Francia expresa su "profunda preocupación" por el "retroceso" al aplicar pruebas genéticas del COI para determinar el género

Francia expresa su “profunda preocupación” por el “retroceso” al aplicar pruebas genéticas del COI para determinar el género

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Francia manifestó su oposición al "uso generalizado" de las pruebas genéticas y mostró su "profunda preocupación" tras el anuncio del Comité Olímpico Internacional (COI) de que sólo permitirá a mujeres biológicas competir en las categorías femeninas a partir de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, algo que consideró un "retroceso".

"Nos oponemos al uso generalizado de las pruebas genéticas, que plantean numerosas cuestiones éticas, legales y médicas, en particular con respecto a la legislación francesa de bioética", que prohíbe dichas pruebas, declaró la ministra de Deportes, Marina Ferrari, que expresó en un comunicado la "profunda preocupación" del Gobierno francés.

El COI anunció el jueves la reintroducción de estas pruebas, lo que en la práctica implica la exclusión de atletas transgénero y de una gran proporción de atletas intersexuales en los deportes femeninos de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

"Estas pruebas, implementadas a partir de 1967, finalizaron en 1999 debido a las fuertes reservas de la comunidad científica sobre su valor. Francia lamenta este retroceso", declaró la ministra francesa de Deportes.

Ahora formar parte de la categoría femenina se determinará en primera instancia mediante una prueba de detección del gen SRY, sólo presente en los hombres biológicos, que deberá dar negativo.

Esta política se aplicará al ámbito del COI, es decir, a los Juegos Olímpicos de Verano e Invierno, tanto juveniles como absolutos, y a las competiciones de clasificación para éstos.

La ministra francesa afirmó que esta decisión del COI "suscita gran preocupación, ya que se dirige específicamente a las mujeres, creando una distinción que socava el principio de igualdad".

Además, subrayó que "define el sexo femenino sin tener en cuenta las especificidades biológicas de las personas intersexuales, cuyas características sexuales presentan variaciones naturales, lo que conlleva un enfoque reduccionista y potencialmente estigmatizante".

La nueva norma, basada en las aportaciones de expertos en salud de la mujer, endocrinología, medicina deportiva, ciencias del deporte y derecho, trata de proteger a las atletas femeninas, ya que el sexo masculino (diferenciado de la identidad de género) confiere ventaja en deportes de fuerza, potencia y resistencia.

Por tanto, el grupo de expertos concluyó que la elegibilidad se debe basar en el sexo biológico y que la forma más precisa de hacerlo es mediante el análisis del gen SRY a través de la saliva o la sangre.

Frente a esta decisión del COI, Francia creará un observatorio nacional "encargado de formular recomendaciones para garantizar un deporte justo, inclusivo y respetuoso de los derechos humanos", concluyó la ministra de Deportes.

Kirsty Coventry, al frente del COI: muchas votaciones en una

Kirsty Coventry, al frente del COI: muchas votaciones en una

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha efectuado muchas votaciones en una. Y todas históricas. Ha votado uniformidad (49 sufragios, la mínima, pero suficiente, mayoría absoluta). Ha votado rapidez para dejar clara la dirección de la papeleta (elección en primera ronda). Ha votado juventud y, por lo tanto, futuro y estabilidad (Kirsty Coventry tiene 41 años y, antes de los 70, edad límite para el desempeño del cargo, podrá cumplir los ocho años de mandato, más, llegado el caso, una legal prórroga de cuatro).

Ha votado mujer, la primera en 131 años de historia. Mujer. No feminismo, en el sentido rabiosamente beligerante que le dan por aquí; y ya veremos si alguna de nuestras voces políticas más conspicuas al respecto, entre ellas la de la ministra de Deportes, se congratula del hecho. Seguramente no, porque Coventry es africana, sí, y ese aspecto se ha resaltado. De Zimbabue, por añadidura. Pero blanca y rubia en un país con el 98,8% de población negra. Así que, es probable que sea señalada como representante de la minoría privilegiada que mantiene en toda clase de precariedades al resto de la ciudadanía de su país. Además, de formación universitaria estadounidense, Coventry formará presumiblemente con Donald Trump, anfitrión en Los Angeles de los Juegos 2028, una entente cordial en un novedoso y turbulento contexto geopolítico.

El COI ha votado también excelencia deportiva individual en la natación, uno de los tres deportes reyes de los Juegos (Coventry, 1,80 de excepcional espaldista, reúne siete medallas olímpicas, dos de ellas de oro. Thomas Bach, el primer presidente campeón olímpico, fue oro en esgrima por equipos).

El COI ha votado, en definitiva, modernidad en una especie de consciente y loable inmolación. Si bien el organismo ya no es el cuerpo anquilosado, geriátrico y masculino de antaño, la elección de Coventry precipita los plazos que conducirán a los cambios. De algún modo, y con cierto retraso, porque los tiempos cambian a tenor de los acontecimientos y no de los calendarios, el siglo XXI olímpico empieza con esta presidencia revolucionaria que transforma, para reforzarlo, el olimpismo.

Coventry era la apuesta de Bach, el hombre que ha nombrado a más del 70% de miembros de la Asamblea y elevado en ella hasta el 44% el número de mujeres. Ése es su mayor legado. Actual y, a la vez, póstumo.