Moha Attaoui se cuelga el bronce en el 800, la cuarta medalla de España en el mundial indoor: "Quería más"

Moha Attaoui se cuelga el bronce en el 800, la cuarta medalla de España en el mundial indoor: “Quería más”

Con la euforia todavía sin contener del tremendo oro de Mariano García en el 1.500, Moha Attaoui encaró el 800 con la determinación que le caracteriza. Con esa mezcla de ambición y seguridad en sí mismo, aunque los precedentes de una prueba tan difícil de pronosticar le llamaran a la cautela (quinto en los Juegos y quinto también en el Mundial). Pero el talento del atleta de Torrelavega es incontenible. La medalla mundial, bajo techo, llegó en Torun.

Para saber más

Un bronce que no firmaba, pero que deberá valorar. "Quería más", confirmó después, pero "me faltaron fuerzas al final". Una carrera rapidísima en la que le faltó ese cambio final ante el poderío adolescente de Cooper Lutkenhaus, 17 años, el medallista indoor más joven de la historia. Y del belga Eliott Crestan, plata.

Con su correr de videojuego y su táctica de no tener táctica. "No sé correr bien en cabeza", admite. Y su entrenador en las montañas alpinas de St. Moritz, el gurú alemán Thomas Dreissigacker, le dice, le obliga, a hacerlo en la cola del grupo, a "confiar" en su final. Así lo hizo en la primera ronda y así en las semifinales (donde pulverizó ya el récord de España: 1:44.48). Y así en la final. Con un temple a prueba de corazones frágiles. Para el 1:44.66 que no deja de ser el segundo 800 más rápido de su vida bajo techo.

Es la confirmación de un atleta superlativo, que ya fue plata continental al aire libre en 2024. "No me puedo autolimitar", desafiaba los días previos, cuando afinaba su puesta a punto en Castellón, lidiando con los inconvenientes de cumplir el Ramadán: se levantaba a las cinco de la mañana para completar su primer entrenamiento del día con el alba. No firmó una gran marca antes de llegar a Polonia, pero dejó exhibiciones que ya auguraban lo que estaba por venir: en febrero, en Gallur, se quedó a tres décimas del récord del mundo de los 1.000 metros.

Que no encontró en Torun a los que serán sus enemigos al aire libre (Wanyonyi, Arop), pero que coleccionó su primera medalla mundial en esta prueba que vive momentos pletóricos.

Mariano García, campeón del mundo de 1.500 con una exhibición de principio a fin

Mariano García, campeón del mundo de 1.500 con una exhibición de principio a fin

Tan lejos de los titulares, incluso de los favoritos en una prueba que no era la suya hasta este domingo en Torun. Mariano García, su osadía, su desparpajo, su velocidad. Su medalla mundial de oro indoor en el 1.500, donde asombra tanto o más que en ese 800 en el que ya fue campeón del mundo (en Belgrado hace cuatro años). Nadie en la historia hizo nada igual bajo techo. "Si a falta de dos vueltas estoy delante, sé que la medalla no se me escapa", auguró tras una poderosísima semifinal. Dicho y hecho.

Arrancó la moto, como siempre, para deparar una carrera asombrosa. Apenas una vuelta duró el murciano, que sacaba la lengua en la cámara de llamadas del Kujawsko-Pomorska Arena, en la cola del pelotón. Agarró la cabeza y no la soltó hasta la línea de meta, sin nadie que le asustara. Zancada a zancada, poderosísimo. Ni siquiera el campeón del mundo al aire libre, el portugués Isaac Nader (plata; el australiano Adam Spencer fue bronce y Carlos Sáez, octavo con 3:42.46 en su debut en un Mundial). Paró el crono en 3:39.63, carrera lenta, ideal para su motor de 800.

Mariano, que en febrero ya firmó su mejor marca de siempre en el 1.500 (3:35.53 en el meeting de Karlsruhe), que hace unos días se confirmó con el oro en el Campeonato de España en el velódromo Luis Puig, sorprendió en una prueba tan complicada, pese a las llamativas ausencias. Más abierto que nunca sin el lesionado Jakob Ingebrigtsen, sin Josh Kerr ni Cole Hocker (ya en los 3.000 metros), sin Nuguse ni Beamish en Torun.

El de Fuente Álamo, a sus 28 años, confirma el status de un atleta superlativo, siempre pegado a su pueblo (Fuente Álamo) y a su entrenador (Gabi Lorente). Que aumentó su rendimiento en la cámara de hipoxia y que ahora deberá decidir si en verano, de cara al Europeo de Birmingham, vuelve al 800 (ya fue campeón de Europa en 2022) o sigue en esta distancia que parece que le viene a la medida, gracias a su velocidad. En su mente ambiciosa está ser capaz de correrla en 3:30.

Quique Llopis consigue en el Mundial indoor la medalla que le consagra: plata en el 60 vallas

Quique Llopis consigue en el Mundial indoor la medalla que le consagra: plata en el 60 vallas

Esta vez su rostro en los tacos de salida, calle 2, era ligeramente diferente. Un leve asentimiento, la seriedad habitual, más determinación. Había una maldición que liquidar y Quique Llopis sabía que en Torun podía ocurrir. Y lo logró, en una final increíblemente igualada, la plata mundial bajo techo que le consagra. Sólo el polaco Jakub Szymanski (7,40) fue más rápido que el valenciano, que, como temía y como estaba dispuesto, tuvo que rebajar (otra vez) el récord de España para conseguir la medalla. Un 7,42 para la historia.

Llopis acudía a Torun respaldado por su apabullante regularidad y por «el mejor momento de forma» de su carrera a sus 25 años. Un vallista que es una garantía, aunque le esquivara la gloria de los podios: cuarto en los Juegos de París, cuarto en el Mundial de Tokio y cuarto en Mundial de pista cubierta de Glasgow. En el Campeonato de España, hace unos días, se volvió a colgar el oro y, antes, en Gallur y en Lievin, clavó por dos veces el 7,45, plusmarca nacional. Hasta este sábado.

Llopis, durante el 60 vallas del Mundial indoor de Torun.

Llopis, durante el 60 vallas del Mundial indoor de Torun.Petr David JosekAP

Con el Europeo de Birmingham de agosto en mente (ya fue plata en el último, en Roma), allá donde los 110 metros le benefician al despliegue de sus 190 centímetros, el valenciano no deja de pulir detalles. Trabajando en la biomecánica, en el estudio del vídeo para "medir todo en busca del error" y hasta en los tacos de salida. Junto a su entrenador, Toni Puig, descubrieron que tendía a invadir la calle derecha, peligro mortal en una final, por lo que desplazaron el punto de partida "hasta un palmo".

El valenciano de Bellreguard fue avanzando con su seguridad habitual. En semifinales, allá donde su colega Asier Martínez no pudo clasificarse (quedó quinto con 7,62), él volvió a rozar el récord de España (7,46), pese a algún problema con la primera valla.

Y en la final, el favorito Trey Cunningham, que había corrido unos minutos antes en 7,35 sólo pudo colgarse el bronce, igualado con el jamaicano Demario Prince. Por detrás del local Szymanski y del genial Quique Llopis, la segunda plata de España en un sábado para no olvidar. La medalla de Llopis es la segunda de España en la especialidad, 41 años después de la de Javier Moracho, también plata.

"Estoy en una nube. Por fin hemos conseguido una medalla a nivel mundial, que siempre se nos resistía y ya la tenemos", celebró Llopis desde Torun en los medios de la Federación. "Han sido tres carreras en un día. Por la mañana he sentido una pequeña molestia en el pie y la hemos arrastrado durante las tres carreras. En la final estaba anestesiado y prácticamente ya no sentía nada", confirmó.

Markel, Paula, David y Blanca y los secretos de una plata mundial para la historia: "¡Cuántas hostias!"

Markel, Paula, David y Blanca y los secretos de una plata mundial para la historia: “¡Cuántas hostias!”

La plata de la España plural. Un chico de Sopelana, un pacense nacido en Alcorcón, una manchega de La Solana y una madrileña de Majadahonda. Markel Fernández, campeón nacional indoor, con sus heridas en el muslo y los mareos que ni celebrar le dejaban. David Fernández Zurita, que se reivindicaba: "No he sido tan cagón como en el 400 individual". Paula Sevilla, la experiencia de ir "paso a paso", recibiendo el testigo en la última posición, dejando atrás el caos de la aparatosa caída que arruinó a Estados Unidos y Países Bajos. Y Blanca Hervás, bellísimas zancadas, sonrisa magnética en la meta, generosa ella, pues en un rato disputaría una final mundial, nada menos, la primera de su vida. Y prefirió el frenesí al descanso.

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La medalla mundial en el estreno del relevo mixto 4x400 bajo techo, Torun ya para siempre en la memoria colectiva del atletismo español. La plata de la España solidaria, de la España valiente, de la España sufridora. Y de la España metódica, porque detrás de la Historia está el trabajo en la sombra, ese Plan Nacional de Relevos, donde tres técnicos que merecen mención (Antonio Puig, Esther Lahoz y Berni Domínguez), elaboran como orfebres desde hace años el salto enorme del relevo español. Que ya se traduce en éxitos.

Con su melena canosa, Puig arengaba al colectivo en las entrañas del Kujawsko-Pomorska Arena. "Todos positivos, en la cámara de llamadas es donde se ganan las medallas. Disfrutad ahí dentro", espoleaba en el corrillo, donde no sólo estaban los cuatro titulares (los cuatro que compitieron en las semifinales del individual, decisión pensada), también Gerson Pozo, Rocío Arroyo, Carmen Avilés, Daniela Fra y Ana Prieto, los que se quedaron fuera. Ellas, este domingo, buscarán repetir gesta en el 4x400 femenino, siguiendo la estela de las Golden Bubbles, que el pasado año se proclamaron campeonas en el World Athletics Relays de Guangzhou.

Zurita y Blanca Hervás se abrazan tras lograr la plata en el relevo mixto 4x400.

Zurita y Blanca Hervás se abrazan tras lograr la plata en el relevo mixto 4x400.Petr David JosekAP

"¡Cuántas hostias!", gritaba después desde la tribuna Fra, alucinando con la norteamericana que completó su posta sin zapatilla. Porque, si algo marcó la carrera, fue el enganchón tremendo que se produjo en el primer relevo, por los aires los atletas por la imprudencia, después sancionada, de Jamaica (fue descalificada y perdió el bronce en favor de Polonia). En ese primer 400 España iba última, perjudicada por partir desde la calle 1, con un Fernández (47,76) enredado en choques, ahí sus "heridas de guerra". "Ese cambio está estrenado", se congratulaban las compañeras cuando, limpísimos, los españoles salieron bien parados y Paula Sevilla, esquivando el incidente, la veterana del cuarteto, se lanzó a por todas (52.05). De repente, con dos rivales menos.

Valiente fue García Zurita (46,09), quien dejó todo listo para Blanca Hervás (51.06), una atleta que crece a zancadas. Con "cabeza y calma", siguiendo los consejos de Puig, la madrileña, formada en la Universidad de Florida (aunque no guarda los mejores recuerdos deportivos de allí), aguardó a rebufo de la jamaicana Leah Anderson, lejos ya la belga Helena Ponette, contundente oro. Y en la recta de meta, un acelerón hacia la gloria. "Se la va a comer", anticipaban sus compañeras.

España pulverizó el récord de España (3:16.96, mejorando los 3:17.12 logrados en el Europeo de Apeldoorn). Y España, en los rostros de juventud y ambición de Markel, Paula, David y Blanca, conquistó la segunda medalla mundial en pista cubierta para un relevo español. En Belgrado 2022, el masculino 4x400 compuesto por Bruno Hortelano, Iñaki Canal, Manuel Guijarro y Bernat Erta también consiguió la medalla de plata.

España logra una histórica plata en el estreno mundial del relevo mixto 4x400

España logra una histórica plata en el estreno mundial del relevo mixto 4×400

Era la gran baza oculta del atletismo español para el Campeonato del Mundo de pista cubierta de Torun (Polonia). El estreno del 4x400 mixto, una especialidad donde España evoluciona con pasos de gigante. Un final directa, los seis mejores. Entre ellos Markel Fernández, Paula Sevilla, David García Zurita y Blanca Hervás. Pletóricos los cuatro, plata tras Bélgica, con una marca que es el nuevo récord de España.

El 3:16.96 rebaja el 3:17.12 del Europeo de Apeldoorn 2025. Un tiempo que vale una medalla por sí solo, aunque se vio favorecido por el tropezón en el primer relevo que llevó al suelo a los relevistas de Estados Unidos y Países Bajos, con Jamaica como culpable del incidente (fue descalificado posteriormente y su bronce pasó a Polonia).

Momento de la caída en el 4x400 mixto.

Momento de la caída en el 4x400 mixto.Petr David JosekAP

Markel Fernández corrió en 47.76 y fue después Paula Sevilla, con dos rivales ya descolgados, la que empezó a dibujar la medalla (52.05). Cumplió David García Zurita (46.09) y remató, extraordinaria, Blanca Hervás. Ella, generosa para competir pese a que esta tarde deberá disputar también su primera final en un Mundial (la de 400), compitió con velocidad y cabeza. Lejos la belga Helena Ponette, no perdió el pie de la jamaicana, a la que adelantó con una sonrisa unos metros antes de la línea de meta (51.06).

Bélgica, oro, logró el récord del campeonato (3:15.60).

Yaroslava Mahuchikh y la gloria de Ucrania

Yaroslava Mahuchikh y la gloria de Ucrania

El salto de altura femenino, la primera final del Campeonato, era una de las pruebas de mayor nivel general, con un elenco que podía ser el de una final olímpica. Las sucesivas purgas dejaron a siete mujeres en 1,93. Luego, en 1,96, a cuatro para tres medallas.

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Fueron cuatro porque Yaroslava Mahuchikh (Ucrania), Angelica Topic (Serbia), Nicola Olyslagers (Australia) y Yuliya Levchenko (Ucrania) pasaron al primer intento, como habían hecho hasta entonces con las alturas anteriores, el 1,99. Concurso de gran nivel e impoluto en las mejores. Cuando Mahuchikh se quedó sola en 2,01, se repartieron un oro y tres platas. "Slava Ukrayini". Gloria a Ucrania. Luego Mahuchikh falló en 2,06 en su intento de batir el récord de los Campeonatos, 2,05, en poder de Stefka Kostadinova desde Indianápolis87

La lesionada sombra del inescrutable Jordan Díaz, sorprendente emigrante a Arkansas, planeaba sobre la final de triple salto. Díaz salvó en 2022 los 7.500 kms. que separan La Habana de Madrid y ahora, invirtiendo la ruta atlántica, recorre los 7.500 que median entre Madrid y Little Rock. Eso sí que es saltar con regularidad.

El triple es cubano. Cubano y exiliado. Los mejores triplistas nacieron en Cuba: Jordan Díaz, Pedro Pablo Pichardo, Andy Díaz, Lázaro Martínez... Hoy Díaz (Jordan) es español. Pichardo, portugués. Díaz (Andy), italiano. Sólo Martínez permanece en esa "perla de las Antillas" que agoniza entre apagones y penurias. Sin Pichardo ni Díaz (Jordan) en liza, ni tampoco el jamaicano Jaydon Hibbert, los tres ausentes este curso del "indoor", Andy Díaz hizo la mejor marca mundial del año para ganar con 17,47. No sería un registro de esa jerarquía en otras circunstancias.

El trueno de la velocidad clausuró la jornada. En el viejo duelo USA-Jamaica, ganó USA con Jordan Anthony, 21 prometedores años y 6,41. Recupera el puesto de líder estacional, con el que había llegado a Torun (6.43). Kishane Thompson (Jamaica) fue segundo con 6.45, la misma marca que el otro estadounidense, Trayvon Bromell.

El insospechado resurgir de Eusebio Cáceres: «He estado muchísimo tiempo sin saber saltar, me pegaba con el foso»

El insospechado resurgir de Eusebio Cáceres: «He estado muchísimo tiempo sin saber saltar, me pegaba con el foso»

«Tengo la sensación de ir un poco de novatillo», avanza Eusebio Cáceres (Onil, 1991) en los preámbulos de una entrevista en la que él mismo entra en materia antes incluso de empezar: «Es que he descubierto la técnica que me está ayudando a saltar otra vez. No hace ni un mes. Hace nada estaba saltando 7,60 metros...».

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Con 34 años cumplidos, en Torun será la 27ª internacionalidad del Saltamontes de Onil. Aquel apodo que bautizó a un chico que era un filón, una promesa como no se recordaba, subcampeón mundial juvenil. Un atleta que enredó en su propio laberinto, estancado por dolencias y lesiones, en marcas que en vez de avanzar, retrocedían. Vueltas por lugares de entrenamiento, por los mejores técnicos -desde hace unos meses está con el gurú Iván Pedroso- y quizá ya nadie esperaba a Eusebio. Que siguió persiguiendo el salto de una vida, tantas veces a centímetros de la gloria (cuarto en unos Juegos y en un Mundial).

Y, de repente, hace unos días, un 8,19 para proclamarse, por octava vez, campeón de España indoor. Nunca había saltado tanto bajo techo, su mejor marca global desde 2019. Un penúltimo baile que merece una explicación antes de acudir a Torun con una mezcla de prudencia por el poco tiempo que lleva con los cambios técnicos y la ambición que siempre le caracterizó. «He estado muchísimo tiempo sin saber saltar, me pegaba con el foso», resume.

Pregunta. Cuente, ¿qué es eso que ha encontrado?

Respuesta. He estado con entrenadores muy buenos. Y todos tienen su método, pero al final se parece todo mucho técnicamente. La sensación es que todos coincidían y que el problema no era de la técnica en sí, sino mío, un problema natural, por decirlo así, de una lesión que tengo en la espalda, un poco torcida. Y tengo que hacer una alineación, forzarlo muchísimo. Algo que me resulta muy incómodo, una retroversión antinatural.

Cáceres, en el podio del Campeonato de España de atletismo.

Cáceres, en el podio del Campeonato de España de atletismo.RFEA

P. ¿Y cómo lo descubrió?

R. A base de introspección. Viendo vídeos del pasado. Recordando las sensaciones que he tenido durante toda mi vida, de saltos que no he chocado, de momentos en los que he visto que el salto salía y sin embargo se perdía la velocidad. También ha sido un poco de prueba y error. Al final he conseguido esa posición donde aprovecho toda la velocidad, ese salto que ha estado durmiendo tanto tiempo. He dado con la tecla.

P. ¿Siente que ha vuelto a sus inicios?

R. Sí y no. Porque esa naturalidad que tenía antes se perdió por la lesión y ahora lo estoy forzando muchísimo. Una lesión que está en la conexión de la espalda a la cadera, se llama espondilolistesis. En su momento me dijeron que estaba a un nivel como para dejar el deporte. Pero yo siempre me he sentido bien en el momento en el que estoy fuerte.

P. ¿Cómo asimiló ese saltó de 8,19 en el Campeonato de España?

R. Me ha dado cierta tranquilidad. Siempre he sido muy pesado, siempre he pensado que era capaz de hacer saltos buenos. Yo sabía que tenía que haber alguna manera de recuperar las sensaciones.

P. ¿Llegó a desesperar?

R. Ha habido momentos de todo. No voy a decir que ha sido fácil, todo lo contrario. Tampoco voy a decir que ahora porque me esté saliendo haya valido la pena. Hubo muchos momentos muy malos, muy buenos y hay que tirar para adelante con todo. En mi caso, yo no hago esto simplemente por ambición, sino porque me gusta, me encanta competir, me encanta darlo todo, me encanta entrenar.

Eusebio Cáceres.

Eusebio Cáceres.EFE

P. ¿Siente que la gente dudó?

R. Que la gente tenga dudas y demás es algo lógico. Es decir, nadie está tanto tiempo, ni siquiera uno mismo, aguantando, pensando que es capaz de volver a tener una sensación que tenía hace 12 o 13 años.

P. Ocho años después vuelve a un Mundial indoor. ¿Qué espera de Torun?

R. El nivel está muy alto. Tentoglou ha saltado 8,50 en varios Mundiales. El búlgaro [Saraboyukov] ha hecho 45, el italiano [Furlani], 40. Ahí van a estar las medallas. Yo estoy entrenando de esta manera un mes, queda mucho por pulir. Es una manera de correr y saltar muy forzada. Todo esto es lo que tengo que decir, pero te puedes imaginar lo que pasar por mi cabeza. Es una final directa y voy a por todas.

P. ¿Se acostumbró a que le mencionen siempre eso de los cuartos puestos?

R. [Ríe] Es normal. Si he quedado cuarto es porque los demás fueron mejores, por un centímetro o por 20.

P. ¿Con el paso de los años, cambió mucho sus rutinas?

R. Sí y no. Tengo simplemente más conocimientos, pero la idea y la ambición es prácticamente la misma. Me siento igual que con 20 años, igual de tontico, de querer ir a por todas.

Attaoui, Llopis y alguna sorpresa: las opciones de España en el Mundial indoor de Torun

Attaoui, Llopis y alguna sorpresa: las opciones de España en el Mundial indoor de Torun

Desde Estambul 2012, hace 14 años, España no falla a su cita con las medallas en los Campeonatos del Mundo de pista cubierta. Una racha a mantener en el Kujawsko-Pomorska Arena de la polaca Torun. En la ciudad de Copernico, 22 atletas nacionales, «un equipo no demasiado amplio pero en un estado de forma excepcional», en palabras del seleccionador José Peiró, en la cita atlética más importante de 2026 junto al Europeo al aire libre de agosto en Birmingham.

Sin la presencia de la siempre proclive marcha y sin los saltadores -ni la embarazada Ana Peleteiro ni el misterioso Jordan Díaz estarán en Torun-, las opciones de España son pocas pero certeras en busca de ampliar ese palmarés indoor que presume de 45 medallas, aunque sólo tres de oro: el iniciático de Colomán Trabado en 800 metros en 1985, el de Manolo Martínez en peso en 2003 y el último, también en 800, de Mariano García hace cuatro años en Belgrado. Esta vez, dos nombres propios por encima del resto. Se codean sin complejos con la elite mundial tanto Moha Attaoui como Quique Llopis. Y, sin embargo, habitan ambos en dos especialidades que viven momentos de altísima igualdad y competitividad.

Del oro al cuarto puesto pueden moverse por una mala zancada, una táctica equivocada o el roce de una valla. O la exhibición de alguno de sus rivales. Tan plenos como el marroquí de Torrelavega, el atleta que vive y entrena en las montañas alpinas de St. Moritz a las órdenes del gurú alemán Thomas Dreissigacker -el mismo que maneja los designios de Marta García y todo el equipo OAC Europa-, que no ha firmado una gran marca invernal en el 800 (1:44.98), pero mostró poderío en el intento de récord del mundo de 1.000 metros en Gallur: se quedó a sólo 32 centésimas. Quinto en los Juegos de París y en el Mundial de Tokio, Attaoui tendrá como principales rivales al belga Eliott Crestan, al australiano Bol o al joven estadounidense Cooper Lutkenhaus. Faltan algunos de los top mundiales como Wanyonyi, Sedjati, Arop o Hoey.

Más nivel todavía en el 60 vallas. Llopis, con su regularidad y su reciente récord de España (7.45), se enfrenta a rivales que han corrido este año en 7.37: Trey Cunningham, Dyland Beard y el polaco Jakub Szymaski.

Marta García

La asombrosa Marta García peleará por otra plaza de finalista en los 3.000 metros, aunque las medallas parecen una quimera en el cielo etíope (10 de los últimos 12 oros), con Freweyni Hailu dispuesta a revalidad su título y otras grandes candidatas como Nadia Battocletti o Jessica Hull. Y Mariano García, ahora en el 1.500, ya sabe lo que es ganar un oro indoor (en 800). Experiencia y talento le sobran. El gran favorito será el portugués Isaac Nader, quien ya se separó de su entrenador español Enrique Pascual. Al murciano le convendría una carrera lenta en la que sorprender a otros pretendientes como Samuel Chapel o los estadounidenses Nathan Green y Luke Houser.

Destaca en el combinado nacional, que de Nanjing se vino con tres bronces (Canales, Diamé y Peleteiro), la escasez en los concursos, con apenas dos saltadores de longitud, Eusebio Cáceres e Irati Mitxelena. Y, sin embargo, el veterano alicantino esconde una llamativa reinvención. Un saltador que debutó como internacional hace 17 años y que disputa su tercer Mundial indoor tras Estambul 2012 y Birmingham 2018 (fue octavo). Todo, gracias a su salto de 8,19 (el mejor de siempre bajo techo) que logró en el reciente campeonato de España, su octavo título nacional a los 34 años.

El Mundial indoor de Torun, presume de algunas peculiaridades en su 21ª edición. Por ejemplo, se disputará por tercer año consecutivo tras Glasgow 2024 y Nanjing 2025. Algo insólito en una competición bienal que se debe al aplazamiento por el covid de la prueba en China en 2020. También contará con una prueba nueva, el 4x400 mixtos, un relevo en el que España, con una evolución extraordinaria en los últimos años, tiene puestas muchas esperanzas. He aquí la posible sorpresa, como en el relevo femenino de Paula Sevilla, Blanca Hervás y Rocío Arroyo, a las que se unen Carmen Avilés, Daniela Fra y Ana Prieto -con tres de las cuatro integrantes que lograron el oro en los World Athletics Relays de Guangzhou 2025.

Quique Llopis, biomecánica y horas de vídeo en busca de la centésima que le lleve al oro mundial: "Medimos todo"

Quique Llopis, biomecánica y horas de vídeo en busca de la centésima que le lleve al oro mundial: “Medimos todo”

Como un autómata en busca de la décima perdida. Quizá en los tacos de salida, o en el paso de unas de las seis vallas, en la aceleración final o en ese gesto que sólo la biomecánica desvela. El hierático Quique Llopis es desde hace tiempo un vallista de elite mundial, la gran baza del atletismo español, junto a Attaoui, para el Campeonato del Mundo de pista cubierta de este fin de semana en Torun (Polonia), para esa medalla mundial que persigue como persigue rascar tiempo a lo que parece ya imposible rebajar.

El valenciano de Bellreguard habita en una plenitud que no esquiva, «en el mejor momento de forma» de su carrera. Lo cuenta en un hotel madrileño antes de partir con la expedición hacia el desafío. Con la seguridad de quien lo siente y de a quien se lo reafirman las marcas. El invierno ha sido de buena cosecha: campeón de España en el Velódromo Luis Puig y, antes, récordman nacional con 7,45 (lo clavó dos veces, en Gallur y en Lievin), la quinta marca mundial del año... Y, sin embargo, él mismo es consciente de que no es suficiente: «Es circunstancias normales, no debería valer para una de las medallas. Pero yo creo que puedo rebajarlo y confío en sacar mi mejor versión en esa final. Si es así, nos iremos orgullosos».

La evolución del pupilo de Toni Puig, camino de los 26 años, ha sido tan constante como abrumadora. De aquella espeluznante caída en Estambul, a rozar el podio en los Juegos de París (cuarto), el Mundial de Tokio (4º) y en Mundial de pista cubierta de Glasgow (cuarto). A la medalla de chocolate -se ríe y lo valora cuando se le recuerda: «Es que quedar cuarto en unos Juegos o en un Mundial... nosotros lo vemos como un logro. No es nada fácil. Es verdad que te quedas con la espinita de estar tan cerca»-, le alivia la plata en el Europeo de Roma, en esos 110 metros que le van mejor a la potencia de sus 1,90 metros.

Llopis, celebra su victoria en la final de 60m Vallas del campeonato de España.

Llopis, celebra su victoria en la final de 60m Vallas del campeonato de España.EFE

Llopis, que sigue estudiando ADE, que los videojuegos y las series ocupan el poco tiempo de ocio que le resta, mira también el horizonte del Europeo de Birmingham en agosto, el otro gran reto. Habla de «acabar de sacar todo lo que tenemos» y de que «no firma el bronce», pero también de cómo los propios atletas valoran tan poco el camino: «Aún no has cumplido un objetivo, estás buscando otro y hay muchas veces que se te olvida todo lo que estás consiguiendo».

Pregunta. ¿En qué detalles técnicos ha enfocado su preparación?

Respuesta. En la primera fase de carrera. En la segunda valla, que es la parte que más me cuesta a mí. Es verdad que mi fase lanzada es muy buena, aunque no dejamos de trabajarla. Y después, en la mejora sobre todo de aspectos a nivel de distancias de zancadas hasta la primera valla.

P. Correcciones milimétricas.

R. Así es. Medimos todo para saber dónde está el error. Yo soy partidario de que todo lo que no se puede medir no se puede mejorar. Igual hacemos muy largas las primeras zancadas o muy largas las últimas, entonces en base a ello trazamos un plan y vamos mejorando. Son muchas horas de vídeo, grabamos todos los entrenamientos, todas las series. Especialmente, estuvimos unos cuantos días con los biomecánicos en el CAR de Barcelona y nos sacaban datos de todo tipo. Nos vinieron de maravilla.

Quique Llopis posa para EL MUNDO:

Quique Llopis posa para EL MUNDO:Sergio Enriquez Nistal

P. Han detectado problemas al invadir parte de la calle derecha. Un fallo que podría ser fatal.

R. Sí. Es que me he echo un poco para el lado contrario. En los entrenamientos estoy intentando ser consciente de ello a la hora de correr, porque eso obviamente en competición es más difícil estar pendiente de ir en línea recta. Hemos movido los tacos de salida, igual un palmo entero a la izquierda. Especialmente si la persona que tengo a mi lado corre en la parte opuesta de mi calle: si corre por la izquierda, yo me voy a la derecha.

P. En su prueba, ¿se puede calibrar cuánto de importante es el tema mental, el físico y el técnico?

R. Es todo un conjunto. Si no tienes la cabeza, por mucho que tengas el físico no vas a correr. Al contrario también.

Quique habla del nivel de sus rivales, "de los americanos", "especialmente Trey Cunningham... Y Szymanski, que es el polaco. Hay tres chicos con 7,37...". Y reflexiona sobre la presión, sobre esa medalla a nivel mundial que le falta a su palmarés. Que quizá merece. "Pues sí, sería algo que creo que algún día acabaré consiguiendo. Ojalá sea ya este fin de semana, en este campeonato del mundo. Pero bueno, en caso de no conseguirlo, seguiremos luchando e iremos a por la próxima", valora. Porque, aunque no lo parezca por su rostro inexpresivo, Llopis también siente el cosquilleo por dentro antes de la hora de la verdad. "A ver, te aseguro que luego a la hora de competir, a la hora de estar en cámara de llamadas, hay nervios, obviamente. Pero son nervios siempre muy buenos, de ganas de salir a correr. Siempre hay que tenerlos", apunta quien no tiene rituales ni manías: "No hago nunca nada especial".

El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

El Mundial en pista cubierta de Torun se presenta con Duplantis y Hodgkinson como grandes estrellas

Actualizado

La llegada de la primavera astronómica al hemisferio norte coincide con el fin del atletismo invernal en todo el planeta. Y también del veraniego en el hemisferio sur, donde ya ha habido competiciones al aire libre, en esa especie de esquizofrenia geográfico-deportiva de los atletas australianos y neozelandeses. El Mundial Short Track (pista cubierta) en Torun (Polonia) clausura, de viernes a domingo, la corta e intensa temporada 'indoor'.

Un Mundial bajo techo no es igual que uno bajo el cielo, cuyo nivel de participación equivale al de unos Juegos Olímpicos. En el recortado programa y el anillo escueto de los recintos cerrados, muchos atletas no se sienten cómodos y no suelen pisar la pista. En el pasillo de saltos y el círculo de lanzamiento de peso, más despejados, no dejan de experimentar algunos una cierta claustrofobia en comparación con los estadios amplios y abiertos, de 400 metros de cuerda.

Por esas y otras razones, entre ellas las de los programados ciclos de preparación, enfocados al estío, lesiones, etc., no veremos en Torun a Noah Lyles, Emmanuel Wanyonyi, Jakob Ingebrigtsen y nuestro, ¡ay!, Jordan Díaz, emigrado sorprendentemente desde la hispano-cubana Guadalajara de Iván Pedroso y su 'troupe', a la estadounidense Arkansas de la escudería de Travis Geopfert, que entrena a Tara Davis, campeona olímpica en París en salto de longitud, y al jamaicano Jaydon Hibbert, 21 años y 17,87 en triple. Otro mundo. Otro idioma. ¡Humm!...

Tampoco veremos a Grant Holloway, Ryan Crouser, ShaCarri Richardson, Sydney McLaughlin, Femke Bol, Faith Kipyegon, Beatrice Chebet... Las ausencias son notables. Pero las presencias son lo suficientemente numerosas e importantes como para ofrecer una competición plena de atractivos.

Armand Duplantis justificaría por sí solo la cita de Torun. Acaba de batir, que decimoquinta vez, el récord del mundo de salto con pértiga, estableciéndolo en 6,31. Como todo ser humano, como cualquiera, como los más (super)dotados, tiene límites, aunque todavía estén por descubrir y establecer. Puede que en esta ocasión y donde batió su primer récord, 6,17, en 2020, lo ayude a irlos desvelando Emmanouil Karalis, quien, con esos mismos 6,17, ha ascendido al segundo lugar aritmético en el 'ranking' histórico de la pértiga, por delante de Renaud Lavillenie y Sergei Bubka.

'Mondo' (apodo familiar), escoltado por 'Manolo' (alias del griego en el mundillo), no está solo en el firmamento de Torun. Brillan, entre tantos otros con grandes registros personales o estacionales, Kishane Thompson y Trayvon Bromell (60 metros), Yared Naguse y Getnet Wale (3.000), Tray Cunningham (60 vallas), Miltiadis Tentoglou y Mattia Furlani (longitud), Leonardo Fabbri y Tom Walsh (peso), Julien Alfred (60 metros), Freweyni Hailu (3.000), Devyne Charlton (60 vallas), Yulimar Rojas (triple salto), en la búsqueda acelerada, entre retroactiva y futura, de sí misma...

También Yaroslava Mahuchikh, Nicola Olyslagers, Eleanor Patterson, Yulija Levchenko, Angelina Topic y Vashti Cunningham en la cumbre común del salto de altura. Y, máxima estrella de la campaña 'indoor', la grácil Keely Hodgkinson, oro olímpico en París y, en Liévin, flamante plusmarquista mundial de los 800 techados (1:54.87). Uno de los símbolos del renacer del mediofondo unisex británico. Debuta en un Mundial en sala. Pero Torun le trae buenos recuerdos. Allí fue campeona de Europa en 2021.