Impresionante salida del Unicaja ante un Real Madrid blando y desorientado. Y finalmente una victoria de prestigio, sin duda, y que entre otras cosas realza que los malagueños eran el equipo, de los cuatro, con menos cambios desde la temporada pasada, mientras que el Madrid ha perdido tres jugadores de primer nivel, además de la ausencia puntual de Mario Hezonja. Gran victoria, pero con su elemento anecdótico.
El segundo desafío de la era Chus Mateo era otra historia. Nada de un rival de segunda fila como Dinamarca. Enfrente, un ogro de últimamente, Georgia y sus guerreros curtidos en mil batallas, y un escenario ante el que cumplir. También de los que alzan, pues el Santiago Martín de La Laguna fue la caldera necesaria, el espíritu de selección que despiertan estos héroes de las Ventanas. Y, de repente, España se divirtió. Como hacía tiempo. [90-61: Narración y estadísticas]
Porque se acumulaban las frustraciones, el largo desierto tras la época dorada que apenas tuvo el oasis del oro europeo de 2022. De todo eso quiere renacer España, reivindicarse como este domingo en Tenerife. Una noche tan redonda, como una borrachera, que tardará en olvidarse. Y eso que todo empezó fatal.
Del shock a la euforia. Del corazón encogido cuando un gigante, con la mirada perdida, al borde del desmayo, apenas podía mantenerse en pie. Great Osobor, líder en su debut en Copenhague, se quebró de mala manera la rodilla cuando apenas llevaba un minuto en pista. Era el colmo de las malas noticias, de un comienzo de partido errático, sucumbiendo ante el plan sabido del rival. A lo que manda la sabiduría y la dureza de Shengelia, capaz de jugar por su país dos partidos en menos de 24 horas y recorriéndose media Europa. Y la eficacia de Gio Shermadini, en su último partido internacional después de 18 años, precisamente en el escenario que le sigue disfrutando cada jornada de ACB.
Yusta intenta anotar ante Shengelia y Shermadini.Ramón de la RochaEFE
Se comprobó España maniatada, 10 abajo, cargada de faltas. Y en una penetración rival, una colisión y la lesión de Osobor, que silenció el Santiago Martín. Entonces, la rebelión. Izan Almansa (el mejor, acabó con 12 puntos, nueve rebotes, tres robos, tres tapones...) se quitó las legañas, Lluís Costa tomó las riendas y Oriol Paulí fue la revolución. Se contagió la selección de su propio rock and roll y acompañaron las muñecas. Triples de Busquets (dos), Paulí, Salvó, Yusta... Carreras, defensas al límite y un rival que ahora fallaba hasta los tiros libres. Un parcial de 24-4 para cerrar 14 arriba una primera mitad repleta de emociones.
La clave era mantener el ardor, esa «intensidad» que reclamó el nuevo seleccionador en la previa como única vía para competir ante la experiencia rival. España corría y Georgia seguía con la lengua fuera. Aunque los triples ya no entraran con tanta facilidad, acudían los chicos de Chus Mateo como lobos al rebote ofensivo. Y no dudaron cuando olieron sangre: fue un ko técnico.
Regado de espectáculo, de contras fugaces en las que Pauli tiraba dos caños. De tapones en el cielo de La Laguna de Izan Almansa, demostrando lo que se sospechaba: ya está para la elite. De puntos, cómo no, de Santi Yusta, el único que estaba presente el pasado verano en Limasol, cuando esta Georgia arruinó todo el Eurobasket. De más triples (10 puntos de Francis Alonso en cinco minutos finales) y de una ventaja que se fue a los 25. Un triunfo como revancha del pasado, de presente y también de futuro, pues será vital en las cuentas para estar en el Mundial de 2027.
El Olimpia Milán, liderado por Zach Leday (33 puntos, cuatro rebotes, ocho faltas recibidas), deshilachó al Barça con un parcial de 5-30 en el tercer cuarto, decisivo para un choque marcado por el regreso de Nikola Mirotic (19 puntos). El alero fue ovacionado por su antigua afición, que despidió con pitos a su equipo tras la tercera derrota consecutiva en Euroliga en el Palau. [Narración y estadísticas (81-94)]
El grupo de Joan Peñarroya, diezmado por las bajas de Nico Laprovittola, Chemezie Metu, Raul Neto y Alex Abrines, sumó así la quinta derrota en los últimos seis partidos de Euroliga ante un rival directo, que ya suma nueve triunfos, uno más que los azulgrana. Pero en el 'día Mirotic', que no pisaba el Palau desde el 18 de junio de 2023, el mejor fue Leday, que con su 4 de 4 en triples y su superioridad física en la pintura dejó en evidencia a la débil defensa local.
El Barça arrancó con bien pie, gracias a un juego coral -con siete asistencias en los primeros 10 minutos-, lo que le permitió situarse con de ocho puntos de ventaja al final del primer cuarto (24-16) gracias a un triple final de Darío Brizuela, de vuelta tras su lesión en el psoas. En el segundo cuarto se igualó la contienda. Mirotic regresó a pista y castigó a Joel Parra, ya fuera en el poste bajo o desde el perímetro, mientras que los triples empezaron a entrarle al Milán de la mano de Armoni Brooks y Leday.
Dinamita desde el triple
Pese a ello, el bloque de Ettore Messina nunca se puso por delante antes del descanso. Y cuando el Barça, acertado desde el perímetro, andaba desnortado en ataque, apareció el imprevisible Justin Anderson con cinco puntos para dar aire a su equipo, que llegó a la pausa con una ventaja de tres (43-40).
En la reanudación, ambos equipos endurecieron las defensas. A Mirotic le costaba encontrar el aro, lo dio aire al Barça, muy intenso atrás, que llegó a gozar de una renta de nueve puntos (55-46, min.25) gracias a la aportación de Tomas Satoransky y un triple de Juan Núñez.
Pero la tranquilidad le duró al equipo de Peñarroya lo que tardaron los lombardos en dinamitar el tercer cuarto desde la línea de 6,75 metros. Los triples de Fabien Causeur, Leday -en dos ocasiones-, Shavon Shields y Neno Dimitrijevic impulsaron al conjunto lombardo, que en cinco minutos y 25 segundos encadenó un escandaloso parcial de 5-30, que dejó al Barça periodo con una desventaja de 16 puntos (60-76). Un abismo ya imposible de recuperar, pese a los fogonazos de un irregular Kevin Punter (21 puntos).
El Real Madrid ha anunciado esta mañana que ha llegado a un acuerdo con el ala-pívot internacional español Usman Garuba por el que queda vinculado al club blanco para las tres próximas campañas, hasta el 30 de junio de 2027.
Garuba, nacido en Madrid el 9 de marzo de 2002, retorna a la disciplina madridista para encarar su segunda etapa después de las tres temporadas que ha estado en la NBA, dos en los Houston Rockets y la última en los Golden State Warriors.
El jugador criado en Azuqueca de Henares (Guadalajara) se incorporó a la cantera del Real Madrid en 2013, con la que ganó numerosos títulos, incluidas dos Minicopas y la Copa europea junior de 2019, debutó precisamente ese año con el primer equipo, con el que ganó en tres temporadas una Liga, una Copa del Rey y dos Supercopas. En el aspecto individual fue elegido mejor joven del torneo liguero y de la Euroliga 2020/21.
Fue seleccionado en julio de 2021 en la posición 23 de la primera ronda del 'draft' de la NBA por los Houston Rockets, que oficializaron en agosto su fichaje tras llegar a un acuerdo con el Real Madrid para el pago de su cláusula.
Debutó en octubre contra Minnesota Timberwolves, pero entre lesiones y cuestiones tácticas apenas tuvo protagonismo, y en septiembre de 2023 firmó por los Golden State Warriors y su filial en la G League (Liga de desarrollo), los Santa Cruz Warriors.
Con la selección española absoluta debutó el 3 de julio de 2021 en un partido contra Irán. Ha sido internacional en 42 ocasiones y ha ganado el oro en el Europeo de 2022. Formó parte del equipo nacional que participó en los Juegos de Tokio 2020 y París 2024.
El jugador ha asegurado que vuelve "más maduro en todos los sentidos". "Mi objetivo es trabajar para el equipo, luchar y sacrificarme por él. Yo soy un jugador polivalente, capaz de hacer muchas cosas en el campo y en eso es en lo que puedo ayudar al equipo", indicó Garuba, quien admitió que le producía "una sensación increíble" volver a la que fue su casa desde los 10 u 11 años.
"Poder volver aquí es un sueño para mí. Estoy muy contento y con muchas ganas. Para mí el Real Madrid ha sido todo, desde el primer momento. Aquí me he formado en todos los sentidos, tanto académicamente como jugador. Todo lo que soy a día de hoy se lo tengo que agradecer a este club", aseguró.
Garuba añadió que "uno quiere estar donde le valoran y le quieren" y que aunque le ilusiona "el día a día" lo que más le atrae es "ganar una Euroliga con el Madrid", y valoró el hecho de volver a tener cerca "a todas las personas que componen este equipo, no solo jugadores sino todo el staff y los que están detrás, que son grandes personas".