El dolor de Rudy, el “coraje” del líder Aldama y unas cuentas enrevesadas para estar en cuartos: “El espíritu de Gasol está en el aire”

Actualizado Martes, 30 julio 2024 - 17:34

Santi Aldama estaba ante el partido más difícil de su carrera. También el más apetecible. El foco sobre él y su pareja de baile, uno de los tres mejores jugadores del mundo. Una prueba de fuego para quien se abre paso en la NBA, para quien pide más, por cualidades y, ahora sí, por carácter. El canario no es Pau Gasol ni lo pretende. Pero es ya, sin duda, el pilar que sostiene a esta España superviviente.

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"El espíritu de Pau está en el aire", bromea Scariolo, cuya memoria, como la de todos, se traslada nueve años atrás, cuando Gasol destrozó en ese mismo Pierre Maurouy a Francia. Es ese Eurobasket también hincó la rodilla Giannis Antetokoumnpo. Él y Aldama se desafiaron ayer, ganó muchas veces el griego (27 puntos, pero falló el triple para empatar a 20 segundos), algunas también Santi (le sacó un par de faltas de ataque y se enrabietó tras un cabezazo recibido), aunque fue quien realmente sonrió el último, con un triunfo de España que él prácticamente había sellado con un mate tras rebote ofensivo con dos minutos por jugar. Todos los buenos augurios del Preolímpico los mantiene el de los Grizzlies: en dos partidos olímpicos promedia 23 puntos (4,5 triples con un 56.3%) y 8,5 rebotes.

"No hay una verdadera estrategia. Se trataba de ocupar toda la pintura, ser físicos, estar frente a él. Es un MVP. No hay una receta para detenerlo", reconoció Aldama, que habló de "coraje": "Creo que esa es la palabra que describe nuestro juego".

Antetokounmpo y Aldama, durante el partido.

Antetokounmpo y Aldama, durante el partido.Michael ConroyAP

Tras el tropezón del sábado, había pedido Scariolo un paso adelante ante Grecia, para los expertos y los que no. Y obtuvo respuesta de su colectivo, elevando la concentración y llevando sus planes defensivos con rigurosidad. Para volver a derrotar a los helenos, como hace nueve años también en Lille (nueve victorias nacionales en los últimos 11 enfrentamientos oficiales). "Hemos jugado un gran partido, uno de los mejores de los últimos años", concedió, el seleccionador, que destacó el control del rebote. Cuando los de Spanoulis remontaban, en esa recta de meta en la que demostraron madurez mental, salió el alma. "Hemos puesto corazón, hemos puesto cabeza, hemos puesto también algo de acierto en momentos clave del partido y creo que hemos ganado merecidamente". Una victoria, al menos, se pretendía en el Pierre Mauroy y ya la tiene España. Pero las cuentas no dan tregua y podría no bastar.

A continuación, Canadá, poderosísima, tumbó a Australia (93-83) y dejó a la selección en un escenario en el que depende de sí misma para estar cuartos. Sin embargo, también hace que no tenga matemáticamente asegurada ser al menos tercera. Ahora, el viernes, podría ser primera (si gana y también lo hace Grecia contra Australia) y hasta quedar eliminada (si pierde y Grecia gana de entre 3 y 17 puntos. La Canadá del español Jordi Fernández ya está clasificada e incluso podría ser líder perdiendo de poco...

Hasta Bercy viajan los dos mejores de cada grupo y dos de los tres terceros. Luego, la FIBA realiza un sorteo dirigido para los cruces en el que no se pueden volver a enfrentar con el mismo rival de la primera fase.

Un duelo sin red, el del viernes, en el que podría no estar Rudy Fernández. España supo navegar en el drama incluso tras comprobar cómo caía en combate su gran líder. El capitán se llevó un golpazo fortuito de Juancho Hernangómez. Acababa de meter dos triples salvadores y se retiró maltrecho a vestuarios. "Está bien. Recibió un golpe muy fuerte, pero no hay riesgo de nada grave. Sin embargo, debemos vigilarlo durante las próximas horas. A ver si puede estar para el próximo partido", avanzó Scariolo.

Baloncesto: Aldama mira a los ojos a Antetokounmpo y España sueña tras ganar con sufrimiento a Grecia

Baloncesto: Aldama mira a los ojos a Antetokounmpo y España sueña tras ganar con sufrimiento a Grecia

Esta sí es España, su amor propio, su baloncesto de carácter pese a las complicaciones, pese a tener un monstruo enfrente y un abismo debajo. La selección, con un Santi Aldama majestuoso (19 puntos y 12 rebotes), mirando a los ojos de Giannis Antetokounmpo (frustrado pese a su despliegue, 27-11), tumbó a Grecia y, de repente, sueña en los Juegos, medio billete hacia la fase final de París.

Fue un mal comienzo, un precioso despertar y una segunda parte de pura resistencia. Fue un ejercicio de coraje, tan propio de lo que siempre fue España y de lo que no se vio el primer día ante Australia. Fue una bonita mañana en Lille, con Aldama confirmándose como héroe y un colectivo en el que todos tienen algo que aportar, hasta un heroico Jaime Pradilla.

La obsesión, era evidente, se llamaba Giannis. Lo que genera para él, con ese inabarcable físico, y lo que da al resto, aunque Spanoulis, de inicio, no le rodeara precisamente de tiradores. No podía ser una labor individual su defensa. Y el amanecer fue otra vez raro, a remolque, con los despistes desesperantes como síntoma (12-20).

Sólo Santi Aldama lucía, pletórico su debut olímpico, de tú a tú a una estrella NBA. Anotó 10 de esos 12 primeros puntos. Pero faltaba una chispa que hiciera despertar a España, volver a ser ella misma, devolver la alegría, la agresividad... Primero la zona defensiva, pero en el otro aro, quien mejor revolucionario que Sergio Llull.

Llull, ante Antetokounmpo, en el Pierre Mauroy de Lille.

Llull, ante Antetokounmpo, en el Pierre Mauroy de Lille.SAMEER AL-DOUMYAFP

Su irrupción en cancha fue un torrente de energía. Enhebró 11 puntos de carrerilla, triples imposibles de los que desesperan a cualquiera. Y todos se contagiaron de su magia. Porque compartía cancha con Rudy, Alberto Díaz y Garuba, que oscurecieron el panorama a una Grecia que no era consciente de que lo peor estaba por llegar. Porque nadie les había advertido de quien iba a ser el siguiente en golpear, un secundario con amor propio por las nubes, Jaime Pradilla.

En contraste con Juancho Hernangómez, el maño se comió la cancha. Sin complejos, un triple desde la esquina, rebotes y más puntos del invitado sorpresa. Para osadía la de Brizuela, más madera a una España desatada, al fin ella, volando en el Pierre Mauroy. El acierto de golpe y Grecia quebrada, salvada por la campana del descanso, 14 abajo tras un parcial de 16-3 y 11 triples como puñales a su baloncesto.

Fueron 16 después, pero faltaba un mundo y Grecia volvió, tres marchas más tras el descanso, al límite de la intensidad. Y para España cada canasta ahora suponía un Everest. La zona le dio otro poco de aire, pero se estaba condenando a la agonía. Y eso que Aldama tiró de carácter ante Anteto. La resistencia no era un buen plan. Un triple de Tolioupoulos -el héroe griego inesperado- sobre la bocina puso toda la carne en el asador con un round por disputar.

Y la selección era un flan, derretida ante las virtudes de Giannis, que asestó cinco puntos más para llegar a la orilla. Había dejado escapar España un tesoro y ahora ya era una moneda al aire. Tres triples seguidos, algunos asombrosos (dos de ellos de un Rudy que después se retiró con un mal golpe en el cuello) y el descanso de la estrella NBA fueron aliento, oxígeno clave después.

Volvió Giannis y Grecia empató (71-71). Pero España supo transformar el miedo en acicate, tiró de corazón y experiencia, se vino arriba con ocho puntos seguidos, cuatro de ellos de un Aldama todo cara dura, mostrando al mundo su dimensión. Quedaban poco más de dos minutos y en ese abismo supo manejarse la selección, con los tiros libres de Willy y una canasta sobre la bocina de Alberto Díaz que quizá sea un diamante para el basket average. Ahora todo serán cábalas para intentar llegar a París, aunque un triunfo ante la temida Canadá el viernes sería definitivo.

Del ‘Balita’ al ‘Balín’, la hora de Rafa Lozano júnior: “Eso que tenía mi padre… No va a haber otro igual”

Actualizado Lunes, 29 julio 2024 - 23:48

Al encuentro con EL MUNDO en la Villa Olímpica de Saint-Denis, al mediodía del lunes, acuden con paso ligero, tan simpático el padre, tan serio el rictus el hijo. Es normal, Rafael Lozano júnior lleva días sin comer ni beber demasiado y «cuando no está la comida ya te sienta mal todo». Porque tiene que dar el peso (-51 kilos) para su combate de de octavos de final contra el australiano Yusuf Chothia (11:32 h.). «No le conozco demasiado, nunca me

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¿Cómo parar a Antetokounmpo? El recuerdo de Claver y una España casi sin red

Actualizado Lunes, 29 julio 2024 - 21:33

En el exilio de la lejana Lille, tan apartados del ambiente olímpico, ahí España se juega este miércoles, otra vez bien temprano (11.00 h.) media vida en los Juegos, una final tan pronto y contra un rival tan fiero. Enfrente Grecia, viejo conocido, mal compañero, pues también le va todo en el envite. Y la memoria se retrotrae nueve años, idéntico escenario, ese futbolero y mastodóntico Pierre Mauroy, los cuartos de final de un Eurobasket entonces. También un talento amenazante.

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Ese día, que fue la última vez que ambos se vieron las caras (8-2 es el balance favorable a los españoles desde 2002), Giannis Antetokounmpo tuvo pesadillas con Víctor Claver, una lapa, seis rebotes en el último cuarto en un triunfo que después fue éxtasis cuando Pau Gasol rindió a Francia entera en semifinales. Retirado el valenciano hace unos días, reverenciado por los que ahora son sus herederos, se le busca sucesor. Pues Giannis sigue siendo la amenaza, el crucigrama indescifrable para una Grecia en la que todo lo que le rodea es competitividad de basket FIBA: Calathes, Walkup, Papanikolau, Mitoglou, el pasional Larentzakis, el gigante Papagianis...

'Ser' Claver será cosa de Juancho, Aldama, Garuba, quizá López-Aróstegui... «Defienden, tienen tiradores y una estructura atípica porque su hombre más grande (Antetokounmpo) juega fuera de la zona casi todo el rato», admitía ayer un Scariolo consciente del abismo -«El futuro es ya»- y que lanzó un mensaje para los más veteranos: «Es un momento en el que los expertos tienen un papel fundamental».

Giannis anotó 34 puntos ante Canadá, pero ni eso le valió a Grecia, otra selección que llega a los Juegos desde el Preolímpico patrio. España estuvo blanda y perezosa -«salimos a verlas venir», admitió ayer Llull- frente a Australia y echó mucho de menos la versión más plena de Lorenzo Brown. «Es un jugador fundamental en el juego de España y Llull asume mucha responsabilidad. Hay otros buenos jugadores en el ataque, como Willy Hernangómez y Aldama. Es un equipo muy bueno, pero sin duda Lorenzo Brown es uno de los líderes», concedía Vassilis Spanoulis, en su esperanzador amanecer de carrera en los banquillos. Quien pierda se mete en un buen lío.

«Cinco minutos malos aquí te lo ponen todo cuesta arriba, pero confío en este equipos, lo sigo viendo con mucha ilusión», pronunciaba un Llull que fue, junto a Aldama, el mejor del debut. Aunque el madridista, recién renovado, también avisó sobre el gran peligro heleno: «Obviamente, parar a Anteto es una de las claves, es un jugador 'top', de los mejores del mundo. Tenemos que intentar detenerle, pero sin perder de vista al resto de jugadores».

Miquel Travé, a un “centímetro” de la medalla: “Estoy jodido, ahora mismo duele”

Actualizado Lunes, 29 julio 2024 - 20:02

A un toque de la medalla, a un pequeño error de concentración en el frenesí de las aguas bravas del canal de Vaires-Sur-Marne. «Estoy jodido. No es fácil estar tan cerca y que se escape. Pero bueno, este es el juego y hemos venido a jugar». El sueño de Miquel Travé, un niño criado entre canoas, se quedó a 89 centésimas del bronce. Fue quinto en el C1 Eslalon, otra vez brillando España en piragüismo. Con un tiempo de 97,72 en la final, a la que acudió con la segunda mejor marca, de no haber sido por el golpeo de su pala en la puerta 14 tendría colgada la plata al cuello.

La segunda medalla de España en los Juegos se diluyó en las aguas parisinas. Travé, toda una perla del piragüismo (campeón del mundo júnior en 2018), violinista en su infancia, hijo de entrenador olímpico (seleccionador en Atlanta 96) -ahí estaba presente, con el resto de la familia del catalán-, compañero de entrenamientos de Ander Elosegui (dos veces cuarto en los Juegos), había desatado las expectativas en una mañana pletórica. En su tercera bajada por el recorrido del espectacular Estadio Náutico Vaires-Sur-Marne logró uno de los 12 billetes para los finalistas y con el segundo mejor tiempo (96.69), nada menos.

A sus 24 años, el chico de La Seu d'Urgell acometió el descenso con una asombrosa soltura. Iba superando todos los tiempos, directo a la medalla, vertiginoso, pero la fatalidad le aguardaba en la puerta 14. «Todas son peligrosas. Al final todas tienen dos palos, todas hay que pasarlas por el medio sin tocar, así que hay que estar atento de la primera hasta la última y hay 23», concedía después. Con el fallo y la penalización asumidas, zarpó hasta el final con todo y acabó con 97.92. Iba a ser, finalmente, el quinto mejor tiempo de la tarde. Un diploma que hubiera firmado antes, pero que ayer , «escasos centímetros que me alejan de la plata», aún dolía. «Cuando lo vea en perspectiva voy a ver que en los primeros Juegos Olímpicos pude estar ahí. Quinto es un buen resultado, pero bueno, ahora mismo duele», reconocía. «Es cruel, es así. No diría ni injusto ni justo. Al final el mejor del mundo puede perder y el peor del mundo puede ganar, esta vez me ha tocado bajarme a mí del podio», resumía.

Trevé, tras la final.

Trevé, tras la final.ALI HAIDEREFE

El oro fue un éxtasis en el canal, porque el ídolo local, Nicolas Gestin, logró la perfección y arrasó en el lugar en el que entrena habitualmente. Un descenso tremendo (91,36), cuatro segundos mejor que el británico Adam Burguess, para ser campeón olímpico de C1 de eslalon, con el eslovaco Matej Benus tercero.

A Miquel aún le quedan cosas por decir en París, pues participa en el kayak cross. «Aquí e intentaré sacar todas mis fuerzas y mi rabia para un buen resultado. Y después a pensar en Los Ángeles 2028 donde iré aún con más hambre», admitía el ilerdense, cuarto en el ránking mundial y que superó la decepción de no clasificarse hace tres años para los Juegos de Tokio.

La nueva fe del ‘Profeta’ Reyes Pla: “Ahora estoy con Alá”

Actualizado Domingo, 28 julio 2024 - 23:59

El éxtasis acaba de suceder en el París Norte Arena, un pabellón efímero para los Juegos construido en el Centro de Exposiciones de Villepinte. El francés Traoré ha ganado su pelea y se apaga poco a poco el fervor del «Allez les Bleus» cuando, con calzón rojo y paso firme, emerge Enmanuel Reyes Pla. Rafael Lozano, del que le separan unos llamativos 41 centímetros, imparte las últimas instrucciones mirando hacia arriba y el Profeta acude a su rincón antes de que suene la campana. Agacha la cabeza, levanta sus manos hacia el rostro y pronuncia: «Allahu akbar».

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Inolvidable el cubano de La Habana, por su boxeo atildado y feroz a la vez, y también por su provocativa locuacidad. Hace tres años dejó estampas para el recuerdo en el Kokukigan Arena de Tokio, cuando perdió el combate por la medalla con su compatriota Julio César la Cruz, la 'Sombra'. Con polémica incluida. El «voy a arrancar cabezas» sigue siendo su lema, pero, entonces, algo cambió. Y no sólo en su forma de pelear. «Ahora estoy con Alá», dice en conversación con EL MUNDO tras pasar por encima del chino Han en octavos. El jueves, al mediodía, peleará con el belga Victor Schelstraete en cuartos: un triunfo asegura medalla.

Tokio fue algo más que la primera experiencia olímpica para ese gigante llegado a España tras peripecias de película. Al reclamo de su familia, afincada en La Coruña, y con el bloqueo que suponía a su carrera pugilística la competencia con Erislandy Savón, bronce en Río, inició un viaje con destino incierto en 2016. Enmanuel se encontró con un escollo burocrático en Moscú para poder ingresar en la UE. Con miedo a ser detenido por no tener los papeles en regla, pasó cuatro meses encerrado en un piso junto a su primo.

Reyes Pla, en acción contra el chino Han.

Reyes Pla, en acción contra el chino Han.MOHD RASFANAFP

Cuando logró salir viajó a Austria, donde solicitó asilo político y estuvo dos meses internado en un centro de refugiados. Después, camino hacia España, fue detenido en Alemania cuando intentaba pasar la frontera con Francia. Las autoridades germanas lo enviaron a un centro de reclusión para migrantes, donde pasó un tiempo antes de que lo mandaran de vuelta a Austria. Finalmente decidió arriesgar y tomar un vuelo directo a Barcelona. Al fin pudo reunirse con su familia en el verano de 2017. «Meses brincando por fronteras», encajando los golpes de la vida, viendo como su prometedora carrera pasaba por delante.

En el ring, de la mano del equipo español tras obtener la nacionalidad, se reencontró. Pero faltaba algo que llenara el vacío al que siguió su desengaño olímpico. «Me convertí por mis amigos. Y por lo que pasó en Tokio. Fue la clave. Ahora estoy con Alá. Él es que el me da el triunfo, el que siempre me está apoyando. Con Él va a salir la victoria», explica aún sudoroso.

"Me ha dado paz y tranquilidad"

Sus amigos son sus compañeros Ayoub Ghadfa, peso pesado marbellí que hoy compite (21:52) en primera ronda. Y Gazi Khalidov, el niño refugiado del Daguestán que se quedó a las puertas de París. Con ellos comparte vida, aficiones y rezos, el Ramadán y las visitas a la mezquita. Incluso en La Habana, donde estuvieron hace unos meses. «Claro que hay mezquitas allí. Yo era cristiano por mi abuela, que fue la que me inculcó esa religión. Decidí cambiarme al islam. Creo que es algo que está más acorde conmigo. Me ha dado paz y tranquilidad. Y doy gracias a dios», añade.

En lo deportivo, Reyes Pla sigue siendo el mismo. "Él tiene su boxeo. Ya tiene más experiencia y sabe que no puede dejar nada para última hora. Porque se escapa, como le pasó con Julio La Cruz, que estuvo ahí, ahí... y se contagió de las filigranas que hacía el otro", reconoce Rafael Lozano, el Balita, seleccionador nacional. Y, a continuación, le toca el turno al Profeta, que por momentos recuerda en la verborrea y la provocación a Muhammad Ali. "Vengo a por el oro. El rival soy yo. No me preocupan los demás. El que salga, a arrancarle la cabeza", lanza.

"Venimos al 1.000 por 1.000. Esta vez no vamos a dar la opción de que los árbitros tomen decisiones, vamos a ir a todo, dando palos, como siempre ha hecho el Profeta", sigue en tercera persona. "Vengo trabajando desde los seis años, esta es la cumbre de mi carrera, estoy en la mejor forma. Así que la medalla de oro va a llegar", no para. Y cierra, con guiño tenístico: "Que la gente esté atenta, el boxeo va a dar una sorpresa y va a ser en Roland Garros, donde Rafa Nadal ha ganado muchas copas. Va a ser ahí y nos haremos la foto con él y Carlos Alcaraz".

Fran Garrigós: “Del judo no se puede vivir”

Actualizado Domingo, 28 julio 2024 - 22:56

«Pues la noche fatal, fatal. No he dormido nada. Entre la emoción, la tensión acumulada y la cafeína... Yo creo que me meto ya en la cama hasta mañana», cuenta con media sonrisa un chico normal de Móstoles que el sábado abrió el telediario. Porque a Fran Garrigós, que ya era campeón del mundo, el bronce en París, la primera medalla del equipo español, le cambia la vida. Y aún así, como estaba previsto, se irá a Tailandia de vacaciones con su novia, Ana, con la que le hubiera gustado compartir la experiencia olímpica, judoca ella también.

Para saber más

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¿Cuántos medallistas olímpicos hay en Móstoles?
Pues no lo sé. El skater Danny León, que está aquí en París, es también de allí. Pero tampoco sé de más. Lo mismo hasta me ponen el nombre a una calle o un pabellón. Veremos a ver qué pasa.
¿Cuál ha sido la felicitación que más le ha emocionado?
Las de los grandes deportistas. Nadal, Alcaraz, Gasol... Es un honor.
¿Qué le fastidia a un chico de su edad más allá del judo?
Pues eso, que no se hable tanto de deportes que no son tan mediáticos. Que eso sólo ocurra durante los Juegos Olímpicos. Al final, sólo se habla siempre fútbol. O de baloncesto.
¿Cómo surgió lo de formar parte del Ejército del Aire?
Me comentaron si me apetecía participar con ellos en las competiciones. Y yo encantado. Soy sargento reservista, hice una formación de 15 días en Torrejón. No era algo que estuviera en mis planes, pero bueno, siempre que se pueda competir y representar a tu país es bueno. Un orgullo.
Margarita Robles, Ministra de Defensa, recibe a Fran  Garrigós, el pasado mes de junio.

Margarita Robles, Ministra de Defensa, recibe a Fran Garrigós, el pasado mes de junio.EFE

¿Su padre, Paco, trabajaba en la construcción?
Cuando hubo la crisis de 2008 lo dejó. Y ahora se dedica a otras cosas. Para mi familia ha sido un momento muy bonito. Subir a a ese podio y ver que que estaban ahí...
¿Esta medalla supone un desahogo económico?
Sí, es muy importante en eso también. Mis padres nos han enseñado a toda la familia que si trabajas por tus sueños, es posible que puedas cumplirlos. Nos han enseñado a trabajar todos los días, a intentar ser mejores cada vez. Yo estudié INEF. Al final el judo no te da para vivir, necesitas tener una salida al mundo laboral, estar lo mejor preparado posible.
Pierde la semifinal y en un rato se sobrepone en el combate por el bronce. Esa es la lección.
Sí. Perdí esa semifinal, podíamos estar luchando por el oro. No sabes nunca cuándo vas a volver a estar en los Juegos Olímpicos y menos luchando por un bronce. Lo di todo después.
Ana (Pérez Box), su novia, no pudo clasificarse para París.
Ella es un pilar fundamental en mi vida. Está ahí todos los días, ayudando, apoyándome. Ella confía más en mí que yo mismo. No es la forma en la que me hubiese gustado estar en estos Juegos Olímpicos. Me hubiese gustado que ella también pudiese competir. Pero tenerla aquí a mi lado al terminar el combate fue muy especial.
¿Dónde estaría Fran si no fuera por el judo?
Es que no me imagino la vida sin el judo. Es todo, desde que me levanto hasta que me acuesto. El día que no voy a entrenar o cuando llevo mucho tiempo de vacaciones, estoy deseando volver. Incluso vuelvo antes de tiempo, casi siempre.

Baloncesto: Una heroicidad de Leo Rodríguez para la asombrosa remontada de España ante las gigantes chinas

Actualizado Domingo, 28 julio 2024 - 16:25

Acostumbradas a las hazañas, la selección femenina lo volvió a hacer. A falta de 25 segundos, como golpearse contra un muro, las jugadoras de Miguel Méndez lo tenían imposible, cinco abajo antes las gigantes chinas, favoritas a medalla olímpica, actuales subcampeonas del mundo. Cualquiera hubiera pensado en lo siguiente. No ellas. Primero Queralt Casas con un improbable dos más uno y después, más difícil todavía, Leo Rodríguez con un triple con falta (falló el tiro libre después). En la prórroga, evidentemente, ya nada las iba a detener.

No puede abrir mejor sus Juegos España que con esta remontada, la que le despeja el camino a cuartos con todavía dos partidos de la primera fase por jugar (Puerto Rico y Serbia). Así lo reflejaban sus sonrisas con el bocinazo final, un triunfo para espantar males. Porque nada ha sido sencillo para ellas. La grave lesión de Raquel Carrera, la de Silvia Domínguez después, las molestias que impiden participar a María Conde. Sin tres pilares pero sin miedos.

Fue toda la batalla una agonía, porque enfrente había talento y, sobre todo, centímetros. Xu Han es la jugadora más alta del torneo, 2,05. Yueru Li, 2,00. Fue una pesadilla (31 puntos, 15 rebotes), pero ni eso acaba con la competitividad española, que forzó la máquina con su energía (23 pérdidas rivales), se entregó a la calidad de Megan Gustafson (29 puntos) y no perdió la fe. Y, además, tuvo a sus propias heroínas.

A falta de 27 segundos, Liwei Yang erró su segundo tiro libre. Queralt Casas atrapó el rebote y corrió la cancha con celeridad. Cinco segundos después había anotado, también el tiro libre posterior (73-75). Ella fue la primera protagonista. Pero lo mejor estaba por llegar.

Leo Rodriguez celebra la victoria.

Leo Rodriguez celebra la victoria.Michael ConroyAP

A punto estuvo de robar España, y con 15 segundos por jugar, Laura Gil cometió falta. Meng Li sólo acertó con uno y llegó el turno de Leo Rodríguez, un triple para el recuerdo, para el éxtasis no culminado cuando erró desde el 4,70. Acabó con 25 puntos.

Pero la selección ya era un ola imparable, y no iba a perdonar en la prórroga. Ahí, dos triples de María Araujo y todo el despliegue de Gustafson para un impresionante triunfo y medio billete hacia los cuartos de final en París.

La intrahistoria del bronce de Fran ‘Pinchito’ Garrigós: la ausencia de Pedro Sánchez, el beso de Ana y “mensajes desagradables” desde Japón

Actualizado Domingo, 28 julio 2024 - 09:52

Pedro Sánchez se ha ido justo cuando le tocaba ganar la medalla a Fran!", cuenta Quino Ruiz, la corbata desanudada, el alivio de ver a su pupilo, que es mucho más, "casi un hijo", con ese sueño colgado al cuello, con ese bronce que a él, leyenda nacional, se le escapó hasta en tres Juegos Olímpicos. En el Campo de Marte, con la Torre Eiffel de telón de fondo, con todo embarrado por la incesante lluvia que hace otoñal a París desde el viernes in

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Entre las comparaciones, los récords y la redención, EEUU busca su quinto oro seguido: “Somos tan fuertes como el Dream Team”

Actualizado Sábado, 27 julio 2024 - 23:15

Serán cinco oros seguidos y cuatro de ellos para Kevin Durant, lo que nadie hizo nunca jamás. Serán. Porque nadie duda de este Dream Team, tan golpeado en los Mundiales (no lo gana desde 2014), afrentas que asume y recoge, con las que pinta las paredes de su motivación, la venganza como estímulo, tan americano. Nadie duda de que en los Juegos el USA Team no falla y eso que a su alrededor todo tenga aroma NBA. Los 11 rivales poseen ya jugadores de esa liga (hasta 52...), incluso el debutante Sudán del Sur, los herederos de Manute Bol; España, con sólo Santi Aldama, es ahora el más raquítico en ese sentido.

Para saber más

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Desde Atenas 2004, EEUU únicamente ha perdido un partido olímpico, en el estreno de Tokio contra Francia. Quizá el único rival que les puede amenazar esta vez, espoleados bajo el efecto patrio pero sobre todo con el gigante Victor Wembanyama, uno de los grandes nombres propios de estos Juegos. También Canadá, una especie de USA Team 2 a las órdenes de Jordi Fernández. Y, para empezar, este domingo (17.15 h.), la Serbia de Nikola Jokic.

A la espera del arranque y con la duda de alguno de los resultados de la preparación (apenas consiguió derrotar por un punto a una Sudán del Sur, que ganaba de 14 al descanso), el escaparate yankee luce pletórico, con el abanderado LeBron James a la cabeza y la novedad, poderosa en la pintura y no sin polémica (nació en Camerún y coqueteó con unirse a la selección francesa), de Joel Embiid. También está el mencionado Durant, Steph Curry en busca de su primer oro, Jayson Tatum o Anthony Davis. Una plantilla carne de comparaciones. Y ninguna tan recurrente como la del Dream Team original.

El abanderado LeBron y Adebayo, en la ceremonia de inauguración.

El abanderado LeBron y Adebayo, en la ceremonia de inauguración.Ashley LandisAP

La mecha la encendió el veteranísimo Svetislav Pesic, entrenador serbio, que nunca tira sin bala. «Esta plantilla es más fuerte que el Dream Team», afirma. Él era entonces seleccionador alemán y hoy comprobará sus propias palabras, que pronto fueron respondidas hasta por el rival. «Nuestro equipo es sin duda tan fuerte como el Dream Team, pero en 1992 el mundo no era tan bueno como hoy, ni mucho menos», razonó Steve Kerr, que añade: «En aquel momento, sólo Yugoslavia podía haber puesto en dificultades a los estadounidenses, pero Serbia y Croacia acababan de obtener su independencia. Por eso nunca fueron amenazados. Puede que nuestro equipo sea igual de fuerte, pero el nivel general ha evolucionado. En París nos espera un desafío mucho más difícil».

Y, aunque la comparación es golosa, resulta complicado pensar que este equipo que perdió por lesión a Kawhi Leonard puede fascinar del modo que lo hicieron Michael Jordan, Larry Bird, Magic Jonhson y compañía en la Ciudad Condal. La profundidad de aquel roster nunca podrá ser superada (Barkley, Olajuwon, Karl Malone...). El Dream Team, que hubiera establecido también un récord de selfies, amaneció en el torneo olímpico ganando por 46-1 contra esa Angola (finalmente 116-48), de la que Charles Barkley dejó una frase para la historia: «No sé nada de ellos, salvo que están en problemas». Los de Chuck Daly terminaron ganando sus siete partidos con una diferencia media de 43,8 puntos (algo que esta vez no va a pasar) y sin pedir un tiempo muerto. En la final en el Olímpico de Badalona, la Croacia de Drazen Petrovic resistió 10 minutos (23-22) y terminó cayendo por 'sólo' 32.