La jugadora de bádminton Carolina Marín ha vuelto a entrenarse en pista con una raqueta ocho meses después de que sufriera la rotura del ligamento cruzado anterior y de los dos meniscos de la rodilla derecha durante su participación en los Juegos Olímpicos de París.
Marín colgó este martes en sus redes sociales un vídeo del entrenamiento que llevó a cabo ayer, lunes, en el Centro Especializado de Tecnificación Deportiva de Madrid, donde trabajó con la raqueta golpeando el volante, detalles que pudo conocer EFE de fuentes del entorno de la jugadora.
“Vuelta a la pista ocho meses después”, señala la campeona olímpica y mundial en su mensaje, que acompaña con la etiqueta ‘Puedo porque pienso que puedo’ a la que ha recurrido durante su recuperación.
La jugadora onubense sufrió la tercera lesión grave de rodilla de su carrera el 4 de agosto de 2024 en la semifinal de los Juegos Olímpicos cuando tenía a la vista su pase a la final al dominar a la china Bing Jiao He en el segundo set.
La situación para la jugadora fue realmente dura, una época complicada. En los últimos años ya había sufrido otras graves lesiones también de rodilla. En 2019, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y en 2021, rotura de ligamento cruzado y de meniscos de la rodilla izquierda.
Meses atrás, el 30 de diciembre, Marín ya había colgado un vídeo con motivo de su regreso a los entrenamientos cinco meses después de la lesión.
La premio Princesa de Asturias de los Deportes 2024, que el 15 de junio cumplirá 32 años, no ha detallado qué plazos maneja ante un posible regreso a la competición.
Huelva acogerá el Campeonato de Europa absoluto de bádminton en 2026, que se celebrará entre 6 y el 12 de abril, una cita sobre la que la jugadora no ha ocultado su ilusión en poder participar.
“Es una ilusión muy grande en el horizonte. Me haría mucha ilusión volver a competir allí, en mi tierra, con toda mi gente”, confesó a finales de noviembre en la presentación de un documental sobre su trayectoria.
Lo que estaba siendo una mañana tranquila en París, en la que España iba a asegurarse otra medalla con una de sus grandes bazas, ha terminado convirtiéndose en un drama. Carolina Marín, que dominaba su partido de semifinales ante la china He Bing-Jao (21-14 y 10-5 en el segundo set), ha tenido que retirarse por una lesión en la rodilla derecha. Una lesión que ha dejado sin lugar a dudas uno de los momentos más trágicos de esta edición de los Juegos Olímpicos.
Marín, tras intentar volver a la pista con una rodillera, ha tenido que abandonar minutos después entre lágrimas y desistir en la lucha por recuperar ese ansiado oro que ya consiguió en Río de Janeiro en 2016. Tras la retirada, numerosas personalidades tanto del mundo del deporte como de otros ámbitos han tratado de enviar todo su apoyo a la atleta onubense.
Una de las primeras ha sido la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, que precisamente se encontraba en el pabellón. "Los gritos de dolor nos llevan a pensar que esto puede ser mucho más serio. Esperemos que, más allá de la pérdida de la medalla, no sea tan grave como parecía". Alegría ha declarado ante los medios que ha preferido no entrar al vestuario, ya que estos "son momentos para estar con la familia y el equipo". Eso sí, aprovechó su comparecencia ante los medios para ofrecerle el apoyo del Ministerio: "Con los deportistas hay que estar antes y durante la competición, pero también después, especialmente cuando ocurren desgracias como estas".
José Manuel Rodríguez Uribes y Pilar Alegría aplauden a Carolina Marín tras su retiradaEP
Poco después, su entrenador, Fernando Rivas, ha compartido en zona mixta las amargas sensaciones de todo el equipo tras la lesión. "Carolina está hundida. No tenemos palabras. Me ha mirado y me ha dicho: 'Me he roto'. El momento de forma en el que llegaba, cómo estaba yendo de menos a más en la competición... ", se ha lamentado Rivas ante los medios. "Más que injusto, ha sido muy cruel":
También el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha realizado una publicación en sus redes sociales con la intención de animar a la atleta onubense. "Eres y serás una campeona. Toda España está contigo", se puede leer en el tweet del presidente.
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En la misma línea, la Casa Real también se ha pronunciado a través de su cuenta de Twitter: "No hay metal que alcance el valor de la lección de pundonor y orgullo que has dado. La más digna representación del espíritu olímpico Volverás más fuerte, como siempre has hecho y mereces la ovación de toda España. Gracias, Caro".
Minutos más tarde, el presidente de la Federación Española de Bádminton, Andoni Azurmendi, aseguró que van a solicitar al COE y al COI el bronce honorífico para Marín. "Estamos moviendo esa gestión. Vamos a tratar de solicitarlo, creo que es un clamor. Lo vamos a intentar", aseguró. "Estamos todos tristes, la están trasladando a la Villa Olímpica y la decisión que tome ella será la que hagamos", añadió.
Entre los deportistas españoles, dos futbolistas del FC Barcelona, Pedri y Alexia Putellas, han sido de los primeros en reaccionar. "Eres una campeona, Carolina Marín", ha escrito el canario en su cuenta de Twitter.
Un histórico del deporte español ya retirado como Pau Gasol ha enviado todo su apoyo a Carolina Marín también a través de redes sociales. "Nos duele muchísimo verte retirarte por una lesión, pero nos has demostrado ser una auténtica CAMPEONA. Te queremos, Carolina Marín, Estoy seguro de que pronto te veremos sonriendo de nuevo. Siempre a tu lado", se puede leer en un tweet en el que el ex jugador de baloncesto ha insertado una foto suya junto a la atleta española.
«No paro de ver las imágenes de mi lesión en los Juegos Olímpicos de París, no tengo más remedio, me las ponen allí donde voy, ¿y qué le voy a hacer? Lo tengo asimilado, lo tengo muy trabajado», reconoce Carolina Marín. Su dolor en aquellas semifinales trágicas vendrá a la memoria cuando se hable de ella en el futuro, pero tiene que haber otros recuerdos. Su palmarés enumera un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos; su legado va más allá. De repente, de la nada, una española dominó Asia en bádminton. En Huelva, su ciudad, donde lleva días recibiendo homenajes, se sienta con EL MUNDO para repasar siete momentos de su carrera ya terminada.
1. UNA NIÑA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS
Antes de ser conocida en el mundo, en España o incluso en su Huelva, Marín ya lucía especial en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde se instaló a los 14 años. Contaba su entrenador Fernando Rivas que tenía una ambición impropia.
«Cuando llegué a Madrid ya quería ser la mejor en todo, campeona olímpica, número uno, todo lo que fuera posible. Nunca me conformaba y creo que eso fue lo que me empujó hacia arriba. Tenía dudas por dentro, pero por fuera siempre me mostraba muy segura. Ya entonces, desde los 15 años, empecé a trabajar con psicólogos para controlar los miedos, las inseguridades, los nervios», rememora Marín, que fue bronce en un Mundial júnior, debutó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con 19 años y al año siguiente ganó el Grand Prix Gold de Londres, el equivalente a un Grand Slam en el tenis.
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«Con Fernando creamos nuestra metodología, fuimos originales, hicimos nuestro propio camino. Si hubiera intentado imitar lo que hacían las asiáticas, tantas repeticiones, siempre hubiera ido por detrás», analiza.
2. EL PRIMER MUNDIAL: NACE EL MILAGRO
«Redunda su nombre, Carolina María Marín Martín, cumpliendo un cometido: la Historia ya no podrá olvidarlo», empezaba así este periódico la crónica de un éxito improbable. En 2014, en Copenhague, la española levantó su primer título en un Mundial y prometió más. «A principios de aquel año aprobé la selectividad y decidí dejar los estudios para centrarme en el bádminton. No es fácil dar ese paso, pero ahora sé que fue acerté», apunta Marín, que meses antes ya había ganado su primer Europeo. Acababa de cumplir 21 años y pasó de ser una rareza, una europea en la élite, a ser la rival más temible.
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«Diría que todo cambió en la segunda ronda de aquel Mundial 2014. Gané a la china Wang Yihan, que era la número tres del mundo, y en Asia empezaron a mirarme con otros ojos. Hasta ese momento nadie me hacía caso. A partir de entonces cada vez que jugaba tenía 10 cámaras de televisiones asiáticas alrededor. 'Cuidado, que viene la española'. Hablaban de mi carácter. Cuando iba a los torneos ya era diferente. Para mí era importante ese respeto, ahí noté que me había hecho hueco en el bádminton».
«Aquel oro fue el mejor momento de mi carrera. Para mí fue maravilloso que mis padres estuvieran allí, pero detrás de todas mis medallas siempre ha habido una angustia. Antes del Mundial de 2014 me hice una luxación de hombro y no podía levantar el brazo; antes del Mundial de 2015 me rompí el quinto metatarsiano del pie derecho; y antes de los Juegos de Río tuve un problema en el sacro. Estuve los cuatro meses sin poder hacer un buen entrenamiento. He tenido momentos de felicidad, pero mi camino nunca ha sido un camino de rosas», admite Marín, que asegura que aquel oro le cambió la vida.
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«En el bádminton ya era conocida, pero después de los Juegos me di cuenta de que ya no sería anónima en España, que la gente me reconocía por la calle. Eso te cambia un poco la forma de actuar. Es bonito, pero siempre hay ese momento en el que alguien quiere una foto y no entiende que estás en algo personal».
4. EL TERCER MUNDIAL: ¿LA MEJOR DE LA HISTORIA?
«Después de aquellos Juegos fue el único momento en el que noté un vacío. Ya había ganado todo lo que soñaba desde niña; al volver de Río me costaba sacar motivación. Me senté con mi entrenador y pensé: '¿Y si me propongo ser la mejor de la historia?'», narra Marín, quien venció después de haber vencido, lo más difícil.
En 2018, en Nankín (China), se impuso en la final a la india Pusarla Sindhu, la rival más importante de su vida, también amiga, y se hizo con su tercer Mundial. Hasta ese momento ninguna jugadora había conquistado tres títulos, pero la española considera que eso no la convierte en la mejor de la historia en lo suyo.
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«Me faltó un segundo oro en los Juegos . Pero igualmente yo ya no me quiero ni considerar ni la mejor ni nada de la historia. Ya no pienso así. Me quedo con que di todo lo que estaba en mis manos, exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable».
«El fallecimiento de mi padre fue el peor momento de mi vida, que a nadie le quepa duda. Las dos lesiones de rodilla que sufrí antes de París no fueron tan malas porque sabía que las podía superar. Me siento orgullosa de haber superado tantos obstáculos. La vida me ha puesto piedras grandes en el camino y siempre he querido tirar adelante. Al fin y al cabo he sido una privilegiada por haber vivido de mi deporte», proclama.
«Fue muy cruel», lamenta, y añade: «Había hecho la preparación más dura de toda mi carrera. Antes de empezar no confiaba en mí plenamente, pero una vez ya en semifinales la verdad es que tenía mucha confianza. Después tuve que trabajar mucho con mi psicóloga para entenderlo, para superarlo. Fue duro, evidentemente». En el momento de la lesión Marín tenía 31 años y por ello se agarró a un objetivo, un último objetivo. Huelva, su ciudad, había conseguido la organización del Europeo de 2026 y qué mejor lugar para retirarse, sobre la pista, con su gente. Tampoco pudo ser.
Después de un 2025 de dolores continuos, a principios de este año se volvió a operar y jugar de nuevo ya se convirtió en una quimera. «Hasta la última operación me costaba andar, iba coja. Sentía dolor desde que me levantaba hasta que me acostaba. Ahora tengo que ir con cuidado, no puedo salir a correr 10 kilómetros, pero puedo caminar y eso ya es vida», se congratula.
7. VIVIR DESPUÉS DEL BÁDMINTON
«¿Qué voy a hacer? Lo voy a hacer todo», resume Marín sobre lo que viene ahora. Desde la adolescencia su vida ha consistido en perseguir un volante con su raqueta y ahora brilla el sol y el mundo es infinito y no hay nada que la detenga. «Quiero probar todos los deportes que pueda, porque solo hacía bádminton. Quiero conocer mundo, no tenía tiempo libre. Quiero probar cosas diferentes. Estas primeras semanas las dedicaré a mi familia y a mis amigos, a recuperar las horas que no he tenido con ellos y después tengo el futuro abierto. No he decidido nada», asegura Marín, que en los últimos tiempos estudió a distancia Fisioterapia en la Universidad Católica San Antonio de Murcia y Dietética y Nutrición en la Universidad Alfonso X el Sabio, pero que parece improbable que vaya a ejercer.
EFE
Su vida laboral se intuye en los despachos, sean donde sean. «Ahora mismo puedo vivir tranquila. No voy a estar en el sofá de mi casa sin hacer nada, pero he tenido cabeza y he sabido invertir bien. Creo que con mi retirada he tomado la decisión acertada. Debía priorizar mi salud. Soy muy joven y ahora me toca vivir», finaliza.
El jurado ha otorgado este mediodía en Oviedo a Carolina Marín el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. La jugadora de bádminton, campeona olímpica, triple campeona mundial y séxtuple campeona europea, ha sabido convertirse en el rostro de este deporte para los españoles y con este premio toma el relevo del atleta keniano Eliud Kipchoge.
Carolina Marín es sinónimo de bádminton, pero también lo es de lucha, de entrega y de éxito. La onubense siempre se ha caracterizado por su mentalidad en la pista, con una peculiar manera de vivir los partidos, capaz de contagiar a los espectadores sus ganas de vencer y su afán en no rendirse.
El acta, que ha sido leída este mediodía en Oviedo por la presidenta del jurado, la nadadora Teresa Perales, destaca que Marín ha sido "una referente internacional" al tratarse de la primera y única deportista no asiática campeona olímpica en esta disciplina, además de "la mejor jugadora de la historia del bádminton en España y una de las mejores del mundo". A estos méritos deportivos se suma, según el jurado, que la jugadora es "un ejemplo de superación, fuente de inspiración y transmisora de valores, dentro y fuera de la pista".
Carolina Marín ha estado mucho tiempo en la cima, en el Olimpo de un deporte dominado históricamente por jugadoras de países asiáticos como India o Paquistán, donde jugarlo es mucho más común que en España, donde es casi como una religión.
Esa es otra de las hazañas de Carolina Marín, convertir un deporte prácticamente desconocido en España, relegado en algunos casos a las clases de gimnasia en los colegios, en otro motivo para tener a miles de españoles pegados a la televisión siguiendo sus partidos y su carrera.
No ha sido fácil para ella llegar al cielo. Y cuando llegó, cayó al infierno de las lesiones. En 2019, la española se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y tras recuperarse se desgarró el ligamento cruzado anterior y ambos meniscos de la rodilla izquierda. Pero Carolina logró salir adelante y superar los malos momentos fiel a su mantra: "Puedo, porque pienso que puedo".
Y fue el pasado mes de marzo cuando Carolina recobró lo que es suyo y volvió a levantar un título. Fue el All England, trofeo que ya ganó hace 9 años en 2015 y que no hace más que prever que seguirá ascendiendo (ahora mismo está la quinta del mundo) hasta volver a ser la número 1.
En ediciones anteriores fueron distinguidos, entre otros, la Fundación Olímpica para los Refugiados y el Equipo Olímpico de Refugiados; la esquiadora estadounidense Lindsey Vonn; la selección masculina de rugby de Nueva Zelanda, conocida como los 'All Blacks'; el triatleta Javier Gómez Noya; los hermanos y jugadores de baloncesto Pau y Marc Gasol; el Maratón de Nueva York; la selección española de fútbol; el tenista Rafa Nadal o los pilotos de Fórmula Uno Michael Schumacher y Fernando Alonso.
El acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebrará, como es tradicional, en el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por los reyes en el Teatro Campoamor de Oviedo, acompañados por la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.
Cada Premio Princesa de Asturias está dotado con la reproducción de una escultura de Joan Miró -símbolo representativo del galardón-, un diploma acreditativo, una insignia y la cantidad en metálico de cincuenta mil euros.
Una vida dedicada al Bádminton
Nacida en Huelva (España) el 15 de junio de 1993, Carolina Marín se inició en el bádminton cuando tenía 12 años y debutó en competiciones internacionales en un torneo Sub'15 disputado en Bruselas en 2005.
En 2007 entró en el equipo nacional y se trasladó a la Residencia Blume de Madrid, con Fernando Rivas como entrenador, con el que forma un tánden mágico que ha situado el bádminton español en lo más alto del mapa internacional de un deporte dominado tradicionalmente por Asia.
En 2009 logró su primer Campeonato de España y se apuntó sus primeros éxitos internacionales en categorías inferiores, que prosiguieron en los años siguientes, cuando ganó el Europeo Sub '19 en Finlandia (2011) y consiguió el bronce en el Mundial júnior de Taipei (2011).
No obtuvo la clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 pero al año siguiente obtuvo sus primeras victorias en categoría profesional, en los Abiertos de Suecia y de Finlandia, llegó a cuartos del Abierto de Indonesia, la primera vez que un volantista español alcanzaba esa ronda en un Superseries, y fue quinta en el Mundial de Guanzhou (China).
Su progresión continuó imparable: el 10 de abril de 2014 entró en el "top ten" mundial, primera jugadora no asiática en lograrlo, y dos semanas después ganó el campeonato de Europa en Kazán (Rusia), una corona europea que renovó en 2016 (La Roche-sur-Yon/Francia), 2017 (Kolding/Dinamarca), 2018 (Huelva/España), 2021/(Kiev), 2022 (Madrid) y 2024 (Saarbrücken).
En agosto de ese año volvió a hacer historia al proclamarse campeona del mundo en Copenhague, final en la que venció a la china Li Xuerui, número uno mundial. Fue el primero de sus tres títulos mundiales: en 2015 venció en Yakarta (Indonesia) derrotando en la final a la india Saina Nehwal; y en 2018 en Shanghái (China) al vencer a la india Pusarla Sindhu.
El 11 de junio de 2015 se convirtió en la número uno del mundo, de nuevo la primera no asiática en conseguirlo y el 18 de agosto de 2016 completó su impresionante palmarés con el oro olímpico en los Juegos de Río tras derrotar en la final, con remontada, de nurvo a la india Pusarla Sindhu.
Tras sus lesiones de 2019 y 2021, regresó a la competición el 26 de abril de 2022 en el Europeo de Madrid, donde cuatro días después ganó su sexto oro continental.
En diciembre de 2023, pese a brillar con un gran juego, perdió la final del título de maestros disputada en Hangzhou (China) ante la taiwanesa Tai Tzu Ying, como ya la había ocurrido en 2020. Este es el único gran título que aún no ha logrado.
Hace menos de un mes, Marín renovó por séptima vez la corona continental, en la ciudad alemana de Saarbrücken, tras derrotar en la final a la escocesa Kirsty Gilmour por 21-11 y 21-18 y en su horizonte están los Juegos de París, donde optará a su segunda medalla olímpica.