La amarga huella de Koeman en Mestalla: una Copa, una guerra en el vestuario y una maldición

Actualizado Sábado, 22 marzo 2025 - 20:57

«Valencia nos ayudará», pronosticaba Álvaro Morata tras el empate ante Países Bajos en Rotterdam. Quien puede estar seguro de que nadie le echará una mano es Ronald Koeman. No hay peor estadio en el que presenta refugiarse el seleccionador neerlandés que Mestalla. Nunca ha vuelto a sentarse en el banquillo de un campo en el que dejó una tan amarga que, pese las vicisitudes que atraviesa el club en la última década, no se olvida. Koeman se fue de Valencia en 2008 con una Copa del Rey bajo el brazo, pero habiendo descompuesto un vestuario plagado de internacionales (Villa, Silva, Albelda, Marchena, Baraja o Joaquín) y dejándolo al borde del descenso.

Para saber más

Koeman fue elegido por Juan Soler para relevar a Quique Sánchez Flores tras un inicio de temporada que, pese a tener al Valencia cuarto, se consideraba insuficiente en aquellos tiempos. Estaba entonces en el PSV y se optó por pagar la indemnización para traerlo a Mestalla por tres años y que encabezara un proyecto para soñar con volver a pelear la Liga. Nada más lejano a lo que ocurrió.

En datos, los 22 partidos que la leyenda del Barça dirigió al Valencia fueron los peores en su carrera como entrenador. Dirigió un total de 34 partidos, con 11 victorias, nueve empates y 14 derrotas. Solo ganó el 41,7% de lo que disputó, el porcentaje más bajo de su trayectoria incluso en equipo donde también fue destituido.

En Liga fue un desastre. Sumó 18 puntos en 22 partido: cuatro ganados, seis empatados y 12 perdidos. De las siete jornadas en Mestalla, convertida siempre en un fortín para el equipo, perdió más que ganó. Cinco frente a dos y tres empates. Le humillaron el Barça, el Almería, el Sevilla, el Mallorca o el Racing de Santander. Tampoco en Champions le fue bien: una derrota ante el Rosenborg (0-2) y un empate a cero con el Schalke.

La Copa se convirtió en el único bálsamo porque ahí el Valencia sí funcionó. Eliminó al Real Unión, el Betis, el Atlético de Madrid y el FC Barcelona antes de plantarse en la final el 16 de abril de 2008 en el Vicente Calderón y vencer 3-1 al Getafe, el equipo de moda al que apoyaba hasta el Rey Juan Carlos.

la voladura del vestuario

Aquella final la ganó un vestuario con Baraja y Marchena como líderes que tuvo que remendarse y autogestionarse tras la voladura que había provocado el holandés en diciembre. En un día apartó a Cañizares, Angulo y Albelda. «Nunca vas a jugar en el Valencia conmigo. No creo en tu liderazgo», le dijo al capitán, que se pasó cuatro meses apartado y eso le costó que Del Bosque le dejara fuera de la Eurocopa de 2008.

La fractura social fue tremenda y el presidente Juan Soler acabó en el banquillo de los acusados demandado por Albelda, a quien no dejaban jugar pero le exigían los 60 millones de cláusula para salir al Villarreal. Ese ambiente respiraba el equipo y Mestalla mientras las derrotas se acumulaban. Koeman despreciaba a las leyendas, incluso a Joaquín que había costado 30 millones y, en opinión del entrenador, «no rindió ni 30 euros». La única decisión que perduró en el tiempo fue la apuesta por Juan Mata, recién llegado de la cantera del Real Madrid con 19 años y que tuvo especial brillo en la Copa.

Aquel título, que Albelda siguió en la grada como comentarista de una cadena de radio, ni siquiera se festejó. No quiso una plantilla desesperada ya con el holandés. Tanto que, tres días después de ser campeones, cayeron goleados 5-1 en San Mamés. Era su forma de exigirle al club, que ya había cambiado hasta de presidente, que despidiera al entrenador. Ni siquiera hacía falta. Entonces ver al Valencia a dos puntos del descenso era motivo suficiente para justificar esa decisión. Tuvo que aparecer por primera vez Voro González para, restituyendo a los apartados y sacando al grupo de la agonía para llevarlo a una décima plaza, muy lejos de Europa, pero tranquila.

Koeman salió de Mestalla con dos gestos. El primero, perdonar los tres millones de euros netos por cada uno de los dos años que le restaban de contrato con la única condición de que sí los cobraran íntegros sus ayudantes, Toni Bruins y José Mari Bakero. La segunda fue menos conciliadora. El neerlandés se fue dejando dicha una maldición: «Mi Copa será el único título en los próximos cincos años». En realidad fueron 11 los que tardó el Valencia en volver a ser campeón, en 2019 ante el Barça en Copa con Marcelino García Toral como entrenador.

Nunca volvió a pisar un área técnica en Mestalla. Nunca volvió a pisar un área técnica en Mestalla. En su etapa en el Barça, el regreso en mayo de 2021 se frustró por una expulsión. Aún así, su equipo venció 2-3. Su segunda temporada no duró lo suficiente al frente del equipo azulgrana como para tener opción de regresar. Ahora lo hace con Países Bajos, recordando lejanos aquellos momentos. Tuve buenos momentos aquí y otros menos agradables. Ganamos la Copa, buenos partidos ante el Atlético o el Barça, no todo fue malo», sonrió el entrenador al que no le gusta «ver al Valencia sufrir». «Un club para ganas cosas y crecer necesita tranquilidad. Tanto cambio de presidente, de dueños, de entrenadores... no es la mejor manera para mejorar", diagnosticó. En otro contexto, Mestalla agradecería sus palabras. Hoy recordará su amarga huella y bramará para que no salga ganador.

El debut silbado de Dean Huijsen entre la desgracia de los centrales: "Ha soportado la presión con naturalidad"

El debut silbado de Dean Huijsen entre la desgracia de los centrales: “Ha soportado la presión con naturalidad”

Cada marzo, España pierde un partido. Ocurrió en 2023 ante Escocia en el segundo partido de la era Luis de la Fuente buscando el billete para la Eurocopa de Alemania. Se repitió en 2024ante Colombia en un amistoso y estuvo a punto de ocurrir de nuevo en el estreno de los cuartos de final de Nations League. Sólo una vez al año tropieza la selección, pero no fue en Rotterdam ante Países Bajos porque apareció Merino en el minuto 92, disfrazado de 9, para cazar el empate y dejarlo todo pendiente de Mestalla.

No puso paños calientes el seleccionador al empate sufrido. "Ha sido a base de sacrificio. El partido ha sido tan difícil como pensábamos", admitió De la Fuente , que soñaba con derribar la estadística que dice que España no ha ganado nunca en tierras holandesas. "Hemos jugado bien por fases. Los primeros 20 minuto han sido buenos, luego ellos han llevado la iniciativa, nos han faltado precisión en los pases y nos hizo mucho daño el gol a los 50 segundos del segundo tiempo. Con los cambios le hemos dado más dinamismo y, tras la expulsión, he llegado el empate. Ahora tendremos que resolverlo en Mestalla", aseguró el seleccionador, que se encontró con un problema añadido. Si de la convocatoria se le cayó Iñigo Martínez por lesión, que se sumaba a las de Laporte y Vivian, en Rotterdam perdió a Cubarsí en el minuto 40 por una torcedura de tobillo y vio cómo Le Normand se llevaba otra entrada. Es le hizo llamar para que acuda a Valencia al central del Lazio Mario Gila.

En De Kuip, en una España poco reconocible, no renunció a otro debut que sigue haciendo que la selección tenga un sello: ser un equipo casi de niños. Al técnico riojano le gusta explotar el talento joven y, con una Eurocopa a su espalda, nadie se lo puede discutir. En Rotterdam, en el once titular estaba Cubarsí, con la mayoría de edad casi recién estrenada, y Lamine Yamal, que la roza, pero también Nico Williams y Pedri, con 22 años. Los cuatro fueron los primeros en tener protagonismo.

Los atacantes, porque se inventaron el primer gol que puso en ventaja la selección. Se empeñó Lamine en quitarle la pelota a Hato y se la entregó a Pedri para el ofreciera a Nico su quinto gol como internacional. "Tiene ojos en la nuca", decía el del canario el extremo del Athletic, que en 2025 ha visto despertar su instinto goleador y suma ocho tantos en 15 partidos.

A Cubarsí le tocó la cara amarga con la lesión, pero su relevo fue otro central de 19 años y 340 días que hizo historia y contra quien la grada bramó. Es la nueva joya de España aunque tiene un apellido familiar para los locales.

Dean Huijsen se convirtió en internacional con España en el país donde nació. De padres neerlandeses, a los cinco años dejó Ámsterdam para instalarse en Málaga y, tan malagueño se siente que, pese a los cantos de sirena de la '0range', eligió a la selección española para convertirse en el primero de los 866 internacionales con la Roja que nace en Países Bajos, el cuarto más joven debutar de los no nacidos en territorio nacional.

"Ha sido un sueño, estoy encantado con este debut. Creo que no lo he hecho mal. Lo que decía el público no me importaba porque estaba centrado en jugar en este equipo, que es un placer", explicó el joven jugador con acento malagueño que quiere más minutos. De la Fuente no se los niega: "Ha hecho un magnífico partido y ha soportado la presión con naturalidad".

Nada de esto le perdonaron sus compatriotas y el espigado central del Bournemouth tuvo que convivir con los pitidos constantes. Arropado por Le Normand, no le puso nervioso ni el castigo ni ver cómo le buscaba las cosquillas un inspirado Frimpong. Mientras, Asencio, el otro defensa con esperanzas de debutar en esta eliminatoria, vio el primer partido desde la grada.

A punto estuvo de arrepentirse De la Fuente cuando Hato arrasó a Le Normand. El neerlandés fue expulsado, pero se temió por el tobillo del central español, que acabó rehaciéndose y acabando el encuentro. Fue esa jugada la que acabó de ser decisiva porque dejó a España en superioridad y muchos metros para moverse a Dani Olmo, que empezó a encontrar a Nico Williams, enfrentado a un Frimpong ya obligado a defenderse. Koeman estaba pensando tratar de conservar la ventaja para llegar a Mestalla, algo que no ocurrió. España no pudo sacudirse la estadística y ganar, pero tampoco perdió.

Memphis Depay, el ‘ojito derecho’ de Koeman que acecha el récord de Van Persie: “Está muy fresco”

Actualizado Miércoles, 19 marzo 2025 - 23:07

31 años y con la carta de libertad camino del Brasil. El fichaje de Memphis Depay por el Corinthians el pasado mes de septiembre casi anticipaba la jubilación del delantero neerlandés. Hasta pareció que así lo entendía Ronald Koeman. El seleccionador, que siempre ha tenido una particular relación con el goleador, díscolo y con facilidad para envolverse en polémicas, lo dejó fuera de la fase regular de la Nations League. Había salido del Atlético de Madrid y no parecía centrado en el fútbol cuando, en agosto durante las vacaciones en Mónaco, fue detenido por superar la tasa de alcoholemia a bordo de su Rolls-Royce. Sin embargo, ahora lo recupera para la eliminatoria decisiva de cuartos ante España.

Koeman sabe perfectamente lo que Depay le puede dar. Lo conoció muy joven y domó su carácter para convertirlo en su 'ojito derecho'. Lo recomendó para el Barça, le perdonó sus extravagancias -como dar su apoyo a Quincy Promes y Dani Alves acusados de narcotráfico y agresión sexual- y no dudó en llevárselo a la Eurocopa pese a las lesiones que habían lastrado su temporada en el Atlético de Madrid. En Alemania, en el camino hasta las semifinales, fue titular en todos los partidos aunque sólo marcó uno de los diez goles de Países Bajos y dio una asistencia.

La lesión de Brobbey, el joven delantero del Ajax, le benefició entonces y con su recuperación, unida a la emigración a Brasil, perdió el sitio en la 'orange'. «He tenido mucho contacto con él. Todavía no está suficientemente bien», aseguró el técnico ante la primera convocatoria en el mes de septiembre.

Un viaje a Brasil para verlo en directo este enero le hicieron cambiar su visión. «Está mejor que en la Eurocopa», reconoció a su regreso. Ayer volvió a mostrarle su fe en el delantero. «La forma en que he visto a Memphis en Brasil y lo visto aquí, lo fresco y en forma que está, me da confianza», sentenció. Tanto es así que dejó en casa a Zirkzee, con un rendimiento discreto en el Manchester United.

A Memphis lo ve ahora en condiciones pese a que sus números en Corinthians se han ido convirtiendo cada vez en más discretos con el paso de los meses. Depay llegó al conjunto paulista en loor de multitudes, como lo que era: una estrella que no tenía sitio en las grandes ligas europeas, cuando quedaban 12 jornadas para finalizar el Campeonato Brasileño-Serie A. Jugó 11 partidos en los que marcó siete goles y dio una asistencia, que no sirvieron para evitar que Corinthians acabara séptimo, a 23 puntos del campeón, el Botafogo.

En el Campeonato Paulista, que se disputa del 16 de enero al 27 de marzo, el rendimiento de Depay bajó. Marcó dos goles y firmó cuatro asistencias en los once partidos disputados. Corinthians se clasificó para la final a doble partido ante Palmeiras, en la que tomó ventaja 0-1 el pasado domingo y que se decidirá el viernes 28.

La posibilidad de ganar el primer título de la temporada ha envuelto en polémica al delantero por las cláusulas de su contrato, que le han traído algún problema. En enero, el club anunció que Memphis cambiaría de dorsal: del 94 que lució de septiembre a diciembre pasaría al '10', aunque eso significara arrebatárselo al argentino Rodrigo Garro. Una decisión que no cayó bien en el vestuario.

Una prima, una condena y un récord

No es la única que ha hecho arquear la ceja a los aficionados que tanto le aclamaron. En el contrato del neerlandés figura que cobrará un bonusde 800.000 dólares (735.000 euros) en caso de que Corinthians se proclame ganador de alguno de los torneos que dispute. Eso supone que si el día 28 alza el trofeo del Campeonato Paulista, algo que no ocurre desde 2019, el 94% de las ganancias que le reportaría al club el título irían al bolsillo del delantero. Y eso en un equipo que pelea por generar ingresos genera recelos.

La convocatoria de Koeman le ha llegado a Depay la misma semana del partido de ida de la final y en la que el Tribunal Penal de Mónaco le ha condenado a cuatro meses de cárcel y 9.000 euros de multa por el conducir bebido.

Sin embargo, el delantero tiene en mente otro reto deportivo. Ya ha logrado ser el primer jugador convocado con Países Bajos mientras juega en Brasil, y ahora quiere hacer historia. Con 46 goles como internacional, está a cuatro de igualar los 50 de Robin Van Persie, máximo goleador neerlandés de todos los tiempos.

El descaro de Lamine Yamal que cierra la primera remontada al Atlético de Simeone: "Marco en los partidos importantes"

El descaro de Lamine Yamal que cierra la primera remontada al Atlético de Simeone: “Marco en los partidos importantes”

El fútbol de elite tiene currantes, estrellas, jugadores pesadilla para un rival y otros que siempre aparecen para resolver desde el banquillo. De todos ellos hubo una versión en el Metropolitano, en un duelo tenso y parejo que enloqueció los últimos 30 minutos para caer del lado azulgrana. Dejó el Atlético de Simeone escapar un 2-0 por primera vez desde 2007 ante un Barça letal.

Tuvo el duelo el Atlético en las diabluras de Giuliano Simeone, que persigue cada balón con voracidad y la generosidad necesaria para regalárselo a quien más daño puede hacer con él. Y tuvo a Lamine Yamal, capaz de colarse en el área como un fantasma para enganchar un disparo que se estrelló en el poste y esperar con paciencia que llegara su momento, su gol, ése que tapa bocas críticas. "Marco en los partidos importantes", aseguraba con una sonrisa pícara al final del encuentro. No le falta razón. Su último tanto en Liga, donde suma seis, se lo hizo al Real Madrid en el Bernabéu el 26 de octubre.

Letal fue desde el principio el jugador que casi tiene la mezcla perfecta entre Giuliano y Lamine: Julián Álvarez. El argentino es capaz de bregar sin descanso para encontrar las cosquillas a los rivales y, sobre todo, de asestarles el golpe en cuando detecta por dónde flaquean. Hasta donde le aguantaron la fuerzas y le dieron tregua sus problemas estomacales, fue un dolor de muelas para la defensa culé.

Con su gol a Szczesny en el minuto 45, la Araña suma 23 en su primera temporada en el Atleti, unos números que hacen pesar que firmará su mejor temporada como profesional. Tiene dos aliados para lograrlo. Uno es Griezmann, al borde de la jubilación pero con colmillo para ganarle una disputa a Lamine y a Koundé, y el otro Giuliano, que no dejó progresar a Balde y rebañó cualquier pelota que pasaba por su zona hasta sumar la séptima asistencia de gol, la cuarta a su compatriota esta temporada. Ambos son la pareja más productiva del ataque rojiblanco.

Al Barça, pese al arranque inicial con una conexión Olmo-Lamine que acabó en poste, el partido se le atragantó en la sala de máquinas durante demasiado tiempo. Anduvieron espesos Casadó, Pedri y Olmo, incapaces de morder y sin tener ni un segundo para levantar la cabeza. No encontraban el camino para asistir a Raphinha, engrisecido toda la primera parte, ni a Lamine, que tampoco pudo aparecer con facilidad sintiendo el aliento de Reinildo en su cogote. Como un islote estaba Lewandowski, que tuvo una asistencia de Pedri en el minuto 43 y la mandó rozando el larguero. Era el lanzamiento 21 que hace el Barça a los palos esta temporada y el polaco es quien más se ha estrellado, con seis remates. Todos tuvieron paciencia y todos fueron protagonistas.

Fue un Barça tan exigido como irreconocible durante la primera parte, sin tener en ningún momento el control del duelo y sin superpoderes. Por convicción, el Atlético le fue ganando terreno con la intención de proteger su ventaja en la segunda mitad. Pero aún tenían que aparecer más protagonistas. El primero fue Sorloth para convertirse en el mejor suplente de Europa. Saltó al campo para marcarle al equipo al que le tiene cogida la medida: seis goles en los últimos seis partidos, a los que suma tres asistencias. El noruego ha hecho 15 goles y de ellos diez los ha logrado saliendo del banquillo. El Atlético tenía que manejar una ventaja de dos goles, algo que nunca había dejado escapar en la era Simeone. No le ocurría desde el 4 de noviembre de 2007, cuando el Villarreal salió con un 3-4 del Calderón. Pero el Barça no había dicho su última palabra.

No lo había hecho Lewandowski, que apenas un minuto después bajó con el pecho un centro de Íñigo Martínez para batir a Oblak y sumar 22 goles en Liga y afianzarse en el Pichichi. Era el minuto 71, quedaban 20 y el Barça amenazaba, más aún cuando Flick mandó a Ferran al campo. No tardó en cabecear un centro de Raphinha para poner el empate en el marcador.

"De la rabia y de la impotencia hemos mostrado nuestra mejor cara", reconocía Lamine. Con el 2-2 empezó a despertar todo el talento culé y a pesarle en las piernas al Atlético la prórroga y los penaltis, pero no había daño moral ni fantasmas porque seguían buscando la portería de Szczesny.

No pensaban en que aún falta un futbolista por aparecer. Se había estrellado en un palo, rozado otro, pero esta vez armó un zurdazo que rozó en Reinildo para que Lamine Yamal saliera del Metropolitano con su sexto gol en Liga y un 2-3 que redondeó Ferran con el cuarto. Líder en solidez.

Asencio e Iñigo Martínez, las novedades de la lista de Luis de la Fuente: "Entrar en este grupo es muy difícil, es el campeón de Europa"

Asencio e Iñigo Martínez, las novedades de la lista de Luis de la Fuente: “Entrar en este grupo es muy difícil, es el campeón de Europa”

Los centrales del Real Madrid y el FC Barcelona Raúl Asencio e Íñigo Martínez son las principales novedades de la lista del seleccionador Luis de la Fuente para la eliminatoria de cuartos de final de la Nations League ante Países Bajos. España jugará el jueves 20 en Rotterdam y la vuelta será el domingo 23 en el estadio de Mestalla. No estarán ni Isco ni Gavi, ante lo que el seleccionador tenía una respuesta muy clara: "Hemos conformado una superselección que, para el plan de juego y de partido, es la mejor que se puede hacer. Entrar en este grupo es muy difícil. Es el campeón de Europa", sentenció De la Fuente.

A ninguno de estos futbolistas los ve fuera -"están presentes y estarán", advirtió- pero no es su momento. A quien le ha llegado es a Raúl Asencio, que lleva a la Absoluta saltándose las inferiores. "Hay jugadores que aceleran procesos. Siempre he demandado oportunidades para la gente joven y cuando cuando las aprovechan, demuestran que tienen hueco en el fútbol profesional. Es un jugador más que se suma a esta familia que hemos conformado", explicó.

La bajas de Laporte y Dani Vivian, pese al regreso de Le Normand, no solo le ha abierto la puerta al madridista, sino también a Íñigo Martínez. "No ha estado fuera de nuestros planes nunca. Esto es una gran plantilla, como en un club: unas veces juegas y otras no. Y la mayoría lo entiende. A Íñigo lo necesitamos porque encaja en nuestro plan de partido", argumentó el seleccionador, que también cuenta con Cubarsí. En lateral derecho se consolidan Pedro Porro y Mingueza y, en el izquierdo siguen fijos Cucurella y Grimaldo pese al buen momento de Balde y la recuperación de Gayà. "Conozco a Jose desde 2013, he hablado con él y le animo a seguir trabajando", dijo sobre el capitán del Valencia.

En centro del campo, sigue pesando la ausencia de Rodrigo, -"la recuperación es asombrosa y puede estar antes de lo previsto", desveló- pero se mantiene el núcleo duro al que no renuncia De la Fuente con Zubimendi, Fabián, Merino, a quien el seleccionador no ve como Arteta jugando de delantero, además de mantenerse Marc Casadó pese a no estar tan presente en los onces de Flick. Imprescindible siempre es Pedri, que atreviesa uno de sus mejores momentos.

"Su momento de madurez, de rendimiento, de interpretar el juego... pero sigo diciendo que no hemos visto al mejor Pedri. Nosotros lo vemos en una posición más cerca del área, pero ahora está más retrasado y lo hace excepcionalmente bien. Es el mejor jugador mejor del mundo en esa demarcación", reconoció. Por las palabras del seleccionador se deduce que tendrá que pelear por un puesto con Dani Olmo. "Vamos a enviar un escrito a la UEFA para que nos deje jugar con 16", bromeó De la Fuente.


Para el ataque, Lamine Yamal y Nico Williams siguen siendo imprescindibles. El seleccionador no dudó en defender al jugador del Barça ante algunas críticas por su falta de gol. "Tiene 17 años y sigue con su proceso de crecimiento y madurez. A él hay que pedirle que siga disfrutando del fútbol, de esa manera de entenderlo. El resto tenemos que entender que está en formación. Los primeros que lo vais a matar sois vosotros y tiene que estar preparado. Es parte de la madurez de un futbolista", recordó.

De la Fuente alabó al capitán Morata, pese a sus problemas físicos en los últimos meses y sigue contando Oyarzabal, Ayoze, Ferran o Dani Olmo. También se mantiene en la convocatoria Bryan Zaragoza y Samu, que hace mucho tomó la decisión de jugar con España.

No ha sido el caso del jugador del Betis, Assane Diao, que ha escogido Senegal. "A nadie se le obliga a jugar con España, deberían estar orgulloso de jugar con un campeón de Europa, del Mundo y de la Nations. Me quedo con Laporte, Le Normand, Lamine o... que se han quedado convencidos", zanjó De la Fuente.

De la Fuente anunció la lista desde la pasarela que une Valencia con los pueblos de L'Horta Sud, bautizada como Puente de la Solidaridad, por donde pasaron miles de voluntarios los primeros días de noviembre. Su gesto con las localidades valencianas afectadas por la Dana no ha quedado ahí. Para dar los nombres de los jugadores se ha ayudado de jugadores que se quedaron sin campos: el portero del Paiporta, Jorge Greus, el central de Benetússer, David Serra, el mediocentro del Aldaia, Mario García, y el delantero del Catarroja, Jorge Monforte.

España regresa a Valencia, donde no jugaba desde 2019, para disputar un partido que permitirá a la Selección pelear por revalidar el título como campeón de la Nations League. En Mestalla debutó De la Fuente como profesional y es un estadio que le trae grandes recuerdos. Ahora volverá para jugar una eliminatoria vital. "Este partido va a ser decisivo. Nos enfrentamos a una selección de máximo nivel, todos jugando fuera de Holanda, superjugadores que nos van a exigir estar al nivel que tuvimos en la Eurocopa", advirtió el entrenador.

La fase final, que también buscan Italia, Alemania, Croacia, Francia, Dinamarca y Portugal se disputará entre el 4 y el 8 de junio y la sede dependerá del duelo entre italianos y alemanes: el ganador será el anfitrión.

Nico Williams echa chispas para llevar al Athletic a cuartos goleando a la Roma

Nico Williams echa chispas para llevar al Athletic a cuartos goleando a la Roma

San Mamés puede romperse las manos aplaudiendo a un futbolista imprevisible que siempre aparece cuando hay que hacer al Athletic aún más grande. Si la grada quiere ver a su equipo en la final de la Europa League, si persigue ese sueño europeo, aparece Nico Williams para encarrilarlo con descaro dando la vuelta a una eliminatoria que se complicó en Roma. Si allí se la engriseció una expulsión y un error en los minutos finales, en Bilbao una roja le asistió en la remontada que, esta vez sí, hasta la grada protegió. [Narración y estadísticas: 3-1]

Tuvo que perseverar San Mamés hasta encontrar el primer gol de Nico Williams en el tiempo añadido después de una primera parte que se le puso de cara casi desde el inicio. La determinación con la que saltó al campo el equipo de Valverde deparó que, en el minuto 3, a Maroan Sannadi, en su primer partido decisivo en la Catedral, de esos que son para veteranos, le faltara un centímetro para conectar su testarazo a un centro perfecto que de Iñaki, convertido en un dolor de muelas para Angeliño y N`Dicka. Sin embargo, respondió la Roma con un remate de cabeza de Cristante al poste que asustó a la grada pese a estar anulado por fuera de juego.

Justo cuando el Athletic recordó que no iba a ser fácil remontar el 2-1 de la ida, el partido se le inclinó. Hummels se equivocó en un pase horizontal buscando a Mancini que cazó Maroan y el alemán, pese a que faltaban 30 metros para que el hispano marroquí pisara el área, lo derribó sin miramientos. Tampoco los tuvo el colegiado Turpin para mostrarle la roja directa y dejar a la Roma en inferioridad ante el gesto contrariado de Ranieri.

Rugió San Mamés y su equipo se instaló en campo italiano, buscando cómo activar a los Williams sin prisa pero sin pausa. Le costó muchísimo aprovecharse porque la Roma se comportó como un pinball: pelota que llegaba al área, un hábitat donde se siente cómodo, pelota que escupían. Era cuestión de no desesperar. Eso mismo se decían Dybala y Dovbyk, que ni olían el balón.

El Athletic tenían claro el plan: insistir. Maroan trató de picar un pase filtrado de Unai Gómez para sorprender al meta Svilar, pero el golpeo se le fue alto. Fue entonces Nico quien comenzó a aparecer para desequilibrar con conducciones verticales en las que fue capaz de retar a Cristante y Rensch, quebrarles con un gesto y cruzar un latigazo que se estrelló en el palo.

De nuevo el joven 9 de los leones armó un disparo duro que salvó el meta romano sin que su rechazo lo cazara Iñaki porque fue derribado sin que el VAR apreciara penalti. Veía Valverde que necesitaban acertar en el último pase, con el último remate, porque la Roma es capaz de sacudirte en un momento, como hizo en el partido de ida y en el minuto 38, pese a la inferioridad, otra vez Cristante enganchó un tiro que rozó el palo de Aguirrezabala.

Sin embargo, y pese a que Aitor Paredes le devolvió la ocasión, el premio para el Athletic llegó con el tiempo cumplido cuando Iñaki volvió a soltar otro centro que no pudo rematar Maroan en el punto de penalti pero quedó listo para que Nico fusilara en el segundo palo. Ya estaba la eliminatoria igualada, ahora había que ganarla.

El inicio de la segunda parte lo marcó un cabezazo de Iñaki a centro de De Marcos, pero Ranieri, consciente de que jugaba contra once y todo un estadio, también movió ficha para buscar una contra que le volviera a dar vida. La consiguió, pero Shomurodov no tuvo premio, como tampoco Berenguer cuando le dio la réplica. El duelo seguía siendo rojiblanco y había que cerrarlo. El primer paso lo dio Yuri con un impecable cabezazo que sorprendió a Svilar. Ese segundo gol ya invitaba al Athletic a mantener en control y la paciencia para no cometer errores. El fantasma de lo ocurrido en el Olímpico de Roma se esfumó cuando en el 82, otra vez Yuri subió la banda y asistió a Nico para que se colara en el área burlando a Mancini y a N'Dika y marcara el tercer gol.

Aun así, tocó apretar los dientes cuando Turpin señaló penalti por agarrón de Gorosabel a El Shaarawy. Marcó Paredes el 3-1 en el segundo minuto de alargue, pero la lección estaba aprendida y San Mamés sigue tras su sueño europeo que ahora pone en el camino al Rangers o al Fenerbaçhe.

Raphinha y Lamine Yamal, el dúo que hace brillar al Barça y lo lleva a cuartos tras golear al Benfica

Raphinha y Lamine Yamal, el dúo que hace brillar al Barça y lo lleva a cuartos tras golear al Benfica

Al atardecer, en la montaña de Montjuïc, con una ausencia clavada en las entradas del vestuario, Raphinha y Lamine Yamal se conjuraron para matar la pena y hacer brillar a un Barça que destrozó a dentelladas a un Benfica que, si esperaba a un rival afligido por el dolor, se equivocó. Fue atrevido, vertiginoso y voraz para meterse los cuatros de final en el bolsillo en un pestañeo. Es casi imposible parar al equipo de Flick cuando Pedri manda, genera e inventa, con Balde desencadenado en la banda, Lamine juguetón hasta con un agujero en la bota y Raphinha afilando el instinto caníbal. Eso le debió decir el técnico alemán al entrenador portugués, que tiene jugadores capaces de deslumbrar. [Narración y estadísticas: 3-1]

Apenas le costó diez minutos que todos aparecieran. Por la orilla derecha, Dahl sufría para perseguir a la joven estrella que no se cansaba de retarle con un descaro adolescente. Le enseñaba la pelota, se la escondía con un recorte mientras enfilaba el área y tumbaba a Florentino para armar un centro chut entre dos centrales que acabó rebañando Raphinha en el segundo palo. El primer gol ya daba la medida de lo que sería el partido.

Se enrabietó el Benfica y pensó que podía hacer enloquecer el encuentro a base de correr hacia el área de Szczesny. De la primera contra, un minuto después de que el Barça se adelantara, nació el empate con un cómodo testarazo a bocajarro de Otamendi en un saque de esquina. Al argentino le había dejado solo en un desajuste de las marcas. Ya no se equivocaron más los azulgranas.

Seguía encantado Lamine buscándole las cosquillas a la defensa portuguesa y probando a ver cómo podía sorprender a Trubin... hasta que lo logró. Pueden prever los rivales cuáles van a ser sus movimientos, pero no pueden pararle. Enfila el área, se cuela, se perfila y, esta vez, acarició la pelota para enviarla al palo largo donde el guardameta ucraniano no alcanzaba. Y lo hizo con la bota rota, para convertirse en el jugador más joven en marcar y dar una asistencia en Champions.

El dominio del Barça era incuestionable y el Benfica no encontraba la manera ni siquiera de sostenerse con vida en una eliminatoria que debía remontar. Cuando lo intentaba, el oficio culé en el fuera de fuego les penalizaba, especialmente a Pavlidis, el único jugador con capacidad de inquietar. Apareció entonces Dani Olmo para sumarse al recital con sombreros en la medular y una asistencia al punto de penalti a Lewandowski que el polaco, grisáceo quizá por sus molestias físicas, estrelló en el cuerpo del cancerbero del Benfica. El resultado era corto y, aunque el partido parecía controlado, el Barça merecía más. Y buscó más.

Lo hizo Balde con una contra eterna desde campo propio, viendo a Raphinha y Lamine cabalgar por los costados pero aguantando para, con un pase preciso, regalar el tercer tanto al brasileño. Con 11 goles, se convierte en el Pichichi de la competición. El Barça disfrutaba tanto que hasta se olvidó de mirar al cielo de los médicos con cada gol, quizá porque la plena felicidad es el mejor homenaje.

No cambió nada tras el descanso y el Benfica volvió a estar a merced de los culés. Incapaz de robar la pelota y conducirla, el único que se revolvía era Pavlidis, pero caía en la trama de la línea defensiva o se topaba con Szczesny, que apenas tuvo que aparecer en todo el partido.

Si Bruno Lage buscó activar al Benfica desde el banquillo, Flick empezó a mirar la hoja de excel para proteger a Lewandowski de sus molestias, a Dani Olmo y hasta a Iñigo Martínez de una amarilla de quedarse castigado en cuartos. El colmillo de Ferran y el instinto de Gavi debían ser suficientes para aguantar la cómoda victoria con largas posesiones que arrancaron los olés de la grada y también para agrandarla. Pero se guardaron los goles.

Hubo tiempo para taconazos de Raphinha con De Jong y hasta para que entre Koundé y Sczcesny se liaran ante un cabezazo de Amdouni que atajó el polaco. Nada iba a amargar la felicidad. Ahora, las vallas en el camino las pondrán el Lille o el Borussia Dortmund.

La ACB anuncia que el Roig Arena de Valencia será la sede de la Copa de Rey de 2026 y 2027

Actualizado Martes, 11 marzo 2025 - 18:19

El nuevo Roig Arena, el recinto multiusos que impulsa el empresario Juan Roig en Valencia, será la sede de las dos próximas ediciones de la Copa del Rey, 2026 y 2027. Así lo anunció este martes el presidente de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB), Antonio Martín, en un acto en el Palau de la Generalitat en el que estuvo acompañado por el presidente Carlos Mazón y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, administraciones responsables del acuerdo por dos ediciones, un hecho inédito.

"Estamos muy felices de poder anunciar las dos próximas ediciones de la Copa del Rey. Valencia lo tiene todo, las facilidades para venir, el clima... Si a todo eso le añades una instalación como el Roig Arena, es una combinación perfecta. Será un evento inolvidable que va a cambiar para siempre la Copa. El Roig Arena condiciona positivamente lo que tratamos de hacer con la Copa del Rey más allá de la práctica del baloncesto", explicó Antonio Martín, que se erigió "en voz del baloncesto" para agradecer a Juan Roig "todo lo que hace por el baloncesto".

El Roig Arena, que estará operativo a partir del próximo verano, será la casa del Valencia Basket y aspira a ser sede de eventos, culturales y empresariales, pero sobre todo deportivos de primer orden como puede ser la Copa del Rey "y otros que están cociendo de los que no puedo hablar", avanzó Martín.

La edición de 2026 se celebrará del 19 al 22 de febrero y la disputarán los siete primeros clasificados de la Liga Endesa al finalizar la primera vuelta de la fase regular junto a Valencia Basket como anfitrión. No está asegurado que el equipo valenciano tenga también plaza asegurada para la 2027 porque, según fuentes de la ACB, el sistema que rige las competiciones es anual y no pueden garantizarlo.

Que el Roig Arena se convierta en la casa de la Copa del Rey es gracias a la implicación de las instituciones que ven en este evento una fórmula para la "recuperación emocional", en palabras de Carlos Mazón. "Demostramos que somos capaces de brillar desde ya. Somos capaces de esto y de más. Volvemos al brillo, al liderazgo y volvemos a estar al 'cap davant' en los grandes eventos", explicó el presidente confirmando que "Valencia y la Comunidad Valenciana, juegan las grandes ligas". "Que nadie piense que hemos abandonado nuestra ambición y nuestras ganas de brillar", puntualizó.

La alcaldesa de Valencia, por su parte, agradeció a todos los que han hecho posible este acuerdo. "Tenemos un buque insignia como el Valencia Basket y ahora la mejor instalación de Europa. Es un lujazo acoger la que para muchos es la competición de clubes más espectacular del baloncesto FIBA y hacerlo en este escenario", destacó Catalá, que confirmó la predilección que siente por este deporte.

El Valencia se agarra a los goles de Sadiq y obra ante el Valladolid el milagro que le saca del descenso

Actualizado Sábado, 8 marzo 2025 - 21:01

Cinco meses y medio, 162 días, 19 jornadas, todo ese tiempo ha pasado el Valencia en puestos de descenso, con Mestalla ejerciendo de salvavidas pero cómo al equipo le costaba reaccionar. Sufría el mismo castigo que Sísifo, condenado a empujar la piedra por la ladera de la montaña, a pelear por sacar la cabeza de la cola de la clasificación y, cuando parecía que llegaba con ella a la cima, que podía pasar una jornada sin estar en peligro, algo ocurría y le obliga a empezar de nuevo. Ante el Valladolid, también se enfrentó a lastres como la falta de acierto o el error tan grosero como inesperado de Mamardashvili, pero reaccionó, se sacudió Sadiq la losa de sus fallos y logró el milagro de asomar la cabeza para tomar aire fuera del infierno. [Narración y estadísticas: 2-1]

El momento del Valencia, sin permiso para descuidarse ni un momento, se evidenció claramente en este partido y lo personificaron el atacante nigeriano y el guardameta con errores groseros. El primero perdonó clarísimas ocasiones de gol que bien podían proporcionado un descanso a Mestalla, que por primera vez en mucho tiempo percibió que podía ver fútbol sin tener un nudo en el estómago de manera permanente. Le había regalado esa tranquilidad el gol de Diego López en apenas seis minutos y la ocasiones que fueron cayendo, una tras otra, en el área de Hein. Alguna tenía que entrar, que sí, que el Valencia estaba dominando a un Valladolid que ni siquiera intimidaba y que había tenido que reponerse de la conmoción que obligó a su central David Torres a abandonar el campo. El aturdimiento lo había demostrado todo el conjunto pucelano, que respiraba al ver que el corto marcador les daba vida. Y así fue.

En el minuto 40, Mamardashvili, el mismo jugador de manos milagrosas en el que se impulsó el Valencia la pasada temporada, le regaló el empate con un fallo incompresible en la salida de balón. Sin tensión, sin saber a quién tenía que entregarle la pelota, la mandó a los pies de Latasa, que no perdonó y se llevó el empate al vestuario. No está el georgiano entero, aparecieron algunos pitos en Mestalla que se tornaron en aplausos para sostenerle el ánimo.

Imposible no responsabilizar al guardameta, pero tampoco se pueden olvidar que hubiera sido un lunar si en ataque el Valencia hubiera sido más letal. Hasta cinco ocasiones claras tuvo de ampliar el marcador. La tuvo Rioja en el minuto 10 con un disparo perfilado que se le escapó rozando la escuadra. Más clara fue cinco minutos después la de Sadiq, que no enganchó de cabeza un centro telegrafiado por Gayà.

Volvió a fallar el nigeriano, titular indiscutible por la lesión de Hugo Duro, al no aprovechar otro centro raso que le sirvió el capitán al punto de penalti tras una jugada de pizarra al saque de una falta a la media hora de partido. Dos minutos después, cabeceó alto otra pelota llovida de Almeida, muy gris. El Valencia generaba mucho peligro sin que su delantero fuera capaz de sacar provecho ante un Valladolid que parecía capaz de acompañar.

Se animó Rioja, poco exigido en sus labores de carrilero y más centrado en intimidar como extremo, a conectar con Diego López pisando área para dejársela de cara a Enzo Barrechena en la frontal. Pero el tiro del argentino, sin demasiada fe en su golpeo, se perdió a la izquierda de la portería pucelana. Es lo único que le falta a este centrocampista que cuajó un partido soberbio y que ha dado estabilidad al juego del equipo.

Ya con el empate, fue de nuevo la conexión Rioja-Gayà la que provocó que el sevillano enganchara un testarazo al fondo de la red, aunque en un ajustadísimo fuera de juego. No se afinaba.

El Valencia volvió tras el descanso con la herida abierta de un castigo que no merecía, y le costó algo sobreponerse. Lógico porque el rival intentaba no enterrar todas sus opciones de salvación y eso pasaba por no dejar pensar. Lo pudo hacer el medio argentino para enviar una pelota a Sadiq que la espalda de Cenk. Esta vez no falló. Con su control orientado y su poderoso cuerpeo venció al turco en el duelo para batir a Hein. Se había redimido, como también lo hizo Mamardashvili salvando un cabezazo de Latasa en el minuto 59.

Desde ahí mostró el equipo de Corberán una versión desconocida: supo manejar en el encuentro, con Enzo a la batuta, contener el ímpetu que, aunque fuera por agallas, mostraron los pucelanos y hasta pudieron marcar el tercero en un córner que Tárrega cabeceó a la cruceta. Mestalla, al borde de Fallas, encendió la traca que le permite soñar con la permanencia.

El Barça se agarra al instinto de Raphinha y al ‘jubilado’ Szczesny para asestar el primer golpe al Benfica

Actualizado Miércoles, 5 marzo 2025 - 23:25

Si no se puede ser brillante hay que ser práctico. Eso fue lo que logró el Barça para salir vivo de Lisboa en un duelo que se complicó mucho en apenas 20 minutos por la expulsión de Cubarsí. Necesitó para lograrlo la mejor versión de Szczesny, un portero jubilado que se agigantó para hacer milagros, y del despertar de Raphinha, un futbolista determinante casi más por carácter que su fútbol, que es mucho. Se arremangaron los azulgranas demostrando que saben jugar de frac y con el mono de obreros. [Narración y estadísticas (0-1)]

Fue el meta polaco el primero que recordó al Barça el valor de lo que estaba en juego en Lisboa. De nada serviría una brillante liguilla si un tropiezo en octavos te condena a ver la competición por la tele. No habían pasado ni 30 segundos cuando la primera pelota que tuvo el Benfica se convirtió en un disparo de Aktürkoglü que salvó una mano milagrosa. El susto espabiló al equipo de Flick, que había puesto en el campo a todo su talento. Por primera se encontraban De Jong, Pedri y Dani Olmo. Suyo fue el primer el aviso a los portugueses con un remate que salió rozando el palo. Incluso se animó a probar Cubarsí con un flojo cabezazo que atajó Trubin. El central sería protagonista en negro poco después, pero el guardameta ucraniano arrancó antes los vítores del estadio con una triple parada a todo el frente de ataque culé: despejó el tiro de Olmo a pase de Raphinha, escupió el rechazo que cazó Lewandowski y, reptando para tapar portería, atajó también el tercer intento de Lamine Yamal.

Aunque el Benfica pareció querer enloquecer el juego, el Barça le iba cogiendo el pulso y se engrasaba con la pelota en los pies buscando la grieta de un rival que no se descomponía. De hecho, trataron de acercarse los lisboetas, siempre con el instinto de Pavlidis, explotando su velocidad a la espalda de los adelantados centrales. Fue así como asestó el primer mazazo al Barça en el minuto 22. Se había colado por el eje de la zaga y envió a Cubarsí al vestuario con roja directa por frenarle. El plan que tenía Flick tenía que cambiar. Sacrificó a Olmo para poner en el campo a Araújo y la tarea de buscar las cosquillas al Benfica se complicó. Aún así cogió aire porque los locales no supieron aprovechar su superioridad.

Una estrella al ralentí

De Jong y Pedri trataron de dormir la pelota echando mano de galones. Había que resistir. Hasta la aparición de bengalas en las gradas contribuyeron a darles un respiro para adaptarse. De las botas del neerlandés y del canario salieron las mejores asistencias que Raphinha, por primera vez, interpretó mal durante muchos minutos y a un Lamine Yamal al ralentí.

Mientras, el Benfica no sacaba provecho porque Pavlidis siguió con el punto de mira desajustado y otra vez Szczesny apareció, esta vez disfrazado de Gonzalo Pérez de Vargas, para salvar un testarazo a bocajarro de Aktürkoglü. Pese a todo, el Barça tuvo una clara ocasión al filo del descanso cuando un taconazo de Pedri pegado a la orilla izquierda permitió a Raphinha encarar a la carrera el área. Lo que merecía un zurdazo inapelable lo convirtió en una asistencia estéril a un tibio Lamine.

Necesitaba el Barça intimidar más en la segunda parte y lo que se encontró fue un Benfica más entero y con las ideas muy claras. Una de ellas es que debía empezar a aparecer Carreras. Asomó para poner un centro raso a Pavlidis y Flick entendió que era el momento de mandar a Yamal al banquillo y buscar el colmillo de Ferran. El equipo, mientras, se sostenía en su portero, al que nadie se atreve a cuestionar.

Raphinha festeja el gol del triunfo en Da Luz.

Raphinha festeja el gol del triunfo en Da Luz.AP

Fue entonces cuando Raphinha recordó lo estelar que fue, en este mismo estadio, hace unos meses y se sacudió la nube negra que lo ofuscaba. Titubeó el Benfica en una salida de pelota y el brasileño apareció para robar y soltar un latigazo desde la media luna que batió a Trubin. En el peor escenario, el Barça había vuelto a aparecer.

Ya no pudieron los azulgranas salir del asedio lisboeta. Vivieron pegaditos a su área pequeña y refugiados en el acierto del guardameta polaco, a quien nadie puede recuerda que volvió del retiro. Volvió a amargar a Aktürkoglü, un fuera de juego de Pavlidis le libró de un penalti por tumbar al griego y todo el equipo se amuralló a su alrededor para resistir el bombardeo a base de saques de esquina. Puro oficio para mantener una meritoria ventaja.