A solo unos metros del tee del hoyo uno, en la famosa terraza de la casa club de Augusta National, se juega cada semana del torneo otro bien diferente. El foco social se traslada a las chaquetas verdes, que se entremezclan con los tonos verdes, amarillos o blancos de la particular pasarela de vestidos de gasa o floreados, que en muchos casos combinan a la perfección con el Azalea, el cóctel de moda que solo se puede tomar aquí esta semana. Estar en el Masters de Augusta, y más aún como socio o invitado de uno de ellos, es un símbolo de estatus.
Bajo el gigantesco roble de este exclusivo rincón del campo apareció al mediodía Rafa Nadal, en su primera visita al Masters, invitado por la única socia española, Ana Patricia Botín. Rahm tuvo un ritmo tan frenético como cuando competía, de un partido a otro, aunque se quedaría gran parte de los segundos nueve hoyos con Rory McIlroy, uno de los líderes de la jornada con 67 golpes (-5). Nada hacía presagiar en el soleado y apacible día en Augusta que Jon Rahm iba a firmar su peor resultado en 10 años y en 40 rondas de Masters de Augusta, una inexplicable debacle donde por primera vez el de Barrika no logró arañar ni un solo birdie al recorrido.
Todo fue mal en el golf del gran dominador de la liga saudí, pero su juego fue especialmente dramático a medida que se acercaba a los secos y duros greenes, donde el español perdió más de cuatro golpes con respecto a la media del torneo. De hecho, de su historial en majors desde que se contabiliza esta estadística en 2020 no existe una referencia tan catastrófica de una jornada tan aciaga con el palo más definitivo de la bolsa. Los 78 golpes finales (+6) dejan al ganador del torneo en 2023 en un serio aprieto, ya que la progresión del corte oscilará mañana entre el +4 y +5. “Ha sido todo, todo igual de mal….”, comentaba de forma lacónica el campeón español. “Ahora mismo no puedo hacer un análisis, simplemente un mal día, tengo que pasar página“, añadía ante las preguntas de la prensa española. “En general es de los días en los que más difícil he visto el campo, hay que jugar muy bien al golf. El campo está hoy casi como suele estar un domingo con buen tiempo”, analizaba antes de buscar algún aspecto positivo del día: “Lo único bueno del día es que no he hecho 80”, finalizaba.
El mejor español, con una ronda del par del campo, fue Sergio García, que contra todo pronóstico fue capaz de construir una jornada más que correcta de golf con sus 72 golpes finales. “Tenía un drive muy malo, horroroso, de dejar el golf, y pegué un hierro 4 abriendo la bola 60 metros”, comentaba el de Castellón con respecto a uno de los golpes del día en el hoyo 17. “Es el mejor golpe que he pegado en Augusta, sin duda. Es un buen resultado porque no me encuentro bien, aunque te vas pensando que podría haber hecho dos bajo par perfectamente”, explicaba. “Tengo el juego con alfileres en estos momentos”, se sinceraba con un horizonte no demasiado halagüeño para la segunda jornada.
Y otro de los momentos épicos del día se vivió a primera hora con un pletórico José María Olazábal, que en el día en el que su mentor hubiera cumplido 69 años quiso recordar a Seve llegando a liderar el torneo con -2 en su fase inicial. “Ha sido una sorpresa, para mí y para todos, supongo. Pero me he visto ahí arriba y me he dicho: ¡Vamos! ¡Estás liderando el Masters! Obviamente ha sido un momento divertido e ilusionante, pero hay que ser consciente y realista de dónde estás. No aspiro a ganar el Masters, pero sí a seguir disfrutando todo lo que pueda, dando lo mejor de mí, como siempre, y alguna alegría como esta”, comentaba el ganador de dos chaquetas verdes, que todavía hoy se emocionaba cuando le recordaban la onomástica de Ballesteros. Olazábal ha sido el mejor jugador de los 91 participantes en este Masters alrededor del green, donde ha sido capaz de ganar casi cinco golpes con respecto a la media del torneo.
Solo 16 jugadores fueron capaces de jugar bajo el par en una primera jornada donde ni los más veteranos recordaban un campo tan duro. Con 67 golpes (-5), Rory McIlroy y Sam Burns, uno de los mejores pateadores, compartieron la primera posición, con el número uno Scottie Scheffler finalizando en la sexta plaza con 70 golpes.
Sergio García, con su ronda del par, fue el mejor jugador de los nueve representantes del LIV Golf, que acumularon un resultado de 31 golpes sobre el par del campo. Con el golf espanol fuera de juega, el Masters prepara su edición más tensa y dura.






