La Federación Internacional de Motociclismo (FIM), la Asociación Internacional de Equipos (IRTA) y Dorna Sports anunciaron este lunes la cancelación del Gran Premio de Kazajistán y la celebración en su lugar del Gran Premio Emilia-Romaña en Misano, del 20 al 22 de septiembre.
En un comunicado las tres organizaciones explicaron que “los problemas operativos y logísticos derivados de las anteriores inundaciones en toda la región han imposibilitado la celebración del evento en 2024” y que en su lugar el circuito Marco Simoncelli de Misano acogerá la prueba.
Será el segundo evento en el trazado adriático esta temporada, en la que el Gran Premio de Italia, del 31 de mayo al 2 de junio en Mugello, fue el segundo con mayor asistencia de público de la historia.
El velódromo de Roubaix es el paradigma del éxtasis ciclista. No hay escenario más icónico ni lugar más difícil al que llegar sano y salvo. Como tantos otros campeones, Tadej Pogacar podría dejar a un lado la proeza en el Infierno del Norte, los adoquines mortales que todo ponen en riesgo, lugar de especialistas. Pero su cita es con la historia. El UAE Team Emirates - XRG ha anunciado este miércoles lo que era un osado rumor. Su líder estará presente en la salida del próximo 13 de abril. Debutará con el maillot de campeón del mundo en busca de algo único.
También con el maillot arcoíris Bernard Hinault logró ganar en 1981 una carrera que "odiaba". La mañana de antes, mientras reconocía el recorrido, los parajes míticos, el bosque de Arenberg, Carrefour de l'Arbre o Mons-en-Pévèle, al Tejón le preguntaron por sus sensaciones. "¿París-Roubaix? Es una gran carrera. Para el público...", desafió. Sabía que se jugaba el siguiente Tour, como también es consciente Pogacar. Derrotado en la Milán-San Remo por la resistencia y la velocidad de Van der Poel, muchos dudaban de que fuera capaz de aventurarse. Su respuesta ha sido inmediata: estará en el Infierno del Norte.
Allí volverá a retar a tipos que crecieron entre pavé y barro, reyes de la habilidad como el propio Van der Poel (ganador de las dos últimas ediciones), Van Aert o Ganna. Pogacar lo quiere todo, como Merckx o Hinault. También coleccionar los cinco monumentos, aunque para ello tenga que asumir riesgos. En 2023, una caída en la Lieja-Bastogne-Lieja le obligó a pasar por el quirófano (se rompió el escafoides) y arruinó su preparación para un Tour en el que acabaría sucumbiendo ante Jonas Vingegaard.
Desde aquel 1981, ningún ganador del Tour ha vuelto a triunfar en la reina de las clásicas. Entre otras razones, porque casi ninguno lo ha intentado. Apenas Greg Lemond, Bradley Wiggins o Geraint Thomas. Pogacar, que ya sabe lo que es ganar Flandes, jugueteó con la posibilidad. En febrero publicó un vídeo 'volando' sobre el bosque de Arenberg, uno de los tramos más icónicos de la París-Roubaix. Ese día completó casi 60 kilómetros por pavé, recorriendo cada uno de los tramos junto a algunos compañeros como Tim Wellens. "No, por favor", bromeó suplicando Jasper Philipsen (otro de los grandes candidatos, segundo los dos últimos años) al ver la publicación de un Pogacar al que desde bien joven le 'apeteció'. Como junior, completó las ediciones de 2015 (30) y 2016 (13).
Sólo parecía un aviso para el futuro, pues ni Josean Fernández Matxin ni el propio Pogacar confirmaron después el debut. Quizá su derrota en San Remo, el único monumento que el falta en su palmarés junto a la París-Roubaix, lo cambió todo. "Inicialmente estaba planeado que Tadej Pogacar participase en la E3 Saxo Classic y en la Gante-Wevelgem. Sin embargo, tras debatirlo con el equipo, hemos decidido ajustar su calendario enfocándolo en el Tour de Flandes y la París-Roubaix para intente llegar en su pico de forma en ambas carreras", señaló el equipo en un comunicado difundido este miércoles.
Sin voz, con una sonrisa que reflejaba tanta alegría como descanso, Sonia Bermúdez soñaba con un debut así: cuatro goles, portería a cero, el plácido regreso de Jenni Hermoso y Mapi y hasta el debut de Lucía Corrales. Hasta Alexia le hizo un 'homenaje' con un magistral lanzamiento de falta que se convirtió en el primer gol de España. "A Alexia se le ha pegado algo mío del pasado", bromeó la seleccionadora, mucho más relajada porque su equipo había estado "soberbio".
"Lo he disfrutado, lo resumo así. Es mi filosofía de vivir: hay que disfrutar, ahora celebrar y ya pensaremos mañana en el siguiente partido", dijo la seleccionadora, que salió de La Rosaleda con la pelota de su debut bajo el brazo, como si aún fuese jugadora —"que es lo mejor del mundo", puntualizó— y quisiera recordar su noche más importante.
Se atrevió hasta a analizar cuestiones tácticas que, hasta ahora, había esquivado para no dar pistas a sus rivales. Una fue la apuesta de Clàudia Pina en la punta cuando Salma Paralluelo tuvo que salir del terreno de juego lesionada a la media hora de partido. "Íbamos a atacar la profundidad con ella, y la idea con Pina era sacarla en la segunda parte por su desborde y su calidad. Pero yo a Clàudia la veo en punta, es capaz de generarnos un cuadrado por dentro con las extremos, tiene gol, puede acelerar el juego y ubicarse en los espacios... ha estado soberbia, como todo el equipo", insistió.
Otro de los matices que se irán viendo de Bermúdez es su elección para la punta de ataque. "Veremos. A veces jugaremos con una referente, otras con un falso nueve, pero tenemos futbolistas que se adaptan muy bien", dijo sin querer apuntar más.
Salma Paralluelo se toca la rodilla tras la entrada de la central sueca.AFP
De momento, con Salma no se sabe si podrá contar para el partido de vuelta en Gotemburgo el próximo martes. "Estamos esperando a la valoración. Ha recibido una patada por detrás que, para mí, aunque hubiera fuera de juego, es una agresión. Y esa agresividad se puede parar, porque se pueden sacar tarjetas y cortarla", argumentó la seleccionadora, que también se refirió al regreso de Jenni en los instantes finales del partido. "Nos hemos abrazado con todas al final, pero ella se ha emocionado. Le vienen recuerdos, y es que vestir la camiseta de España es increíble", confirmó. "Mapi ha estado muy bien en los duelos, en las vigilancias. Estaba feliz, y nosotros encantados", añadió sobre la central del Barça.
Alexia 'persigue' a Jenni
El debut de Bermúdez se lo endulzó Alexia con esa falta convertida en el primer gol, que ella sintió que iba a acabar al fondo de la red. "Tal cual golpeas ya sabes si le has pegado bien o no. He sentido el balón y, tal y como ha salido, sabía que iba muy bien", explicó. Con ese gol, el 38 con la selección, igualó a Vero Boquete y, luego, la superó. Ahora, solo tiene por delante a Jenni, con 57 goles. "Al final son grandes leyendas que han jugado en la Selección y en activo aún. He tenido la suerte también de compartir un vestuario con ellas y es un honor estar al lado de Jenni", aseguró.
Lo que no hay es pique. "No sé ni cuántos lleva. Yo al final soy mediocentro, es complicado tener muchas ocasiones para marcar goles. Sé que siempre tengo alguna, y por eso trabajo para ser eficaz", matizó. Lo que le encantó fue su regreso. "A todas creo que se nos ha puesto la piel de gallina cuando coreaban su nombre incluso cuando estaba calentando. Tanto ella como Mapi estaban muy felices de poder disfrutar de un partido en casa con la Selección. Si ellas están contentas, nosotras también", zanjó.
Alexia celebra su primer gol de falta.RFEF
Ahora Suecia espera de nuevo y no quieren confianzas porque escuece aún haber perdido la final de la Eurocopa. "Duele mucho y es algo que no terminas de olvidar, evidentemente, porque es un shock. Pero eso también sirve para seguir adelante, para no repetir errores. Ahora tenemos una buena ventaja, pero cometemos un error si no vamos con la misma mentalidad que hemos salido en este partido", explicó.
Ahora, su rol es un punto diferente al que tenía. "Sonia me pide ayudar un poco en la salida de balón y ya en tres cuartos pues tener un poco más de esa llegada, esa libertad". De momento, la hace brillar.
El tercer puesto de Enric Mas en la Vuelta salvó la cara fotográfica del Movistar. Con un patrocinador único. Con una sola palabra y una reconocible eme gigante de color azul marino resaltando sobre el fondo azul claro, casi blanco del maillot, el equipo ha recibido mucha publicidad visual.
En el jersey rojo de Primoz Roglic se acumulaban las marcas: Bora-Red Bull-Carrefour (patrocinador del maillot del líder). En el de azules degradados, poco contrastables, del segundo clasificado, Ben O'Connor, se amontonaban 22 letras y un número: Decathlon-Ag2R-La Mondiale.
En su papel de líder, Enric en el podio, aunque fuera en el tercer escalón, evitó un drama en Movistar. Con la etapa empezando en la nueva sede de Telefónica y acabando en la antigua, la ausencia de una imagen fija o hubiera supuesto un desastre publicitario para el único conjunto español de categoría UCI World Team.
El éxito real del Movistar no oculta su relativismo e insuficiencia. Enric Mas, la punta de lanza del grupo, es un corredor excelente, pero no una gran estrella. El Movistar, heredero desde 2011 de los patrocinios de Reynolds, Banesto, Illes Balears y Caisse dÉpargne, es una institución decana en el ciclismo mundial. Y no está a la altura de su pasado ni se le presenta un futuro halagüeño en este nuevo ciclismo de campeones precoces e inversiones caudalosas.
Necesita una gran figura, a ser posible nacional con la que identificarnos más estrechamente, para mantener el pabellón ciclista español en un lugar acorde con su historia. Mientras aguantó un Alejandro Valverde cuarentón, todavía asombroso ganador en algunas carreras de segundo orden, pero ya imposibilitado para pensar en hazañas, gozó de un espejismo de resplandor que no se correspondía con la realidad ni auguraba un futuro brillante.
No podía pensar en los años 80 y 90 de la época de Reynolds y Banesto con Miguel Indurain y Pedro Delgado. O en la época dorada de Valverde y Nairo Quintana. Pero se iba difuminando. Movistar ha sido el número uno en la clasificación mundial de escuadras de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en 1992, 1993, 2008, 2013, 2014, 2015 y 2016. Y cuando no era el uno, se le acercaba casi siempre. En 2016 igualó, con 14 corredores diferentes, el récord de victorias, 36, del Banesto de 1998.
A partir de ese año fue descendiendo en el escalafón. Tocó suelo en 2020 y 2021 con una 18ª posición y la posibilidad de bajar de categoría. En 2022, año de la retirada de Valverde, subió, sin embargo, hasta la undécima. En 2023 perdió un puesto. Y por ahí anda. Por sus filas ha pasado en un momento u otro gran parte de lo más granado del elenco español. Pero, en los últimos tiempos, reclamados por equipos con presupuestos muy superiores y capaces de ofrecer salarios irresistibles, se le han escapado algunos de los mejores y de los más prometedores mimbres, como Juan Ayuso y Carlos Rodríguez. Consciente del problema, se movió rápido para hacerse con Oier Lazkano, Pelayo Sánchez, Carlos Canal, Iván Romeo o Javier Romo. Jóvenes, todos menores de 25 años y con hechuras. Pero no con las de Ayuso y Rodríguez, que están en su misma franja de edad. Por otra parte, Lazkano ya está haciendo las maletas camino del Bora de Roglic.
Con Rodríguez hubo un intento de traerlo a casa. Estaba prácticamente hecho. Pero Ineos contraatacó con la chequera, y Carlos no se movió. Hoy los chavales españoles más descollantes, como Pablo Torres y Markel Beloki, ambos sub-20, están ya fichados por los sponsors extranjeros (Emirates y Education First, respectivamente) y se están fogueando en sus equipos de desarrollo.
El dinero no lo es todo, o no todo es dinero. Pero casi. Movistar deberá replantearse qué hacer con el suyo respecto al ciclismo. A su ciclismo en particular. Y, de paso, al español en general.