Un agujero de 28 millones en las cuentas o por qué el Barcelona necesita regresar ya a su estadio

Un agujero de 28 millones en las cuentas o por qué el Barcelona necesita regresar ya a su estadio

Es el lío que viene. Si en enero el vaivén de inversores llevó a La Liga a enfrentarse al Barcelona y bloquear la inscripción de Dani Olmo y Pau Víctor, posiblemente este verano ocurra lo mismo. El Consejo Superior de Deportes tendrá trabajo otra vez. El optimismo del club con su regreso al Camp Nou estaba reflejado en los presupuestos de la temporada 2024-2025 y los balances no cuadrarán de nuevo. Como mínimo, faltarán 28 millones de euros. El verano pasado, con la previsión de volver a jugar en su estadio en noviembre, la Junta Directiva que preside Joan Laporta incluyó en sus cuentas unos ingresos de explotación por 154 millones de euros, 28 millones más que los recibidos el curso anterior en el Estadio Olímpico de Montjuïc -126- y estos finalmente no llegarán.

Los retrasos en las obras provocarán un déficit que la entidad tendrá que cubrir con venta de activos, sean futbolistas o sea patrimonio. ¿Habrá fichajes? Es una incógnita porque, si los hay, podrían regresar los problemas para inscribirlos si La Liga duda sobre los números. Como renovaciones por hacer como las de Frenkie de Jong, Jules Koundé o Lamine Yamal, parece improbable que lleguen jugadores vía traspaso.

Y los problemas pueden agravarse. La venta de 475 asientos VIP del Camp Nou por 100 millones de euros salvó la participación en La Liga de Olmo y Víctor, pero ahora obliga a que haya fútbol en el estadio cuanto antes. Si no, su cobro está en peligro y sin ese dinero el Barcelona estará mucho más lejos de cumplir las normas del fair play financiero. De hecho, esa cantidad ni tan siquiera apareció en las últimas cuentas entregadas por la entidad a la competición. Desde el club aseguran que se trata de un estado contable intermedio y no de la liquidación del curso, que tendrá lugar a partir del 30 de junio, pero la ausencia es sintomática. Una millonada que está en el aire.

El lío por los palcos VIP

Semanas atrás, la nueva auditora del Barcelona, Crowe Spain, ya recomendó que los 100 millones de esos palcos VIP no se computasen de manera inmediata como ingreso porque los palcos todavía no existen y el contrato es a muy largo plazo. Según explicó la Cadena Ser, la empresa propuso dos opciones más realistas: sumar únicamente los 58 millones ingresados el pasado 3 de enero o, aún mejor, dividir los ingresos totales del acuerdo entre las 20 temporadas de duración del mismo a cinco millones por curso. Habrá más baile de cifras en los próximos meses, pero cualquier solución para por el fin de las obras en el Camp Nou.

Cuando por fin vuelva a rodar el balón, el Barcelona podrá explotar uno de sus principales activos y recuperar músculo económico. En los últimos cursos en el estadio de Les Corts, el recinto generó cerca de 230 millones de euros, pero después de la remodelación deberá aportar hasta 347 millones en ingresos. Las entradas y la restauración, un nuevo contrato de title rights cuando acabe el acuerdo con Spotify o las visitas formarán esas ganancias, con un interrogante.

En principio, una parte de esa cantidad vendrá de la organización de conciertos en el estadio, pero después de la polémica surgida en Madrid alrededor del nuevo Santiago Bernabéu, el club ha negado que se vayan a incrementar los mismos. «Los conciertos son una fuente de ingresos, pero hay otras», comentó la portavoz, Elena Fort, hace unos meses mientras el director de Operaciones, Joan Sentelles, prometía que «habrá pocos» y serán siempre fuera de temporada. El antiguo Camp Nou acogió conciertos de Bruce Springsteen, Michael Jackson o U2, pero por varios motivos el Estadio Olímpico de Montjuïc ha recibido más giras de grandes artistas internacionales.

Ángel Miralles o cómo ser pateador de fútbol americano con un solo brazo: "Tengo equilibrio, chuto fuerte igual"

Ángel Miralles o cómo ser pateador de fútbol americano con un solo brazo: “Tengo equilibrio, chuto fuerte igual”

«Cuando pateo no noto nada, estoy acostumbradísimo. Tengo equilibrio, chuto fuerte igual. De hecho dicen que tengo muy buena técnica de golpeo, que chuto como Luis Cereceda, que fue kicker de la selección española y los Barcelona Dragons».

En un lateral del campo de fútbol Gornal de L’Hospitalet de Llobregat, Ángel Miralles chuta y chuta y chuta. Unos cañonazos tremendos, ¡menuda potencia! Con una red como única compañera, patea un balón ovalado de fútbol americano, lo recoge y vuelve a patearlo. Es el único kicker del equipo de la ciudad, los Pioners, de la LNFA, la primera división española, y en su entrenamiento no se observa nada peculiar. Castiga el balón, como todos los pateadores: esa es su tarea. Pero al final de la sesión, ya cansado de chutar, se une al resto del equipo y se coloca de receptor, el delantero que corre y recibe los pases del quarterback. Entonces sí se observa algo distinto.

Miralles atrapa el primer balón y sus compañeros lo celebran; Miralles atrapa el segundo balón y los compañeros enloquecen. Manco del brazo izquierdo de nacimiento, eso no le impide chutar con una fuerza notable y tampoco agarrar con el muñón los balones que hagan falta. «Al final me aburro de chutar y me uno al resto. Los compañeros cuando hago un catch se quedan flipando, pero yo tampoco lo veo raro», cuenta, joven tranquilo, muy tranquilo. A sus 21 años, estudiante de un grado superior de Sistemas Informáticos en los Salesianos de Sarrià, un barrio de Barcelona, normaliza su discapacidad con la serenidad como arma: le quita mucho hierro.

La soledad del 'kicker'

«Hago una vida totalmente normal. Conduzco con un coche automático y un volante adaptado, por ejemplo. O juego a la Play con mis amigos. Para darle a los botones de atrás del mando, al L2, me ayudo con la pierna y ya está. Y en el fútbol americano no noto ninguna desventaja, la verdad».

¿Cómo llegaste a jugar al fútbol americano?
Jugaba al fútbol de central en mi ciudad, Sant Joan Despí, pero ya quería cambiar. Hace tres años, mi hermano vio en Instagram un anuncio de los Barcelona Pagesos de fútbol americano, que buscaban chutador y como yo sabía que chutaba fuerte, me presenté. Me gustó y me quedé. Luego, el año pasado, me vine aquí, a los Pioners.

Y ahí hay una historia. Porque la vida de un kicker no es fácil. Si no median faltas, para poder jugar un chutador necesita que su equipo anote un touchdown y se señale el consiguiente punto extra. El balón ovalado se sitúa en la yarda 15, es decir, a unos 30 metros de la línea de fondo y hay que colarlo entre los palos. Tu éxito depende enteramente de tus compañeros. Este curso, por ejemplo, con los Pioners como penúltimos de la Conferencia Este, Miralles sólo ha podido anotar 10 extra points en siete partidos -dos victorias y cinco derrotas- mientras el también kicker Antonio Sarría, de los dominantes Black Demons de Las Rozas, suma 40, o Álvaro Guitián, de los Osos Rivas, acumula 18.

Como su nombre indica, los L’Hospitalet Pioners fueron uno de los fundadores de la primera competición española de fútbol americano, la liga catalana que se organizó en 1989, y posteriormente llegó a ganar hasta seis títulos nacionales, pero en los últimos años los equipos madrileños han tomado el control. Los Black Demons llevan dos ligas consecutivas venciendo a los Rivas Osos en la final. Es más, en la European League ya sólo juegan los Madrid Bravos después de la disolución de los Barcelona Dragons.

«otras cosas para no quemarme»

«Por eso me cambié de los Pagesos a los Pioners, porque chutaba poco y un partido entero sin patear es un poco desesperante. Me encanta ser kicker, pero en los entrenamientos también intento hacer otras cosas para no quemarme», cuenta Miralles que hace un par de temporadas llegó a estar en el filial de los Dragons, entrenando con los mejores del país, y que sueña con seguir progresando y quizá jugar un día en la European League. «Creo que me falta más fuerza en el golpeo, más entrenamiento. Cuando estuve con los Dragons me di cuenta que los mejores tienen una mecánica más rápida, más fluida», analiza el pateador, que no descarta alcanzar el nivel en algún momento de su carrera.

Que lo logre o no, nada tendrá que ver con su discapacidad. «En realidad, nadie me pregunta ya, a nadie le extraña, ni a los compañeros ni a los rivales. Quizá es porque me conocen o quizá es que realmente no es tan raro».

Elena Congost, la paralímpica que perdió una medalla por ayudar a su guía: "Se me abrió el mundo, me salieron patrocinadores..."

Elena Congost, la paralímpica que perdió una medalla por ayudar a su guía: “Se me abrió el mundo, me salieron patrocinadores…”

Elena Congost lloraba en la meta del maratón de los Juegos Paralímpicos de París 2024 porque le habían quitado el bronce cuando llegó su marido, Jordi Riera, ex gimnasta, y le sorprendió: «No es tan malo como piensas». La maratoniana invidente ya era viral, pero todavía no lo sabía. Por ayudar a su guía, Mia Carol, que tropezó en los últimos metros de la carrera, le habían descalificado y las imágenes de la injusticia ya estaban en millones de pantallas en todo el mundo.

«Me sorprendió cuando encendí el móvil y me estaban llamando todas las televisiones y todas las radios. Yo estaba hundida, muy mal, había perdido la medalla, y no entendía nada. Sentía mucha pena por haber fallado a mi gente. Pero poco a poco, fui asimilando el fenómeno que se había generado. Al final, una experiencia negativa se convirtió en algo precioso. Se me abrió todo un mundo para ser altavoz, dar charlas, transmitir valores. Me salieron patrocinadores como Adidas, Iberdrola, Caja Rural, Sanitas...», cuenta Congost en conversación con EL MUNDO medio año después de la experiencia que le cambió la vida. Antes ‘sólo’ era la campeona paralímpica de maratón en los Juegos de Río 2016; ahora es un emblema. Hay que ayudar al compañero, aunque te metas en un lío.

David Ramirez / Araba Press

Ahora Congost vuelve a competir. Según reconoce, a sus 37 años y madre de cuatro niños, si hubiera ganado una medalla en París se hubiera retirado, pero la injusta descalificación le empujó a seguir. Con más apoyo económico y algo que le arde por dentro, quiere ganar en los Juegos de Los Ángeles 2028 en la categoría T12, aquella reservada a atletas con discapacidad visual. Para ello ha empezado una preparación que tendrá una primera parada en la Ibiza Media Maratón del próximo 5 de abril.

¿Fue mejor la descalificación que la medalla?
Ahora creo que sí. No tengo la medalla, no pude disfrutar del podio, pero lo que ocurrió en París me regaló un montón de experiencias, de oportunidades y, sobre todo, de cariño de la gente. Perdí la medalla, pero gané el cariño. Al principio lo hubiera enviado todo a tomar por saco. Pero ahora tengo claro que quiero sacarme la espina en Los Ángeles 2028.

La denuncia contra el Comité Paralímpico

En los últimos meses Congost ha cambiado de guía, de Carol, que tiene 57 años y combinaba el atletismo con su empresa -la cadena de peluquerías Carol Bruguera-, a Roger Sans, de 29 y centrado en el correr, liebre de una olímpica como Marta Galimany. Y en los últimos meses se ha hecho autónoma como conferenciante después de mucho tiempo combinando su trabajo como maestra con las becas como atleta. «Con Mia sigo teniendo buena relación, pero ya habíamos hablado que después de París cambiaría de guía. Me vino el nombre de Roger, que era mi nutricionista, y la adaptación ha sido fantástica. En Ibiza quiero volverme a sentir atleta y luego trabajar para llegar al 200% a los siguiente Juegos», proclama Congost, con una guerra aún por librar.

En los días posteriores a los Juegos Paralímpicos de París, la corredora española recibió la llamada del abogado Jean-Louis Dupont, famoso por el caso Bosman, que le ofreció apoyo legal para pelear por la medalla. Y en ello está. Con el apoyo del despacho Dupont-Hassel y de de Roca Junyent, Vigo y Meo Law, hace unos meses presentó una denuncia ante el Tribunal de Primera Instancia de París contra el Comité Paralímpico Internacional (CPI) para reclamar por los daños sufridos. Su intención es recuperar su bronce ex aequo por dignidad. O como mínimo forzar a un cambio de norma, que supuestamente ya está en marcha. En diciembre, el presidente del IPC, Andrew Parsons, aseguró que se iba a revisar para que no se repitieran agravios como el sufrido por Congost, pero de momento no se ha hecho.

David Ramirez / Araba Press

«La demanda tardará y no sé qué va a pasar, pero quería que mi reclamación fuera oficial», expone Congost, afectada desde el nacimiento por una atrofia del nervio óptico, atleta desde niña. Con sólo 15 años ya estuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, curiosamente en los 100 y 200 metros. Luego fue subcampeona de los 1.500 metros en Londres 2012 y campeona en Río 2016, aunque lo mejor estaba por llegar. «No es tan malo como piensas», le dijo su marido cuando lloraba en la meta de París 2024 y ciertamente no lo era.

El futuro de Dani Alves después de la absolución: representante de jugadores y en Barcelona

El futuro de Dani Alves después de la absolución: representante de jugadores y en Barcelona

En un par de semanas Dani Alves volverá a aparecer por la Mediterranean International Cup, un Mundialito oficioso para niños entre 12 y 18 años que se celebra cada año en la Costa Brava, pero esta vez, al contrario que en la última edición, no tendrá que esconderse de miradas y comentarios. Desde su salida de la cárcel el 25 de marzo de 2024, antes incluso de su absolución ayer, el ex futbolista había construido un futuro como empresario alrededor de Barcelona basado en su propia agencia de representación de jugadores jóvenes brasileños y en variadas oportunidades de negocios.

Hace sólo unos días, de hecho, creó una compañía nueva, Twinsglobal, que en principio comercializará una bebida, aunque todavía no la ha presentado. También tiene una empresa que gestiona sus inmuebles, como la mansión donde vive en Esplugues de Llobregat, pero su ocupación diaria se centra en ver partidos de chavales y ayudarles en sus carreras a través de OQP Sport & Management.

Con sede en la misma plaza Francesc Macià, en el medio de la Diagonal, la agencia hasta ahora no ha logrado gestionar ningún traspaso a clubes europeos, apenas lleva a un puñado de adolescentes de equipo menores brasileños, aunque eso posiblemente cambiará pronto.

Una posible indemnización

Si la sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya no es corregida por estamentos superiores, el nombre de Alves volverá a recordar sólo a sus muchos títulos y podrá volver a trabajar sin problemas en el mundillo. Como demostraron las palabras de ex jugadores como Xavi Hernández después de la entrada en prisión del ex lateral del Barcelona, su ascendente en el fútbol sigue siendo importante y posiblemente podrá hacerse un hueco como representante. Quizá la única duda será dónde lo hará.

En pleno proceso judicial, buena parte de su familia, como su madre o sus hijos Daniel y Victoria, se mudaron a Barcelona y ahora no parece probable su regreso a Brasil, al menos de manera inmediata. Además, más allá de idas y venidas, Alves ha recuperado su relación sentimental con la ex modelo canaria Joana Sanz, un motivo más para quedarse en España.

En todo caso, si quisiera hacerlo, Alves ya ha recuperado su pasaporte, igual que el millón de fianza que abonó y está en disposición de pedir una indemnización. En estos casos, no hay una cantidad fija, pero según un estudio realizado por EFE sobre las últimas sentencias de la Audiencia Nacional, se estima una compensación de 30 euros por día, lo que llevaría a Alves a ingresar unos 13.000 euros.

Cooper Flagg, la nueva "gran esperanza" blanca, el próximo número uno del draft de la NBA: "Será un jugadorazo"

Cooper Flagg, la nueva “gran esperanza” blanca, el próximo número uno del draft de la NBA: “Será un jugadorazo”

Su documental, cuando se ruede, empezará con una fecha y un lugar: 6 de julio de 2024, Las Vegas. Cooper Flagg, entonces un estudiante de instituto de 17 años, apareció en la concentración del USA Team previa a los Juegos Olímpicos de París y se puso a jugar con las estrellas que más brillan, LeBron James, Stephen Curry o Kevin Durant. Era sólo un entrenamiento, pero también algo más: «¿Realmente este chico es tan bueno?». En pocos minutos ya había respuesta. Flagg acababa una bandeja por encima de Bam Adebayo, mareaba a Jrue Holiday o anotaba un triple desde la esquina sobre Anthony Davis.

«Será un jugadorazo, un talento generacional. Ya juega como un veterano, sin nervios, y mejorará con la experiencia», sentenció Durant después de la sesión y el chico quedó bendecido. Desde entonces y hasta el próximo 26 de junio, cuando será escogido número uno del draft de la NBA, sólo quedaba la duda de si sería capaz de dominar la NCAA, la liga universitaria, una duda que se resuelve estos días. En el March Madness, el torneo a un solo partido que decide el título, su universidad, Duke, ya está en cuartos para enfrentarse este jueves a la Arizona de Conrad Martínez, ex del Joventut.

Cualquier otra cosa que no sea una victoria absoluta de Duke con Flagg elevado a MVP sería una sorpresa después de una temporada regular para la historia. Pese a ser un debutante, fue elegido mejor jugador de su conferencia con una media de 18,7 puntos, 7,5 puntos y 4,2 asistencias por partido y mucho dominio. En todo el año, Duke sólo ha perdido tres partidos con Flagg y otros dos jugadores, el tirador Kon Knueppel y el pívot Khaman Maluach, llamados a acompañarle entre los 10 primeros del draft. Pero... ¿En qué destaca Flagg? En realidad, en casi todo.

JARED C. TILTONGetty Images via AFP

Alero de 2,06 metros, fortísimo a su edad, lo mismo lanza triples con más de un 40% de acierto que rebotea o tapona, excelente defensor. En los profiles, los estudios previos al draft, suelen compararlo con Kawhi Leonard, aunque ya hay quien lo considera una suerte de LeBron James blanco. Porque sí, Flagg, es blanco, y de ahí su peculiaridad. En los últimos años ha habido varios estadounidense números uno del draft con quien se le puede comparar, como Anthony Edwards o Paolo Banchero, pero todos eran negros. Flagg, de hecho, sería el primer yankee blanco en ser escogido en primer lugar desde hace casi 50 años, desde Kent Bentson en 1977.

Muchos partidos de los Celtics

Nacido en Maine, en una comunidad rural que ya organizó una cabalgata en su honor cuando llevó al instituto Nokomis al primer título estatal de su historia, Flagg creció en una familia de jugadores de baloncesto -su hermano gemelo, Ace, también apunta a la NBA- e idolatrando a la leyenda blanca, Larry Bird. De pequeño, siempre viajaba con un DVD portátil para ver partidos de los Celtics de 1986 y aprender de sus movimientos. Pesadilla para la España de Hugo González o Izan Almansa en el Mundial sub-17 de 2022, luego se marchó a la academia Montverde de Florida, pero no perdió la unión con su lugar de nacimiento. Cuando todas las empresas de zapatillas le ofrecieron un contrato millonario, él escogió New Balance porque tiene dos grandes fábricas en Maine.

Centrado ahora en mandar en la NCAA, corren ya los cálculos sobre qué franquicia de la NBA disfrutará de su talento y, lo que más interesante, los análisis sobre dónde encajaría mejor. Hay una opción remota de que se una a Victor Wembanyama en los Spurs, pero lo normal es que acabe en los Hornets, los Utah Jazz o los Wizards, los peores conjuntos de la liga. «No quiero ser racista, pero Utah es un lugar muy blanco. Estoy seguro que lo ven [a Flagg] como su próxima gran esperanza, encajaría muy bien», comentó Draymond Green en su podcast.

Los bronces de Diamé y Canales, las medallas hechas en casa que llevaron a España al éxito en el Mundial 'indoor'

Los bronces de Diamé y Canales, las medallas hechas en casa que llevaron a España al éxito en el Mundial ‘indoor’

España también celebra éxitos que se crearon en otros lugares, especialmente en Cuba, como el oro de Jordan Díaz en los últimos Juegos Olímpicos o el bronce de Lester Lescay en el último Europeo en pista cubierta, pero mientras asciende una generación tan propia como las precedentes, formada en sus escuelas, enseñada por sus entrenadores. Si en los primeros casos se entiende el debate, en los segundos carece de argumentos. En el Mundial indoor de Nanjing que acabó este domingo, la selección de atletismo acabó con tres medallas, un número que no alcanzaba desde hace 15 años, gracias a Ana Peleteiro, Fátima Diamé y Josué Canales, tres atletas que maduraron en los tartanes del país. Si acaso la diferencia con los medallistas de Doha 2010, el proscrito Sergio Sánchez, Natalia Rodríguez y Ruth Beitia, está en la piel.

Después del éxito de Peleteiro el sábado, los bronces de este domingo de Diamé en la longitud y Canales en los 800 metros confirmaron la ascensión de un grupo que en este ciclo olímpico debería confirmarse como histórico. Junto a ellos, estos años, otros como Mohamed Attaoui o Paul McGrath, de apellido foráneo, hechos en casa.

La emoción de Canales

«He venido para quedarme y quiero seguir dando alegrías al atletismo español», proclamaba Canales, el descubrimiento del campeonato. Nacido en Honduras y criado desde los tres años en el barrio de Santa Eugenia, en Girona, al lado de Salt, esperó una eternidad para poder correr como español y, en cuanto lo hizo, se colocó entre los mejores del mundo. Nadie como él ejemplifica el valor del conjunto. Hijo de padres adolescentes, víctima de un mal divorcio, acabó corriendo de casualidad, pero en el club GEiEG le enseñaron a disfrutar del deporte y en el CAR de Sant Cugat, a disfrutar de la vida. Por eso antes de cada carrera señala su número de habitación en el centro, el 313; un agradecimiento. El otro, este domingo, fue para su abuela, Ruth Liliana, Nana, que voló de Tegucigalpa a Girona cuando él era adolescente para construirle un hogar, un lugar donde vivir en paz.

Dar YasinAP

«La dedicatoria de esta medalla tiene nombre y apellido, mi abuela Ruth Liliana. Yo no sería nada de esto si no hubiera sido por ella. Le debo el cielo a esa señora, la amo con todo mi corazón», se emocionó Canales que también agradeció a su entrenador, el ex maratoniano Carles Castillejo. En pruebas anteriores, Canales lo había perdido todo por no creérselo, «el síndrome del impostor», como reconoció, pero esta vez nada de eso. En la final, donde dominó el estadounidense Josh Hoey, se pegó a la espalda del belga Eliott Crestan y con él se fue hasta el podio.

El salto que espera a Diamé

Queda por ver a Canales -amigo íntimo de Attaoui- brillando en una competición al aire libre, pero a sus 23 años tiene mucho tiempo por delante para hacerlo. Como Diamé pese a sus 28 años. Horas antes que el mediofondista, la saltadora de longitud también acabó en tercera posición, la misma que hace un año en el Mundial de pista cubierta de Glasgow. De padres extranjeros como Canales, en su caso de padre senegalés y madre portuguesa, Diamé nació en Valencia y vivió tan cerca de sus pistas de atletismo del cauce del Turia que acabó apuntándose casi sin querer. Todos los días, a todas horas, veía gente corriendo, saltando, lanzando, ¿Qué hacer si no?

Desde hace unos años entrena en Guadalajara a las órdenes de Iván Pedroso y su progresión es innegable, pero continúa en busca de su gran salto. Este domingo, de hecho, acabó entre la alegría y la decepción por no haberlo conseguido. «Pensaba que podía llegar a 6,85 metros, pero es una medalla, no me voy a quejar», comentó después de quedarse con los 6,72 metros de su primer intento, superada por la estadounidense Claire Bryant (6,96 metros) y la suiza Annik Kalin (6,83 metros). Con molestias en la pierna derecha, su pierna de batida, durante todo el invierno, el bronce ya era mucho.

Canales gana el bronce en los 800 metros del Mundial 'indoor' y ya puede soñar con una vida resuelta

Canales gana el bronce en los 800 metros del Mundial ‘indoor’ y ya puede soñar con una vida resuelta

Enloquecía Josué Canales en el Nanjing Sports Park, tanto que hubo que esperarle un buen rato para completar la foto de los medallistas. El bronce en los 800 metros de un Mundial ‘indoor’, su primer éxito internacional, merecía ser celebrado como lo hizo: puños en alto al cruzar la meta, una vuelta de honor en solitario y gritos de alegría, muchísimos gritos de alegría. Hace no tanto, Canales no corría, es más, no sabía nada de atletismo y ahora está en la élite. A sus 23 años, el chico nacido en Honduras y criado en Girona en una familia desestructurada, ya puede soñar con una vida resuelta a base de dar zancadas.

Porque, con su escasa experiencia, pocos son capaces de correr con tanta inteligencia. Después del chasco del reciente Europeo ‘indoor’ de Apeldoorn, Canales se plantó en China con muchos deberes. Con su entrenador en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, Carles Castillejo, llevaban días estudiando cómo competir, cuándo ceder la cabeza, detrás de quién colocarse, y en la final de este domingo lo resolvió todo a la perfección.

Canales, con Hoey y Crestan, los medallista del 800.

Canales, con Hoey y Crestan, los medallista del 800.Dar YasinAP

El estadounidense Josh Hoey, un frontrunner obsesivo, se colocó en cabeza y Canales se mantuvo detrás del belga Eliott Crestan, todo un experto en pista cubierta. La intención era que Crestan le guiara y así fue. Aunque el también ‘yankee’ Brandon Miller intentó arrebatarle a Hoey el primer puesto, al final pagó el esfuerzo y se cayó del podio. Oro para Hoey, plata para Crestan y bronce para Canales, el tercero de España en el Mundial ‘indoor’. Después de los bronces de Peleteiro en el triple salto y Diamé en la longitud, la selección cerró el campeonato con una cifra de medallas que no se sumaba desde Doha 2010, con la más que dudosa plata de Sergio Sánchez en los 3.000 metros.

"Se lo dedico a mi abuela"

"En los últimos días no he hecho otra cosa que analizar la carrera, tenía que controlar las emociones. Llevaba dos finales con el síndrome del impostor, pensaba que no me lo merecía y he tenido que trabajar para ver que sí", explicaba Canales, emocionadísimo, en zona mixta, antes de añadir: "He venido para quedarme y quiero seguir dando alegrías al atletismo español. La dedicatoria de esta medalla tiene nombre y apellido, mi abuela Ruth Liliana. Yo no sería nada de esto si no hubiera sido por ella. Le debo el cielo a esa señora, la amo con todo mi corazón".

Como explicó en una entrevista reciente a EL MUNDO, Canales fue el primer hijo de un matrimonio adolescente que se rompió muy pronto y durante buena parte de su niñez no tuvo referentes. "Era un adolescente sin control, nadie me guiaba; si no iba al instituto a nadie le importaba. Si no fuera por el atletismo vete a saber dónde estaría", confesaba el corredor que empezó tardísimo. Aburrido por las tardes, un amigo le invitó a un cross, se unió a un grupo de 'runners' veteranos y al año siguiente ya estaba en un club, el GEiEG, donde verdadaremente aprendió los fundamentos del deporte. Luego llegarían sus éxitos, su dulce estancía en la habitación 313 del CAR de Sant Cugat -por eso hace el gesto de 3,1,3, antes de cada carrera- y ahora ya la cima mundial.

Amigo íntimo de Mohamed Attaoui, el otro nuevo portento del mediofondo español, ahora Canales tiene por delante una temporada al aire libre en la que debería confirmarse allí arriba y quien sabe si, en el Mundial de Tokio, elevarse como figura.

Fátima Diamé se cuelga el bronce en longitud y completa con Peleteiro el doblete de la amistad

Fátima Diamé se cuelga el bronce en longitud y completa con Peleteiro el doblete de la amistad

Siempre juntas, Ana y Fátima; siempre juntas, Peleteiro y Diamé. Compañeras de habitación en todas las concentraciones de la selección, compañeras de entrenamientos durante años a las órdenes de Iván Pedroso, ahora ya vuelven a ser compañeras en el podio. Como ya pasó el año pasado en Glasgow, en el presente Mundial ‘indoor’ de Nanjing las dos ya tienen un bronce. Si Peleteiro fue tercera el sábado en el triple salto, Diamé repitió su posición este domingo en el salto de longitud. Habrá celebración conjunta, de eso no hay duda.

Porque Peleteiro era favorita a la medalla, pero Diamé llegaba con muchas dudas. Una lesión en la pierna derecha le había obligado a un cambio de técnica exprés y, por sus marcas durante este invierno, se le suponía lejos de las mejores. No fue así. En su primer salto de la final, Diamé pegó un brinco que la llevó hasta los 6,72 metros y la colocó en el podio. Varias de sus rivales podían superarla -no era una marca imposible-, pero también podía ocurrir lo contrario.

RFEA / Sportmedia

La estadounidense Claire Bryant, universitaria hasta el año pasado, sorprendió con un salto de 6,96 metros que le llevó al oro y en el último intento la suiza Annik Kalin se hizo con la plata con una marca de 6,83 metros. Faltaban algunas referentes de la disciplina como Tara Davis-Woodhall, Malaika Mihambo o Larissa Iapichino, pero el bronce brilla igual.

"Estoy muy contenta. Como dije en el Europeo ha sido una pista cubierta muy dura porque he tenido que cambiar mi técnica debido a una lesión en la pierna derecha. No he tenido mucho tiempo para hacer los ajustes necesarios, pero me he sentido segura y estoy contenta de repetir medalla de bronce en el Mundial en pista cubierta. Siento que se acerca una buena temporada al aire libre", explicaba Diamé, que añadía: "Pensaba que podía llegar a 6,85 metros, pero es una medalla, no me voy a quejar. 6,72 metros es una marca que pueden saltar todas, así que yo no estaba para tranquila hasta al final, pero no he soltado el bronce".

El brasileño Dos Santos pierde el bronce en el Mundial 'indoor' por sus zapatillas ilegales

El brasileño Dos Santos pierde el bronce en el Mundial ‘indoor’ por sus zapatillas ilegales

Volaba el brasileño Almir Dos Santos en el Nanjing's Cube, la sede del Mundial 'indoor' que empezó este viernes, y lloraba emocionado con su bronce en triple salto al cuello. Después de varios años luchando contra las lesiones, por fin volvió a un podio; alegría, alegría. "Es difícil expresar con palabras lo que esto significa para mí", proclamaba en zona mixta y volvía a las lágrimas, un momento cumbre en su carrera. Pero cinco horas después era descalificado. En las pantallas del campeonato aparecía el aviso, DQ, y un motivo hasta ahora insólito: incumplimiento de la norma técnica 7.1 del reglamento de la Federación Internacional de Atletismo (World Athletics). "Conducta inapropiada o violación de las reglas sobre el calzado". ¿Qué había pasado? Se había equivocado de zapatillas. Y nadie le había avisado del error.

Desde hace cuatro años, la World Athletics restringe la ventaja que las zapatillas ‘mágicas’ ofrecen a los atletas actuales. En plena guerra tecnológica, la innovación se había ido de madre, cada día caían récords y hubo que actuar. Para la larga distancia se establecieron unos límites; para la velocidad, otras; y para los saltos, unos distintos. Tanto en longitud como en triple salto se estableció una altura máxima de 20 centímetros de mediasuela en las zapatillas, pero a los triplistas se les concedió una prórroga por la cual podían usar mediasuelas de hasta 25 centímetros. La concesión duraba dos años, hasta el pasado octubre, y provocó algún problema, como una marca no homologada a Yulimar Rojas en longitud por utilizar sus zapatillas de triple. Pero poco más.

PEDRO PARDOAFP

Hasta este viernes. Dos Santos se presentó en el Mundial indoor con sus Nike TJ Elite 2 del año pasado, con una mediasuela de 25 centímetros, y realizó todo el concurso con ellas. Este invierno ya había saltado en hasta cinco competiciones internacionales con ellas, así que muy posiblemente ni conocía el fin de la prórroga a los triplistas. Saltó, llegó a los 17,22 metros y finalizó tercero por detrás del italiano Andy Diaz (17,80 metros) y del chino Yaming Zhu (17,33), pero al acabar los jueces revisaron su calzado y decidieron descalificarlo. ¿Por qué esta vez sí y las anteriores no? Porque hubo una reclamación.

La nueva normativa de la World Athletics establece que la revisión de la altura de las zapatillas no se realizará previamente -como sí se hace con los tacos, por ejemplo-, si no que sólo tendrá lugar posteriormente si existe una denuncia. El organismo argumenta que el estudio del calzado exige horas y que es imposible aprobar todos los modelos en los minutos previos a que empiece una competición. Así que lo deja en manos del resto de atletas. Este viernes, algún rival de Dos Santos -el denunciante es secreto- tuvo que observar que utilizaba unas zapatillas obsoletas, presentó una reclamación y de ahí la expulsión de Dos Santos. La Federación Brasileña expuso sus alegaciones, pero la infracción de la norma por parte de su saltador era clara. Por primera vez, un atleta perdió una medalla por utilizar unas zapatillas que no tocaba.

Eric Vargas, el jugador de hockey víctima de un bolazo en la cara: "Me desenganchó los pómulos de la mandíbula"

Eric Vargas, el jugador de hockey víctima de un bolazo en la cara: “Me desenganchó los pómulos de la mandíbula”

«Cuando recibí el golpe, no me enteré. De repente, me encontré en el suelo y, al levantarme, me di cuenta que tenía la cara dormida, una sensación muy rara. Pero realmente no sentía un dolor extremo. Pensaba que no era grave, ni tan siquiera me mareé, salí por mi propio pie. Estaba en shock. Cuando llegué al hospital de la Vall d'Hebrón ya me vino».

El pasado 26 de enero, Eric Vargas jugaba un partido más, uno como otro cualquiera. Capitán del Voltregà de la OK Liga, la primera división española de hockey patines, se enfrentaba al Igualada y todo iba sobre ruedas, con 0-2 a su favor en el marcador, cuando le sobrevino la mala suerte. A falta de 6:57 minutos para el descanso, un rival, Guillem Llorens, de 19 años, le pegó una tarascada a la bola con tanta fuerza y tan poco control que acabó en la cara de Vargas. En todo el pómulo derecho. ¡Pam! El impacto silenció al público del pabellón de Les Comes en Igualada, pero la rápida reacción del afectado, que se marchó por su propio pie, tranquilizó a los presentes. No sabían que lo peor estaba por llegar.

«Se me puso la cara lila, toda hinchada y hubo que esperar a que bajara para la operación. Fue desagradable. El golpe fue tan fuerte que me desenganchó la mandíbula de los pómulos y me arrancó la nariz de cuajo. Estuve cuatro horas y media en el quirófano y me tuvieron que poner cinco placas para arreglarlo todo. Ahora tengo los pómulos y la nariz fijadas por debajo por placas. Por suerte me abrieron por debajo del labio y no me han quedado cicatrices. Si no te lo cuento, no sabes lo que me ha pasado», recuerda Vargas, que también tiene algún diente roto, pero reconoce que «es lo de menos».

"Ya he comenzado a masticar un poco"

Desde el bolazo no ha vuelto a comer sólido y ha tardado en recuperar el habla. Pese a todo se reconoce «afortunado» porque un poco más arriba, cerca de la zona cerebral, las consecuencias podían haber sido fatales. «Para lo que fue, mi recuperación ha sido rápida. De hecho ya he comenzado a masticar un poco e incluso a hacer un poco de deporte, por supuesto sin impacto», asegura satisfecho.

¿Ha hablado con el jugador que chutó ese bolazo?
Sí, sí, me pidió disculpas y yo las acepto, por supuesto. Hay jóvenes que chutan muy fuerte sin saber muy bien hacia dónde. Él sólo la enganchó mal y yo me puse en medio de manera instintiva. Si no llego a estar yo, esa bola sale del pabellón.

A sus 34 años, Vargas meditaba dejar el hockey patines al acabar esta temporada, pero después de lo ocurrido esperará. Quiere retirarse sobre la pista y además el Voltregà, su equipo desde los siete años, anda en apuros. El equipo, que llegó a ganar tres Copas de Europa en 1966, 1975 y 1976, está tonteando con el descenso y no quiere dejarlo en ese mal momento. Aunque necesite una máscara para jugar, volverá a hacerlo en unas semanas, cuando ya se haya recuperado plenamente. Eso sí, de ponerse el casco y la visera, ni hablar.

Como ya pasó hace cinco años con otro bolazo en la cara, en aquella ocasión a Roger Bars, jugador precisamente del Igualada, el debate sobre el uso del casco volvió en las últimas semanas al hockey patines, sin una conclusión clara. La bola pesa 155 gramos y puede alcanzar velocidades de hasta 110 km/h: el riesgo es evidente. En categorías de formación es obligatorio un casco integral, con visera de protección, pero los adultos todavía juegan sin protecciones.

"No creo que un casco hubiera aguantado"

«El problema es que no hay material específico del que te puedas fiar. Por ejemplo, los porteros juegan con casco, pero no hay ninguno homologado y a veces tienen que usar precinto para que no se abra. Hay cascos con viseras de los que utilizan los niños que se rompen por el medio. En un chute como el que recibí, no creo que que un casco hubiera aguantado», supone Vargas con un importante apoyo fuera de las pistas.

Asesor financiero en el Banco Mediolanum de Vic, su jefe es un compañero en el Voltregà, Jordi Burgaya, y estos días le ha echado una mano con el trabajo. «Tampoco quiero que ahora parezca que el hockey patines es un deporte peligroso. Yo llevaba jugando desde los siete años y hasta ahora nunca me había pasado nada. Estaba a punto de retirarme sin un rasguño», finaliza ya en plena rehabilitación para volver a coger el stick, olvidar lo sufrido y poner un buen cierre a su carrera.