Pero, ¿quién está peor? Lesiones, espantadas y apuros en el clásico de las urgencias

Pero, ¿quién está peor? Lesiones, espantadas y apuros en el clásico de las urgencias

La Copa del Rey se presentaba como un oasis para Real Madrid y Barcelona, la oportunidad de un título que aliviara más o menos sus tortuosas temporadas. Incluso un resorte para enderezar el camino. Era fácil pensar que uno de los dos regresaría de Gran Canaria con un poderoso impulso anímico con el que afrontar su realidad, pues de las últimas 15 ediciones habían ganado 14 (con 10 finales entre ambos incluidas). Pero no sólo volvieron derrotados, -uno en la final, el otro en cuartos-, también con más problemas de los que se fueron. Este jueves se enfrentan en el Palacio (20.45 h., Movistar), un clásico de Euroliga cargado de urgencias.

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Diez días después de que el Unicaja se proclamara campeón, al Real Madrid le falta un jugador, pues Dennis Smith Jr., uno de sus refuerzos invernales, pegó la espantada y ya está en Atlanta intentando reconducir lo que iba a ser una carrera de estrella. Para la no historia blanca quedarán los 35 minutos de juego, repartidos en cuatro encuentros, del que venía con la vitola de haber sido todo un número tres del draft. «No se ha adaptado a nuestra forma de hacer», confirmó Chus Mateo, también que nadie vendrá por él (ya se cerró el mercado Euroliga) y que se queda con los «14 que van a pelear hasta final de temporada» (Gaby Deck está en la recta final de su recuperación). Incluido un Serge Ibaka del que se deslizó su malestar por su poca trascendencia en la rotación (menos tras el fichaje de Bruno Fernando), incluso que estaba dispuesto también a salir. «Rumores que no creo que tengan una muy buen intención», en palabras de su entrenador.

Tampoco parece que el Barça vaya a fichar, pese que Joan Peñarroya confirmó ayer la lesión de Juan Núñez (inflamación del menisco externo de la rodilla derecha), del que no descarta que no vuelva a jugar en lo que resta de temporada. Se une el base madrileño a Kevin Punter, caído en Las Palmas, Jan Vesely y Nico Laprovittola. Los azulgrana se quedan con apenas un base puro en la plantilla, Tomas Satoransky (Brizuela, incluso el joven Dame Sarr, tendrán que echar una mano en la dirección), y con muchos problemas hasta para completar la convocatoria. También ellos experimentaron lo de las incorporaciones fallidas. Raulzinho Neto por lesión y el gatillazo inexplicable de Thomas Heurtel, al que hicieron regresar de China y ahora está jugando en el Leyma Coruña.

Juan Núñez y Darío Brizuela, durante la pasada Copa.

Juan Núñez y Darío Brizuela, durante la pasada Copa.MARIANO POZO / ACB PHOTO

Con todo esto, ¿quién está peor? A priori, parecería que el propio Barça, eliminado en cuartos de Copa, séptimo en ACB (11-9) y que no levanta un título desde la Liga de 2023 (sin contar sus últimos años de penurias). Los de Peñarroya tienen, eso sí, una victoria más en Euroliga. Es decir, en caso de caer hoy se quedarían igualados al Real Madrid con 14-13 (con el basket average perdido, pues los blancos ganaron en el Palau 90-97). Una victoria les daría un buen balón de oxígeno.

Porque lo cierto es que el Madrid tampoco está para muchos alardes. Desde la final perdida en Berlín, se recuperaron en parte levantando la ACB ante el UCAM Murcia, pero han vuelto a perder dos finales a un partido, la Supercopa y la Copa, ambas contra Unicaja. Son líderes de la Liga Endesa, pero su panorama en Europa a falta de ocho jornadas es alarmante. «Ahora vienen muchísimos enfrentamientos directos con equipos implicados en esta lucha, queremos hacer un buen esprint final», admitía ayer Mateo refiriéndose a la disputa de los playoffs. Es decir, acabar entre los seis primeros, algo que se antoja complicado si no empieza a ganar hoy mismo (el próximo jueves visita la pista del campeón Panathinaikos). Objetivo de mínimos sería estar al menos en el play in, que disputan a un partido del séptimo al décimo.

Doncic consuma su venganza ante los Mavericks con su primer triple-doble con los Lakers

Doncic consuma su venganza ante los Mavericks con su primer triple-doble con los Lakers

Actualizado Miércoles, 26 febrero 2025 - 07:20

La venganza es un plato que se sirve frío pero en el caso de Doncic y los Mavericks se sirvió más bien calentito. Con más furia que brillantez pero con el orgullo de un corazón herido, Luka Doncic se vengó este martes de los Dallas Mavericks en la victoria por 107-99 de Los Angeles Lakers tras un partido vibrante y explosivo en el que LeBron James fue un huracán en el desenlace, informa Efe.

Doncic se medía por primera vez a su antiguo equipo, aquel que hace 24 días lo 'traicionó' abriéndole la puerta en uno de los traspasos más impactantes de la historia de la NBA, y registró su primer triple-doble con los Lakers pese a lidiar toda la noche con dos para uno terminando con 19 puntos (6 de 17 en tiros con 1 de 7 en triples), 15 rebotes, 12 asistencias, 3 robos y 2 tapones.

Uno de los que sufrió el ajuste de cuentas de Doncic fue Nico Harrison, mánager general de los Mavericks.

Presente en Los Ángeles (EEUU), Harrison fue una de las personas clave en esa operación para que Doncic, de 25 años, acabara en los Lakers tras seis campañas y media espectaculares en los Mavericks en las que fue cinco veces All-Star, cinco veces elegido para el mejor quinteto de la liga y el líder del conjunto que en 2024 llegó a las Finales.

Anthony Davis, que cambió Los Ángeles por Dallas en este traspaso, regresó a la ciudad californiana vestido de calle porque sigue lesionado. El pívot recibió un tributo por parte de la franquicia con la que fue campeón en 2020.

Con el encuentro empatado en la recta final, LeBron dio un golpe en la mesa con 16 puntos en un monumental último cuarto. 'King James' acabó con 27 puntos y 12 rebotes.

Austin Reaves aportó 20 puntos y Rui Hachimura consiguió 15 puntos y 6 rebotes en unos Lakers (35-21) con un magnífico 15-4 en sus últimos 19 duelos.

Por Dallas (31-28), Kyrie Irving estuvo sensacional con 35 puntos (12 de 27 en tiros con 5 de 11 en triples) y 7 rebotes. Klay Thompson también destacó con 22 puntos y 8 rebotes en unos Mavericks sin Davis, Daniel Gafford y Dereck Lively.

Todos pendientes de Doncic

Con ambiente de día grande, todas las cámaras y todos los ojos del Crypto.com Arena estaban puestos sobre un Doncic con amplia sonrisa y que saludó muy cariñosamente a Irving.

Sin embargo, el esloveno solo tenía una misión: su personal 'vendetta' contra los Mavericks.

No metió el primer triple que intentó, pero a partir de entonces Doncic se dejó ver por todos lados en el cuarto inicial: 4 asistencias frente a numerosos dos contra uno, nada menos que 7 rebotes, un tapón a Max Christie, un robo a P.J. Washington y 9 puntos con varios momentos de pura rabia, especialmente un dos más uno y sobre todo un triplazo que celebró a gritos y con la mirada fija en el banquillo de Dallas.

Todo empezaba y terminaba en el base, que se dejó llevar asimismo por la emoción con una técnica después de que sufriera una falta clara que los árbitros no pitaron.

En el bando contrario, la respuesta corrió por cuenta de un Irving también hiperactivo (14 puntos) y los Lakers cerraron el intenso primer capítulo por delante (28-20).

Reaves tomó el relevo de Doncic en un segundo cuarto en el que los de púrpura y oro alcanzaron un +16 y la primera posibilidad de romper el marcador.

Jason Kidd siguió mandando dos para uno (a veces tres para uno) a un Doncic que continuaba asistiendo a sus compañeros, como con un exquisito pase por la espalda para el triple de Reaves.

Pero los Mavericks respondieron con un 4-12 en los últimos tres minutos gracias a otro protagonista del 'traspaso Doncic': Christie, que puso un taponazo a Doncic y encadenó dos triples para dejar el marcador en 59-51 camino del descanso.

Doncic rozó el triple-doble al intermedio con 12 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias mientras que Irving logró 18 puntos.

La defensa visitante creció en el tercer cuarto y también su acierto desde el triple, con Irving y Thompson colocando a los Mavericks al borde de la remontada (70-67 con 6.02 por jugarse).

Se atascaron los Lakers en ese tercer cuarto. Sin fluidez en ataque y con un Doncic espeso, se vieron sobrepasados por la energía de los Mavericks pero al menos consiguieron llegar al último cuarto sin estar por debajo (78-77).

El encuentro entró un tramo de máxima tensión con LeBron asumiendo la responsabilidad mientras que en Dallas fue Thompson el que entró en combustión con tres triples consecutivos (91-91 con 5.30 para el final).

Irving lo siguió intentando hasta el final, pero los 16 puntos y 5 rebotes en el último cuarto de un LeBron descomunal le dieron a Doncic su ansiada venganza.

Doncic y su retiro en México para empezar a sonreír con los Lakers

Doncic y su retiro en México para empezar a sonreír con los Lakers

Le ha costado unas semanas, sonreír al fin, disfrutar de lo que para cualquiera hubiera sido el sueño de una vida, jugar en los Lakers. A Luka Doncic el traspaso a Los Ángeles le cogió con el pie cambiado, no lo pudo disimular ni en su flamante presentación al lado de quien todo lo tramó, el General Manager Rob Pelinka. Porque ni siquiera lo sospechaba, porque suponía abandonar lo que ya sentía como casa, el equipo al que había llevado a las últimas Finales de la NBA, y porque el movimiento no dejaba de poner bajo sospecha su condición física y su ética de trabajo.

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Pero una vez asimilado, sólo era cuestión de tiempo que todo empezara a fluir, que dos genios como Luka y LeBron James se encontraran en la pista. Su cuarta noche, nada menos que ante los Nuggets el pasado sábado, pareció demasiado perfecta. Un triunfo incontestable en la cancha del equipo de Nikola Jokic, el que tanto les venía frustrando, el mismo que expulsó a los Lakers de los pasados playoffs en primera ronda (y también de los anteriores: el balance, terrible, era de 13 derrotas en sus últimos 14 choques). Doncic anotando 32 puntos (más 10 asistencias, siete rebotes...), algo que no lograba desde el 15 de diciembre, en apenas 30 minutos.

«Por fin me sentí yo mismo, por eso estuve sonriendo», confirmó el esloveno. Este pequeño Big Bang tiene una intrahistoria. Emocional, con los consejos de JJ Redick sobre la actitud en la pista de Doncic, el «momento apagón», en palabras del técnico. Y física: según desveló el gurú Sams Charania, durante los días del All Star (que Luka no disputó por haberse perdido más partidos de la cuenta por su lesión en el gemelo), trabajó concienzudamente en su cuerpo. Esa semana de concentración en un pabellón en la localidad mexicana de Cabo San Lucas (Baja California) estuvo acompañado por Scott Brooks, base NBA noventero y uno de los entrenadores ayudantes de los Lakers. El objetivo, estar a punto para lo que resta de una temporada en la que sólo hay un objetivo: «Ganar el campeonato».

«Cada día será mejor»

Ante los Nuggets, Doncic no sólo fue Doncic en los números (cuatro triples de nueve, cuando en sus tres partidos anteriores había fallado 21 de 24). «Ese es el Luka que conozco. El asesino», se felicitó un Redick impresionado por cómo su nuevo jugador ha conectado con sus compañeros. Y con el que desde el primer momento parece haber una química que Luka sigue buscando en la pista con LeBron: «Tenemos mucho que mejorar en eso, pero cada día será mejor». «Soy un receptor abierto nato y él es un quarterback nato, así que encaja perfectamente. He estado corriendo por la cancha toda mi vida y él ha estado lanzando grandes pases toda su vida. No es difícil conseguir ritmo cuando tienes ese tipo de conexión. Todo se trata del contacto visual», explicó James.

Todos se congratularon al comprobar la versión más desatada del ex madridista, celebrando, gesticulando e incluso protestando a los árbitros. «Una vez que comenzó a anotar esos triples con paso atrás, empezó a gritar y ladrar, ya sea a los aficionados, a nosotros o a él mismo», se felicitó LeBron.

Doncic saluda a JJ Redick, su entrenador.

Doncic saluda a JJ Redick, su entrenador.David ZalubowskiAP

Los Lakers, cuartos en el Oeste (pugnan por acabar segundos, inalcanzables ya los Thunder) quieren sumar su tercera victoria seguida y este martes reciben a unos Mavericks sin Anthony Davis en el Crypto Arena. Será una de las noches más especiales en la carrera de Doncic, la primera vez en su vida que se enfrente a un ex equipo (más allá del amistoso de Dallas en el Palacio de Madrid). La hora de comprobar si la inercia es real, si Doncic es ya Doncic. Si podrán más los sentimientos hacia Kyrie Irving y los ex compañeros con los que tanto labró o las ganas de reivindicarse ante el señalado Nico Harrison, el General Manager que optó por su salida antes de entregarle una renovación histórica y millonaria.

Un duelo en el que LeBron, a sus 40 años, se acercará todavía más a otra marca histórica. Con 49.894 puntos (sumando los conseguidos en temporada regular y playoffs), está a sólo 106 de ser el primer jugador en alcanzar los 50.000 en la historia. Cuestión de días.

Una rara enfermedad, 12 transfusiones de sangre y el segundo regreso de Ainhoa López: "Soy como un gato y todavía me quedan cinco vidas"

Una rara enfermedad, 12 transfusiones de sangre y el segundo regreso de Ainhoa López: “Soy como un gato y todavía me quedan cinco vidas”

Una anemia hemolítica autoinmunitaria es una enfermedad rara, tan rara que en la mitad de los casos no se llega a determinar la causa. Por un virus, la reacción a un fármaco o un coágulo, el cuerpo destruye sus propios glóbulos rojos, la sangre deja de transportar oxígeno y ¡plof! Ainhoa López, precisamente Ainhoa López, se desmayó el 24 de mayo del año pasado justo al llegar a casa de sus padres en Barcelona. Después de pasar por un linfoma de Hodgkin en 2022, la temporada pasada había vuelto a brillar como escolta del Spar Girona, en lucha por la Liga Femenina y la Eurocup hasta las semifinales, pero en cuanto acabaron los partidos se le agotaron las fuerzas. A sus 27 años tenía que iniciar otro largo camino, esta vez con un paso por la UCI y un cumpleaños en el hospital incluido, para volver a las pistas.

La semana pasada lo consiguió con cinco puntos ante el Osés Construcción que le supieron a vida. «Fue muy emotivo, sentí mucho cariño, y las sensaciones fueron buenas. Me encontré con más confianza de la que pensaba», reconoce López a EL MUNDO en el pabellón de Fontajau de Girona, donde todos los que pasan la felicitan y animan. Con dos graves dolencias ya derrotadas, a ver quien la para ahora.

¿Hasta el desmayo no notaba síntomas?
No notaba gran cosa. Al acabar la temporada me quedé entrenando una semana más en Girona y me notaba cansada, tenía dolores de cabeza, pero hasta que no llegué a casa de mis padres no me desmayé. Supongo que fue supervivencia, algo instintivo. Me iban bajando los glóbulos rojos y yo no lo sabía, casi ni me daba cuenta. Un hombre debe estar sobre los 15 de hemoglobina; una mujer, alrededor de los 12; y cuando llegué al hospital yo estaba a 3,5. Había riesgo de todo, me podía haber desplomado en cualquier momento.
¿Cuál fue el tratamiento?
Estuve ingresada en la UCI del Hospital del Mar y me hicieron 12 transfusiones de sangre hasta que los médicos dieron con el click de cómo frenar la anemia. Me hicieron muchas pruebas, muchísimas pruebas. Fue sobrevivir cada día, luchar hasta encontrar la medicación adecuada. Ahora, cada vez que me preguntan, intento animar a la gente a que donen sangre porque a mi me salvó la vida.
¿Ahora le limita de alguna manera? ¿debe seguir medicándose?
Estuve todo junio ingresada y al salir sí debía seguir una pauta de medicación, pero ahora ya no me medico. Sólo tengo que seguir controles mes a mes y, de momento, todo en orden. Me ha costado mucho ponerme en forma esta temporada porque quise volver muy rápido, me hice una fractura de estrés en el pie izquierdo y fue un tormento. Tenía unas ganas locas de volver a pista, pero tenía que quedarme en el gimnasio. Veía a mis compañeras jugar y yo ahí, haciendo ejercicios de fuerza. Fue duro porque, además, es una de esas lesiones en las que das dos pasos adelante y uno hacia atrás. Por suerte ahora ya me encuentro totalmente recuperada y sin secuelas.

¿La anemia hemolítica tenía relación con el linfoma de Hodgkin que sufrió hace tres años?
Cuando me llevaron al hospital fue lo primero que pregunté. Era mi principal preocupación. Pero después de todas las pruebas se descartó. La anemia fue el resultado de un proceso vírico, le puede pasar a cualquiera. Supongo que si me hubiera ocurrido de aquí a 10 o 15 años ni lo hubiera pensado, pero era inevitable relacionarlo con tan poco margen de tiempo. Lógicamente me venía a la cabeza la pregunta: «¿Cómo puede ser que me vuelva a tocar algo tan grave tan pronto?».

El diagnóstico del 18 de enero de 2022

Hija de Manuel López, que jugó al baloncesto en el Santiago Apóstol de L’Hospitalet, y de Loli Rodríguez, una de las pioneras del Barcelona de fútbol, Ainhoa López tuvo que escoger entre papá y mamá y lo tuvo claro. A los seis años ya formaba parte de el Club Bàsquet Grup Barna y después saltaría al Sant Adrià para destacar en categorías inferiores -fue subcampeona del mundo sub’16 con España- hasta debutar en Liga Femenina con el Spar Girona con apenas 19 años. Varias universidades de la NCAA le ofrecieron becas, pero decidió hacer carrera en España. Después de pasar por modestos como el Zamarat de Zamora y el Ensino Lugo, era titular en el Barcelona de Liga Femenina 2 cuando llegó un diagnóstico que no olvida.

«Fue el 18 de enero de 2022, siempre lo recordaré. Me empecé a notar unos bultitos en el cuello y fui al médico porque me insistía mi madre. Estuve unas semanas esperando a saber qué era y realmente yo seguía entrenando y jugando como siempre. Hasta que no tuve que parar a tratarme no me di cuenta de lo grave que era», rememora. Durante varios meses estuvo sometiéndose a sesiones de quimioterapia y radioterapia mientras seguía a sus compañeras que luchaban por ascender. Al final las dos alegrías llegaron juntas. El conjunto azulgrana subió a Liga Femenina y poco después, el 8 de julio, «remisión completa», el cáncer de López ya no existía. Su recuperación fue tan extraordinaria que poco después volvió a llamar el Spar Girona, uno de los cuatro mejores equipos españoles, junto a Valencia Basket, Perfumerías Avenida y Casademont Zaragoza

La autocompasión es normal en su caso. Es lógico pensar: '¿Por qué siempre me pasa a mí?'.
Obviamente cuando estaba en la UCI por la anemia no entendía por qué me había vuelto a tocar. Pero ya está, son cosas que pasan. Ahora digo que soy como un gato, que tengo siete vidas y sólo he gastado dos. Me quedan cinco. Tendréis que aguantarme mucho más tiempo. Sigo vivo y muy agradecida por haberme recuperado. Especialmente a la sanidad pública porque realmente la he utilizado.
¿Nunca se ha planteado dejarlo?
Ser deportista profesional implica un entrenamiento exigente y mi madre sí me lo sugirió, pero le respondí que ni de coña. No se me pasa por la cabeza. El baloncesto es mi pasión y lucharé lo que haga falta para seguir jugando. Si yo viera que me estoy haciendo daño, me retiraría, pero según los doctores no tiene nada que ver. Lo que me da rabia es que algo se tuerce siempre cuando estoy jugando mejor. La temporada pasada acabé muy bien, con mucha confianza, me notaba con chispa y tuve que volver a parar durante muchos meses. Pero resisto.

David RamirezAraba

¿Se nota diferente como jugadora después de todo lo vivido?
Diría que no. Tengo mi juego, mi carácter y sólo necesito más entrenamientos, más partidos, más ritmo competitivo. Me caracterizo por ser una jugadora explosiva, una luchadora, y esa personalidad sigue ahí.
Como le pasó recientemente a Tomás Bellas, ex base de Gran Canaria o Fuenlabrada que superó un linfoma de Hodgkin, todo el baloncesto se vuelca para apoyar.
Es normal. Cuando compartes una experiencia así, la gente empatiza contigo y realmente te intenta ayudar. Yo ahora en todos los campos siento mucho cariño, eso de que el baloncesto es una gran familia. Quiero devolver ese amor en la pista y ayudar estas entrevistas para dar visibilidad. Como deportistas podemos hablar de temas que muchas familias viven en silencio.
La asombrosa transformación de Joel Parra después de perder 15 kilos: "Ya no me levanto fatigado"

La asombrosa transformación de Joel Parra después de perder 15 kilos: “Ya no me levanto fatigado”

El pasado verano, Joel Parra, el 'Tete' del vestuario de la selección, campeón de Europa en 2022 (esa defensa a Markkanen en cuartos...) y mundialista en 2023, se dio la «hostia final», en sus propias palabras. Sergio Scariolo le dejó fuera del Preolímpico y el jugador del Barcelona no necesitó demasiadas explicaciones. «Dentro de lo negativo de quedarte fuera de unos Juegos, era el primer verano que tenía para trabajar en mí, en mi físico, en mi cuerpo, en mis cosas. A partir de ahí, trazamos un plan de verano, casi dos meses. Cambié de dieta, de hábitos... todo eso fue clave para tener el físico que tengo ahora. Y la confianza», explica a EL MUNDO desde León su metamorfosis.

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Los 15 kilos de menos saltan a la vista. Y se reflejan en su rendimiento, en esta nueva versión de un chico que, a los 25 años, decidió poner orden en su vida. El domingo, en León, Parra (siete puntos) fue clave en la victoria ante Bélgica (59-52) con la que España despidió la fase de clasificación para el Eurobasket.

Esa fuerza de voluntad, ese «aprender de los errores», como Joel lo llama, incluyó ponerse en manos de expertos. Del preparador físico Pau Vaccaro y del chef Oriol Domenech, que ya trabajó con Pau Gasol. Al alero le afectaban los comentarios negativos sobre su aspecto, algo que también han sufrido Luka Doncic o Nikola Jokic -«me entraban por una oreja y me salían por la otra. Mirar las redes sociales no sirve de nada»- y también pronto se dio cuenta de que su grasa corporal estaba en niveles no adecuados. Ajustó su dieta y ordenó sus rutinas.

«Sinceramente, ahora como más que nunca. En eso me he quedado sorprendido. Comidas con pocas calorías, todo muy limpio, a la plancha, casi nada de aceites, muchas verduras...», explica un menú que incluye chía, hongos, umeboshi (un encurtido japonés)... A menudo se le puede ver con un tupper en los entrenamientos. Y que excluye otros alimentos considerados normales en los deportistas: «Fue un poco raro, porque estamos acostumbrados a los días de partido comer carbohidratos, pasta o arroz. Yo eso ya no lo como».

Más sueño

Joel luce fino y ágil. Su rendimiento con el Barça de Joan Peñarroya se ha elevado y puede ocupar otras posiciones en la pista, más alejadas del aro. Un jugador zurdo que ya de niño supo lo que era protagonizar un cambio radical: mutó su forma de lanzar para hacerlo con su mano natural, pues lo hacía con la derecha.

El «proceso», como Joel lo llama -y al que le falta una evolución, «ganar dos kilos de músculo el próximo verano, antes de la llamada de Scariolo»- incluyó muchas horas en el gimnasio del Palau, en solitario, pero también muchas horas de descanso. «Es tener unos hábitos saludables, tanto de alimentación como de descanso, de dormir tus horas para recuperar (ha pasado de dormir siete horas a nueve más la siesta). Somos deportistas que estamos tres o cuatro horas en el pabellón, muy intensas. Tenemos que descansar bien para que nuestros músculos se recuperen lo antes posible», cuenta Parra, que se levanta cada mañana «con más energía». «Ya no me levanto fatigado. Estoy muy contento del cambio que he hecho», explica.

Parra ha vuelto a la selección, ahora con galones de veterano, con la misión de «transmitir esos valores que a nosotros nos transmitieron en su día Rudy, Llull...» a los jóvenes, pero le sigue doliendo el Barça y su crisis. «El vestuario está unido y confía en que esta situación va a cambiar. Es verdad que la Copa ha sido un palo, que la temporada está siendo dura a nivel de derrotas y de lesiones. Pero las palabras se las lleva el viento, es una cuestión de trabajo, de estar todos unidos. Tenemos plantilla de sobra», proclama, siendo consciente de que «las bajas son importantes» y que el partido de Euroliga en el Palacio del jueves contra el Real Madrid es «clave». «Estamos los dos a la par. Ganar nos daría un chute de energía y de moral. Y mucho empuje en la clasificación», concluye.

La España del futuro se da una alegría ante Bélgica

La España del futuro se da una alegría ante Bélgica

Son pinceladas, llenas de dificultad todavía, pero no dejan de ser los primeros pasos de los llamados a protagonizar el porvenir del baloncesto español. Hugo González, Mario Saint-Supery, Izan Almansa... los talentos del mañana se dieron una alegría de presente, una victoria laboriosa y poco lucida ante Bélgica en León, un partido sin historia (la selección ya tiene billete para el Eurobasket) pero que alguien recordará cuando estos chicos sean estrellas. [59-52: Narración y estadísticas]

Fue una segunda parte de orgullo. Los veinteañeros tienen carácter. El mismo que han ido mostrando en sus etapas de formación, en esas categorías inferiores que cada verano inundan de medallas el baloncesto nacional. Especialmente Hugo González (nueve puntos en 16 minutos) y Saint-Supery (cuatro asistencias, cinco robos...) fueron protagonistas de una tarde espesa, defendieron, corrieron, se lanzaron contra la cerradísima defensa belga y batallaron contra un lamentable arbitraje FIBA que tuvo la desfachatez de acabar expulsando a Scariolo por una doble técnica. La reacción fueron ellos, una alegría de la España del futuro.

Porque la primera parte había sido otro episodio de pura frustración ofensiva. Si algo se pone en evidencia en esta España tan mermada, de puñados y puñados de ausencias, es la espesura en ataque, la incapacidad de generar puntos con solvencia. Scariolo no se cansa de exponer la falta de responsabilidades en ataque y de protagonismo del jugador nacional en sus clubes. No hay puntos en sus manos. Al descanso se quedaron en 22 (11 por cuarto) ante Bélgica, como si sus cincos, Tumba y Bolavie fueran gigantes en la zona.

Yusta, ante Bélgica.

Yusta, ante Bélgica.J.CasaresEFE

Apenas un triple y demasiada espesura. Ante un rival que no es nada del otro mundo y que también sufrió ante la defensa de España. A falta de fluidez, trabajo y esfuerzo. Eso no se negocia y este puñado de chicos jóvenes llamados a ser el futuro de la selección lo tienen claro.

La selección no podía seguir en ese nivel. Espabiló sin duda a la vuelta de vestuarios, acudiendo a la energía, al coraje, con tipos, casi niños, como Saint-Supery y Hugo González tomando las riendas. Esa agresividad se tradujo en puntos, en dominio y en las primeras ventajas ante una Bélgica que tiraba y tiraba. Y que de vez en cuando acertaba, especialmente Mwema.

El comienzo del acto final resultó definitivo. Cuatro tiros libres de Hugo y dos canastas seguidas de esta nueva versión estilizada de Joel Parra, que no deja de ser un veterano en estas ventanas. Como López-Aróstegui, capitán y máximo anotador.

A pesar de anotar apenas dos triples, de perder balones, de conceder 21 rebotes ofensivos, España ganó.

Compromiso de selecciones, selecciones de compromiso

Compromiso de selecciones, selecciones de compromiso

Actualizado Domingo, 23 febrero 2025 - 17:44

Escribo esta columna en un hotel pegado al río Tigris, lo que era Mesopotamia, a punto de ir a entrenar con la selección que dirijo, Jordania. Este lunes jugamos contra Iraq. Un cacereño defendiendo los colores de este país de Oriente Medio. Un italiano residente en Marbella entrena a España, hace dos días jugamos contra la Arabía Saudí de un manresano, Ricard Casas. Por el camino, jugadores que son de donde pacen y se nacionalizan (uno por selección), aunque a veces no les hace falta ni pacer ni ser de Indiana: consiguen pasaporte y a la cancha. No maldigan, es 2025 y usted ha puesto decenas de chinchetas en el mapamundi, muchas más que su abuelo. Aún muchas fronteras y muchas diferencias, quizás demasiadas, pero eso no nos hace quedarnos en el sillón. Por suerte.

El calendario encontró ventana de oportunidad por un primer acuerdo extraordinario entre dos mundos que empiezan a hablar. FIBA y Euroliga entendieron que muchas nacionalidades, por circunstancias históricas, hacen que a sus jugadores les tire mucho la bandera y si no hay acuerdo, entonces sus calendarios serían más densos aún: Hezonja, Satoransky, Musa, Campazzo y muchos otros mantienen un vínculo continuo con su país y suelen asistir siempre. Más que obligación es compromiso. En el pasado se hacía valer la reglamentación si algún jugador no quería ser seleccionado, hoy en día el baloncesto resuelve que los protagonistas tienen que estar a gusto con lo que van a hacer fuera de sus clubes.

También es un oportunidad invernal para ciudades no tan grandes de vibrar con encuentros internacionales, olvidarse por unos días de rivalidades regionales y ver a jugadores abrazarse con compatriotas contra los que en el día a día sus aficionados les piden lo máximo en los derbis y clásicos. En el basket no hay enemigos sino rivales y muchas veces sólo a tiempo parcial.

Tendemos a menospreciar lo que no conocemos, Letonia y Bélgica son países que no suman 14 millones de habitantes, frente a los cerca de 50 de España y el récord de licencias baloncestísticas. Pero sólo juegan 10 a la vez, cinco por equipo. Los letones han desarrollado un siglo XXI casi mejor que su vecina Lituania: están a gran nivel por todos lados. España reconstruye desde la juventud e inexperiencia los cimientos de la gloria pasada, que tanto pesa. Paseo por las calles de Bagdad donde las cementeras brillan rehaciendo un país que quiere ser conocido por subir listones deportivos más que por las guerras pasadas, también tienen un iraquí de Georgia, el estado americano. Nosotros gritamos «1,2,3 ¡Jordan!» pero Air no está con nosotros, solamente compartimos nombre. Ningún jordano dice que no a esa llamada, lo viven con orgullo. Créanselo.

Baileigh Sinaman-Daniel, la jugadora con un solo brazo que derriba barreras en el baloncesto universitario estadounidense

Baileigh Sinaman-Daniel, la jugadora con un solo brazo que derriba barreras en el baloncesto universitario estadounidense

Actualizado Viernes, 21 febrero 2025 - 13:32

Cuando su entrenador de baloncesto del instituto la apartó del equipo en su último año, Baileigh Sinaman-Daniel se negó a que ese rechazo, o el hecho de haber nacido con un solo brazo, acabaran con su sueño de jugar al deporte del que su ídolo de la infancia, LeBron James, la enamoró hace 15 años.

Esa determinación llevó a la escolta de 22 años de la Universidad Lesley de Cambridge (Massachusetts) a convertirse en la primera jugadora de baloncesto femenino de la División III de la NCAA con un solo brazo que anota en un partido universitario, según su entrenador, Martin Rather.

"Tiré el balón pensando que tendría que recuperarlo en un rebote", dijo Sinaman-Daniel sobre la histórica canasta que hizo desde cerca de la línea de tres puntos, que rompió la red sin tocar el aro. "Cuando el tiro entró, me quedé más sorprendida", añadió.

"Lo primero que pensé fue: 'Esto es historia y tenemos que tomarnos un segundo para celebrarlo'", dijo Rather. Todo el mundo se arremolinó en torno a Baileigh, chocando los cinco, celebrando su canasta.

El camino de esta nativa de Stafford, Virginia, hacia la historia se inició con un doloroso rechazo en el instituto Mountain View. "Había jugado en el instituto durante tres años y en mi último año de instituto, cuando volví a hacer las pruebas, como siempre hacía, me echaron y el entrenador me dijo que no me necesitaban en el equipo", explicó. Fueron dos días de sufrimiento y llanto, hasta que, sentada en el coche, tomó una decisión audaz. "Me dije a mí misma que podía hacer esto en la universidad".

¿Qué me impide hacerlo en la universidad? cuenta Sinaman-Daniel. "Así que empecé a enviar correos electrónicos a cientos de entrenadores. Sólo intentaba conseguir un posible tal vez o, mejor aún, un sí". Esa persistencia llamó la atención de Rather cuando Sinaman-Daniel, una escolta de 1,70 metros, entró en el portal de fichajes tras dos años en el Warren Wilson College de Carolina del Norte.

En Lesley, Sinaman-Daniel se ha hecho conocida por su ética de trabajo con los Lynx. Ha completado más sesiones de entrenamiento individual que cualquier otra jugadora del equipo, que está teniendo su mejor temporada en 14 años y ha llegado a los playoffs, dijo Rather.

"Creo que cualquier equipo de este país se beneficiaría de tener en su plantilla a una jugadora con el corazón de Baileigh", afirmó Rather. El logro es especialmente notable dada la escasez de jugadoras mancas en el baloncesto universitario que podrían haber servido de modelo. "No es muy común ver a alguien con un solo brazo jugando al baloncesto. Creo que probablemente haya dos o tres como nosotros en el nivel universitario", dijo Sinaman-Daniel.

Aunque hay pocos jugadores universitarios de baloncesto mancos, el que más éxito ha cosechado es Hansel Emmanuel, de Austin Peay, a quien su entrenador describe como "la mayor inspiración del deporte universitario". El éxito deportivo de este jugador júnior de la División I masculina, de 1,88 m y cuyo brazo fue amputado a los 6 años tras un accidente, ha demostrado que las limitaciones no definen el potencial.

Dado que Sinaman-Daniel no siempre podía utilizar las técnicas estándar de equilibrio y manejo del balón que emplean los jugadores con dos brazos, su éxito en la cancha ha requerido métodos de entrenamiento únicos que le han permitido desarrollar habilidades fundamentales. "Recibir pases o dar un buen pase, o desarrollar la forma correcta de lanzar... he tenido que ajustar y adaptarme", afirmó.

Sinaman-Daniel anotó su segunda canasta el día de su cumpleaños, unas siete semanas después de su primera anotación, lo que añadió un nuevo grado de satisfacción a su gran temporada. La escolta junior, que nació con un brazo derecho diminuto que no puede utilizar, estudia Psicología en la universidad, a las afueras de Boston, y espera que su hazaña sirva de inspiración a otras personas que se enfrentan a retos similares.

"Cuando la gente me mire, espero que me vean como Baileigh, como una jugadora de baloncesto y también como alguien que está dispuesta y es capaz de hacer todo lo que hacen los demás", dijo la jugadora.

Su entrenador extiende el impacto más allá de la cancha. "Estamos demostrando que podemos ganar y que tenemos jugadoras de gran calidad que quizá no se parezcan a todas las demás de nuestro equipo", afirmó.

Hugo González y las puertas de la selección: el espejo de Rudy, estudiante de economía y padres jugadores

Hugo González y las puertas de la selección: el espejo de Rudy, estudiante de economía y padres jugadores

El pasado verano, cuando Sergio Scariolo ya miraba a la obligada renovación de la selección española y mostraba su preocupación por los diferentes problemas de maduración que atravesaban sus perlas, los llamados nuevos júniors de oro (campeones del mundo en Hungría), desde Izan Almansa a Aday Mara, el seleccionador sabía que, de todos ellos, había un jugador listo para dar el salto. A Hugo González, de la generación de 2006, sólo le faltaban minutos en el profesionalismo. Mientras quema etapas con la precocidad de los pregonados, el chico, que acaba de cumplir 19 años, al fin ya un habitual en la rotación del Real Madrid, debutará este jueves con la absoluta de España.

Será en el Riga Arena, el mismo escenario que este verano acogerá la final del Eurobasket. Y ante Letonia (18.30 h., Teledeporte), un rival que ha derrotado a la selección en los dos últimos duelos. En la Copa del Mundo 2023 en Yakarta y hace un año en la primera Ventana de esta fase de clasificación para el Eurobasket. En Zaragoza, los letones ganaron en el último minuto.

Es imposible contener el talento, que tantas veces se abre paso en las dificultades. Hugo González podría estar siguiendo los pasos de tantos y formarse en alguna de las muchas universidades americanas que le pretendió. Pronto tendrá ante sí las opciones de un draft (puede presentarse este verano o el próximo) para dar el salto a la NBA que muchos ven inevitable. Prefirió seguir en el Madrid, club al que llegó sin cumplir los 10 años desde San Agustín del Guadalix. En la cantera blanca fue tutelado por Javi Juárez, el mismo entrenador con el que su padre, Paco González, había jugado en EBA y LEB Plata en Illescas, uno de los muchos equipos de la carrera de un clásico del baloncesto madrileño, policía municipal en el distrito de Fuencarral. El alero lo lleva en los genes. Su madre, Montserrat Peña, llegó a jugar en Primera Femenina con el Estudiantes y el Baloncesto Alcalá.

Hugo González charla con Scariolo.

Hugo González charla con Scariolo.ALBERTO NEVADO / FEB

Hugo fue plata en el Mundial sub 17 de Málaga 2022 y subcampeón del Europa en 2023. Con el Madrid debutó a los 16 años, el cuarto más joven de la historia blanca. La temporada pasada ya apareció 10 partidos a las órdenes de Chus Mateo. Y en la presente ha ido de menos a más. En la Copa, el técnico le prefirió por delante de sus dos exteriores americanos, fuera de la convocatoria Rathan-Mayes y Dennis Smith Jr. A Hugo, que aportó seis puntos fugaces en la final perdida contra el Unicaja, muchos le echaron de menos en la segunda mitad. Ha participado en 21 encuentros de Euroliga y 16 de ACB. «Para nosotros es un jugador absolutamente fundamental, nos da una rotación de mucho nivel, a nivel físico y técnico. No vamos a encontrar jugadores del calibre de Hugo. Tiene una calidad y un físico extraordinario», le valoró recientemente su entrenador, que le combina con Abalde.

Hugo, que aprendió como una esponja de Rudy Fernández, es aún tímido ante los micrófonos. «Tengo sensaciones especiales, sobre todo de felicidad y mucha ilusión por ser mi primera convocatoria con la absoluta, algo que tenía muchas ganas de que llegara algún día y he tenido la suerte de que ha llegado pronto en mi carrera profesional. Ojalá vengan muchas más», decía el martes en la concentración de Guadalajara. Le gusta la economía y estudia Dirección de Empresas.

Hugo González, durante un entrenamiento de la selección.

Hugo González, durante un entrenamiento de la selección.ALBERTO NEVADO / FEB

Scariolo ha aprovechado esta última Ventana de clasificación para el Eurobasket para probar a nuevos jugadores. Entre las muchas ausencias que ha tenido y que el billete ya está asegurado, era el momento de «dar prioridad a otros aspectos». «Por supuesto, poder ver y poder acelerar un poco la progresión y la maduración de muchos de estos jugadores», aseguraba ayer.

«Todo se está acelerando un poco, pero la verdad es que estoy muy preparado para lo que venga, para todo lo que te pida el entrenador, tanto Chus como ahora Sergio, sin más preocupación por las prisas».

Los problemas del Real Madrid que deja en evidencia la Copa: la inconsistencia de los 'Brates', fichajes que no aportan y más derrotas de las tolerables

Los problemas del Real Madrid que deja en evidencia la Copa: la inconsistencia de los ‘Brates’, fichajes que no aportan y más derrotas de las tolerables

La temporada del Real Madrid está siendo un tobogán con demasiados descensos. Y no es costumbre. «Este escudo, esta camiseta, no te permite ir perdiendo tantos partidos», admitía Alberto Abalde hace unos días en este periódico, esperanzado sin embargo en que la Copa fuera el punto de inflexión de otras veces. Pero lo que parecía diseñado para ser el comienzo del despegue ha acabado resultando el peor de los desengaños.

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Restaban más de cinco minutos cuando Juan Carlos Sánchez, un manojo de nervios en el túnel que conducía a las entrañas del Gran Canaria Arena, tiró la toalla. No recordaba el directivo encargado de la sección de baloncesto blanca a su equipo barrido de tal forma en una final. Ante un rival completamente hechizado en los últimos tiempos, sí, pero que no deja de ser inferior en presupuesto y experiencia competitiva. Lo ocurrido en la final de Copa confirma una sospecha, los blancos no son lo que eran. Y mucho se van a tener que poner las pilas de aquí a final de temporada para que esto no sea el principio del fin de una era.

Están los resultados y luego están las sensaciones. El Madrid ha perdido los dos títulos en juego en lo que va de curso, Supercopa y Copa, ambos ante el Unicaja. Recuperó el liderato de la ACB recientemente, pero su paso por la Euroliga está siendo un calvario. En las ocho jornadas que restan deberá ganar la mayoría de los partidos para no meterse en un buen lío; ser cabeza de serie ya es una quimera y parece abocado al play in. La Final Four se antoja lejos y no hay tiempo que perder: dos terribles exámenes en unos días, el clásico en el Palacio y la visita al campeón Panathinaikos.

Los jugadores del Madrid, tras la derrota en la final de Copa.

Los jugadores del Madrid, tras la derrota en la final de Copa.Ángel Medina G.EFE

Serán pruebas de fuego y quien sabe si Chus Mateo se jugará un puesto que, a principios de diciembre, en la primera crisis, le tuvo más fuera que dentro del equipo. El técnico, que desde el comienzo mantiene un discurso apelando a la «paciencia» y destacando lo mucho que perdió su colectivo con los cambios de este verano («Es un año más complicado que otros y tenemos algún déficit más, pero hay que seguir intentando competir», volvió a pronunciar tras la derrota), tiene su parte de culpa y ahí están los errores en la final, la poca imaginación táctica para contrarrestar el ímpetu malagueño, el empeño en Musa y Hezonja...

El problema, claro está, se arrastra de la planificación. Los fichajes que llegaron no mejoraron a los que se fueron. Especialmente dañino fue el adiós tardío de Gerschon Yabusele rumbo a la NBA, pero se echa de menos el poderío de Vincent Poirier (clave en la Copa pasada del Carpena) como recambio de lujo para Tavares, y, cómo no, la magia de Sergio Rodríguez y la sabiduría competitiva única de Rudy Fernández.

Ni Ibaka, ni Andrés Feliz, ni Garuba ni mucho menos Rathan-Mayes, pese a la «paciencia» pedida, han dado el paso adelante necesario en estos meses. Algunos cumplen, otros ni aparecen y con el canadiense se tiró la toalla hasta desaparecer de las convocatorias. La excusa de los refuerzos tampoco vale, pues recientemente llegaron Dennis Smith Jr. (que tampoco contó para ninguno de los partidos de la Copa) y Bruno Fernando, un pívot cotizadísimo pero al que aún no se ha visto pleno.

Al Madrid, que evidentemente extraña a Gaby Deck, ya no le falta físico ni profundidad de plantilla. Le falta química y buen baloncesto. Ni Campazzo, pese a su empeño en la final, ni Tavares están como en sus momentos de dominio más altos, y los Brates no aportan la consistencia y el liderazgo que se les presume por calidad, contrato, experiencia y responsabilidad. Brillan, pero no parecen hacer ganar al equipo. La final fue sintomática para ambos. Musa, mostrando su desesperante dimisión cada vez que le llega un partido importante: no metió ni una canasta. Y Hezonja, al que durante todo el torneo se le vio tomando las riendas del colectivo, tanto en ascendencia como en juego, traicionado por esa cabeza tan especial: cruzado, fallón (uno de ocho en triples), individualista... Y desaparecido durante la entrega de trofeos.