El proceso de transformación de Izan Almansa: “He ganado 15 kilos desde agosto”

Actualizado Miércoles, 26 noviembre 2025 - 23:31

Izan Almansa (Murcia, 2005) cumplió 20 años y ya recorrió medio mundo. El viaje personal y profesional de un chico predestinado, MVP de dos Mundiales en categorías de formación, comparaciones exageradas y expectativas disparadas. Y ahora, con algunos sinsabores y sin poder cumplir (de momento) el sueño NBA, de vuelta al punto de inicio. Fichado por el Real Madrid de Sergio Scariolo, club por el que ya pasó en cantera, también es pieza importante para la selección de Chus Mateo que este jueves (18.30 h., Teledeporte), en Copenhague, inicia su desafío hacia el Mundial 2027.

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"Sí, ha ido todo muy rápido. Me han pasado muchas cosas en poco tiempo. Han sido muchos cambios. Un año en un sitio, el siguiente en otro... Por eso me viene bien esta situación. Asentarme en un lugar durante años, tener continuidad, para poder mejorar y trabajar en mi juego", confiesa el murciano a EL MUNDO desde la concentración de Guadalajara. Él es el único Euroliga de la primera convocatoria del nuevo seleccionador, una rareza auspiciada por las facilidades del Madrid que vio en su adquisición una apuesta de porvenir. "Estar aquí era lo mejor. Sergio fue seleccionador (con él debuto hace un año) y entiende mejor que nadie el compromiso que hay que tener con este equipo. No ha habido problema. Hubo conversaciones entre la Federación y el Madrid y Sergio decidió que viniera", admite un Izan que atraviesa una situación peculiar.

Por ejemplo, el pasado fin de semana. El viernes por la noche disputó 26 minutos en el duelo de la Liga U con el Real Madrid en Tenerife. El día siguiente voló a Granada y allí ayudó a la victoria de su equipo en ACB. "Está siendo intenso, sí. Mucha carga de trabajo", dice, consciente del momento de crecimiento y de que el espacio que le cuesta encontrar en la exigencia del primer equipo lo tiene en el filial.

Otro escalón en el desarrollo de un jugador aún en búsqueda de definición. Su dominio en categorías inferiores vino impulsado por su talento y también por su físico. Apostó por la vía EEUU, pero no a través de la NCAA, como casi todos ahora. "Cada uno ha tomado sus decisiones. Y yo no me arrepiento de mi camino. Creo que me ha ido bien". Se enroló en el proyecto Overtime, una academia apadrinada por figuras como Pau Gasol o LeBron James. Pero entonces las previsiones empezaron a bajar. Y no fue sencillo. "No te paras a pensar en lo que se dice de ti en el exterior. Mi entorno siempre me ha mantenido con los pies en el suelo. Lo importante mentalmente es aislarte, pensar en el trabajo, no en lo que se dice", recuerda.

Izan Almansa, durante un entrenamiento con la selección en Guadalajara.

Izan Almansa, durante un entrenamiento con la selección en Guadalajara.ALBERTO NEVADO / FEBMUNDO

Se embarcó rumbo a Australia, otro curso de aprendizaje con los Perth Wildcats -donde fue sancionado un mes tras dar positivo por cannabis: "No me afectó"-, y se plantó el pasado mes de junio en la Green Room del draft a la espera de que su nombre fuera elegido por alguna de las franquicias NBA. Y no fue así, ni siquiera en segunda ronda. "Fue una experiencia. Yo di lo mejor de mí, pero al final las cosas fueron como fueron. Todo es un aprendizaje", admite. Probó con los Sixers en la Liga de Verano y entonces llamó el Madrid, un contrato por cuatro temporadas. "Y no me lo pensé, la verdad. Era volver a casa, a un sitio como Madrid, con Scariolo, Sergio Rodríguez, Felipe Reyes... Era la mejor situación para mí".

Es el momento del siguiente paso profesional de Almansa, en Europa. Se toma cada entrenamiento en el Madrid como una lección y ni siquiera valora salir cedido. "Estar entrenando cada día con los mejores Euroliga es un gran crecimiento. Me hace mejorar mucho. Cada día contra Campazzo, Tavares, Llull... Me viene muy bien. Edy está muy encima de mí, hablo con él bastante. Con Garuba también. Y siempre está cerca Felipe Reyes, que nos ayuda a los grandes", relata de su día a día.

Que también está salpicado de otra evolución. La de su físico. Cuando Izan llegó este verano a Madrid no sólo llamó la atención por su cambio de look -"no tenía ningún motivo, simplemente me apetecía cambiar. Tenía el pelo muy largo ya"-, también por su delgadez. "Sin duda estaba más delgado. Desde el primer día, en lo que más trabajo es en el físico. Sólo para los entrenamientos contra Edy o Usman necesito más fuerza. He ganado cuerpo y peso. Calculo que unos 15 kilos desde agosto, con el gimnasio y la dieta", desvela.

Izan Almansa, con el Real Madrid.

Izan Almansa, con el Real Madrid.MARIANO POZO / ACB Photo

Porque en su robustez va su juego. ¿Pívot o ala-pívot? "La verdad es que aún no lo sé muy bien. Depende de cómo se desarrolle mi cuerpo. Y de lo que me pida el entrenador. Yo no tengo problema de jugar en el cuatro o en el cinco. Aunque, si pudiera elegir, quizá sí que prefiero el cinco, me siento más cómodo, me sale más fluido. Es lo que más acostumbrado estoy a hacer. Sigo trabajando mucho el tiro. Ahí está la diferencia real entre los dos puestos. Soy móvil, ágil... ahí no tengo problema. Cuando mejore el tiro de forma consistente es cuando podré jugar al cuatro", admite quien trabaja desde hace tiempo con Carlos Frade, ex del Alba de Berlín. Y ahora, en Valdebebas, con David Jimeno, el ex director de la cantera del Joventut que fichó Scariolo como parte de su cuerpo técnico.

Es la vuelta a la realidad de Almansa en busca de la promesa que sigue siendo. Ahí quedan esos veranos de gloria, oro en el Europeo Sub-18 de Turquía de 2022, el Mundial Sub-19 de 2023 y plata en el Mundial Sub-17 de Málaga de 2022. Ese grupo de júniors de oro que siguen compartiendo grupo de WhatsApp, que hacen soñar al baloncesto español. "Seguimos conectados. Es verdad que unos estamos en la ACB, otros en EEUU... Pero es muy bonito cuando de vez en cuando nos reencontramos. Es ese espíritu de la familia. Nos llevamos muy bien. Yo con los que más hablo son Hugo González y Rafa Villar", explica.

El fenómeno Trey Lyles, el niño que levantaba a su padre a las cinco de la mañana para entrenar

El fenómeno Trey Lyles, el niño que levantaba a su padre a las cinco de la mañana para entrenar

Hacía mucho que un fichaje no impactaba de semejante forma en el Real Madrid. En apenas dos meses de competición, sin experiencia previa en baloncesto FIBA más allá de los partidos con su selección, Trey Lyles (Saskatoon, Canadá, 1995) es quizá la pieza más segura del equipo de Scariolo, su máximo anotador (15,2 puntos de promedio en Euroliga), el asombro de los que le rodean. Hasta tal punto, que el propio técnico tuvo que despejar esta semana los rumores sobre su inmediata vuelta a la NBA: "Cero, ninguna opción".

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Por las entrañas del Palacio se le ve caminar despacio, con idéntica calma con la que se mueve en la pista. No porta lujos, ni peinados llamativos. Luce barba de varios días, pelo enmarañado y cara de recién levantado. Pese a medir casi 210 centímetros, ni siquiera llama demasiado la atención por su físico ni por su musculatura. Y, sin embargo, ese canadiense -mantiene su nacionalidad de nacimiento y, pese al interés temprano de EEUU, es internacional por el país de su madre-, disputó 10 temporadas en la NBA, 662 partidos contando los de playoffs, ganó más de 40 millones de dólares y promedió casi un 35% en triples. "Mentalmente tiene una capacidad asombrosa para entender las cosas", destaca Scariolo.

Para entender el fenómeno Lyles hay que acudir a su infancia, a su historia personal. Cuando crecía en Camby, en los alrededores de Indianápolis, y finalmente se decantó por el baloncesto (también practicaba hockey y béisbol), adquirió una espartana rutina junto a su padre que moldearía su porvenir. Cada día, a las cinco de la mañana, Trey y Thomas -que también fue jugador profesional: en sus años en los Saskatoon Storm, en Canadá (una efímera liga llamada World Basketball League), conoció a Jessie, su esposa-, se levantaban y acudían al Armstrong Pavilion, donde el chico, alto ya pero bastante delgado, hacía bandejas con un chaleco a modo de lastre o saltaba a una gruesa comba de tres kilos. "Al principio yo lo despertaba. Pero después, se volvió tan habitual que había días en que pensaba: 'Hoy voy a dormir hasta tarde. No vamos a ir'. Y él se colaba en mi habitación y me susurraba: 'Papá. Papá. ¿Vamos al gimnasio?'. Yo pensaba: 'Dios mío, estoy cansadísimo'. Pero nunca le dije que no", confesaba el progenitor hace años en una entrevista.

Trey Lyles anota ante Tubelis, del Zalgiris.

Trey Lyles anota ante Tubelis, del Zalgiris.Juanjo MartínEFE

Trey, el menor de cinco hermanos, pronto estuvo predestinado. Su físico y sus genes le encaminaron a las canastas, su disciplina ayudó a su desarrollo - "lo deseaba cada vez más y se convirtió en un estilo de vida para él. Y hacía muchas preguntas. Quería entender el juego, sus reglas, además de simplemente jugarlo"-y su inteligencia le abrió el resto de puertas. Su nota media en High School siempre rozó el cuatro, el máximo; su hermana Jasenka fue el espejo.

Así que no tardaron en rifárselo. Y ahí vino uno de sus momentos críticos. En su último año de preparatoria en Arsenal Tech, promedió 23,7 puntos, 12,9 rebotes y 3,5 asistencias. También anotó el tiro libre decisivo en la final del Campeonato Estatal. Para entonces se había comprometido con la Universidad de Indiana, una decisión de la que se iba a retractar cuando la prestigiosa Kentucky de Calipari llamó a su puerta. Allí había estudiado su padre, que ahora es cantante -T. Lyles se hace llamar- y que compuso un rap contra las críticas que su hijo recibió en un estado con semejante tradición.

ACB Photo

Con los Wildcats, Lyles tuvo que superar otro obstáculo, el de compartir quinteto con con pívots de la calidad de Karl Anthony Towns y Willie Cauley-Stein. Pese a su tamaño, Trey se adaptó al puesto de alero y Kentucky sólo perdió en la Final Four de la NCAA contra Wisconsin. Sus números (8,7 puntos, 5,4 rebotes) hubieran sido mejores en cualquier otro lugar, pero le valieron para ser elegido en el número 12 del draft de 2015 por los Jazz (su compañero Towns ocupó el uno y Hezonja, por ejemplo, el cinco). En Utah disputó sus dos primeras temporadas NBA, otras dos en Denver, dos más en Spurs y media en Pistons. Su última aventura fue en Sacramento, hasta que este verano decidió cambiar de aires y probar en Europa.

Firmó por un año con el Madrid, que ya piensa en la renovación. Porque, numéricamente, es ya su líder. Regularidad y destellos de súperclase, como la noche del Palau. En su primer clásico, fue una pesadilla para el Barça: 29 puntos. A Scariolo le asombra más su capacidad mental que su talento. Cómo ha entendido la complejidad de su libro táctico en un entorno nuevo, el baloncesto FIBA y sus peculiaridades. "Por el número de repeticiones de acciones defensivas y ofensivas, del plan de partido y de jugadas que en estas pocas semanas ha tenido que estudiar y practicar, está muy, muy arriba". Y si con alguien ha conectado a la primera ha sido con Campazzo, quien sólo en Euroliga ya le ha repartido casi 20 pases de canasta.

Andrés Iniesta rescata al equipo ciclista Israel: se llamará NSN, correrá bajo bandera suiza y tendrá a una de las estrellas del pelotón

Andrés Iniesta rescata al equipo ciclista Israel: se llamará NSN, correrá bajo bandera suiza y tendrá a una de las estrellas del pelotón

El callejón sin salida en el que se encontraba el equipo ciclista Israel Premier Tech, bajo el ojo del huracán de las protestas propalestinas que boicotearon su presencia en la pasada Vuelta a España, ha encontrado una sorprendente solución. Andrés Iniesta al rescate. A partir de la próxima temporada se llamará NSN Cycling Team, correrá bajo bandera suiza y tendrá en sus filas, casi con total seguridad, a una de las estrellas del pelotón, el africano Biniam Girmay.

El jueves por la noche, la empresa internacional de deportes y ocio NSN (Never Say Never), cuyo cofundador es el ex futbolista español, anunció que, junto al fondo de inversión Stoneweg (también presidida por un español, Jaume Sabater), con sede en Ginebra, crearon una empresa conjunta en el ciclismo profesional en ruta "para integrar la estructura de los equipos (del Israel Premier Tech) de cara a la temporada 2026". Su nacionalidad será suiza pero su base estará en España (Barcelona y Girona) y tendrá licencia World Tour (primera división del ciclismo).

Ya a principios de noviembre, el grupo canadiense Premier Tech había anunciado que se retiraba de manera inmediata del equipo, estimando que era "insostenible" continuar adelante con el patrocinio a causa de las protestas. Tiempo atrás el equipo Israel había anunciado que iba a cambiar de nombre y que se iba a distanciar "de la identidad israelí actual". También que su propietario, el millonario israelí-canadiense Sylvan Adams, iba a pasar a un segundo plano y que ya no hablaría "más en nombre del equipo".

Biniam Girmay.

Biniam Girmay.EFE

"Estamos orgullosos de acoger a NSN y Stoneweg en el equipo y de anunciar nuestro nuevo nombre e identidad", confirmaba el mánager general de NSN Cycling Team, el ex ciclista finlandés Kjell Carlström, citado en el comunicado. Porque el NSN mantendrá su estructura deportiva (sus empleados y los corredores con contrato, entre ellos Alexey Lutsenko, Corbin Strong, Ethan Vernon o el español Pau Martí-, aunque su cara visible ya no será Chris Froome, pues, a sus 40 años, acaba contrato. Sí el eritreo Biniam Girmay, fichaje adelantado por Marca, procedente del Intermarché-Wanty. Ya la próxima semana está prevista una concentración de entrenamiento y pronto se conocerán los nuevos colores del equipo y su programa.

Campazzo y Maledon apagan el fuego de una exhibición para el recuerdo de Sylvain Francisco

Campazzo y Maledon apagan el fuego de una exhibición para el recuerdo de Sylvain Francisco

Mientras se encuentra a sí mismo, este Real Madrid de Scariolo, todavía crudo, está condenado a aprender. A sufrir. A crecer. En este tramo, habrá de todo. También duelos de puro espectáculo. Porque el Zalgiris, uno de los colectivos más cohesionados y bravos de este comienzo de curso en Europa, llegó al Palacio dispuesto a todo. A volver a tomarlo. Y, ante ese descaro con capitán general -un inabordable Sylvain Francisco, 33 puntos, 11 asistencias, siete triples-, apareció el corazón blanco. La rebeldía de talento de Maledon y Campazzo, que resolvieron la batalla en un último cuarto maravilloso. [100-99: Narración y estadísticas]

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Un triunfo de sudor, hasta el último y desesperado lanzamiento de Ulanovas. Tan necesario para el Madrid, no sólo en lo clasificatorio, donde no se debían encender más alarmas. La semana pasada ya sonaron los silbidos en el Palacio, que no dejan de ser un aviso de exigencia. La caída en Valencia, el repaso del Panathinaikos, los apuros contra el Bilbao. Para más inri, Francisco iba a firmar una de las mayores exhibiciones individuales que se recuerdan. Contra eso resistieron los blancos, siempre irregulares, incapaces de mantener la compostura durante periodos largos.

Porque, pese al contundente amanecer, el Madrid -que, extrañamente, apenas iba a lanzar triples- nunca se logró sentir cómodo. Avanzó a trompicones, con errores que tantas veces arruinaban un buen trabajo. Campazzo, consciente de que lleva demasiado tiempo sir mostrar esa versión que le hizo imparable y único, arrancó como una moto. De su electricidad nacieron las primeras y esperanzadoras ventajas, el 28-16. Luego apareció Maledon y más madera, con esa facilidad que tiene el francés para entrar en pintura y que ocurran cosas. Dominaba el rebote el Madrid y también Lyles se sumaba a la fiesta. Aunque el Zalgiris, respondón y sólido, nunca se despegó del todo.

Garuba celebra una de sus canastas al Zalgiris.

Garuba celebra una de sus canastas al Zalgiris.Juanjo MartínEFE

No es casualidad, era líder de la Euroliga hasta hace unos días. El curso pasado ya derrotó a los blancos en Goya. Su vuelta de vestuarios fue un bofetón en toda regla. Un 4-17 de parcial con un protagonista inesperado. Nadie conseguía detener a Tubelis. Ni Lyles ni después Hezonja. Ahí emergió el Madrid de las dudas, el que no logra despegar en esta era Scariolo. Menos mal que Tavares, siempre Tavares, sostuvo al colectivo para volver a una batalla que, en los primeros minutos del acto final, devino en espectáculo.

Un toma y daca sin respiro. El demonio Francisco desplegó su show. Iba a firmar una de las actuaciones más impresionantes que se recuerdan en el Palacio. Anotaba de todos los colores y también alimentaba a sus compañeros. Pero, en vez de morir en esa pesadilla, el Madrid respondió en la otra canasta. El mejor Lyles, el coraje de Andrés Feliz, la pelea de Garuba... Carácter.

Punto arriba, punto abajo hasta la recta de meta. Una bendita locura (38-37 el último cuarto). Seis seguidos de Campazzo, la respuesta siempre asombrosa de Francisco, Maledon generando... Fue precisamente un dos más uno del francés, en contestación a un triple de su compatriota, lo que iba a acabar con la resistencia del Zalgiris (además de una falta en ataque de Lo por un mantazo a Campazzo). O casi, porque a Francisco le dio por anotar dos triples más en la desperación. Una batalla estupenda en la que los lituanos exigieron el máximo del este irregular Madrid. Que vuelve a ganar. Que vuelve a respirar.

Cruel y polémica derrota en Estambul en la vuelta de Xavi Pascual al Barça

Cruel y polémica derrota en Estambul en la vuelta de Xavi Pascual al Barça

"He venido a ganar", proclamó de primeras el ansiado Xavi Pascual, nueve años después de vuelta al Barça. En una situación crítica deportiva y económicamente, tan diferente a aquella era en la que reinó. El interino Orellana ya había conseguido, en tres partidos (tres victorias), cambiar la inercia de frustración de Joan Peñarroya. Con el de Gavà, en su debut, hubo fuegos artificiales en Estambul, un apagón preocupante y un desenlace doloroso y polémico para la derrota por la mínima ante el Efes. [74-73: Narración y clasificaciones]

Ante un Efes mermado (sin Larkin, Poirier, Papagianis, Dozier, Beaubois...), se recordará su reentré. Hubo de todo. Una fiesta, un canto a la esperanza y la ilusión de un grupo limitado pero corajudo, que escondió sus defectos por momentos en el Sinan Erden. Pero que también perdió el rumbo, esa mala cara a corregir. Y que sufrió al no saber rematar en las últimas acciones. Los tiros libres de Cordinier para la quinta derrota en Europa.

La conclusión inicial, pese a todo, es que Pascual va a tratar de potenciar aquellos mimbres con los que cuenta. Con el grifo cerrado (o casi) para los refuerzos, con estos bueyes tiene que arar. Y, con sus rotaciones, mostró que, de momento, todos cuentan. El gigante Fall, casi inédito, fue su primer cambio. Anotó un dos más uno y puso un tapón como agradecimiento. Willy Hernangómez, otro arrinconado, lo mismo: producción exprés. Hasta Myles Norris, si es que alguien se acordaba de la existencia del fichaje, estuvo en pista (no con tanta fortuna) ya en el segundo cuarto.

Fue en ese tramo cuando el Barça empezó a triturar al Efes. Le ayudó el perímetro, triples de Laprovittola, Cale y Punter. Llegó a dominar por 13 (33-46) con sólo Cordinier como contestación.

Pero no todo podía ser tan sencillo. La euforia del primer acto se derritió demasiado pronto. La vuelta de vestuarios fue una pesadilla para el Barça, un ciclón el Efes, a lomos de Jordan Loyd y Weiler-Babb. Ni los tiempos muertos ni los cambios espabilaban al Barça, que encajó un tremendo 19-2 de parcial, fallando triples. Tocó volver a empezar, ahora a remolque en el marcador y las sensaciones.

En ese abismo, el Barça volvió a demostrar personalidad. Olvidó el tercer acto y se metió de lleno en la batalla. A falta de menos de cuatro minutos, el imparable Osmani encendió las alarmas (69-64), pero entonces apareció la pizarra de Pascual, los puntos en la pintura de Vesely, un triple (al fin) de Satoransky... Pero el checo no remató a la siguiente. Parra taponó a Cordinier y, después, sobre el francés señaló Belosevic una dudosa falta en el mismísimo último suspiro. No erró con los tiros libres y, con 0,3 segundos, el palmeo de Fall fue imposible. Un cruel y polémico desenlace.

El no de Tyson Pérez, las facilidades del Madrid con Izan Almansa y las otras claves de la lista de Chus Mateo: “A Ricky, ni un poquito de presión”

Actualizado Martes, 18 noviembre 2025 - 22:24

"Se abre el capítulo de las primeras veces", avanzó Elisa Aguilar, presidenta de la Federación. Y, a continuación, en el Recinto Ferial de Tenerife, Chus Mateo desveló sus primeros 14 guerreros. Se diría que no hubo sorpresas para la primera ventana de clasificación al Mundial de Qatar 2027 de finales de noviembre, cuando España, su España, se enfrente a Dinamarca (seguramente sin Shavon Shields ni Iffe Lundberg, sus peligros) en Copenhague y a Georgia (seguramente con Shengelia, Shermadini y McFadden, entre otros) precisamente en el Santiago Martín de Tenerife. Pero detrás de cada lista hay un puñado de pequeñas intrahistorias.

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Desde el día que fue presentando, Mateo no ha parado de viajar. Ni de reunirse y testar la predisposición de quienes deben recuperar el lugar de España en el panorama del baloncesto mundial. "Me he encontrado a un grupo con un compromiso extraordinario y una disposición fantástica", se congratuló. Porque en su lista -que tiene representados a 12 equipos de ACB y dos invitados, Miguel González y Miguel Allen- apenas hay ausencias llamativas (¿Barreiro?). Y sí alguna sorpresa, alguno que, se supone, no debería estar por jugar en un equipo Euroliga. Es el caso de Izan Almansa, al que el Real Madrid de Sergio Scariolo (no es casualidad) le ha permitido estar "desde el primer día", "una alegría".

Sólo hay un jugador que estuvo presente en el pasado Eurobasket, Santi Yusta que es, con todo merecimiento, un líder: es el máximo anotador de la ACB con 19 puntos por partido con el Casademont Zaragoza (y el segundo más valorado por detrás de Shermadini). Otros habituales de los partidos clasificatorios vuelven, como el capitán Alberto Díaz (se perdió el pasado torneo continental por lesión) y Jaime Fernández, campeones de Europa en 2022 ambos, o Fran Guerra, Dani Díez, Oriol Paulí y Miquel Salvó.

Luego están los jóvenes que vienen pisando fuerte y que no han pasado desapercibidos para Chus Mateo. Estupendo es también el tramo por el que atraviesan Pep Busquets en Girona o Francis Alonso en el Breogán, 14 puntos por partido ambos en ACB. El base Álvaro Cárdenas, formado en la NCAA y ahora brillando en el Peristeri griego (cedido por el Valencia). Igual que Great Osobor en la España B: ahora destaca en el Science City Jena alemán.

Chus Mateo, junto a la imagen de los seleccionados.

Chus Mateo, junto a la imagen de los seleccionados.FEB

Con todos ellos, Mateo quiere seguir el consejo que hace unos días le dio su veterano colega Svetislav Pesic: "No entrenes mucho. Intenta tener atmosfera (pronúnciese con acento serbio)". "Es lo que voy a buscar, conexión. Necesito que se conozcan, que formen una familia. Que sientan lo mismo que siento yo: orgullo nacional".

Sólo hay dos nombres de los ausentes que llamaron la atención. Para bien y para mal. De ambos habló Mateo con franqueza. Tanto con Ricky Rubio como con Tyson Pérez mantuvo "conversaciones personales". El primero le abrió las puertas de su retorno. "Quizá sea pronto. Está disfrutando del baloncesto. Y con él, ni un poquito de presión. Ojalá vuelva en algún momento, sería cerrar una etapa tan bonita. Pero cuando él decida".

Diferente es la situación del ala-pívot de Unicaja, con el que el seleccionador contaba -"en su puesto, si no el mejor, uno de los mejores"-, pero "de momento, no ha dado su disponibilidad". "No quería tener nada en contra de una decisión personal. No era el momento. Lo consideraremos en un futuro. Estamos dispuestos a dialogar con él". Tyson, nacionalizado español e internacional, busca el permiso (improbable) de FIBA para poder jugar con su país natal, la República Dominicana.

La primera lista de Chus Mateo con España: el líder Yusta, Izan Almansa, dos campeones de Europa…

Actualizado Martes, 18 noviembre 2025 - 13:33

Acabada la larga y exitosa era de Sergio Scariolo en la selección española, es el turno de Chus Mateo. Una época de desafíos y de dificultades, tan lejos de los años dorados, pero también de ilusiones. Su primera lista la anunció este martes en Tenerife -acompañado en el Recinto Ferial por Elisa Aguilar, Presidenta de la Federación, y Lope Afonso, vicepresidente y consejero de Turismo del Cabildo-, 14 jugadores para hacer frente al debut oficial del seleccionador en doble duelo de clasificación para el Mundial de Qatar 2027. Primero (27 de noviembre) en Copenhague contra Dinamarca y después (30) en el Santiago Martín frente a Georgia. Una mezcla de veteranos y noveles y alguna ausencia llamativa.

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Sin poder contar con jugadores de equipos Euroliga (Real Madrid, Barcelona, Valencia y Baskonia) ni, por supuesto, con los tres nacionales NBA (Santi Aldama, Hugo González y Eli Ndiaye) ni los muchos NCAA que están en EEUU, en la convocatoria del ex entrenador del Real Madrid sólo hay un jugador que estuvo presente en el pasado Eurobasket. Se trata de Santi Yusta y es, con todo merecimiento, el líder de este equipo: es el máximo anotador de la ACB con 19 puntos por partido con el Casademont Zaragoza (y el segundo más valorado por detrás de Shermadini).

Un momento maravilloso del alero madrileño, que ya fue héroe de las Ventanas (aquel triple en Eslovaquia que valió medio billete al Europeo). Otros habituales de los partidos clasificatorios vuelven, como Alberto Díaz (se perdió el pasado torneo continental por lesión) y Jaime Fernández, campeones de Europa en 2022 ambos, o Fran Guerra, Dani Díez, Oriol Paulí y Miquel Salvó.

Ellos serán el core, el punto de experiencia. Y luego están los jóvenes que vienen pisando fuerte y que no han pasado desapercibidos para Chus Mateo. Estupendo es también el tramo por el que atraviesan Pep Busquets en Girona o Francis Alonso en el Breogán, 14 puntos por partido ambos en ACB. El base Álvaro Cárdenas, formado en la NCAA y ahora brillando en el Peristeri griego (cedido por el Valencia), ya dejó huella en la preparación con Scariolo el pasado verano. Igual que Great Osobor en la España B: ahora destaca en el Science City Jena alemán.

Chus Mateo, durante su presentación hace unas semanas.

Chus Mateo, durante su presentación hace unas semanas.ALBERTO NEVADO / FEB

En la lista hay otros tres casos llamativos. Dos veteranos como Alex Reyes (el domingo le hizo sies triples al Lleida), que ya disputó tres minutos en Italia en una Ventana de 2023, y el esperado debut de Lluís Costa (volviendo a llevar las riendas del Granada tras su paso por Tenerife), 31 y 32 años. Y una promesa como Izan Almansa, el único de un equipo Euroliga. El Real Madrid de Scariolo (donde apenas tiene minutos) ha tenido a bien cederle al combinado nacional.

Hay dos invitados, Miguel González, del Zaragoza y Miguel Allen, del Joventut, y alguna ausencia en la que reparar. De los posibles, no está, como se esperaba, Ricky Rubio. Tampoco Tyson Pérez, a la espera de resolver su situación. Tanto Chus Mateo como la Federación cuentan con él (ya disputó cuatro partidos oficiales con España), pero este pasado verano inició algunos trámites para poder jugar con República Dominicana, su país natal. Jonatan Barreiro, Rubén Guerrero, Sergi Martínez, Eric Vila o Guillem Ferrando se han quedado fuera también.

Garuba y Maledon cambian los pitos por aplausos y el Madrid remonta al Bilbao

Garuba y Maledon cambian los pitos por aplausos y el Madrid remonta al Bilbao

Los pitos y el run run mutaron en aplausos de reconocimiento para quién no se deja ni un gramo de energía. Al gris Real Madrid lo espabiló Usman Garuba, un tipo que se crece ante las adversidades. Fue el ímpetu del canterano, unido a los puntos de clase de Theo Maledon (17, 11 sin fallo desde el tiro libre), lo que sacó del atolladero a su equipo, atascado toda la tarde ante la pizarra del Bilbao de Jaume Ponsarnau. El triunfo liguero 35 de carrerilla en casa de los blancos, un alivio a una semana dura. [82-70: Narración y estadísticas]

Una victoria rara, en un partido para no sacar pecho. El Real Madrid fue casi siempre por detrás en el marcador, perdió el rebote, fue incapaz de entender a Pantzar y Hlinason y volvió a fracasar estrepitosamente desde el perímetro (4 de 25). Logró imponerse porque su talento y su fondo de armario es infinitamente superior y porque, cuando al fin se puso por delante ya en el último acto, al Bilbao ya apenas le quedaron fuerzas y argumentos. Demasiadas pérdidas (19) y demasiadas faltas: el Madrid lanzó 33 tiros libres, 15 más que ellos.

La primera parte fue sintomática de los momentos de dudas por los que atraviesa este Madrid. Ante un Bilbao Basket que se presentaba en el Palacio sin una de sus mayores amenazas (Darrun Hilliard) y con una enorme racha de derrotas lejos de Miribilla, avanzó entre la espesura, incapaz de sostener dos ratos largos de buen baloncesto.

Empezando por Campazzo, tan lejos de la magia que acostumbraba. No pudo contar Scariolo con los tocados Alex Len ni Andrés Feliz y se quedó fuera Trey Lyles (plaza de extracomunitario). Avanzó como si se tratara de una faena de aliño, con Hezonja haciendo daño y un Bilbao todavía tímido. Maledon, con esa facilidad que tiene para sacar puntos, estiró por primera vez el marcador y dos triples de Llull parecieron confirmar la tendencia (29-19).

Melwin Pantzar

Pero, a partir de ahí, el desastre. El Madrid perdió el Norte, los de negro dejaron de perder balones, apareció como líder Melwin Pantzar (canterano blanco, fichado por Unicaja aunque sigue cedido en Bilbao) y el marcador se dio la vuelta. Un 10-25 de parcial hasta el descanso (39-43), coronado por un triple de Normantas y los pitos de una tribuna que no le gusta lo que ve.

El Madrid había vuelto a fracasar desde el perímetro (3 de 13) y se había quedado en apenas seis asistencias. Hubo intento de reacción tras el paso de vestuarios, pero no fue una remontada inmediata. Entre otras cosas, porque el Bilbao de Jaume Ponsarnau le había cogido el truco al partido, dominador de los tempos, apoyado en la influencia del gigante Hlinason y con la paciencia en el ataque que ponían sus bases, tanto Frey como Pantzar. Los visitantes llegaron a dominar por ocho (50-58), con dos triples de Aleix Font. Sólo los tiros libres sostenían a un Madrid que seguía sin rumbo, pero que logró volver a la batalla de la mano de Maledon. Otra vez.

La clave era la carrera. La energía, el juego abierto. Fuera corsés. Los triples no le entraban al Real Madrid (aunque uno fuera de guion de Garuba fue oro puro), pero Llull conserva las piernas de un velocista a sus 38 recién cumplidos. Ellos llamaron a la revolución. Ellos contagiaron al resto.

Igualada la contienda, ya no le quedaron argumentos al Bilbao. Maledon seguía imparable, sacando faltas. Suficientes para no pasar apuros, para olvidar la primera parte y para regresar a la senda del triunfo. En casa y en ACB, el Madrid es inexpugnable. Ya sólo Valencia y Murcia le aguantan en la cima de la tabla. Aunque le quede tanto por mejorar.

El Panathinaikos saca los colores al Real Madrid, en su primera derrota de la temporada en el Palacio

El Panathinaikos saca los colores al Real Madrid, en su primera derrota de la temporada en el Palacio

Cuando la locomotora de Scariolo parecía ya en marcha y definitivamente lanzada, de repente, un apagón. Ganar en Zaragoza, Barcelona (el clásico) y Badalona fue quitarse las frustraciones a domicilio, pero la semana ha vuelto a ser oscura para el Real Madrid, tan desdibujado ante el Panathinaikos como el martes en Valencia. La derrota ante los griegos, además, supuso la primera de toda la temporada en el Palacio, el templo mancillado por el imperecedero Sloukas, el eléctrico TJ Shorts y un invitado sorpresa llegado desde Taiwán. [77-87: Narración y estadísticas]

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Kenneth Faried, repescado por Ergin Ataman, firmó 17 puntos y 10 rebotes en su estreno en París. Mejor todavía en Madrid, porque enfrente estaba Edy Tavares: 16 y ocho. Los nombres propios de una victoria total. El Panathinaikos, el que comanda en silencio Juancho Hernangómez, se impuso de principio a fin, marcando su ritmo y su talento, un aviso para tiempos futuros.

El duelo de vaivenes, de dos favoritos en busca todavía de rumbo, comenzó con un dominio abrumador de los visitantes. Dispuestos a ser los primeros en tomar el Palacio esta temporada, en el que era, para ellos, el cuarto partido seguido a domicilio, los verdes mandaron con sus dos pequeños demonios. Shorts y Kendrick Nunn propiciaron una primera parte de euforia que pronto devino en aplastamiento. Ellos fueron los que desataron a la bestia.

Tavares y Faried.

Tavares y Faried.Juanjo MartínEFE

Porque al Madrid el sopapo inicial (9-19) le sentó fatal. Ya todo iba ser remar contra corriente. Scariolo movía el banquillo en busca de soluciones rápidas, pero apenas encontraba pequeñas descargas eléctricas. Como las de Theo Maledon. A Alex Len le pudo el ímpetu de su debut en Madrid y Mitouglou le hizo todo un lío.

Pero lo peor de la primera mitad aguardaba al final. Faried, ese fichaje que se ha sacado de la manga Panathinaikos -ex NBA, campeón del mundo precisamente en el Palacio en 2014- para suplir sus bajas interiores (Lessort, Richaun Holmes y Yurtseven), le hizo dos mates tremendos en carrera a Tavares. Sloukas y Cedi Osman torturaron desde el perímetro y los de Ataman se fueron con la máxima, por entonces, al descanso (38-52). Ni la zona defensiva del Madrid surtió efecto.

Una distancia que aumentó a la vuelta, cuando los blancos tocaron fondo. Manimal, que va a cumplir 36 años, seguía jugueteando con Tavares. Y otro triple de Osman encendió la alerta roja (40-59). En ese pozo, la reacción. Fue Andrés Feliz, que ya ejerce de líder desde el carácter, el que tocó a rebato. Pero su alarde fue insuficiente. Porque enfrente hay toneladas de talento y también de experiencia. Casi nadie como Sloukas, que remató el tercer acto con acciones de las que silencian calderas.

En la recta de meta, tal era la tiranía verde, que ni resquicio a la épica le quedó al Madrid. Fue una derrota abrumadora. Y preocupante. Hasta desatar el run run en las tribunas.

El Barça pone sus crisis en manos de Xavi Pascual

El Barça pone sus crisis en manos de Xavi Pascual

Xavi Pascual regresa al banquillo del necesitado Barça, ese que abandonó en 2016 con una hoja de servicios para presumir: cuatro Ligas, tres Copas... y, principalmente, la histórica Euroliga de 2010, la segunda de la entidad. Transcurrió casi una década de paulatina decadencia, acelerada en dos últimas temporadas que han dejado al club azulgrana como no se recordaba. El despido de Joan Peñarroya el domingo, un peaje que parecía inevitable -ya el curso pasado esquivó varias balas-, fue sólo el culmen de tantos despropósitos.

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La crisis deportiva que tratara de desentrañar el técnico de Gavà (en este periodo dirigió al Panathinaikos hasta 2020 y las últimas cinco temporadas al Zenit de San Petersburgo) no se explica sin la crisis económica de la entidad, que se ha cebado exponencialmente con la sección de baloncesto. A la que tampoco ayudaron decisiones erróneas, desesperadas y encadenadas (los despidos millonarios de Corey Higgins y Nikola Mirotic, el carísimo fichaje de Willy Hernangómez...). Acumula más de dos años y medio sin títulos, desde que ni siquiera pudieron aceptar la rebaja salarial que les propuso Sarunas Jasikevicius -con él ganó dos Ligas, dos Copas y rozó el cetro continental con presencia en tres Final Four-, lo nunca visto para quien no hace tanto sacaba músculo en Europa. En su lugar llegó la apuesta (más barata y fallida) por un Roger Grimau que no triunfó.

El comienzo de esta temporada es el reflejo de los recortes y la precariedad. Siete victorias por ocho derrotas (cuatro en el Palau), las tres últimas consecutivas -con pañolada al palco de Joan Laporta incluida durante los minutos finales del clásico-, la sentencia de un Peñarroya que la semana pasada ya ponía de manifiesto los «condicionantes». «Nos gustaría tener el presupuesto que teníamos hace tres o cuatro años, pero la situación económica del club es la que es. Nuestro presupuesto, en salarios netos, es de mitad de tabla para abajo en la Euroliga», exponía en una entrevista en la Ser. Se calcula que el Barça se maneja actualmente en menos de 30 millones de euros, lejos de los grandes continentales, entre ellos el Real Madrid (unos 49).

Joan Peñarroya, durante el partido del Barça en Girona.

Joan Peñarroya, durante el partido del Barça en Girona.David BorratEFE

Esa comparación escuece todavía más si se comprueba el giro ambicioso del eterno rival -seis fichajes, todo un cuerpo técnico con Scariolo al frente renovado y un aumento de 10 millones en su presupuesto-, pero sonroja también con respecto a la mayoría de rivales europeos. Este verano, a Peñarroya le llegaron Will Clyburn y Toko Shengelia, dos jugadores tan contrastados como veteranos (35 años), dos americanos de segundo nivel (Myles Cale y un Miles Norris que ni siquiera ha debutado en ACB) que poco aportan y el joven base argentino Juani Marcos, de regreso desde el Girona. Se le fueron puntales como Jabari Parker, Justin Anderson o Chimezie Metu y se retiró prematuramente Alex Abrines. Ni siquiera cuando se lesionó Juan Núñez, otra vez de larga duración, hubo refuerzo.

Precisamente en la primera lesión del base madrileño, que coincidió el curso pasado con la de Nico Laprovittola, el club vivió otro de sus episodios desconcertantes. Primero se fichó a Raúl Neto, un brasileño de contrastada experiencia NBA pero que venía de una gravísima lesión. Con problemas físicos, apenas duró dos partidos. Luego se apostó por el regreso de Thomas Heurtel, que estaba jugando en China. Pero, tras el revuelo social que causó su posible incorporación por su pasado madridista, el club, con el francés ya en Barcelona, se echó atrás.

La llegada de Pascual, que aceptó una rebaja de su caché y que mantiene buena sintonía con Laporta y negoció su retorno con Juan Carlos Navarro (mánager), Mario Bruno Fernández, (director deportivo), y Josep Cubells, el directivo encargado del baloncesto que fue increpado el pasado viernes por los aficionados en el Palau, vendría acompañada por algún movimiento en la plantilla que reanime al equipo al menos en el presente curso, donde hasta la presencia en la próxima Copa peligra de no reaccionar con premura en ACB (es undécimo). También por un compromiso de rearme futuro (firma hasta 2028), que se podrá afrontar el próximo verano, coincidiendo con el centenario de la sección, con algo más de holgura económica, pues acaban contrato Hernangómez, Satoransky, Laprovittola o Vesely.