“¡Pedro Sánchez se ha ido justo cuando le tocaba ganar la medalla a Fran!”, cuenta Quino Ruiz, la corbata desanudada, el alivio de ver a su pupilo, que es mucho más, “casi un hijo”, con ese sueño colgado al cuello, con ese bronce que a él, leyenda nacional, se le escapó hasta en tres Juegos Olímpicos. En el Campo de Marte, con la Torre Eiffel de telón de fondo, con todo embarrado por la incesante lluvia que hace otoñal a París desde el viernes in
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Olympiacos 78 Real Madrid 79
LUCAS SÁEZ-BRAVO
Enviado especial
@LucasSaezBravo
Kaunas
Actualizado Lunes,
22
mayo
2023
-
00:13Ver 1 comentarioEl balear aceptó la responsabilidad sin...
En las 42 ediciones que disputó la ACB (como tal, desde 1983) sólo dos veces un español acabó máximo anotador, coto vedado a las estrellas americanas. La rareza, de forma consecutiva, ocurrió en plena época dorada, los dos cursos siguientes al oro Mundial de Saitama. Entonces, Juan Carlos Navarro promedió 17,3 puntos con el Barça y en la 2007/2008 Rudy Fernández subió la puja con el Joventut y sus 21,2.
Ahora lo pleno es la crisis del jugador nacional, cada vez más escaso y huidizo, con las garras y los millones de la NCAA al acecho de los jóvenes. Y, sin embargo, entre la maleza brotan las flores. Un canto de reivindicación con nombres propios. En el arranque de la Liga Endesa, hasta cinco españoles están entre los 20 mejores anotadores y tres entre los seis con mayor valoración (ambas listas con el veterano Gio Shermadini al comando).
Se frota las manos Chus Mateo con Santi Yusta, Pep Busquets, Jaime Fernández o Francis Alonso. Porque en la convocatoria de su debut, la de los duelos de finales de noviembre en Copenhague y Tenerife, contra Dinamarca y Georgia, de clasificación para el Mundial 2027, el técnico no podrá contar ni con jugadores Euroliga (Jaime Pradilla es uno de los grandes protagonistas de octubre, con 14,5 puntos de media y un llamativo 57,1% en triples con el Valencia) ni por supuesto NBA o NCAA. Y en las estrecheces, al fondo de la clase se alzan las manos.
Yusta, capitán del Zaragoza, debutó este verano con España en un gran torneo. En el fatídico Eurobasket, fue el antepenúltimo con menos minutos pero el sexto en puntos (6,2) de la selección. De todos los convocados por Sergio Scariolo, sería el único que podría repetir ahora. En sus tres últimas temporadas ha estado por encima de la decena y fue el mejor cañonero nacional en la pasada. Y, sin embargo, siempre estuvo lejos del Top 10. Ahora, pura confianza y más libertad con Jesús Ramírez en el banquillo, dispara sus promedios. El madrileño lanza mucho (10 tiros por partidos) y, sobre todo, lanza bien: un 70% en tiros de dos, un 36,8% en triples además de un 90,5% en libres. Con 17 puntos por partido, es el cuarto mejor de la ACB y el quinto en valoración (21,3). «Estar con España me ha ayudado», aseguraba en pretemporada.
Busquets salió hace año y medio de la Penya en busca de crecimiento. Lo encontró en Girona, donde, a sus 26 años, su talento despega. Con 15,8 puntos, es, de largo, el máximo anotador del equipo que preside Marc Gasol. Amaneció con 26 en Burgos y no ha bajado de la decena. Y eso que sus porcentajes lucen lejos de la brillantez tanto desde el triple (21,4%) como desde el tiro libre (64,5). Pero su capacidad en las penetraciones...
Pep Busquets, del Girona.ACB Photo
Más meritorio todavía es el resurgir de Jaime Fernández. En marzo de 2024, el escolta se rompió los ligamentos de su rodilla. En enero de este año regresó a las canchas, nueve meses de peaje, y su inicio de curso con el La Laguna Tenerife, tras un verano de puesta a punto («he podido entrenar y descansar, he tenido tiempo para mí»), no puede ser más pletórico en el líder de la competición. 14,8 puntos por partido y eso que sólo disputa 18 minutos de media en los que le da tiempo, además, a repartir 4,3 asistencias. Y sin bajar el listón en Europa: en dos partidos de la Champions League, 36 tantos.
Jaime Fernández, con el La Laguna Tenerife.ACB Photo
El quinto nombre es el de Francis Alonso y en su caso, celebrando su vuelta a la ACB tras dos temporadas en Primera FEB con el Estudiantes. La apuesta del Rio Breogán de Luis Casimiro por el malagueño tiene respuesta: 14 puntos por duelo con un estupendo 45,5% desde el triple, su especialidad. El escolta, formado en la cantera del Unicaja y después en la NCAA, ya estuvo con la selección en unas Ventanas, a finales de 2020.
Francis Alonso, del Río BreogánACB Photo
Mención aparte, claro, merece Ricky Rubio. Pero quién se extraña. En poco más de 20 minutos de media, es ya el sexto jugador más valorado de la ACB (20,5), con 13,5 puntos, 6,8 asistencias... Y eso que su entrador, Dani Miret, avisó de que harían falta meses para volver a verle en plenitud. Es incógnita aún si el base estará dispuesto a volver con España.
Seis candidatos a algo que parece una quimera. No ya sólo igualar a Rudy o Navarro. Desde hace seis temporadas no hay dos españoles en el Top 10 de la liga. Entonces, Mirotic (tercero con 20 puntos por partido) y Darío Brizuela (10º con 13,5). Tampoco parece tan extraño con un porcentaje de españoles que ronda apenas el 20% en la competición.
Un gigante de 221 centímetros y casi 230 de envergadura. Un gigante como jamás conoció el baloncesto español. Un gigante a fuego lento también, que ahora, a punto de cumplir 21 años, derriba sin remedio las puertas de la elite. Aday Mara (Zaragoza, 2005) acapara titulares y momentos virales en la NCAA que estos días vive su marzo loco camino de la Final Four (en Indianápolis, del 4 al 6 de abril). Busca el título con uno de los grandes favoritos (Michigan, que esta noche se enfrenta a Alabama en octavos de final) y eleva como la espuma sus credenciales al draft.
Podría presentar su candidatura si, como todos auguran, a Aday le seleccionan entre los 20 primeros. O guardarse la bala para el próximo año. Pero mientras su futuro se dibuja (también en la selección española, donde Chus Mateo le aguarda con los brazos abiertos: "Tengo depositadas muchas esperanzas"), no hay que olvidar unos últimos años nada sencillos. Por unas cosas y por otras, todo pareció enredarse en el trayecto de Mara, hijo de jugador profesional y una de las leyendas del voleibol español, la canaria Geli Gómez.
"La evolución de Aday está siendo muy buena. Este año está siendo lo importante que no había sido los dos anteriores en UCLA. Michigan ha confiado en él desde el principio. Tiene el balón, está jugando minutos de muchísima calidad y sumando de muchas maneras: reboteando, asistiendo, anotando desde el poste bajo, incluso un poquito más alejado y taponando. Sobre todo taponando, que es una virtud enorme y realmente a nivel defensivo es un factor diferencial", explica el seleccionador español a EL MUNDO sobre las percepciones del pívot. Mateo visitó a principio de año a Aday en Ann Arbor. Conversó con su entrenador, Dustin May. El mismo que le reclamó tras dos años en UCLA en los que Mara siempre estuvo bajo sospecha. "Ahora tengo confianza. Tenía miedo al fallo, miraba a ver si me iban a cambiar", admitía estos días en Drafteados.
Mara, en acción contra Paul Otieno, de Saint Louis.ISHIKA SAMANTGetty Images via AFP
Con los Bruins, a las órdenes de Mick Cronin, disputó 61 partidos pero solo nueve de titular. En Michigan ha doblado sus minutos y su producción: de cinco puntos, 3,1 rebotes y 1,2 tapones a 12, 6,9 y 2,7. Empezó a tirar de tres y ha sido nombrado mejor defensor de su conferencia, la Big Ten, la que los Wolverines -inolvidables aquellos Fab Five que perdieron las finales del 92 y 93- conquistaron cinco años después perdiendo apenas tres partidos en toda la temporada. "Ha mejorado una de las de las cosas que seguramente es importante para su futuro: su amor al baloncesto. Se le nota apasionado ahora mismo, obviamente porque se siente útil y participe de lo que está viviendo. Ha recuperado una ilusión que posiblemente los años anteriores no tuvo", elogia Mateo, quien también valora ese aprendizaje de los momentos ásperos: "Le han servido para trabajar contra la adversidad, que eso siempre ayuda a crecer".
En el universo americano, de Mara valoran, obviamente su tamaño diferencial. Pero si algo hizo especial al maño fue su inteligencia temprana, su capacidad de pase. Desde aquel Mundial sub-17 en Málaga en el que fue plata con España hasta sus destellos precoces en la ACB con el Zaragoza. Del club en el que se crio salió de mala manera y eso empezó a complicar su camino. Todo olvidado, como sus dos años en UCLA. "May nos habló francamente bien de Aday. Estaba muy contento con cómo estaba evolucionando, con cómo le respetaban sus compañeros por el hecho de ser un jugador que conocía el juego. Él valoraba mucho esto, hablaba muy bien de su educación en el baloncesto español a nivel competitivo y de conocimiento del juego", cuenta Mateo de su encuentro con el técnico de Michigan.
Y traza el seleccionador el camino que pronto le puede llevar a ser el líder de su selección. Sin prisa pero sin pausa, quizá incluso en las próximas ventanas del mes de julio. "Ojalá que muy pronto este con nosotros. Cuanto antes, mejor para él y mejor para todos. Para que empiece a poder acertar y equivocarse también con la selección, a poder tener experiencias, a sentir la selección como suya", reconoce. "Va a estar muchos años. Le considero un jugador de futuro, pero también un jugador de presente. Es importante que siga trabajando y, sobre todo, que no se le ponga presión antes de tiempo. Hay que dejarle que se cocine", concluye.