El negocio de las exhibiciones: Alcaraz gana en un amistoso en Seúl casi lo mismo que si conquistara el Open de Australia

El negocio de las exhibiciones: Alcaraz gana en un amistoso en Seúl casi lo mismo que si conquistara el Open de Australia

Carlos Alcaraz aterrizó en Seúl el jueves, atendió a fans coreanos en el aeropuerto, visitó la sede de Hyundai, ofreció una rueda de prensa amabilísima -muchas preguntas de broma, ninguna sobre su separación de su ya exentrenador Juan Carlos Ferrero- y este sábado (08:00 horas, Movistar) se enfrentará a Jannik Sinner en una exhibición de una hora y media. Gane o pierda, este domingo se marchará de la ciudad con dos millones de euros más, según publicó La Gazzetta dello Sport.

Unas horas después, Alcaraz llegará a Melbourne, se entregará a numerosos actos publicitarios -entre ellos un partido a un punto con un aficionado-, se enfrentará en las siguientes dos semanas a los mejores tenistas del mundo en siete partidos de esfuerzo máximo e intentará levantar su primer Open de Australia. Si lo logra, con el propio Sinner como amenaza, ingresará 2,4 millones de euros, no mucho más de lo que ya tiene asegurado en Seúl. De hecho, si es subcampeón apenas recibirá la mitad.

JUNG YEON-JEAFP

Siempre ha habido encuentros de exhibición en el tenis. Antes de la Segunda Guerra Mundial, jugadores históricos como Bill Tilden o Suzanne Lenglen ya disputaban partidos amistosos y recibían notables cantidades por ello, aunque entonces prevalecía la excusa proselitista: descubrieron el tenis a muchos que no lo conocían. En las décadas posteriores hubo auténticos profesionales de las exhibiciones, como Bjorn Borg, pero con la madurez de los circuitos ATP y WTA la tendencia fue decreciente. Roger Federer y Rafa Nadal también disputaron en 2006 un lucrativo encuentro en Seúl, por ejemplo, pero en sus agendas apenas había huecos para informalidades.

En los últimos años, en cambio, la moda de las exhibiciones ha vuelto con fuerza. Pese a que el calendario tenístico es cada vez más exigente por medidas como la ampliación de los Masters 1000 a dos semanas, los mejores tenistas no paran de disputar encuentros de esta índole por todo el mundo por un motivo muy claro: se pagan exageradamente bien. Lejos de las obligaciones que implica la organización de un torneo -y de la dificultad de entrar en el universo ATP-, empresas y gobiernos de todo el mundo ven en el formato de exhibición una forma de promoción y no dudan en gastar lo que haga falta.

La defensa de Alcaraz

Gracias a ello, Alcaraz, que según los extenistas del podcast Nothing Major tiene un caché superior a los 1,5 millones de euros, puede ganar en una única temporada entre ocho y 10 millones únicamente a través de las exhibiciones. En los últimos años, el número uno ha tenido que escuchar críticas por la falta de descanso que esto implica, pero la recompensa no es poca cosa.

«Es un formato muy diferente. Es muy distinto jugar una exhibición que un Grand Slam oficial, con 15 días seguidos de una concentración muy alta y una exigencia física enorme», declaró hace unos meses Alcaraz a BBC Sports, y añadió: «Los jugadores elegimos las exhibiciones porque consisten en simplemente divertirse y eso es genial». El año pasado, el español participó en las exhibiciones previas al Open de Australia en enero, se midió en marzo a Frances Tiafoe en Costa Rica, en octubre disputó el multimillonario Six Kings Slam de Arabia Saudí y en diciembre volvió a verse con Tiafoe en Nueva Jersey y se midió a João Fonseca en Miami.

Los torneos pequeños, los perjudicados

Para él y el resto de jugadores, el riesgo de estas exhibiciones es mínimo y el beneficio, alto. Para el tenis es otra cosa. Los Grand Slam van incrementando sus premios para no quedarse atrás, pero la tendencia afecta con mayor fuerza a los torneos pequeños. Las exhibiciones impiden que los mejores tenistas incorporen citas ATP 250 como las que se disputan estas semanas -Brisbane, Hong Kong, Adelaida, Auckland- en sus preparaciones y, sobre todo, les roban protagonismo.

La mirada del público, que durante toda la temporada ya está centrada en los duelos entre Alcaraz y Sinner, no puede extenderse a torneos más humildes ni cuando ambos están fuera de la competición oficial. En la pista es normal que haya alegría durante las exhibiciones; en los despachos crece la preocupación.

Del quinto Tour de Pogacar al décimo Mundial de Marc Márquez, los mayúsculos desafíos deportivos de 2026

Del quinto Tour de Pogacar al décimo Mundial de Marc Márquez, los mayúsculos desafíos deportivos de 2026

Con el Mundial de fútbol como gran evento deportivo para 2026, el año traerá sus citas habituales e imprescindibles para los reyes del deporte mundial. Algunos de los más grandes deportistas actuales afrontan un calendario repleto de desafíos concretos que puedan seguir potenciando sus figuras y enriqueciendo todavía más su palmarés.

TADEJ POGACAR

Muy pocas veces un deportista domina el ecosistema de su profesión como el fenómeno esloveno (27 años) el ciclismo. La bicicleta gira a su alrededor como una reina sumisa a un rey de rostro aniñado que se eleva por encima de su propia época, a la que define, caracterizada por la presencia de estrellas de extraordinario brillo: Jonas Vingegaard, Primoz Roglic, Remco Evenepoel, Mathieu van der Poel, Wout van Aert...

Pogacar y Eddie Merckx.

Pogacar y Eddie Merckx.MUNDO

Gigante en las grandes rondas, coloso en las clásicas, Pogacar no es invencible. No puede ganar todas las carreras. Pero nadie gana tantas como él. Ni, cuando pierde, se queda tan cerca de la victoria. En 2025 obtuvo 20 triunfos, líder del año, en 58 días de competición y elevó a 108 su cifra total de triunfos.

En 2026 le esperan varios desafíos de primer orden, entre ellos vencer en San Remo y en Roubaix. Pero, sobre todo, hacerse con su quinto Tour de Francia. Sentarse a la misma mesa que Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain. Y a partir de ahí...

LAMINE YAMAL

Lamine Yamal todavía no tendrá 20 años en 2026. En julio cumplirá 19. Pero, renovado hasta 2031, ya es alguien en completa disposición de aspirar a todos los trofeos individuales y liderar a sus equipos, el Barcelona y la selección nacional, en persecución de los colectivos.

Balón de Plata, por así decirlo, tras Dembélé, Premio Kopa al mejor jugador joven y triplemente homenajeado en los Globe Soccer Awards, sus metas ya están fijadas para 2026: La Orejona con el Barça. El Balón de Oro en el Barça. Y una estrella en la camiseta con, en y para La Roja.

Desde el otoño se vio limitado por una pubalgia de la que, a tenor de sus últimas actuaciones, parece recuperado. Según la lista de Transfermarket de diciembre, es el futbolista más valorado del planeta. Se le tasa en 200 millones de euros, los mismos que Kylian Mbappé y Erling Haaland. Pero su menor edad lo coloca por delante de tan distinguido dúo, que, pese a su juventud, no tiene tanto tiempo por delante.

CARLOS ALCARAZ

El año acabó con la sorprendente, dolorosa para el tenis, ruptura no aclarada del todo de Carlos Alcaraz con Juan Carlos Ferrero después de haber logrado juntos 24 torneos y seis Grand Slams. Ya sin Juanqui, Carlitos penetra en 2026 con el propósito de revalidar su número 1 mundial mientras se reencuentra de sopetón, a las primeras de cambio, con el Abierto de Australia, único Grand Slam que (aún) no ha ganado. Avanzando el año, abriga la intención de llegar hasta los 10 títulos, una cifra redonda y siempre provisional en su caso, de esos Grand Slams que marcan las jerarquías en el circuito y sitúan a los tenistas en los lugares más altos en la historia de la raqueta.

No le será fácil, naturalmente. No puede serlo. Pero, en todo caso, lo tendrá menos difícil que Rafa Nadal, que lidió durante muchos años con Roger Federer y Novak Djokovic (y ellos con Rafa). En el camino de Carlos sólo se interpone realmente Jannik Sinner. Y viceversa. Mejor para ambos. Peor para todos los demás.

LINDSEY VONN

En los Juegos Olímpicos de Vancouver, en 2010, Lindsey Vonn, la reina de la velocidad sobre unas tablas, obtuvo, en la prueba de descenso, su única medalla olímpica de oro (acompañada por el bronce en el eslalon supergigante). En Pyeongchang, en 2018, ya veterana y machacada por las lesiones, accedió casi milagrosamente al bronce en el descenso. Aquel oro solitario, magra recompensa para tan excelsa esquiadora (83 triunfos y 143 podios en la Copa del Mundo), buscará, 16 años después, una eternidad en el deporte, compañero de color y brillo, en febrero, en los Juegos de Milán-Cortina dAmpezzo.

Lindsey Vonn.

Lindsey Vonn.Pier Marco TaccaAP

No es ninguna utopía para la estadounidense. A sus 41 años y con su prótesis de titanio en una rodilla, esta temporada ganó el primer descenso de St.Moritz. En otras pruebas ocupó una segunda posición, dos terceras y una cuarta. Está en una condición asombrosa. Inimaginable a su edad. En enero tendrá tres descensos y tres supergigantes antes de los Juegos.

MARC MÁRQUEZ

En 2020, tras su caída en Jerez, Marc Márquez, ya campeón de Moto GP por cuarta ocasión consecutiva con Honda, vivió en el purgatorio de las lesiones y las operaciones, tan lejos del infierno de la retirada como del cielo de los triunfos. Salía del quirófano, se subía a una moto, se caía, regresaba al quirófano, tornaba a cabalgar la máquina y a caerse. Muchos le daban por muerto.

En 2025 resucitó. Ha continuado, como todo piloto sobre dos ruedas, cayéndose y encaramándose de nuevo a la moto, esta vez una Ducati al rescate del campeón en apuros bajo el ojo escéptico del aficionado. Y 2.184 días después de su último título mundial, el octavo, alcanzó el noveno (séptimo en MotoGP). Lo hizo, además, matemáticamente, a falta de cinco carreras para el final del Campeonato. Todavía convaleciente de su última intervención, tres meses después del percance que la motivara, ya piensa en ascender en 2026 al cielo de los 10 títulos, allí donde sólo moran Ángel Nieto y Giacomo Agostini. Para empezar, ya se ha subido a la Ducati de cross, la Desmo 450 MX.

LANDO NORRIS

En la Fórmula 1, en la fusión hombre-coche, es imposible saber qué porcentaje del éxito o del fracaso corresponde a uno u otro. Depende, se supone, de, entremezcladas en distinta proporción, las concretas e independientes calidades de la persona y la máquina. En cualquier caso, mucha gente piensa que en la adjudicación del título de campeón del mundo en 2025 han pesado más las bondades del vehículo en cuestión, el McLaren, que las de su conductor, Lando Norris.

El piloto británico (26 años) superó a Max Verstappen y su netamente inferior Red Bull por sólo dos puntos: 423 contra 421, la diferencia más escueta en términos absolutos en la historia de la Fórmula 1. Fue el triunfo de la regularidad. Norris acopió siete victorias, una menos que Verstappen, pero pisó tres podios más. Es una estrella y, a la vez, un meritorio que aspira en 2026 a convencer al entero universo de las cuatro ruedas de que es un campeón legítimo. Cuenta para ello con su talento y, claro, con su McLaren. ¿Quién le deberá más a quién?

JORDAN DÍAZ

El 9 de agosto de 2024, Jordan Díaz se proclamó campeón olímpico de triple salto. Desde entonces, estorbado por lesiones recurrentes, ni graves ni leves, en la rodilla y el cuádriceps, sólo realizó, en 2025, un salto en el Campeonato de España, suficiente para ganar, antes del Mundial de Tokio. Y en la capital japonesa, en el primer intento de la calificación, se volvió a lesionar. En resumen, Díaz sólo ha hecho dos saltos en casi año y medio. Así que 2026 se anuncia esperanzadoramente como el regreso al aplazado presente de un saltador excepcional. Un superdotado que cumplirá 25 años el 23 de febrero y que con 18,18 de marca, récord de España, amenaza el mundial de Jonathan Edwards (18,29), que data del año 1995.

Otros deportistas afrontan sus propios desafíos y cultivan sus propias ilusiones. Aitana Bonmatí piensa en su cuarto Balón de Oro consecutivo. Y, aunque en 2026 no hay Mundial ni Juegos Olímpicos, Sydney MaLaughlin (47.78 en 2025), en romper el récord del mundo de los 400 metros (47.60), en poder de Marita Koch desde 1985. Léon Marchand ganó en París el oro en los 200 braza, los 200 mariposa y los 200 y 400 estilos. Es el plusmarquista mundial en estas dos últimas pruebas. Y quiere el récord en las otras dos para cerrar el cuádruple círculo.

La felicidad o por qué Alcaraz dominó el tenis este año

La felicidad o por qué Alcaraz dominó el tenis este año

Estaba en un hotel de puro lujo en una isla paradisiaca de Turcas y Caicos, tenía una playa privada frente a su habitación y un barco a su disposición para navegar hasta Miami, pero lo que recordará Carlos Alcaraz de sus semanas de vacaciones recién finalizadas serán las partidas de mus o de League of Legends junto a su hermano Álvaro y sus amigos de siempre, el Joserra, el Pedro, el Fran, el Álex.

2025 fue el mejor año de la carrera de Alcaraz: remontó la final de todas las finales en Roland Garros ante Jannik Sinner, volvió a derrotar a su máximo rival en el US Open y acabó la temporada como número uno. Pero sobre todo 2025 fue el año en el que encontró el equilibrio.

Hay muchos motivos técnicos y muchos motivos tácticos y muchos motivos técnico-tácticos, pero si el español domina el tenis de la manera en la que lo hace, hasta sumar seis Grand Slam con apenas 22 años, es porque ha entendido una cosa: las victorias no dan la felicidad, la felicidad puede llevar a las victorias.

Otras temporadas acabó cayendo en la desesperación, el llamado burn-out: en 2025 ya no. Alcaraz ha comprendido que lo primero es su bienestar. Para vencer necesita alegría y su alegría se basa en la compañía, en sentirse querido, en estar con los suyos el máximo tiempo posible. Más que trofeos, le llenan las comidas con su familia, los ratillos con los amigos.

Bajo esa máxima también se puede entender el divorcio con su entrenador, Juan Carlos Ferrero: por encima de todo, su espacio. Bajo esa máxima incluso se puede entender su ventaja respecto al resto de tenistas.

El antiejemplo, Zverev

Este 2025, cuando el español o Sinner no estaban en pista, se observaban cuadros de ansiedad, montones de hombres padeciendo el privilegio de vivir holgadamente de un juego. Hay un debate encendido sobre qué posición ocuparían Alcaraz o Sinner si hubieran nacido 15 o 20 años antes, pero no hay duda sobre qué pasaría con el resto de jugadores del Top 10 actual. Nada bueno.

El caso paradigmático es Alexander Zverev. De otros, como Alex de Miñaur o Lorenzo Musetti, se puede decir que su tenis no les alcanzó para discutir a los dos mejores del mundo. Pero con el alemán es distinto: tiene el juego, siempre lo ha tenido, pero le falta precisamente eso, la alegría.

Zverev vive en una constante lucha contra sí mismo que le lleva a sabotarse cuando menos debe. Cuatro veces se enfrentó al italiano durante la temporada y cuatro veces se empequeñeció hasta desaparecer. Su estabilidad parece depender de ganar, incluso de ganar mucho, de celebrar por fin su primer Grand Slam, y así será difícil que lo consiga.

En un deporte individual, más en uno tan cruel como el tenis, esa inquietud es letal. Y al mismo tiempo quizá sea inevitable. Quienes llegan a lo más alto de la ATP lo hacen cargados de un entorno armado de halagos y exigencias -normalmente personificado en el padre- y es imposible hollar la cima con tanto peso.

Muchos de su generación ya han caído por lo mismo: Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas, Andrei Rublev. Y muchos otros lo harán. La revelación del final de temporada fue Felix Auger-Aliassime, aunque en sus ojos se sigue leyendo la tristeza.

Sinner aprende a disfrutar

También les pesa la diferencia con Alcaraz, siempre disfrutón, y con un Sinner que este 2025 ha emprendido su mismo camino. La rivalidad con el español sería un nido de frustración para muchos, ya no digamos perder como perdió en París, pero el número dos del mundo analizó lo ocurrido y extrajo la mejor conclusión posible: su rival le derrotó porque al final se lo gozó más. El balance, Sinner también ha hallado el balance.

En el último de seis duelos Alcaraz-Sinner del curso recién terminado, la final de las ATP Finals, pasó algo extraordinario. Durante el segundo set, Sinner engañó con una dejada de revés a Alcaraz y este, que no llegó a devolverla, sonrió. Sonrió de verdad. Sonrió con todos los dientes.

Si hubiera sido un partidillo en el club, sin trofeos ni cámaras, lo hubiera parado y le hubiera dicho a su amigo: «Lo ves, ahí me has pillado». Son muy distintos, pero Sinner devolvió el detalle a Alcaraz con una miradita cómplice. Dentro de todo, los dos estaban echando un buen rato.

Poco después, en Turín, las cámaras ya estaban apagadas, pero al acabar la ceremonia de trofeos, Sinner saltó a la pista con su equipo, unos familiares, su nueva pareja y su perrete. Ahí se podía ver que el tipo es mucho más alegre de lo que parece.

Le lanzó un «Sit!» al animal, el animal le hizo caso y entonces Sinner soltó una carcajada. ¡Una carcajada! Como Alcaraz, parece que también se siente en paz, que duerme bien, que tararea al pasear por la calle. Este 2025 fue el año de la felicidad en el tenis; la felicidad de Alcaraz y Sinner que no se sustenta en victorias.

¿Quién es Samuel López, el nuevo entrenador de Alcaraz?

¿Quién es Samuel López, el nuevo entrenador de Alcaraz?

Antes de sentarse en el banquillo de Carlos Alcaraz por primera vez la temporada pasada, Samu López ya sabía qué era trabajar con él. Nacido en Alicante en 1970, entrenador de tenistas españoles como Santiago Ventura, Nicolás Almagro y Guillermo García-López, López llevaba ya casi un década como director deportivo de la academia Equalite, la actual Ferrero Tennis Academy, y había visto crecer a Alcaraz en sus pistas.

Junto a Antonio Martínez Cascales, era un habitual de los entrenamientos del actual número uno, aunque durante nueve temporadas estuvo centrado en ayudar a Pablo Carreño, su anterior pupilo. Junto a él celebró éxitos como el bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, hasta que a finales de 2024 Alcaraz le pidió ayuda.

"Hemos hecho mucho hincapié en que sea uno mismo. Que tenga muy claro lo que tiene que hacer, sus rutinas, su actitud, que esté por encima de todo. Preocuparse mucho de eso y no tanto del tenis para, a partir de ahí, construir", comentaba López en Eurosport, más cerca de la filosofía 'a mi manera' de Alcaraz que el propio Ferrero.

"Son muchos años trabajando con Juan Carlos Ferrero y el trabajo viene de él, yo siempre he estado cerca. No entro de nuevo. Lo conozco desde hace mucho tiempo. Mi experiencia de haber viajado con muchos jugadores creo que puede aportar", confesaba también el técnico. La temporada pasada ya pudo disfrutar de las celebraciones en Roland Garros y el US Open y, de hecho, fue premiado por el circuito ATP. López y Ferrero fueron escogidos como mejores entrenadores del año de manera conjunta, un galardón que había obtenido Ferrero en solitario en 2022.

Carlos Alcaraz ha anunciado este miércoles, a través de un comunicado en redes sociales, el fin de su relación profesional con Juan Carlos Ferrero, su entrenador desde 2018, cuando aún tenía 15 años. «Es muy difícil para mí escribir este post. Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa como entrenador y jugador», aseguró el número uno del ranking ATP.

«Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades. Empezamos este camino cuando apenas era un chaval y, durante todo este tiempo, me has acompañado en un viaje increíble, dentro y fuera de la pista. He disfrutado muchísimo de cada paso contigo», continúa el escrito.

Alcaraz y Ferrero separan sus caminos siete años después: "Gracias por haber hecho realidad mis sueños de niño"

Alcaraz y Ferrero separan sus caminos siete años después: “Gracias por haber hecho realidad mis sueños de niño”

Carlos Alcaraz anunció este miércoles, a través de un comunicado en redes sociales, el fin de su relación profesional con Juan Carlos Ferrero, su entrenador desde 2018, cuando aún tenía 15 años.

«Es muy difícil para mí escribir este post. Tras más de siete años juntos, Juanki y yo hemos decidido poner fin a nuestra etapa como entrenador y jugador», aseguró el número uno del ranking ATP. «Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades. Empezamos este camino cuando apenas era un chaval y, durante todo este tiempo, me has acompañado en un viaje increíble, dentro y fuera de la pista. He disfrutado muchísimo de cada paso contigo», continúa el escrito.

«Hemos conseguido llegar a la cima, y siento que, si nuestros caminos deportivos tenían que separarse, debía ser desde ahí arriba. Desde el lugar por el que siempre trabajamos y al que siempre aspiramos llegar», confesaba sobre la larga relación profesional.

El paso adelante de López

Junto a Ferrero, Alcaraz maduró como tenista, levantó seis títulos de Grand Slam y alcanzó lo más alto de la élite mundial, pero la unión estaba condenada a disolverse.

En las últimas temporadas, Ferrero ya había expresado su necesidad de pasar más tiempo en casa y de dedicarse a su familia, y por eso en este 2025 Alcaraz también había trabajado con un segundo técnico, Samu López, muy vinculado al propio Ferrero. De hecho, ambos recibieron hace unos días el premio conjunto a mejores entrenadores de la ATP. Ahora será únicamente López quien acompañe a Alcaraz por el mundo durante toda la temporada.

«Ahora llegan tiempos de cambio para los dos, nuevas aventuras y nuevos proyectos. Pero tengo la certeza de que los afrontaremos de la manera correcta, dando lo mejor de nosotros, como siempre hemos hecho. Siempre sumando», cerraba el número uno del mundo en su comunicado, antes de un último mensaje hacia Ferrero, su ya exentrenador: «Te deseo lo mejor de corazón en todo lo que venga. Me quedo con la tranquilidad de saber que no nos hemos dejado nada por dar, que lo hemos puesto todo a disposición del otro».

"Me hubiera gustado seguir"

Después de la comunicación de Alcaraz, Ferrero se despidió con cariño de ex pupilo, aunque dejó un mensaje difuso sobre la raíz de la decisión. "Me hubiera gustado seguir. Estoy convencido de que los buenos recuerdos y las buenas personas siempre encuentran la manera de volver a cruzarse", advirtió.

"Hoy se cierra una etapa muy importante de mi vida. La cierro con nostalgia, pero también con orgullo e ilusión por lo que pueda venir", explicó Ferrero, que acogió al Alcaraz adolescente en su academia de Villena y le acompañó a lo más alto del tenis.

El espíritu indomable de David Ferrer

El espíritu indomable de David Ferrer

Actualizado Sábado, 22 noviembre 2025 - 21:04

David Ferrer ha insuflado al equipo español las señas de identidad que le caracterizaron en su formidable etapa como jugador. Esta España alternativa, sin Carlos Alcaraz ni Alejandro Davidovich, sus hombres más cualificados, buscará este domingo ante Italia su séptima Copa Davis a partir del espíritu y el trabajo colectivo, ése con el que se constuyen los éxitos en una competición distinta a cualquier otra.

El capitán transmite fortaleza a un grupo de tenistas que merecen mucho crédito. Ahí está Jaume Munar, capaz de derribar a un oponente como Jiri Lehecka en el cruce con la República Checa. Y ahí está Pablo Carreño, que lleva tiempo jugando a un nivel homologable al de su mejor época, aunque sus resultados no hubieran sido tan visibles hasta ahora. Qué decir de Marcel Granollers y Pedro Martínez, determinantes en el dobles.

Hay un equipo que compite y que plantará cara frente a los anfitriones, también privados de sus tenistas más destacados, Jannik Sinner y Lorenzo Musetti. Matteo Berrettini es un ex top ten que impone en este tipo de superficies, donde busca su mejor versión tras un largo período lastrado por las lesiones. Menos conocido para el gran público es Flavio Cobolli, a quien conviene tener muy en cuenta. Es el típico tapado al que nadie quiere encontrarse. No destaca con ningún golpe particular, pero tampoco exhibe flaquezas. Es serio y compacto. Busca y genera.

Pedro Martínez, el héroe de España en esta Davis que no supo gestionar su gesta: “Nunca había vivido emociones así y después pegué un bajonazo”

Actualizado Miércoles, 19 noviembre 2025 - 21:41

Si España está en la Final a Ocho de la Copa Davis, si desde este jueves (10.00 horas, Movistar) ante República Checa busca su séptima Ensaladera, es gracias a Pedro Martínez. Hace una eternidad, en febrero, ganó dos puntos en la primera ronda ante Suiza y, hace no tanto, en septiembre, hizo lo propio en la increíble remontada ante Dinamarca. En aquella eliminatoria salvó una bola de partido ante Holger Rune, número 15 del mundo, y recuperó un billete para Bolonia que ya estaba perdido. Ahora en el Bologna Fiere, más con la baja de Carlos Alcaraz, será una pieza clave. "Es una lástima, pero el ambiente del equipo es fantástico y todo se decide en la pista. También parecia imposible lo de Dinamarca", comenta Martínez, de quien no se debería olvidar su esfuerzo previo o, mejor dicho, su sacrificio.

Porque aquel éxito ante Dinamarca fue tan mayúsculo, tan tremendo fue el subidón, que desde entonces no ha vuelto a ganar un partido. Siete torneos —Bad Waltersdorf, Shanghái, Valencia, Bruselas, Basilea, París y Atenas— y siete derrotas en primera ronda. Ante un desconocido Marko Topo, ante Albert Ramos al borde de la retirada... Una crisis en toda regla. Hubo algunos problemas físicos, explica, pero sobre todo hubo un descubrimiento: qué difícil es bajar después de tocar el cielo.

¿Qué pasó?
No he jugado bien últimamente, esa es la verdad. Después de la victoria ante Dinamarca pegué un bajonazo de energía. Nunca había vivido emociones así: sacamos una eliminatoria que teníamos perdida, y en las semanas siguientes me faltaba la motivación. No sé. No era nada específico, pero me faltaba fuelle, no tenía muchas ganas. También se juntó con una pequeña pubalgia, que siempre es una lesión puñetera. Te permite jugar, pero nunca estás al 100%.
¿Y ahora cómo se siente?
Mejor, mejor. Físicamente me encuentro mejor porque he podido descansar y mentalmente me siento recuperado. Esta semana ya he entrenado con muchas ganas, quiero ayudar en lo que pueda en esta Davis y la temporada que viene estaré mejor. Tengo bastante ranking que recuperar, pero las sensaciones ya son otras.
Ha caído del número 36 al 93 del ranking ATP. ¿Vio peligrar su convocatoria para esta Copa Davis?
El capitán, David [Ferrer], siempre ha sido muy honesto con todos. Este año conseguí dos puntos, en individual y en dobles, tanto ante Suiza como ante Dinamarca, y él sentía que yo debía estar aquí. Es un premio por lo que hice en las eliminatorias. En ningún momento pensé que no estaría convocado.
Antes de la baja de Alcaraz, Alejandro Davidovich no fue llamado pese a ser el 14 del mundo y fue muy crítico con Ferrer.
El capitán es quien decide. Él considera quién llega mejor, quién llega peor, quién ha cumplido, quién no ha cumplido. Davidovich está jugando muy bien, con un tenis espectacular, y ha tenido buenos resultados, pero no ha jugado las dos eliminatorias previas. El capitán debe confiar en los tenistas que selecciona.
Ferrer era precisamente su ídolo de infancia.
Sí, claro, porque es de mi tierra. Crecí viéndole jugar y en mi etapa como júnior pude entrenar muchos días junto a él. Para mí siempre ha sido un referente y creo que sabe de la admiración que le tengo.
Usted forma parte de los olvidados, los tenistas españoles en el 'Top 100' de los que apenas se habla por el efecto Alcaraz.
No tengo claro si se hablaría más de nosotros si no estuviera Carlos o si se hablaría más de nosotros si fuéramos de otro país. No somos valorados, pero tampoco es algo que me preocupe. Es normal que Carlos atraiga los focos y el tenis, en general, vende poco a quienes no somos estrellas. Quizá la Davis sea una oportunidad para que más gente se aficione a otros tenistas.
Le patrocina OnlyFans. ¿Cómo es el acuerdo?
La plataforma me contactó porque querían que gente conocida abriera perfiles y lo vi como una buena oportunidad. En OnlyFans puedes compartir contenido de deporte, de cocina o de lo que tú quieras. Invito a que me siga quien quiera.
Hace nada estaba en su mejor momento tenístico y personal.
El año pasado me pasó un poco lo contrario que este año. Fui padre y eso me dio un chute de energía enorme: gané dos challengers, alcancé mi mejor nivel. Por resultados y por ranking, en 2024 viví mi mejor temporada. Esta temporada estuve bien hasta Wimbledon; luego tuve una roturita y, al final, el tema anímico.
Es de los tenistas que vive en Andorra. ¿Por qué?
Porque se vive bastante bien. Desde que llegué, hace cuatro años, han mejorado mucho las instalaciones y unos cuantos tenistas compartimos entrenamientos allí. Cuando tienes familia, hijos, ves que es un país muy seguro, que hay mucha tranquilidad. La gente va allí atraída por las condiciones fiscales, que son atractivas, dejan respirar, y se queda por la calidad de vida.
Björn Borg: "Volví al tenis tras mi retirada porque temía morir"

Björn Borg: “Volví al tenis tras mi retirada porque temía morir”

Tanto tiempo después, Björn Borg (Estocolmo, 1956), un tenista que trascendió como ningún otro hasta entonces las lindes de la cancha, ofrece su propia versión de los hechos en una autobiografía coescrita con su esposa Patricia. Los hechos fueron, telegráficamente: 11 títulos del Grand Slam entre 1974 y 1981, una profunda revolución en el concepto del juego, un colosal impacto mediático y popular, una fascinante rivalidad con John McEnroe, una abrupta retirada con tan sólo 26 años y un regreso fallido y fugaz. De todo ello, y de sus efectos nocivos, da cuenta, con estilo frío, quirúrgico, en Latidos. Björn Borg. Memorias, editado en España por Alianza Editorial. Atiende a EL MUNDO en conversación telefónica desde Estocolmo.

¿Por qué ha decidido escribir ahora su autobiografía?
Tuve muchas ofertas en los años noventa, de Inglaterra y Estados Unidos. Les dije que no estaba preparado. Luego las ofertas se sucedieron, pero seguía sin encontrarme listo. Aunque tenga a un gran periodista o escritor como interlocutor, si no tengo confianza con él no soy capaz de sincerarme. Mi mujer está muy vinculada al mundo universitario, es una gran lectora y escribe mucho. Una noche, cenando, le propuse la idea de escribir el libro. Se sorprendió, me pidió tiempo para pensarlo, y al día siguiente me dijo que sí. Llevamos 25 años juntos. Conoce mi vida, conoce el tenis y ha viajado conmigo alrededor del mundo. Nos llevó tres años completarlo.
Al final de la obra, desvela que padece cáncer de próstata. ¿Cómo se ha enfrentado a ello?
Me lo comunicaron en septiembre de 2023. Mentalmente fue durísimo. Tenía que ir a Vancouver como capìtán del equipo europeo de la Laver Cup a finales de mes. Me recomendaron que no fuera, pero acudí. Al regreso, fui al hospital en Estocolmo y me dijeron que estaba muy mal y que debía someterme a una operación en febrero. El tiempo que transcurrió hasta la operación fue terrible. No paraba de pensar. La intervención salió bien. Me someto a chequeos cada seis meses. Ahora me encuentro bien.
Volvamos al tenis. Un campeón indestructible como era usted se tornó vulnerable sin una raqueta en la mano.
Lo dejé a los 26 años porque no me divertía y carecía de motivación. Perdí a buena parte de mis amigos y la esencia de cuanto me rodeaba. Entré en una vida distinta, en años oscuros. Me preguntaba continuamente por qué no había seguido vinculado al tenis de otro modo en lugar de tomar decisiones estúpidas. Incluso ahora me lo sigo preguntando.
Parece un caso elocuente de alguien devorado por su propio éxito.
Encontrar un equilibrio en la vida resulta muy difícil. Cometí errores de manera contumaz. Cuando regresé en Montecarlo, en 1991 [perdió en dos sets ante Jordi Arrese en un acontecimiento que se tornó en decepción] no lo hice porque hubiese recuperado el deseo de competir, sino para encontrarme a mí mismo. Temía morir. Quería seguir viviendo. Tal vez si no hubiera vuelto ahora mismo no estaría hablando con usted. Parece que siempre he tenido a un ángel de la guarda a mi lado, que me ha permitido escapar de la muerte. Fueron años muy, muy oscuros, llenos de demonios.
¿Qué buscaba en las drogas?
Si no eres feliz, pretendes escapar. Drogas, pastillas o demasiado alcohol para huir de la vida. Estaba completamente perdido.
Cree que la necesidad de tener siempre una mujer a su lado tuvo que ver con la soledad que sintió en la pista.
Necesitar siempre compañía ha sido siempre un problema para mí. Empezaba una relación sin haber concluido la anterior. Pero, paradójicamente, cuando mejor me he sentido es cuando he saltado a una pista de tenis, allá donde nadie podía perturbarme, un lugar donde ser yo, estar tranquilo, sentir armonía.
Como explica en el libro, su generación cambió el tenis y lo convirtió en un deporte de masas.
Creo que hicimos mucho por el tenis. Además de llevar el juego a otro nivel, éramos personalidades distintas, capaces de enriquecer la competición. Hoy es un deporte completamente distinto, la pelota se golpea mucho más fuerte, pero también cuenta con muchos atractivos. Ahora mismo la rivalidad entre Alcaraz y Sinner es increíble, procuro no perderme ninguno de sus enfrentamientos. Me encanta seguir vinculado al tenis, porque es algo que está muy cerca de mi corazón.
¿Qué tenía de especial su rivalidad con McEnroe en comparación con la que ha citado o con la de Nadal y Federer o el mallorquín y Djokovic?
Cada vez que jugábamos ofrecíamos grandes partidos y disputamos finales inolvidables en Wimbledon. La gente las sigue recordando. La rivalidad es muy importante para elevar el interés por un deporte, pero no creo que fuera mejor ni peor que otras.
Además de su familia, hay dos personas de gran peso en su vida: Lennart Bergelin y Vitas Gerulaitis.
Fui de los primeros tenistas que viajaba con entrenador. Bergelin fue para mí como un segundo padre. Gerulaitis fue un gran amigo. Vino a visitarme varias veces a Estocolmo y trabamos una estrecha relación más allá del tenis. Era una gran persona. Todavía le echo de menos.
Admite que la codicia por el dinero le llevó a tomar decisiones equivocadas.
Cuando la fama irrumpe en tu vida, la gente espera mucho de ti y eso tiene un efecto perturbador. Puedo entenderlo, pero lo más importante para mí siempre ha sido mi familia.
¿Cuál es el principal consejo que le ha dado a su hijo Leo, que juega en el circuito profesional?
Le gusta el tenis, trabaja duro y tiene su propio equipo. Alguna vez vamos a verle jugar, mi esposa, Patricia, y yo, y sabe que si necesita cualquier cosa puede contar conmigo.
Al igual que Federer, usted era conflictivo en la pista en sus inicios...
Cuando tenía 12 años, rompía raquetas, protestaba, era muy malo. Me suspendieron durante seis meses y cuando volvi ya no abría la boca porque temía que volvieran a castigarme. Así, año tras año fui aprendiendo a no mostrar mis emociones. Me llevo tiempo aprender a comportarme. Luego me bautizaron como Ice Borg.
¿Ha pensado en hasta dónde pudo llegar en el caso de prolongar su carrera?
Tal vez hubiera ganado más títulos y quizás algunos majors más. Quién sabe. Cuando me retiré estaba jugando bien.
El peso sobre el músculo tocado y el formato de la Copa Davis, las razones de la baja de Alcaraz

El peso sobre el músculo tocado y el formato de la Copa Davis, las razones de la baja de Alcaraz

Fue en la noche del lunes cuando Carlos Alcaraz decidió junto a su equipo que el riesgo era demasiado grande. Ganar una Copa Davis seguirá siendo un sueño. Otro año será. El número uno del mundo no estará en la Final a Ocho que se disputa esta semana en Bolonia por culpa de una lesión en los músculos isquiotibiales de la pierna derecha sufrida en las ATP Finals.

Al finalizar el encuentro ante Jannik Sinner, Alcaraz esperaba que fuera solo una sobrecarga, una molestia subsanable en los días de descanso antes de la eliminatoria de cuartos de final ante la República Checa, pero la resonancia magnética realizada a su llegada a Bolonia descubrió un edema, líquido en la zona. Según fuentes cercanas al jugador, no hay rotura de fibras y es un proceso autolimitado, es decir, que se cura por sí solo, pero es doloroso y existe la posibilidad de que acabe en desgarro.

Existía la opción de dejar que el jugador reposara 48 horas para valorar la situación nuevamente el miércoles, pero era esperar un milagro. Una hinchazón así requiere más tiempo y, pasara lo que pasara, sería peligroso saltar a la pista. Al fin y al cabo, los músculos isquiotibiales de la pierna derecha —el bíceps femoral, el semitendinoso y el semimembranoso— son los que más sufren durante sus partidos.

Un músculo ya tocado

En el saque generan la fuerza que permite el salto de Alcaraz y, al golpear de derecha, son los que resisten el apoyo de todo el cuerpo. De hecho, a lo largo de su carrera el número uno ya ha padecido varias lesiones en la zona.

Hace dos años, justo después de su explosión, una dolencia muy parecida ya le obligó a renunciar al Open de Australia y le estuvo incordiando durante meses —venció en Wimbledon 2023 con un vendaje en ese muslo derecho— y, esta misma temporada, una sobrecarga similar en la final del Godó ante Holger Rune le llevó a la derrota y le obligó a renunciar al Masters 1000 de Madrid.

Según explican en su entorno, durante la fase de grupos de las últimas ATP Finals Alcaraz ya notaba la zona cargada y por eso se tomaron precauciones. Después de cada partido se aplicaba un tratamiento para liberar la zona y en los calentamientos utilizaba bandas de restricción sanguínea para aprovechar su efecto analgésico. Antes de salir a la pista colocaba una banda BFR en la parte superior de su muslo derecho, justo debajo del glúteo, y cinco minutos después se la quitaba para que la sangre volviera a fluir. Así aguantó hasta la final contra Sinner, cuando se acentuó el dolor.

Demasiados partidos por delante

En el formato clásico de la Copa Davis, con una final única, quizá habría opciones de que jugase, pues solo debería disputar uno o dos partidos como mucho. Pero en una Final a Ocho la exigencia es muy distinta. Si Alcaraz asumiese el riesgo, tendría que jugar dos encuentros —individual y dobles— para derrotar a la República Checa, luego hacer lo propio en las semifinales del sábado ante la Alemania de Alexander Zverev o Argentina y finalmente repetir la gesta en la final del domingo.

Aunque algún compañero pudiera liberarle del dobles, levantar la Ensaladera le exigiría completar entre tres y seis partidos en cuatro días, un imposible con una sobrecarga muscular. Por eso, al final, decidió que el riesgo era demasiado grande.

Carlos Alcaraz, seria duda para la Copa Davis por su lesión en el muslo derecho

Carlos Alcaraz, seria duda para la Copa Davis por su lesión en el muslo derecho

Carlos Alcaraz llegó este lunes a Bolonia, donde a partir de este jueves se disputará la Final a Ocho de la Copa Davis, y se confirmaron los peores pronósticos sobre su estado físico. Después de un viaje de 330 kilómetros en furgoneta desde Turín, el número uno del mundo pasó pruebas médicas para analizar la gravedad de su lesión en el muslo derecho y, según fuentes de su equipo, es muy complicado que luche por la Ensaladera.

Alcaraz sufre una sobrecarga en el isquiotibial: no tiene una rotura grave, pero se teme que pueda desembocar en una. Este martes no se entrenará con el equipo español como estaba previsto y el miércoles se decidirá finalmente si juega o no. La selección debuta el jueves ante la República Checa y estaba previsto que su referente jugara tanto en individuales como en dobles. Una solución podría pasar por reservarlo para la semifinal del sábado o la final del domingo, en caso de que España llegue, pero el margen de recuperación es igualmente escaso.

El número uno notó el problema en el primer set de la final de las ATP Finals ante Jannik Sinner y llamó hasta dos veces al médico de la organización para que le descargara la zona y poder seguir jugando. En la segunda intervención le colocó un aparatoso vendaje. Según el propio Alcaraz, el dolor no fue el motivo de su derrota, pero con la sobrecarga cambió su patrón de juego, subió más a la red para acortar los intercambios y eso le condenó en momentos clave como el tie-break del primer set.

Al fin y al cabo, no es una lesión desconocida para Alcaraz. Hace dos años, en pleno crecimiento, una dolencia muy parecida ya le obligó a renunciar al Open de Australia y le estuvo incordiando durante meses; incluso venció en Wimbledon 2023 con un vendaje en esa zona. Esta misma temporada, una microrrotura en el muslo derecho le afectó en la final del Godó ante Holger Rune y le obligó a renunciar al Masters 1000 de Madrid.