sus partidos en el Coca Cola Arena (17.000 espectadores), también disputa la Liga Adriática (ABA), en la que juegan equipos de países de la ex Yugoslavia.

Como la mayoría de deportes, el baloncesto también se ha rendido al encanto económico de los países árabes. La última Final Four de la Euroliga se disputó en Abu Dhabi. Y el próximo Mundial se jugará en 2027 en Qatar, país del actual presidente de la FIBA, el jeque Saud Ali Al Thani.

La explosión de una de las estrellas de la Euroliga contra los impagos en el Mónaco: "Esto es una locura. Jugar con mi dinero, en mi cara, es sucio"

La explosión de una de las estrellas de la Euroliga contra los impagos en el Mónaco: “Esto es una locura. Jugar con mi dinero, en mi cara, es sucio”

El AS Mónaco es una de las irrupciones más asombrosas de los últimos años en el panorama baloncestístico europeo. Casi de la nada, un proyecto de lujo, con jugadores de primerísimo nivel y, también pronto, éxitos deportivos. Hace una década volvió a la máxima división francesa (ProA), ganó tres Copas seguidas y después la Eurocup en 2021 para hacerse hueco en la Euroliga. Ahí, también ascenso imparable hasta llegar a la mismísima final el pasado curso, donde perdió contra el Fenerbahçe.

Para saber más

Pero la megalomanía y los fichajes a golpe de talonario (este mismo curso en su plantilla lucen Mike James, Nikola Mirotic, Eli Okobo, Daniel Theis...) se han estampado contra el muro de la realidad. Su dueño, el magnate ruso Alexey Fedorychev, se ha visto afectado por las restricciones de movimientos de capital decididas por la Unión Europea a causa de la guerra. Y pronto han acudido los impagos, meses de sus estrellas sin cobrar que hicieron que hace unas semanas el propio Principado asumiera el control del club.

Hace poco la propia Euroliga les sancionó con 300.000 euros a causa de las deudas (se estima que se elevan a 15 millones de euros) y la imposibilidad de seguir fichando. Pero la situación sigue siendo tensa. Este viernes, aunque los de Vassilis Spanoulis lograron vencer al Baskonia (102-92) -cortando una racha de cinco derrotas de carrerilla- para mantenerse en el octavo puesto y en la lucha por los playoffs, su estrella, uno de los mejores jugadores de la historia de la competición (máximo anotador de siempre y MVP en la temporada 2024), estalló en sus redes sociales.

Mike James, que acostumbra a no morderse la lengua en su cuenta de X, explotó de madrugada. "Esto es una locura. Llevo mucho tiempo en Europa. Sé que los pagos pueden ser inestables, pero no me mientan diciendo que llegará cuando no es así y me hagan quedar como un tonto. Eso sí que es una falta de respeto. Jugar con mi dinero, y en mi cara, es un juego sucio. Espero que el personal, los jugadores, los trabajadores y la gente de la oficina reciban su dinero de verdad", escribió el estadounidense, que acaba contrato (uno de los salarios más altos de Europa) este verano. Y que añadió, en alguna de sus respuestas con los usuarios que le contestaban: "Soy un mercenario, pero firmé más años que todos y empecé esta mierda".

El Real Madrid sale airoso de otro buen lío en Belgrado

El Real Madrid sale airoso de otro buen lío en Belgrado

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Las fantasmas de París, Atenas y Dubai volvieron a aparecerse ayer en Belgrado, donde el Real Madrid sudó tinta para cortar su mala racha a domicilio. Tras dominar los tres primeros cuartos, el equipo de Sergio Scariolo se vio obligado a otro imprevisible desenlace frente al Partizan, decantado finalmente por un triple de Andrés Feliz a falta de 39 segundos para la bocina. [Narración y estadísticas (73-77)]

Trey Lyles y Mario Hezonja lideraron el ataque, con 14 puntos cada uno, durante los mejores minutos de los blancos, que volvieron a desperdiciar, como la pasada semana en Qatar, una cómoda ventaja (45-60, min. 26). Estaba escrito que la novena victoria consecutiva ante al rival que les llevó a un esfuerzo supremo durante los cuartos de final de 2023, debía fraguarse en los últimos minutos.

Sterling Brown, con dos triples, desplegó su mejor baloncesto al final del tercer cuarto y el equipo de Joan Peñarroya, desatado con dos triples consecutivos más de Isaac Bonga y Aleksej Pokusevski, rebajó considerablemente la diferencia (54-60, min.27). Los visitantes volvían a desconectarse, encajando un doloroso parcial de 16-2 (61-62, min.30).

Vida extra

Una penetración de Duane Washington puso de nuevo a los locales por delante ante un Madrid que, con Lyles y Theo Maledon en pista, no encontraba claridad en ataque, con sólo una canasta en juego en siete minutos. El desacierto y la imprecisión afectó a ambos equipos por igual, que dejaron una extensa galería de errores, con Edy Tavares como único argumento válido en ambos lados de la cancha (69-69, min.37).

Con 71-71, Feliz anotó un triple vital, tras un rebote ofensivo de Lyles, para aliviar a Scariolo a falta de 39,5 segundos (71-74). La lucha bajo los aros de Bruno Fernando y Calathes dieron una vida extra al Partizan tras dos errores de Bonga desde el 6,75, pero los locales no aprovecharon la tercera y se vieron forzados a llevarlo todo a la línea de los libres.

Con sólo un acierto de Facundo Campazzo y 13 segundos, Brown anoto una penetración para acortar distancias, pero Hezonja no perdonó y amarró una necesitada victoria como visitante. Un elixir para la moral a tan sólo una semana del inicio de la Copa del Rey en Valencia, donde Unicaja ya aguarda el jueves en cuartos de final.

Un Barça diezmado se queda sin gasolina en el Palau

Un Barça diezmado se queda sin gasolina en el Palau

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El París Basketball, un rival de la zona baja de la Euroliga, castigó en el Palau a un Barça fatigado, diezmado por las bajas y desacertado desde el perímetro (5 de 31 en triples), que no supo contrarrestar el juego físico de su rival. [Narración y estadísticas (74-85)]

Sin los lesionados Kevin Punter y Tomas Storansky -a los que se les unió el pívot Jan Vesely, que apenas disputó siete minutos por molestias lumbares-, al Barça le faltó fondo de armario para igualar la jerarquía exterior de Hifi (21 puntos), Stevens (15) y Robinson (18), capaces de dejar en evidencia las lagunas del cuadro local. Sólo Darío Brizuela plantó cara en un duelo que los visitantes encarrilaron gracias a un parcial de 12-28 en el tercer cuarto.

El perfil atlético de los parisinos penalizó a un Barça algo tibio en la pintura que, además, no conseguía frenar el intercambio de golpes que proponía su rival, que cerró los 10 primeros minutos con una renta favorable (18-21). Siguió abierto el encuentro en el segundo acto con Stevens y Hifi percutiendo en el entramado defensivo y con Shengelia y Cale respondiendo en la otra mitad de la pista.

Parcial de 12-28

La primera ventaja importante del equipo azulgrana se cimentó a partir de la defensa. Recuperó balones y pudo correr. A lo que se sumaron los destellos de Brizuela. La 'mamba vasca' lideró otro parcial, esta vez de 8-0 (42-34, min.18), que dio aire al Barça antes de que Hifi, segundo máximo anotador de la Euroliga, apareciera con cinco puntos seguidos con los que el cuadro francés se dirigió a los vestuarios con un mejor sabor de boca (43-39).

Entró frío en la reanudación el Barça y poco tardó el cuadro de Francesco Tabellini en volver agarrar las riendas. Tres triples anotaron en cuatro minutos, los mismos que transformaron en la primera parte, y encadenaron un 4-13 (47-52, min.24) que obligó a un tiempo muerto. Pero el equipo de Xavi Pascual fue incapaz de cambiar la inercia, encajando otros cuatro triples (55-67). Un parcial de 12-28 en el tercer cuarto, mientras en el Metropolitano el equipo de fútbol caía por 4-0 al descanso, algo que también se notó en el ambiente del pabellón.

En el último cuarto, el Barça no encontró la gasolina para discutir el triunfo a un adversario, que en tres minutos amplió la ventaja hasta los 15 puntos (58-73, min.33). Y cuando intentó despertar, de la mano de un insistente Brizuela, ya fue demasiado tarde. Una derrota con la que se mantiene en la zona noble de la Euroliga pero que deja mal cuerpo a la plantilla a pocos días de la Copa del Rey.

Musa se viste de verdugo y provoca otra derrota más fuera de casa del Real Madrid

Musa se viste de verdugo y provoca otra derrota más fuera de casa del Real Madrid

El Real Madrid perdió este jueves 93-85 en su primera visita al Coca-Cola Arena, casa del debutante Dubai Basketball, tras una gris segunda mitad, con un gran partido del ex madridista Dzanan Musa, autor de 20 puntos y 25 de valoración.

En una tónica ya habitual esta temporada, los de Scariolo cayeron en un partido que tuvieron controlado y en el que llegaron a dominar por 13 puntos en el tercer cuarto. Una mala segunda parte del equipo fue definitiva para dejar escapar otra victoria que parecía segura fuera de casa, en un día en el que Tavares y Campazzo se fueron hasta los 25 y 24 de valoración, respectivamente, lo que podría desembocar en un descenso de varios puestos en la clasificación de la Euroliga.

Los blancos tuvieron dificultades para atacar ante los locales. Abalde rebasaba a Musa en el uno contra uno hasta pisar la pintura, pero la defensa en ayudas de los emiratíes obligó a lanzar mucho de fuera, con el Real Madrid acertando al quinto intento desde el 6,75 de la mano de Campazzo, 5-7 (min.4).

Okeke contuvo bien atrás al algo anárquico pero talentoso Dwayne Bacon, que erró sus dos únicos lanzamientos en el cuarto. El Real Madrid, bien plantado en defensa y dominando el rebote, con 14 en total y 5 en ataque, mejoró cuando pudo correr y jugar a un ritmo más alto, terminando los diez primeros minutos por delante, 11-18, tras una gran canasta de Abalde, máximo anotador 'merengue' con 7 puntos.

La dupla Lyles-Garuba volvió a dar muestras de su conexión en ataque, pero los de Scariolo sufrieron más para cerrar el rebote defensivo sin Tavares en pista. El Dubai recuperó algo más de orden y competitividad con la entrada de los serbios Filip Petrusev y Aleksa Avramovic, que redujeron la ventaja con un parcial de salida de 16-6 para empatar el partido a 27 (min.15).

Walter Tavares, con el balón ante Nemanja Dangubic, este jueves en Dubai.

Walter Tavares, con el balón ante Nemanja Dangubic, este jueves en Dubai.ALI HAIDEREFE

Petrusev, con 9 puntos, castigó a un flojo Lyles, que mostró su peor cara en defensa regalando un 3+1 a Avramovic y provocó la alternancia en el luminoso a favor del Dubai (32-29). Dos triples consecutivos y de mucha calidad de Hezonja y otros dos más de Campazzo permitieron que el Real Madrid recuperase la efectividad desde el exterior (6/19) y también el mando en el marcador, manteniendo la renta de +7 al descanso, 37-44 (min.20).

Los blancos volvieron a mostrar un ritmo alto y fluido de juego, similar al del primer cuarto, y con un 5-0 de salida -otro triple de Hezonja y un mate de Tavares-, obligaron a Jurica Golemac a parar el encuentro con sólo un minuto transcurrido (37-49).

Un par de despistes del Real Madrid después de colocarse a 13 (41-54) condujeron al tiempo muerto de Scariolo, que vio cómo los locales bajaban de la barrera psicológica de los diez, 49-57 (min.26).

Len, sin minutos hasta entonces y tras su partidazo en Atenas, regresó a la rotación, pero sufrió ante la amenaza exterior del brasileño Bruno Caboclo -dos triples- y cometió tres faltas, una de ellas antideportiva y otra en una acción continuada, y se convirtió en el triste protagonista de un letal parcial de 11-3 favorable al Dubai, 63-64, que acabó por delante a falta del último periodo gracias a un 2+1 de Musa y un total de 32 puntos en el tercer cuarto, 69-68 (min.30).

Cinco puntos consecutivos de los emiratíes pusieron la máxima del choque a su favor (74-68) y contra las cuerdas al Real Madrid, que vislumbraba con terror otro final como el de hace dos días en el OAKA. Tavares mejoró la defensa 'merengue', pero el equipo madrileño encadenó varias pérdidas y tardó cuatro minutos en anotar su primera canasta en juego, obra de un gran Campazzo, 76-71 (min.34).

Con un Hezonja incapaz de marcar su impacto, obcecado en contribuir en ataque, los de Scariolo vieron cómo todo se puso aún más cuesta arriba con un triple de un motivado Musa, 81-73 (min.27).

Guiado por el base argentino y sostenidos por el pívot caboverdiano, el Real Madrid consiguió ponerse a sólo cuatro puntos a falta de un minuto y medio, 85-81, pero McKinley Wright, desde el 6,75, volvió a poner tierra de por medio.

El Dubai no falló desde la personal y certificó su primer triunfo ante el Real Madrid, que dejó escapar una nueva oportunidad como visitante, 93-85.

Ficha técnica

93 - Dubai (11+26+32+24): Wright IV (16), Musa (20), Dangubic (-), Bacon (15) y Kabengele (-) -cinco inicial-, Avramovic (10), Prepelic (-), Abass (-), Anderson (5), Petrusev (16), Caboclo (11) y Kamenjas (-).

85 - Real Madrid (18+26+24+17): Campazzo (24), Abalde (7), Hezonja (11), Okeke (5) y Tavares (17) -cinco inicial-, Feliz (4), Llull (2), Krämer (1), Procida (-), Lyles (8), Garuba (4) y Len (2).

Árbitros: Tomislav Hordov (HRV), Piotr Pastusiak (POL), Saulius Racys (LTU). Señalaron falta antideportiva a Alex Len, del Real Madrid (min.28), y técnica a Dznan Musa, del Dubai Basketball (min.32).

Incidencias: partido correspondiente a la vigésima séptima jornada de la Euroliga disputado en el pabellón Coca-Cola Arena de Dubái.