Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

Medvedev frena la racha de Alcaraz en Indian Wells

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Un Medvedev inspirado acabó con la racha de imbatibilidad de Carlos Alcaraz en 2026. No habrá triple corona del murciano en Indian Wells ni final inédita en el desierto californiano frente a Jannik Sinner. El ruso salió convencido de que podía vengarse de las dos finales perdidas en este mismo escenario y lo logró con un tenis rotundo, ahogando mental y físicamente al número uno del mundo en dos sets(6-3 y 7-6).

Salió combativo y agresivo Medvedev, con un alto nivel de confianza con su derecha frente a un Alcaraz fallón que no terminaba de dominar los puntos y que pronto se vio con un 4-1 abajo. Los 34 grados sobre la pista central tampoco ayudaban, un factor que en ocasiones ha pasado factura al de El Palmar, con calambres y bajones de intensidad.

"Irás a más", le animaba desde la grada su entrenador, Samuel López, mientras su pupilo se refugiaba en su servicio para mantenerse en el set. "Si alguien puede eres tú". Pero Medvedev parecía imperturbable en su plan. Ya había dicho en la previa que esta podía ser la suya, con dos títulos en las alforjas en 2026 (Brisbane y Dubai) y cerca de su mejor nivel de juego. El objetivo era borrar de la memoria las heridas del pasado, esas dos derrotas en las finales de 2023 y 2024. El ruso sólo ha conseguido vencer a Alcaraz en dos ocasiones, la última hace dos años y medio, en semifinales del US Open.

Confiaba Medvedev en que esta vez le favorecieran las condiciones un poco más. "Siento que la pista es un poco más rápida que las dos veces que me he enfrentado a él", decía en la previa del encuentro. "Las pelotas son diferentes. Así que siento que es una buena oportunidad para intentar mostrar mi mejor tenis ante él".

Y así fue. El ruso alcanzó un nivel de golpeo y control excelso con su derecha, dejando sin opciones de un Alcaraz que dejaba chispazos brillantes pero insuficientes para revertir la situación. Medvedev le endosó un 6-3 contundente en la primera magna, anticipando un choque difícil para el número uno mundial.

Alcaraz había hablado de calma a principios de semana para salir de situaciones complejas. La fue encontrando en los primeros compases del segundo set hasta encontrar el hueco por donde romper el estoicismo de su rival. El 3-1 arriba parecía indicar ese cambio de paradigma que andaba buscando, pero su rival le fue cerrando los caminos de la remontada con un ejercicio sobresaliente. Ni siquiera titubeó con su segundo servicio, llevándose la mayoría de los puntos.

Sufría el murciano ante la avalancha de juego del número 11 del mundo. Mantener su servicio suponía un esfuerzo titánico, mermado por el desgaste y el calor. Pero incluso en esa situación extrema estuvo a punto de empatar el encuentro, con dos bola de set con 5-4. La fuerza mental del murciano ya es legendaria.

Esos dos bolas le dieron un oxígeno que parecía agotado. "Hay que seguir, que tú ya estás mejor", le arengaba López. Se notaba en su lenguaje corporal y en su sonrisa. Se vio saliendo del agujero, aunque en el tie-break se volvió a desplomar.

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

Alcaraz, intratable: a dos pasos de la triple corona en Indian Wells

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La racha de Carlos Alcaraz se antoja infinita. A Cameron Norrie, que no había cedido un solo set en todo el torneo, lo despachó en dos mangas (6-3, 6-4) en poco más de hora y media, prolongando su invicto en 2026 y dejando la sensación no tener rival en este momento. Con esta ya son cinco semifinales consecutivas en el quinto torneo más prestigioso del circuito, 34 triunfos seguidos en pista rápida. Si la lógica se vuelve a imponer -y vence el ruso Daniil Medvedev-, Alcaraz disputará la final el domingo con Jannik Sinner, una más, inédita en el desierto californiano.

Norrie parecía una prueba desafiante pero la superó con una suficiencia notable. El británico llegaba en fase ascendente, deshaciéndose del sexto cabeza del torneo, Alex de Miñaur, por un convincente doble 6-4. Sabe, además, lo que es ganarle al mejor jugador del circuito. Lo derrotó en la final de Río de Janeiro en 2023 y en su más reciente choque, en tercera ronda del Masters de París-Bercy en tres sets. Alcaraz cometió entonces 54 errores no forzados, que poco tienen que ver con el momento que atraviesa ahora el bicampeón de Roland Garros.

Pese al resultado, el partido fue vistoso y disputado. Norrie es un jugador incómodo, correoso, un zurdo que no se amilana en los intercambios desde el fondo de pista y que abre unos ángulos difíciles de defender con su derecha y el servicio. Su estrategia mantenía al murciano muy por detrás de la línea de fondo para restar y le obligaba a recorrer más pista que de costumbre para poder llegar a un ganador con cierta claridad.

Tuvo que esperar el español a que se abrieran fisuras en el juego del inglés, sin encontrar su ritmo de juego del todo, pero adaptándose al planteamiento para buscar por dónde hacer daño. Hizo buena la primera pelota de break que tuvo para ponerse 4-2 por delante, aunque Norrie reaccionó de inmediato con una ruptura en blanco sobre el saque de Alcaraz. No iba a ser una noche fácil.

Firme en el servicio, con un 86% de primeros dentro, mantuvo la disciplina para volver a poner al británico contra las cuerdas, con un derechazo cruzado en la bola de break que le abrió el camino para anotarse la primera manga por 6-3 en media hora. Alcaraz ha encontrado un mecanismo machacón y letal que convierte cada bola a media pista en un golpe ganador, reduciendo al mínimo su número de errores no forzados y con una sensación de superioridad perceptible, como un perfume intenso. Ganarle se antoja una proeza en estos momentos.

Norrie intentó la gesta. Se puso 2-0 y se defendió como gato panza arriba para anotarse el siguiente servicio y meter el 3-0 en el marcador en la segunda manga. El murciano no le dejó, con la urgencia del correcaminos en defensa y la precisión de un tasador de diamantes para dejar la bola en el sitio exacto. Sus dejadas han dejado de ser una apuesta arriesgada. Le entran todas o casi todas, incluso en los momentos delicados. Las ha convertido en rutina. Su virtuosismo está alcanzando unos niveles insólitos.

Tanto talento acabó por desmontar el espíritu combativo del británico nacido en Sudáfrica. De rozar el 3-0 se vio con 4-2 abajo y una montaña por escalar. Aún así, Samuel López, su entrenador, le exigía al murciano apretar aún más los dientes para derrotar a un jugador que considera "una roca".

Mientras, en sala de prensa, Medvedev hablaba sobre su buen momento de juego y sus opciones de cara a la siguiente ronda, sabedor de que le esperaba, casi con toda seguridad, el mal trago de enfrentarse de nuevo al español. Debe tener fresca en la memoria la paliza que le pegó en la final de 2023 y la derrota que le propinó al año siguiente, también en la final. El ruso sólo ha conseguido derrotarle en dos ocasiones, la última hace ya tres años.

Todos los caminos parecen llevar hacia una nueva final entre Alcaraz y Sinner. Sería la novena entre ambos, la que todo el mundo quiere ver en el árido y magnético valle de Coachella.

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

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Carlos Alcaraz está en un momento de forma tal, que es capaz de convertir a un triple finalista de Grand Slam en una suerte de sparring. Tampoco era la primera ronda, sino los octavos de final de un torneo de la envergadura de Indian Wells, el Masters 1000 californiano. Poco importa. El murciano parece haberse instalado en un halo de imbatibilidad y de paz mental que le permite despachar a los rivales con la facilidad de un profesor corrigiendo exámenes de primaria. A Ruud lo superó en dos sets por 6-1 y 7-6 (2) sin tener sin exigirse en demasía, cómodo en todo momento en esta monumental pista central que ha convertido en su patio trasero.

No salió fino el noruego y eso, frente a un Alcaraz en estado de gloria, puede significar una muerte súbita en la pista. Solo en el primer juego cometió tres errores no forzados que pusieron el partido de cara de inmediato para el murciano. Alcaraz aprovechó la segunda bola para apuntarse el primer break del choque y someter a su rival, que no tenía el día, ni en el servicio ni en el nivel de agresividad necesarios para inquietar al número uno mundial.

Ya con el marcador de cara, comenzó la exhibición. Jim Courier, desde uno de los palcos de prensa, no podía contener la risa ante uno de los golpes del campeón en Australia, una volea en globo con efecto desde el fondo de la pista que superó con facilidad al noruego pese a la dificultad de su ejecución. "¡No puede ser!", exclamaba sorprendido el estadounidense, ex número uno del mundo.

El español, con la sonrisa ocasional en el rostro, seguía a lo suyo, regando genialidades y despliegues de virtuosismo físico por la pista central de Indian Wells. Forzó seis bolas de ruptura sobre el siguiente servicio del nórdico y puso la directa hacia la primer manga, que con 3-0 quedó sentenciada en 20 minutos. Ruud trató de reaccionar pero nada de lo que le tiraba al español le alteraba.

Ruud subió el nivel a mitad de la segunda manga y Alcaraz bajo el suyo, dándole algo más de emoción al partido, sin una sola bola de break hasta llevarlo altie break. El escandinavo mejoró en su porcentaje de primeros y su juego desde el fondo de la pista, sin argumentos, eso sí, para frenar el aluvión de golpes ganadores del español en el desempate.

Está siendo un año irregular para el noruego, descentrado, quizá, por su recién estrenada paternidad, muy lejos del nivel que le llevó a ganar en Madrid en su última edición. Por fuera del Top Ten del ranking ATP, Ruud lleva más derrotas que victorias en lo que va de 2026, con los octavos de final en Australia como mejor resultado hasta ahora. Alcaraz no era el mejor rival para recuperar sensaciones, un jugador contra el que perdió las finales del US Open y Miami en 2022 y un hueso al que solo ha pedido superar en la Copa de Maestros de Turín en 2024 en sus siete enfrentamientos.

El bicampeón en Wimbledon, en cambio, sigue abonado a la perfección en 2026. Ya son 15 seguidas y 33 consecutivas en pista rápida, igualando la mejor racha de Novak Djokovic y de Rod Laver. El triunfo ante Ruud supone, además, otro récord. El de El Palmar es el jugador más joven en alcanzar cinco veces los cuartos de final en Indian Wells. Casi nada.

Es de suponer que el siguiente escollo le plantee algo más de resistencia. De hecho, la última vez que se vio la caras con Cameron Norrie acabó perdiendo. Fue en tercera ronda de un Másters 1.000 que aún se le resiste, el de París. El británico ya sabe lo que es ganar en Indian Wells, en 2021, aunque superar a este Alcaraz son palabras mayores.

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos

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Ya lo había advertido Carlos Alcaraz el sábado tras conocer a su próximo oponente. "Va a ser complicado. Todas las veces que me he enfrentado a él ha sido muy duro", decía a pregunta de EL MUNDO. "Es verdad que no me ha ganado todavía, pero todas las veces me lo he tenido que trabajar, las he tenido que luchar, que correr". Esta vez no fue diferente. Arthur Rinderknech, con quien se vio las caras hace unos días en Qatar, se lo puso muy complicado durante más de una hora en Indian Wells. Alcaraz llegó a estar un set y un break abajo en el segundo, metido de lleno en un intercambio de golpes brutal frente a un jugador que, a sus 30 años, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.

El número uno del mundo supo tener paciencia y esperar su momento. Aguantó el chaparrón y los ataques constantes de un jugador inspirado y fue capaz de revertir el curso de un partido que por momentos pintaba a tragedia griega para el murciano. Se lo llevó en dos horas y 18 minutos por 6-7, 6-3 y 6-2, manteniendo el momento "dulce" que atraviesa y prologando el invicto en 2026 a 14 victorias, con 31 triunfos seguidos en pista rápida, campeón en Australia, Qatar y rumbo a igualar los tres triunfos en Indian Wells de Rafa Nadal y Roger Federer.

"Estoy tranquilo... madurando, creciendo y sabiendo cómo gestionar muchos momentos y situaciones dentro de pista", indicaba. "No me siento imbatible pero sí siento que estoy mostrando a los rivales una forma de competir que probablemente a ellos les pueda pesar en un momento del partido". Que se lo digan al francés de 1,96 metros de altura, un cañonero con una volea impecable y un golpeo contundente desde el fondo de la pista. Empezó rozando el partido perfecto y fue sucumbiendo poco a poco al ritmo indolente de Alcaraz, que terminó con una marcha más y sacando el rodillo.

Para los anales de su memoria particular, un primer set para enmarcar. Rinderknech comenzó exhibiendo su poderío en el saque y apuntándose puntos meritorios en la red con la volea. Hasta forzó un punto de break sobre el servicio del español en el cuarto juego como preludio de la batalla que estaba por estallar.

Samuel López, su entrenador, le pedía al murciano aprovechar los segundos servicios del francés para meterse más en la pista y buscar el cuerpo de su rival, sabedor de que ahí estaba la oportunidad. Lo tuvo cerca en el sexto juego con dos puntos de ruptura, pero el galo seguía fino. En el siguiente, fue Alcaraz el que estuvo contra las cuerdas, exigido para solventar su servicio.

El español jugaba bien, sólido, muy veloz en la pista y con los momentos ocasionales de brillantez que acompañan cada uno de sus partidos. Pero Rinderknech llevaba escrita la determinación en la mirada, dispuesto a romper la mala racha contra el español tras cinco derrotas. Estaba iluminado.

López le pedía paciencia a su pupilo. "Ya va a llegar la oportunidad", le decía desde la grada, aunque la torre francesa no bajaba la guardia, desplegando un nivel altísimo de tenis y llevando el set al tie break.

El desenlace fue una escena de altibajos. Lo tuvo el francés con 5-2 tras un comienzo muy inteligente y Alcaraz, en otro de esos despliegues insólitos de confianza, logró darle la vuelta y ponerse con punto de set (6-5). Muy distinto hubiera sido el cuento de no haber sido por un error no forzado cuando ya parecía que tenía sometido mentalmente al gigante galo. Rinderknech aprovechó el regalo y remató la faena en una hora y cuatro minutos de mucha intensidad.

Lejos de bajar la guardia tras haberse llevado el primer set, contra todo pronóstico, el francés siguió apretando, con un nivel de tenis sensacional. Forzó dos bolas de break y se llevó el juego al servicio del murciano por primera vez en el torneo, poniendo aún más en apuros al doble campeón de Wimbledon y Roland Garros.

Alcaraz no quiso esperar. Apretó el acelerador al máximo y devolvió el golpe de inmediato, cambiando el curso del partido. El francés sintió el golpe, acusando el desgaste del primer parcial. El de El Palmar encontró de nuevo la ruptura en el sexto juego y agarró el timón del partido para no soltarlo hasta el final. Quedaba mucho por delante, pero Rinderkneck supo entonces cuál sería su destino. Se quedó sin gasolina y el último parcial no tuvo historia. Alcaraz, a octavos, como estaba previsto, con Casper Ruud como su próximo rival.

Alcaraz barre de nuevo a Dimitrov en su debut en Indian Wells

Alcaraz barre de nuevo a Dimitrov en su debut en Indian Wells

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Carlos Alcaraz sigue en plan apisonadora en 2026. No solo no pierde: desprende un aura de imbatibilidad que es notoria para cualquiera que se pone delante de él en una pista de tenis. Grigor Dimitrov, un jugador que en circunstancias normales es un hueso, resultó una perita en dulce para el murciano. Lo despachó en una hora y seis minutos (6-2 y 6-3) para meterse en la tercera ronda de Indian Wells, considerado el 'quinto' grande de la temporada, en una reedición de la paliza del año pasado en octavos de final.

Poco le afectó al murciano el viento que soplaba en la central de Indian Wells. "Sabía que iba a ser un partido difícil dadas las condiciones", dijo el número uno de la ATP al final del encuentro. "Su estilo es realmente peligroso, pero creo que me adapté un poco más a las condiciones que él y por eso me llevé el partido al final".

Dimitrov, lejos del nivel que le llevó al número 3 del ránking mundial, fue muy consciente de la situación desde el principio. Dio la sensación de estar a merced de Alcaraz durante todo el encuentro, como si la idea de pasar a la siguiente ronda resultara una quimera. Quizá el objetivo era evitar que se repitiera el paseo militar del año pasado, cuando Alcaraz le endosó un doble 6-1. Logró, al menos, maquillar el resultado, aunque duró ocho minutos menos en pista que el año pasado.

El campeón en Australia aprovechó el primer punto de ruptura en el cuarto juego y puso la directa hacia la primera manga, sin brillantez excesiva ni demasiado desgaste, pero siempre con una marcha más que su rival y aprovechando los fallos del búlgaro, que firmó 10 errores no forzados en los 32 minutos que duró el primer parcial.

Butler y el golf

El 88% de puntos ganados con el segundo servicio y los cinco golpes ganadores fueron suficientes para subrayar el abismo que separa a ambos jugadores en este momento. Baste, también, el dato del vil metal. Con 22 años, Alcaraz lleva el doble de dinero ingresado en torneos que el búlgaro con 34: 63,3 millones de dólares frente a los 31,2 de su oponente, según la ATP.

Jimmy Butler, jugador de los Golden State Warriors y amigo del español, contemplaba plácidamente el espectáculo en la grada, con un cóctel en la mano y disfrutando de otro día espléndido en el que presume de ser el paraíso del tenis, en el valle de Coachella, con su clima privilegiado, sus campos de golf y el sobrecogedor paisaje desértico que rodea las pistas. Es un sitio único que Alcaraz adora. Siempre lo dice. "Es un privilegio volver a estar aquí", jugando al golf cada vez que el torneo le da un respiro.

Subió enteros el juego del búlgaro en la segunda manga. Se movía mejor por la pista y facilitó un partido muy vistoso por momentos, aunque siempre con la sensación de que acabaría por morder el polvo. Su sonrisa de camino a su banco, tras un misil de derecha con el que Alcaraz se anotó el 4-3, lo decía todo. No pudo evitar aplaudir. Unos minutos más tarde, se estaban dando la mano y deseándose la mejor de las suertes para el futuro.

A Alcaraz le espera el francés Rinderknech en tercera ronda, el mismo que le preguntó hace unos días en Doha, con cierta sorna, si pensaba dejarse ganar alguna vez. No tiene pinta.

Alcaraz, una estrella del rock en el desierto con un pelo de... ¿lobo o guerrero?

Alcaraz, una estrella del rock en el desierto con un pelo de… ¿lobo o guerrero?

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Carlos Alcaraz es una rock star en Indian Wells. Cualquiera de sus movimientos es seguido con vehemencia y un interés desmedido en el desierto californiano, desde la camiseta morada del 23 de Lebron James que lució en su primer entrenamiento, con el belga Zizou Bergs del otro lado de la imponente pista central, hasta el nuevo corte de pelo con el que se ha presentado en el 'quinto' grande de la temporada. Hay incluso debate sobre cómo definir su nuevo look. ¿Es "corte de lobo" o "corte de guerrero"?, se preguntaban algunos de sus incondicionales, con un debate extendido en redes sociales sobre el rapado que se ha hecho a la altura de las orejas. Lo suyo es un fenómeno de masas innegable.

No es de extrañar. Al descaro de su juego hay que sumarle unos números astronómicos que hacen difícil arrebatarle protagonismo en el circuito a estas alturas. Con Alcaraz se han alineado todos los planetas. Con solo 22 años aspira a llevarse una tercera corona en el Masters 1.000 más importante de la temporada y acceder al mismo olimpo en el que están sentados dioses como Roger Federer, Rafa Nadal o Jimmy Connors. Por encima de ellos, tan solo un Novak Djokovic que buscará su sexta corona en California, sabedor de que pasar por encima de Jannik Sinner o el mismo Alcaraz es más difícil que lograr un entendimiento entre israelíes y palestinos, y más con la racha de resultados que está firmando el español en este comienzo de temporada.

El murciano se presenta en Indian Wells sin haber perdido un solo partido en lo que va de año (12-0), algo que no había logrado hasta ahora. Tras completar el Grand Slam en Australia y llevarse el ATP 500 de Qatar con una autoridad insultante, es el máximo favorito, número uno del mundo y con un cuadro favorable para verse las caras con Sinner en el último partido, en la que sería una final inédita.

"Me siento un poco diferente"

La clave, dice, es que controla mejor sus emociones durante el juego. "En pista simplemente me controlo, y desde la calma, puedo encontrar las soluciones", dijo en rueda de prensa el martes. "Cuando me enfadaba, jugaba mal o lo que fuera, simplemente encontraba el camino correcto, porque estaba tranquilo. Me controlaba a mí mismo, a mis emociones y mantenía la concentración. Diría que lo hacía incluso mejor que antes", añadió.

Todo está yendo a pedir de boca, reconoce: "Me siento un poco diferente comparado con otros años, pero he tenido un par de buenos entrenamientos. Estoy de vuelta y listo, así que ha sido bueno y estoy emocionado por empezar".

El lunes hizo acto de presencia en las lujosas instalaciones de Indian Wells, en el valle de Coachella, una comunidad de ricos, blancos y jubilados con una clara inclinación por el golf y la vida tórrida y sosegada. Se topó con Ben Shelton a la entrada y después con una ovación en la pista central para su entrenamiento con Bergs. Da igual que fuera lunes y que aún no hubiera partidos de calado.

Alcaraz, durante su entrenamiento del martes en Indian Wells.

Alcaraz, durante su entrenamiento del martes en Indian Wells.AFP

Se entrenó durante dos horas mientras la griega María Sakkari y la rusa Aryna Sabalenka, eufórica tras haberse comprometido con su novio, firmaban autógrafos en las inmediaciones. Después, se acercaron a darle un abrazo al español. Todo el mundo quiere tener que ver con Alcaraz.

Exento en primera ronda, debutará contra el ganador del Grigor Dimitrov-Terence Atmane, número 52 del ranking. A Dimitrov ya le superó el año pasado con comodidad en este mismo torneo, cediendo tan solo dos juegos. Por su lado del cuadro, potenciales rivales como Casper Ruud, Cameron Norrie (campeón en 2021), Alex de Minaur y Djokovic, con el que podría cruzarse en semifinales, en una nueva cita con la historia

Alcaraz no tiene piedad de un angustiado Fils y gana en Doha su segundo título de la temporada

Alcaraz no tiene piedad de un angustiado Fils y gana en Doha su segundo título de la temporada

Arthur Fils es la gran promesa del tenis francés. Desde que hace seis años ganara la Orange Bowl, el Mundial oficioso para juveniles, su país le sueña levantando un título de Roland Garros en la Philippe Chatrier. Por fin un galo campeón de Grand Slam, ya era hora. Pero es muy difícil gestionar una presión así. Este sábado, a sus 21 años, tembló en la final del ATP 500 de Doha para perder ante Carlos Alcaraz por 6-2 y 6-1 en solo 50 minutos.

El número uno hizo lo suyo, brilló al servicio -82% de primeros-, dominó con la derecha y bailó ante la red, pero al otro lado de la pista tampoco había nadie que le pusiera en duda. Los nervios de Fils, exagerados desde el primer juego, impidieron que hubiera competición, mucho menos espectáculo. En su regreso a un escenario importante después de estar en el dique seco durante meses por una lesión en la espalda, el francés cometió 19 errores no forzados y solo construyó tres golpes ganadores. Su derrota nunca estuvo en duda.

"El año pasado perdí aquí en cuartos de final y tenía en mente hacerlo mejor esta temporada. Con mi equipo fijé unas cosas que probar en este torneo y estoy muy contento de cómo han salido. Durante toda la semana he mantenido un buen nivel, excepto quizá ante [Andrei] Rublev, y eso me enorgullece", analizaba Alcaraz después de una final extraña en la que nuevamente demostró su madurez.

En partidos así, ante adversarios derrotados, el peligro está en el contagio. Si quien está enfrente está perdido, uno puede perderse con él. Pero el español, consciente del peligro, no frenó en ningún momento. Fue su partido más fácil de toda la semana y seguramente fue en el que jugó mejor. En el segundo set, con 6-2 y 4-0 en el marcador, todavía se animaba —"¡Vamos, Charly!"— para seguir, seguir y seguir. Si hubiera buscado el lucimiento, hubiera multiplicado sus dejadas o se hubiera entregado al deleite, se podría haber marchado con peor gusto de boca. Ahora encara su siguiente cita, la gira estadounidense, con los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, con confianza plena.

Este año, entre el Open de Australia y el ATP 500 de Doha, ha disputado 12 partidos y los ha ganado todos. Su excelente racha le mantiene en la cima del tenis y así será hasta bien entrada la primavera. El título, y la derrota de Jannik Sinner en cuartos de final, aumenta su ventaja como número uno del ranking ATP hasta los 3.150 puntos. Este 2026 ya van dos títulos, y los que quedan.

Alcaraz se cabrea con Rublev para llegar a su segunda final este año

Alcaraz se cabrea con Rublev para llegar a su segunda final este año

Carlos Alcaraz juega al tenis por el placer de jugar al tenis y cuesta ver un partido en el que eso no sea así. Este viernes, en las semifinales del ATP 500 de Doha, fue el caso. El español no es uno de esos deportistas que quiere romper a su rival, acabar con sus ánimos, hundirle. Su mente suele moverse por el disfrute propio y, en muchas ocasiones, el disfrute de quienes le están viendo. Pero ante Andrey Rublev eso cambió. Quizá por el cansancio después del Open de Australia, quizá por sus sensaciones estos días en Catar y, seguro, por el comportamiento del ruso, Alcaraz se cabreó y así venció por 7-6(3) y 6-4 para clasificarse para la final del torneo. En las gradas del complejo Tenis Khalifa Internacional, su amigo Holger Rune, que bien lo conoce, se reía.

Por una vez y sin que sirva de precedente, el español cambió la sonrisa por el ceño fruncido y la alegría por la irritación para hacerse con el triunfo. En realidad, las dos maneras son válidas. Aunque a Alcaraz le funciona mejor la positiva. Lo sabía su entrenador, Samu López, que a principios del segundo set le pedía que levantara la cabeza y sonriera, y lo sabía él mismo, que intentó tranquilizarse. Pero el cabreo no se le fue del cuerpo hasta que cerró el encuentro.

El momento de la polémica

El enojo de Alcaraz llegó por una extraña queja de Rublev. En los primeros juegos del partido, el español había estado impreciso y desordenado en los intercambios largos, como ya le había pasado en cuartos de final ante Karen Khachanov. El ruso tuvo entonces opciones de adelantarse, pero prefirió autoflagelarse, como acostumbra: en lugar de centrarse en su magnífica derecha, se martirizó por sus problemas con el revés. Así se descubrió con un break en contra. En el marcador, 5-4, saque para Alcaraz, y todo parecía decidido. Pero ahí tuvo lugar la polémica.

Rublev obtuvo una bola de rotura y, justo antes de que se disputara, empezó a quejarse al juez de silla. Que si Alcaraz tardaba mucho en sacar, que si a él le habían advertido por lo mismo... El español no entendía nada. En ese preciso instante, con el set en juego, era un momento inadecuado para congelar el encuentro. Y esa desorientación le afectó. Después de un rato de charla entre Rublev y el juez, Alcaraz se enfrió, cometió una doble falta y se vio obligado a alargar un set que tenía controlado. Su cara lo decía todo: estaba enfadado. En los puntos posteriores empezó a tirar derechazos como si estuviera poseído, y le funcionó hasta que dejó de hacerlo. Al final tuvo que esperar al tiebreak para calmarse y llevarse ese primer set.

La finura de Alcaraz

Cuando lo hizo, Rublev ya se había desesperado. Después de romper las cuerdas de la raqueta contra su rodilla y de tener que marcharse a los vestuarios por ello, el ruso encaró el segundo set con el ánimo torcido. Nuevamente volvió a inquietar a Alcaraz, especialmente con su finura al resto, pero en los momentos decisivos se vio superado por el número uno, ya más relajado. Divertido y cabreado a partes iguales, Alcaraz no deja de ganar este año, y este sábado —a las 19.00 horas por Movistar— disputará su segunda final.

El enfado de Alcaraz en su camino hacia las semifinales del torneo de Doha: "Las reglas ATP son una mierda"

El enfado de Alcaraz en su camino hacia las semifinales del torneo de Doha: “Las reglas ATP son una mierda”

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El tenista español Carlos Alcaraz ha cedido por primera vez un set en el torneo y tuvo que completar una remontada para superar en tres sets al ruso Karen Khachanov (6-7(3), 6-4 y 6-3) y situarse, por primera vez, en las semifinales del torneo de Doha.

"Déjame ganar una vez", ha pedido en la red el ruso, campeón en 2024 al español con el que perdió por sexta vez en otros tantos cara a cara. Sin embargo, por segunda vez, tal y como sucedió en el Masters 1000 de Roma del pasado año, en el último partido entre ambos, Khachanov logró hacerse con un set. Pero sólo el australiano Alex de Miñaur y el griego Stefanos Tsitsipas tienen un parcial en contra tan rotundo (6-0) como ahora el moscovita.

El número uno del mundo logró su décima victoria seguida en lo que va de 2026. Aún no ha perdido partido alguno en lo que va de curso el campeón del Abierto de Australia que, después de dos horas y 28 minutos, ganó de nuevo al subcampeón olímpico en Tokio 2021.

Ahora aguarda Alcaraz, que ha mejorado en la presente edición su mejor registro en Doha, fijado en los cuartos de final en los que se estancó el pasado año, superado por el checo Jiri Lehecka, a otro ruso, Andrey Rublev, ganador vigente y también en el 2020 que en su partido superó al griego Stefanos Tsitsipas por 6-3 y 7-6 (2).

La final número 46 en el circuito en lo que va de carrera de Alcaraz necesitó de un ejercicio de paciencia y contundencia ante un rival que mostró más resistencia que los anteriores. Exigió más a Alcaraz que evitó que su rival ganara por primera vez en su carrera a un número uno del mundo. Pero el murciano no pierde un partido en pista dura al aire libre desde el belga David Goffin en el Masters 1000 de Miami del año pasado.

Se dejó un set Carlos Alcaraz aunque pudo ganar todas las mangas. En el primero, el que perdió, tuvo punto de set pero Khachanov, aún fresco, sin el cansancio que mostró al final, lo salvó.

El ganador de siete Grand Slams superó cada contratiempo con el que se encontró en el parcial inicial. En el séptimo, por ejemplo, pudo hacer rotura el ruso pero el español sacó su mejor tenis.

Amonestación y malestar de Alcaraz

Carlos Alcaraz se dejó el primer set del torneo, pero firmó una de las acciones más brillantes cuando llegó a una dejada casi imposible y después culminó el punto con una volea de espaldas. Salvó un break pero para su sorpresa, la juez de silla, la croata Marija Cicak le amonestó por falta de tiempo.

"Las reglas ATP son una mierda", le dijo Alcaraz a la balcánica que le explicó: "Paré el tiempo cuando fuiste a por la toalla y luego le volví a dar. No puedo hacer otra cosa".

Alcaraz no disimuló su malestar. El partido siguió, cada uno mantuvo su juego y con 6-5, al resto, el español tuvo punto de set. No lo aprovechó y la resolución fue al desempate, donde Khachanov mostró su superioridad.

Le tocó remar al murciano que mantuvo su nivel mientras poco a poco Khachanov empezó a flojear. Rompió Alcaraz en el quinto juego del segundo, 3-2, 4-2. Amarró la manga por 6-4 y el choque se fue al tercero.

El ruso carecía ya de la frescura de entonces y Alcaraz, por derribo, se hizo con el juego. Lo ganó al resto, después de casi dos horas y media y por 6-3.

Una semifinal más para el murciano, en puertas de una nueva final. Diez victorias seguidas y con Rublev en el horizonte. Séptimo duelo entre ambos, con dos triunfos para el ruso y cuatro, entre ellos los tres más recientes, para el español.

Alcaraz esquiva otra trampa en Doha y mantiene su racha de invicto en este año

Alcaraz esquiva otra trampa en Doha y mantiene su racha de invicto en este año

«¡Sí!», gritaba Carlos Alcaraz en su celebración después de otro sobresalto. En el ATP 500 de Doha, un torneo menor con cartel de Grand Slam gracias a los petrodólares cataríes, el número uno transcurre por un camino lleno de trampas rumbo a la hipotética final ante Jannik Sinner. Son sólo cinco partidos, cinco partidos en días consecutivos, pero ninguno es plácido. Como le pasó en primera ronda ante Arthur Rinderknech, Alcaraz tuvo que emplear todos sus trucos para vencer este miércoles en segunda ronda al también francés Valentin Royer por la vía rápida, por 6-2 y 7-5.

Si no se asomó al abismo del tercer set, si se salvó otra vez de un sobreesfuerzo, fue porque mostró su versión de las finales. Entre las muchas delicias que exhibió, por ejemplo, una derecha cruzada en carrera que lleva semanas trabajando junto a su entrenador, Samu López. Sin esos golpes, sin su magia, a saber qué hubiera ocurrido.

Porque Royer, como Rinderknech, le puso en apuros; el marcador que diga lo que quiera. Su balance de resultados dice que este año todavía no ha ganado ningún partido en el circuito ATP, que es el 60 del mundo gracias a imponerse en unos challengers en Ruanda y que no ha pasado de segunda ronda en ningún torneo «grande», pero sabe jugar. A sus 24 años en algún momento vivirá mayores alegrías. Más allá de su esquema de juego, sorprendió que fuera capaz de igualar la velocidad y el ritmo de bola de Alcaraz, incluso que se le impusiera en determinados momentos.

Hay que remontarse muchos meses para recordar a un Alcaraz a la defensiva en una segunda ronda de un torneo. En el primer set, a Royer le pudieron los nervios, sacó mal, falló de más, pero en el segundo set fue un gusto verle. Con una actitud muy positiva, concentrado pese a sus escasas opciones, arrebató un break al español, le colocó con un 5-2 en contra y le obligó a destapar su mejor tenis. Luego llegaron cinco juegos consecutivos de un Alcaraz superlativo, pero queda el buen hacer de Royer.

En cuartos de final el español se medirá este jueves (17.30, Movistar) a Karen Khachanov y encarará así una nueva trampa.