La palentina Marta García inicia 2026 convertida en una de las grandes estrellas del atletismo español actual. Su sobresaliente último año lo coronó con una victoria de prestigio, la segunda consecutiva, en la San Silvestre Vallecana, y además con la mejor marca nacional de 10km (31:11) en la historia de una carrera que cumplía 61 ediciones.
Marta García cumple este 1 de enero 28 años. Lo hace en su mejor momento deportivo como una atleta respetada, cada vez más temida por las rivales y siendo uno de los grandes nombres del atletismo español en cada competición a la que acude.
Su paso adelante lo ha dado desde que forma parte del club OAC, financiado por Olivier Bernhard, el fundador y mecenas de la compañía de zapatillas ON, cuya sede está en Zurich (Suiza). Comparte equipo con otro atleta español que está derribando barreras, Moha Attaoui, y ambos están a las órdenes del alemán Thomas Dreissigacker, formado en la escuela de la Universidad de Leipzig, famosa por su pasado deportivo durante la división de las Alemanias como parte del este.
2024 fue un año bueno para Marta García, que consiguió la medalla de bronce en los 5.000 metros de los Europeos de Roma y, aunque no pudo meterse en la final de los Juegos Olímpicos, su rendimiento fue destacado en diferentes distancias y acabó ganando la San Silvestre Vallecana, un hito que la sirvió para que más gente se fijase en ella debido al escaparate que supone en el ámbito popular este carrera.
Marta García, en el podio con Diana van Es y Carla Gallardo.Kiko HuescaEFE
El año de su consagración definitiva ha sido 2025. Quedó séptima en los 5.000 metros de los Mundiales de Tokio, batió de nuevo el récord de España de la distancia (14:33.50) en Bruselas, bajó de cuatro minutos en los 1.500 y en solo cuatro días ganó dos San Silvestres, la de León y la Vallecana.
El camino hasta estos éxitos no ha sido fácil. En 2022, cuando estaba acabando medicina, la palentina -aunque nacida en León- aceptó la oferta de ON para profesionalizarse con el coste que supone estar fuera de casa mucho tiempo, con concentraciones largas en Saint Moritz, a 1.800 metros de altitud, en Dullstroom (Sudáfrica) o Castellón, lejos de la pareja y de la familia. La apuesta ha salido bien y el trabajo, con una disciplina espartana impulsada por una buena cantidad de recursos, la han hecho despegar a la máxima élite.
Entre medias también se está formando en medicina deportiva para ayudar, en un futuro, a mejorar el nivel de la fisiología en España, aunque por el momento la prioridad es brillar en el atletismo. Es un diamante en bruto y eso lo sabe bien su representante, Miguel Ángel Mostaza, ilustre manager de las grandes estrellas del atletismo español de los últimos cuarenta años.
El próximo objetivo de Marta García llegará en pocos días, el próximo 11 de enero, fecha en la que correrá los 10k de Valencia con un objetivo claro, rebajar los 31:11 del récord de España de la distancia que actualmente posee Carla Gallardo.
Tras Valencia empezará con la pista cubierta con la intención de acudir a los Mundiales de Torun (Polonia) a mediados de marzo aunque la poca preparación específica podría jugar en su contra. El verdadero objetivo es al aire libre, en agosto, con los Europeos de Birmingham, a los que acudirá con la firme intención de subir al podio.
Pasta con tomate y ensalada lleva Andrea Fuentes en la bandeja y come a toda prisa; se va también volando, siempre a la carrera, la seleccionadora de sincronizada. Las nadadoras de su equipo, en cambio, se esparcen en su conversación en una de las mesas que dan a la ventana y son las más ruidosas hasta que aparece el grupo de halterófilos, que repite de carne, y de pescado, y de todo aquello que rebose proteína.
Al mediodía, el comedor del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat es un muestrario del deporte español. Se puede hacer un juego divertido: mirar quién entra y descifrar su disciplina.
«Cuando llegué, la gente me preguntaba: '¿Trial? ¿Eso qué es?' Pero yo les decía: "¿Gimnasia de trampolín? ¿Eso qué es?" En realidad, eso es lo más chulo. Normalmente los equipos van juntos y los que venimos de deportes individuales, minoritarios, hacemos piña. El tiro, la escalada, la esgrima...», cuenta Berta Abellán, vigente campeona del mundo de trial, que lleva aquí 10 años como externa.
GORKA LOINAZ
En España hay cuatro Centros de Alto Rendimiento y nueve Centros de Especialización de Tecnificación Deportiva, pero solo en dos se puede vivir y estudiar: Madrid y Sant Cugat.
Ambos se crearon al calor de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ambos tienen más o menos las mismas plazas -algo menos de 300-, en ambos se cursa ESO, Bachillerato y algunos grados medios y superiores, y ambos ofrecen servicios parecidos: preparación física, medicina, fisioterapia, nutrición, fisiología, psicología, biomecánica...
Conseguir una beca interna, con cama en habitación doble y comida, es un sueño para cualquier deportista de entre 16 y 20 años, por las instalaciones, la ayuda de profesionales y la facilidad para compaginar estudios y entrenamientos.
"Sólo veo dos cosas malas"
«Lo tienes todo a mano y el instituto del CAR tiene una dinámica diferente. En mi escuela pensaban que me inventaba competiciones para no ir a clase. Aquí los profesores te apoyan», explica Abellán, que añade: «Solo veo dos cosas malas: la presión por renovar la beca y el peligro de que te satures. Viviendo aquí puedes cansarte de tanto deporte, no airear la cabeza».
Esa explicación descifra por qué han cambiado los dos grandes CAR de España desde su creación. En sus inicios solían acoger deportistas ya formados que, en sus lugares de nacimiento, no tenían medios para entrenar: era normal ver a residentes que superasen los 25 años. Ahora, en cambio, los menores de edad son mayoría; el CAR es un lugar de paso y, en cuanto maduran, se van a vivir fuera.
De hecho, solo media docena de residentes en Sant Cugat -varias nadadoras de sincronizada y el atleta Josué Canales-, estuvieron en los Juegos Olímpicos de París 2024, aunque en el lugar se prepararon los conjuntos de waterpolo, rítmica o hockey hierba, además de escaladores, atletas, taekwondistas, gimnastas...
La supervisión de profesionales
«El CAR es cada vez más para etapas formativas. Fuera de aquí hay mejores instalaciones que antes, es más fácil el acceso a los profesionales... Pero esto sigue siendo un privilegio», proclama Susana Regüela, jefa de la Unidad de acompañamiento a los deportistas, que fue residente en el CAR como lanzadora en los años 90.
Regüela asume la presión que puede generar el lugar: «En el departamento de psicología hay varios temas recurrentes: está el peso que genera ser becado en el CAR, la presión por no perder la beca y está la soledad. Hay mucho jaleo, pero también ausencia». «Recuerdo una deportista canaria que me decía: 'Llevo tres meses aquí y nadie me ha abrazado'».
«Cada vez tenemos una mirada más holística sobre el deportista; antes todo era entrenar. Todo ha cambiado. Los jóvenes ahora necesitan cosas como Wi-Fi o aire acondicionado. Nosotros traíamos ventiladores de casa y hacíamos inventos con hielo», recuerda Regüela y comenta: «Además, las familias quieren estar presentes, ser parte del CAR. Yo pasé aquí una década y mis padres solo vinieron una vez, para traerme».
Regüela, en el CARGORKA LOINAZ
La ex atleta forma parte del equipo que supervisa la residencia y sus habitaciones separadas por plantas: hay una para las chicas menores, una para los chicos mayores y una última mixta para los mayores de edad.
El centro tiene protocolo contra el bullying o el acoso sexual y un reglamento de convivencia, con sus faltas leves, graves y muy graves, que pueden llevar a la expulsión. «No hay muchos casos muy graves, dos o tres al año como mucho», señala Regüela, que rehúsa dar ejemplos. El personal del centro está formado para identificar situaciones problemáticas, como el deportista que siempre come solo, o aquel que deja mucha comida en el plato, aunque siempre «con discreción».
El uso del móvil es libre -«no sirve restringir, solo educar sobre su uso»- y hay máquinas de preservativos en los lavabos. «Hay relaciones, claro, a diario; sería ingenuo pensar lo contrario. De aquí han salido matrimonios, recuerdo una boda de dos deportistas de tenis de mesa», reconoce la ex atleta.
La historia de la 313
Un residente, el atleta Josué Canales, le secunda: «Siempre hay salseo. Mucha gente joven, atractiva... siempre pasa algo. Pero se descansa bien. Yo estoy en la planta de mayores y somos serios. Los más jóvenes tienen más jaleo». Hace unos meses, Netflix estrenó una serie, Olympo, ambientada en un ficticio CAR Pirineos, donde todo eran amoríos, envidias y calenturas. La realidad no es para tanto. «Tampoco hay grandes movidas como en la serie», rectifica Canales, que tiene una prebenda en el CAR.
Aunque las habitaciones rotan cada año, la suya era la 313; es la 313 y será la 313 hasta que se vaya. Es lo que tiene batir el récord de España indoor de los 800 metros y celebrarlo haciendo un 313 con los dedos.
Venía de un entorno complicado en Girona y aquí se encontró «un cambio brutal». «Para mí fue un sueño. Cuando llegué pensé: 'Ahora ya no tengo excusas, me toca luchar'».
A sus 24 años, Canales sigue la estrategia de todos los veteranos: ahorrar y estudiar a distancia y prepararse para salir del Centro de Alto Rendimiento con todo preparado. «Es lo que hacemos todos», admite justo al salir de la pista de atletismo.
De camino a la residencia se encuentra con la pared de escalada de velocidad, última incorporación al centro junto al segundo gimnasio. Mientras se prepara la renovación del gimnasio principal, una mole de 400 metros cuadrados, se ha creado un box de crossfit con lo último de lo último.
De dónde sale el dinero
«Intentamos tenerlo todo actualizado, aunque evidentemente es un centro público y todo tiene sus tiempos», acepta Natalia Rovira, preparadora física del CAR y ex gimnasta.
El CAR de Sant Cugat cuenta este año con siete millones procedentes de la Generalitat, tres millones y medio del Consejo Superior de Deportes y otros tres de la facturación propia obtenida de alquilar las instalaciones a otros organismos. El CAR de Madrid, en cambio, vive principalmente del CSD, del que recibe casi 10 millones.
Rovira, en el CAR.GORKA LOINAZ
«En un CAR no tienes que preocuparte de nada, puedes centrarte en lanzar tu carrera deportiva. La sociedad y el deporte evolucionan, pero esto sigue siendo un lujo», finaliza Rovira.
Ya es tarde y el comedor del CAR se llena de nuevo. Andrea Fuentes sigue a la carrera, los halterófilos continúan repitiendo proteína y Josué Canales entrena de nuevo.. Afuera, en Girona o en Canarias o en cualquier pueblo de España, hay cientos de adolescentes soñando con llegar aquí. Dentro, entre el salseo y la presión por renovar la beca, los que ya lo lograron saben que esto es un privilegio. Un privilegio agotador, pero privilegio al fin.
Entre los grandes nombres del deporte español en 2025 (Carlos Alcaraz, Marc Márquez, Lamine Yamal, Aitana Bonmatí, Iris Tió, Álex Palou, Albert Torres, Ilia Topuria...) se han incrustado tres mujeres. Tres Marías. Tres nombres sencillos, familiares, de toda la vida, aceptados incluso con naturalidad por los no creyentes. Nada que ver con los crecientes de Noah, Gael, Mía, Alba, Alma, Luna, Ámbar y demás actuales lirismos espiritualistas en el Registro Civil. Otra moda.
La primera María es María Pérez. Doble oro en marcha en el Mundial de Tokio, después del mismo doblete en el de Budapest2023. Nimbada, además, en los Juegos de París por un oro por equipos y una plata individual. Por añadidura, campeona europea en Berlín2018. Elegida por World Athletics la mejor atleta de 2025 en pruebas fuera del estadio. Un máximo reconocimiento oficial. A los 29 años se halla en la cumbre de su carrera y en la ruta olímpica de Los Angeles' 2028.
Las otras dos Marías son más jóvenes y, aunque en absoluto anónimas, menos conocidas: María Forero y María Daza. La primera, campeona de Europa sub-23 de 5.000 metros y de campo a través, es una atleta de enorme proyección en una disciplina, las carreras de fondo, de dominio africano. Un territorio en el que sólo se inmiscuye hoy Nadia Battocletti. Obtuvo ambos títulos continentales con la absoluta superioridad de los elegidos. Todavía con 22 años (cumple 23 en marzo) debutará en la categoría absoluta en el Mundial de Cross que se celebrará el 6 de enero en Tallahassee, la capital de Florida.
María Daza tiene 18 años. Doble oro y doble plata en los Europeos júnior, finalista en los 200 libre en el Europeo absoluto en piscina corta, nadó hace unos días los 100 en 52.17. Récord de España, por descontado. Pero, sobre todo, récord de Europa júnior. Un salto cualitativo. Las tres Marías han formado este año una trinidad nominal de estrellas consagradas o en ciernes.
"Habemus" nueva ministra de Deportes. Bueno, de Educación, Formación Profesional y... Deportes. El Deporte siempre es el tercer o cuarto apellido del Ministerio en cuestión. Al Deporte lo ponen donde caiga, como un elemento residual, para hacer bulto, en el Ministerio de turno. Cabría perfectamente, sin que extrañara su ubicación, en el de Industria, Turismo y... Deportes. En el de Juventud, Infancia y... Deportes. En el de Transición Ecológica, Reto Demográfico y... Deportes. En el de Ciencia, Innovación, Universidades y... Deporte.
Ocupe quien ocupe la Moncloa, el Deporte nunca ha tenido rango ministerial diferenciado. Tampoco, arrinconado, ocupa lugar en el debate político ni en los programas de los partidos. Unos y otros depositan la acción gubernamental en manos del Consejo Superior, un organismo sobreentendido que no cambia de nombre ni de sede. Pero hace tiempo que la importancia del Deporte en España requiere un nombre propio, no un apellido sin mayorazgo.
La anterior ministra del ramo, Pilar Alegría, ha dejado el cargo para perderla en Aragón en febrero. La actual tiene un apellido algo chusco, Tolón, como un tañido de campana o de cencerro. Pero un nombre bonito: Milagros. No se los pedimos. Ya los hacen a diario nuestros deportistas.
Ya nadie se acuerda, pero la revolución empezó con un ridículo. Hace una década, Eliud Kipchoge, el mejor maratoniano de la historia, ganó en Boston después de correr media carrera con las plantillas de sus Nike por fuera. Avanzaba y las plantillas se escurrían de sus zapatillas por los talones. Una chapuza.
Desde ese día cambió de modelo. Ese día cambió la historia.
En 2017 Kipchoge estrenó las Nike Vaporfly, las primeras zapatillas mágicas, las primeras con placa de fibra de carbono, y todo se precipitó. El propio Kipchoge batió dos veces el récord del mundo de maratón, todas las marcas presentaron modelos parecidos, cambiaron de arriba abajo la lista de los mejores tiempos de la historia, un portento llamado Kelvin Kiptum se quedó a 35 segundos de romper la barrera de las dos horas y...
Y ya está.
Hasta ahora cada temporada aplaudió nuevas plusmarcas, nuevos asombros, nuevas gestas; este 2025 no. El año atlético ha finalizado sin grandes registros. ¿Se ha acabado el efecto de las zapatillas mágicas?
Parón a varios niveles
En categoría masculina, este curso solo se han registrado cuatro de los 30 mejores tiempos de la historia de maratón y en categoría femenina, seis de los mejores 30. Nadie ha bajado de las dos horas y dos minutos y no ha aparecido ningún joven capaz de heredar el trono del recientemente retirado Kipchoge. Ni tan siquiera Sebastian Sawe, vencedor de Londres y Berlín.
«Se ha parado el crecimiento exponencial que generaron las Vaporfly y es lógico. Ya llevamos casi 10 años con zapatillas con carbono, ya hay marcas realmente exigentes, ya no es tan fácil que haya diferencia», analiza Ignacio Barranco, maratoniano y redactor de la revista 'Corredor'.
Kai ForsterlingEFE
«Es algo que se ve a varios niveles. En el maratón de Valencia, por ejemplo, hubo un boom de corredores por debajo de dos horas y 30 minutos que ya se ha estancado», añade Barranco, que en cambio señala la aparición de Sawe como relevante para el futuro, así como el cambio al maratón del ugandés Jacob Kiplimo.
«No hay nadie que esté cerca de las dos horas como estuvo Kiptum, pero es que lo suyo... Yo no sé si volveremos a ver un prodigio así», apunta con otros motivos para la detención del progreso en maratón.
La trágica muerte a principios de 2024 del plusmarquista mundial impidió descubrir de lo que era realmente capaz. Además, en Kenia ha habido cambios.
Poco antes de la revolución de las zapatillas mágicas, la Federación Internacional de Atletismo escogió a un nuevo presidente, Sebastian Coe, y este tomó una decisión trascendental. Cuando llegó al cargo, decidió que el trabajo de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) no era suficiente en países concretos, como Kenia, y que había que recolectar sus propias muestras, utilizar sus propios laboratorios y contar con sus propios inspectores para luchar contra los tramposos.
Y funcionó. En el país africano cada año hay más sanciones, es decir, cada vez el deporte es más limpio y eso también puede haber frenado los récords. ¿Qué pasará en el futuro?
O un héroe o un invento
Para que vuelva la incertidumbre, aquella que hacía que el público se agarrara a la silla cada vez que se corría un maratón, aquella que acercaba a la humanidad a la barrera de las dos horas, se necesitan dos cosas: un nuevo héroe y una innovación. Ambas cosas parecen lejanas.
De momento nadie apunta a ser el nuevo Kiptum y las marcas de zapatillas están ahora rentabilizando todo lo invertido en I+D hace 10 años.
«Tienen que sacar nuevos modelos cada año y es difícil que todo sea muy innovador. Además ahora el reglamento ya está limitado. Últimamente lo que más se ha hecho es jugar con la posición de las placas de fibra de carbono, pero eso no parece que suponga mucho cambio en los tiempos», observa Barranco, que es optimista sobre el año que viene.
«Veremos a alguien por debajo de los 2:02, seguro», comenta. Y sobre lo que vendrá a largo plazo, añade: «Con las zapatillas mágicas sí ha quedado claro que ya no se necesita mucha experiencia para dominar el maratón. Vendrá un atleta fresco, incluso con cierta inconsciencia, y lo reventará».
Las zapatillas mágicas ya son simplemente zapatillas y a ver de dónde sale la magia.
A modo de festival, una lluvia de medallas, ocho, completó para España un histórico Campeonato de Europa de Campo a Través, coronado por el título absoluto de Thierry Ndikumwenayo. Individualmente, redondearon los podios el oro de María Forero, un proyecto creciente de gran estrella, en la categoría Sub-23 y la plata de Óscar Gaitán en la Sub-20.
El oro sénior por equipos, la plata Sub-20 femenina y los bronces Sub-20 masculino y Sub-23 masculino y femenino hablaron también de la potencia colectiva de la expedición española al Algarve portugués, a la localidad costera de Lagoa, en la frontera con Huelva, en un circuito, un parque urbano, sin barro, pero duro por las cuestas, los badenes y el trayecto, excesivamente sinuoso. Enrevesado. Mareante. Seis medallas, constituían hasta el presente nuestro récord continental en el viejo y querido cross country. En esta edición, solamente el relevo mixto y la categoría absoluta femenina regresan de vacío a casa.
Precedida por el triunfo de la intratable italiana Nadia Battocletti, la estrella europea del fondo mundial, en esa prueba cumbre femenina, la carrera masculina fue desde casi los primeros compases, un diálogo mudo, aunque jadeante, entre Jimmy Gressier, defensor del título y campeón mundial de 10.000 metros este verano en Tokio, y Ndikumwenayo. El francés tiró durante todo el tiempo, arriba y abajo, apretando en las bajadas, forzando en las subidas, tratando en vano de descolgar al español. De vez en cuando le echaba un vistazo de reojo. No obtenía ningún dato de Thierry, indescifrable en el gesto e inescrutable tras sus gafas oscuras.
Ndikumwenayo le tomó la delantera en los últimos compases de la carrera. Era su momento, hijo de su estrategia. En su postrer y agónico esfuerzo, Gressier tropezó, se desequilibró, probablemente de puro agotamiento, y Ndikumwenayo cruzó la meta en triunfador indubitable. Abdessamad Oukhelfen (sexto), Abdón de las Heras (noveno) e Ilias Filfa (duodécimo) contribuyeron al éxito colectivo. Dani Arce y Said Mechaal, debutante en las alturas, hermano menor de Adel, tampoco desentonaron.
En los Campeonatos de Europa y el Cross estamos en nuestro elemento en un ámbito geográfico y, digamos, orográfico a nuestra medida. Estas ocho medallas elevan a 96 el total conseguido en las ya 31 ediciones de la competición. Solamente en 1999, en Velenje, se quedó España en blanco.
El Maratón Valencia de 2026 lo han dominado dos corredores de Kenia. John Korir se ha impuesto con autoridad con un tiempo oficioso de 2:02:24 mientras que su compatriota Joyceline Jepkosgei ha establecido la mejor marca mundial del año con 2:14:00.
Korir, que suma a este triunfo la victoria en el maratón de Boston y en Chicago el pasado año, rompió la carrera en el kilómetro 25, cuando subió el ritmo aprovechando que las liebres desaparecían y fue descolgando a sus compañeros en el grupo de carrera. Ninguno le aguantó ni siquiera para asegurarse el podio y solo tuvo que administrar los últimos 20 kilómetros para alzarse con la victoria.
Korir, al cruzar la línea de meta del Maratón Valencia.efe
Junto a él completaron el podio el alemán Amanal Petros, que batió el récord nacional de Alemania con 2:04:03 y el noruego Awet Kibrab, que marcó al cruzar la meta 2:05:23. El primer español en cruzar la meta fue Ibrahim Kachir (2:07:20).
Si la carrera masculina fue emocionante, la femenina fue una pelea continua hasta el kilómetro 39, cuando la etíope Peres Jepchirchir se descolgó y dejó sola a Jepkosgei y a su liebre en la cabeza. Desde ese momento, mantuvo un ritmo que la llevó a cruzar la meta en 2:14:00, récord de la prueba al mejorar el tiempo que tenía su compatriota Amane Beriso desde 2022. Además, su crono fue la mejor marca mundial del año, al superar en 14 segundos el tiempo de Hawi Faysa logrado en el maratón de Chicago.
El maratón de Nueva York marca la despedida de las grandes pruebas del circuito internacional del legendario Eliud Kipchoge, que, a sus casi 41 años, se estrena en la icónica prueba de la Gran Manzana.
Nueva York, considerada la más exigente de las siete majors -por delante de Boston, la recientemente incorporada Sydney, Tokio, Londres y las llanas Chicago y Berlín-, busca en su 54ª edición recuperar la corona como el maratón más grande del mundo.
Con un récord de 55.646 corredores que cruzaron la meta el año pasado, la cita neoyorquina, una de las grandes fiestas del atletismo popular, vio cómo Londres la superaba en 2025 al reunir 56.640 finishers, informa Efe.
Entre ellos estará Kipchoge. Leyenda del atletismo, el bicampeón olímpico (Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020) correrá por primera vez en Manhattan, su único major pendiente, que también será su último.
«Antes de mi nueva etapa»
«Noviembre, es Nueva York... Es un lugar que ha estado en mi mente por mucho tiempo. Es momento de ir allí antes de embarcarme en mi nueva etapa, corriendo por otras razones, corriendo con un propósito», afirma el ganador de 11 majors. Se trata también del único hombre que ha logrado romper la barrera de las dos horas en un maratón (1:59:40 en 2019 en Viena), aunque es un tiempo no homologado por tratarse de una exhibición.
El keniano compartirá línea de salida con su gran adversario, Kenenisa Bekele. En sus duelos directos, el etíope fue dominante en pista y en distancias más cortas como el 5.000, aunque Kipchoge le ha superado una y otra vez en la prueba reina.
Debutará en la prueba, asimismo, Sifan Hassan. «Estoy muy asustada», asegura la neerlandesa -de origen etíope, campeona olímpica del maratón en París 2024 (además del 5.000 y el 10.000 en Tokio 2020) y que llega a la cita tras imponerse en Sydney hace dos meses.
El recorrido del maratón de Nueva York, con un desnivel positivo de unos 250 metros no apto para récords, se caracteriza por sus constantes subidas y bajadas, el cruce de cinco grandes puentes, así como un final envenenado en Central Park.
La atleta keniana Ruth Chepngetich, que en octubre de 2024 pulverizó el récord del mundo del maratón (2h09:56), ha sido suspendida tres años por dopaje tras un control positivo a la hidroclorotiazida, un diurético prohibido, indicó la Unidad de Integridad del Atletismo este jueves.
"La AIU ha suspendido a Ruth Chepngetich por tres años a partir del 19 de abril de 2025 por uso de una sustancia prohibida", escribió la AIU, que ya había suspendido provisionalmente a la keniana en julio. Sus resultados a partir del 14 de marzo de 2025 han sido suspendidos, incluso si no ha corrido desde entonces.
En octubre de 2024, en Chicago, Ruth Chepngetich pulverizó por casi dos minutos el récord del mundo de la maratón, cruzando la línea de meta en 2 horas, 9 minutos y 56 segundos, un logro sin precedentes.
En un comunicado publicado en el momento del anuncio de su suspensión provisional a mediados de julio, la AIU explicaba haber tenido conocimiento el 3 de abril de 2025 del resultado positivo en un control de Chepngetich.
Mientras la atleta repetía no poder explicar el test positivo, "Chepngetich cambió de versión el 31 de julio, recordando repentinamente haber enfermado dos días antes de su resultado positivo. Dijo haber tomado medicamentos de su asistenta del hogar sin verificar si contenían sustancias prohibidas", detalla la AIU en su comunicado este jueves.
La institución antidopaje añade que, en un primer momento, había decidido una suspensión de cuatro años (dos más que la sanción mínima prevista) debido a esta "imprudencia" valorada como "difícilmente creíble". Pero después de que la keniana reconociera su culpa, la suspensión fue reducida a tres años.
La hidroclorotiazida es un diurético prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje que puede ser utilizada para ocultar la presencia en la orina de otras sustancias prohibidas.
Campeona del mundo de maratón en 2019, Ruth Chepngetich ha ganado en tres ocasiones la maratón de Chicago (2021, 2022, 2024) y no corre desde el 9 de marzo de 2025, en la semimaratón de Lisboa (2º puesto en 1h06:20).
Son las 20:34 del domingo 3 de agosto de 2025. Estamos en Tarragona, en el Campeonato de España de atletismo. Y Jordan Alejandro Díaz Fortun arranca a correr por el pasillo del triple salto. Hace 359 días que falta de esa delgada franja de tartán rojizo que desemboca en un foso de arena. La última vez que la recorrió al galope fue el 9 de agosto de 2024, en los Juegos Olímpicos de París, y la arena del foso se transformó en polvo de oro.
Nadie sabe exactamente cómo se encuentra de forma. Parece que bien porque en su primer salto se plantó en 17,16, una buena marca dadas las circunstancias. Con la victoria asegurada, ya no saltó más. Dijo que ha pasado mucho tiempo desde su última competición y que se notó raro, aunque no mal. En fin, parece que imperó la cautela sobre cualquier otro sentimiento. Sea como fuere, bienvenido.
En la última prueba individual de la jornada, los 110 metros vallas, estuvo a punto de producirse un milagro. Quique Llopis corrió en 12.98. Un registro de máximo nivel internacional y por debajo del récord de España de Orlando Ortega (13.04). Pero, ¡ay!, el viento soplaba a favor con una fuerza de 2,3 metros por segundo. Sólo un poco más intensamente que los 2 metros permitidos. Pero la forma de Llopis llama a la ilusión a un futuro inmediato.
Los 800 metros femeninos, una prueba que ha explotado esta temporada, vio la victoria de Rocío Arroyo (2:01.02). Los masculinos resultaron un espectáculo monocolor a cargo de Mohamed Attaoui. En contra de su costumbre, y en vista de que nadie tomaba la iniciativa, se puso rápidamente en cabeza. Bien, algo un poco extraño, pero dentro de una cierta normalidad, según el desarrollo de la carrera.
Lo que ya no fue normal es que, en la contrarrecta, quizás aburrido, quizás impaciente, quizás experimental, aceleró como si lo persiguieran los demonios. Pero no lo perseguía nadie. Todos, sorprendidos hasta la parálisis por la violencia del ataque, no reaccionaron. Attaoui, pequeño, cabeza baja, con una altísima frecuencia a molinillo, volaba como si fuera a motor.
"La Moto" García, gripado, resignado, ya sólo pensó en el segundo puesto. Lo consiguió frente a Barroso. La lucha estaba por detrás. Attaoui, con media recta de ventaja, se relajó, saludó al atónito y maravillado respetable y terminó andando en un anecdótico 1:46.23. Está en una forma deslumbrante.
Jaël Bestué, también en una condición descollante, se llevó en soledad los 200 con 22.46. Por la mañana, y como es de rigor en un Campeonato, dos carreras muy tácticas de 1.500, la prueba fetiche del atletismo español, habían arrojado las victorias de Esther Guerrero y Adrián Ben, ambos provenientes hasta no hace mucho de la distancia inferior, los 800 metros. Guerrero, muy experimentada a sus 35 años, consciente de su peor velocidad final frente a Marta Pérez y Águeda Marqués, se entregó, a falta de 400 metros, anunciado a los 500, a un duro, progresivo y sostenido ataque que les limó las uñas. No pudieron atraparla. Ganó claramente (4:12.54) por delante de Marta (4:14.15) y Águeda (4:14.58). Las tres estarán en el Mundial de Tokio.
Ben, 27 años este lunes, siempre confiado en su "rush" final, y casi siempre un gran estratega, aguantó el ataque de Javier Mirón 200 metros antes de la meta. Lo rebasó en la curva y se fue hacia la victoria (3:41.26) oyendo a su espalda la jadeante respiración de Carlos Sáez (3:41.35) y Pol Oriach. Ben tiene la mínima World Athletics y, además, es el campeón. Irá a Tokio. Seguramente también Sáez y Oriach. Ignacio Fontes, decepcionante, parece fuera.
La campeona mundial reinante de los 100 metros, Sha'Carri Richardson, fue arrestada el pasado fin de semana por presuntamente agredir a su novio en el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma.
Richardson fue acusada el domingo de violencia doméstica en cuarto grado, según el informe policial al que ha tenido acceso The Associated Press (Ap).
El jueves, corrió en la ronda preliminar de los 100 metros femeninos en los campeonatos de atletismo de Estados Unidos en Eugene, Oregón. Tiene un pase automático para los campeonatos mundiales en septiembre en Tokio como campeona defensora.
Richardson, de 25 años, ingresó en la Entidad Correccional del Sur (SCORE) en Des Moines, Washington, a las 6:54 de la tarde el pasado domingo y fue liberada el lunes a la 1:13 de la tarde.
"USATF está al tanto de los informes y no está comentando sobre este asunto", dijo USA Track and Field en un comunicado.
El agente de Richardson no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios por correo electrónico.
El informe policial indicó que un oficial fue notificado por un supervisor de la Administración de Seguridad en el Transporte sobre un disturbio entre Richardson y su novio, el velocista Christian Coleman.
El oficial revisó las imágenes de las cámaras y observó a Richardson extender su brazo izquierdo, agarrar la mochila de Coleman y tirarla. Luego, Richardson pareció interponerse en el camino de Coleman mientras él intentaba rodearla. Coleman fue empujado contra una pared.
El informe añadió que Richardson pareció lanzar un objeto a Coleman, que la TSA indicó que podrían haber sido auriculares.
"Me informaron que Coleman no quería participar más en la investigación y se negó a ser una víctima", escribió el oficial en el informe policial.
Richardson ganó los 100 metros en los campeonatos mundiales de 2023 en Budapest y terminó con la plata en los Juegos de París el verano pasado. También ayudó al relevo 4x100 a obtener una medalla de oro olímpica.
En 2021 tuvo un resultado positivo por marihuana en las pruebas olímpicas de Estados Unidos y no compitió en los Juegos Olímpicos de Tokio.