El miedo de Le Normand: suplente en el Atlético, un Pubill infranqueable y el Mundial en tres meses

Era un jugador que se leía de corrido en las alineaciones de Diego Simeone. Vino para ocupar un puesto, el de central, que había ido perdiendo fuste con los años. Savic, un Witsel reconvertido, Hermoso, apuestas que no cuajaron, como Soyüncü, y otros que habían pasado, pero sin dejar la huella de Godín o Miranda. Entonces y por insistencia del técnico, el club se tira a por un central hispanofrancés que disputaba una Eurocopa que acabaría ganando con España.
Robin Le Normand llega al Atlético de Madrid el 27 de julio de 2024. El club paga 34,5 millones de euros más cinco en variables, un precio alto para un defensa, por un pilar de la Real Sociedad y también de la España de De la Fuente. Lo juega todo con el Cholo hasta que el 29 de septiembre un choque con Tchouaméni le abre la cabeza y tarda 67 días en volver a los terrenos de juego. Pero el jugador recupera su sitio y su estatus en el equipo. Es imprescindible y así se lo hace saber Simeone. "Es un defensa extraordinario", lanzó el técnico tras su ausencia por el traumatismo.
No parece que su situación cambiara con los fichajes de este verano. Pubill no contaba y Hancko alternaba la posición con Giménez y Ruggeri. Le Normand jugó de inicio los 10 primeros partidos de Liga, de los que sólo se perdió 13 minutos. Entonces llegó en Champions League el choque con Zorgane, jugador del Union Saint Gilloise, en el que se le produciría una hiperextensión de rodilla que le tendría más de un mes y cinco partidos fuera de las convocatorias. Pero a su vuelta, todo cambió.
Sin malas caras
Había tardado casi tres meses, pero cuando Simeone descubrió el rendimiento de Pubill y su sintonía con Hancko en el centro de la zaga se terminó el debate en el Atlético. "El trabajo acaba pagando", es una de las frases más repetidas por el Cholo y al defensa catalán se le devolvió con creces el tiempo de mili que pasó en detrimento de Le Normand, cuya presencia pasó a ser testimonial, especialmente en los grandes partidos.
De hecho, en la semifinal de Copa del Rey ante el FC Barcelona, el hispanofrancés sólo salió un minuto en los dos encuentros. "Él es muy humilde y de los que no se queja por salir poco", cuentan desde el club, que aseguran que su actitud no ha cambiado en los entrenamientos ni en la entidad. "Es un chico muy tranquilo", añaden sobre la personalidad de un futbolista que nunca pone malas caras, juegue o no juegue, a los compromisos que debe atender fuera del césped.
Cuestión técnica
Dicen en el vestuario que sus problemas por el traumatismo craneoencefálico o la hiperextensión de rodilla están olvidados. Ahora es una cuestión técnica la que hace que el Cholo no esté contando con él en los grandes duelos y sí lo haga en entreguerras donde, por desgracia, el equipo empató ante el Levante o perdió ante Betis y Rayo Vallecano.
En el entorno rojiblanco dicen que no le ven preocupado por el Mundial de este verano porque, como es un chico poco expresivo, es difícil saber lo que piensa cuando las cosas van bien y cuando van algo peor. Cuenta el hispanofrancés con la suerte de que su competencia para el puesto no está mucho mejor que él con un Vivian menos contundente, un Huijsen desinflado o un Laporte que ha vuelto hace poco a la titularidad. Sólo Cubarsí parece mantener un nivel seleccionable por Luis de la Fuente. Y Pubill, claro, que ya suena para la selección. Esta tarde ante su ex equipo, y como final de Copa anticipada, intentará redimirse.

