Nuevo debut con victoria para la delegación española. Liliana Fernández (Benidorm, 37 años) y Paula Soria (Orihuela, 31 años), pareja en voley playa, se han llevado la victoria en su debut en el los Juegos Olímpicos ante las italianas Marta Menegatti y Valentina Gottardi por 24-22, 9-21 y 16-14.
En un encuentro muy disputado desde el inicio, la pareja española comenzó muy sólida, con un gran bloqueo de Fernández. Aun así, las italianas pronto cogerían el ritmo para ponerse por delante, pero una serie de errores en los servicios permitió a las valencianas equilibrar de nuevo el marcador. Una buena defensa y varios bloqueos espectaculares de Soria impidieron a la pareja italiana cerrar el primer set y todo se quedó con un ajustado 22- 22 en el luminoso. La balanza podía caer de cualquier lado, pero un error de las italianas lo aprovechó España para llevarse finalmente la primera manga por un 24-22.
El segundo set comenzó de nuevo con ventaja para Italia, que pronto se situó con un parcial 19-8. Con todo de cara, bastó con un saque de Menegatti para igualar de nuevo el encuentro (21-9).
Un regalo al sacrificio
Todo se decidía en el último parcial, que comenzaría muy disputado ambos países. Con empate a 12 en el marcador, Fernández puso por delante a España con un decisivo remate. Solo quedaba entonces cerrar el partido con un preciso toque y un buen saque que la pareja italiana no pudo defender.
Tras la victoria y en lo que son sus cuartos Juegos Olímpicos, Liliana Fernández ha declarado que no quería retirarse de competición sin ver a su compañera competir en París. "Estoy muy feliz por Paula y por mí. Este es un regalo al sacrificio de estos últimos años. No me quería retirar sin que Paula viviera esto, y hoy cumplimos ese sueño juntas", ha afirmado.
Además, también quiso destacar el nivel de las italianas y la importancia de mantener la calma: "Entre el segundo y el tercer set, hablamos de tranquilizarnos y jugar nuestro juego y eso fue clave para darle la vuelta al partido".
Steven van de Velde, el jugador de voley playa holandés que cumplió una condena en prisión por violación, fue abucheado cuando fue presentado antes de su partido inaugural el domingo en los Juegos de París.
Van de Velde fue condenado en 2016 por tener relaciones sexuales con una niña de 12 años en Inglaterra. Su historial resurgió el mes pasado cuando se clasificó para los Juegos Olímpicos como uno de los dos mejores equipos holandeses en el circuito internacional.
Van de Velde fue recibido con algunos abucheos cuando primero pisó la arena para el calentamiento, pero los abucheos fueron más fuertes durante la presentación formal previa al partido. Su compañero de equipo, Matthew Immers, y todos los demás jugadores que han aparecido en el Estadio de la Torre Eiffel hasta ahora en los Juegos de Verano, recibieron solo vítores.
La Federación Internacional de Voleibol dijo que no tenía poder para impedir que los Países Bajos enviaran a Van de Velde a París después de que se clasificara de la manera habitual. Van de Velde, quien no se hospeda en la villa de los atletas y no ha estado disponible para los medios, dijo después de ganar su plaza olímpica que el incidente fue "el mayor error de mi vida."
Las lluvias del viernes y el sábado en París ensuciaron el agua del Sena y obligaron a cancelar el primer entrenamiento de triatlón en el río, aunque los organizadores olímpicos "confían" en celebrar las pruebas martes y miércoles, anunciaron la madrugada del domingo.
El comité organizador de los Juegos, la Unión Internacional de Triatlón y las autoridades locales tomaron "la decisión conjunta de cancelar la parte de natación del triatlón de familiarización", previsto para el domingo, debido a que los "niveles de agua no presentan suficientes garantías", indicaron en un comunicado.
El río que atraviesa París fue declarado apto para nadar tras pruebas efectuadas a mediados de julio, aunque persistieron dudas de si serían adecuadas para la competición. Sin embargo, los organizadores advirtieron la tarde del sábado que los aguaceros podrían haber degradado la calidad del agua.
Los organizadores, que se reunieron para analizar la calidad del agua en el Sena, "recordaron que la prioridad es la salud de los atletas", por lo que suspendieron esa parte del entrenamiento de triatlón.
El triatlón es la primera prueba olímpica prevista en el Sena, antes de la natación en aguas abiertas la segunda semana de los Juegos.
"Dadas las previsiones meteorológicas para las próximas 48 horas, (los organizadores) confían en que la calidad del agua volverá a estar debajo de los límites antes del inicio de las competiciones de triatlón el 30 de julio".
Señalaron que con las condiciones veraniegas de julio, de más sol y ausencia prolongada de lluvias, "la calidad de agua del Sena ha mejorado notablemente". En caso de fuertes lluvias, aguas residuales sin tratar pueden ir a parar al río.
En la misma línea, Pierre Rabadan, adjunto a la Alcaldía de París, concejal de Deportes y responsable de la Organización de los Juegos, destacó en una conferencia de prensa este mismo domingo que, pese a las lluvias, "todo lo que se ha implementado ha funcionado, previniendo que ocurran desbordamientos, por lo que esperamos alcanzar una calidad satisfactoria del agua muy pronto". Eso sí, como también aclaró, "todo dependerá del pronóstico del tiempo para los próximos días".
Si la calidad del agua llega a presentar niveles elevados de contaminación, una alternativa sería aplazar la competición unos días o trasladar la natación de triatlón a Vaires-sur-Marne, en el río Marne al este de París.
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, nadó el 17 de julio en el Sena junto al jefe del comité organizador de los Juegos, Tony Estanguet, para demostrar que las aguas del afluente eran aptas para las pruebas.
"¡Pedro Sánchez se ha ido justo cuando le tocaba ganar la medalla a Fran!", cuenta Quino Ruiz, la corbata desanudada, el alivio de ver a su pupilo, que es mucho más, "casi un hijo", con ese sueño colgado al cuello, con ese bronce que a él, leyenda nacional, se le escapó hasta en tres Juegos Olímpicos. En el Campo de Marte, con la Torre Eiffel de telón de fondo, con todo embarrado por la incesante lluvia que hace otoñal a París desde el viernes in
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El próximo martes arranca en Palma la principal regata de cruceros de España y uno de los grandes hitos del calendario de las competiciones de vela en el Mediterráno.
La Copa del Rey Mapfre afronta su edición número 42 con un formato más intenso y algunas modificaciones técnicas, con un día menos en el mar y un nuevo sistema de puntuación. Un total de 122 barcos y 1.600 deportistas navegarán la próxima semana en aguas mallorquinas.
La prueba será además el preámbulo del Mundial de la clase J70, que en septiembre se celebrará también en la capital balear. Muchos de los mundialistas aprovecharán la conocida regata palmesana para preparar el reto de final de verano y estudiar sobre el terreno el campo de regatas y sus característicos vientos térmicos.
Como cada año, el Rey Felipe VI, el principal emblema de una regata que popularizó su padre y que ya es indisociable de la realeza española, competirá a bordo del Aifos, el velero tripulado por miembros de la Armada. Intentará repetir el éxito del año pasado, cuando se subió al cajón del podio con un celebrado segundo puesto que le dejó exultante.
En los muelles del Club Náutico de Palma es conocido el espíritu competitivo del jefe del Estado español. «El Rey no viene para pasearse, todos queremos ganar», explica el propio capitán del velero con el que regatea monarca, Ricardo Álvarez Maldonado, en una entrevista al medio especializado Gaceta Náutica. Álvarez tiene 64 años, es capitán de navío y buceador de combate de gran profundidad. Experimentado regatista, cada año se ocupa de aparejar el barco y reclutar a la tripulación del Aifos, entrenando todo el año para esta semana.
La tripulación
Bajo su dirección, junto al Rey, navegan marinos de la Armada española: un piloto de helicóptero militar, un oficial de submarino o un comandante de buque. Todos ellos compañeros de borda y de bordos de Felipe de Borbón, que es el que lleva la caña.
Este año la categoría en la que compite Felipe VI (ORC 0) contará con la participación del Teatro del Soho Altavista, un barco TP52 armado por Javier Banderas, hermano del famoso actor malagueño Antonio Banderas.
El Soho es uno de los barcos dominadores de las últimas ediciones, campeón en las últimas tres copas en su categoría. Los hermanos Banderas se rodean de un equipo de élite, con navegantes experimentados y ex regatistas olímpicos.
A pesar de su inevitable tronío y su dinamismo económico (se calcula que deja un beneficio de 18 millones de euros en la ciudad) , la Copa del Rey no es ajena a los rigores de la temporada estival en Mallorca, donde los precios han escalado en los últimos años. La regata tendrá este año un día menos de competición que el año pasado, cinco en lugar de seis.
Este ligero cambio se ajusta a las reclamaciones técnicas por motivos de navegación de los armadores, que consideraban un tanto larga la regata, y que también ayuda a hacer más llevadera la factura logística de la competición para las tripulaciones menos profesionalizadas.
No en vano, la Copa del Rey Mapfre no sólo cita en la isla a tripulaciones de élite. También compiten numerosos regatistas aficionados que llegan desde todos los puertos de España con sus veleros, convirtiéndola en un gran evento social.
Regata femenina
La carrera ha perfeccionado este año el sistema de puntuación. Se dividirá en dos fases. La serie previa se celebrará entre el 30 de julio y el 1 de agosto y la serie final incluirá cuatro pruebas, culminando el 3 de agosto.
La novedad radica en que la clasificación general se computará sumando todos los puntos obtenidos en las dos fases, permitiendo además descartar el peor resultado obtenido. Se intenta así premiar la regularidad a lo largo de toda la semana, incluidas las fases previas.
La clase femenina, la Women's Cup, tendrá como novedad el cambio de embarcación. Los veleros Blue Sail 24 sustituyen a los J80 de otras ediciones. Las embarcaciones serán además intercambiables para todos los equipos que participan.
Unas semanas después, la misma banda sonora: "¡Rafa, Rafa, Rafa!". Si en el pasado Roland Garros sorprendió la ascensión de Rafa Nadal a ídolo de Francia, a leyenda de su deporte, incluso a símbolo galo, este sábado en su debut en los Juegos Olímpicos de París junto a Carlos Alcaraz se vivió esa realidad con desinhibición. Después de que el viernes el español portara la antorcha olímpica en un momento crucial de la ceremonia de inauguración, este sábado entró en la Philippe Chatrier con la ovación que se reserva sólo a las leyendas propias. Unas horas despues, la misma banda sonora: "¡Rafa, Rafa, Rafa!".
Durante todo su victoria en primera ronda en dobles junto a Carlos Alcaraz y contra los argentinos Máximo González y Andrés Molteni, el ganador de 22 Grand Slam recibió el cariño del público francés desde una atronadora ovación de entrada a una atronadora ovación de salida. Tambien Alcaraz, campeón y carismático, es querido en Roland Garros, pero lo de Nadal es otra cosa. Pese a su españolidad y su españolía, Nadal es un mito francés y como tal es tratado.
"Todo lo que pasó en la inauguración será inolvidable, se quedará para siempre en mi memoria. Sólo puedo agradecer a París, a toda Francia, haber tenido un detalle así con alguien que no es de su país", proclamó Nadal, que sobre la pista no quiso perder la concentración. Saludó como siempre y, al final, lanzó pelotas a las gradas junto a un Alcaraz juguetón, pero no quiso entrar a agradecer todos los vítores a su favor. En un momento del partido, incluso, por las tribunas de la Philippe Chatrier empezó una ola y fue él quien se encargó de apagarla para que pudiera volver el juego.
MARTIN BERNETTIAFP
Con su aparatoso vendaje en el muslo derecho se le notó cómodo, fresco, incluso rápido, pero en un momento del segundo set se paró para tocarse la zona. Al parecer, según dijo, sólo se estaba apretando el vendaje, nada más.
Su camino en solitario
"No sé qué haré mañana en el individual. Esta noche hablaré con el equipo y tomaremos la decisión más adecuada pensando en traer medallas a España. No siempre más es más, a veces más es menos. Pero con eso no estoy diciendo que no vaya a jugar", aseguró sobre su partido de primera ronda del cuadro individual ante Marton Fucsovics (14.00 horas, La 1) y esa entrega de la afición francesa también se empapa de esta incertidumbre. Quién sabe cuántos partidos más jugará en Roland Garros, así que mejor rendirle homenaje ahora no vaya a ser que sea el último.
En todo caso, estos días parece que jugará unos cuantos. En individuales, con Novak Djokovic como posible rival si juega y gana a Fucsovics, su camino quizá sea corto, pero en dobles el oro es el único objetivo. En cada encuentro que pasa, en cada encuentro que gana la pareja española, aumentará su compenetración y el dominio de Alcaraz de los entresijos del juego de dobles. "Creo que para los dos jugar juntos representando a España es un combo difícil de superar. El partido que hemos jugado nos permite soñar y seguir adelante. Hemos funcionado bien como pareja. Tener a un jugador como Carlos a mí lado me da tranquilidad, confianza y energía. Los dos mantenemos la energía alta y la actitud adecuada".
Serán cinco oros seguidos y cuatro de ellos para Kevin Durant, lo que nadie hizo nunca jamás. Serán. Porque nadie duda de este Dream Team, tan golpeado en los Mundiales (no lo gana desde 2014), afrentas que asume y recoge, con las que pinta las paredes de su motivación, la venganza como estímulo, tan americano. Nadie duda de que en los Juegos el USA Team no falla y eso que a su alrededor todo tenga aroma NBA. Los 11 rivales poseen ya jugadores de esa liga (hasta 52...), incluso el debutante Sudán del Sur, los herederos de Manute Bol; España, con sólo Santi Aldama, es ahora el más raquítico en ese sentido.
Desde Atenas 2004, EEUU únicamente ha perdido un partido olímpico, en el estreno de Tokio contra Francia. Quizá el único rival que les puede amenazar esta vez, espoleados bajo el efecto patrio pero sobre todo con el gigante Victor Wembanyama, uno de los grandes nombres propios de estos Juegos. También Canadá, una especie de USA Team 2 a las órdenes de Jordi Fernández. Y, para empezar, este domingo (17.15 h.), la Serbia de Nikola Jokic.
A la espera del arranque y con la duda de alguno de los resultados de la preparación (apenas consiguió derrotar por un punto a una Sudán del Sur, que ganaba de 14 al descanso), el escaparate yankee luce pletórico, con el abanderado LeBron James a la cabeza y la novedad, poderosa en la pintura y no sin polémica (nació en Camerún y coqueteó con unirse a la selección francesa), de Joel Embiid. También está el mencionado Durant, Steph Curry en busca de su primer oro, Jayson Tatum o Anthony Davis. Una plantilla carne de comparaciones. Y ninguna tan recurrente como la del Dream Team original.
El abanderado LeBron y Adebayo, en la ceremonia de inauguración.Ashley LandisAP
La mecha la encendió el veteranísimo Svetislav Pesic, entrenador serbio, que nunca tira sin bala. «Esta plantilla es más fuerte que el Dream Team», afirma. Él era entonces seleccionador alemán y hoy comprobará sus propias palabras, que pronto fueron respondidas hasta por el rival. «Nuestro equipo es sin duda tan fuerte como el Dream Team, pero en 1992 el mundo no era tan bueno como hoy, ni mucho menos», razonó Steve Kerr, que añade: «En aquel momento, sólo Yugoslavia podía haber puesto en dificultades a los estadounidenses, pero Serbia y Croacia acababan de obtener su independencia. Por eso nunca fueron amenazados. Puede que nuestro equipo sea igual de fuerte, pero el nivel general ha evolucionado. En París nos espera un desafío mucho más difícil».
Y, aunque la comparación es golosa, resulta complicado pensar que este equipo que perdió por lesión a Kawhi Leonard puede fascinar del modo que lo hicieron Michael Jordan, Larry Bird, Magic Jonhson y compañía en la Ciudad Condal. La profundidad de aquel roster nunca podrá ser superada (Barkley, Olajuwon, Karl Malone...). El Dream Team, que hubiera establecido también un récord de selfies, amaneció en el torneo olímpico ganando por 46-1 contra esa Angola (finalmente 116-48), de la que Charles Barkley dejó una frase para la historia: «No sé nada de ellos, salvo que están en problemas». Los de Chuck Daly terminaron ganando sus siete partidos con una diferencia media de 43,8 puntos (algo que esta vez no va a pasar) y sin pedir un tiempo muerto. En la final en el Olímpico de Badalona, la Croacia de Drazen Petrovic resistió 10 minutos (23-22) y terminó cayendo por 'sólo' 32.
Al fondo, el Palacio de Versalles. Alrededor, los jardines no sólo más famosos de Francia, sino del mundo. Y delante de él, 4.000 metros cuadrados que son un lienzo. Quién la próxima semana siga la competición de saltos de la hípica de los Juegos Olímpicos de París puede pensar que los obstáculos no tienen secreto ninguno, que su colocación sigue las instrucciones de un aburridísimo reglamento, incluso que siempre son los mismos en el mismo sitio, pero caería en el error. El circuito creado al suroeste de París es arte y su creador es un español, Santiago Varela, el mejor en lo suyo.
Con unas normas básicas, entre 12 y 14 obstáculos y 1,65 metros de altura máxima -que llega a 2,00 si hay dos listones y a 2,20 metros si hay tres-, Varela puede idear el camino que quiera para los caballos y sus jinetes aunque siempre con una máxima: que luzca, que quede bonito. En las competiciones habituales está más limitado por el presupuesto, pero en los Juegos Olímpicos tiene permiso incluso para mandar a construir obstáculos distintos, originales, diferentes a lo visto hasta ahora.
"Hay unas normas básicas, sobre todo en cuanto a altura y anchura de los obstáculos, pero cada circuito debe ser distinto. Mi máxima es hacer que los caballos salten lo mejor posible, que se expresen en toda su plenitud. La gente piensa que la gracia es la dificultad, que haya muchos errores, pero no es así. Un buen circuito es un circuito en el que los caballos se lucen, ya está", explica Varela en conversación con EL MUNDO en el privilegiado escenario que esta edición acoge la hípica. En la antigua residencia del rey Luis XIV, 75 binomios jinetes-caballos -entre ellos tres españoles, los formados por Eduardo Álvarez Aznar y Rockefeller de Pleville Bois Margot; Sergio Álvarez Moya y Puma HS; e Ismael García Roque y Tirano-, correrán y saltarán por dónde diga Varela.
La checa Miroslav Trunda por delante del Palacio de Versalles.AP
"Aquí en Versalles es imposible no pensar en cómo va a quedar la foto. Este sitio es el paraíso, es la bomba. Cuando vine por primera vez hace meses me quedé cuajado. Pregunté: '¿Dónde estará la pista?'. Y me dijeron: 'Aquí'. Y les respondía que era imposible, ni de coña", recuerda el creador de circuitos.
Pregunta. Hay un debate eterno sobre la salud de los caballos en este tipo de competición.
Respuesta. Todos los que formamos parte de la organización nos desvivimos por del bienestar del caballo. En todo deporte hay riesgo de lesión, pero está muy controlado. Como decía, no se trata de poner al caballo en riesgo, si no de que brille. Yo llevo 40 años haciendo esto y siempre pienso en ellos. Yo no pienso como un jinete ni como un espectador, pienso como un caballo: '¿Qué va a hacer el caballo?'. Son animales listísimos.
De 55 años, Varela fue jinete en el Club de Campo Villa de Madrid, pero pronto se dio cuenta que lo suyo no era saltar, que lo mejor que podía hacer era decidir por dónde saltaban otros. "Para diseñar te tienen que gustar mucho los caballos. Yo desde pequeño tuve relación con la hípica, mi familia tenía caballos, mi abuelo era general de caballería, y por eso empecé a montar. Pero a los 14 años se me lesionó una yegua y me quedé sin competir en el Campeonato de España de infantiles así que le pregunté al diseñador si podía ayudarle. Era sólo un chaval, pero me encantó poner barras, participar del montaje del circuito, la creatividad que había detrás. Hice un curso territorial, luego otro, luego otro y a los 23 años ya era diseñador en competiciones internacionales", rememora Varela que en los próximos días se la jugaría.
Santiago Varela, en el circuito de hípica.El Mundo
Después del diseño y el montaje de un circuito de ciclismo, de triatlón o de la marcha y el maratón lo normal es probarlo. Semanas antes se organiza una competición previa, aunque sea menor, para ver si todo funciona. Días antes y horas antes se manda a varios deportistas a que den vueltas para corroborar que no hay fallos. Pero en el circuito de saltos de hípica eso no se puede hacer. Para mantener el efecto sorpresa y que nadie tenga ventaja, Varela y su equipo de cuatro ayudantes montan los obstáculos poco antes de la competición y ya está. No hay ensayo. No hay posibilidad de error.
"Yo abro el melón y si está pepino, pepino se queda. Si me equivoco, me equivoco 75 veces porque pasarán por allí todos los caballos y quedará claro que el erro es mío. Por eso necesitas experiencia, haberlo probado todo para saber lo que funcionará. Yo sufro, no te voy a engañar, pero el día que no sufra me retiraré", comenta Varela, economista que trabaja para una multinacional y al mismo tiempo artista, el mejor diseñador de circuitos de saltos de hípica del mundo.
Es la gimnasta con más títulos: cuatro oros olímpicos, ha hecho saltos y movimientos que nadie había logrado antes, hay cinco que llevan su nombre y quiere añadir un sexto en estos Juegos de París. Pero en su medallero olímpico, al mismo nivel que todo lo logrado en lo deportivo, cuenta también su renuncia en los Juegos de Tokio hace tres años: retirarse a tiempo de una competición y admitir que un atleta no es un ser invencible y que, también para ellos, la salud mental está por encima de la resistencia física.
Simone Biles (Ohio, 27 años) es en estos Juegos de París 2024 como una diosa que vuelve al Olimpo. Es una de las grandes estrellas llamadas a triunfar en el evento, de las deportistas que más expectación genera, tras su retirada en los Juegos de Tokio. La prensa francesa no escatima en elogios a la atleta, a la que llaman «la superstar de la gimnasia, la mejor de todos los tiempos», como la aclama el periódico Les Echos, económico. El deportivo L'Équipe aborda también el retorno de Simone Biles, a la que se refiere como «un icono en vías de redención», que en París se vengará del lado amargo que vivió en Tokio.
La atleta estadounidense no estuvo presente en la ceremonia de inauguración que se celebró en el Sena. Ausente en el barco de su delegación bajo el diluvio universal del viernes, la prensa francesa sigue atentamente cada uno de sus movimientos. Como su entrenamiento el pasado jueves en el Arena Bercy, donde arrancan hoy las pruebas de gimnasia artística.
Un nuevo movimiento
De momento, la gimnasta norteamericana va a intentar apropiarse de un nuevo movimiento, y así bautizar seis con su nombre: se trata de una pirueta realizada por otro deportista. Campeona olìmpica, quiere rizar el rizo, y si completa limpio este giro, será nombrado en su honor.
Hoy se hace selfies en los entrenamientos y luce sonrisa renovada, pero estos últimos años no han sido fáciles para la gimnasta estadounidense. Se retiró en los Juegos de Tokio por un bloqueo psicológico que le llevó a padecer los llamados «twisties». Esto sucede cuando los deportistas pierden el sentido del espacio y de la dimensión cuando están girando en el aire. Cabeza y cuerpo se desconectan. En una de las pruebas de Tokio, Biles tuvo problemas para aterrizar y fue entonces cuando decidió abandonar para centrarse en su superación mental.
«Si piensas en todo lo que he tenido que pasar durante los últimos siete años, te das cuenta de que nunca debí haber formado parte de otro equipo olímpico (...) No quiero que ningún otro atleta olímpico pase por esto», dijo la deportista entonces.
A esto se añade que la estadounidense tuvo que testificar, junto con otras tres deportistas, por los abusos sufridos por Larry Nassar, ex médico del equipo de gimnasia femenino de EEUU. «He ganado en total 25 medallas en Mundiales, siete en Juegos Olímpicos, y soy una superviviente de abuso sexual». Así se presentó Biles ante el comité del Senado estadounidense que investigaba el escándalo.
Biles, sobre la barra de equilibrios del Bercy Arena.AFP
La declaración prosiguió entre lágrimas. Acusó a la Federación de Gimnasia de Estados Unidos (USAG), y al comité olímpico y paralímpico de EEUU de saber desde «mucho antes» que había sufrido abuso. En 2018 la atleta ya había confesado haber sido víctima del ex médico, que ha sido condenado por abusos cometidos durante décadas a más de 200 gimnastas.
«recordarme que aún puedo hacerlo»
Estos tres años su futuro ha sido una incógnita, pero decidió volver: «En realidad, nadie me obliga a hacerlo», explicó la deportista al anunciar que regresaba a París. «Me levanto todos los días y elijo trabajar en el gimnasio y rendir sólo para recordarme a mí misma que todavía puedo hacerlo».
La competición femenina arrancará este domingo en el citado Arena de Bercy, con las pruebas clasificatorias, y seguirá el próximo martes con la final por equipos, antes de la decisión del concurso general individual que tendrá lugar el jueves.
Considerada como la mejor gimnasta de todos los tiempos y ganadora en total de 37 medallas, Biles tiene una poderosa trayectoria deportiva. Al poner sobre la mesa los problemas de salud mental que afectan a los atletas, se coloca la más grande de sus preseas: la de evidenciar que otro de los valores de un deportista olímpico no está en presumir de las fortalezas, sino en reconocer las propias vulnerabilidades.
París ofreció en la ceremonia de inauguración un paseo fluvial por gran parte de lo mejor de la historia y la cultura de Francia. Parafraseando a Alejandro Dumas y su novela Veinte años después, continuación de Los tres mosqueteros, el título de esta columna alude a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, en los que aparecieron los bañadores de poliuretano, que conocieron su apoteosis un año después por estas fechas, en el Campeonato del Mundo, celeb
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