La explosión de una de las estrellas de la Euroliga contra los impagos en el Mónaco: "Esto es una locura. Jugar con mi dinero, en mi cara, es sucio"

La explosión de una de las estrellas de la Euroliga contra los impagos en el Mónaco: “Esto es una locura. Jugar con mi dinero, en mi cara, es sucio”

El AS Mónaco es una de las irrupciones más asombrosas de los últimos años en el panorama baloncestístico europeo. Casi de la nada, un proyecto de lujo, con jugadores de primerísimo nivel y, también pronto, éxitos deportivos. Hace una década volvió a la máxima división francesa (ProA), ganó tres Copas seguidas y después la Eurocup en 2021 para hacerse hueco en la Euroliga. Ahí, también ascenso imparable hasta llegar a la mismísima final el pasado curso, donde perdió contra el Fenerbahçe.

Para saber más

Pero la megalomanía y los fichajes a golpe de talonario (este mismo curso en su plantilla lucen Mike James, Nikola Mirotic, Eli Okobo, Daniel Theis...) se han estampado contra el muro de la realidad. Su dueño, el magnate ruso Alexey Fedorychev, se ha visto afectado por las restricciones de movimientos de capital decididas por la Unión Europea a causa de la guerra. Y pronto han acudido los impagos, meses de sus estrellas sin cobrar que hicieron que hace unas semanas el propio Principado asumiera el control del club.

Hace poco la propia Euroliga les sancionó con 300.000 euros a causa de las deudas (se estima que se elevan a 15 millones de euros) y la imposibilidad de seguir fichando. Pero la situación sigue siendo tensa. Este viernes, aunque los de Vassilis Spanoulis lograron vencer al Baskonia (102-92) -cortando una racha de cinco derrotas de carrerilla- para mantenerse en el octavo puesto y en la lucha por los playoffs, su estrella, uno de los mejores jugadores de la historia de la competición (máximo anotador de siempre y MVP en la temporada 2024), estalló en sus redes sociales.

Mike James, que acostumbra a no morderse la lengua en su cuenta de X, explotó de madrugada. "Esto es una locura. Llevo mucho tiempo en Europa. Sé que los pagos pueden ser inestables, pero no me mientan diciendo que llegará cuando no es así y me hagan quedar como un tonto. Eso sí que es una falta de respeto. Jugar con mi dinero, y en mi cara, es un juego sucio. Espero que el personal, los jugadores, los trabajadores y la gente de la oficina reciban su dinero de verdad", escribió el estadounidense, que acaba contrato (uno de los salarios más altos de Europa) este verano. Y que añadió, en alguna de sus respuestas con los usuarios que le contestaban: "Soy un mercenario, pero firmé más años que todos y empecé esta mierda".

El Real Madrid sale airoso de otro buen lío en Belgrado

El Real Madrid sale airoso de otro buen lío en Belgrado

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Las fantasmas de París, Atenas y Dubai volvieron a aparecerse ayer en Belgrado, donde el Real Madrid sudó tinta para cortar su mala racha a domicilio. Tras dominar los tres primeros cuartos, el equipo de Sergio Scariolo se vio obligado a otro imprevisible desenlace frente al Partizan, decantado finalmente por un triple de Andrés Feliz a falta de 39 segundos para la bocina. [Narración y estadísticas (73-77)]

Trey Lyles y Mario Hezonja lideraron el ataque, con 14 puntos cada uno, durante los mejores minutos de los blancos, que volvieron a desperdiciar, como la pasada semana en Qatar, una cómoda ventaja (45-60, min. 26). Estaba escrito que la novena victoria consecutiva ante al rival que les llevó a un esfuerzo supremo durante los cuartos de final de 2023, debía fraguarse en los últimos minutos.

Sterling Brown, con dos triples, desplegó su mejor baloncesto al final del tercer cuarto y el equipo de Joan Peñarroya, desatado con dos triples consecutivos más de Isaac Bonga y Aleksej Pokusevski, rebajó considerablemente la diferencia (54-60, min.27). Los visitantes volvían a desconectarse, encajando un doloroso parcial de 16-2 (61-62, min.30).

Vida extra

Una penetración de Duane Washington puso de nuevo a los locales por delante ante un Madrid que, con Lyles y Theo Maledon en pista, no encontraba claridad en ataque, con sólo una canasta en juego en siete minutos. El desacierto y la imprecisión afectó a ambos equipos por igual, que dejaron una extensa galería de errores, con Edy Tavares como único argumento válido en ambos lados de la cancha (69-69, min.37).

Con 71-71, Feliz anotó un triple vital, tras un rebote ofensivo de Lyles, para aliviar a Scariolo a falta de 39,5 segundos (71-74). La lucha bajo los aros de Bruno Fernando y Calathes dieron una vida extra al Partizan tras dos errores de Bonga desde el 6,75, pero los locales no aprovecharon la tercera y se vieron forzados a llevarlo todo a la línea de los libres.

Con sólo un acierto de Facundo Campazzo y 13 segundos, Brown anoto una penetración para acortar distancias, pero Hezonja no perdonó y amarró una necesitada victoria como visitante. Un elixir para la moral a tan sólo una semana del inicio de la Copa del Rey en Valencia, donde Unicaja ya aguarda el jueves en cuartos de final.

Un Barça diezmado se queda sin gasolina en el Palau

Un Barça diezmado se queda sin gasolina en el Palau

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El París Basketball, un rival de la zona baja de la Euroliga, castigó en el Palau a un Barça fatigado, diezmado por las bajas y desacertado desde el perímetro (5 de 31 en triples), que no supo contrarrestar el juego físico de su rival. [Narración y estadísticas (74-85)]

Sin los lesionados Kevin Punter y Tomas Storansky -a los que se les unió el pívot Jan Vesely, que apenas disputó siete minutos por molestias lumbares-, al Barça le faltó fondo de armario para igualar la jerarquía exterior de Hifi (21 puntos), Stevens (15) y Robinson (18), capaces de dejar en evidencia las lagunas del cuadro local. Sólo Darío Brizuela plantó cara en un duelo que los visitantes encarrilaron gracias a un parcial de 12-28 en el tercer cuarto.

El perfil atlético de los parisinos penalizó a un Barça algo tibio en la pintura que, además, no conseguía frenar el intercambio de golpes que proponía su rival, que cerró los 10 primeros minutos con una renta favorable (18-21). Siguió abierto el encuentro en el segundo acto con Stevens y Hifi percutiendo en el entramado defensivo y con Shengelia y Cale respondiendo en la otra mitad de la pista.

Parcial de 12-28

La primera ventaja importante del equipo azulgrana se cimentó a partir de la defensa. Recuperó balones y pudo correr. A lo que se sumaron los destellos de Brizuela. La 'mamba vasca' lideró otro parcial, esta vez de 8-0 (42-34, min.18), que dio aire al Barça antes de que Hifi, segundo máximo anotador de la Euroliga, apareciera con cinco puntos seguidos con los que el cuadro francés se dirigió a los vestuarios con un mejor sabor de boca (43-39).

Entró frío en la reanudación el Barça y poco tardó el cuadro de Francesco Tabellini en volver agarrar las riendas. Tres triples anotaron en cuatro minutos, los mismos que transformaron en la primera parte, y encadenaron un 4-13 (47-52, min.24) que obligó a un tiempo muerto. Pero el equipo de Xavi Pascual fue incapaz de cambiar la inercia, encajando otros cuatro triples (55-67). Un parcial de 12-28 en el tercer cuarto, mientras en el Metropolitano el equipo de fútbol caía por 4-0 al descanso, algo que también se notó en el ambiente del pabellón.

En el último cuarto, el Barça no encontró la gasolina para discutir el triunfo a un adversario, que en tres minutos amplió la ventaja hasta los 15 puntos (58-73, min.33). Y cuando intentó despertar, de la mano de un insistente Brizuela, ya fue demasiado tarde. Una derrota con la que se mantiene en la zona noble de la Euroliga pero que deja mal cuerpo a la plantilla a pocos días de la Copa del Rey.

Musa se viste de verdugo y provoca otra derrota más fuera de casa del Real Madrid

Musa se viste de verdugo y provoca otra derrota más fuera de casa del Real Madrid

El Real Madrid perdió este jueves 93-85 en su primera visita al Coca-Cola Arena, casa del debutante Dubai Basketball, tras una gris segunda mitad, con un gran partido del ex madridista Dzanan Musa, autor de 20 puntos y 25 de valoración.

En una tónica ya habitual esta temporada, los de Scariolo cayeron en un partido que tuvieron controlado y en el que llegaron a dominar por 13 puntos en el tercer cuarto. Una mala segunda parte del equipo fue definitiva para dejar escapar otra victoria que parecía segura fuera de casa, en un día en el que Tavares y Campazzo se fueron hasta los 25 y 24 de valoración, respectivamente, lo que podría desembocar en un descenso de varios puestos en la clasificación de la Euroliga.

Los blancos tuvieron dificultades para atacar ante los locales. Abalde rebasaba a Musa en el uno contra uno hasta pisar la pintura, pero la defensa en ayudas de los emiratíes obligó a lanzar mucho de fuera, con el Real Madrid acertando al quinto intento desde el 6,75 de la mano de Campazzo, 5-7 (min.4).

Okeke contuvo bien atrás al algo anárquico pero talentoso Dwayne Bacon, que erró sus dos únicos lanzamientos en el cuarto. El Real Madrid, bien plantado en defensa y dominando el rebote, con 14 en total y 5 en ataque, mejoró cuando pudo correr y jugar a un ritmo más alto, terminando los diez primeros minutos por delante, 11-18, tras una gran canasta de Abalde, máximo anotador 'merengue' con 7 puntos.

La dupla Lyles-Garuba volvió a dar muestras de su conexión en ataque, pero los de Scariolo sufrieron más para cerrar el rebote defensivo sin Tavares en pista. El Dubai recuperó algo más de orden y competitividad con la entrada de los serbios Filip Petrusev y Aleksa Avramovic, que redujeron la ventaja con un parcial de salida de 16-6 para empatar el partido a 27 (min.15).

Walter Tavares, con el balón ante Nemanja Dangubic, este jueves en Dubai.

Walter Tavares, con el balón ante Nemanja Dangubic, este jueves en Dubai.ALI HAIDEREFE

Petrusev, con 9 puntos, castigó a un flojo Lyles, que mostró su peor cara en defensa regalando un 3+1 a Avramovic y provocó la alternancia en el luminoso a favor del Dubai (32-29). Dos triples consecutivos y de mucha calidad de Hezonja y otros dos más de Campazzo permitieron que el Real Madrid recuperase la efectividad desde el exterior (6/19) y también el mando en el marcador, manteniendo la renta de +7 al descanso, 37-44 (min.20).

Los blancos volvieron a mostrar un ritmo alto y fluido de juego, similar al del primer cuarto, y con un 5-0 de salida -otro triple de Hezonja y un mate de Tavares-, obligaron a Jurica Golemac a parar el encuentro con sólo un minuto transcurrido (37-49).

Un par de despistes del Real Madrid después de colocarse a 13 (41-54) condujeron al tiempo muerto de Scariolo, que vio cómo los locales bajaban de la barrera psicológica de los diez, 49-57 (min.26).

Len, sin minutos hasta entonces y tras su partidazo en Atenas, regresó a la rotación, pero sufrió ante la amenaza exterior del brasileño Bruno Caboclo -dos triples- y cometió tres faltas, una de ellas antideportiva y otra en una acción continuada, y se convirtió en el triste protagonista de un letal parcial de 11-3 favorable al Dubai, 63-64, que acabó por delante a falta del último periodo gracias a un 2+1 de Musa y un total de 32 puntos en el tercer cuarto, 69-68 (min.30).

Cinco puntos consecutivos de los emiratíes pusieron la máxima del choque a su favor (74-68) y contra las cuerdas al Real Madrid, que vislumbraba con terror otro final como el de hace dos días en el OAKA. Tavares mejoró la defensa 'merengue', pero el equipo madrileño encadenó varias pérdidas y tardó cuatro minutos en anotar su primera canasta en juego, obra de un gran Campazzo, 76-71 (min.34).

Con un Hezonja incapaz de marcar su impacto, obcecado en contribuir en ataque, los de Scariolo vieron cómo todo se puso aún más cuesta arriba con un triple de un motivado Musa, 81-73 (min.27).

Guiado por el base argentino y sostenidos por el pívot caboverdiano, el Real Madrid consiguió ponerse a sólo cuatro puntos a falta de un minuto y medio, 85-81, pero McKinley Wright, desde el 6,75, volvió a poner tierra de por medio.

El Dubai no falló desde la personal y certificó su primer triunfo ante el Real Madrid, que dejó escapar una nueva oportunidad como visitante, 93-85.

Ficha técnica

93 - Dubai (11+26+32+24): Wright IV (16), Musa (20), Dangubic (-), Bacon (15) y Kabengele (-) -cinco inicial-, Avramovic (10), Prepelic (-), Abass (-), Anderson (5), Petrusev (16), Caboclo (11) y Kamenjas (-).

85 - Real Madrid (18+26+24+17): Campazzo (24), Abalde (7), Hezonja (11), Okeke (5) y Tavares (17) -cinco inicial-, Feliz (4), Llull (2), Krämer (1), Procida (-), Lyles (8), Garuba (4) y Len (2).

Árbitros: Tomislav Hordov (HRV), Piotr Pastusiak (POL), Saulius Racys (LTU). Señalaron falta antideportiva a Alex Len, del Real Madrid (min.28), y técnica a Dznan Musa, del Dubai Basketball (min.32).

Incidencias: partido correspondiente a la vigésima séptima jornada de la Euroliga disputado en el pabellón Coca-Cola Arena de Dubái.

Todo lo que Musa pudo ser: "El Real Madrid es un animal grande"

Todo lo que Musa pudo ser: “El Real Madrid es un animal grande”

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Cuando Dzanan Musa fichó por el Real Madrid en 2022, era un jugador en el camino del reencuentro. De sí mismo. Otra estrella precoz triturada por la NBA, por las comparaciones generacionales con Doncic, por la falta de oportunidades. De vuelta a Europa, a la casilla de salida, relanzado desde el humilde Rio Breogán. Ese impulso gallego (MVP de la ACB) le llevó a las órdenes de Chus Mateo, a ganar su segunda Euroliga -«la primera en la que participaba», puntualiza de su paso sin gloria por el Efes-, de nuevo las expectativas disparadas. «Tres años especiales, seis títulos. Serán muchas emociones», admite ahora el bosnio desde Dubai, en conversación con un reducido grupo de periodistas españoles, donde este jueves (17.00 h., Movistar) se reencontrará con sus ex compañeros, con sus amigos.

Para saber más

Recién cumplidos los 26 -«aunque mi cuerpo tiene 36», bromea, de tantas experiencias vividas-, Musa hace balance de una etapa blanca en la que la sensación final es que se quedó corto. En rendimiento, especialmente en algunos partidos clave, y hasta en carisma. Quizá por ello no se cerró su renovación y acabó en el millonario proyecto árabe. El alero lo explica sin rencor. «No hablamos con el Chacho. Hablamos con Juan Carlos Sánchez, muchas veces, pero no estuvimos en la misma página. Después, cuando había fichado por el Dubai, el Chacho me llamó para hablar de renovar», admite sobre los cambios que se produjeron este verano en el club y que pudieron influir en su marcha.

El Madrid le marcó. Aunque todo lo de después se ha ido complicando. Una lesión abdominal le hizo perderse el Eurobasket. Y unas dolencias en la rodilla le han tenido meses en el dique seco con su nuevo equipo. No jugó en el Palacio hace unas semanas, donde hubiera sido ovacionado. Sin duda. Musa repasa lo que pudo ser y no fue, más allá de los seis títulos alzados. «Hemos tenido tres años muy buenos. Mi mujer y yo hablamos de comprar una casa en Madrid, porque nos gusta muchísimo. Edy [Tavares] y yo también hemos hablado muchas veces de que nos echamos de menos, porque somos muy buenos amigos», admite con nostalgia, destacando también su buena relación con «Rudy, el Chacho y Sergio (Llull)».

Musa, en su último partido con el Madrid, en la final ACB contra el Valencia.

Musa, en su último partido con el Madrid, en la final ACB contra el Valencia.ACBPhoto

En esa amalgama novedosa y millonaria que es el Dubai Basketball, que se pasará más de 22 días (si se suman todas las horas) volando para sus desplazamientos por Europa -«pero en un avión muy bueno, con camas...»-, Musa trata de aplicar una receta que conoce para que el equipo despegue en su primera participación en la Euroliga (marchan 13º, con 12 victorias y 14 derrotas). La que conoció vestido de blanco. «Cuando vienes del Real Madrid a otro equipo, quieres implementar cosas del Madrid. Ese ADN ganador. Quieres ganar títulos. He estado lesionado tres meses y medio y he hablado cada día sobre cosas que hacíamos en el Madrid y por qué ganamos tantos títulos», cuenta.

Y mira el presente de su ex equipo desde el conocimiento absoluto, pues no se pierde un partido. De la presión sobre los nuevos fichajes y el nuevo staff técnico, encabezado por Scariolo. «El Real Madrid es el Real Madrid: esté o no en la Final Four, va a luchar por ello. Es un animal grande. Si no estás cada día al 200% en los entrenamientos, no vas a jugar. Hay tantos jugadores buenos que no es fácil: Kramer que es increíble, Procida también. Mario, Abalde, Sergio, Facu, ahora Maledon, Andrés Feliz... Por ejemplo, Feliz está jugando y después no. En otros equipos podría ser base titular. No es fácil».

En el repaso de su etapa blanca, Dzanan se detiene en dos nombres propios, dos que, como él, salieron del Madrid este verano. Con especial cariño a ambos. Habla de Chus Mateo, «un gran tipo», con el que intercambia mensajes. «Hablamos hace un mes, de mi lesión: me preguntó cómo estaba, me dijo que me echaba de menos en la cancha, preguntó por mi familia. Ahora tiene una posición increíble. Es entrenador de una España que está entre las tres mejores del mundo. Le deseo lo mejor», reconoce. Y de Hugo González, «un talentazo que tiene una personalidad muy buena», al que recuerda haciendo test del colegio en la habitación del hotel antes de un partido contra el Panathinaikos. «Voy a ser fan suyo. Ese tiro del otro día contra Miami...», se rinde al alero ahora de los Celtics.

El Real Madrid pierde en el último suspiro ante el Panathinaikos en un duelo de agonía y polémica en Atenas

El Real Madrid pierde en el último suspiro ante el Panathinaikos en un duelo de agonía y polémica en Atenas

Fue una noche de puro fuego. De mil partidos en uno solo, de remontadas, polémicas, tantos contactos que los árbitros no dieron abasto y tantas veces se equivocaron. Emoción, igualdad, agonía. Sloukas como líder del Panathinaikos y Alex Len como protagonista inesperado en el Real Madrid. Y una canasta final, preciosa, como colofón. Jerian Grant apuntilló a los blancos casi en el abismo para incendiar el OAKA. [82-81: Narración y estadísticas]

Es la novena derrota a domicilio de los de Scariolo en Europa, la que les hace perder el paso con la cabeza. Ante un rival directo al que dominaron hasta por 14 puntos, pero al que no supieron contener. No era sencillo entre tanta presión. Lo tuvo perdido y lo tuvo ganado después. Finalmente el Madrid murió por una genialidad ajena.

Visitar el OAKA tras la enésima pérdida de papeles del presidente del Panathinaikos -Dimitrios Giannakopoulos bramó el domingo tras la derrota liguera del equipo en Salónica ante el Aris-, nunca se sabe si es mala o buena noticia. En cualquier caso, el Madrid se plantó con la idea de pescar en aguas revueltas ante un rival siempre temido, el mismo con el que perdió la final de 2024. Y de enmendar el error de la semana pasada, una derrota con la que no contaba en París, y que le cortó su buen paso de últimamente.

Osman, ante Hezonja y Tavares.

Osman, ante Hezonja y Tavares.PETE ANDREOUEFE

Mejor, eso sí, que no sea de la partida Kendrick Nunn, posiblemente el combo más determinante de la Euroliga. Y que el amanecer sea a todo gas, con Hezonja completamente enchufado ante su ex equipo y los triples blancos lloviendo en Atenas. Un Madrid poderoso, seguro de sí mismo, capaz de poner 14 puntos de ventaja (19-33) tras tres tiros libres de un Procida que logró premio tras su estupenda actuación del domingo ante el Zaragoza (causaron baja Deck y Maledon).

Desnortado, sólo la personalidad de un líder del tamaño de Sloukas pudo hacer reaccionar al Panathinaikos. El veterano capitán aplicó un electroshock al duelo, con acciones en las que mezclaba su calidad con su picardía. Pero su impacto (12 puntos) no fue suficiente para acercar del todo a los verdes.

Fue eso sí, una mecha prendida. El paso por vestuarios hizo el resto. El PAO ya era otro y el Madrid no lo vio venir. Un 10-0 de vuelta, con Osman también revitalizado y otro triple de Sloukas, y ya estaba ahí (46-44). Era un partido nuevo (feo, trabado, polémico) y Sloukas estaba en una de esas noches.

Al comienzo del acto final los griegos se pusieron al frente (73-67), con el OAKA entregado y Tavares con cuatro faltas. Aunque el trabajo en la pintura de Len estaba siendo una de las grandes noticias para Scariolo. Más aún, fue la gran noticia para el Madrid. El ucraniano anotó nueve puntos en los últimos cuatro minutos, rey de la pista. Pero la pista estaba en llamas. Y el final fue de infarto. Digno del escenario.

Tras un dos más uno de Len, con 22 segundos por jugar, al Panathinaikos le dio para una canasta de Sloukas y para un triple de Juancho tras robar de saque de fondo (no sin varias faltas sin pitar, de las que luego se quejó amargamente Scariolo). Contestó Hezonja con otro dos más uno, pero en la última jugada, Jerian Grant enmendó su error de la falta anterior sobre el croata con una preciosa y decisiva canasta. Prácticamente sobre la bocina (Campazzo tuvo para un lanzamiento lejano y desesperado).

Campazzo pone en órbita al mejor Madrid de Scariolo

Campazzo pone en órbita al mejor Madrid de Scariolo

Tras la derrota liguera contra el Barça, que rompía una racha de nueve victorias blancas en los clásicos, Scariolo habló sarcásticamente de los 'hiroshimas' que se desatan con cada bache en el Real Madrid. Le sobran batallas al italiano, consciente de lo que se trae entre manos en su retorno al club, de la calma que requiere un proyecto así, una carrera de fondo. Sea lo que sea, desde aquel 4 de enero, su Madrid es otro. Ante el Monaco, el último rival capaz de batirle en Europa, fue la corroboración del despegue. [90-78: Narración y estadísticas]

Desplumó al subcampeón de Europa en una primera parte impecable y aguantó su embestida después, liderada por Mirotic. Con colmillo, con juego del que gusta en el Palacio, con personalidad y defensa. Y con Campazzo, en una versión magistral (17 puntos, 10 asistencias). A un mes de la Copa, el primer Rubicón, el Madrid parece en órbita.

La vida con puntería es otra cosa. La frustración de un lanzamiento fallado se transforma en pura confianza cuando, por contra, entra. Tantas veces igual da que sea después de una mala o buena jugada. Todo fluye con alegría, hasta la defensa. El crecimiento del Madrid en las dos últimas semanas, concretamente desde que tocara fondo ante el Barça, tiene mucho que ver con sus porcentajes. Es como el trampolín de todo lo demás.

Que son siete victorias de carrerilla. Pero no cualquiera. Ni de cualquier forma. Entre tanta acumulación de partidos, no es baladí tumbar al mismo Barça que dejó 105 puntos en el Palacio (dejándole en 61), ni remontar al asombroso Valencia, ni desplumar, como anoche, al Mónaco. Un cambio radical.

Con muchos nombres propios. Aunque ninguno como el de Usman Garuba. El gran salto que su carrera estaba aguardando. Seguirá equivocándose y su ímpetu le llevará, en ocasiones, a frenar demasiado tarde. Pero ahora es consciente de que esa energía es lo que le hace único. De que por cada fallo hay 10 cosas que transmite al equipo, que desequilibra al rival. Se siente respaldado en esa forma de entender el juego, por el banquillo y también por las tribunas. Que le adoran.

Garuba intenta taponar a Strazel, del Monaco.

Garuba intenta taponar a Strazel, del Monaco.Juanjo MartínEFE

Cuando saltó a cancha la Pantera, siempre el primer recambio de Tavares, su equipo ya navegaba viento en popa sobre el temido Monaco de Mike James, Mirotic y compañía. Pero su zarpazo escoció. Nueve puntos, sin fallo, casi de carrerilla y la grada en pie. El Madrid, que amaneció con cinco de seis en triples, se fue 23 arriba al descanso (54-31). Una apisonadora, un ritmo endiablado, los puntos de Hezonja y Lyles, los de Tavares (bien encontrado) en pintura o la canasta imposible (que no falte) de Llull. Ni siquiera le inmutó la lesión en una mano nada más entrar de Theo Maledon, que no volvió a cancha.

Dejar a uno de los equipos ofensivamente más peligrosos de la Euroliga en 31 puntos al descanso fue una buena muestra de los cielos en los que habita este Madrid en pleno salto. Y aunque a la vuelta un triple de Abalde puso el 26 arriba, los de Spanoulis reaccionaron. A base de puntos, claro. 20 en seis minutos, con Theis haciendo daño a Tavares, para arrimarse peligrosamente (64-51).

Regresó Garuba y puso orden. Robos, rebotes y asistencias tras recorrerse la cancha botando, como solía. Pero el Monaco era ya otro y el Madrid no se sentía tan seguro ante las individualidades del subcampeón. Un triple de Mirotic -silbado, como siempre-, volvió a acercarles (71-58). Llegaron a estar a nueve y Tavares (y los demás, llegaron a acumular un 1 de nueve) falló después algunos tiros libres para poner algo de emoción. Pero el triunfo, con el basket average ganado, la hace ser ya tercero. Y subiendo.

El Real Madrid del impecable Lyles confirma su despegue con una paliza al Armani

El Real Madrid del impecable Lyles confirma su despegue con una paliza al Armani

De repente, cesó el ruido. Porque el Real Madrid de Scariolo vence y convence. Ni siquiera atravesó una crisis. Fueron dudas, desacierto, momentos de desconexión. Y algunas derrotas, no muchas. La del Barça en el Palacio, en ACB, fue el toque de atención o el punto de partida. Ante el Armani Milán los blancos corroboraron el estupendo fin de semana, la revancha ante los azulgrana, el campeonato de invierno en Liga tras tumbar al Valencia. Seis victorias desde aquel 4 de enero y, sobre todo, la sensación de fluidez, de rodillo. El equipo de Peppe Poeta no le duró este martes ni medio partido. [106-77: Narración y estadísticas]

Porque al descanso, el Madrid (en el que descansó, de los habituales, Llull) había pasado por encima de los italianos con una acumulación de sus virtudes. A su renacida defensa -¿qué fue de encajar 100 puntos por norma?- se unió la puntería que es, de momento, la gran asignatura pendiente. En 17 minutos ya iban siete triples (de 11) y 50 puntos como si nada. Como encesta Trey Lyles, con una facilidad insultante. Así fueron sus 11 puntos casi seguidos que hicieron temblar al Armani.

El Madrid fluía, 14 asistencias, y cada elemento que aparecía en cancha elevaba el listón. Como si los mecanismos empezaran a funcionar. El Armani, que acudía al Palacio con alguna baja importante (Bolmaro), trató de reaccionar tras el paso por vestuarios. Pero su energía se transformó en tal precipitación que su entrenador -que sustituyó al legendario Ettore Messina- acabó por hasta quitarse la corbata. Ya perdían por 23 (62-39), tras la enésima contra blanca. Y, al rato, cuando Lyles volvió a la cancha, de 27 (75-48).

Maledon, defendido por Josh Nebo, del Armani Milan.

Maledon, defendido por Josh Nebo, del Armani Milan.SERGIO PÉREZEFE

Porque el canadiense (10 temporadas NBA en su espalda), que pasea por el centro de Madrid probando cafeterías y compartiendo experiencias con sus fans en redes sociales, es una delicia. El factor desequilibrante que ha encontrado Scariolo desde el banquillo, demasiado para casi cualquier defensa con su variedad de ejecución. Se fue con 17 puntos en 17 minutos... como si nada.

El duelo había muerto demasiado pronto. Apenas unos minutos para Bryan Dunston tras un tiempo lesionado. Y confianza de Scariolo para los menos habituales -Kramer (12 puntos), Len, Okeke...-, que llegaron a estirar el marcador hasta la treintena (98-68) con los triples de Andrés Feliz. 25 asistencias, cinco jugadores por encima de la decena... El jueves aguarda el Mónaco, uno de los últimos que zarandeó al Madrid. Ahora ambos compiten en las cumbres de la Euroliga. Otra buena prueba para comprobar el despegue de este Madrid.

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

El Real Madrid aprende la lección y Tavares y Garuba aplastan al Barça en el clásico

La reacción era casi obligada. Y fue contundente, como un zarpazo. Silencioso a lomos del imperial Tavares. Estruendoso con la electricidad de Garuba. Dos tipos en las antípodas, dos pilares sobre los que cimentar, una pintura envidiable. El Real Madrid le dio la vuelta al clásico en 12 días. Sensaciones y números. Corazón y estadística. Capaz de hacer irreconocible al mismo Barça que le trastabilló con 105 puntos. Esta vez se quedó en menos de la mitad (61). Ver para creer. [80-61: Narración y estadísticas]

Garuba puso en pie al Palacio. En ese tramo de sentencia, desdibujó a un Barça ausente. Lo acuchilló en el suelo donde ya lo había tumbado antes Tavares. Fue quizá la noche más redonda de la era Scariolo, una mole su equipo de principio a fin. Y la más gris desde la reentré de Xavi Pascual. Como si ser consciente de que ganar dos veces seguidas en el Palacio fuera una tarea casi imposible, su equipo salió, al contrario que el 4 de enero, sin creer en sí mismo.

En la sucesión de clásicos de cada temporada -a veces ni con las dos manos se pueden contar-, la trascendencia varía según el momento y las urgencias. El Madrid había enhebrado nueve de carrerilla, casi un aplastamiento al eterno rival. Pero Pascual y su particular milagro cortaron la racha. Las miradas y las dudas tomaron el puente aéreo. Y se plantaron sobre Scariolo, más en estos tiempos donde se cortan cabezas en el club. Pero, reconocida la herida -aunque sin ninguna urgencia clasificatoria para los blancos ni en ACB ni en Europa-, la cuestión era saber si este proyecto del ex seleccionador no sólo acaba de despegar, también si esa exuberante plantilla posee el amor propio competitivo que distingue a los buenos de los campeones. El orgullo estaba dañado, el Palacio observaba con lupa y el Madrid apenas encajó dos puntos en los seis primeros minutos.

La diferencia en los blancos fue la solidez alargada en el tiempo. Primero dominó Tavares, algo que no es novedad. Pero después, cuando Shengelia, saliendo desde el banquillo, asestó dos triples seguidos y Willy desplegó su nueva dimensión, hubo respuesta contundente. Los triples de Deck (acabaría con cuatro de cuatro, a puñalada por cuarto), el ímpetu ya de Garuba (que ha enterrado a Len al olvido), la clase de Trey Lyles. Un más 10 que sólo alivió, momentáneamente, Laprovittola, que ya fue pesadilla en el duelo de ACB. Porque todo este rato Tavares descansaba en el banquillo. Cuando regresó fue como si Godzilla entrara en la pista. Otra vez. El mismo equipo que hace 12 días recibió 105 puntos, dejaba al mismo rival en 31. En la pregonada batalla por el rebote, el elemento Okeke (en el quinteto de Scariolo), fue diferencial.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.

Tavares, en la defensa sobre Satoransky.Kiko HuescaEFE

El paso por vestuarios trató de ser reinició para un Barça errático. Refrescó energías y Brizuela intentó dar otro aire. Un 2-9 de salida que cortó en seco Campazzo con un triple y Hezonja con seis puntos. Una respuesta que elevó la máxima (55-40), más pujanza todavía con la segunda unidad, los triples de Deck, la bravura de Garuba... Los azulgrana zozobraban.

Y naufragaron al poco, en una noche de esas en las que conviene pasar pronto página. Aplastado en el rebote, sin puntería desde el perímetro, sin héroe sobre el que sostenerse. El clásico completamente del revés. El Madrid, que es líder de la Liga Endesa, ya es tercero en la Euroliga. La tragedia nuclear, que bromearía Scariolo.

El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

El Barça castiga sin piedad al Partizan de Peñarroya en el Palau

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El Palau recibió con aplausos a Joan Peñarroya, pero el Barcelona no tuvo piedad del Partizan, que cayó por decimotercera vez consecutiva frente a los azulgrana, sumando su sexta derrota seguida en la presente Euroliga (88-70). Dos meses después de su destitución, nada pudo hacer Peñarroya para detener el juego interior del Barça, liderado por Willy Hernangómez (16 puntos, ocho rebotes), Jan Vesely (14 puntos) y Tornike Shengelia (13).

Un parcial de 17-0 entre el final del segundo cuarto y la reanudación concretó el triunfo de los hombres de Xavi Pascual. Hasta entonces, el Partizan había impuesto su dura defensa, que durante el arranque provocó cuatro pérdidas locales. A parti del 48-35 ya no hubo historia, porque nadie supo acompañar a Duane Washington (20 puntos) en el desarticulado equipo serbio.

Fue la séptima victoria en las nueve últimas jornadas para el Barça, que ni siquiera frenó cuando ya disponía de cómodas ventajas. La fluidez en el juego de ataque se tradujo en la estadística de asistencias (21, con ocho de Nico Laprovittola) y un formidable acierto en lanzamientos de dos puntos (65,9%).

"no sabía qué esperar"

"Estoy agradecido por el recibimiento, no sabía qué esperar. Durante el tiempo que pasé aquí, mejor o peor, hice todo lo que pude", valoró Peñarroya. "Están jugando muy bien, sólidos, y ganando. Xavi ha puesto cosas suyas, pero muchas ya estaban y ha sabido adaptarse", añadió el técnico de Terrassa.

Los ex azulgranas Nick Calathes (seis puntos, cuatro asistencias) y Jabari Parker (dos puntos) mostraron ante su ex afición un nivel muy por debajo de sus posibilidades, mientras Isaac Bonga (ocho puntos, siete rebotes) y el ex madridista Bruno Fernando (nueve puntos, siete rebotes) tampoco pudieron reconducir la nave serbia.