El peor Betis de Pellegrini visita a un renacido Barcelona

El peor Betis de Pellegrini visita a un renacido Barcelona

Actualizado Martes, 14 enero 2025 - 21:56

Manuel Pellegrini vive momentos complicados en el banquillo del Real Betis Balompié. La reciente derrota frente al Valladolid, que sólo había ganado tres partidos en dieciocho jornadas, dejó un dato rotundo: la 24/25 es la peor primera vuelta desde que el técnico chileno desembarcó en Sevilla en 2020. 25 puntos, décimo clasificado, a cinco puntos de Europa y con síntomas de fatiga en los planteamientos deportivos.

«Nos faltó actitud», dijo el entrenador tras el mal partido en Pucela. Lo anímico imponiéndose a lo lúdico. No es el qué, sino el cómo. Un vestuario que arrastra dudas, falta de liderazgo y poca confianza en sí mismo. El errático desempeño en Europa tampoco ha ayudado al equipo, que atraviesa una racha con poco juego, poco gol y futbolistas sobrepasados por la responsabilidad. Con este panorama, el club verdiblanco se enfrenta este miércoles (21.00 h., Movistar) en octavos de final de Copa del Rey en el Lluís Companys a un renacido Fútbol Club Barcelona.

La dirección deportiva dejó demasiados agujeros sin tapar tras la renovación del plantel en verano. La crisis del Betis actual no es solo una cuestión de puntos, sino también de sensaciones. Plantilla desmantelada y un recambio insuficiente. El Betis que ganó la Copa del Rey en la temporada 2021/22 ya no existe. Jugadores clave como Guido Rodríguez, Álex Moreno, Canales o Borja Iglesias han salido, y sus sustitutos no han estado a la altura. La gestión del club, además, parece haber entrado en un ciclo de venta constante sin reposición de calidad equivalente, lo que ha dejado al equipo sin una base sólida. Se irá Rui Silva, se ha ido Assane Diao, y Lo Celso estará KO unas semanas.

Un técnico erosionado

El desgaste de Pellegrini es evidente. Aunque en varias etapas de su ciclo en el Betis se han generado dudas, siempre había conseguido hacer magia para superar los momentos críticos. Fue él quien convirtió a Juanmi en un goleador inesperado, sacó lo mejor de Borja Iglesias y devolvió a Isco a un nivel competitivo. Pero esta vez, el técnico chileno parece agotado, harto de encajar piezas en un puzle en constante cambio. Sus últimas declaraciones reflejan ese cansancio, y lo más preocupante es que el Betis parece haber perdido su capacidad de sorprender. Como dijo alguna vez Lopera: «Me estáis exigiendo... que me estáis cansando». Algo similar parece ocurrirle ahora al chileno.

El problema no es solo la calidad de los fichajes, sino también la pérdida de líderes en el vestuario. Jugadores como Joaquín, Canales y Guardado eran los referentes emocionales y deportivos del equipo. Ahora la plantilla parece huérfana, y aunque Isco muestra cierta ambición, no parece suficiente para canalizar la crisis. Esa falta de liderazgo también se traduce en el campo, donde el equipo muestra mucha ansiedad. La dupla ofensiva formada por Vítor Roque y Bakambu tiene menos pólvora que sus predecesores, y los números lo confirman: el Betis es el peor equipo de las cinco grandes ligas en la diferencia entre goles marcados y goles esperados.

Otro síntoma del desgaste de la plantilla es la falta de alternativas en posiciones clave. El año pasado, Ayoze tenía a Abde como recambio. Este verano, Ayoze se fue y no llegó nadie para ocupar su lugar, lo que refleja la política errática de fichajes. Situaciones similares se ven en otras demarcaciones. El caso de Guido Rodríguez es paradigmático: una pieza fundamental que salió sin que el club encontrara un sustituto de su nivel.

Un torneo propicio

El Betis se enfrenta ahora a una encrucijada: confiar en que Pellegrini pueda reconducir la situación, o asumir que su ciclo está llegando a su fin. Queda la incógnita de si el Betis será capaz de reaccionar en Copa del Rey, ese torneo que ha dado tantas alegrías al club en los últimos años. La ilusión es menguante y los problemas estructurales del equipo no suelen solucionarse con heroicidades puntuales. Quizá vivamos el ocaso de una etapa dorada.

El partido contra el Barcelona de este miércoles llega como un desafío monumental para un equipo que busca desesperadamente un punto de inflexión. El recuerdo de aquel gol icónico de Juanito en 1994, con Koeman desolado, que dejó una de las imágenes más representativas de la historia reciente del club, resuena como un símbolo de rebeldía y esperanza. En aquella ocasión, un Betis modesto y en Segunda desafió al todopoderoso Barça de Johann Cruyff. Fe y corazón bastaron.

Ahora, treinta años después, la situación es distinta, pero aquel espíritu combativo sigue siendo referencial para los béticos. Necesitan reencontrarse con ese coraje que les permitió dar aquellas sorpresas y que, en tiempos recientes, parecía haber sido reemplazado por una versión más pragmática y fiable del equipo. La pregunta es si esta plantilla y este Pellegrini, desgastado pero aún capaz, encontrarán un bálsamo en la Copa. Un alivio para una crisis que amenaza con devorar los cimientos de un proyecto que fue exitoso y ahora tambalea.

Xabi Alonso y el Leverkusen cierran a lo grande su primer título de la Bundesliga

Xabi Alonso y el Leverkusen cierran a lo grande su primer título de la Bundesliga

Un hat trick de Florian Wirtz, que había salido tras el descanso, resolvió el primer título de la Bundesliga para el Bayer Leverkusen, que puso fin, con cinco jornadas de antelación, a 11 años de dinastía del Bayern Múnich. El equipo dirigido por Xabi Alonso no sólo ha conquistado el mayor éxito en sus 120 años de historia, sino que mantiene su asombrosa racha invicta. Nada menos que 43 partidos sin conocer la derrota a lo largo de una temporada que aún podría cerrar con el triplete, alzando la Copa de Alemania y la Europa League. [Narración y estadísticas (4-0)]

Las rotaciones, con cuatro caras nuevas en su once inicial, no mermaron el rendimiento de un Leverkusen que ya había tomado ventaja con un penalti de Victor Boniface en el ecuador del primer tiempo y un espectacular disparo de Granit Xhaka a la hora de juego. Después de tres apurados triunfos por la mínima, la apabullante goleada ante el Werder Bremen llevó al delirio a los 30.000 espectadores que abarrotaban el Bay Arena. El espeso humo rojo de las bengalas teñía el ambiente, marcado por los bailes y abrazos de los futbolistas en el banquillo. La invasión de campo por parte de los hinchas, al grito de "¡Viva España!", obligó al árbitro, Hasmar Osmer, a dar por concluido el partido en el minuto 90, justo después del 5-0, obra de Wirtz.

"Es indescriptible. Aún no he asimilado lo que hemos hecho, así que tendré que volver al vestuario para ser consciente", aseguró Xhaka, fichado el pasado verano procedente del Arsenal a cambio de 15 millones de euros. El fin a la leyenda negra de un club al que llegaron a apodar Neverkusen, por su propensión a la tragedia. Entre sus momentos más negros, quizá ninguno como el curso 2001-02, cuando perdió en el último instante tres títulos, incluida la Champions ante el Real Madrid.

Varios registros

Alonso, como marca la tradición, recibió el baño de cerveza con el que se da por inaugurada la fiesta de los campeones. El momento más dichoso de su breve trayectoria en Leverkusen, iniciada en octubre de 2022, cuando el equipo deambulaba penúltimo en la tabla. El despegue lo que se antoja una trayectoria fulgurante. Porque el donostiarra, de 42 años, se perfila hoy como uno de los técnicos más influyentes de Europa. De momento, tras rechazar las ofertas de Liverpool y Bayern, ha firmado un nuevo contrato a orillas del Rin hasta 2026.

Si mantiene su racha en las cinco últimas jornadas, el Leverkusen será el primer campeón invicto de la Bundesliga. Una motivación extra para Alonso, criado a las órdenes de maestros como Rafa Benítez, José Mourinho y Pep Guardiola, pero con un libreto propio. Partiendo de su 3-4-3 en ataque y su 5-3-2 en defensa, el Leverkusen ha manejado varios registros a lo largo de la temporada. En la mayoría de ocasiones ha querido sentirse protagonista con el balón, aunque sin titubear tampoco cuando tuvo que protegerse, como hace dos meses durante su decisivo triunfo ante el Bayern (3-0).

La explosión de Alonso representa el mayor motivo de orgullo para un club que hasta ahora sólo contaba con la Copa de la UEFA de 1988 -resuelta con una increíble remontada ante el RCD Espanyol- y la Copa de Alemania de 1993. A su labor táctica hay que añadir el trabajo en los despachos de Fernando Carro, director ejecutivo, y la intuición de Tim Steidten, arquitecto de la plantilla campeona. El actual director deportivo del West Ham descubrió, antes que nadie, el potencial de jugadores como Jeremie Frimpong, Edmond Tapsoba o Wirtz, que hoy figuran en las agendas de los grandes transatlánticos del continente.