Quique Llopis, biomecánica y horas de vídeo en busca de la centésima que le lleve al oro mundial: "Medimos todo"

Quique Llopis, biomecánica y horas de vídeo en busca de la centésima que le lleve al oro mundial: “Medimos todo”

Como un autómata en busca de la décima perdida. Quizá en los tacos de salida, o en el paso de unas de las seis vallas, en la aceleración final o en ese gesto que sólo la biomecánica desvela. El hierático Quique Llopis es desde hace tiempo un vallista de elite mundial, la gran baza del atletismo español, junto a Attaoui, para el Campeonato del Mundo de pista cubierta de este fin de semana en Torun (Polonia), para esa medalla mundial que persigue como persigue rascar tiempo a lo que parece ya imposible rebajar.

El valenciano de Bellreguard habita en una plenitud que no esquiva, «en el mejor momento de forma» de su carrera. Lo cuenta en un hotel madrileño antes de partir con la expedición hacia el desafío. Con la seguridad de quien lo siente y de a quien se lo reafirman las marcas. El invierno ha sido de buena cosecha: campeón de España en el Velódromo Luis Puig y, antes, récordman nacional con 7,45 (lo clavó dos veces, en Gallur y en Lievin), la quinta marca mundial del año... Y, sin embargo, él mismo es consciente de que no es suficiente: «Es circunstancias normales, no debería valer para una de las medallas. Pero yo creo que puedo rebajarlo y confío en sacar mi mejor versión en esa final. Si es así, nos iremos orgullosos».

La evolución del pupilo de Toni Puig, camino de los 26 años, ha sido tan constante como abrumadora. De aquella espeluznante caída en Estambul, a rozar el podio en los Juegos de París (cuarto), el Mundial de Tokio (4º) y en Mundial de pista cubierta de Glasgow (cuarto). A la medalla de chocolate -se ríe y lo valora cuando se le recuerda: «Es que quedar cuarto en unos Juegos o en un Mundial... nosotros lo vemos como un logro. No es nada fácil. Es verdad que te quedas con la espinita de estar tan cerca»-, le alivia la plata en el Europeo de Roma, en esos 110 metros que le van mejor a la potencia de sus 1,90 metros.

Llopis, celebra su victoria en la final de 60m Vallas del campeonato de España.

Llopis, celebra su victoria en la final de 60m Vallas del campeonato de España.EFE

Llopis, que sigue estudiando ADE, que los videojuegos y las series ocupan el poco tiempo de ocio que le resta, mira también el horizonte del Europeo de Birmingham en agosto, el otro gran reto. Habla de «acabar de sacar todo lo que tenemos» y de que «no firma el bronce», pero también de cómo los propios atletas valoran tan poco el camino: «Aún no has cumplido un objetivo, estás buscando otro y hay muchas veces que se te olvida todo lo que estás consiguiendo».

Pregunta. ¿En qué detalles técnicos ha enfocado su preparación?

Respuesta. En la primera fase de carrera. En la segunda valla, que es la parte que más me cuesta a mí. Es verdad que mi fase lanzada es muy buena, aunque no dejamos de trabajarla. Y después, en la mejora sobre todo de aspectos a nivel de distancias de zancadas hasta la primera valla.

P. Correcciones milimétricas.

R. Así es. Medimos todo para saber dónde está el error. Yo soy partidario de que todo lo que no se puede medir no se puede mejorar. Igual hacemos muy largas las primeras zancadas o muy largas las últimas, entonces en base a ello trazamos un plan y vamos mejorando. Son muchas horas de vídeo, grabamos todos los entrenamientos, todas las series. Especialmente, estuvimos unos cuantos días con los biomecánicos en el CAR de Barcelona y nos sacaban datos de todo tipo. Nos vinieron de maravilla.

Quique Llopis posa para EL MUNDO:

Quique Llopis posa para EL MUNDO:Sergio Enriquez Nistal

P. Han detectado problemas al invadir parte de la calle derecha. Un fallo que podría ser fatal.

R. Sí. Es que me he echo un poco para el lado contrario. En los entrenamientos estoy intentando ser consciente de ello a la hora de correr, porque eso obviamente en competición es más difícil estar pendiente de ir en línea recta. Hemos movido los tacos de salida, igual un palmo entero a la izquierda. Especialmente si la persona que tengo a mi lado corre en la parte opuesta de mi calle: si corre por la izquierda, yo me voy a la derecha.

P. En su prueba, ¿se puede calibrar cuánto de importante es el tema mental, el físico y el técnico?

R. Es todo un conjunto. Si no tienes la cabeza, por mucho que tengas el físico no vas a correr. Al contrario también.

Quique habla del nivel de sus rivales, "de los americanos", "especialmente Trey Cunningham... Y Szymanski, que es el polaco. Hay tres chicos con 7,37...". Y reflexiona sobre la presión, sobre esa medalla a nivel mundial que le falta a su palmarés. Que quizá merece. "Pues sí, sería algo que creo que algún día acabaré consiguiendo. Ojalá sea ya este fin de semana, en este campeonato del mundo. Pero bueno, en caso de no conseguirlo, seguiremos luchando e iremos a por la próxima", valora. Porque, aunque no lo parezca por su rostro inexpresivo, Llopis también siente el cosquilleo por dentro antes de la hora de la verdad. "A ver, te aseguro que luego a la hora de competir, a la hora de estar en cámara de llamadas, hay nervios, obviamente. Pero son nervios siempre muy buenos, de ganas de salir a correr. Siempre hay que tenerlos", apunta quien no tiene rituales ni manías: "No hago nunca nada especial".

El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

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La llegada de la primavera astronómica al hemisferio norte coincide con el fin del atletismo invernal en todo el planeta. Y también del veraniego en el hemisferio sur, donde ya ha habido competiciones al aire libre, en esa especie de esquizofrenia geográfico-deportiva de los atletas australianos y neozelandeses. El Mundial Short Track (pista cubierta) en Torun (Polonia) clausura, de viernes a domingo, la corta e intensa temporada 'indoor'.

Un Mundial bajo techo no es igual que uno bajo el cielo, cuyo nivel de participación equivale al de unos Juegos Olímpicos. En el recortado programa y el anillo escueto de los recintos cerrados, muchos atletas no se sienten cómodos y no suelen pisar la pista. En el pasillo de saltos y el círculo de lanzamiento de peso, más despejados, no dejan de experimentar algunos una cierta claustrofobia en comparación con los estadios amplios y abiertos, de 400 metros de cuerda.

Por esas y otras razones, entre ellas las de los programados ciclos de preparación, enfocados al estío, lesiones, etc., no veremos en Torun a Noah Lyles, Emmanuel Wanyonyi, Jakob Ingebrigtsen y nuestro, ¡ay!, Jordan Díaz, emigrado sorprendentemente desde la hispano-cubana Guadalajara de Iván Pedroso y su 'troupe', a la estadounidense Arkansas de la escudería de Travis Geopfert, que entrena a Tara Davis, campeona olímpica en París en salto de longitud, y al jamaicano Jaydon Hibbert, 21 años y 17,87 en triple. Otro mundo. Otro idioma. ¡Humm!...

Tampoco veremos a Grant Holloway, Ryan Crouser, ShaCarri Richardson, Sydney McLaughlin, Femke Bol, Faith Kipyegon, Beatrice Chebet... Las ausencias son notables. Pero las presencias son lo suficientemente numerosas e importantes como para ofrecer una competición plena de atractivos.

Armand Duplantis justificaría por sí solo la cita de Torun. Acaba de batir, que decimoquinta vez, el récord del mundo de salto con pértiga, estableciéndolo en 6,31. Como todo ser humano, como cualquiera, como los más (super)dotados, tiene límites, aunque todavía estén por descubrir y establecer. Puede que en esta ocasión y donde batió su primer récord, 6,17, en 2020, lo ayude a irlos desvelando Emmanouil Karalis, quien, con esos mismos 6,17, ha ascendido al segundo lugar aritmético en el 'ranking' histórico de la pértiga, por delante de Renaud Lavillenie y Sergei Bubka.

'Mondo' (apodo familiar), escoltado por 'Manolo' (alias del griego en el mundillo), no está solo en el firmamento de Torun. Brillan, entre tantos otros con grandes registros personales o estacionales, Kishane Thompson y Trayvon Bromell (60 metros), Yared Naguse y Getnet Wale (3.000), Tray Cunningham (60 vallas), Miltiadis Tentoglou y Mattia Furlani (longitud), Leonardo Fabbri y Tom Walsh (peso), Julien Alfred (60 metros), Freweyni Hailu (3.000), Devyne Charlton (60 vallas), Yulimar Rojas (triple salto), en la búsqueda acelerada, entre retroactiva y futura, de sí misma...

También Yaroslava Mahuchikh, Nicola Olyslagers, Eleanor Patterson, Yulija Levchenko, Angelina Topic y Vashti Cunningham en la cumbre común del salto de altura. Y, máxima estrella de la campaña 'indoor', la grácil Keely Hodgkinson, oro olímpico en París y, en Liévin, flamante plusmarquista mundial de los 800 techados (1:54.87). Uno de los símbolos del renacer del mediofondo unisex británico. Debuta en un Mundial en sala. Pero Torun le trae buenos recuerdos. Allí fue campeona de Europa en 2021.

Carla Masip, la profesora de Instituto que es campeona de España de 1.500: "Mis alumnos me hicieron el pasillo al entrar en clase"

Carla Masip, la profesora de Instituto que es campeona de España de 1.500: “Mis alumnos me hicieron el pasillo al entrar en clase”

«Sé que algunos medios ya tenían preparado el titular: doblete de Marta García», confiesa sin rencor Carla Masip (Vinarós, 1997), la atleta de la que pocos habían oído hablar, la nueva campeona de España de 1.500 metros en pista cubierta, la que robó la gloria nada menos que a «la gran favorita, a la medallista europea y finalista mundial, algo impensable», el pasado 1 de marzo en el velódromo Luis Puig de Valencia.

El lunes, cuando llegó a su instituto, el Leopoldo Querol de su Vinarós natal, sus alumnos la recibieron haciéndola un pasillo de aplausos. Entre clase y clase, en vez del habitual timbre, sonó el 'We are the Champions'. Porque el lunes, la campeona, como siempre, tenía que ir «a trabajar». Carla ni siquiera es profesional. Compagina su carrera deportiva con su trabajo de profesora de Educación Física. Y así lo seguirá haciendo, salvo que... «No, no me ha llamado ninguna marca ni ningún patrocinador después del oro», resuelve.

Masip, por delante de Marta García, en el Campeonato de España de pista cubierta.

Masip, por delante de Marta García, en el Campeonato de España de pista cubierta.EFE

«Es la victoria del otro atletismo», asiente. De los que tantas veces fueron cuartos -la última vez que había subido al podio en un Campeonato de España absoluto fue en 2018, bronce-, de los que nunca pisaron un Europeo, un Mundial o unos Juegos, de los que pelearon en silencio contra las lesiones. «La progresión que tenía desde niña, que había ganado seis campeonatos de España, pues se cortó», aclara. Tras la pandemia, Carla, que empezó en el atletismo porque en el club de fútbol en el que jugaba en su pueblo no había equipo de chicas, sufrió un calvario con el tendón de Aquiles. «Estuve como año y medio intentando curarlo de todas las maneras posibles, hasta que pasé por el quirófano. Y al salir, seguía igual, con los mismos dolores. Estuve tres años sin competir. Y aproveché para sacarme las oposiciones de profesora», recuerda la Lleona del Maestrat, cuyo entrenador es Xavier Fontelles.

Tampoco esquivó las adversidades personales. Porque cuando ganó en el Luis Puig la carrera de su vida, miró al cielo, la dedicatoria a Alba Cebrián, su joven compañera de entrenamientos que murió en enero de 2024 tras sufrir un paro cardíaco. «Me costó salir de eso. Porque que fallezca una joven de 23 años entrenando, lo que llevaba haciendo desde niña... Y luego ir tú a entrenar. Era complicado, estaba todo el rato en mi cabeza. Ahora convivo con ello, porque es imposible olvidarlo», pronuncia emocionada.

Carla Masip.

Carla Masip.David GonzálezAraba

Pregunta. ¿Ha podido asimilar en estos días el oro?

Respuesta. Poco a poco. Pero cuando pienso fríamente en ello... Es que era algo impensable.

P. ¿Qué pasó por su cabeza en esos segundos de carrera?

R. A falta de 300 metros vi en la cámara del velódromo que la cuarta estaba lejos. Y yo ya estaba la mar de feliz, porque tenía el bronce asegurado. Luego vi que la que iba segunda empezaba a petar. Me dije: 'Va, intenta pasarla, lo doy todo'. Defendiendo la plata aceleré tanto que al salir de la curva vi que el oro estaba ahí. Cuando adelanté a Marta, pensaba: 'No puede ser, la estoy liando, la estoy liando'.

Carla Masip, en la puerta de su Instituto.

Carla Masip, en la puerta de su Instituto.David GonzálezAraba

P. Entiendo que llegaba en un buen momento de forma.

R. Sí. De hecho, ha sido la primera vez en toda mi trayectoria deportiva que no me he lesionado de septiembre a marzo. Ni molestias. Para mejorar hay que tener continuidad. Aunque no me había salido una gran marca.

P. ¿Sintió que había arruinado la fiesta a Marta?

R. Sí. Al principio pensé: 'Voy a ser la mujer más odiada de España después de esta carrera'. Después, hablando con gente de todo el país, te dicen que para el espectador, que ganen personas diferentes, que gane alguien que trabaja aparte de entrenar, que no lo ha tenido fácil con tantas lesiones, es algo bueno, algo de lo que se alegran.

P. ¿Qué le dijo Marta?

R. Ella es súper buena chica. Me felicitó y se alegró de que si alguien la tenía que ganar, fuera yo.

P. ¿Cómo hace para compaginar el instituto y el atletismo a ese nivel?

R. El trabajo me sirve para despejar la mente. Aunque te vaya bien o mal la competición del domingo, el lunes tienes que ir a trabajar, estar al pie del cañón. Y tengo la suerte de tener un horario que me ayuda. Y algunos alumnos que son compañeros de entrenamiento. Les digo: 'Chicos, hoy calma que mañana tengo competición. Portaos bien'. Me suelen respetar. También creo que les sirvo como inspiración, para su futuro. Muchos piensan que les vale sólo con el deporte, que no hace falta que sean buenos en los estudios. Esto les enseña que se pueden hacer muchas cosas a la vez.

P. Hasta un máster...

R. Sí. Este año estoy haciendo uno de Gestión y Dirección de empresas. El año pasado, uno de alto rendimiento. No me aburro.

¿Por qué el 70% de los corredores del maratón de Barcelona son extranjeros? El fenómeno 'expat' se adueña del 'running': "Es nuestra manera de reunirnos"

¿Por qué el 70% de los corredores del maratón de Barcelona son extranjeros? El fenómeno ‘expat’ se adueña del ‘running’: “Es nuestra manera de reunirnos”

De Sutton, una de las discotecas de referencia de Barcelona, empiezan a salir corredores. 50, 100, 150, 200... ¿Qué está pasando? Es viernes noche y todo es distinto. No hay jóvenes locales pijetes en busca de una copa y una charla. Hay 900 runners mayoritariamente extranjeros disfrutando de un social run nocturno, del evento, de las vibes. Dirigidos por el personal del cercano —y exclusivo— Edan Studios, trotan por la Diagonal unos cinco kilómetros, regresan a la sala, completan un workout al ritmo del DJ y acaban la juerga en la pista de recovery bebiendo Red Bull y cava 0,0. La ciudad ya es suya.

Barcelona cambió después de la pandemia con la llegada masiva de trabajadores cualificados extranjeros —los llamados expats—, que dispararon los alquileres en barrios como la Barceloneta o el Poblenou, generaron todo un ecosistema económico a su alrededor y, finalmente, hicieron suyo el ocio de la ciudad. Mientras bares musicales históricos como el Karma o la Deskomunal anuncian su cierre, otros cambian para atraer a ese nuevo público. ¿Cómo? Con deporte. Especialmente con running. El Sutton ya ha hecho su propuesta, la Apolo o la Laut han empezado a organizar social runs o clases de aeróbic y en Bling Bling se hace indoor cycling de noche. Es adaptarse o morir.

Los expats buscan un ocio saludable y su fuerza está en los grupos de running. Los locales, las marcas y las carreras se los rifan por su tamaño, su poder económico y su capacidad de influencia en las redes sociales. Según fuentes del sector explican a EL MUNDO, ya hay grupos que cobran una tarifa solo por asistir a eventos, donde luego suelen recibir material de obsequio.

«Hace dos años, cuando empezamos, las marcas no querían poner dinero, nos decían que no había presupuesto para marketing en España, pero ahora muchas nos llaman. Hay mucho camino por recorrer. Con un tercio del presupuesto que utilizan en Londres o en París, en Barcelona se pueden hacer grandes cosas y mover a muchísimas personas», comenta a EL MUNDO en inglés Vlad Stanculescu, fundador del club Razze.

En plena semana grande

Con el lema home of spicy runners, cada semana reúne a unos 200 corredores en algún restaurante vegetariano o alguna cafetería de especialidad de la ciudad para salir de allí a trotar y luego hacer el afterrun. De Rumanía, formado en Londres en marketing, cuando llegó a Barcelona a finales de 2023 se dio cuenta de que los pocos clubes de running existentes —como el Prorunners o el BC Team— estaban enfocados en mejorar el rendimiento de los corredores populares y que faltaban grupos centrados en socializar. «Quise montar un grupo bonito, aesthetic», recuerda, y hoy ese grupo es uno de los más solicitados.

Miembros del club Razze, esta semana.

Miembros del club Razze, esta semana.HOKA

De hecho, esta semana ha sido su semana grande. Antes del maratón de Barcelona que se celebra mañana, marcas como Hoka, nueva patrocinadora de la prueba, han organizado multitud de eventos y campañas que han cruzado la ciudad. No en vano, en esta edición se va a batir el récord de participación extranjera, con un 68%, gracias a los expats. Hasta la pandemia, los corredores llegados de fuera solían ser un 50%, pero ahora los foráneos residentes en la ciudad han disparado la diferencia.

"A veces te sientes solo"

«Como extranjero en la ciudad a veces te sientes solo y salir a correr es nuestra manera de reunirnos. El año pasado hicimos un evento con una escuela de surf que se hizo viral y creo que se ha confirmado un trend de correr en la ciudad», analiza por su parte el alemán Hairo Hernández, responsable de recursos humanos de una multinacional, que también lleva menos de tres años en Barcelona y cuenta con un grupo propio, Running Club BCN.

Como Razze, RCB aglutina cada semana a unos 200 corredores alrededor de algún negocio, con un «70% de corredores extranjeros y un 30% de locales». «Ofrecemos un marketing superorgánico y mucha visibilidad. Los próximos cinco años los eventos de comunidad de running, de pádel o de hyrox lo van a ser todo», finaliza uno de quienes han cambiado el ocio en Barcelona. La ciudad ya es suya.

El viraje radical de Jordan Díaz: abandona a Iván Pedroso y España para entrenar en EEUU

El viraje radical de Jordan Díaz: abandona a Iván Pedroso y España para entrenar en EEUU

En el último año y medio, Jordan Díaz ha sido el gran ausente. O el gran esperado. Desde su triple salto de oro en los Juegos de París, ese primer intento de 17,86 metros que le valió la gloria en el Stade de France, sólo volvió a competir en dos ocasiones. El 3 de agosto de 2025, un único salto en Tarragona (17,16) para ganar el Campeonato de España. Y después, en la calificación del Mundial de Tokio, septiembre ya, donde se lesionó el cuádriceps derecho.

Se le aguardaba el pasado fin de semana en Valencia, en el Campeonato de España de pista cubierta, pero tampoco participó. Unos días antes, el 12 de febrero, molestias en los isquios le impidieron saltar en el meeting de Liévin. Demasiadas alertas, demasiados contratiempos físicos y un giro radical. Según ha adelantado MARCA este jueves, el cubano, ha tomado un sorprendente cambio de rumbo. Abandona el grupo de entrenamiento de Iván Pedroso en Guadalajara y se marcha a Estados Unidos, a la Universidad de Arkansas, donde entrenará a las órdenes de Travis Geopfert.

El habanero llevaba a las órdenes de su compatriota desde 2021, cuando desertó camino de Oslo y solicitó asilo político en España. En febrero de 2022 el Gobierno español concedió a Jordan la nacionalidad y en abril de 2024, World Athletics el permiso para debutar con España. Por el camino, se perdió los Juegos de Tokio.

Con 25 años recién cumplidos, Díaz no sólo abandona al mejor entrenador del mundo de saltos (y al grupo que, entre otros, también incluye a Yulimar Rojas). También rompe con su manager, Alberto Suárez. En Arkansas se pondrá en manos de un experto en triple y longitod. Por las manos de Geopfert han pasado Tara Davis o Jaydon Hibbert, entre otros.

Fermín Cacho, ingresado tras sufrir un desvanecimiento

Fermín Cacho, ingresado tras sufrir un desvanecimiento

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El ex atleta Fermín Cacho, campeón olímpico de 1.500 metros en Barcelona '92, está ingresado tras haber sufrido un desvanecimiento este fin de semana, según reveló este lunes el alcalde de Soria y candidato del PSOE a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez.

"Nos alegra saber que nuestro atleta internacional Fermín Cacho se encuentra ya en planta hospitalaria, recuperándose y evolucionando favorablemente. Le enviamos todo nuestro ánimo y cariño desde Soria, con el deseo de verlo pronto plenamente recuperado y compartiendo nuevamente su energía y experiencia", escribe Carlos Martínez en X sobre el deportista nacido en Ágreda (provincia de Soria).

Otro ex atleta, Abel Antón, también informó en redes del percance de su amigo: "Estábamos manteniendo la privacidad por el respeto y cariño que te tengo amigo y no quería hacer nada público. Dicho esto, espero que te recuperes de este bache como todos los que hemos superado juntos durante todos estos años".

Fermín Cacho, de 57 años, ganó el oro olímpico en la prueba de 1.500 de en los Juegos Olímpicos de Barcelona '92 y se colgó la de plata cuatro años más tarde en los de Atlanta en la misma distancia.

Además, fue dos veces subcampeón mundial de 1.500, en Stuttgart 1993 y Atenas 1997, y campeón de Europa en Helsinki 1994.

De Quique Llopis a Marta García, sorpresas y certezas

De Quique Llopis a Marta García, sorpresas y certezas

El aluvión de finales de toda jornada de clausura de un Campeonato de atletismo deparó, en el Nacional Short Track de Valencia, unas cuantas certezas sobreentendidas y otras tantas sorpresas sobrevenidas. Quique Llopis personalizó ambas. Rindió tributo a la certeza ganando los 60 metros vallas. Se plegó ante la sorpresa no batiendo el récord de España.

Quique, que nunca sonríe, atisbaba el récord (7.45) con esa mirada suya de lobo. Completó una carrera impecable. Reaccionó rápido, abordó ya en cabeza el primer obstáculo, no rozó ninguno y venció con holgura. Pero con 7.51 por delante de Asier Martínez, que, con 7.65, protagonizó su propia certeza de que se va asentando y la sorpresa de que no mejoró su marca de la temporada (7.59). Tiempo al tiempo. En Asier hay material de primera calidad en proceso de restauración.

Llopis y Mohamed Attaoui son actualmente nuestros mayores referentes internacionales. Attaoui agarró los 800 con los dientes, los zamarreó y no los soltó, descuajaringados, hasta que cruzó la línea de meta. Cuando corre contra la élite mundial es más cauto. Contra la española, se desmelena. Con esa su zancada corta y su frecuencia trepidante, tiró para adelante desde el primer metro a un ritmo imposible para los demás y terminó en 1:45.62, la gran marca del Campeonato junto a los 8,19 de Eusebio Cáceres en la longitud.

En la prueba femenina, de buen nivel general, Rocío Arroyo (2:01.30) no llegó a verse apurada por Marta Mitjans, que, un cohete de 19 años que cumplirá 20 en diciembre, rebasó por la cuerda a Lorea Ibarzabal y Daniela García. Con 2:01.86 batió el récord de España sub-23. Ya el pasado año nos sorprendió y, a la vez, nos ofreció la certeza de que ha nacido una gran mediofondista. La victoria de Mariano García en los 1.500 no fue una sorpresa. Pero tuvo una cierta oposición en Adrián Ben y Carlos Saez. Con certeza, La Moto se ha adaptado muy bien al kilómetro y medio.

Hay sorpresas que se cuelan en silencio y quiebran sin estrépito la lógica lindando con la certeza de la competición. Eso ocurrió en la final femenina de los 1.500. Cuando Marta García rompió la carrera para animarla por el procedimiento de dejarla resuelta, nadie dudó del resultado. Pendiente el personal de Marta, que iba destrozándolo todo, nadie, o casi, advirtió que Carla Masip no se despegaba de la lideresa. Cuando reparamos en que, a falta de una vuelta, seguía soldada a ella, aguardamos el tirón definitivo de la favorita. Pero lo que ocurrió es que Carla (4:17.12) superó a Marta (4:17.25), sin respuesta, en los metros finales y la dejó sin el histórico doblete que perseguía la leonesa, doctora en Medicina, tras su victoria en los 3.000. Sin la presencia de Esther Guerrero, Marta Pérez y Águeda Marqués, más especialistas que ella, que se encuentra más cómoda en distancias superiores, perdió Marta una ocasión que quizás no se repita.

Bonito Campeonato en conjunto, con gran afluencia de público y muchas pieles oscuras en la pista, reflejo de la actual realidad sociológica española.

Eusebio Cáceres y Marta García dan lustre al campeonato ‘indoor’ de España

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Hacía mucho tiempo que Eusebio Cáceres no saltaba tanto. Se pensaba que ya no podía a causa de la edad y las lesiones, que lo han machacado una y otra vez y, a menudo, a las primeras de cambio en cada competición. Pero, a los 34 años, todavía ha vuelto a ser campeón de España "indoor" con un salto de 8,19. Es su octavo título, desde aquel lejano primero de 2012. En la historia de los Campeonatos, sólo Yago Lamela ha saltado más, y también en Valencia: 8,28 en 2003.

A Cáceres lo escoltaron en el podio Héctor Santos (8,03) y Jaime Guerra (8,01). Nunca, en conjunto, se ha ido tan lejos en un Nacional en pista cubierta. Cáceres no suscitaba muchas expectativas. Es cierto que siempre se puede esperar algo importante de alguien con su clase. Pero la ilusión no imperaba sobre la desconfianza. El de Onil llegaba con una mejor marca en la temporada de 7,66. Los antecedentes no invitaban al optimismo y puede que él sea el primer sorprendido. Estará, por descontado, en el Mundial de marzo en Polonia. Nos encontramos, en cierto modo, ante un nuevo Eusebio Cáceres. O, ante la reproducción del antiguo. Es otro Eusebio sin dejar de ser el mismo.

En el cómputo de las finales A y B de los 400 metros, esa final partida que no acaba de convencernos porque queremos a los mejores juntos y no separados, Markel Fernández (46.69) se llevó el título. Y Blanca Hervás, majestuosa como siempre, el suyo con 51.49, mínima para el Mundial, con Paula Sevilla en 51.69. Con ellas dos, más Ana Prieto, Carmen Avilés, Daniela Fra y compañía, disponemos de unos formidables relevos 4x400. Martín Segurola se llevó los 3.000 masculinos; y Marta García, los femeninos en su camino para ganar también los 1.500 en la jornada dominical de clausura. Sería un hito.

El atletismo saborea la plata de Tilena Martínez, hija del inolvidable Manolo, en el lanzamiento de peso. La muchacha tiene 19 años y duda entre el atletismo y la halterofilia. Con 15,84, sólo cedió, lógicamente, ante Belén Toimil y sus 16,89. Lloraba de alegría y su padre sonreía de orgullo.

La mujer más rápida, como no podía ser de otro modo, fue Jaël Bestué. Renunció a correr los 200, su mejor prueba porque no figura en el programa internacional. Careció de oposición y, especialmente relampagueante en la segunda mitad de la prueba, terminó en 7.19. El rayo masculino fue Guillem Crespí con 6.66.

En el camino a las finales, una víctima ilustre en los 800. Elvin Josué Canales, el plusmarquista nacional, no accedió a ese momento supremo que, salvo catástrofe, espera a Mohamed Attaoui para coronarlo campeón. Otro ilustre, Mario García Romo, que no acaba de recuperarse de sus problemas físicos, no entró en la final de unos 1.500 muy abiertos con Mariano García, Ignacio Fontes y Adrián Ben.

Quique Llopis está espléndido y gozando del apoyo entusiasta de sus paisanos, a los que, en justa correspondencia, se esfuerza por complacer. Dominó las series de 60 vallas con unos 7.67 de mínimo esfuerzo y máximo provecho. Casi sorprendería que, a pesar de la falta de competencia -Asier Martínez todavía no se halla en disposición de hacerle frente- en la final no batiera el récord de España. Esos 7.45 que ya ha establecido dos veces esta temporada.

Fátima Diamé, campeona de longitud en su último intento en un día en el que se confirmó la baja de Jordan Díaz

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Escribíamos ayer acerca de Jordan Díaz: "¿Saltará? ¿No saltará? ¿Lo intentará siquiera?"... Pues no saltará. Ni lo intentará en la final directa del triple salto del sábado de este Nacional "indoor" que se disputa en Valencia. Sigue lastrado por diversas lesiones que se confabulan para mantenerlo en el dique seco. Cuando no es una, es otra, y todas en comandita. Desde la final olímpica en París, el 9 de agosto de 2024, sólo ha realizado un brinco, el 3 de agosto de 2025, para ganar en Tarragona el título nacional. Ya no saltan las alarmas: simplemente están instaladas en el atletismo español. Jordan acaba de cumplir 25 años. No es un caso desesperado, pero sí inquietante.

Emocionante, aunque floja, resultó la final del salto femenino de longitud. Irati Mitxelena, en su último intento, se puso por delante de Fátima Diame por un centímetro: 6,54 contra 6,53. Le quedaba una oportunidad postrera a Fátima para acceder a su octavo título nacional. La aprovechó con 6,62. Continúa siendo muy irregular y propensa a los nulos. Al menos hizo marca de la temporada, pero se quedó lejos de la personal: 6,84. Evelyn Yankey fue bronce con 6,35. La mayor parte de los participantes tienen en este Nacional la última oportunidad para hacer la mínima mundialista. Fátima lo intentará la semana que viene en Berlín.

No necesitaron esforzarse mucho, en sus respectivas semifinales, las chicas importantes de los 400: Paula Sevilla, Blanca Hervás, Carmen Avilés y Daniela Fra. En el apartado masculino, causó muy buena impresión Markel Fernández, el líder del año. Óscar Husillos se quedó fuera con 47.40. No se acercó, no ya a su récord nacional (45.58), sino a su mejor registro de la temporada (46.14).

El sábado, antes de la final del domingo, viviremos emociones fuertes con las semifinales masculinas y femeninas de los 800 y los 1.500, dos de esas distancias que tantas satisfacciones nos han proporcionado históricamente. Quique Llopis, el ídolo local y uno de los españoles más relevantes en el plano internacional, se estrena el sábado en las eliminatorias de los 60 metros vallas. Las semifinales y la final, el domingo.

El misterio Jordan Díaz: el campeonato de España espera al atleta, que no salta desde agosto

El misterio Jordan Díaz: el campeonato de España espera al atleta, que no salta desde agosto

Está inscrito. Pero... ¿Saltará? ¿No saltará? ¿Lo intentará siquiera? Hay informaciones contradictorias y opiniones opuestas. Quizás no lo sabremos hasta el último momento. La incógnita Jordan Díaz tratará de despejarse, al menos de entrada. La incertidumbre Jordan Díaz intentará aclararse, al menos momentáneamente. El misterio Jordan Díaz buscará resolverse, al menos en parte.

Será este sábado en Valencia, en la final directa del triple salto en la 69º edición del Campeonato de España "Short Track" (pista cubierta, para entendernos), que se extenderá desde el viernes hasta el domingo. Tres días de buen atletismo nacional en el tradicional Palacio-Velódromo Luis Puig, donde se han batido 37 récords nacionales. Los atletas tienen este fin de semana la última oportunidad para lograr las marcas mínimas que conducen al Mundial, del 20 al 22 de marzo en Polonia.

Con Díaz, campeón olímpico, nunca se sabe en los últimos tiempos. Está prácticamente inédito desde aquella final parisina, el 9 de agosto de 2024. Un año después, el 3 de agosto de 2025, realizó un único salto, en Tarragona, de 17,16, para ganar de sobra el Campeonato de España. No necesitó más. Y desde entonces, nada. En el Mundial de Tokio, el pasado septiembre, en la calificación, echó a correr por el pasillo de saltos. A mitad de camino, se detuvo llevándose la mano al cuádriceps derecho.

Esta vez no era el tendón rotuliano de la misma pierna. Iba a reaparecer, el pasado día 12 en Liévin. No compareció, aquejado de molestias en los isquios. El estado de Díaz, que cumplió 25 años justamente el 23-F, alarma y no es asunto baladí. Aunque nacido en Cuba, es el mejor atleta español. Veremos qué ocurre el sábado... si ocurre algo. Bueno, algo ocurrirá en algún sentido.

Faltan, por unas u otras razones, varias de nuestras figuras: Abel Jordán, Maribel Pérez, Ana Peleteiro, María Vicente, Marta Pérez, Esther Guerrero... Pero están Mohamed Attaoui, Adrián Ben, Mariano García, Quique Llopis, Asier Martínez, Jaël Bestué, Paula Sevilla, Marta García, Fátima Diame...

Parece ser que Adrián Ben, inscrito en 800 y 1.500, se ha decidido por el kilómetro y medio, a causa de un calendario "mortal" y unos adversarios duros. Mohamed Attaoui, que también acarició la idea de doblar, ha optado por el 800. Marta García, en cambio, se atreverá con los 1.500 y los 3.000. El programa también es agotador. Semifinales de 3.000 el viernes por la tarde. De 1.500, el sábado por la mañana. Final de 3.000, el sábado por la tarde. De 1.500, el domingo por la mañana.

Es arriesgado, pero no tanto como parece, si nos fijamos bien. Marta, que viene de batir la plusmarca española de 3.000 (8:34.28), se encuentra en magnífica forma, y las rivales la ven de lejos. Puede reservar energías en las semifinales. En la historia de los nacionales "indoor", sólo Adel Mechaal, y en cuatro ocasiones, ha repetido oro en ambas pruebas en la misma edición del Campeonato.